jueves, agosto 22, 2013

¡Basta ya! Boletín Literario / Agosto - Septiembre 2013

Director: Eduardo Alberto Planas
Colaboradores permanentes: Lily Chavez,  Héctor Aldo Valinotti, Alfredo Lemon,  Jorge Luis Carranza, Sergio Pravaz, Silverio Enrique Escudero, Jorge Torres Roggero
 Suscripción gratuita.  Registro Propiedad  Intelectual nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723. Se puede reproducir con cita de autor y fuente.  Contacto: eduardoplanas2001@hotmail.comwww.boletinliterariobastaya.blogspot.com
Tel: 0351-4886974 - 156170141
Esta revista se terminó de imprimir en Grafica 21 –Duarte Quiroz  n° 1702, Córdoba.
Tapa y contratapa: “Invierno”, “Otoño”, Oleos de Liliana Marescalchi
Contenidos
De seda – Jorge Carranza
Papá –Saltar – Marta Comelli
Novecento, la leyenda del pianista del desierto
Elle  /313 –Claudia Sbolci
Top secret – Eugenia Cabral
Blues - Los orígenes
Me And The Devil Blues- Eduardo Planas
City roofs – Marcela Rosales
El blues del desierto
Poema de Alicia Díaz Crespo
90 años de La Idea – Eduardo  A. Planas
Los periodistas, perros guardianes de la democracia – Silverio Enrique Escudero
Eduardo Gutiérrez, rapsoda de la chusma – Jorge Torres Roggero
DOSSIER: Osvaldo Guevara
Recién – Susana Zazzetti
Sombras – Islas - Liliana Marescalchi
On the road
Pan Comido Poesía: Juan Stahli, Ceferino Lisboa, Andrés Rubino Fernando Bellino, Alexis Comamala y Pablo Carrizo
Amor – Darío Leiva
Un maestro con luciérnagas en los dedos – Sergio Pravaz
Carta Abierta a la comunidad artística de Córdoba
Entrevista al poeta Jorge Paolantonio – Eduardo A. Planas
Miss Issippi  - Angie Ferrero


De seda

Pasa el tiempo cuerpo adentro.
De tanto en tanto,
llegan a la superficie
señales de su labor
en la fragua profunda.
Son silenciosas mutaciones,
casi imperceptibles.
Nos concede solo la memoria,
el recuerdo y su ternura;
un puñado de cosas que valen oro.
Tiene paso de seda
y está más allá del bien
y más allá del mal.
Ha unido con hilo sutil,
esta tarde en el patio
a la nieta que juega y ríe
con la sombra querida
del que está al otro lado del río
y  pide que me acuerde siempre;
 que no me olvide.



Jorge Carranza


Marta Comelli

PAPÁ       
Tenía la camiseta de malla  pegada al cuerpo, en realidad el blanco que dejaba el sol luego de tantas horas de andamios, acarreando baldes, bolsas de arena, cal.
Sostenía su desesperanza de lograr un ser humano mejor, como el que pregonaba, sin resistirse a la adversidad, soportando quietamente los resultados de sus anhelos sin contratos. Se burlaban de  sus esfuerzos, su trabajo bajo sol o lluvia, y siempre  de su boca  la misma frase, ‘’ ya me va a pagar, saben que me deben ’’.
Regaba las verduras de su quinta, como todos los días. Era junio y una lágrima colgaba del borde de su cara. Se apresuró, sacó un pañuelo, secó la lágrima.   Nos miramos. Entonces, él dijo aquello de: ‘’¿ Qué van a hacer conmigo?’’.  Esa, la imagen que nunca se borraría de mi memoria.  No contesté, o sí, tal vez él lo percibió en mí. En las manos escondidas en los bolsillos, la mirada esquiva.
Nunca tuve respuesta para las preguntas sin respuesta.







SALTAR

Caer de rodillas ,
escapar de una cruz de carne, huir
de clavos agujereando los costados
sujetarse de otros. Sostenerse de  heridas suturadas,
pintarse rojo la cara con su sangre marchita
soplar, palabras de consuelo a los piratas del asfalto
a los costados de tu cruz.
Elegir la piedra que empujará tu madre. Empujar junto a tu madre la piedra.
Mentirle que le resultará fácil, tú ayudarás soplando desde dentro de tu pecho.
Escupir ese pedazo de madera incrustado en tus dientes
y seguir con las espinas,     a pesar.
Descender de la cruz a tiempo,
escapar a otra galaxia de ésta que oprime.

O resignarse y ser piadoso con uno mismo,
con nuestras culpas, torpezas y miserias.
Resucitar a su imagen y semejanza
y predicar con palabras no ajenas al poema.
¡Que sea uno  del que no se pueda escapar … inmune ¡*                                                                                                                                                                         

marta comelli, julio 3013
* joan  Margarit







Novecento, la leyenda del pianista del océano


A la magia del cine italiano le debemos muchas obras maestras. Hoy tenemos la suerte de volver a constatar lo triste que sería el séptimo arte sin la frescura espontánea del genio italiano: Giuseppe Tornatore – que recibió un Oscar por Cinema Paradiso - y del que proponemos La leyenda del pianista en el océano, sin duda una obra maestra. Esta película es auténtica poesía cinematográfica. Pero no es sólo lirismo; es también una impactante leyenda mágica, fascinante, que refleja sobre la pantalla diversos claroscuros de la condición humana. Cuenta la historia de Danny Boodman, conocido como “Novecento”, que nació en tal fecha a bordo del Virginian, un vapor trasatlántico que lleva a emigrantes europeos a América. Han pasado los años y, sin bajar del buque, se ha convertido en un virtuoso del piano y del jazz. Su singular música nace de su forma de mirar la realidad, y por ello es incapaz de leer una partitura: sólo se inspira ante el estupor de una presencia. Llega a ser tan famoso que le empiezan a llover ofertas profesionales desde Nueva York. Pero él es incapaz de abandonar el barco: no entiende nuestro mundo lleno de seducciones, de infinitas opciones, de interminables ambiciones, un mundo sin fin. Danny reconoce que lleva dentro una infinitud que sólo precisa de 88 teclas de piano para expresarse. ¿Qué haría en un mundo que siempre te ofrece y te pide más y más? Conoce la condición humana como nadie, conviviendo en cada travesía con dos mil emigrantes cargados de deseos y esperanzas. ¿Qué sentido tiene sucumbir en el tráfago absurdo de una megápolis moderna? Sólo hay una cosa que le puede hacer cambiar de opinión: alguien le ha confesado que, desde tierra firme, se puede escuchar la voz del mar que te habla de tu destino. Con esta bella parábola, Tornatore ha querido reflexionar sobre la fragilidad de la experiencia humana: “Es una fábula universal construida en torno a una metáfora de la condición humana”.  Basada en el  libro homónimo de Alessandro Baricco.






ELLE / 3113

Elle partió ayer. Lo sé porque dejó tras de sí,
fragmentos de tiempo asimétricos y desordenados
que hoy no supe como volver a pegar.
Con los pedazos menos astillados
construyo pájaros con escamas en la cola
y piedras de utilería en los ojos.
Después, les abro las compuertas de los relojes
y los dejo que naden su nada
en el espacio.

Ahora mismo son las tres de la mañana,
hay silencio de tumba y peso en el aire.
Salto de la cama como un imán movido

por irresistibles fuerzas extrañas
y corro hacia el centro de la habitación.

Entonces giro, giro y giro,
como un sufí alocado.
Entonces río, río y río,
sin motivo.


Monto una vigilia desesperada
de sonámbula entre paréntesis
y te espero, cual Endimión
contemplando a Selene
como hacen todos los enamorados.

Espero allí, aún, sentada a la orilla del sueño
a que llegue tu espejo de espuma
y me bese sin besar.

La caricia invisible que me basta
para reinventar el resto de tu cuerpo.

Condenada yo a volver a caer y olvidar
el momento de ti recién(te) llegada.
Condenada tú a volar y desconocer
el lugar de mí(i)
incipiente (mente) partida.

Y así paso sin pasar
la noche, a vela.
Entrañándote, re-vuelta al centro
de mis extrañas.
Remembrándonos en una metonimia imposible
que intenta decir/te-me-nos total.

“Voy a atar tu cuerpo a un árbol”,
me dijiste ayer antes de tu partida,
“con el mismo cordón de plata que uso
para atar tu cuerpo al mío”.
 
Y habrás de aprender a volar almor
como piedra que la noche transmuta en pluma.
Y habrás de aprender a caer sin miedo
a retornar a tierra
como hacen las hojas
en silencio.


Desde la Tierra
la Cruz del Sur, sólo se ve desde el sur
y Casiopea sólo sobre el horizonte norte.
Pero a donde vamos Almor,
no hay norte ni sur
sólo cielo”.


Claudia Sbolci
CARTE D´UN MONDE PARA LL ÉLLE
Edit. Alción, 2012

Claudia Sbolci, argentina, poeta, bioquímica, muralista,  docente de la U.NC. Seleccionada entre los seis ganadores del Concurso de Poesía para Autores Cordobeses Inéditos, Dirección de Cultura de la Municipalidad, año 2006. Participó de la muestra colectiva “Donde se inscriben los secretos” 2008, con motivo de la inauguración del Consejo Provincial de la Mujer en Córdoba. Y del Ciclo de Poesía y Memoria en La Perla:”Habitar el grito”, Pan Comido, 2012. Participó de la realización del mural “Madre Sierra”, dirigido por el muralista Miguel Hachen, emplazado en el muro del seminario mayor de Córdoba, 2012.




Top secret

  
Me perturban esos hombres con aspecto de poderosos que se apartan para permitirme entrar en el ascensor. Usan traje, discreto perfume, reloj de marca.

Me perturban. Son como reloj de arena. Sólo hay que ponerlos patas para arriba y reiteran exactamente su caída en el tiempo. Cómo harán para ser tan exactos.

Me perturban esos hombres. En sus maletines, parecieran llevar un expediente donde constan todos mis secretos.



 Eugenia Cabral
(De Iras y fuegos. Editorial Último Reino, Bs. As., 1996)



Blues -  Los orígenes





“Ellos nos apartaron de nuestra gente. Nos quitaron nuestros tambores. Pero hay una cosa que no han podido arrebatarnos: nuestra voz. Angélique Kidjo

Cuando nos preguntamos sobre los orígenes del  blues nos remontamos a África y nos topamos  con una de las peores lacras de la humanidad: la esclavitud.  Los esclavos  africanos arribados  al continente americano  traían consigo toda su historia tribal y la música de sus comunidades nativas. Los invasores “cazaban” (no virtualmente) a los africanos para  realizar trabajos forzados en sus colonias de América. Les prohibieron sus dioses, su  idioma, su cultura,  su música, sus tambores. En América del Norte se vieron obligados a fusionar sus tradiciones y creencias con el cristianismo  protestante que les fuera impuesto por los esclavistas. De tal modo nació la primera expresión musical: los himnos spiritual, basados en la improvisación sobre bailes y rituales vinculados al vudú y su cultura propia africana. Se puede decir que los primeros músicos de New Orleans,  fueron aquellos que eran contratados para acompañar los funerales tocando lentos himnos spiritual y se los llamaba  Marching bands.

El jazz y luego el blues
Luego estos músicos en el estado de Lousiana, crearon una nueva música: el jazz.  Esta palabra aparece por primera vez en 1913 en un periódico de San Francisco, cuando se describió que una orquesta del ejército tocaba al ritmo de ragtime y  jazz.
El primer disco que se editó con la palabra jazz para definir su estilo lo grabó la Original Dixieland Band en enero de 1917 en New York.   Pero fue el compositor W.C. Handy fue el primero que en su tema “Memphis blues” utilizó al término the blues, para definir  un estado de ánimo alicaído o más bien depresivo.  El blues,  se desarrollo a través de los himnos spiritual, canciones de oración, canciones de trabajo, rimas inglesas y baladas escocesas e irlandesas. Para la génesis del blues fue fundamental  el trabajo rural. Los llamados country blues hacían referencia sobre el desarraigo, la falta de amor y el trabajo forzado. En la zona del Mississippi se creó un estilo llamado Mississippi Delta Blues, que compatibilizaba voces con una guitarra slide.  Robert Johnson es el que combinó elementos del blues urbano con el rural.
Luego de la Segunda Guerra Mundial los afroamericanos se trasladaron a las ciudades del norte de los Estados Unidos a trabajar en las grandes  fábricas. Allí  electrificaron el blues. Chicago se convirtió en el centro de este género. La banda de Muddy Waters es  considerada la mejor de toda la historia del blues.
El bajista y compositor Willie Dixon desempeñó un papel importante en  lo que se denomino Blues de Chicago, ya que compuso paradigmáticos temas, como Hoochie Coochie Man y muchos otros tanto para Muddy Waters como para Koko Taylor y Howlin Wolf, que fueron éxitos rotundos. Por su lado músicos populares como Bo Diddley y Chuck Berry, caracterizado este por su andar de ganso en el escenario, estuvieron influenciados por el Chicago Blues y sus formas de tocar fue una clara muestra de la transición del blues al rock and roll. Pero esta es otra historia.

















Me and The Devil Blues / Eduardo A. Planas




Solo existen tres fotos de él.
Veintinueve canciones.
Me And The Devil Blues
Dicen que vendió su alma al diablo
a cambio de ser el mejor músico
en el cruce de la 49 y la 61
en Clarksdale, Mississippi.
Crossroad blues.
Los campos de blanco algodón
llenos de  sangre,  sudor
y trabajo esclavo, se inclinaron
ante su trémula, pero firme voz,
que daba cuenta de la tristeza de la gente.
Dicen que
un marido celoso
envenenó su whisky
Dicen que prefería los trenes a los autos y
deambular por los polvorientos caminos
del tórrido sur de aquel gran país del norte norte.
Que su mujer e hijo murieron en el parto
en tanto el vagaba
de ciudad en ciudad,
tocando la guitarra
para ganarse algún  dinero.
Sweet Home Chicago
Nada seguro se sabe de él.
Todos dicen y dicen que dicen.
Su corta vida está llena de magia y misterio.
Ello le bastó para ser leyenda y
 el rey del blues.
A Robert Johnson







City roofs


“Aquí los sueños  nunca parecen ser
lo que fueron, lo que debieran,
lo que ya no serán.”
Roly Rosales


Caminar por Alberdi,
salir de un pozo para entrar en otro.
Del sótano de los peruanos
sube aroma a ceviche.
Para ellos huele a mar
Y a distancia. Para nosotros
apenas a ausencia.

En la esquina de las lámparas
La bailarina cambia piruetas
por monedas. Bajo los gases
de los escapes el cisne es azul.
Las groserías no la rozan.
Sonríe y saluda: el Bolshoi,
queda en Calasanz y Avellaneda.

Un bebé llora en Paso de los Andes.
En la cocina del cuarto piso
la madre no puede darse ese lujo.
Hay heraldos negros en los ojos
del médico. Su hombre mira la
guitarra y baja la vista: esta vez
la música no cura.

En la casona de Santa Fe
los H.I.J.O.S. preparan una fiesta.
A pocas cuadras, en los ‘70
el terror los dejaba huérfanos.
Ellos prefieren la justicia.















La invocan cantando y recitando
poemas. Desde la pared
Juan Gelman les da letra.

En el hueco sin ventanas de la
planta baja, el portero de Deán Funes
encierra cada noche su soledad
(aquí nadie habla guaraní).
Una vez al año vuelve al Chaco
y la suelta. Se sienta al aire libre a
charlar con las cigarras (ellas lo
entienden sin mayores problemas).

El estudiante levanta un pucho
del suelo. Viste guardapolvo
blanco y arrastra un cochecito
vacío. En la esquina de 27
y Artigas me pide fuego.
Lo miro a los ojos norteños
negros, cansados, buenos.
Por un instante vuelvo a ser
hija de nuevo.

Marcela  Rosales
Ciudad de Huecos
Alción Editora, 2011








El blues del desierto: Tinariwen, Tamikrest y Ibrahim Djo Experience


“Para el nómada, el pensamiento solo existe caminando o cantando. Y todo lo que es nómada debe ser cantado o caminado para ser real”. (Mahmoudan Hawad)

Cargo al hombro mi espada.
Las lanzas atraviesan.
Los bravos caen.
Las madres lloran.
(antiguo canto de guerra tuareg)

La vida en el desierto siempre ha sido un sofisticado juego de supervivencia. El margen de error es tan fino como la interminable línea que aquí separa el cielo de la tierra. Y sin embargo, la vida se afirma desafiante. Las llanuras sin vida, rajadas, rotas y yermas en las que el sol y el viento sólo tienen arena y rocas como compañía, miran con recelo al extranjero. Quedarse solo o perder el grupo en este páramo significa casi con seguridad la muerte.  

Estamos en la “tierra vacía”,  el Teneré, como la llaman los tuareg, habitantes de este territorio que proceden de las originarias tribus bereberes. Una tribu que no es ni árabe ni negra que ha echado raíces durante siglos. Y llaman con orgullo al desierto su casa. No conocen fronteras ni las leyes de los extranjeros, sólo el viento, las estrellas y su propia política de tribu, de comercio y de gestión del agua.

Los tuareg poseen una cultura musical fascinante. Abiertos a los instrumentos y ritmos modernos, su música se convierte en medio de supervivencia para afrontar los conflictos económicos, sociales o políticos  y tiene la capacidad de trasladarnos a los paisajes infinitos del desierto y hacernos partícipes de sus aspiraciones sueños y forma de vida. Sus canciones hablan de lo esencial en la vida de este pueblo: el amor, la paz, la lucha contra el hambre y contra la sequía.
La larga etapa de la colonización europea, las distintas invasiones extranjeras y las nuevas fronteras fruto de la descolonización que dividieron su territorio supusieron el colapso final de sus ancestrales formas de vida, arrasando la cultura ambulante de estos nómadas, más que el viento. Las rebeliones se respondían con brutal represión y masacres. Tampoco ellos han sido ángeles. Entre los tuaregs existió la esclavitud como forma fundamental de su estructura política. Y algunos lucharon a favor de Gadafi porque éste fue el único que les dio cobijo cuando huían. Curiosamente, en estos campos tuvieron por primera vez acceso a la música de Hendrix, de Marley, al blues y a instrumentos occidentales, guitarras y bajos eléctricos, que desde entonces constituirán nuevos elementos en la música tradicional de todo su pueblo. Con ellos las nuevas generaciones tuareg creaban su propia música contestataria.
La posibilidad de grabar sus cantos en los campos libios convirtió a los diversos grupos musicales de los tuareg en el único medio de comunicación en un mundo arenoso, sin periódicos, ni radio, ni televisión. Sus casetes pasaron de mano a mano, se copiaron, se compartieron en las renegadas caravanas de camellos, y su música viajó por todo rincón del Sahara y fue prohibida en Malí, Argelia y Níger.

En Libia, a principios de los 80, nació el grupo Tinariwen, unos jóvenes ávidos de música y de libertad que vivían en campos de refugiados. Su música viajó rápida como la arena en el Sáhara como un rumor. Casetes de mala calidad servían para difundir su sonido, orgulloso y dolorido, que bebía de las fuentes del pasado pero las renovaba con guitarras eléctricas que hacían su música más cortante. Como su mensaje que hablaba con la pasión, el coraje y el realismo de unos jóvenes que querían vivir a su aire y no eternamente oprimidos. Algunos habían visto morir a sus padres y abuelos y matar el ganado en anteriores revueltas. Todo lo que hacen guarda una estrecha relación con el blues africano de Ali Farka Touré, aunque más al límite, más significativo y profundo.

Sigamos hacia el oeste, hasta el desierto de Malí para descubrir que también está lleno de talento. La historia de Tamikrest es la de unos músicos jóvenes, decididos a vivir la música y la poesía más allá de las dunas. En el idioma "tamikrest" significa el nodo, el futuro de la coalición. Su música mezcla la música africana tradicional con influencias de rock occidentales, accesible a los habitantes de un mundo más grande que la inmensidad del desierto sahariano.

Este grupo es el relevo natural de Tinariwen. "En lo que a mí respecta, es Tinariwen quien creó el camino", declara Ousmane Ag Mossa, líder del grupo. Su objetivo también es el de defender y reivindicar la causa de su gente, la del noreste de Mali, su cultura y la poesía con música, a través de sus guitarras y no con armas. Algo, lo del uso de las armas, que a mediados de los 90 y también cuando nació el grupo muchos jóvenes de la zona no tenían otro remedio que llevar a cabo. Sus letras tratan de la desesperada situación de los jóvenes de su pueblo sin futuro y del amor a su hogar en el Sahara. 

“¿Cuál es la parte más débil de cualquier nación o pueblo? Es la ignorancia. Estamos atrapados en nuestra ignorancia. Veo el mundo cambiante, las carreras por delante, y lo que nos deja atrás. Y la única cosa que nos está frenando es nuestra ignorancia. Como artistas, es nuestro deber hacer que nuestros problemas sean conocidos en el mundo, cantar canciones sobre la vida nómada, sobre nuestras tradiciones y cultura. Pero, sobre todo, canciones revolucionarias, sobre lo que vemos, sobre lo que el gobierno está haciendo a nuestro pueblo" Ahí está Tamikrest, el nudo, la coalición, el futuro.

Ibrahim Djo Experience. Esta banda es el resultado de un encuentro en 2005 en un pequeño pueblo maliense llamada Aguel'Hoc, entre músicos franceses Pablo (guitarra) y Nicolás (batería) e Ibrahim Djo, un guitarrista tuareg.  Durante cinco años, la banda viajó entre Francia y Mali. Esos viajes se llenaron de música, de compartir trabajo y ensayos, y también de largas discusiones, mientras bebían té, acerca de sus visiones del mundo, de sus formas de vida y su música.

Este encuentro es tan musical como es humano y se convierte en una experiencia, un oficio y una aventura. La Guitarra de Ibrahim Djo se inspira en Tinariwen, Ali Farka Touré y Jimi Hendrix. Los otros miembros de la banda provienen de diferentes mundos musicales y llevar sus propias influencias. Con este primer álbum, la experiencia Ibrahim Djo ofrece un viaje entre diferentes estilos, desde la música tradicional tuareg al blues, del rock al pop y jazz.







Le decían el brujo del pueblo. Y como todo brujo tenía una personalidad rara. Entre otras cosas extrañas tenía estaba aquella caja de madera con tapa de plata ubicada sobre la mesa. Pese a que atraía como un imán, nadie preguntaba que contenía y menos aún, se pensaba en la posibilidad de abrirla. Pero la curiosidad es un diablo que nos habla al oído.
Entré sin ser vista y agarré la caja.
¡Deja eso!- dijo la voz que sonó como un estruendo a mis espaldas.
Pero ya era tarde, había abierto la caja. De adentro empezó a salir una cinta verde, con voluntad propia. Salía y salía hasta mis pies y luego envolvió mis piernas fuertemente mientras yo procuraba poner la tapa de la caja de nuevo en su lugar. La cinta parecía embalarme y a medida que lo hacía, como en una película, pasaban imágenes de mi niñez, mis travesuras, juegos… avanzaba y las secuencias eran de mi adolescencia; cada vez me apretaba más, hasta dolerme. Continuaba saliendo y enroscándome. Ya no podía mover mis brazos y cuando llegó a los hombros, las imágenes eran de hechos de mi vida muy cercanos en el tiempo.
Le supliqué al brujo que me ayudara. Nada puedo hacer –dijo- esa cinta no es mía, es de quién abre la caja.
Entendí entonces que aquella cinta era una película que pasaba todo lo acontecido en mi vida, yo evaluaba mis actos y comprendí que era mi juicio final.
Lo último que vi fue el rostro del brujo, mientras la cinta daba vueltas mi cuello, y apretaba más y más.


Alicia Díaz Crespo





90 años de La Idea
1923 -9 de Julio - 2013

Entrevista al Dr. Dreifo Omar Alvarez




Dreifo Omar Alvarez, más conocido como “Tuti” es quién coordina actualmente al grupo de colaboradores que hacen posible la permanencia del periódico regional La Idea de la Ciudad de Cruz del Eje, el que el pasado 9 de julio cumplió 90 años. Su trayectoria, sus dificultades y sus sueños se reflejan en la siguiente entrevista.
¿En qué circunstancias se vinculó con el periódico La  idea?
En el año 2000, luego de que me jubilara como abogado, a raíz de una nota redactada por mí y publicada en el periódico que se llamaba “Ahora la corrupción”. Su director, Don Temístocles Pedernera, me convocó para colaborar en forma permanente. Así surgió una relación de amistad con él. Su salud iba declinando, hasta que falleció el 12 de enero de 2004, creo que mas de pobre que de viejo. En ese momento trabajaban en La Idea tres personas que hubiesen quedado sin su fuente laboral y cuyas posibilidades de reubicación eran muy difíciles, habida cuenta que se trataba de gente mayor, con una profesión de tipógrafo no requerirá ya por el mercado y en el marco de una terrible situación socioeconómica en el país, de la que no era ajeno Cruz del  Eje.
Yo ofrecí mis servicios como redactor, pero ellos deberían hacerse cargo de la impresión, administración y distribución del periódico. Al poco tiempo uno de ellos se retiro, Omar Brigga. Manuel Angel Aybar, el recordado “Flaco” falleció y el tercero Carlos Ubelino Castro Cuello, continúa “tirando letras” como cada día de los 54 que lleva allí trabajando.
¿Tan poca gente trabaja en el periódico?
Sí, pero para poder seguir sacándolo, busque colaboradores, sin los cuales hubiese sido imposible poner cada publicación en la calle. La tarea me excedía. Sin embargo encontré eco favorable en un grupo de personas, que fueron colaboradores permanentes, como Graciela Genano, Cristina Cafure, Héctor y Ricardo Valentini y José Luis Planas Osorio, lamentablemente estos dos últimos fallecidos. Otras personas colaboraron durante un tiempo o en forma intermitente. No quiero olvidarme de ninguno, pero entre ellos pude nombrar a Miguel Rodríguez Villafañe, y los locales Margarita Espeche, Elma Sueldo, Ana Rosa Zeller, Rodolfo Castro, a los que habría que sumar a los sanmarqueños Yamil Nievas, Amanda Tomalino y Alicia Ares.
¿Fue La  Idea su primera experiencia en el periodismo?
No, siempre me interesó. En los primeros años de la década del ’70, publicamos un periódico llamado “Nuestra Región” junto al Dr.. Juan Carlos Chazarreta y los Lic. Eduardo y Alberto Patamia y allí colaboraban también Héctor Valentini y el Prof. Dardo Nieto. Posteriormente  publicamos el periódico “De Frente” junto con el Prof. Jorge Orellano, que entonces vivía en Villa de Soto. Allí escribía y hacía diagramación Héctor Valentini. “Nuestra Región”, tuvo vida durante 14 meses. “De Frente” un periodo algo mayor.
¿Qué significa la La Idea para Ud.?
Muchísimo. Mi vida está centrada, en muchos aspectos, en el periódico. Después de ejercer durante 30 años una profesión – la de abogado- que nunca me gusto o cuyas aristas negativas no pude digerir, hacer periodismo es una verdadera gratificación personal.es una suerte de enamoramiento del que no puedo prescindir. Pero, además, se trataba de darle continuidad a un icono de Cruz del Eje. Allí se reflejan 90 años de nuestra trayectoria como pueblo, sin contar las publicaciones anteriores de Don Nicolás Pedernera, hombre que no conocí personalmente, pero a quien respeto mucho por referencias de terceros, por las convicciones que revelan sus escritos y sus opciones de vida.
¿Cómo se mantiene económicamente  el periódico?
Con gran esfuerzo y gracias a los avisos publicitarios, las suscripciones y los compradores ocasionales. Lo recaudado permite adquirir los insumos básicos y el remanente es para el tipógrafo Carlos Ubelino Castro Cuello. Ningún colaborador percibe remuneración alguna. El edificio donde funciona La idea data de 1912 y pertenece a la sucesión de Don Esteban Peral y Sra. Desde que nosotros nos hicimos cargo pagamos los impuestos y servicios del inmueble. Pero quiero destacar que los sucesores mencionados desde hace muchísimos años prestan este inmueble para que La idea tenga un espacio físico para funcionar. A ellos nuestro agradecimiento.
Quiero dejar constancia que no recibimos ningún tipo de ayuda oficial y/o privada, razón por la cual el edificio está en un estado lamentable, que, entre otras cosas, ha afectado la conservación del Archivo.
¿Han demostrado algún interés los organismos oficiales?
Hasta ahora el interés ha sido meramente declarativo. Por citar algunos ejemplos, cuando Francisco Delich fue Rector de la Universidad nacional de Córdoba, encargo  a la Licenciada Noemí Laguzzi de Bronstein que elevara un informe sobre el Archivo. Ella hizo constar que el mismo se encontraba en situación de peligro. De la Universidad vinieron dos veces más, pero nada en concreto. Desde hace tres años las profesoras Sonia Pinar, Graciela Gonano y Cristina Cafure, están trabajando en la organización y preservación del Archivo, trabajo  artesanal y minucioso, que algún historiador sabrá agradecer.
 También estuvo la ex directora de Patrimonio Cultural de la Provincia, Dra. Josefina Plana, que aconsejó a las autoridades municipales la adquisición del inmueble con el objetivo de destinarlo a Museo.
Pero el Dr. Mario Blanco aunque hicieron gestiones ante los herederos, desestimo esa posibilidad.
La Idea fue declarada de interés cultural, tanto por el Senado Provincial como por la Cámara de Diputados de la Nación y más recientemente por la Dirección de Cultura de la Provincia. Pero con declaraciones no se ponen ladrillos
¿Que desearía para el futuro de La idea?
Desearía que pudiera cumplir 90 años más, que el pueblo de Cruz del Eje se comprometa en la preservación de este patrimonio, que se sumen jóvenes voluntades, que pudiésemos mejorar, actualizando el sistema de impresión.
Estamos, actualmente, trabajando en la organización de una Asociación Civil de Amigos de La Idea, a fin de lograr el apoyo necesario tanto humano como material, para que el periódico pueda continuar.  Muchas gracias a todos.

Por Eduardo Alberto Planas




Los periodistas, perros guardianes de la democracia


La muerte de un periodista es una noticia de segundo orden. Los medios en los que trabajaba tratan de pasar con rapidez el mal momento. En casos excepcionales sirve para revisar la historia reciente; la historia que los tuvo como testigos y protagonistas. Uno de ellos fue, sin equívocos, Hellen Thomas, la mujer que puso en jaque, desde su puesto de corresponsal en la Casa Blanca, a diez presidentes estadounidenses.

Esta hija de inmigrantes libaneses –que nació el 4 de agosto de 1920- obliga a recorrer sus columnas para comprender que ha ocurrido en el mundo en los últimos setenta años. Hacerlo es una obligación. Tarea que no sólo deben emprender periodistas, historiadores y politólogos sino también la autodenominada clase política que, lamentablemente, hace gala de una ignorancia supina.
John Fitzgerald Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, James Carter, Ronald Reagan, George H. B. Bush, William J. Clinton,
George Walker Bush y Barack H. Obama la tuvieron como leal contendiente en la Sala de Prensa de la Casa Blanca. Muchos, en la intimidad, llegaron a odiarla con hondura. Sus preguntas, profundas, complejas, mordaces y directas motivaron la ira de todos al verse desnudos, miserables.
Cada una de sus participaciones en las conferencias de prensa sirve para que manifieste su profunda versación en los temas gubernamentales. Si sus preguntas molestan, su repregunta, destroza. Sería importante que -ella y su estilo- fuese motivo de estudio en las escuelas de periodismo. Remite, en forma constante, a la tarea, que deben cumplir los hombres y mujeres que trabajan en los medios de comunicación. Los periodistas, definió, no deben ser complacientes con el poder; la sociedad los quiere como “perros guardianes de la democracia.”
Entre miles de anécdotas, sus compañeros de tarea recuerdan, con una sonrisa, el día que “apretó” a George W. Bush. “Su decisión de invadir Irak –le dijo con su acostumbrada seriedad- ha causado la muerte de miles de estadounidenses e iraquíes. Todos los motivos ofrecidos para hacerlo han resultado falsos. Mi pregunta es ¿realmente por qué quería ir a la guerra?” La televisión enfoca la cara del presidente. Sus gestos manifestaban incomodidad e ira contenida. No podía ordenar su arresto ni descalificarla en público, como es de práctica en América Latina. Sólo pudo quitarle el sitial que ocupaba en la Sala de Prensa. Desde la última fila, de pie, la Fiscal del Poder, continuó con su trabajo; con la misma enjundia de siempre.
Celebrando esa misa laica que se llama democracia, el único sistema político que garantiza la libertad de prensa. Otra de sus batallas inolvidables fue la que emprendió en contra del reverendo Sun-Myung Moon, ese extraño personaje de origen coreano que creía ser la reencarnación de Cristo. Por ese tiempo – año 2000- acumulaba poder y riquezas. Soñaba con encabezar un gobierno de carácter mundial. Para lograr su objetivo, más allá de aliarse con la peor ralea de la política mundial, compró cientos de medios de comunicación, entre ellos, a la agencia de noticias United Press Internacional –UPI- La renuncia de Hellen Thomas, a pesar de sus cuarenta años trabajando en la agencia, conmovió a la comunidad periodística. Estaba en desacuerdo con la línea ideológica adoptada por los nuevos dueños. Reivindicó la libertad de conciencia del periodista. No soportaba el conservadurismo de los “moonies” ni su línea política que propicia la segregación racial, la enajenación del capital del Estado producto del ahorro de generaciones y la profundización de la brecha social que se traduce en mayor pobreza para todos.
Los republicanos buscaron formas de desprestigiarla. Querían matar al mensajero. No pudieron. La autoridad moral de Thomas los superaba. Algunos senadores del Medio Oeste propusieron asesinarla. Los sicarios fracasaron en su intento. Poco tiempo estuvo fuera de su banca. Volvió con mayor prestigio, si eso era posible. Ahora, como columnista del grupo Hearst, ante la mirada desesperada de los voceros de la Casa Blanca.
Había retornado la pesadilla. Sus colegas le dieron la bienvenida con una enorme torta donde aparecía su foto con el logo de la Casa Blanca y un mensaje que rezaba: “Bienvenida de regreso”.
Polémica, como siempre, cierra su carrera con un escándalo. Durante la celebración del Mes de la Herencia Judía, una página web llamada RabbiLIVE.com entrevistó brevemente a la periodista a la salida de una rueda de prensa en la Casa Blanca. “¿Algún comentario sobre Israel?”, preguntó el reportero. “Dígales que se larguen de Palestina”, respondió la decana de los periodistas. “¿Algún mejor comentario sobre Israel?”, insistió el entrevistador. Thomas explicó entonces la tesis que mantenía su comentario: “Recuerde, esta gente -los palestinos- están siendo ocupados en su propia tierra. No es la tierra ni de los alemanes ni de los polacos.”
No sería leal, cuando se nos agota el tiempo y el espacio, sino mirásemos las formas de hacer periodismo en Argentina. En nuestro Pequeño Hellen Thomas Ilustrado encontramos un concepto que debería estar cincelado en nuestra conciencia. Explica su relación con el poder: “Respeto la presidencia, pero nunca trato a los funcionarios públicos como un objeto de adoración. Nos deben la verdad”.
Silverio Enrique Escudero








En junio de 1884, la compañía Hermanos Carlo representó la pantomima “Juan Moreira”. José Podestá (Pepino 88), que encarnaba al trágico gaucho, confiesa en Medio siglo de farándula que el autor, Eduardo Gutiérrez, jamás quiso presenciar la  teatralización de su novela famosa.

Fray Mocho, por su parte, asegura “que no demostró nunca interés ni aprecio por sus propias obras que publicaba en folletones y que luego reunían en libro los editores. Su horror ante las  galeras de imprenta era tal, que nunca corrigió las pruebas de lo que escribía”. Se limitaba a colocar en los comienzos de cada folletín: “Pruebas no corregidas por el autor”.
También dijo, cierta vez, a sus compañeros de redacción en el diario: “Mi mayor dicha es olvidar todo lo que escribo”. Y ante Miguel Cané, flor y nata del dandysmo porteño del 80,  que le reprochaba por no haberle enviado sus libros a Viena, “poniéndose rojo como una amapola, e inclinándose, le dijo al oído: Eso no es para usted. Prométame no leerlo nunca“. (Gutiérrez: 1973).
¿Qué misterio,  o “botón de plumas” (y tomo la frase hernandiana en su sentido  de “enigma” difícil de resolver, tal como lo interpretaron León Benarós y Fermín Chávez) esconde nuestra literatura? Porque también Hernández se avergonzaba ante los literatos y pedía disculpas por haber escrito su pobre Martín Fierro. Fue así como, hasta El Payador  de Leopoldo Lugones, nuestra obra magna no fue considerada “literaria” y por lo tanto yacía arrojada en las afueras del canon por la generalidad de los críticos y por la burocracia pedagógica. Sin embargo, ¿qué designio del mismo pueblo convirtió al dandy Eduardo Gutiérrez, hermano de Ricardo, médico y poeta, fundador del Hospital de Niños, y de José María, eminente político, crítico y periodista, en rapsoda de la chusma?
En 1879 se publicó la segunda parte de Martín Fierro; en 1880, Juan Moreira. Lo menos que podemos decir de ellos es que, en un país despoblado y apenas alfabetizado, vendieron muchos más ejemplares que algunos de nuestros best sellers contemporáneos. Otro dato para tener en cuenta: en 1892 arribó al mundo de las letras con el poema “¿?”, publicado en “La Nación”, un profeta de la chusma, Almafuerte.
A estos escritores populares,  unas veces en forma vergonzante y otras, solapada, los críticos académicos, armados con los instrumentos que provee “la ciencia” literaria  y condicionados por su público lector (“los cultos”), los suelen afrontar por lo menos con desconcierto. Lo mismo pasó hasta no hace mucho con el monumental, y uso a propósito este connotador, Facundo de Sarmiento. Todavía prosiguen, escondidas en terminologías de difícil comprensión para el lector medio, pero traducción literal de palabras cotidianas del mundo de “allá”, las discusiones sobre su condición genérica. Porque, ¿adónde, en qué disco duro interior, congelar esa tremenda interrogación a la “sombra terrible” que posee el secreto de nuestras “conmociones”?
Resulta que para fatigar esa zona profunda de nuestra realidad, la razón teórica impuesta desde afuera y desde arriba gracias a un mimetismo autodenigrante se desorienta porque, como dice Martín Fierro, no sabe para qué lado “se dueblan los pastos” y según hemos anotado en otro lugar, queda fuera del “círculo de ideas” sarmientino, con lo cual se desorienta y se pierde en el “desierto” de su propia esterilidad. Eso fue lo que anotó el genio cordobés de Saúl Taborda cuando intuyó la fuerza creadora de lo “facúndico” y basó en vivencias propias una filosofía del genio nativo y su pedagogía consecuente. Porque lo “facúndico” es seminalidad, florecimiento secreto del pueblo-nación en el corazón de los humildes, o sea los más apegados a la tierra (humus).
Para la barbarie ilustrada, para los “leídos”, la escritura suele convertirse en un cepo aislante de la realidad. Los escritores de la chusma, sin embargo, son los que dejan pasar con más intensidad por los resquicios de la letra escrita la concreción y la furia del habla y, con ella, la carnadura viva de la historia, los mitos  como discurso de lo real y no solamente del recorte de  lo pensado. Las palabras que dictan las razones de los pobres devienen campanas de palo,  sonancia lejana sin re-sonancia,  para el oído de los doctos y poderosos. Pero su proferición es pura intención  en la lectura de-letreada en voz alta del “no leído”. Por eso, al referirnos a Gutiérrez, hablamos de rapsoda, porque toda lectura que implique una oralidad oculta con su consecuente posibilidad de comunidad, de “corro de pulpería”, es canto. Es decir, amplificación parlante.
Eduardo Gutiérrez, rapsoda de la chusma, autor de Juan Moreira, Juan Cuello, Pastor LunaHormiga NegraSantos VegaEl ChachoEl Rastreador y tantos otros nombres cargados de sonancia geotextual, instauraba ya en el título los posibles del canto. En efecto, esos nombres  son nudos de afecto en que la palabra teje y desteje una trama confusa, una totalidad abierta y una llamita de esperanza en el corazón de los letrados en peripecias y castigos: “es un telar de desdichas/ cada gaucho que usté vé”. Está claro que telar significa, en el verso hernandiano, una historia oficialmente callada pero perviviente.
La asendereada vida de Gutiérrez se homologa a la marginalidad de sus textos. Tocaba con maestría el armonium y la guitarra, estuvo sólo seis meses en el Colegio Nacional y un año en el Junior. Hablaba inglés, francés, italiano y portugués; barruntaba el alemán y el vasco; y, a fuerza de ser ídolo de la colonia italiana, aprendió varios dialectos. Sin embargo no era un leedor ni un erudito. Según su hermano Carlos, sólo había leído el Quijote.
Durante diez años, ocho meses y once días, fue militar de los del desierto. En las campañas contra el indio, sin carpas, pasando las noches al raso y durmiendo sobre la escarcha, aprendió a compartir igual suerte e idéntico destino con el milico gaucho. Quien hubiere leído Croquis y siluetas militares (que junto a la Excursión… de Mansilla y La guerra al malón del Comandante Prado configuran la triada seminal de un desarrollo autónomo de nuestro discurso literario) sabrá por qué murió de tuberculosis pulmonar un dos de agosto de 1889, a los treinta y siete años de edad.
En su casa de Flores (convertida luego en casa de citas) donde escribía con lápiz folletines que corregía en el tranvía de caballos, su letra pequeña y clara cronicaba, mediante la prosopopeya, modo de traducción del gauchesco a la lengua de los recién venidos, las peripecias del pueblo que, sumido en las oscuridades del miasma (según lo intuía Almafuerte) palpitaba en esas historias la palabra nueva que, como siempre, los humildes “leerían” antes que nadie: la de Hipólito Yrigoyen.
Jorge   Torres Roggero




DOSSIER: Osvaldo Guevara

Polizón

Sol naciente en el barrio. Claro el viento.
Canta un tren lejanías por el campo.
Un tren. A las ocho abre mi oficina.
Un tren. El sol. Viajar. Vivir despacio.
En ómnibus yo al centro. Pero antes
este perfume que no tiene horario
de yuyo analfabeto y masticable,
de verde suburbano.
Un tren. Lejos. Los índices del humo.
El horizonte tierno como un pasto.
Ir con el tren. Adónde? Adonde sea.
Ir con el tren eléctrico y elástico.
Me gusta ver andar a mi vecina.
Morena. Pies con talco.
En ómnibus al centro. El sol. El verde.
Un tren pitando azul es casi un barco.
La oficina. La gente. La corbata
en su sitio. En sus puestos los semáforos.
En el barrio las calles se desvisten.
La luz y las personas van despacio.
Salta al ómnibus, suelta, mi vecina.
Subo. Ella y su vestido son livianos.
Nos miramos de reojo. Después, nada.
(En un tren yo me le sentaba al lado.)

La oficina. La agenda. La birome.
Voy bien: las ocho menos cuarto.
Casi un barco aquel tren. Cierro los ojos.
Casi un tren. Casi un barco.
Vaivén. De barco y tren. Vaivén eterno.
No me quiero bajar. Esto es un barco.
Esto es un tren.
Esto es un barco.
Esto es un barco.

Ah, un barco.

(Los zapatos de asfalto, 1967)


La Cajera del Súper


Chaqueta azul y pantalón
también crepuscular.
la cajera del Súper.

Andanadas de números voraces
le adormecen los dedos.

A lo mejor
todavía no le duelen los pies
ni la sonrisa.

A lo mejor
pueda hoy rendir pronto la caja
y huir
como sintiendo a sus espaldas
las botas rojas de un incendio.

A lo mejor
le arde ya en la cintura
un hijo no buscado
y otro la espera en casa
para untarle con sol el corazón.

A lo mejor
mientras se escurre en las chinelas
se suelta el pelo y canta.

A lo mejor
un acento feudal
le demande la cena
tamborileando el vaso en el mantel.

A lo mejor
algún jefe se embosque a la salida
en su automóvil carcelario.


A lo mejor
la cajera del Súper
sueña
que cambiará de dueños algún día
el cruel supermercado del planeta
y que ella por fin sonreirá a la gente
junto a la caja
como una concertista de pié
al lado de su piano.


A lo mejor
el forjador supremo
renuncia a ser narciso de su obra pordiosera
y descienda los ojos a la altura
de los que tarde han aprendido
que son para los otros
las dádivas del cielo.




A mi manera

Déjenme
mi manera de mirar a los otros
mis pactos de lealtad con o los anónimos
mi cucharón de sopa humeante
para entibiar los agujeros
de ropas y de casas.

Déjenme
mi manera de envejecer
junto a mi esposa
besándole los miedos.

Déjenme
ni manera de invocar
únicamente a aquellos dioses
que no nos ponen de rodillas.



Vendedora

Me atendió la mañana en sus ojos.

Llegaba yo al comercio
con aturdidos pies de prófugo:
urgiéndome el cruce de la calle
un automovilista
me había descerrajado su bocina
certero como un
lanzador de cuchillos.

sin mirarme
alto en su trampolín volante
un ciclista
me despojó de la vereda

una empleada  bancaria
espigada y fragante
fue una tigresa con tacones.

La vendedora que después de tanto exilio
me guareció en sus ojos
envolvió mi compra
con movimientos de arropar a un niño.

Siguiéndome hasta la salida
su mirada
puso una mano en mi hombro.

Su sonrisa de adiós voló hacia mí
como un pajarito de papel.

Osvaldo Guevara




Recién
El niño
que viste en esa esquina
con un pájaro muerto
entre sus manos
-lo balancea con ternura
le habla
le muestra el horizonte
lo hamaca en su zapato
le silabea poemas
le promete la lluvia
lo cubre de noche –
Es el niño
nacido en el espanto.
Yo me acerco
descubro sus temores,
sus rotosas rodillas.
Yo me acerco,
le digo
aférrate a mi mano
no te suelto
no me sueltes.

Susana Zazzetti


(De su libro “Cuando todo el silencio era mío”)


Sombras

Con la sangre golpeada
caminan con mirada vagabunda
y amordazan sus sentidos
Con pobres mendrugos de vidas ajenas
                                               Espejismos de la nada
                                               Falsos puentes hacia otros amaneceres

Sus jóvenes soledades
cicatrices de un gran olvido
¿son grietas en la ciudad?
¿o equivocaciones prestadas?

El silencio acuchilla
y duerme la noche
para no cruzar la vereda.

                           La cruzan…

y en la esquina macilenta,
tras las sombras,
los espera agazapado
el arrullo sibilante
                       de ese polvo blanco



Liliana Marescalchi


Islas

El mundo escupe humo y metralla
y un sol desmayado
tetacea luz en su rostro de niño.

Tiembla el viento
por letal estruendo.
                              El tiempo pierde instantes
                    y el absurdo huye de trincheras agoreras
                                            con pies helados

Se deslizan pétalos rojos en su pecho
                     y cartas sin dueño
                           vuelan al continente.






Liliana Marescalchi, nacida en Las Perdices Córdoba. Se define autodidacta y por esa razón su obra cobra admiración y relevancia: es poeta, historiadora y artista plástica. Publicó “Un paraje llamado Las Perdices”, que va por su tercera edición; Lazos de sangre: Familia Broilo. Y hace poco “Al sur del rio Tercero”, libro de investigación histórica editado por El Mensú Ediciones y que está presentando por localidades del interior cordobés.  Pueden encontrar su obra como Artista Plástica en http://artistasdelatierra.blogspot.com  yhttp://artistasdelasemana.blogspot.com








On the Road


"...porque la única gente  que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse,
 con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos 
cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un "¡Ahhh!".

Jack Kerouac, 
On the road (En el camino), Anagrama, 2012

La película
On the Road es una adaptación al cine de la novela de Jack Kerouac del mismo nombre, dirigida por Walter Salles y estrenada en 2012. La historia está basada en los años que Kerouac pasó viajando por América en la década de 1940 junto a su amigo Neal Cassady y otras figuras como William S. Burroughs y Allen Ginsberg. La película fue proyectada y seleccionada para competir por la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2012.
Después de la muerte de su padre, Sal Paradise (Sam Riley), un neoyorquino aspirante a escritor, conoce a Dean Moriarty (Garrett Hedlund), un encantador ex convicto, casado con la muy libre y seductora Marylou (Kristen Stewart). Sal y Dean se afianzan instantáneamente. Decididos a no quedar atrapados en una vida limitada, cortan sus respectivos lazos y se dirigen a la carretera con Marylou. Sedientos de libertad, los tres jóvenes salen en busca del mundo, de otros encuentros y de ellos mismos. Son el retrato de la generación beat viviendo el aquí y ahora durante los años 1940. Su búsqueda de "eso" resulta en un energético y acelerado viaje con altos y bajos a lo largo de los Estados Unidos. Los personajes están basados en personas de la vida real, Jack Kerouac explicó: "Debido a las objeciones de mis primeros editores, no pude usar los nombres verdaderos de cada persona".
La adaptación de On the Road había estado en espera por años. En 1957, Jack Kerouac le escribió una carta de una página al actor Marlon Brando sugiriéndole que interprete a Dean Moriarty, mientras que Kerouac interpretaría a Sal Paradise.
En la carta, Kerouac se imaginaba la película siendo filmada "con la cámara en el asiento delantero del auto mostrando la carretera día y noche”.



El libro
Con el paso del tiempo, En el camino, un libro que fue la biblia y el manifiesto de la generación beat, se ha convertido en una novela de culto y en un clásico de la literatura norteamericana.
Con un inconfundible estilo bop, que consiguió para Kerouac el título de “heredero de Charlie Parker”, en esta novela se narran los viajes enloquecidos, a bordo de Cadillacs, prestados, y Dodges desvencijados, de Dean Moriarty, -“el mítico hipster, el héroe de todos los beatniks,  un demente, un ángel, un pordiosero”- y el narrador Sal Paradise, recorriendo el continente, de Nueva York a Nueva Orleans, Ciudad de México, San Francisco ( Frisco, como le llaman) Chicago y regreso a Nueva York. Alcohol, orgías, marihuana, éxtasis, angustia y desolación, el retrato de una América subterránea, auténtica y desinhibida, ajena a todo stablishment. Una crónica cuyos protagonistas, en la vida real y en el libro, fueron Jack Kerouac (Sal Paradise), Neal Cassady (Dean Moriarty), Allen Ginsberg, Williams S. Burroughs.
Jack Kerouac (1922 -1969) es el novelista más destacado y emblemático de la generación beat. En Anagrama se han publicado sus obras fundamentales: En el Camino, Los Subterráneos, Los vagabundos del Dharma, la Vanidad de los Duluaz, En la carretera, el rollo mecanografiado original y con Williams S. Burroughs, Y los hipopótamos se cocinaron en sus tanques.






Pan Comido Poesía
El grupo de poetas Pan Comido comenzó a remontar el fuego de la poesía por 1997. Han editado las antologías: Belleza Obliga (2004), Derrota No (2005) y El día más parecido (2008). Y las plaquetas colectivas Maquinita de Poesía y Poemas como se puedan editar. Y en la colección Música del Lugar, los libros La vida que se conoce  de Ceferino Lisboa (2009), Crías nuevas de Fernando Bellino (2011),  Hablar lo suficiente, trabajar lo necesario de Juan M. Stahli y La selva Oscura de Leticia Ressia (2012). En  abril de 2013 editaron la plaqueta Con mi sangre escribiré un poema. Está integrado por Juan Stahli, Ceferino Lisboa, Andrés Rubino, Fernando Bellino, Alexis Comamala, y Pablo Carrizo. Siempre trabajando en conjunto con Editorial Gráfica 29 de Mayo Contacto:pancomidopoesía@gmail.com


Poesía
Comienzan en el fuego
tus labores
frotándonos los silencios
en la humedad y tu paciencia.

Lugares, voces, caminos
en este tiempo
o en alguno
donde la música
refugia las palabras
tus ideas,
ese latir continuo del querer.

Aún no llueve,
hace calor en la ciudad.
Las esquinas abrigan de gente
anunciando carnavales,
patria alegre.

Crece una voz en tu mirada,
corre tras de ti el pulso nuevo.

Y ese deseo tuyo, poesía
que viene por más.

Juan  Stahli



El amor también se resuelve en estos términos

Debo decir
que no me doy a entender.
Me preguntan y yo contesto.
Es del único modo que arranco.
Ante la pregunta
no disuelvo el tiempo
o miro para otro lado.

Solo creo ante la pregunta.

Todo el tiempo, o casi,
es vivir de mi trabajo.

Yo creo le dije a mi vieja.
Compartíamos el mismo amor
no así la misma fe.

Un día le dije
yo creo en usted.
No fue para disolver la discusión
que dije eso.
De todos modos nunca pude desmentir su fe.

-El amor también se resuelve en estos términos.-

Decía que no soy bueno antes de la pregunta
porque veo un día resuelto
que disfruto
y vida constituyéndose
pero en la pregunta creo
que hay formas de fundar.

Me pregunta y yo contesto.
-¿Qué es un poeta político?
Alguien que no escapa a las definiciones.
Ceferino Lisboa



Brasa
Me dijo gente que está en el tema                                                             
que el corazón o responsable emocional
así como nada es capaz de prevenir
tampoco le tiembla el pulso para desmentirse

que la vida es así
que a la gran mayoría le pasa
y una vez aclarado ese asunto
les doy mi palabra
les doy todas mis palabras
por si un día yo también
preso de las duraciones del tiempo
me voy por el caminito que armé
y al pie de la letra
lo hago brasa.

Andrés Rubino


Me hallo rodeado de calizas
parte alta
para mirar la ciudá
sentado relojero del sol
asedia
ruge por compañía
El único modo
de mirar al viento
es de frente
para que los pelos
no se vengan
a la cara.
Si,
Soy épico.
Barniz
Es mi ley.
Adaptemos el método,
no la conspiración.
Fernando Bellino



Sandias
I
Recuerdo las tarde de calor insaciable
llega el camión de Chajarí
con mundos verdes veteados
el tío de un amigo baja una a una
las sandias del Litoral
entre Cristian, Elvio y yo
nos llevamos tres o cuatro cada uno
no recuerdo que nos cobren esta felicidad
éste es otro mundo                                                                                                             
universos rojos adentro                                                                                                 
así debe ser la superficie de Marte
por fuera del mundo
nuestra infancia

Alexis  Comamala

 


Yo te siento presente
barrial
en hilera de niños.

Yo te veo los ojos en las ventanillas del A3
yo  te toco si respiro más

Yo te llevo adentro
bajo la pregunta qué
sin precio
estricto como un perro mirando el fuego

Yo te siendo presente
en plaza de abrazo
en misma marca de aceite
sabiendo que
seccional a seccional se hace el continente

En el líquido rojo
van nadando tus besos
yendo al corazón
viniendo al tiempo

Yo te siento presente
en el pájaro ciego
que me baila tu risa
que me moja tu grito
En el líquido rojo
van nadando tus besos
bebida de vereda
doble faz de la unión
soldadura
vecinos
calle
posibilidad de club.

Pablo Carrizo


Amor


“Los locos abren los caminos que más tarde recorren los sabios”. Carlos Dossi


En tu alcoba de libros, de palabras, de televisión
despierta y caos
viaja por el zaguán de tus ojos mi alma entristecida.
Elegí tu corazón para reverenciar tu sangre
y sentir a tu amor que sufre de vigilias
que se enamora y desenamora cuando el
aburrimiento y la desesperanza abordan tu ser.
Algunas noches y unas tardes
tus sábanas pronunciaron desnudos lenguajes
mientras apostatada sobre el muro
Marilyn la de ojos estables testificaba los gemidos de
la piel.
Y abundaron los besos como pájaros mieleros
y se acariciaron las sombras atacando los cuerpos
que se registraban buscándose citándose.
No solo he bebido tu sollozo
también degusté tu salida azucarada
y la lluvia infinita de tu marisma apetitosa.
Sabes que este hombre es una mitad consumida por
el tiempo,
que éste corazón apenitas vive gracias a la bondad
de tus cuidados.
Aquí hay dos manos dispuestas y un hálito abierto
para  caminar la vida por el tiempo que quede.

Darío Leiva




Un maestro con luciérnagas en los dedos


por Sergio Pravaz

            Hay personas que cuando nacen traen incorporado algún tipo de maestría; vaya uno a saber cómo es que les toca, teorías hay a montones pero lo cierto es que ese tipo de heredad, sea de carácter biológico o metafísico, la traen consigo desde el mismo momento que pegan el primer grito cuando asoman la cabeza a este mundo.
Algunos son buenos para mudar de piel los días de lluvia, otros son hábiles para caminar sobre las manos, hay algunos que cuando comen chicle hacen un globo tal que levantan vuelo y ya no es posible alcanzarlos, otros son capaces de andar sobre un cable entre dos edificios mientras la ciudad duerme, los hay buenos para escupir fuego o para sumar de a muchas centenas juntas, y también hay de esos que cuando largan el humo del cigarrillo te escriben un poema y hasta les alcanza para firmarlo. La variedad es infinita y siempre nos vamos a estar cruzando con alguien que nos deja con la boca abierta por un talento de esos que sufragan por fuera del dibujo racional establecido.
A Oscar Lindolfo Romero le tocaron varios en la vida que vivió. Era tan bueno para el análisis que su capacidad le permitía desmenuzar un langostino con guantes de box y antes que te sientes a la mesa ya te había desmontado la realidad político-institucional y vos ni siquiera habías alcanzado a parpadear.
Dicen que cuando era chico cerraba los ojos, inflaba con astucia los cachetes con la boca cerrada soplando para afuera, y de ese modo, con la presión ejercida se le iban acomodando todos esos asuntos de maravilla hasta que aparecían solamente esos que lo distinguirían como el maestro de periodistas que fue.
Resulta que si analizar para él era un juego que luego fue su trabajo diario, lo que mejor le salía era ponerlo sobre un papel; ahí era directamente imbatible.
Cuando se montaba sobre la máquina de escribir encogía los hombros, curvaba la espalda, resoplaba con discreción y se preparaba para hacer los cien metros llanos en menos de diez segundos.  
Se le habían juntado varios de los mejores dones y lo seguían a todos lados como chicos saltándole a los costados. Además le vino también el gusto incesante por los buenos libros; era un paladar negro de la lectura, uno de esos insaciables que no le sacan el cuerpo ni a los clásicos ni a los autores que no son clásicos.
Todo leía porque siempre supo que su magisterio necesitaba reaprovisionarse en forma continua, y aún así, a sus extraordinarias capacidades las miraba como quién mira a tres perros jugando en la vereda al momento de aspirar el cigarrillo, alisarse el bigote y cruzar la calle con un pasito apurado.
Cachín Romero dominaba el arte de mezclar las palabras y supo el valor de cada una de ellas, sobre todo el porte de las que van escritas porque las tenía a todas entre sus ropas. Cuando las necesitaba metía las manos en los bolsillos, se hacía el distraído, dos, tres, cinco malabares y sacaba una joya cuyo relumbrón alcanzaba para poner en marcha todas las rotativas de la zona que ansiosas esperaban su alimento de papel.
La experiencia lo terminó convirtiendo en un cartógrafo consumado cuando trazaba el mapa general que todos leíamos los lunes en las páginas de este diario; y así nos enterábamos por dónde andábamos y que es lo que estaba pasando a nuestro alrededor.
En su momento esas palabras eran esperadas como el pan caliente; para disfrutarlas, aprender o sentirse representados; o directamente para sufrir y padecer la mordedura del látigo cuando golpea.
Lo cierto sigue siendo lo más sencillo; en el periodismo como en la literatura siempre hubo campeones a la hora de narrar; en el mundo literario se puede escribir con mayor libertad y sobre un registro infinito de temas y voces; en el mundo del periodismo informativo se está sometido a las directivas del medio, a las diversas responsabilidades, a los tiempos acotados, y la regla de oro sigue siendo informar sobre lo que sucede hoy y sobre lo que importa hoy.
Aún así siempre nos encontraremos con personas cuya calidad es tan alta y brillante que son capaces de trascender esas fronteras para construir un corpus de prensa que, como en el caso de Cachín, derriba sin mayores inconvenientes la temible sentencia de Oscar Wilde cuando expresó: “¿Cuál es la diferencia entre el periodismo y la literatura? Ah!, el periodismo es ilegible y la literatura no se lee. Eso es todo”.
Qué bueno sería volver a leerlo. ¿Será posible? Ojalá algún día se edite un libro con sus textos porque sin lugar a dudas se trata de un maestro irrepetible que siempre tuvo luciérnagas en los dedos y anduvo por la calle todo el tiempo con los huesos llenos de preguntas. Que no es poco y lo es todo en realidad.


Sergio Pravaz




Carta Abierta a la comunidad artística de Córdoba

La carta que a continuación se publica refleja cual es la situación de los escritores en Córdoba y de la cultura en general, y cuál es la concepción o política que anida en los despachos oficiales. Ello dio motivo a publicaciones y notas en medios periodístico. El martes 2 de agosto, los poetas y escritores Hernán Jaeggi y Eugenia Cabral hicieron una visita a tres bloques de la Legislatura de Córdoba, para dejarles la nota sobre la conducta de la Agencia Córdoba, acerca del fallecimiento del poeta Félix Gabriel Flores. Solicitaron audiencia para la próxima semana con el bloque oficialista (legislador Cometto), la UCR (legisladora Olga Rista) y pudimos dialogar con el Frente de Izquierda, todos ellos participantes de la Comisión de Cultura y Educación. Por razones de la campaña electoral, debieron dejar otros pedidos de audiencia para los próximos días, pero los principales (por los cargos que ocupan) ya fueron visitados. La intención era  llegar al mayor número posible de legisladores, quienes deben ocuparse de los incumplimientos que hay en la ley 9578 del Régimen de Reconocimiento a la Actividad Artística y Literaria, así como de introducir las modificaciones y precisiones en su Reglamento que solucionen los problemas por los que están pasando los escritores. También ellos son los encargados de velar por el funcionamiento de la Comisión Ad Honorem en la asignación de este beneficio, junto con las instituciones de educación superior y los representantes elegidos por cada disciplina artística.
La Carta  fue entregada suscripta por más de 100  escritores.

Córdoba, 27 de julio de 2013
A la Dra. VILMA ARRIETA
Agencia Córdoba Cultura
Gobierno de la Provincia de Córdoba

A la Dra. Vilma Arrieta y por su intermedio a quien corresponda,
A toda la comunidad artística de Córdoba:

Félix Gabriel Flores, poeta nuestro, autor de una vasta y valiosa producción literaria y ensayística, recorrió América y Europa invitado por prestigiosas instituciones y universidades, difundiendo nuestra literatura. Recibió importantes premios provinciales y nacionales y su trabajo obtuvo el reconocimiento de grandes escritores: Julio Cortázar, Miguel Ángel Asturias, Ernesto Cardenal, Bernardo Canal Feijoó, José Viñals, Alberto Girri, Juan Filloy, Ernesto Sábato, Oscar Caeiro, Antonio Requeni, Elizabeth Azcona Cranwell y Félix Grande, entre otros. 
En el año 2010 el gobierno de la provincia le otorgó el beneficio del Régimen de Reconocimiento Artístico (Ley 9578), un reconocimiento largamente merecido e indiscutido.
Para acceder a ese beneficio, Don Félix debió renunciar a sus haberes jubilatorios por sus servicios en la Biblioteca Córdoba. Pronto el beneficio se asemejó a un castigo: hasta la fecha percibía sus honorarios fuera de término, casi siempre a partir del día 20 de cada mes y con 2 meses de deuda atrasada.
Félix Gabriel Flores falleció el martes 23 de julio a la edad de 94 años y fue enterrado el miércoles 24 de julio. A primera hora de la mañana del jueves 25 de julio su viuda recibió una llamada telefónica desde la Agencia Córdoba Cultura solicitándole que presentara el Certificado de Defunción para darle de baja. No fue precisamente este un gesto digno por parte de nuestras autoridades, sino más bien un acto miserable e irrespetuoso de quienes pretenden “representar” a los creadores artísticos y literarios cordobeses. 
Hubiera correspondido que las autoridades de la Agencia llamaran para presentar sus condolencias, porque a quien se lo honra con un Reconocimiento a la trayectoria artística merece al menos ese respeto. Segundo, porque debieron haber esperado a que sus familiares presentaran el Certificado de Defunción cuya gestión de entrega demora diez días. Tercero, porque para percibir esos haberes cada tres meses se firma la supervivencia siendo ese el mecanismo de control.
Cuarto, porque tanto a Don Félix como al resto de los beneficiarios de la ley 9578 se les adeuda dos meses y este es justamente el costo mínimo de un sepelio, que hoy su viuda y familia tienen que solventar.
Me preocupa y apena la situación en la que se encuentra la cultura de Córdoba, tanto en lo que se refiere a políticas culturales como al apoyo económico. Y peor todavía el maltrato por parte del gobierno hacia nuestros artistas y escritores, quienes con sus creaciones hicieron que Córdoba apareciera en el mapa global de la cultura y alcanzara en varias oportunidades merecidas distinciones. ¿Será que esa es la política cultural del gobierno: des-culturizar a la sociedad para mantenerla sometida en la oscuridad de la sinrazón?

Hernán Jaeggi

Escritor y docente


Entrevista al poeta Jorge Paolantonio / por Eduardo  Alberto Planas











¿Jorge existe la llamada  literatura regional?

-Lo que tengo para decir es que la literatura es en realidad una sola, solo literatura. Luego hay consideraciones que se van haciendo porque si uno habla de literatura regional tendría que hacer divisiones, clasificar. Lo que impera en realidad  lo que se llama generalmente como “literatura argentina”  es en rigor de verdad  literatura de la pampa húmeda, literatura del puerto, es decir,  que habría que hablar de literatura del puerto, literatura del norte, literatura del este, del noroeste, literatura del sur. ¿Hay cosas como esas? No. Cada una tiene sus particularidades. Lo ideal sería que hubiese un canon de literatura argentina o sudamericana, pero especialmente si uno clasifica o nomina o rotula como literatura argentina, tendría que ser con la integración de los distintos sectores que producen literatura, cada uno con las particularidades de su región. En mi  caso desciendo de una familia que venía de la literatura del puerto, pero al haber nacido en Catamarca yo me hice en el noroeste. Para mí una de las preocupaciones  de mi literatura y de mi teatro fue dejar testimonio en alguna medida de lo que yo viví, lo que yo respire, de la forma de hablar, de cierta idiosincrasia sobre todo de lo positivo y bello que se pueda rescatar. Si creo en la existencia de la literatura, pero cuando un pone rótulos hay que responder a ese rotulo y entonces parece que es menos literato aquel que no está en el puerto y no es así.
Por una circunstancia de vida y no por elección, me toco aterrizar en Buenos Aires  después de andar por distintos lados del país y fuera del país.  Estudie en Córdoba, donde viví diez años, me fui con una beca afuera del país, en Londres, en Madrid y elegí volver al país en el momento creo que podría hacer un aporte a un país que me dio todo, era la vuelta de la democracia, y era volver a mi país para devolverle todo lo que me había dado.
De manera tal que me establecí en Catamarca y después por una circunstancia laboral lo hice en Buenos Aires para hacer el doctorado. Pero siempre estoy volviendo a Catamarca, desde mi pensamiento, desde mi literatura, desde mis afectos. Catamarca está muy presente, es omnipresente. Podría haber sido Córdoba, pero esta ciudad mediterránea como queda en  el medio ha hecho que durante muchas épocas no he venido. Si en la Feria del Libro donde me encontré con amigos de la Universidad.

¿Aparte de su obra literaria  tienes obras de teatro, no es cierto?

Si. Sobre todo una: Rosas de sal  que surgió como un ejerció literario de una actriz amiga que se iba con una beca a Cuba y entonces me pidió que si podía hacer una obra, un monologo para hacer, para mostrar en Cuba, y entonces un  verano catamarqueño de mucho calor, con la máquina de escribir con algunas lloviznas y aguaceros, me senté a escribir Rosas de sal. Me salieron seis o siete personajes, todas mujeres, que van desde una india del siglo XVI, a una maestra jubilada del presente y pasa en distintos momentos de la época de Catamarca. Un director Manuel Chiesa, catamarqueño y afincado en La Rioja, y que tuvo en Córdoba, decidió armar un solo espectáculo con todos estos personajes. Yo me preguntaba si la actriz podría interpretar a todos estos personajes, no porque no creyera en la misma, Blanca Gaeta se llama, una actriz brillante sino por la dificultad de poner en escena cinco seis  monólogos juntos. Bueno  ellos se las arreglaron. Yo les pedí que antes de hacer el espectáculo o mejor dicho de llevarlo a Cuba,  que estrenemos la obra en Argentina
Se dio en la casualidad que en Buenos Aires se tenía un pequeño teatro de 280 butacas. No estaban nuestros amigos, no era Catamarca, hicimos una función en octubre del 90 y había medio teatro lleno, un día miércoles, el jueves creció y el viernes teníamos sala llena y gente parada. Sin querer estábamos haciendo algo distinto.
Por una prohibición de un gobierno provincial de Catamarca, no la pudimos estrenar sino hasta dos años después. Lo destacable es que una vez que se estreno en Catamarca nunca más dejo de estar en escena. Estuvo 20 años en cartel y dentro de eso, fue invitada a un Festival en La Habana y luego en Perú y Ecuador. Estuvo en distintos festivales, en San Pablo en Chile en Uruguay. Ha tenido una difusión impensada y muchas actrices  la interpretaron. También se hizo en Mar del Plata donde ganó  premios. En 1998 o 2000 empezó a hacerse en Misiones y en Rio Gallegos, en Pico Truncado, en Ushuaia, en Neuquén en Mendoza. A la misma actriz que la llevaba se la pedían. Blanca estaba en Perú haciendo la obra y la vio el cónsul alemán de Mendoza y le dijo que porque no viene a Mendoza, dónde la hizo; cuando se presento la gente de la filial de la Sociedad Argentina de Actores, le llevo al Festival de la Vendimia. Para mí fue una cosa impresionante, porque era una multitud aplaudiendo. Rosas de sal fue un fenómeno en sí mismo; me ha dado muchas satisfacciones
En el 2009 la tomo un director que era de origen catamarqueño y trabajo con cuatro actrices porteñas les hizo un especie de coaching de todo lo dialectal, de la tonada y todo esto que tiene de especial la obra y la estrenaron en Buenos Aires, en  la Universidad Kennedy. Tuvo mucha repercusión boca a boca, se hicieron diez funciones. Allí la vio una gente de Catamarca y pregunto por qué no se hacía allí, es que era un fenómeno porteño, se convirtió en un fenómeno porteño. La llevaron a Catamarca y las actrices porteñas, con todo el coaching catamarqueño,  la hicieron nuevamente y tuvo muy buena acogida. Catamarca la acepto, era reinstalar una cosa que ya se  conocía, todo el mundo sabía de qué se trataba. El texto va por la sexta edición, es decir el texto de la obra, los monólogos. Que en principio fue una publicación de la Fundación Fortabat y luego por otras editoras. Ha sido declarada de interés provincial, parte del patrimonio intangible, eso hace que se la lea en las escuelas por ejemplo. La obra de uno se desprende, para convertirse en una obra de la gente. En ese sentido yo acepto cuando se dice que uno transcendió. Trascendió donde tiene que trascender, en el pueblo, en la gente. Vale decir cuando la gente se adueña de la obra de un artista. Este es el anhelo de todo escritor, eso es lo más lindo.
Eso da lugar a anécdotas como cuando voy a Catamarca y me encuentro con un amigo, este me presenta a una persona que no me conoce, dice “Jorge Paolantonio, -“Mucho gusto,-“Es el  autor de Rosas de sal”- “Ahhh”. Es decir que conocen la obra, La obra de ese modo ha cumplido su rol.
-¿Hay difusión  de los organismos públicos de la literatura?

Sí, hay, con cualquier gobierno, de distintas líneas, salvo un solo gobierno a que no le gusto ya que hablaba de la compra de votos, de la corrupción. Mi personaje decía concretamente:-“Evita quería las mujeres voten, y yo dije  y para que, si siempre gana el que más lo paga”. Eso no le gusto al gobernante del momento, y por esas dos líneas la obra no se dio. Luego la obra fue estrenada y no paso nada. Pero quiero decir que como lo mío es testimonial, está enraizado con la forma de sentir y de pensar de mi pueblo, he recibido el apoyo de distintas organizaciones y personas siempre. He ido a la Feria del Libro de Catamarca durante años. El año pasado la escuela de teatro estreno dos obras mías, dos monólogos. Destaco que  era la primera vez que un autor catamarqueño vivo, estrena su obra por actores catamarqueños. Muy loable, especial y gratificante.


Jorge Paolantonio
Nacido en San Fernando del Valle de CatamarcaArgentina, el 30 de marzo de 1947. Egresó como profesor licenciado en lengua y literatura inglesa por la Universidad Nacional de Córdoba. Realizó posgrado en Literaturas Contemporáneas en Stockwell College, Kent, y cursó el doctorado en Lenguas Modernas en la Universidad del Salvador. Ejerció la docencia a nivel terciario y universitario hasta 2008. Es profesor consulto del Instituto Superior de la Fundación Octubre de Buenos Aires. Ha sido profesor visitante de la ISA en Amsterdam(2006) y expositor invitado de la American Literary Association para el congreso “O’Neill’s Universal Legacy” (San Francisco, USA). En octubre de 2012 la Honorable Cámara de Diputados de su provincia natal lo declaró -en votación unánime- "Personaje destacado de la cultura por su trayectoria literaria y docente".



Eduardo Alberto Planas


Miss Issippi


Era el algodón el que mordía  las manos
la mujer veía sus pies sin conocer el cielo
el látigo atrapaba  la fugitiva
las cadenas temblaban en invierno
Una  mujer negra amamantó al blanco
that´s all right, mama susurró una mujer blanca
fueron separadas para acunar iguales
el crepúsculo esconde alfombras de sangre
Con cuchillos escriben leyes en barrotes de aire
el sur guarda nombres sin edad atados al río
mientras sueñan los niños no se detiene la lucha
fue blues
 el bostezo
del útero

 en las sombras    


Angie Ferrero




6 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias a Boletín Literario Basta Ya por la generosidad de incluirme en este su tan bello Boletín y en compañía de tan buenas lecturas y poetas y poemas... Gracias totales!!!
Claudia Sbolci

Anónimo dijo...

Como siempre excelente el material que nos ofrece el último BASTA YA.
Quisiera destacar el dossier que nos muestra algunos poemas de ese orfebre lírico y gran persona que es OSVALDO GUEVARA, un verdadero lujo tener su palabra y su voz en este espacio.
Jorge Carranza presente una vez más para hacernos reflexionar sobre lo profundo en lo cotidiano.
Marcela Rosales y Marta Comelli, cada una recorriendo el camino de sus estilos definidos.
Exquisita y suave Zazzetti.
Merecido el aporte de Eduardo Planas en el aniversario -casi centenario- de LA IDEA de Cruz del Eje.
Toda la revista buena, para leer, fantásticamente ilustrada...
También muy interesante la presencia de PAN COMIDO, gracias Alexis, Fernando...
Muy comprometida y justa la carta de Jaeggi en referencia a la actitud del organismo oficial respecto al entrañable profesor Flores, a quien recuerdo generoso y muy buen ensayista analizando a otros autores.
Se extraña la mirada lúcida y lúdica de la querida LILI CHAVEZ...
Reciban mi abrazo y felicitación,
BENDICIONES y hasta prontito
Alfredo Lemon

Anónimo dijo...

Como siempre impecable Eduardo. Gracias por compartirla.Raul

Anónimo dijo...

econtenta de encontrar la nueva edición de !Basta ya! Como siempre queriendo un ejemplar en mi domicilio "floral" de Sáenz Peña- Alta Cba.Allí Silvina o Naty te lo abonan.
Mis saludos afectuosos y gracias por el esfuerzo permanente. Amanda

Anónimo dijo...

Poesía, música, recuerdos, muerte, dolor, esperanza, amor. Todo ello tiene este ¡Basta ya! con ilustraciones muy acotadas.
Felicitaciones. Julia

Anónimo dijo...

Villa Dolores, 7 de septiembre de 2013



Sr. Eduardo Alberto Planas:

Nuevamente me cabe la satisfacción de acusar recibo de ¡Basta ya!, el Boletín Literario que usted dirige. Como los anteriores, este número 130, con su variedad de temas y de estilos es algo así como una vitrina giratoria, ancha y centelleante, que me actualiza en mis expectativas de lector.

Destaco la prosa de Sergio Pravaz, tan lúdica como certera.

Naturalmente, mi preferencia es una apreciación subjetiva y no un juicio crítico. En general , todo el material de su revista merece ser considerado con atención, en muchos casos no sólo por su forma sino también por su sensibilidad social, exenta de vociferación panfletaria.

En cuanto al Dossier que se me dedica, halago impensado, atenúa mi sensación de ser un escritor del interior del interior.

mi afecto, extensivo a sus colaboradores permanentes, junto el deseo de una continuidad en ascensión progresiva.



Osvaldo Guevara.