miércoles, mayo 27, 2015

Boletín Literario ¡Basta ya! - Mayo - Junio 2015 - N° 139





Basta ya! Boletín Literario – Mayo - Junio 2015 – N° 139
Número especial - 10 años del Basta ya
Director: Eduardo Alberto Planas.  Colaboradores permanentes: Lily Chavez,  Alfredo Lemon,  Jorge Luis Carranza, Sergio Pravaz, Jorge Torres Roggero, Leonardo Arce, Héctor Aldo Valinotti. Corresponsales: Griselda Rulfo (Villa María), Gabriela Bayarri (Villa Dolores)
Registro Propiedad  Intelectual Nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723. Valor del ejemplar: $25. Foto Tapa: “Poesía”, Marcelo Quiroga, Cruz del Eje, Córdoba. Fotos evento: Adriana Pozzo, Carolina Sorrentino. Contacto: eduardoplanas2001@hotmail.com
 Blog: www.boletinliterariobastaya.blogspot.com. Tel: 0351- 4886974 – 156170141. Esta revista se terminó de imprimir en Grafica 21 – Duarte Quiroz  N° 1702, Córdoba. Fotos: www.google.com.ar


CONTENIDOS                                 
Editorial: Los 10 años  del Basta ya // Nostalgia, El chakra del corazón – Alfredo Lemon // Después, Andén – Jorge Luis Carranza  // Reseña de una noche de sueños compartidos, Poemas de Lily Chavez // Otra respuesta a Teillier, A Nietzsche – Gustavo Parada Aguirre // Misericordia – José Santiago // Manecillas en estado alterado, Nosotros los artistas – Angelita Acero // 10 poemas de Susana Cabuchi // Tren, Telaraña – Carolina Sorrentino // El secreto del amor – Laura García del Castaño / El hielo de la guerra – Leticia Ressia // Muñeca de trapo – Noemí Correa Olivé // Sin balas en Malvinas – Javier Almeida //  Soy un pájaro – Nito Biassi // Poemas, Primavera 2013 – Julia Guzmán // Nunca en el bronce – Julio Rudman //  Estrella que cae, Bebiendo luz- Eduardo Alberto Planas // La pone justito ahí, en el centro de la verdad – Sergio Pravaz // Entrevista: Rosa Lía Cuello – Griselda Rulfo //  Cine:  Mommy: una relación de amor y de sombras – Leonardo Arce // Río de sol – Laura Contigiani




EDITORIAL: Los 10 años del ¡Basta ya!
Hemos dicho que estamos de fiesta. Diez años celebrando la palabra. Quizás la poesía no tenga ningún papel que cumplir. Porque debemos pedirle que tenga alguno.
Queremos compartir  un texto del poeta Roque Dalton,  que dice algo muy interesante respecto a los escritores.
 “uno se va a morir
mañana, un año
un mes sin pétalos dormidos,
disperso va a quedar sobre la tierra
y vendrán nuevos hombres pidiendo panoramas.
preguntarán qué fuimos
quiénes con llamas puras les antecedieron
a quiénes maldecir con el recuerdo.
Bien. Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca”.

Roque Dalton
de “Porque escribimos de la ventana al rostro”.

Vale decir que somos  “custodios del tiempo que nos toca”.
Hemos asumido la tarea de difundir la poesía, la literatura, la cultura de Córdoba y hacer una revista abierta, democrática, que le sirva a la gente.

Valoramos todas las experiencias: las revistas especializadas, las alternativas, etc. Cada experiencia es valiosa. Pero nuestro norte fue hacer una revista de nivel en cuanto a poesía y narrativa, pero accesible tanto para la gente común como para los escritores consagrados. Creemos haberlo logrado.

Nos alegramos cuando sale una nueva revista, cuando se inaugura un nuevo ciclo cultural,  café literario, programa radial o televisivo que aporten  cultura. Que existan posibilidades y espacios en cada barrio, en cada centro vecinal, en cada comuna por pequeña que sea. Ojalá fuera así.

Nuestro compromiso es seguir celebrando y difundiendo la palabra

El ¡Basta ya! es de todos.






Reseña de una noche de sueños compartidos
El Vecindario se llenó de fiesta el 24  de abril. La noche  - casi con envidia - miraba desde afuera a quienes entraban al
lugar, dotados del mismo asombro con que los chicos van a una plaza a juntarse con amigos.
En el pizarrón de entrada se anunciaban los diez años del ¡Basta ya! y el nombre, revoloteaba ante los ojos como la sortija de una calesita. Ahí estuvo la primera sonrisa y,  al pisar el umbral, la mirada de todos se iba llenando de misceláneas: las sillas colgadas en la pared,  las plantas en tarros sobre anaqueles de madera, la escalera, los baños que en sus puertas decían Vecina o  Vecino;  los músicos, la mesa de lectura preparada, un atrapa sueños feliz sobre una columna  y mirando desde arriba, los amigos que siempre tuvo el ¡Basta ya!: Cortázar, Pizarnik, Galeano, Miguel Angel Bustos y Roque Dalton.
“Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma” decía Cortázar y así lo digo yo en este momento en que la emoción de aquel 24 de abril se renueva. Había que ver como de a poco, la felicidad iba manchando la ropa del máximo hacedor del boletín: Eduardo Alberto Planas, quien, por suerte, gozaba de la contención  de Claudia Tejeda, mujer hada del mundo de las emociones, dueña de la palabra justa y apropiada.
Cuando el hilo de la espera terminó por cortarse, llegaron las palabras,  el sonido del blues saliendo alegre de la guitarra de  Edgardo Contizanetti,   y  la poesía - que desinhibida - se fue cambiando de vestidos delante de todos: Jorge Luis Carranza, Alfredo Lemon y quien tiene el placer de escribir esta nota. Luego, la colombiana Angelita Acero,  José Santiago y  el chileno Gustavo Parada Aguirre. Y como quien envuelve todo para regalo: Renata Díaz puso su toque de gracia y dejó el aire impregnado de danza.
Las palabras de Eduardo Planas fueron pocas, todo estaba dicho en diez años de esfuerzo, tesón, pasión, perseverancia y logros.  Palabras que también fueron la trama de los sueños que proponía Lucía Pozzo.
Dicen que todo postre tiene su frutilla. En este caso eran dos: Susana Cabuchi, toda ella calma y luz  y Osvaldo Guevara, llegado de Traslasierra, el mismo tremendo poeta que dice:” Adónde ir con estas alas / que no se entienden con el viento.”  Y  otros tantos versos que nos conmueven. Allí estaban los dos, enseñándonos que la humildad es parte del poema.
Pude observar ojos jóvenes deletreando la sabiduría, ojos maduros asintiendo a las palabras, condecorando el excelente momento que estábamos viviendo. Podríamos decir mucho más de esa noche pero es mejor que cada uno rescate su vivencia y sólo unamos las manos para darle al director de este boletín toda la fuerza para que no cese, para que siga adelante SIEMPRE.


Lily Chavez





Nostalgia
                         a Osvaldo Guevara

Llueve en la ventana de las horas
y el recuerdo es una miga de pan.

Herida de ausencia
¿cuándo cicatriza ?





El chakra del corazón

Todo es efímero sino es purificado:
diligencia, piedad, desprendimiento.

Nacer o morir son eventos naturales,
simplemente suceden.

No pidas larga vida sino vida vivida.
No pidas larga vida sino vida divina.

Ese capullo de loto en el centro del pecho
cobija el prodigio:
                                es un jardín donde juegan los duendes,
late la sangre y el abismo.
Alfredo  Lemon





Después
                                      
Allí están el descampado
y el sendero que cruza el descampado.

Una dupla inseparable.
El sendero inhala y exhala gente
 y el descampado se lo agradece
en silencio.

Por allí pasa el hombre
que va y viene del trabajo a la casa.
La viejita con las compras.
El borracho haciendo eses y hablando solo.
La pareja que va
a hacer sus cosas cuando se pone el sol.

El descampado y su sendero.
El descampado y su dulce cicatriz.

Alrededor, casas bajas
y muchos perros que ladran mucho.

Yo que todavía soy un niño digo:
allí hay otro tiempo
y otro espacio.
Atravesarlo no es poca cosa.
Casi, casi, no se es el mismo después.

Jorge Luis Carranza




Andén

“… no tenemos arte para decirlo…” Emily Dickinson

Padre e hijo se abrazan
en el andén de la terminal
en medio de un mar de gente.

El hijo parece partir
hacia un lugar lejano.

Hablan poco, casi nada:
“¿llevás todo?”,
“cuidate viejo”
“cada tanto hablá”,

Arden sus silencios.

Están aprendiendo a despedirse.

Llevan en la hornalla del pecho
un dolor nuevo.

Y muchas cosas más
que este poema
jamás podrá decir.

Jorge Luis Carranza












El fuego arrasa
se quema la quietud
el corazón de las paredes
la cama donde duerme la infancia

arde el agua, las gotas
bajan impotentes. Arrojo
a lo muerto el viento de un rezo

entonces, junto a mi plegaria
el infierno desgaja la humareda
cruza la hora
late sobre las cenizas
como un hábil cangrejo 
Lily Chavez




Huidizo
como el hielo y la sombra

así corre el tiempo
hacia una carretera desértica
adueñándose  de la bandera del viento
dejando atrás el verde
las puertas las ventanas
que dan al paraíso

polvareda     insectos de aire
un rastro seco sobre la lluvia

nada que hacer
         con nuestros motores
                     de aire
                         de agua
                               de arena

Lily Chavez




“En todos los formatos, todas las voces, el boletín plural nos dio la bienvenida. Los consagrados y los recientes compartiendo la misma posibilidad frente a los lectores.
Con su frescura y desenfado, aportan el ala joven del vuelo que se renueva. Vienen con sus palabras como perfumada artillería. Ellos, con el futuro en el ahora.
Gustavo Parada Aguirre, Angelita Acero y José Santiago”.

Palabras de
Claudia Tejeda en la Fiesta del Basta ya



Otra respuesta a Teillier:

Sí, es cierto
preferí la doncella y no las putas
y la nostalgia se vistió de futuro.
Sí, es cierto
a veces también gasto los mesones
pero el suicidio es pasajero
como todo
cuando un caballo perdido
galopa en el tiempo que se esfuma.

Pero preferí la doncella y no las putas
y los grillos cantan en mi jardín
y el jardín es la patria
del sudor de mis estribos
que cuelgan de la nada.

Ahora, por ejemplo
mientras los hombres hablan
de cualquier cosa
y el planeta no deja de girar
y le juego un gallito a la noche
los grillos gritan al caballo furioso
que busca su campo en mi cerebro
y lo engaño en estas líneas
y me dejo engañar por todo esto.
Sí, preferí la doncella y no las putas
y el futuro también es nostalgia
los amigos juegan en otro lado
y las bombas estallan en mi piel
             
                ¡Mierda!

todo tiene su tiempo escaso
y yo prefiero la doncella
que es un trozo de vida
que la vida me entregó
como el árbol en el patio
como el grillo
como la estrella fugaz que nadie vio
como las estrellas en el día
como el otro lado del sol
como el momento en que se rompe la semilla
como la hoja al ceder
como la certeza de estar vivo.



Gustavo Parada Aguirre



A Nietzsche
parada
asustada
escondida
inexistente
subjetiva
respetuosa
irruptiva
coloreada
valerosa
aterrada
caótica
ciega
humana
descriptiva
azulosa
sempiterna
inanimada
majestuosa
arrojada
inalcanzable
olvidada
independiente
… la verdad no tiene sustantivo

Gustavo Parada Aguirre




Misericordia



El brazo derecho extendido, los dedos tiesos, arrugados por el tiempo. Su rostro inmutable y yo cerca, enfrentándolo con los ojos a punto de estallarme. Pensará que tiemblo por debilidad, por temor. Espero el impacto, algún calambre me contrae los nervios, como si el golpe ya empezara a doler mucho antes de que sus músculos descarguen la furia.
La secuencia dura unos segundos. Hay un periodo -se perciben como años- en los cuales cierro los ojos, imagino una sombra agigantándose contra mí y el rouge se me corre al morderme los labios con la hilera de los dientes inferiores. Si hasta padezco su carácter viciado, la jodida presencia de las moscas zumbando que anuncian la cachetada artera.
Yo disfruto, balanceo apenas mi cintura para obstaculizar un deseo tierno y enfermo y las venas se me inflaman. Casi siempre coinciden mi grito doloroso de placer y el peso embrutecido de su puño. Siento como la lengua se me afloja con un hilo de sangre corriendo por las encías.
Y después, sólo después del golpe, mis manos sueltan la suya y lloro por el hombre pálido acostado sobre la cama. Lo contemplo sin misericordia y acepto que esa mole es un muerto que todavía no entierro por miedo a quedarme sola.

  


José Santiago


Nosotros los artistas
Nosotros los artistas
devenimos en el tiempo.
En la mirada que nos atraviesa,
en la sonrisa silenciosa,
en el espíritu que nos moviliza.   

Nosotros los artistas
nos reflejamos insomnes
en una vibración constante,
en el método sin antídoto,
en las aristas veloces de la levedad.

Nosotros los artistas
mutamos en el dilema de la metáfora
bien puesta,
en el color sin nombre,
en el concepto sin diccionario.

Nosotros los artistas
somos la eterna metamorfosis,
somos el fuego que crea,
que construye,
que transmite,
que canta,
que ríe, que danza.
Nosotros los artistas
somos el espejo,
somos el espasmo,
el escalpelo.
Somos el esquizofrénico mutismo del cuadro,
del tiempo,
del poeta,
del mundo.

Nosotros los artistas
somos la estación en un intervalo de viento.
Somos la canción en la ciudad que nos resfría.
Somos la memoria que punza las pestañas.

Nosotros los artistas
somos tanto.
Que a ratos
parecemos olvidar el riesgo.
Y nos lanzamos al eterno precipicio
de ser  artistas más que humanos.


Angelita Acero




Manecillas en estado alterado

A las once de las doce, se atoró un pedazo de risa,
quedó ondulante en el cableado de la calle 47,
iba con la lluvia, con el viento de noche,
con los labios de las tres

A las doce de la una se alivianó el secreto,
la ausencia que predijo un knock-out en el reloj,
un espasmo en el espejo del baño,
un nuevo títere en el bolsillo derecho del gato gris

A la una de las dos, se quebró un demonio,
se partió un vaso,
se mojó un insomnio,
Y como siempre... saboteándolo todo,
La risa dejó de toser, el viento dejó de llover,
la noche dejó de ser beso,
el reloj colapsó, el espejo se mareó
el gato se durmió y el títere cobró vida...
Por ahí entre los escombros quedó el demonio,
que reclama el sonido del segundero al otro lado de mi sueño

Angelita Acero




10 POEMAS DE SUSANA  CABUCHI




MILAGRO

En la reja
del balcón del hospital
una mariposa
                  abre
y cierra sus alas.
Milagro de la cercana primavera:
las viejas enfermas
               sonríen.









      


Dama que llora (Deidad Plañidera) 120 x 120 cm
Laura Contigiani


MOMENTO

No he olvidado
el olor
de los comedores baratos
ni aquella mujer pálida
dormida sobre su cartera.
Sin embargo
                      parece
como si todo
estuviera bien
ahora,
porque una sola rosa
da perfume a la pieza
y están
las manos del amado
sobre mis rodillas.



EMILY DICKINSON


Necesito:

Miel
para la masa de centeno.

Agua
en la pradera de la abeja.

Alpiste
en la pasta de migajas
                     del ave.

Vinagre
para las llagas de este mundo.

Tiempo
para aceptar
la eternidad del Hambre.



VISITA

Un viajero
ha llegado a la casa.
Salimos todos
a abrazarlo
porque trae noticias del hermano.
Habla de campos secos,
del hambre en las ciudades,
muestra fotografías.
Después del almuerzo
le servimos
la fruta más dulce del ciruelo.
Y la ha comido,
                          pero sin alegría.


12 DE JUNIO


Esa mano que muere
no está sola.
El anillo dorado
la devuelve
a una danza de bodas
y a sus giros.
A una siesta
de parrales ardientes.
A los vinos
guardados
para las grandes fechas.
Está
el metal redondo
sosteniendo
que todo fue verdad.
El anillo de bodas
de mi padre,
en la mano, en la vida                                                                         



de mi padre.
En el día de la muerte
de mi padre.





CIELO

Sobre las montañas nevadas,
como una flecha oscura,
van los patos salvajes.
Cruzan.
Como tu sombra
           sobre mi corazón. 





Quizás sea sólo una estrella (Fragmento)
Laura Contigiani


EN ESTE PATIO

En este patio
han jugado los niños.
Eran un coro alegre
que rompía la siesta.
La madre
alguna noche
contaba cuentos bajo la luna,
mientras su delantal
se ahuecaba entre las piernas
por el verdoso peso de las arvejas.
El verano
maduraba en las uvas su jugo dulce.
A veces
las vecinas venían
contando alguna muerte,
y parecía mentira
la muerte,
bajo aquellos parrales.


Cómo entender la pena
ahora,
con estos mismos gatos
cruzando los tejados
ya sin nada de infancia
en este patio.




PAISAJE IV

Estalla en amarillos
el aire
de este día.
Un vuelo de palomas
cruza
sobre los secos álamos.
Serenísimo julio.
Limpio el cielo.
Esta noche helará, dicen.
Pero
qué importa.






VENTANA


La madre,
que agoniza,
pide una casa nueva
con ventanas
para mirar la calle.
Enferma – dice –
no podré caminar
y quiero ver la gente
cuando pase.
La escucho silenciosa.
No olvido
que era joven y bella
y deseaba morir.


MEDIODÍA

Hoy comemos bajo los parrales.
He lavado
las frutas de la palta
que golpeara el verano
y brillan
sobre las tablas de la mesa.
El sol ilumina los rostros
y suspende
las uvas negras
sobre cada cabeza.
Los niños han entrado corriendo
a preguntar
quién quiere jugar al marinero.
Y yo he aceptado.
Yo quiero navegar en este barco.



(Poemas leídos por SUSANA CABUCHI en la Fiesta del Basta ya)


Tren

La muda advertencia
frena.

Una vía de ferrocarril
dice,
no pierdas
el último tren.

Otra,
No pasar,
¡Cuidado!

De todas formas,
se asoma 
la muerte.


Carolina A. Sorrentino




Telaraña

Me aferro
a la telaraña
como quién
no quiere soltarse
del vaivén
de la brisa
y el viento.

Me aferro 
a tu imagen
como quien
no quiere dejar
el pasado.

y me resisto
a la ausencia
al silencio.

Carolina A. Sorrentino





el secreto del amor

Te hablé del amor?
del lomo que brilla debajo
de la crin filosa  que a tu mano se enhebra
Cómo se ama? Cómo se administra una avalancha?
Has visto una carrera de galgos?
El secreto está en la largada, me dijo un experto
En bestias de aspecto sencillo y voluntad poderosa
En rostros escuálidos de oídos sordos y piel clarividente.
El secreto de la nieve está en apretarla hasta que duela.
Él es un viejo hábil
Le gustan las mujeres que cambian de gris
a azul metalizado, como la reina mora.
Es un pastor de la conversión, 
un fanático de las mutaciones que exigen derrumbamiento
Un jardinero de la espera.
Esperar que la maleza estalle
Esperar que al galgo le brote la gloria dentro
Esperar que el amor flote en un vaso
como un insecto inevitable
Los galgos no son perros cualquiera,
son esquimales altivos que hablan otro idioma
Guerreros de flacidez absurda
Ángeles de otra siembra, poco corpulentos,
nada creíbles
y sin embargo miran un punto
siempre hacia adelante.
Correr por correr, desagotando la huída
Correr hacia una meta
trazada por un experto en mutaciones
Te hablé del amor?
De su crin fabulosa que se aprieta como la nieve?
un día es un perro
marrón, silvestre, cabizbajo
Al otro es un galgo,
alto, azul y prepotente
No. El secreto de las carreras
está en sus mezquinas alianzas para dejarse atrás.
Las cabezas se estiran
Sobre la línea se traicionan
cambian
 de azul  metalizado
 a ceniza

Laura García del Castaño
de Los demonios del mar







El sol que brilla en mi signo advierte:
por la puerta que se cierra se va otra vez
lo muerto.
Dos calles abajo
un yuyo que crece al lado del río
sobrevive a la malformación del ambiente.

En el año de la garra del mono
la luz de Antares
cruza su fiebre  en el espacio profundo
millones de años
tarda el humo de su dicha
en conmoverse desde la oscuridad del universo
a la mañana terrestre
la perfección me alcanza temprano
temprano también el hielo de la guerra.


Leticia Ressia

El hielo de la guerra, Caballo negro, 2014




Muñeca de trapo
Es esponja y sombrilla
alfombrita, pintura
diente roto,
es artesa y bandeja
llavero y lamparita,
ojo negro.
Es bastón y aún muleta
charquito de lágrimas,
cardenal,
es condón y martillo
amapola, lenteja
bofetada.
Es muñeca de goma
botellón y guitarra,
moretón,
es plumero, reloj
fruta fresca y zarzuela,
taco roto.
Es polenta y jazmín
agua de río y sombra
hueso roto,
es ventanal y azúcar
es madera y pincel
tajo impune.
Es fantasía y limón
arboleda y espejo
golpe artero,
es sábana y  canela
es cofre, orilla y selva,
nariz rota.
Es mantita en invierno
fundición y arco iris
cicatriz,
es montaña y silencio
es fuego, ocaso y lluvia
quemadura
Es perfume y palabra
mano amiga y caricia
es canción,
es desierto y olvido
es suspiro y ofrenda,
mujer  rota.


Noemí Correa Olivé
Del libro: Mujer con impronta de arco iris

 

Sin balas en Malvinas
¿Sabés cómo es soñar
que explotan tus amigos
bajo la lluvia de bombas?

¿Sabés cómo es despertarse
en medio de la noche
como fue entonces
y  ni entonces ni ahora
podemos dormir?

y a los otros les parece cuento  y pasado
y nosotros no acabamos
ni con el destino de la pesadilla.
(del libro “ De la ostia variopinta” ( 1975-1986), 2011
Javier Almeida




Soy un pájaro
de plumas estilográficas
que construye nidos de
palabras,
donde se cuidan los
pensamientos.
Soy un pájaro
que a veces revolotea en
bandada,
o a veces se refugia solitario
en las nubes del atardecer,
y otras ni siquiera vuela.
Soy un pájaro
que no canta con sonidos,
sino con tinta y papel.

Nito Biassi



Poemas - Primavera 2013

Esta mañana despertó
hambriento el animal que me habita
preparado para el ataque cotidiano.
Lo que no sabe
es que el fuego se enamora del agua
y  que ésta purifica hasta
el instinto más salvaje.






I
Julio llega después
del solsticio celebrado.
Trae lunas y pájaros
que junto al frío
auguran los leños encendidos.
El fuego de julio, siempre,
en los colores ausentes
de tus manos.


II
La llovizna agrega notas de violines.
Koyasán está lejos, y sin embargo,
hay sonidos de bambú en la casa.
Sin los apuros cotidianos
Ella se deja fecundar por la mañana.




III
La tarde mira
desde la ventana.
Agridulce es la tarde
de este sábado
donde el silencio
no comete errores.




IV
He tapado la ausencia
evocando tu piel
entre mis manos.
La sed, en mis labios,
es sal de luna llena.


V
La luna creciente sigue allí,
inalcanzable.
Apenas es abril
y el otoño asoma
en el aire de la tarde.
Silenciosa la luna
como tu sangre
callada en la distancia.


VI
El sol se esconde detrás del cerro.
Escucha el silencio de la tarde,
mientras la marea se queda
en el cansancio del cuerpo.
También los guijarros envejecen.

Julia Guzmán
Córdoba – Argentina
juliaguzman44@hotmail.com



 

Nunca en el bronce




Nunca en el bronce



Al principio no pude. No, fue un día nublado por dentro, con tanto río de lágrimas, con esa necesidad de abrazarse imposible de poner en palabras. Ahora, no sé, pero quiero intentarlo. Ahí va.
En la noche anterior a la muerte de Eduardo Galeano vi y escuché al vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, poner una cuota de poesía en medio de una campaña electoral. A aquella frase ya mítica que Litto Nebbia convirtió en canción y que dice que "La historia la escriben los que ganan", el militante peronista, siempre optimista, un político inteligente y un académico de la comunicación popular, expresó que "La historia la ganan los que escriben".
Y a la mañana siguiente se nos murió Eduardo.  Premonitorio, don Gabriel.
Todos lo tuvimos de compañero, de amigo, de compinche. No, todos no. Los humillados, los desheredados del sistema, los mineros bolivianos, las mujeres maltratadas, los bosques talados, las minorías ninguneadas, los nadies.
Tuve, tengo, el privilegio de saberlo mi amigo. Él me lo dijo y atesoro aquella noche en casa, a Helena cuidándolo y amándolo delante de todos. Llenó nuestro hogar de anécdotas, se emocionó con las que contó y le contamos, se bebió el vino que, a raudales, le fuimos regalando. Pero, sobre todo, nos dio una lección de humildad sin posturas ni gestos de divo, a cara lavada. Había llegado a Mendoza para recibir el Honoris Causa de la Universidad Nacional de Cuyo a propuesta de Ernesto Espeche, por entonces Director de la carrera de Comunicación Social en la Facultad de Ciencias Políticas. Esa tarde, la del 24 de marzo de 2011, marchó junto a miles detrás de las Madres y los organismos de derechos humanos para recordar a nuestros compañeros y reclamar que la sede del D2 sea lugar de memoria, verdad y justicia. Reclamo aún hoy vigente y promesa incumplida.
Pero, ¿por qué estoy escribiendo estas obviedades, esta crónica que cualquiera puede buscar en los archivos periodísticos de esa fecha? ¿A alguien puede interesarle saber que la única entrevista personal que dio en Mendoza, ante Alejandro Rotta, para el canal de televisión universitario, y ante quien les cuenta el episodio, para Radio Nacional Mendoza, haya sido publicada en el diario Los Andes al día siguiente, con la firma de Mariana Guzzante, sin mención alguna a las fuentes? Es decir, un vulgar afano, al mejor estilo Clarín, cuya sucursal es Los Andes en Mendoza.
Cuando terminen los rituales de la despedida, cuando se apaguen las luces y se vayan sus amigos y el pueblo uruguayo a seguir con sus tareas cotidianas, cuando Helena se despierte y no tenga a quien contarle su sueño de esa noche, cuando suene el teléfono ante mi llamada y la voz de Eduardo ya no me salude, cuando vuelva a Montevideo y el Brasilero se muera de ausencia, entonces, recién entonces habrá que empezar a darse cuenta, tendré que darme cuenta, que mi "siempre amigo" no está más.
Si sus libros acompañaron a los presos como alivio a las torturas (¿no es cierto Silvia?), si aquel guerrillero salvadoreño murió con sus venas abiertas y tus "venas abiertas" cubriéndole el pecho ante la bala asesina, habrá que prometerse, que prometernos, que nunca, por favor nunca jamás pongamos a Galeano en un pedestal, en un monumento, en una lápida, en ningún bronce. ¿Por qué, para qué? Su nombre y sus libros alimentarán las bibliotecas populares, los bares y cafés, los teatros, los colegios y universidades, los hogares de los refugiados, las casas de amparo de las mujeres violentadas, los muros del mundo, el potrero donde los gurises patean su pelota de fútbol.
Como no queremos que se lo inmovilice en bronces vamos por el abrazo a sus libros, por el fuego de su memoria, por los días de nuestros hijos de esta América que tiene, desde ahora y para siempre, a Eduardo Galeano alimentando el caudal de sangre roja en sus venas.


Julio Rudman





Bebiendo luz


Elizabeth Lanata de  Kusch,  viuda del filósofo americanista, autor de más 70 obras sobre la vigencia del pensamiento indígena, nos recibió en la casa de Maimará, Jujuy, en la que se afincaron en 1976 después de que el  pensador fuera cesanteado de la universidad. El legado de este  visionario se empieza por fin a revalorar.

Maimará es un pueblito ubicado a  aproximadamente 80 kilómetros de San Salvador de Jujuy,  a la vera del rio Grande de Jujuy y al frente de unos cerros conocidos como “La paleta del pintor”, donde Dios -o la naturaleza- ha dejado reflejados  unos coloridos rojos, ocres y amarillos, los  que cambian según la hora del día y como se encuentre éste también, es decir si hay sol o está nublado. Los lugareños dicen que Maimará  -en idioma  aymara- significa “El día anterior”. Otros dicen que en lengua omaguaca significa “Estrella que cae”, todo ello  relacionado  con la hermosísima leyenda incaica antes citada.

La gente sabe: “La casa de la puerta roja”

Llegué el lunes 23  de marzo por la mañana. Había planeado la visita a la casa de Rodolfo Kusch, de la que solo sabía que se encontraba en dicho pueblo  de la Quebrada de Humahuaca y  que en el mismo estaba su esposa, cuyo nombre desconocía. En mi caso había leído los dos primeros tomos de los cuatro  de las Obras Completas del filosofo y un último libro editado hace poco tiempo, “La negación del pensamiento popular”, además de artículos y ensayos sobre el mismo. Había visto  el documental “Hombre bebiendo luz”, de Jorge Falcone,  en donde salía la esposa de Kusch. (El documental está disponible en la web en el links: https://vimeo.com/55907896)
El sábado a la  noche me encontré en Tilcara  con un músico oriundo  de Maimará  integrante del conjunto Sonqu Wayra (Corazón de viento) y al preguntarle sobre la casa de Rodolfo Kusch, me  indicó que  se encontraba a una cuadra del Correo. Al llegar me di con que dicha oficina pública se encontraba cerrada. Di una vuelta por el pueblo en el automóvil y le pregunté a unos policías que estaban en una especie de Feria o Mercado, pero  me dijeron que no  conocían museo alguno. La Oficina de Información Turística del pueblo también estaba cerrada. Me dije entonces: “Hay que preguntarle a la gente”. Me acerqué a unos parroquianos y apenas nombre a Rodolfo Kusch me señalaron donde dirigirme: debía  subir de una cuadra, hasta llegar a una acequia,  girar a la izquierda  y contar  tres casas,  era una con puerta roja.
Así llegué a la vivienda, donde nos atendió una amable mujer, Elizabeth Lanata de Kusch, quien al indicarle los motivos del viaje, nos hizo pasar a  una pequeña sala. Una mujer menuda, pero de unos ojos vivaces, inquietos que delatan una  extraña combinación de paz espiritual y sabiduría. Intercambiamos saludos y le explicamos los motivos de  la visita. Nos pidió unos minutos. Nos dimos cuenta que  -coqueta - se había peinado un poco y  colocado unos aritos.
La vivienda no es de adobe, como se dice en un artículo, pero si humilde, con techo de cardón caña como casi todas las del lugar.
Con más de 80 años tiene una vitalidad envidiable, una lucidez implacable y un inocultable entusiasmo por cumplir su tarea de conservar  las carpetas, los apuntes,  dibujos, libros, fotografías y objetos de su esposo. Pero además es disertante y  una militante activa en defensa de las comunidades originarias.

Dijo que era abogada. Nos contó que la casa  es la misma que compraron en 1976 cuando llegaron con Kusch y sus dos pequeños hijos varones, cuando “todo era terrible muy difícil, por el  golpe militar”. Una especie de exilio interno.




Bebiendo luz

Nos invito a ingresar a la biblioteca  ubicada al costado, en una sala  pequeña  pero acogedora, en un nivel inferior al de la casa.
Los libros y carpetas se apilan en los estantes atiborrados de tallas en madera y piezas de barro cocido, vestigios de los innumerables trabajos de campo por la América andina en los que Kusch basó su profundo pensamiento. La vieja máquina de escribir Remington negra está intacta sobre una mesa auxiliar.

Todos los libros de Kusch están fichados, que es lo que le interesó a la UNTREF (Universidad Nacional de Tres de Febrero, Pcia. de Buenos Aires.)
Nos dijo  que ella acompañó a Kusch en sus diversos trabajos de campo, sobre todo en los pueblos de Salta, en los valles Calchaquíes,  trabajos que después se volcarían en sus libros, señalando algunos de ellos: Geocultura del hombre americano y Esbozo de una antropología americana.

Tuvo dos hijos, uno de ellos vive en Chubut y el otro en Roma. La hija del primer matrimonio de  Kusch, es antropóloga vive en Buenos Aires, y es la que sale en el filme documental “Hombre bebiendo luz”, que se puede conseguir en Dvd en Buenos Aires.
Al preguntarle sobre si se reeditarán sus Obras Completas, nos dijo que se habían agotado los libros editados por Fundación Ross y que la editorial se encontraba en problemas en estos momentos.

Notamos la profusa biblioteca, en donde conviven  alegre y naturalmente Hegel con la biografía de Túpac Amaru, anotaciones diversas, de puño y letra de Kusch, casetes grabados, etc.

Señaló Elizabeth que en su última  época, Kusch escribió ensayos más que nada y su preocupación era  indagar sobre la estructura del pensamiento.
“En sus primeros trabajos ya aparece la diferencia entre el 'ser' y el 'estar', un 'ser' occidental y un 'estar' americano. ¿Qué sería ese 'ser'? Ya desde chiquitos nos enfrentan a las cosas, al mundo; y aprendemos que somos 'sujetos' frente a un mundo de 'objetos' (después en América Profunda habla de la ciudad como el 'patio de los objetos'). Al 'objeto' lo vemos, lo analizamos, le ponemos un nombre, vemos qué utilidad puede tener, si sirve o no sirve. Cuando pasa
el tiempo, llegamos a ver también como 'objeto' a la persona que tenemos enfrente, al originario, a los pueblos. Kusch decía que como no podemos llegar a la totalidad de un 'ser', nos conformamos con 'ser alguien'. 'Estar' es estar en conformidad con lo que nos rodea, ya no diferenciamos 'sujeto' de 'objeto', somos todos parte de algo, parte de una comunidad, de la naturaleza, parte de este mundo. No es una actitud de frío análisis sino de "soy parte de esto". Y como parte tengo un compromiso.  Eso es fundamental en el pensamiento de Kusch”.

También nos dijo que  estudiaba la relación entre los idiomas de los pueblos originarios y los otros idiomas, pero no el castellano o  español, sino el inglés, por ejemplo.
Se refirió a los supuestos adelantos tecnológicos, que nos alejan de nuestro verdadero sentir americano. No obstante ella se mantiene informada y comunicada vía Internet, siendo invitada a disertar  en diversos encuentros, plenarios, y congresos.

Elizabeth conoció  a  Rodolfo Kusch en el Colegio Nacional Roca de Belgrano. Ella daba Historia, Educación Democrática y a veces materias de Derecho como Legislación del Trabajo o Derecho Administrativo. Günther daba Lógica en ese momento y alguna vez llegó a dar Historia también. “Nos conocimos tomando exámen” dijo y le brillaron los ojos.

De 1971 a 1973, Kusch formó parte de la comisión de la SADE que dirigía Dardo Cúneo. A cargo de la parte cultural, organizó seminarios de frontera en Bahía Blanca, en Bariloche, en muchos lugares. En uno de esos encuentros, en Tucumán, conoció a Holver Martínez Borelli, que estaba a cargo de la Universidad de Salta y lo invitó a integrar la Facultad de Humanidades. Se trasladaron  en 1973. Él estaba en la Universidad a tiempo completo y organizó el servicio de Relaciones Latinoamericanas; incluso se hicieron muchos trabajos
de investigación en equipo con los alumnos. La universidad pretendía ser un poco la universidad centro sudamericana y por eso se hacían viajes a Bolivia, al sur de Perú; le tocó también el norte de Chile, Paraguay. Se iniciaba ya ese contacto con universidades y centros de estudios de esos lugares; pero en 1976 se cortó absolutamente todo”. Kusch fue cesanteado, junto con otros profesores.

Luego de una amena charla, le entregue  un ejemplar del boletín y me  obsequio una tarjeta con una frase de su marido y al dorso su dirección de correo electrónico y sus
números de teléfono fijo y celular. “No estoy en Facebook todavía señalo.

La tarjeta dice:”El miedo de vivir lo paraliza todo y, más aún, el miedo de vivir lo americano”.

Al enterarse que mi señora era abogada y especialista en derecho de familia, se intereso sobre el nuevo código civil sancionado,  quedando de intercambiar información al respecto.

Luego de unas breves palabras sobre lo que significaba el  “estar siendo” de Kusch y  antes de despedirnos, nos invito  a unas jornadas donde ella está invitada a disertar, organizadas por Coloquios  Sur,  sobre  “Psicoanálisis, Racionalidad  en tensión” a  realizarse en nuestra Ciudad de Córdoba, los días 8,9 y 10 de mayo  del corriente año, en la Universidad  Nacional de Córdoba.

Nos  despedimos y al salir, tuve mi mayor satisfacción: mi hijo Javier, de 31 años, con lágrimas en los ojos me agradeció el haber concurrido a este lugar y haber conocido a esta hermosa persona. Y  nos fuimos  de ese hermoso lugar en el mundo que es Maimará con un nudo en la garganta, pero felices, dispuesto a “estar siendo” en la inmensidad del Altiplano.







Eduardo Alberto Planas





La pone justito ahí, en el centro de la verdad – Sergio Pravaz

 A Freddy Sinópoli
 La memoria es nuestra bala de plata,
ese suspiro entrecortado antes del primer beso,

la posibilidad de mirar a los ojos de la muerte
y saber que la justicia es nuestra mejor navaja,

aunque no lo parezca, aunque haya que pincharle
las nalgas para que apure/ muestre su técnica,
ese argumento para derribar todos los muros/

es el grito a tiempo,
la gastritis que sube y revienta para decir

porque nosotros siempre llegamos,
tal vez no a tiempo pero arribamos,

agarrados por el corazón en ese mar de lágrimas
que nos hace nacer de nuevo,

laicos, descompuestos, inquietos,
obstinados hasta ser otros/ los mismos/ enteros/
con diagonales que salen por el hombro

y cuando en la esquina nos espere agazapada la pasión
para que pisemos el palito/ no, allí no pisaremos,

porque la memoria enseña, tiñe la mente
de un color clarísimo como el sol de los jóvenes
que se besan en las plazas,

como esa luna que vio el primer hombre
antes de que el mundo fuese este mundo/

pinta la memoria, matiza, mancha, empareja,

te deja así, loco el corazón que mira,
comprende antes, recrimina, le brillan los ojos,
sabe morder la bronca, huele la cosecha,

escupe su malvón y dispara,
sin apuntar lo hace y siempre acierta,

la pone justito ahí, en el centro de la verdad/

rojísimo el corazón se le ofrece,
los muslos se le ofrecen, las entrepiernas,
los pómulos, todo, todo, todo,

loco te deja, así, con espasmos, con dolor,
con barro en la boca y Spinetta dibujando
la cantata de los puentes amarillos/

cuando pica empareja, mancha la memoria
pinta que te pinta, su malvón dispara, siempre /

la pone justito ahí, en el centro de la verdad.





Entrevista a Rosa Lía Cuello

por Griselda  Rulfo.

            Rosa Lía Cuello es Técnico Superior en Diseño Gráfico y Publicitario, da clases de portugués, estudió Letras y Bellas Artes, hizo teatro, participó en Muestras de Libro-Objeto y Arte Correo.
Tuvo una niñez feliz. Se recuerda siempre con un lápiz y papel, o escuchando a su madre que le leía, a su padre que inventaba historias y hacía las diferentes voces de los personajes.
Conocí a Rosa en uno de los tantos Encuentros de Escritores por los que correteo, en este caso en la localidad de Las Varillas. Y por esas cosas de la empatía - ¿vio? – hicimos “buenas migas”. Me gustó su poesía y la invité al café literario. Me prometió venir cuando editara su nuevo libro y cumplió el 19 de abril de 2015.
Tiene dos libros de poemas publicados (auto-publicación): “Dentro de mí” (2001) y “Es todo el silencio” (2014).
Expresa que cuando escribe narrativa, a veces, tiene una idea general de lo que  quiere escribir pero nunca está completa. Le ha pasado que sabe el final y le falta el comienzo o se pone a escribir con una idea y el cuento la va llevando por caminos que nunca pensó, otras veces va madurando una historia durante días y le cuesta darse cuenta cómo encararla. No tiene nada bien definido porque los personajes la van guiando para donde ellos quieren. Lo más concreto que puede llegar a tener es la técnica que va a utilizar.
En Poesía se sienta a escribir a partir de una idea que puede ser una frase o alguna palabra que la ronda. Hace, en algunos momentos, ejercicio de memoria, como en el teatro, para lograr concentrarse, y desarrollar un sentimiento, porque la poesía es un estado del alma.
Cuando le pregunté ¿cómo promocionas sus obras? Rápidamente respondió que lo de ella tiene mucho que ver con una presentación formal en  su ciudad o en algunos encuentros de escritores, como es el caso del último libro que se presentó en el Encuentro Internacional de Literatura en  San Juan, en el Encuentro de Escritores de Cañada de Gómez, en el de Poesía en Rosario, en la Biblioteca B. Rivadavia también de  su ciudad, una vez hecho esto lo coloca en alguna librería.
Manifiesta que no escribe todos los días, aunque siente que debería, pero va juntando frases, palabras que un día toman forma. No es metódica, no tengo un horario ni un tiempo del día para hacerlo. Puede pasar que haga dos o tres poemas juntos o esté algunas semanas muy ocupada con otras cosas, entonces la producción literaria en esos momentos es casi nula.
¿Algún consejo a los nuevos escritores?: “Que lean mucho, que observen otro tanto y que corrijan las veces que sea necesario”. 
¿Piensa que hay dos tipos de literatura: masculina y femenina?: “Si bien uno al escribir puede hacerlo desde distintos puntos de vista, es decir, a veces como si hablara un hombre, otras como mujer, no se puede dudar que hay una escritura femenina”.
Admira a las mujeres que lucharon por tener su lugar en un mundo de hombres, aunque hubieran tenido que usar un seudónimo, caso George Sand. Ellas abrieron un camino: Simone de Beauvoir, Virginia Wolf, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y tantas otras.
Cree que los cambios del rol social de la mujer son buenos porque nacen del caos y eso significa que la sociedad crece en muchos aspectos, salir a trabajar, dirigir empresas son hechos que hacen ver que la mujer no solo sirve para cuidar niños, lavar, cocinar y que puede ser y realizarse en su profesión.
¿Cómo definiría a su obra?: Mi obra es metafórica, posee un tinte social, a veces es dura para concientizar y describe conflictos que afectan al ser humano.
¿Qué es para Ud. La poesía? Para mí, la poesía es una isla repleta de huellas,  de momentos, de misterios, la manera de interrelacionarme con el mundo y así proyectarme al universo.
Algunos poemas de su libro Es todo el silencio (Pirca Ediciones)

SONRISAS
Cuando ella sonreía
paraban sus tejidos las horas
el humo se dibujaba en las paredes
y las plantas le hacían reverencias
para que sus ojos brillaran.
Entonces se abrían las puertas del alma
y los pájaros descansaban en sus manos.
Ella sabía que los globos se mueren de tristeza
los domingos por la noche
y la tierra mojada se trasforma
en muñecos amasados con ternura.
Ella tejía historias de sueños viejos
en noches de luna nueva.
Ahora entiendo que una hebra
se ovilló silenciosa en mi cuerpo
para tejer con palabras los recuerdos
 MÁSCARA
Te desvaneces 
en la máscara 
que habita en los espejos.
Ella continúa 
las tareas habituales
lava plancha cocina
levanta los niños.
A veces amasa 
piedras en el cerebro
y las ablanda
vela tu silencio.
La máscara 
partirá en instantes
cuando regreses.

SILENCIO
Siempre hay almanaques deshojados
que disimulan ausencias
pájaros desprotegidos en las cornisas de la vida
lluvia sobre la memoria
y nombres olvidados
Siempre hay festín de lobos hambrientos
sobre la piel traicionada
voces que se oxidan en el pudor del viento
y ancianas que tejen otoños con gotas de misterio…
mientras lo único que se escucha es el silencio.












CINE: Mommy: Una relación de amor y de sombras.

* * * * * EXCELENTE.
  


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 Xavier Dolan es un reconocido director y actor canadiense que allá por el año 2009 desnudó una conflictiva relación materno-filial en “Yo maté a mi madre”, relaciones que, a partir de allí, han nutrido su filmografía desde distintas perspectivas. Pese a su juventud, ha realizado largometrajes de gran calidad desde el punto de vista argumentativo/visual. Y “Mommy” (2014), su última cinta, no deja de ser una excepción a ello.
 
   Ganadora del Premio del Jurado en el último Festival de Cannes y una de las nueve cintas preseleccionadas como finalistas en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa para los Oscar 2015, “Mommy” se centra en una Canadá ficticia. Allí se ha sancionado una ley que habilita a padres a dejar sus hijos bajo el cuidado del sistema de salud estatal, si éstos presentan graves problemas de adaptabilidad social. Die Despres, una madre viuda, intenta educar en su casa a Steve, su hijo que padece ADHD y que causó un incendio estando internado. Mediante una relación tensa, donde el amor vincular se mezcla con la violencia familiar, intentarán sobreponerse a todas las dificultades. Así es como Kyla, una vecina, ofrecerá su ayuda, involucrándose de una manera muy especial en las vidas de Steve y Die.
   Lo interesante de la trama es que no centra su abordaje en un vínculo simbiótico y, hasta por momento enfermizo, de una madre con su hijo ni tampoco la reduce al desarrollo de una única visión, sino que le incorpora un tercer condimento. Y esto es lo que la hace rica en contenido y en matices: una relación de dos que se torna de tres (madre, hijo y vecina), complejizándola de una manera extraordinaria. Así, la película va tejiendo cada arista de una manera aguda, directa, cruda, sin fisuras y emotiva. Anne Dorval, Antoine-Olivier Pilon y Suzanne Clément son los actores que han logrado un trabajo impecable a través de una química que desborda los límites de la pantalla.

   Hay cierta calidez en la película, ya sea desde las actuaciones o desde los diálogos perfectamente construidos para personajes que concentran un gran caudal de emociones a explotar. Aún en la crudeza de ciertas escenas, en las sombras que éstas proyectan, hay luz y esperanza para los protagonistas. Eso conmueve al espectador a través de un cúmulo de escenas muy bien fotografiadas estratégicamente colocadas en el montaje.

   De esta manera que Dolan filma la película en cuadros limitados en la pantalla. Sólo en ciertas ocasiones, el ojo atento de un espectador experimentado podrá descubrir que los planos se van abriendo hacia la izquierda y la derecha. ¡Qué gran recurso cinematográfico!  No sólo le da prolijidad a cada escena sino que hay un contenido que la trama va desnudando a través de su utilización.   Porque la ampliación de los cuadros se sincroniza con los cambios que van experimentando los personajes, los nuevos horizontes que parecen dotar de esperanza a sus futuros. Hay toda una construcción en la historia que se despliega a través de este recurso y eso es lo que debe subrayarse: cuando un director usa un determinado recurso para acompañar la trama y cuando éstos se encuentran conjugados y armonizados con lo se ve en la pantalla, es cuando se dota de plena justificación a ese uso.

   La música  no puede dejar de ser reconocida y valorada. Con canciones que van desde Andrea Boccelli, pasando por Dido, Eiffel 65 y Oasis para terminar en Celine Dion, la música asume un rol primordial. No solo va acompañando las distintas situaciones que la historia va planteando sino que define los estados de ánimos de los personajes e, incluso, redondea la apertura de sus vidas hacia la redención.

   Un gran trabajo y un producto final loable que no debe mantenerse oculto y que merece ser tenido en cuenta. Hace tiempo que una película no me conmueve hasta las lágrimas y “Mommy” lo ha logrado. Después de esta confesión, más nada puedo agregar.


Leonardo Arce

FOTOS DE LA FIESTA DE LOS DIEZ AÑOS DEL BASTA YA

















Río de Sol
En el remanso de la madrugada lentamente se dispersaba la espesa bruma,
y el manto azulino desaparecía con desgano.
Y el río de sol, tímido encanto aletargado comenzaba a perfilar las formas.
La textura árida y marchita todavía en la tierra ulcerada de fuego,
aullaba de dolor por los pasos del sueño rancio y eterno.
Oscuridad y silencio y sólo algunos pocos brotes de vida intentaban algo más.
Pedacitos de luz se colaban en el agua, iluminando las piedras dormidas
por el sopor de la noche tibia y blanca.
Y el viejo camino de pies descalzos descansaba a la orilla del río,
y le acompañaba todavía con la memoria del tiempo inacabado.

Laura Contigiani

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mil gracias por portar siempre a !Basta ya! me encantó este número, mucha poesía buenísima. Fué mi compañía en el viaje de regreso. Gracias. Amanda Tomalino

Anónimo dijo...

Estimado Eduardo Alberto Planas:
He leído el N°139 del Boletín Literario, como siempre con detenido interés, por la homogeneidad de su contenido y temática sin olvidar losa destellos formales que no son ajenos a los colaboradores de Basta ya!
La crónica del festejo del décimo aniversario de Lily Chavez me emociono por su calidez entrañable. También me impresionaron gratamente, los aportes de Carranza, José Santiago, Laura García del Castaño, Rudman, Pravaz, Leonardo Arce (excelente cinéfilo).Tratándose de impresiones gratas, como omitir la mención de Nostalgia, del amigo Lemon, que me dedica, airoso en su brevedad de haiku.
Su artículo "Bebiendo luz" reactualizó, con agilidad de enfoque y legitimidad de vivencia, la figura serena de Rodolfo Kusch, pensador y sociólogo valioso, al que muestra en su noble y trascendente aventura de rescatar la dimensión de los pueblos aborígenes con sentido de americanidad esencial.
Yo lo conocí décadas ha, en ocasión de rendirse un homenaje a Juan Filloy en Rio Cuarto (creo que el autor de Caterva cumplía entonces sus ochenta años). Recuerdo que conversamos animadamente en la casa de Filloy, sentados en el piso porque los asistentes al tributo cumpleañero eran muchos, venidos de diversas partes del país. Ya pintaba en Rodolfo el antropólogo justiciero y denonado que llegaría a ser.
Eduardo: estas palabras a vuela máquina no pretenden erigirse en crítica literaria. Son apuntes impresionistas y espontáneos de lector, sin duda improlijos debido a la prisa y mi torpeza dactilográfica. Prisa de responsable de una familia vulnerable. Mi abrazo , extensivo al staff inconfundible.
Osvaldo Guevara