BOLETÍN LITERARIO ¡BASTA YA! - JULIO - AGOSTO 2016


¡Basta ya! Boletín Literario – Julio – Agosto 2016
Director: Eduardo Alberto Planas.  Colaboradores permanentes: Lily Chavez,  Alfredo Lemon,  Jorge Luis Carranza, Sergio Pravaz, Jorge Torres Roggero, Leonardo Arce, Héctor Aldo Valinotti. Corresponsales: Griselda Rulfo (Villa María), Gabriela Bayarri (Villa Dolores). Registro Propiedad  Intelectual Nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723. Contacto:eduardoplanas2001@hotmail.com Dibujo de Tapa: Zombiey. Fotografía de Contratapa: Collage Noche de Bandada - Eduardo Planas.
Blog: www.boletinliterariobastaya.blogspot.com. Tel: 0351- 4886974 – 156170141. Esta revista se terminó de imprimir en Grafica 21 – Duarte Quiroz  N° 1702, Córdoba. Tel: 351- 4876498. Fotos: www.google.com.ar / Dibujos: www.pinterest.com / Diseño y diagramación: Laura Pozzo.
CONTENIDOS: Espectros, Fábula - Virgilio Zurlo / Viene el invierno – Jorge Luis Carranza / Cansancio, Fe, El violinista – José Machado / Palabras, Otoño, Sueños – Selva Furlan / Derivadas, Bienestar, Fast Food, Beneficios turísticos – Vanesa Salazar / El héroe, Carta escrita después fechada ayer, Partir a la deriva / Orlando Ernesto López Rodríguez / A tu pelo, Buscándote, Golpes absurdos / Atahualpa Arlt / Ritual, Conversaciones pendientes con Juan Gelman, Certezas - Santiago Durgham / La casa del misterio, José María Gatica – Isidoro Blaisten / Hugo Rivella: Las yeguas y las rosas – Leandro Calle / Esos locos que corren - Marciano Duran / El difícil ejercicio de matar a Borges – Sergio Pravaz / Tan cerca de Dios - Juan Stahli / Palabras de Poeta – Carlos Garro Aguilar / La chica danesa – Leonardo Arce / Jorge Luis Borges – Alfredo Lemon / Entrevista a Gustavo Tisocco – Eduardo Alberto Planas / Instantes en busca de luz  de María Teresa Archina – Lily Chavez
Espectros  
Pasó
otro invierno
sereno
con su pelaje
espeso.
Su mirada
ausente
era un renglón
vacío, infinito
y yermo.

Pude sentir
su desolación,
la incertidumbre
agazapada                                   
en la blancura hueca:
cómo saber
bajo sus lunas frías
que los inviernos
cuentan.

Avanzamos
en el silencio
inclemente
de la nieve espesa,
el hocico atento
explorando estrellas.
Descendemos cumbres,
renunciamos sueños,
y en el sendero angosto
que va por dentro
somos dos mendigos:
nadie sabe
quien es el lobo,
y Dios ríe con ellos.

Virgilio Zurlo


Fábula

Noche fría
entre los hombres.
Lejos de su guarida
se cobijó en silencio
bajo el portal
de un templo.

Las sombras
lo confundieron
con el revoltijo
hediondo
de los mendigos,
y encontró las sobras
del pan amargo
que habían comido.

Vio pasar después
al Cazador arrepentido,
que cobró esa noche
una vida en el templo…
y también un mendigo.

Los dos
estaban rígidos,
blanco azulado
los dedos de frío,
y siguió el cortejo
atento el hocico:
la tierra han movido…

Desde los arbustos
acecha cual será
el destino: los dos
bajan a la fosa
muertos de risa
o muertos de frío.


Virgilio Zurlo. Participó en mesas de lectura en la Feria del Libro Córdoba y en encuentros de escritores. Colaboró con  sus trabajos en la revista “Decires” de Cosquín y en el Boletín ¡Basta ya! de Córdoba. Ha editado: “Recorrer la vida”, Ed. Universitás, 2002;”Contemplaciones, búsquedas y un encuentro” Narvaja Editor 2004; “Pasajeros de la soledad”, Narvaja Editor 2005; “Gramática de amor y sueños” Narvaja Editor 2007; “Puedo cantar Madre…”. “Donde estés”; “Rémoras” (2012 y 2013) y  “Poemas del Cazador”, 2014. Falleció el 18 de  abril de 2016.Siempre en el recuerdo.


Viene el invierno         

La hormiga fue y volvió
por su camino
durante el verano brillante
el otoño dorado
llevando hojas y palitos.
Alimento y cobijo
para el frío.

Reviso la parte clara del corazón.
Tengo una buena provisión de tibieza.

Voy a la ventana.

Exhalo aliento
y empaño el vidrio.

Dibujo un sol sin nubes.

Un sol que no se negocia,
que nadie podrá quitarme. 


Un sol invicto,
a pesar de las derrotas.
Jorge Luis Carranza
Cansancio

Mi pensamiento es opacado
por las luces de la ciudad:
el semáforo
en sus distintas versiones
me refriega en la cara
los rasgos de mi propia carne.


Ya no soy el mismo de antes,
los años me pesan más que mi propia vida.
mis pies de tanto andar
han sobresaltado el suelo.


Es tiempo
de abandonar el enigma,
el estío me espera.    




José Machado



Fe
 Así como el eco busca escuchar su propia voz

al compás de las montañas,

así es mi lucha, diaria y constante,

para mantener la fe.

 Es inevitable decir

es lo último que se pierde.

pero cuando la conservas adentro tuyo,

en un cubículo del alma,

que no te quepa la menor duda:

puede mover una montaña.



José Machado









El violinista

Ahí estas, frente a todos,

latiendo cuerdas de violín y calle.

Estás ausente.



La bruma te empaña,

el rechazo te burla,

pero tu corazón sigue latiendo.



Tus brazos no te alcanzan,

tus manos apenas ondean,

pero tu sangre se dilata

haciéndose melodía.



A ellos, les dedicas tu labor.

A ellos, les vendes tu sacrificio.



Ahí estas, frente a todos:

esperando a cambio

un trozo de pan

y un gramo de alegría.                                                                                        



José Machado











Palabra


Esta palabra que guardo
sin apellido y sin herencia
camina por la piel de tu destino.
Pasea sobre tu recuerdo
lo revive, te respira, lo eterniza.
Tan poderosa es, que a veces me da miedo
y no quiero perderla.
Es dura, sagaz y enamorada
en las noches de furia intermitente.
En los amaneceres brumosos y tranquilos
se acomoda a mi lado y en silencio.
Esta palabra se parece a una mujer que llora
Y otra mujer que canta.
Ya no estás y sin embargo te renace.
Te corona de amor y olvido.


Selva Furlan



Otoño

Cerraste los ojos.
Tu cuerpo era de piedra.
Lloré y ya no estabas.
Lloré la almohada hundida.
Lloré la risa fresca.
Lloré tu canción materna.
Lloré a la mañana
a la tarde y a la noche desmedida.
Golpeé el corazón, los recuerdos, las palabras.
Mis lágrimas inundaron
un cielo de tristeza.
Sentí el olor del otoño deshojado.

Selva Furlan







Sueños

Guardo sueños atrasados
Que duelen y golpean con recuerdos.
Cuando el verdor del silencio crece lento
el corazón se sostiene en la partida.
Hay sueños que se han ido
yotros que retornan.
Afinan las cuerdas interiores.
La vida se ilumina.
Sabor a tiempo nuevo
en la pupila.

Selva Furlan





Derivadas
A mi madre, por sus caminos.


En su adolescencia Amelia tenía un profesor de matemáticas que explicaba muy bien.
Les enseñaba las fórmulas base y luego les mostraba una posible manera de aplicarlas, a modo de recomendación.
Amelia atendía a las bases… las leía y las reflexionaba, las estudiaba y cuestionaba hasta estar totalmente segura de haberlas comprendido. Durante la explicación de cómo aplicarlas, desatendía adrede. Deliberadamente pensaba en otra cosa o hacía dibujos en las hojas, en una especie de acto de rebeldía interno, de juego privado que emprendía consigo.
Luego el profesor presentaba un ejercicio y debían resolverlo.
Entonces ella se aventuraba al camino de descifrarlo con la sensación de recorrer un laberinto, con la seguridad de contar con herramientas eficaces pero con el sabor de incertidumbre en la boca del estómago.
A veces optaba por recursos complejos y solucionaba en tres hojas de fórmulas y combinaciones lo que el profesor había mostrado que podía solucionarse en media. Por momentos se estancaba en barriales aritméticos que la agotaban. El profesor la observaba, y la dejaba hacer. Ella no había querido escuchar ni recomendación ni sugerencia.
Él recibía las hojas silencioso, y se las devolvía con asombro… la resolución era buena, inconcebible para su ley de economía, pero buena.

Han pasado los años, y, algunos días, Amelia se descubre otra vez desoyendo recomendaciones de método… otra vez empantanando recorridos. Entonces se recuerda y se sonríe. Es que lo apasionante de resolver el ejercicio ha sido, siempre, dilucidar sin recetas previas el camino.


                                                                                  Vanesa Salazar



Bienestar
                                   
Rufina Castillo nació argentina en 1922. Nació en un caserío de estación de tren en la pampa. A los 10 años conoció al marido. Él sabía trabajar la tierra… iba a Los Jaureles a  juntar  maíz. La tarde que fue su novia, él empezó a ahorrar para construirle hogar.
A Rufina no la conmovían los requisitos del confort. Cuando tenía 40 años, entró por primera vez a su casa una heladera. A la casa la construyeron el marido y los hermanos, cuenta, y en ningún lado se pasaba la humedad del techo. Teníamos lo necesario… eso sí teníamos, ríe aferrada al mate de los nietos… teníamos la comida. Si era lujo, no comprábamos. No teníamos nada, pero no nos hacía falta tanto. Parece pobreza, pero ahora parece pobreza, a ustedes les parece. Yo, vivía contenta… estaba bien.
                                                                       Vanesa Salazar
Fast Food

Nos desconcertó el ruido del tren al llegar. Se me hizo irresistible su pedido de verlos de cerca. Abandonamos parque y pelota y corrimos al andén. Nos acomodamos en el banco de la vieja estación para ver pasar los vagones. Le brotaban sus cuatro años por los ojos para atrapar la magia.
Interrumpió el silencio su manito señalando el convoy. Yo sé lo que llevan esos coches, dijo. Mi curiosidad le replicó: - Ah, ¿sí?, ¿qué llevan?
Comida, contestó él con gesto crecido.
Sorprendida festejé el acierto y luego insistí: - ¿Qué comida?
Y Agustín, con voz sapiente, declaró: -Hamburguesa y papa frita.
                                                   
                                                                               
                                                                       Vanesa Salazar

Beneficios turísticos

La comunidad colla de Nazareno, en Salta, no quiere turismo en su pueblo. Ha visto cómo otros pueblos cercanos se han llenado de extraños que comercian con sus tierras, con su cultura, con su gente y se van, dejándolos invadidos, esclavizados, marginados.
Nazareno ve con recelo al turista… sabe que peligra su paz, que sus hijos aprenderán costumbres ajenas, que perderá su identidad.
Nazareno sabe de lo que pasa en Iruya, y no quiere.
Nazareno sabe que sus jóvenes serán sirvientes de los empresarios, lava platos, limpia vidrios, lava sábanas…
Nazareno sabe que a la recaudación se la llevarán los nuevos patrones…
Nazareno sabe que sus mujeres serán mucamas y sus varones peones…
Nazareno sabe que no habrá inclusión… que sus pobladores seguirán siendo siempre los otros, los indios, y no quiere.
Nazareno sabe de la explotación, y no quiere, y teme.
Sin embargo el gobierno de Salta declara con fuerza de ley la utilidad pública y, por ello, sujeta a expropiación, de la fracción de terreno llamada Paraje Campo la Cruz. Y la expropia. La expropia con fuerza de ley a la comunidad aborigen de Nazareno.
En el terreno construye, sin consentimiento de la comunidad, una hostería. La construye sin consultar a los pobladores. La construye pese a que los dueños legítimos de la tierra se manifiestan abiertamente en desacuerdo. La construye como impostergable necesidad pública… la construye, dice, como conservación del patrimonio histórico.
Para calmar la controversia, el gobierno de Salta convoca a Referéndum, para que los electores del Municipio Nazareno se expidan respondiendo por sí o por no, sobre si es su voluntad que funcione la Hostería construida por la Provincia, dice, porque no es gobierno de atropellos ni abusos.
Y entonces el gobierno de Salta habilita, en las mesas electorales 1 a 4, ubicadas en la localidad de Nazareno, el voto electrónico, basado en la tecnología.

                                                                                 
Vanesa Salazar
                                     

El héroe


El país se detiene
locos juegan a la guerra
pantomima de estar vivos
Gente navega con  ojos vendados
no recuerdan cómo cae la lluvia
El país se detiene
quién cruza la mudez
hasta quedar  sobre los puentes
o se fuma una estrella
junto al hijo pródigo que nunca fuimos
Mujeres impasibles
habitan recuerdos
siempre habrá una oportunidad
un último escape
entre el disparo y el impacto
El país se detiene
rezar la consigna
consagrarse a la aventura
es obligada opción
del héroe que nunca quiso serlo.

Orlando Ernesto López Rodríguez

Carta escrita después fechada ayer
Ayer voy a escribir esta carta
con todas las palabras
que no tengo todavía
no importa si la escribo jueves
si pongo en ella
los húmeros del silencio
el estandarte desnudo
en que ondean las putas
los restos del futuro
esta carta amarilla
fechada ayer
sobre las aguas múltiples
de un mes espeso
rancio en la raíz
llegó mañana en la memoria
con su canción agridulce
para alertarnos del tedio
donde la palabra se desteje
hasta quedar hueca
tendida en el asfalto
En esta carta escrita después
la noche es un crucigramas
y nadie conoce las preguntas
nadie sabe de qué lado
están los verdugos
si la guerra es un animal silencioso
Lennon mi fantasma favorito
Esta carta                     
Orlando Ernesto López Rodríguez                                                    

Partir a la deriva
                    A los muchachos de la odisea
                    A Yasmel, que no volvió
Mi amigo no tuvo fecha exacta para morir
No hubo un día preciso
Para detener su corazón
Lanzar al mar las hormigas de su boca
naufragó en los sueños
que nunca tuvo
No pudo despedirse del sol
Que rajaba su cabeza
Por última vez miró las estrellas
Sin un presentimiento final
Nunca pudo cruzar el mediterráneo
los mapas antiguos
Jamás pretendió ver su nombre
En los periódicos nacionales
Como un desaparecido
Él era solo uno más
Agarrado a su tabla
Sobre la espuma
No importa si al norte de África
al sur de Grecia
a orillas del Nilo
no importa si era negro o blanco
mestizo de ideas
si su corazón latía a favor o en contra
seguía agarrado a su tabla
con manos temblorosas
hasta el último momento
recordaba su nombre
para llamarse a sí mismo
en las peores urgencias
ahora se confunde con el mar
En el excremento de los peces

Orlando Ernesto López  Rodríguez    



Orlando Ernesto López Rodríguez. Poeta cubano. Ha publicado “Desde los pasos ajenos”, “Canciones para colorear” y “Coloreadivinando”, estos dos últimos infantiles. Se desempeña  como profesor del departamento de Educación artística de la Universidad de Granma (UdG) en la facultad de Humanidades, Cuba.








A tu pelo


Volando voy
A la casa
De cabeza [artista plástico]

Pedaleo
    Y
Pienso en vos
Tu pelo
Largo castaño claro,
Pegado a la silueta.

Pedaleo
Fuerte
Voy
Dibujándote
Te imagino.

Llego a lo de cabeza
Me pregunta
“que onda Atahualpa”
- nada venia pensando
En el pelo
De una compañera,
Tiene un pelo
Re-lindo.

A veces
Paso por la callecita
Con árboles
Por donde caminas
Para intentar atrapar
Algo tuyo
Algo
Se late
Ahí
Tus pies
Van por esa callecita



Atahualpa Arlt



Buscándote

Buscándote
En el pelo,
De una chica

Buscándote
En los ojos
De otra chica

Buscándote
En la manera
De caminar
De otra chica

Buscándote
En la sonrisa
De otra chica

Simplemente
Buscándote
Otra vez.

Atahualpa Arlt

Golpes absurdos 

Cuando te miro
Pienso:
Fundaría
Por un rato
La anarquía del amor
Contigo,
Aunque sea
Solo para mirarte
Más detenidamente.

Cuando estas
Frente mío
Tiemblo por dentro
Y
Lo ocupas todo
Por unas horas
Interminables.

No me sale la voz
Mis pies tropiezan
La rueda
De la
Bicicleta se detiene.

Me expongo
Frente tuyo
Como un preso
Que mira a las rejas
Sin saber
Que hacer.

Fumemos
Uno
Y
Fundemos
La anarquía del amor
En nuestros cuerpos.
Rocemos nuestros
Cuerpos flacos
Y
Trémulos.
No
Nos preguntemos
Nada
Como en el Films
El último tango en Paris.

Sin otro deber
Que el de
Amarnos simplemente

Atahualpa Arlt








Ritual
Estoy seguro de llegar a vivir
en el corazón de una palabra…
Paco Urondo.
Todo cabe en esta cuchara
de madera: Tu rostro penetrado
por el dolor de tantas muertes/ el
aroma de los poemas de juan,
cocinando como un gorrión antes de ser
morido/ toda la sal de los mares donde
se ahogan los volados/ los lunes en que vuelvo
a mis tristezas de mimbre/ la memoria sitiada
de las ciudades/ tus labios tanteando
los puntos de cocción de mis heridas/

esta cuchara es un poema de madera/
su corazón desecha palabras que van a dar/
como piedras tiradas por niños/
                        contra el olvido de los días.


Santiago Durgham
Conversaciones pendientes con Juan Gelman   
Hablaremos del fin del mundo/
de la suerte que corrió la palabra compañero
discutiremos el destino de la
poesía/ los límites de la rima

volveremos sobre caeiro/ de campos/
soares/ y reis

sobre lo bueno de morir habiendo
amado con los huesos

el frío que pasamos desde
el agujero en la media y la noche
interminable con la oscuridad trepada
a nuestros hombros/

lloraremos vestidos de rojo buscando
la oveja negra sobre la nieve negra

seguro vamos a pelearnos
vallejo/ o vos/ yo diré que pariste
un lenguaje
vos dirás trilce que quiere decir:
tres veces dulce

beberemos Johnny Walker
te preguntaré por el daño del cigarro y
me contestarás con esa voz que te come la garganta

el imperturbable cariño de adoquines
el tango, boris, el exilio de tu viejo/ el tuyo

viene llegando el fin del mundo/
y habrá que fabricar ángeles para que nos
reinventen/ para que nos lean en la noche/
para que aboguen por nuestras penas/
hablaremos de la vida/ la llamaremos Macarena.

Santiago Durgham

(Los poemas Ritual y Conversaciones pendientes con Juan Gelman fueron premiados en el Concurso Nacional de Poesía “Homenaje a Jorge Luis Borges a 90 años de la Publicación de LUNA DE ENFRENTE)


Certezas
Yo sueño si me sueñan
                                                                                    pero a veces me escucho: hay una voz   
                                                                                    me sabe de memoria
                                                                                   hay un nombre tan cerca que dan
                                                                                   ganas de usarlo.
Jorge Boccanera.
No están en las aguas
ni mezclados con panes de tierra
están haciendo música
en algún lugar/ sumando instrumentos
a la memoria.
Son ahora mil estrofas de
mil canciones/ zambas escritas
al vuelo azul de sus pañuelos blancos.
                                                                       (a nuestras madres y abuelas)
Santiago Durgham                                      


La casa del misterio

Fuimos de incienso alto.
Subimos la escalera convocando grillos,
buscándonos la piel para el instante denso.

Subimos por un aire de búhos impalpables
destilando al temor el beso cotidiano.

Relucieron las puertas cuchillos imprevistos
y enredado de hiedra y de misterio
trepé hasta tu gemido.

Los grillos no confiaron en nosotros.

Sólo yo tuve miedo de estar solo
y equivoqué quizá la letra mutua.

Sólo yo tuve miedo de estar solo
y di vuelta al revés esta sonrisa.

 Isidoro Blaisten


José María Gatica  
(De Isidoro Blaisten)


Se tomó un colectivo
y se bajó en la muerte.
Se dejó olvidado
un arlequín pequeño.
Pero llevó un cajón de lustrabotas y un banquito
y ahora está lustrando los zapatos de Dios.
Previamente le sacaron el corazón
y lo metieron en un guante.

Lo dejaron colgado de un árbol
en una calle de barrio.
No fue el último match
porque aún sigue peleando
disfrazado de lord
y cascando a los ángeles.
Por las noches del cielo
habla con mazorqueros
o se queda mirando
como una botella vacía para adentro.
Entonces gasta todo lo que gana
y tomándose el alma del único mateo
quiere llegar pero olvida la calle
e irremediablemente baja equivocado.
El mateo se va
y él se queda en la muerte.


Isidoro Blaisten
Sucedió en la lluvia, Stilcograf, Bs., As. 1965.



























"Las huellas se volvieron de agua,
de vidrio hasta sangrarme."
Hugo Rivella


Hugo Rivella:
Las yeguas y las rosas.



Leandro Calle

Un galope de caballos se siente por todo el edificio. Bueno, en realidad, sólo algunos sentimos ese galope de caballos en la lluvia. Caballos que suben las eternas escaleras del lugar donde trabajo. Se abre la puerta de par en par. Aparece un hombre con remera negra, pantalón negro, mochila negra y una sonrisa a los cuatro vientos: “Qué haces mi hermano”, dice el “negro” Rivella que entra con vozarrón y libros. Acaba de ganar este año tres premios de poesía, uno, mejor que otro. El premio Rubén Darío en Nicaragua, el Paralelo Cero en Ecuador y el Premio Literario de la Provincia de Córdoba. Rivella agita en su mano un libro completamente rojo: “Las yeguas y las Rosas”, edición de El ángel Editor que dirige el poeta Xavier Oquendo Troncoso, ecuatoriano y director del Festival de Poesía Paralelo Cero. El libro ya se puede conseguir en algunas librerías de Córdoba.

Rivella se sienta y comienza a contarnos (somos varios en esa oficina) cómo le ha ido en esos viajes poéticos. Conoce y maneja muy bien el mapa de la poesía latinoamericana. Hablar con Rivella es viajar un poco por América Latina, así que nos hundimos directamente en las playas ecuatorianas de Esmeraldas y podemos caminar por allí con el poeta Antonio Preciado que recita en voz alta y de memoria. Esmeraldas, tierra de la negritud. Esmeraldas la de los esclavos negros que llegaron de un naufragio y poblaron esas playas. La voz de Rivella trae otras voces, la voz de los esclavos, la voz de Preciado recitando el poema a su sombra. Después bajamos hasta Bolivia y caminamos por La Paz con el poeta Benjamín Chavez y la mexicana Leticia Herrera. Vamos a Oruro, asistimos a un discurso del presidente Evo Morales y damos una vuelta por Chile para encontrarnos con Omar Lara y su poesía. En quince minutos Rivella nos ha hecho viajar por América Latina y la voz de sus poetas. Antes de irse, pide libros a diestra y siniestra porque donde va hace conocer a los escritores de Córdoba. Ya podemos resolver el enigma intrigante de su mochila negra. En esa mochila, hay libros, propios, pero fundamentalmente ajenos. Libros que Rivella va sembrando al voleo por los lugares donde viaja. Libros de Glauce Baldovin, libros de poetas jóvenes, libros de poetas viejos, libros de Córdoba. Se acerca un poeta a la charla y Rivellada vueltas la cabeza para decirle: “le di un libro tuyo a Preciado o a Lara no recuerdo ahora, déjame alguno más que dentro de poco viajo a tal lado…”. 

Han pasado veinte minutos y parece que hubieran sido días u horas viajando con Rivella. Hora de irse, dice el poeta y se va como vino, sonriente y alegre y apenas se levanta, una tropilla de yeguas y caballos lo acompañan haciendo sonar sus cascos por la escalera. ¡Qué ruido hermoso hacen! Salen, se van, se fueron. 

Ha vuelto el silencio en la oficina y hay como una nube de polvo imaginaria flotando en el ambiente. En mis manos tengo “Las Yeguas y las Rosas”. Lo abro lentamente y de nuevo siento el galope de yeguas y caballos pero esta vez sólo para mí. Como si la tropilla pasara por las páginas del libro. Y en ese galopar, la poesía, siempre ella, hermosa, con su crin al viento y su perfecta vocación americana. “La muerte no cabe en el poema”, dice Rivella y es cierto, hemos entrado en el “no tiempo”, en un tiempo especial. Y en ese tiempo especial están todos los tiempos. El tiempo del amor: “Me llenas de alaridos la mañana,/ me galopas al pie del ventisquero,/ me galopas el alma/ y por mis brazos te fundes a mi cuerpo como un náufrago” (Yegua de amor). El de la ignominia: “Las yeguas en el cielo y los aviones Fiat G 22 arrojando cadáveres envueltos en eternidad…En el Río de la Plata, / cuando la dictadura fraguaba mañanas,/ ahogaron a la niña que contaba mariposas y flores/ resecas,/ hundieron cada noche/ bocas/ pechos/ preguntas/ y hundieron hasta el fondo la lengua en el abismo” (Yeguas en el Río de la Plata) . El tiempo de la historia: “Eva/ abrió caminos en que las mujeres sollozaban, / dejó su sangre para que nunca más,/ nunca de nunca,/ volvieran alacranes a gozarla,/ puso guirnaldas con todos los asombros,/ dos naranjas y un tropel de caballos aniñados”. (Yegua de barro y sangre). Y así siguen otros tiempos de estas “yeguas que yeguan” como dice en otro poema. Cierro el libro. Lo guardo y desaparecen los galopes. El silencio se establece, se extiende como si pusiéramos un mantel sobre la mesa. 

En la mesa de color negro de la oficina, brilla la tapa roja de “Las Yeguas y las Rosas”. Un relincho de luz en tanto silencio. Ha pasado por aquí Hugo Rivella, poeta. Creo que ya dije que cada vez que viene hay un galope de yeguas y caballos. La poesía es eso, un galope furtivo, que siempre está llegando y siempre se está yendo. 

Un galope de caballos se siente por todo el edificio. Bueno, en realidad, sólo algunos sentimos ese galope de caballos en la lluvia. 





ESOS LOCOS QUE CORREN
Esos locos que corren Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol. Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche. Están locos. En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan... sólo para disfrutar del descanso. En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara. Yo los he visto. Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren. Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines.

Yo los he visto. No están bien de la cabeza. Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo. Están tratando de ganarle a alguien. Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse... y siguen. Se inscriben en todas las carreras... pero no ganan ninguna. Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes. Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones. El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia. Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años. Son hombres y mujeres.
No están bien. Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás. Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño. Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles. Son sus referencias de carrera: 'Cinco que corren parecido a mí'. Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa. Disfrutan cuando pasan a otro corredor... pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje. Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece. Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan. Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver. Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero. No las preparan... pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta. No las preparan...son parte de ellos.
El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise. Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido. ¡Qué ganaron una vez más! No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas... pero insisten con que volvieron a ganar. Son raros. Se inventan una meta en cada carrera. Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren. Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente porque no están bien.

Los he visto pasar. Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado... pero siguen. A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse qué están haciendo allí. ¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda? Están locos. Yo los conozco bien. Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo. Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta. Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice 'Llegué –Tarea Cumplida'. Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes. Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos. Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos. 

Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo. Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto. Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10. Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior. Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar. Están mal. -Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde. –Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito. Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan. Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos -consigo mismo- una hora por día.

Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más. Dicen que la gente no se banca tanto silencio. Dicen que ellos lo disfrutan. Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos. Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado. Están mal de la cabeza. Yo los he visto. Algunos solo caminan... pero un día... cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito. En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos. Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran. Pican, frenan y vuelven a picar. Me parece que quieren ganarle a la muerte. Ellos dicen que quieren ganarle a la vida. Están completamente locos.


Marciano Durán
 Escritor Uruguayo







El difícil ejercicio de matar a Borges
ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JORGE LUIS BORGES
Sergio Pravaz


Brilló como un pontífice aunque naturalmente los pontífices también se mueren. Hace poco tiempo se cumplió un nuevo aniversario de su partida; fue el 14 de junio.
El año 86 terminó de envolverlo con la niebla que le fue anunciada por su ceguera. Ha pasado el tiempo y parece que aún respira con fuerza.

En términos literarios es bueno matar al padre, agarrar la pala, cavar un hoyo y enterrarlo bien profundo para poder seguir adelante. Este ejercicio es difícil con Borges; todavía mete los codos y se hace sentir de un modo que paraliza; aun así hay que insistir con el parricidio para que el camino sea más ancho y de ese modo, quién sabe, quizás se lo lea más y se hable menos.

Tal vez ese sea el modo de quitarle el carácter de objeto invisible porque aún se habla de él como de un jugador de fútbol, pero casi nadie lo lee. Es notable lo que pasa con el autor de La moneda de hierro; un hombre que escribió páginas memorables y declaró a la prensa cosas horrendas (al fin y al cabo era humano) sigue siendo presa de una operación mental de carácter colectivo que lo sitúa como un dios en un planeta de bárbaros; naturalmente estamos frente a una abstracción interesada de tipo ideológico-comercial; no hay tal dios ni tal planeta de bárbaros. En nuestro país felizmente hay una gran cantidad de escritores y poetas de su misma talla; no es necesario forzar un
movimiento de lectura para conocer esto. Aun así, es preciso leerlo en sus libros porque si algo lo destaca es su responsabilidad sobre cada una de las palabras que componen su obra. Si hubiese caminado las calles de Rawson, tal vez habría escuchado perplejo la historia del viejo puente de madera; o del bautismo popular que tuvo el de hierro, quién sabe; tal vez le hubiera agradado que el paso sobre un río lleve el nombre de Puente del Poeta; acaso escribiría algún poema luego de un par de cañas en el bar de Rosselli indagando en los comensales sobre el vigor del viento cuando choca con el mar.

Probablemente estuvo desde ese otro que su poderosa imaginación le proveyó cuantas veces quiso, y no nos dimos cuenta; o de uno de sus muchos laberintos quizás saltó algún Borges y como en un sueño que sueña, habitó la vieja pensión de la calle Belgrano. Qué duda cabe que aún anda por aquí. El premio Formentor, compartido con Samuel Beckett en 1961 y otorgado por el Congreso Internacional de Editores le dio categoría de estrella internacional.
Comenzaron a llegar las traducciones, los doctorados, las conferencias en el exterior, el Premio Cervantes, el ocioso debate sobre el Nobel y a pesar de toda esa lluvia de nuevas responsabilidades continuó escribiendo sin pausa, o mejor dicho, dictando la raíz de sus palabras. En realidad el mundo no hizo más que descubrir al que ya era. En una oportunidad dijo: “Cada palabra, aunque esté cargada de siglos, inicia una página en blanco y compromete el porvenir”. Todo un legado, ¿no?; probablemente un deseo íntimo y una tarea. Matar a Borges no es una encomienda menor. En todo caso es una labor de responsabilidad que nos compromete seriamente a los escritores para trazar nuestro propio camino. Hundamos sin miedo el escalpelo; de la precisión de nuestro tajo saldrán nuevas verdades con un rostro que ya no será el tigre de Blake que tanto admiró. Será el nuestro. Yo he intentado tal operación hace muchos años con un incierto destino; naturalmente lo hice a través de un poema, otra de las formas del conocimiento y por qué no, de liberación.


Sergio Pravaz




Tan cerca de Dios
I.

En aquellos años de telégrafo y mimeógrafo los pronósticos sobre el clima llegaban, muchas veces, después del cierre de la edición del diario.
Por lo tanto, eso obligaba a consultar con algún vecino experto, lector de vientos perdidos y nubes caprichosas. Otras veces, se publicaban algunos de la misma fecha, pero de otro año. O, directamente, se lo inventaba.

Recuerdo aquella tarde porque el pronóstico publicado era viejo, pero habíamos dicho que llovía. Y caía agua desde la mañana, parejito, sin pausa. Como llevando al mundo a una siesta eterna, desde el cielo más apelmazado y cubierto de la mañana hasta el último resto del domingo. 

Iba llegando a trabajar y, en la puerta de la redacción, estaba sentado Quirós con una cara de ansiedad, que se le notaba cuando las noticias eran graves. Ni bien me vio cruzar la esquina se levantó de su banco y no dejó que me bajara de la bicicleta:

-       Se mató Angelelli.

Me tiró a quemarropa.
Y extendió abruptamente el brazo izquierdo, para alcanzarme el comunicado oficial del interventor militar.

No uses la siniestra para entregar las cosas. Todo el mundo se va a dar cuenta que sos zurdo, Quirós. Ya te lo dije: pensá un poquito más en los detalles.
¿Vos siempre das las malas noticias así?
¿Ni un café me podés servir antes?

Con Quirós nos jodemos mucho. Compartimos ese código de amigos que se pueden hacer bromas. Provocando a que el otro tenga que utilizar la creatividad, para corresponderse con la de su amigo y contrincante.

Quirós me cargaba porque yo, habiendo nacido en el barrio más caluroso de la ciudad de La Rioja, era un muchacho bohemio y nocturno, que gustaba más del tango que del folclore.

En cambio él, que nació y vivió muchos años en Buenos Aires -y hasta llegó a ser acomodador de autos en la calle corrientes, en pleno Abasto- no tenía idea de música, por ningún lado. Sólo sabía de quinielas, de futbol, de asados en la vereda y de ricos licores. Aunque era un tipo medido para todo. Nadie, nunca, lo pudo ver fuera de línea. Y tampoco andaba pidiendo prestado para jugársela.
 
Quirós trabaja en el taller. Yo en la redacción. Pero compartimos mucho tiempo juntos. Y, sobre todo, venimos del mismo esfuerzo, de las familias embarradas.

Cuando cumplió los dieciocho años, con su familia se trasladaron a Córdoba. Allí estudió algunos años el Seminario y fue alumno de Angelelli. Por eso conocía bien toda curia.

Fue por sus contactos de entonces que viajamos juntos a Córdoba, cuando Angelelli fue nombrado Obispo de La Rioja. Nos sumamos al derrotero que encabezaba el propio Obispo, en su Estanciera blanca y roja.

Aquella inolvidable caravana de autos recorrió 456 Km. Partió de la ciudad de Córdoba por la Ruta 38. Atravesó el Valle de Punilla. Pasó por Cruz del Eje, Paso Viejo, Tuclame, Serrezuela y en poco más de 4 horas llegó al límite provincial que divide Córdoba de La Rioja.

Tierra de montoneras, de caudillos. Tierra de la pobreza de los olvidos, de la digna lucha campesina. Tierra de sangres que se derraman por una patria.

En ese exacto lugar, Angellelli detuvo su camioneta.

Se bajó y caminó unos pasos.  Se agachó, en un claro gesto de reverencia, y besó la tierra. Miró el horizonte. Respiró hondo.

Continuó su marcha.
En Chamical nos esperaba un almuerzo popular bajo la sombra de un montecito, entre mesas largas, asado, empanadas, músicos. Era una verdadera fiesta. Nada faltaba.

A las 15 horas, volvimos a subir en los autos, motos y camionetas que -cada vez en mayor cantidad- formamos la caravana que acompañaba al nuevo Obispo de la provincia.

II.

Cuando Monseñor Enrique Angelelli arriba a la ciudad de La Rioja, en el Arco de ingreso a la Capital, lo reciben las autoridades provinciales.

En el centro, se encuentra una Catedral llena.
Mucha gente afuera, sobre la calle, las veredas. La plaza 25 de Mayo estaba completa.

Su escudo de Obispo reza: “Justicia y Paz”.

Habla por primera vez al pueblo de La Rioja.

Les acaba de llegar a La Rioja un hombre de tierra adentro que les habla el mismo lenguaje. Un hombre que quiere identificarse y comprometerse con ustedes. Que quiere ser un riojano más.

No vengo a ser servido, sino a servir. A todos, sin distinción alguna de clases sociales, modos de pensar o de creer.

Como Jesús quiero ser servidor de nuestros hermanos los pobres, de los que sufren espiritual o materialmente, de los que reclaman ser considerados en su dignidad humana como hijos del mismo padre que está en los cielos.

Obren para que sea el obispo y el amigo de todos, de los católicos y de los no católicos, de los que creen y de los que no creen.

No perdamos nunca el camino de la esperanza. Tratemos de no catalogar con facilidad, ingenua o a veces injustificadamente, a quienes, con sinceridad de corazón, con un auténtico amor y servicio a sus hermanos, tienen hambre y sed de justicia para lograr la verdadera paz, que es su fruto.


Al finalizar su discurso, Angelelli rompe el protocolo y sale por la puerta principal de la Catedral hasta la plaza, saludando al pueblo presente. Camina abrazado a la gente que lo fue a recibir.

Quedamos pocos reunidos en la Catedral, cuando entra. Tiene cara de cansado.
Se le nota que fue una larga e intensa jornada.

Nos saluda alegremente, mirando a los ojos. Nos da la mano a cada uno, nos agradece. Se lo nota emocionado. Quirós nos presenta. Me aprieta de nuevo la mano. A Quirós lo abraza, le pregunta cómo anda. Le dice que espera verlo más seguido. Que hay mucho por hacer. Y le agradece.  

III.

El reloj se quedó sin vueltas y, como venía cansado de tanto viaje, me quedé dormido. Tomé rápido el café que preparaba mamá cada mañana, antes de irse a su escuela. Monté -por la izquierda- en la bicicleta azul y salí rumbo al diario.

En el camino me cruzo con Monseñor Angelelli y el padre Ortíz. Van caminando despacito, por las calles del centro, dándose el tiempo para observar detalles, rostros. Aprehendiendo cada rincón de la nueva ciudad, que lo recibe con sus encantos enterrados entre siglos.

Entré en la redacción y me crucé con Tito, el director.
Tito había sido el dueño original de El Independiente hasta que un día, nos propuso a los trabajadores, conformar una cooperativa y hacernos cargo, entre todos, de la empresa. Dejó su lugar de dueño, para ocupar un lugar de socio. (¿Debería agregar alguna otra cosa más sobre él?).
Tito me dice que está esperando al Obispo, que viene para hacerle una entrevista. Me pide que me ocupe de que no los molesten. Y de avisarle al flaco Julio, el fotógrafo del diario, para que registre el diálogo.

Yo cumplo con el pedido y me voy al taller con Quirós a ordenar las anécdotas sobre Angelelli, que pudimos recoger en el viaje a Córdoba. Vamos a usar alguna de ellas para la nota que acompañará el reportaje.

Estuvimos horas discutiendo cuál poner, escribiendo y reescribiendo, buscando título y demás. Elegimos darle más espacio a cierta vez que bajo un furioso temporal, abrió las puertas de la capilla Cristo Obrero, en pleno centro de Córdoba, para alojar a un Circo que se alojaba en la orilla del río Suquía. Un circo entero, a las familias y a sus animales.

Justo sobre el cierre de la edición, logramos ponernos de acuerdo y acercamos la nota cerrada al director.

Por un problema de espacio ese día la nota no salió. Pero nos prometieron que la pondrían al día siguiente. La recuerdo como una nota hermosa, de las mejores que haya recordado hacer. Era una nota transpirada, como cuando se soñaba de chico hacer periodismo. 

Pero al día siguiente, Monseñor Angelelli fue amenazado con un escrito donde copiaban la entrevista aparecida en El Independiente.
Ese hecho  significo el primer mensaje claro de que el territorio del poder estaba armado y tenía dueño en La rioja. Y que los límites de su acción estaban en disputa.

Por supuesto, nuestra nota, nunca se publicó.
  
 IV.

El 24 de marzo de 1976 no era posible dormir por muchos motivos.

La radio estaba prendida permanentemente y desde sus parlantes vencidos latía esa ansiedad colectiva de la noticia feroz y necesaria, de la noticia constante.
Llegaban los comunicados de la Junta Militar, entre esas marchas hipnóticas de la fe sencilla, por donde se impartían los pasos a seguir.  

Se me vienen de esos días imágenes de la ciudad, de sus calles y plazas con movilización de tropas.

De la angustia por el terrero perdido. Por la libertad perdida. Por los compañeros.

Monseñor Angelelli en la misa radial se refiere al Golpe de Estado.

Crece la represión: persiguen, cachean, vigilan, ponen bombas, secuestran, torturan, violan, roban, difaman.

Son el gobierno. Manejan el país con la violencia.  Y van a fondo.

V.

Por todos estos momentos que todavía recuerdo con tanta angustia, con tanta claridad y actualidad, me resultó un tiro certero de la infamia esa frase de Quirós, “se mató Angelelli”.

¿Cómo que se mató? Lo mataron, le dije.
Lo mataron, viejo. Repetí.

Entré sin decir más nada. La redacción estaba vacía. Aunque al respirar sentí ese silencio del encierro prolongado, la humedad que habla con su presencia oscura.

La máquina de café ya había prendido la lucecita roja de que estaba listo.
Puse la radio buscando noticias. Sonaba “Caminito”.

Subí el volumen.

Para vos, Quirós, Caminito!
Vos que naciste allá y no sabés nada del dos por cuatro, del ritmo del corazón y la milonga, de la sensual caricia de sus pasos. Se mató. Seguro que no sabés que Caminito la escribió un Riojano. Se mató, decís. Y que no habla de La Boca, sino de Olta.

Justo Caminito ponen estos tipos… justo Caminito.

¿Vos te acordás lo que contó el Obispo, aquella vuelta que fue de gira por toda la provincia? ¿Te acordás, Quirós?

Salió de la capital y lo paró la cana.
¿No saben los canas que ese es el Obispo?

Le piden los documentos.
El policía le pregunta a dónde se dirigen y Angelelli le responde: “a Aimogasta”.  El policía, lo mira burlón, y le dice: “Pero usted ha equivocado el camino, Monseñor. Porque está yendo hacia el sur y Aimogasta queda para el norte”.
Un poco molesto Angelelli le responde: “¿Y usted me va enseñar? Voy a visitar a los curas de Chilecito, tengo una reunión con las monjas en Famatina, quiero ver al cura de Los Sauces y tomar mate con los curas de Aimogasta. ¿Me voy o no a Aimogasta?”.

Quirós me mira y pregunta ¿y eso que tiene que ver con Olta?

Nada, nada. Pero el policía le dice que erró el camino. Y justo prendo la radio y están pasando Caminito. Y vos sos un porteño al que no le gusta el tango y a Caminito lo compuso un riojano. Y Angelelli no se mató, salame. Lo mataron.

¿Cómo se va a matar? Primero le dieron a los curitas en Chilecito. Ahora le tocó a él, viejo. Lo mataron. Eso del accidente es todo circo. Estos milicos no se van a bancar a un Obispo que les diga que “recorre los ranchos, y no habla con estadísticas”. Estos tipos son así.

¿Esa Superioridad Militar que le censuró la misa radial: pensás que tiene algún problema para darte vuelta un coche?

Esto es una desgracia, viejo.
Estamos jodidos.

Siempre te digo, el problema es cómo calculamos la amplitud térmica, Quirós!

¡Tan cerca de dios estábamos hace un tiempito!
Y ahora sangra el cielo, con el frío que nace de tanto odio.

Juan Stahli



PALABRAS DE POETA
"Amo a los que viven como extinguiéndose, porque son esos los que pasarán al otro lado"
FEDERICO NIETZSCHE.
Palabras de poeta, palabras frágiles, sí, palabras mentirosas para algunos, palabras que casi nadie escucha, palabras demasiado aéreas para un siglo pedestre, cruel, indiferente, para un siglo donde el canibalismo del hombre con el hombre, el ensañamiento, la injusticia, la brutalidad de los poderosos sobre los marginados y los débiles, parece regodearse hasta la ceguera irracional del crimen. 
Palabras de poeta en un siglo de devastación e ilusorias esperanzas, palabras bajo el huracán autoritario de un capitalismo insensible, insaciable y torpe.
Bajo el embate político y mediático de los que quieren acallar las voces de los que resisten, nuestras voces, estamos hoy aquí, porque seguimos creyendo en un mañana donde la igualdad de oportunidades instaure una vida mejor para todos. Porque nos oponemos con insobornable convicción a los que quieren cercenar toda reivindicación de justicia social. Nos oponemos a la explotación que ejercen los poderosos de la tierra, a sus discursos económicos y empresariales, sus atropellos bélicos y su sofisticado horror, que siguen imponiendo sus regímenes de desolación y muerte. Ajeno a toda visión que no sea la de criminales conquistas, de arbitrarias acciones, el siglo presente reclama más que nunca la necesidad de volver a una dimensión más luminosa, más justa, más plena de esperanza e igualdad para todos los hermanos del planeta.
Creemos, estamos convencidos, que la poesía y el arte, además de dar testimonio "de la historia prohibida de la humanidad", es el espacio, el territorio donde todavía se sostiene la maltrecha posibilidad de un mañana más cerca de la vida, y donde más hombres puedan soñar y sonreír.
Creemos en la palabra poética, en el eco trascendente y revulsivo, en el eco insumiso y develador de la poesía. Creemos en el poder que el silencio que sigue a la palabra engendra en nuestro cosmos interior, un viento nuevo y esperanzado, un temblor donde la donde la develación de la belleza y la desnudez que queda ofrendada, nos habla de una condición olvidada del hombre, condición que la historia nos muestra de manera esquiva, pero que es posible lograr. ¿Es posible?
Creemos que sí, creemos que la palabra guarda en sus resonancias más límpidas, esa condición que es hija del amor y la solidaridad, del respeto a todas las culturas de la tierra, creencia en un mañana de encuentros y reencuentros, de comunión y plenitud.
Por eso estamos aquí, debatiéndonos entre la decepción y la esperanza, pero siempre apostando a un futuro que los poetas sostienen desde sus páginas, desde las páginas de estas Palabras de Poeta, que hoy dejamos en las manos de ustedes, para seguir enarbolando la posibilidad del diálogo y del encuentro, de la hermandad y la justicia, de las visiones que nos recuerdan el origen cósmico de nuestra existencia y nuestro destino, y de esa cuota de misterio y belleza que la raza humana guarece en el mar abisal de su interior y que la poesía sigue intentando descifrar.
Gracias amigos por apoyarnos, por seguir creyendo en el Hombre y la Palabra.
Carlos Garro Aguilar
(Palabras pronunciadas por Carlos Garro Aguilar en la presentación de la Revista de Poesía “Palabras de Poeta”, efectuada el día 10 de mayo de 2016 en el Centro Cultural “La Bici del Ángel”, sito  en calle 27 de Abril 387 de ésta Ciudad de Córdoba).
LA CHICA DANESA:
De un juego de roles a la aceptación.
      El director inglés Tom Hooper, quien nos trajo cintas como “El Discurso del Rey” (2010) y “Lés Miserables” (2012), se pone al frente de este biopic nominado a cuatro premios Oscar, incluyendo “Mejor Actor” (Eddie Redmayne) y “Mejor Actriz de Reparto” (Alicia Vikander). Mucho se ha hablado de esta cinta, que se encarga de poner en pantalla la vida del primer hombre en la historia que se somete a una operación de reasignación de sexo. Y más captó las miradas desde que se supo la decisión de la producción en designar como protagonista a Eddie Redmayne, quien viene de ganar su primera estatuilla dorada en 2015 por su desbordante interpretación de Stephen Hawking en “La teoría de todo”. Era someter al joven actor inglés a una nueva transformación física y eso resultaba altamente atractivo.
      La película nos retrata la historia verídica de Einar y Gerda Wegener, un matrimonio de pintores daneses en la década de 1920. Gerda pintaba mujeres y, ante la ausencia de su modelo que le permitiera culminar una obra, le pidió a su esposo que se vistiera de mujer. Desde ese momento, Einar comenzó a sentir un cambio en su interior, cambio que fue incentivado por Gerda cuando lo invitó a una fiesta a la que fue vestido de mujer. En ese momento nació Lily, una tímida mujer que se instaló en el seno de la vida de los Wegener. Einar debió aceptar a Lily como parte esencial de su existencia y convivir con ella mientras que Gerda debió sobreponerse a la desaparición de Einar en manos de Lily. Estos drásticos cambios empujaron a que Einar asumiera a Lily, sometiéndose a una serie de tratamientos médicos anticuados para cambiar de sexo.
      Sin lugar a dudas, la película tiene un objetivo claro y directo: está planificada y construida para ganar premios. De hecho, su diseño de producción y su vestuario también aspiran a un premio de la Academia, sumadas a las otras dos nominaciones ya indicadas. No es reprochable esa estrategia, sólo que tal decisión deja entrever algunas falencias en el guión. El libreto no deja de presentarnos un relato convencional, estructurado y demasiado aceitado que simplifica muchos de los conflictos internos de nuestra “chica danesa”. Es como una versión edulcorada de la novela escrita por David Ebershoff en la que se basa esta historia, para no tener que involucrarse más de lo necesario con cuestiones vinculadas a la diversidad y la disforia de género en las primeras décadas del siglo XX.
      La estrategia de presentar la aparición de Lily de la mano de un cambio de roles en Einar me resultó agradable. Aún así, el cambio que experimenta se traduce en el placer que le provoca el uso de maquillaje, peinado y vestido; es decir, en la apariencia superficial. Poco se nos dice sobre la batalla interna que debió enfrentar Einar para dejar florecer a Lily. Hay vestigios de eso en muchas líneas de diálogos pero no logran enriquecer la trama. Hay que reconocer que fue una elección artística anular ciertos aspectos y centrarse en otros pero me parece que han perdido la oportunidad de trascender con esta cinta en materia de género.
      Las actuaciones están más que logradas: la transformación externa de Einar Wegener en Lily Elbey recreada por Redmayne es notable y uno lo disfruta, desde el primer contacto que tiene con la seda de un vestido hasta su sometimiento a una operación de reasignación de sexo. Pero la que captó toda mi atención fue Alicia Vikander, quien personifica a la esposa de Einar, Gerda Wegener. Ella sufre la pérdida de su esposo en detrimento de la aparición de Lily, a la que en un principio no aceptó. Los cambios de su conducta, en mi opinión, superan los experimentados por el personaje de Redmayne y es por eso que considero a su actuación como lo mejor de la cinta. Verdaderamente, un placer verla en la pantalla.
      Tom Hooper, de forma elegante y a través de tomas muy bellas, nos presenta una historia que capta la atención, más allá de estos aspectos que le terminan restando una fuerte dosis de efectividad. Sin embargo, es positivo analizar las diversas perspectivas que nos ofrece. Creo que hacen falta muchas películas de esta índole en el cine actual.


 Leonardo Arce

Jorge Luis Borges
14 DE JUNIO DE 1986

La luna se arrodilla junto al Lago Leman
y tu sombra se duerme en una página de oro.

Absuelto de la alegría y la lágrima
el cuerpo se purifica de sobornos.

El alma es una gruta donde reza una marioneta de Dios.

El infinito pesa una gota de hiel.
Somos el límite en un gramo de sal.

Sabios, reyes y mendigos
en el olvido,
                     anochecen.   



Alfredo Lemon





Entrevista a GUSTAVO TISOCCO


1-    El blog mis poetas contemporáneos ha cumplido diez años ¿Qué balance haces; cómo surgió la idea del sitio?

Balance sumamente positivo, pese a algunos desencantos, pero quién no encuentra piedras en el sendero cuando hace algo ¿no?  La idea surgió con el afán de aportar un grano de arena a la Poesía. Me parecía muy egocéntrico difundir lo mío solamente y así armé el blog y empecé a difundir, inicialmente a poetas amigos, después se fue armando una cadena / comunidad y fue creciendo más de lo esperado hasta llegar a ser hoy lo que es el sitio. Y en lo personal me gusta mucho difundir a poetas de provincia ya que los que viven en Buenos Aires tiene más posibilidades a ser difundidos.

2-    Ahora algo personal: ¿Cuándo empezaste  a escribir?

Escribo desde niño. Todo lo que me pasaba en la infancia, triste o alegre, lo escribía, era como un diario infantil pero a modo de versos. Fue al llegar a Buenos Aires, hace 20 años, que comencé a asistir a un Taller Literario eso me llevó a relacionarme con otros poetas, a tratar de mejorar mi escritura y a conocer el ambiente literario.

3-¿Cómo definirías  tu poética?

No sé cómo definirla. Sí sé que los temas que persisten en mí son los temas que me habitan como la infancia, lo social, el amor/desamor y lo lírico.

4-¿Qué autores influyeron en la misma?

Muchos. Desde poetas clásicos a contemporáneos. Por nombrar a algunos Kavafis, Dylan Thomas, César Vallejo, Octavio Paz, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik y de la actualidad muchos pero especialmente Edna  Pozzi.

5- ¿Qué poema elegirías  si tenés que optar por uno en especial y por qué?

No podría. Cada poema representa un instante, un espacio y en particular serían como hijos, así que no podría quedarme con uno.

6- ¿Se nace o se hace poeta?

Poeta es el que escucha al otro, Poeta es el que insiste en que la palabra sirva como denuncia, como grito. Poeta es el que escribe por amor a la Palabra y no solo para asistir a Festivales, encuentros o lograr reconocimientos. Se nace con la posibilidad de escribir, se hace después Poeta.

7-¿Qué consejos le darías a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la Palabra?

Que lea, que lea mucho y de todo. Que busque que sus poemas sean el fruto de un trabajo arduo y de corrección. Que publique sus poemas ya sea en papel o internet solo cuando en verdad se sienta orgulloso de lo que está presentando.

8-Atento tu labor en el sitio mis poetas contemporáneos ¿cómo ves a la poesía de Argentina en la actualidad?

En crecimiento, en constante crecimiento tanto de escritores, como editoriales que apuestan al género. Se escribe mucho en las provincias y muy bien e internet da la posibilidad a esos compañeros provincianos a ser difundidos, a que se los conozca y valore.

9 -¿Qué opinión te merece la industria editorial argentina y de Latinoamérica?

Como lo digo arriba, en crecimiento, aunque lo ideal sería que se publique gratuitamente a poetas sobre todo no conocidos pero valiosos, pero es un camino por recorrer, al menos hoy se publica poesía.

10- ¿Hay  políticas públicas de reconocimiento y apoyo a los autores nacionales, especialmente a los autores noveles?

Muy poco y a muy pocos. Si por ahí te involucras en la política tenés beneficios, subsidios etc., sino muy poco.

11- Si  tuvieras  que recomendar un libro de poesía, ¿Cuál  sería?

La obra completa de Edna Pozzi, de Rubén Vela, De Ernesto Cardenal, De Juan Gelman, de Roberto Juarroz entre muchos más.

12- No solo sos poeta, sino que tu profesión es la de médico, en la especialidad de neonatología. ¿Cómo influencia eso en tu poesía, si es que lo hace?


La única influencia es que para mí el momento del nacimiento es POESÍA y de la más pura y sublime.

13-  Seguramente tienes muchas satisfacciones profesionales pero debes lidiar con situaciones tristes, duras, me imagino. ¿Cómo las vivís y si  se refleja ello en tu poesía?

No, muy poco escribo sobre mi tarea médica. Y en Neonatología son muchas más las satisfacciones que los dolores, aunque la muerte sea parte de la tarea, lo que duele y mucho.

13- Entiendo que además has efectuado  encuentros o mesas de poetas en hospitales ¿Qué tal esa experiencia?

No, no fueron realizados por mí. En Buenos Aires se hace el Congreso de Médicos Escritores y en el Hospital Fundación Santojanni se realiza un concurso de Poesía, en ambos participé pero no como organizador-. Y siempre que se difunda Poesía es una experiencia maravillosa.

14- ¿Cómo ha sido recibido por el público tu último libro?


Con mucho amor y con muchas satisfacciones y queda mal que lo diga pero con buenas críticas de poetas que considero buenos críticos y que no se manejan solamente desde el afecto.
 

15- Algo para agregar.

Muchas gracias Eduardo a vos, a tu hermoso Boletín  “¡Basta Ya!” y gracias, gracias, gracias por difundir POESIA.

Muchas gracias y saludos.








Pequeña Bibliografía:
Gustavo Tisocco nació en Mocoretá – Corrientes-Argentina.
Tiene publicado  los poemarios “Sutil”, “Entre soles y sombras”, “Paisaje de adentro”, “Pintapoemas”; “Cicatriz”, “Rostro ajeno”; Desde todos los costados”, “Terrestre”, “Quedarme en ti” y “Reina”,  así como los Cd “Huellas”, “Intersecciones”, “Corazón de níspero”, “Terrestre”.
Participó en diversas antologías  tanto en Argentina como en diversas partes del mundo. Asistió a Festivales Nacionales e Internacionales como invitado. Creador y Director del Sitio MISPOETASCONTEMPORANEOS donde difunde a otros poetas desde el 2006, por este sitio recibió el Premio Puma de Plata otorgado por La Fundación Argentina Para la Poesía, entre otros reconocimientos.
Algunas de sus poesías fueron traducidas al italiano, portugués, catalán, inglés y francés.
Twitter @gustavotisocco

Por Eduardo Alberto Planas


Instantes en busca de la luz
                  Por Lily Chavez

El 24 de Junio por la noche se presentó en la Asociación de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la Provincia de Córdoba el libro de María Teresa Archina, poeta cordobesa nacida en 1967.  Pensando en el título del libro puede decirse que más que Instantes “en busca de la luz”, la poesía de Marité es en sí misma una “iluminación”, cada verso desprende un halo que toca al otro; emociona, llena los huecos del espíritu con  un esplendor de calma. Acostumbrados a la sensibilidad y calidez de la poeta, sabíamos de antemano que sería así.
Rafael Roldán Auzqui la presenta en la contratapa como “una poesía nacida en la fragua de la vida, con ardientes chispazos de luz y amor, pero en la que no faltan duras cicatrices, que – a veces- no renuncian a sus antiguos dolores, por ser profundos y tenaces. De esa fragua, surgen poemas asombrosamente nítidos, forjados en esa matriz de fuego, en su doble aspecto de calor y luminosidad, que impactan en la sensibilidad del lector de tal manera, que activan todo un repertorio de emociones y sentimientos. Sus versos –dice Ausqui – susurrados con vehemencia desde el corazón, abren surcos en la conciencia de la humanidad, para dejar semillas que, aun proviniendo de árboles azotados por fuerzas desbordadas

















de la naturaleza, encierran – por momentos, con timidez, y en otros, casi a gritos –la promesa de un futuro auspicioso.”
En primera fila, Teresa, madre de Marité, se emocionaba con los versos que le eran dedicados y contagiaba la lágrima, el filo con que la vida dice.
Y la poeta vuelca en palabras su impotencia, su dolor, su ternura, su amor
Mi madre
Sintió sus manos engrasadas.
Tiró botones   sobre la mesa.
Ejercicios     vanos
               Sus dedos   no  respondieron.
Perdió la oportunidad
                         de sanarse.

*
Ella tiene olor
   a menta en sus ojos.
Cuando no escucho su voz
                      paso a su lado
una     y    otra vez
busco         su mirada.
*
El libro contiene  ecos de la memoria, grabados en papel, suspiros de mar, el pasillo mismo de la vida, ecos de batalla, de infancia, cristales de la naturaleza, lo onírico y el deseo, vendavales interiores, sombras cotidianas, oscuridades, dolores, porque como dice Eugenia Levin en el prólogo Marité quita el velo de la rutina para ubicarse en las profundidades del ser. En ese camino, la palabra adquiere una fuerza que tiende a lo trascendente.

El poemario – presentado por Marta Diaz y Lelia Recalde Deponti – nos deja abiertos a la lectura, al placer de pensar en las palabras que la poeta escribió en busca de la luz. Muchos de los poemas crean desde la simpleza una necesidad de reflexión. No olvidemos que la vida de alguien suele tener parentesco con la nuestra.
La poeta dice:


Amarantine
Escucho música celta.
         cierro  los ojos
               el instante   me trae a la memoria
               

   antiguos rostros     los veo merodear.
                                       caminan
                   por mi izquierda
                                               y luego se alejan.
Han palpitado
                  más de un silencio       a mi alrededor.
La armonía se aloja en mí
                 mientras suena   Amarantine
                      deja arpegios de amor
                            en el cuerpo.



María Teresa Archina













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