martes, octubre 02, 2012

¡Basta ya! Boletín Literario - Octubre 2012




Editorial: La herejía es muy importante

“Ya /  no soy / de aquí: apenas me siento una memoria / de paso. Mi confianza se apoya en el profundo desprecio / por este mundo desgraciado. Le daré / la vida para que nada siga como está”. Solicitada, de Francisco Paco  Urondo.

Quién puede, a ciencia cierta, salir ileso de la lectura de estos versos, volver al oficio diario, a la rutina enferma, seguir con los ojos otros textos y olvidar la sentencia. Quién puede, acaso, pretender conocer el detalle de la historia que se mezcla en


las sombras. Ni los indiferentes, ni los sectarios, ni los burócratas podrían contra este verso, contra la realidad de una vida que fue dada y, al final, todo siguió como estaba, o peor incluso”, dice  un editorial de la Revista Sudestada. No hubo otro poeta argentino que resolviera con mayor destreza el eterno enigma del artista ante el mundo de la política.
Pero Urondo no fue el único. Detrás, había hombres y mujeres, poetas, escritores, obreros, estudiantes, amas de casa, guitarreros, amigos del alma, errantes visionarios de un futuro más justo; artesanos del futuro que es hoy y que tan poco se parece a las paredes que imaginaron pintar con la tinta de sus sueños. Ellos fueron a la vida para que nada, nada de nada, siguiera como estaba.
En el artículo Pendiente, crítica literaria del libro Volver, del poeta cordobés Lucas Tejerina, el autor  reflexiona: “Siempre hubo y siempre habrá quienes digan que la poesía es algo ajeno, algo excelso que sólo pueden escribir grandes mentes inspiradas, sublimes poetas que alejados de los inconvenientes e improlijidades de la vida cotidiana se dedican a la contemplación de la belleza; lo que da por resultado obras de arte que ahondan en la condición humana y la naturaleza del amor; en fin, verdaderos prohombres hablando de temas profundos. Nos gusta más pensar que cada uno de nosotros es un poeta que quizás no haya escrito todavía ni un solo verso”.
El lugar del poeta es el lenguaje. Entra él y se dice: esto en la poesía alcanza tal intensidad que nos hace sospechosos. En términos de decir “poeta” decimos “libertad”, libertad para dejar ser al lenguaje a través de uno y quemarse en él. La palabra en poesía es capaz de resucitar a un muerto.
Algunos opinan que la poesía es ese instante de expresión donde no entra para nada la memoria histórica ni la circunstancia de un país, de la sociedad, incluso ni de la época que se está viviendo. Está la pretensión de una poesía esencial, de los grandes temas del hombre: la muerte, el alma. Lograr un poema incontaminado del espíritu de una época y la historia de un  pueblo le daría eternidad, lo cual la poesía pura,  que no se entiende más que con ella misma, puede ser un desiderátum de la poesía, un horizonte como el “decir sin decir”. No negamos  esta posibilidad; pero creemos que es casi imposible.
El poeta es un visitador de formas y un activador de la palabra. No resulta adecuado definir  “la poesía es” o” tiene que ser”; los modelos están, pero para ser superados. Todo se vuelve relativo y estas son ideas personales sin ningún ánimo de generalizar, porque si no estaría legislando como han legislado todos. Cuando un poeta llega a cierta cumbre, digamos, empieza a dictaminar, esto es: a llevar agua para su molino; hasta que aparece el hereje, el que dice “sí, esto también se puede hacer”. La herejía es muy importante.



En primavera



Sergio Pravaz



Durante la primavera es posible percibir los cambios que se avecinan; es el tiempo donde se potencian de tal manera las cosas, que la cáscara que las recubre termina de crujir hasta dejar afuera absolutamente todo. Durante el invierno se cocinan agazapadas, esperando un mejor momento; giran en el caldero rumiando la esperanza de poder mirar nuevamente por la rotura de esa ventana que es la posibilidad de aparecer nuevamente, de explotar para salir; todo se precipita: la vegetación, los pensamientos, los sentimientos, las cuestiones físicas, las anímicas, los humores, las hormonas, lo positivo, lo negativo, el amor. 

Durante una primavera Pablo Neruda dijo basta y se fue a escribir al cielo; también por ese tiempo, quizás el más notable experimento de la política, es decir el arribo del socialismo a Chile a través de las urnas y el voto popular, fue roto en pedazos por la intolerancia que todos conocemos devastando la República de Salvador Allende. 

En primavera nació el gran Oscar Wilde, también Truman Capote, Pancho Villa y John Lennon; se murió Edgar Allan Poe y también Fernando Pessoa; y lo murieron sin piedad a Mario Abel Amaya; tuvo su primera edición el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, en tanto El Quijote, fue editado gracias al privilegio real que Cervantes consiguió para su publicación una primavera de 1604. 

Es la estación donde se celebra el día las bibliotecas populares. Pero también es la época en la que por orden judicial y a instancias de la última dictadura, se quemaron ¡un millón quinientos mil ejemplares! entre libros y revistas del Centro Editor de América Latina, aquella editorial memorable, todo acompañado por el silencio casi unánime del mundo cultural, que hasta hoy no ha sido roto.

La primavera no tiene medias tintas; todo belleza o todo tragedia. La segunda gran huelga del sur, la de los obreros barraqueros y los peones patagónicos que tanta sangre inocente costara con el derrumbamiento de toda moral, toda racionalidad y del más mínimo principio de ética, aconteció durante la estación donde también se les infla el pechos a los jóvenes en las plazas, donde se besan, se escriben cartas y se miran a los ojos perdiendo la razón.

Fueron 7 los suicidas que le mojaron la oreja a los EEUU, derribándole los símbolos, la vergüenza y también vidas inocentes; dos monstruos pariéndose a la vez, sin dudas.

Así y todo, es justo decir que en el año 1922 hubo una verdadera primavera para las letras del mundo; se editaron “Trilce” de César Vallejo, “Ulises” de James Joyce, “La Tierra Baldía” de TS Elliot, “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía” de Oliverio Girondo, “El soldado desconocido” de Salomón de la Selva, “La habitación enorme” de e.e. cummings y se inició el colosal movimiento modernista de las artes en Brasil, que entre otras cosas dio inicio a una nueva poesía en el gigante de lengua portuguesa. Un año increíble para una literatura increíble.

La cuna del jazz, es decir Nueva Orleans, fue totalmente destruida por el huracán Katrina, bien cerquita de la primavera; otra vez el imperio trastabillando; lástima que siempre paguen los de a pie, ¿no?

Pero también es bueno dejar claro que en Rawson la primavera es hermosa; aunque no hemos forestado la ciudad como nos merecemos, justamente esa carencia nos hace valorar la aparición del modesto follaje que nos afloja la ansiedad y la locura. Mirar los árboles pelando sus nuevos brotes nos equilibra; además, es la estación donde todo se aliviana, se aligera; un día nos levantamos y asistimos a otro paisaje que cambia, muda de piel y se llena de colores que compiten duramente con la meseta; nuestro humor se modifica, la ropa de las mujeres se torna inevitable a nuestros ojos, los días comienzan lentamente a alargarse lo que nos permite estar más en la calle, tal vez para encontrarnos y recuperar todo aquello que desde el invierno llevamos escondido.








A veces, no siempre
Jorge Luis Carranza

A veces,
no siempre,
uno se cansa del mundo.
No siempre sucede,
pero es así.
Un mundo lleno de cosas,
de ruido, de información.
Un mundo en el que
hay que estar alerta,
por si las moscas.
Aún así a veces,
no siempre,
el alma se repliega
hace silencio y mira
como la primera vez.
Entonces, suele verse  pasar,
sin esfuerzo, displicente,
casi con desdén,
con una semisonrisa;
al camello una y otra vez


por el ojo de la aguja.
Sucede así, sin más.
Es que a veces,
el mundo cansa.
No siempre,
pero es así.

Jorge Luis Carranza




En el mes de los vientos
                                                
                                                   A mis amados padres, Elena y Rafael.

La luz del viento asalta el corazón
coagula los bordes del abismo
libera la aquiescencia de la muerte.
Atávico viento
que trajo a mi madre
hacia un ya lejano 1925
que -según la sabiduría maya-
comunicó a mi padre el espíritu
en ese mismo año
-y aún a ambos ilumina-
que se disfrazó de tormenta
de rayos, polvo y agua
para convocarme a este mundo:
todas coincidencias
que -en el juego divino-
hacen la de vida un arte sagrado.

Porque decir viento
es nombrar el esplendor del aire
la pujanza del silencio
la llegada de Pachamama
y tener la certeza
de que es posible arar la tierra
por la sola voluntad de la semilla.

                                                 Rafael Roldán Auzqui



Grupo Paco Urondo  / Villa María



Qué edad tengo      
sobre la derrota de los pobres
el hambre de los poderosos
qué edad cuando nace
un niño muerto
y una madrecita no
la iglesia no
no la justicia
qué edad si pienso
en la tortura y el horror
de los hijos arrancados
lloro lágrimas de bronce
sobre la piedra del mundo
y pienso
qué edad,
qué edad tengo.



Fabiana León



lo que sabemos
del deseo
es un resonar
pasado en limpio
por las venas
verbo en presente
que forja las sílabas
                    del cuerpo

soplo descalzo
que distrae y arde

como si nunca




Fernando de Zárate


Cuando se va,
me queda el olor a su piel
por dentro de la ropa,
una humedad secreta
y la memoria en la boca
hasta que vuelve.



Susana Giraudo


entre las ranuras
     de la noche
     que cae
sobre la calle Méjico,
callo el poema
lo dejo colgar
del hilo que sostiene
su médula.
para que no me abandone,
no se muera.

no me muera

Susana Zazzetti



demente y sacrílego
ataco la anatomía de las letras
queriendo extirparle aquello
                        que busco
atormentadamente.

Me duele la tinta
                en las heridas
y algunas veces
no soy yo
el que escribe el poema.  


Eduardo Cichy




una duda
       
  perfora
    
     el techo

dios

       quemándose
              
  en certezas

¿soy todavía

o apenas
  
     la boca
      
 que cuando
   
    te pronuncia
    
   me amortaja?


Juan Ramón Seia



Casi con miedo
dice en un susurro
           hay alguien
           tras la ventana.
La luna es clara,
el pasto está impregnado
                       de rocío.
Por la mañana la bata
sabe a un extraño
                        perfume
de hebras ásperas
                     y verdes.  


María Elena Tolosa






“Detrás de mi… Esos idiomas perfectos” de  Jorge Ledesma



Novela nacida desde el agotamiento y la rutina  con la Ciudad de Córdoba como escenario de fondo. La trama cita a un dirigente gremial Eugenio “Matungo” Flores, que siente que el tiempo al pasar lo posiciona como un instrumento que solo beneficia a los dirigentes que están más arriba.
Por otro lado su esposa “Marta”, que con el tiempo se siente desgastada, y muy poco valorada y desea un cambio a su rutina
Por último “Raúl”, un soltero empleado de una librería religiosa, que acostumbrado a su rutina se enmarca en una persona sin sueños y sin proyectos.
De ellos sin querer nace una historia de amor y de desengaños que devendrá en el desafió a tomar decisiones. Cada protagonista tendrá una oportunidad, y entre medio estará el lector poniendo su posición y criterio frente al tema.
No será fácil, y sucederán hechos difíciles, dignos de ser dialogados, analizados y discutidos que se resolverán de una complicada o al menos, inesperada.
En la solapa del libro  Ana Witanowski se interroga: ¿Cómo elegimos nuestro destino? ¿Cómo nuestros pasos a seguir? ¿Cuánto hay de realidad y cuanto de utopías en las decisiones que tomamos? Pero la vida  siempre se encarga de mostrarnos -tarde o temprano- que  cuando no priorizamos nuestra felicidad nos equivocamos. La novela plantea ese delicado dilema desde el equilibrio entre el deber y el deseo propio. Hay momentos decisivos y únicos en los que podemos, si así lo interpretamos, elegir esa libertad.
El autor propone, en esta bella historia,” Detrás de mí…esos idiomas perfectos”, reflexiones sobre estos dilemas, y las decisiones que a veces tomamos en la vida, que no son siempre las que deseamos, por miedo, por inseguridad, por cobardía. La interesante descripción que se plantea con los personajes y sus soledades, dentro de encuentros y situaciones nos van introduciendo en una intimidad melancólica y sensible, que no perturba para nada, y donde como telón de fondo esta la ciudad de Córdoba y su cotidianeidad, la autocrítica permanente al sistema gremial inmerso en negociados especulativos y de valores distorsionados.
Ahonda en el alma de dos seres, que tenían que encontrarse en un momento no previsto de su vida, para comprender la importancia del amor verdadero, que se presenta mágicamente en nuestras vidas y que sin darse cuenta los dejan ir…en el tiempo.



Fundamentos para la defensa del castellano


Silverio Enrique Escudero

La suerte del idioma castellano ha preocupado a generaciones. Los debates han sido intensos, profundos. Excediendo los límites de la Academia y los claustros, porque está vivo, vigoroso. Muchos, sin embargo, se preocupan por su salud, habida cuenta de que los medios de comunicación contribuyen a su extrema “barbarización” por imponer, en forma constante, neologismos y vocablos impropios, cuando no fomentar el mal uso de las palabras. Razón suficiente para prender luces de alarma y procurar “salvar” la riqueza lingüística de España y América, plagada de magníficos colores regionales.
El primer enemigo a derrotar es el castellano neutro. Ésa es una forma perversa de nuestro idioma, ideada –pensando supuestamente en la universalidad de la lengua- para eliminar el sustrato indígena que caracteriza el castellano de las Américas, influenciado poderosamente por lenguas como el caribe, el quechua, el mapudungun, el náhuatl, el aymará, el guaraní y el arahuaco de las Antillas, entre otros cientos. Tal como lo atestiguan miles de vocablos que refieren a la flora y a la fauna nativa, a la vida urbana y rural, a las comidas y utensilios domésticos, a lo que se suman voces propias de la agricultura y la minería, que han alcanzado su reconocimiento universal. Así, pues, el uso del castellano neutro marca el nivel de corrupción de la sociedad porque en las crisis, al decir de Octavio Paz, “lo primero que se gangrena es la palabra”.

Quién no recuerda el compromiso de nuestros abuelos, inmigrantes todos, y de nuestros padres, con el buen hablar, a pesar de las dificultades fonéticas. Todos tenían al alcance de la mano un diccionario al que concurrían, presurosos, cuando no entendían el significado de una palabra. Hoy está casi desterrado de la escuela. Ante una consulta de este columnista sobre el por qué de su ausencia en la escuela, una funcionaria de alto nivel repreguntó: “¿Para qué usarlo si viene incluido en las computadoras”. La vergüenza ajena nos ganó. ¿Desconocía la autoridad de contralor de la calidad educativa el valor didáctico y pedagógico del diccionario? ¿Supo, alguna vez, del extremo placer de buscar el valor de las palabras?.. ¿de la inmensa utilidad del maravilloso Diccionario de dudas de la lengua española, salido de la preocupación de Manuel Seco por “un extraño enfriamiento del interés por los problemas normativos de la lengua”, que se padecía a mediados del siglo pasado? ¿Será esta misma funcionaria la que presiona a los maestros para que se dejen de corregir los errores ortográficos de nuestros hijos y nietos porque se les creará un sentimiento de culpa y frustración? La frustración llegará, ciertamente, cuando, por ser permisivos en la edad temprana, no sepan darse a entender en una carta de presentación o en la prueba de admisión para obtener su primer trabajo.
La defensa de la lengua y su cultivo es fundamental a la hora de imaginar el futuro de una nación. Ella evita la indiferencia y mata las inhibiciones propias de los adolescentes que los llevan al aislamiento. Si no se sabe leer y comprender un texto es imposible escribir. Los maestros tienen esa enorme tarea en sus manos pero caen en el facilismo. Resultaría interesante que, en medio del caos que es el sistema educativo, alguien se detuviera, por un instante siquiera, a pensar en serio. Esta columna, ante la gravedad del problema, propuso que se realizara un nuevo Congreso Pedagógico. Ahora vamos por más. Resultaría de trascendencia inusitada la instauración de un año sabático con la intención de perfeccionar y actualizar a los docentes que se encuentran frente al aula y, así, facilitar el reencuentro de los alumnos con el fascinante universo de la lectura y el ejercicio del pensamiento para que sean hombres libres.
Retomemos nuestro camino. El castellano vive momentos cruciales. Los anglicismos –como ocurrió otrora- parecen ganar la batalla. ¿Quién nos convenció –y para qué- de que “masticar” palabras en inglés da autoridad y cierto barniz intelectual? ¿Acaso se usan por comodidad por no buscar en los diccionarios los vocablos equivalentes en castellano? ¿Hacerlo resulta desdoroso y afecta el buen nombre y honor de quien los descubre? Estamos seguros de que el castellano sobrevivirá a esta dura prueba y saldrá fortalecido.
Ésa es la razón de este breve ensayo. Queremos lanzar el debate que no está. Como lo hizo, a su estilo, el siempre polémico Fernando Vallejo, cineasta y escritor colombiano, quien, al rescatar, en un reciente libro, la figura del filólogo Rufino José Cuervo, despertó airadas críticas de las Academias de la Lengua, al sostener que el “español es un desastre” y “(…) démoslo por muerto y pongámonos a hablar inglés. Pero eso sí, en un inglés libre de contaminaciones hispánicas y latinismos, como escupiendo, en puro anglosajón” porque este idioma no tiene salvación alguna. Y sus culpables, señala, de muchos de los fallos –o “fallas” como se dice en América- son los españoles, que “en antaño fueron la metrópoli y hoy no son más que una provincia anómala del idioma.” Y fue por más. Como un gladiador en medio de la arena arremetió, cimitarra en mano, en contra del castellano que se habla en Colombia y no vaciló al asestar un mandoble. “El español de Colombia es más desastroso que el país. Es un idioma en ruinas para un país en ruinas. Por lo menos en esto somos consecuentes y estamos de acuerdo con nosotros mismos (…) ¿Qué se puede desear de un país de atracadores, de extorsionadores, de secuestradores, de asesinos, de poetas, de políticos, de curas, sino que se acabe? Somos el ocaso que no tuvo amanecer”.

¿Cuál sería su mirada sobre el habla de los argentinos? ¿Soportaríamos tamaña crítica?





Lo poshumano en la ciencia ficción
Gustavo Kofman
Alejandra Portela
Universidad Nacional de Córdoba


El objetivo de este trabajo es referirnos al estado de decadencia –o de tierra baldía- que se imprime en la novela de Philip Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), en la versión libre Blade Runner del director Ridley Scott (guión de Hampton Fancher y Davies Peoples, 1982) y en el cuento de Pablo Urbanyi, “Derechos humanos: la causa común” (2011, publicado en el Sitio Web Oficial del Pablo Urbanyi, http://www.pablourbanyi.org/blog/,los.atributos@gmail.com).

 Cabe aclarar que no consideramos a la película Blade Runner como una adaptación de la novela de Dick, sino como otro texto independiente o como una versión libre. Estas narraciones son exponentes de ciencia ficción pero, aunque nos referiremos brevemente a las características genéricas presentes en los mismos, el foco del trabajo es de hecho mostrar cómo se utiliza la ciencia ficción para describir el marco eclipsado de las historias que se desarrollan y la ambientación detallada y original que sirve como un testigo visual de un futuro -¿o presente?- en decadencia y, de este modo, plantear una temática básica sobre nuestra condición humana. A tal fin, nos centraremos en la comparación entre algunas imágenes y cadenas de imágenes que se repiten y tejen una red de representaciones sensibles entre la novela, la película y el cuento objetos de este estudio.

La trama de la novela de Dick es relativamente simple (aunque no así su temática): el protagonista, Rick Deckard, es un Blade Runner o cazador de androides a quien le encargan la caza de seis androides, lo cual lleva a cabo a lo largo de la novela. Gran parte de la humanidad ha emigrado hacia colonias espaciales, escapando de las consecuencias radioactivas de una antigua Guerra Mundial Terminal. La película transcurre en la ciudad de Los Ángeles, EE.UU., en noviembre de 2019 y representa un futuro en el que seres producto de la ingeniería genética, los replicantes, son usados como esclavos en colonias extraterrestres. Un cuerpo especial de la policía, los Blade Runners, se encarga de buscar y matar a los replicantes fugitivos que se encuentran en la Tierra. Como existe un grupo de replicantes en Los Ángeles, se le solicita al personaje Deckard, blade runner retirado, que los mate. El cuento de Urbanyi narra la historia de algunos ciudadanos que residen, aislados de los demás ciudadanos, en una sección exclusiva de la Pensión Modelo Permanente. Estos ciudadanos están a la espera de un importante evento: la aprobación del “Proyecto Progresista”, por el cual se les otorgará un derecho largamente postergado. Finalmente, ellos pueden ver por televisión que el proyecto se aprueba. El proyecto consistía en crear un “producto”, clones, que serán utilizados por este grupo especial de pensionados para “curar” sus necesidades sexuales.

Si bien, como dijimos anteriormente, los tres textos reúnen características esenciales de distintos tipos de ciencia ficción, nuestro interés es explorar las representaciones sensoriales distópicas de los espacios donde transcurren las tres historias, y sus conexiones, para luego extraer conclusiones con respecto a la temática central que creemos que estos textos comparten.

En un esfuerzo por construir una poética de la ciencia ficción, Suvin (1979) sugiere que este género debe concebirse como la literatura del extrañamiento cognitivo. Define la ciencia ficción como “un género literario cuyas condiciones necesarias y suficientes son la presencia e interacción del extrañamiento y la cognición, y cuyo principal recurso formal es un marco imaginativo que es alternativo al ambiente empírico del autor.” (7-8) Tanto en el texto de Dick y en la versión cinematográfica libre de Scott, como en el texto de Urbanyi, estos elementos están claramente presente, en cuanto se procede a la suspensión del conocimiento racional con el fin de construir un escenario ajeno, extraño, pero igualmente engendrado de una realidad histórica existente. Para lograr esto, los autores crean una serie de imágenes que exitosamente edifican espacios distópicos, característicos del cyberpunk, en el caso de los textos de Dick y Scott, y, sugerimos, de la ficción prospectiva distópica, en el caso de Urbanyi. Entendemos que las imágenes que los autores construyen son distópicas porque, en términos de Sargent (1994), representan “una sociedad no existente descripta en detalle y usualmente ubicada en un tiempo y espacio que el autor persigue que un lector contemporáneo vea como considerablemente peor que la sociedad en la que el lector vive.” (1)



Los textos de Dick y Scott, entonces, se ubicarían dentro de la caracterización del cyberpunk en cuanto, a partir de la construcción de esta serie de imágenes distópicas y por medio de la suspensión del conocimiento racional, exploran preguntas centrales a este subgénero. Según Cavallaro (2000), la pregunta “¿Qué aspecto de la humanidad nos hace humanos? (…) es, sin duda, fundamental para el cyberpunk y aparece en repetidas ocasiones cuando los llamados seres humanos reales interactúan con inteligencias artificiales, androides, cyborgs, organismos simulados por computadoras, mutantes y replicantes, los que son necesarios para establecer qué es exactamente lo  que distingue lo natural de lo artificial.” (13) El autor aclara que, en la gran mayoría de los casos, esta distinción es muy difícil de delinear. En este sentido, Sterling indica que “una de las imágenes centrales de la ficción cyberpunk es la protésica, a través de la cual la carne y la tecnología se encuentran y combinan para producir una visión diferente de la humanidad.” (en Senior 1996, 2) Según este autor, “un factor principal en el ambiente cyberpunk es un mundo futurista y hostil por el que los personajes se mueven y que en general tiene el efecto de desfocalizar a la humanidad debido a la necesidad de cambio. La comodidad y sentimentalidad de la vida de la clase media del siglo XX y el mito que lo acompaña de la ciencia como una panacea dan lugar a una existencia amenazante y crecientemente tecnológica” (en Senior 1996, 2).

Los eventos del texto de Dick se ubica en una tierra posapocalíptica, una tierra yerma en el área de la Bahía de California, EE.UU. La Guerra Mundial Terminal ha devastado la población de la Tierra, dejando al planeta casi inhabitable, por lo que los sobrevivientes han sido forzados a emigrar a Marte y colonias en otros planetas. Como incentivo para estimular el éxodo voluntario, a los emigrantes se les regalan androides sirvientes que los acompañan en el viaje y en su proceso de asentamiento. Los androides son tan sofisticados que apenas se los puede distinguir de los humanos, una problemática que explora las implicaciones de esclavizar a una máquina biológica que imita perfectamente la forma humana. Además, se utiliza la figura de una réplica humanoide para examinar lo que constituye lo humano, a partir de aquello que distingue los seres humanos de los autómatas. La historia cuenta que un androide mata a su patrón y se escapa de Marte hacia la Tierra. En la Tierra, un grupo de cazadores de recompensas se ocupa de proteger a la pequeña comunidad que quedó en la ciudad, la que está compuesta por aquellos que no quisieron emigrar y por un gran número de ciudadanos que padecen de ciertos defectos degenerativos por efecto de la radiación, la que ha disminuido su coeficiente intelectual considerablemente.

El medioambiente en la Tierra se ha tornado tan hostil para la vida humana que aventurarse al exterior puede resultar en un daño biológico para los humanos, a partir del cual estos dejan de ser considerados humanos para transformarse en una suerte de subespecie denominada los “especiales”. Una vez catalogado como especial, un habitante, incluso si acepta la esterilización, se retira de la historia, deja de ser parte de la humanidad (Dick 1968, 16). Uno de los recursos que Dick utiliza para hablar de lo humano es el concepto de empatía, el que explora a través del Mercerismo, una religión que ha sustituido a todas las religiones y que se basa en la compasión. El Mercerismo, que se manifiesta como una fuerza opuesta al movimiento del universo que se dirige hacia la decadencia entrópica, está representada por Wilbur Mercer y por un proceso de fusión que todo seguidor experimenta a través de una caja de empatía que transporta al usuario a un estado que modifica sustancialmente la manera en la que éste ve y experimental la realidad. Tomamos este proceso para presentar una serie de imágenes que se gestan cuando John R. Isidore, un “cabeza de pollo” que representa el altruismo inherente a la humanidad, quiere combatir su ansiedad a través de este dispositivo:

Cuando la encendió… la imagen visual se congeló; vio de repente un reconocido paisaje, el viejo y estéril ascenso de color marrón, con mechones resecos de malezas que parecen huesos y que sobresalen inclinados en un cielo oscuro y sin sol. Una sola figura, más o menos de forma humana, logró subir hacia la colina: un anciano vestido con una túnica apagada, monótona, cubriéndolo tan escasamente como si hubiese sido arrancada del hostil vacío del cielo. El hombre, Wilbur Mercer, continuó caminando trabajosamente, y, mientras tomaba las asas, Juan Isidoro gradualmente experimentó una disminución en la sala, en la que se puso de pie; los muebles y las paredes en ruinas se alejaron y él dejó de percibirlos por completo… Y, al mismo tiempo, ya no fue testigo del ascenso del anciano. Sus propios pies ahora se arrastraban, buscando agarre, entre las ya conocidas piedras sueltas… (Dick 1968, 21-22)



Poder experimentar este proceso es, en definitiva, lo que hace que un humano sea tal y, como resultante, poder sentir compasión y empatía es lo que distinguiría un humano de un no-humano, lo cual se logra, irónicamente, a través de un dispositivo tecnológico. Destacamos la atmosfera creada a través de las imágenes: una tierra estéril, de muerte y desolación, una tierra baldía de posguerra.

Tomamos el trabajo de Capanna (1992) para explorar la vinculación entre lo humano y lo no-humano que se examina en la novela. De acuerdo al crítico, “Angus Taylor ha definido al androide dickiano como “el ser humano alienado... que vive una vida artificial porque es incapaz de establecer contacto con el mundo “real”, el mundo del compromiso humano y del sentimiento”. Con el símbolo del androide,” Capanna sugiere, “Dick estaría apuntando a esa creciente deshumanización del hombre actual a la que James G. Ballard, otro de los grandes del género, llama ‘la muerte del afecto’”. (102-103) El crítico argentino entiende que, “[s]egún Robinson, la dialéctica de la novela no es la de humano-androide (…) sino entre humano e inhumano; la estructura física y la circunstancia de que unos hayan nacido de un vientre materno, y otros de una línea de montaje no cuenta, en definitiva, para la empatía.” (103)

En el texto de Scott, las imágenes visuales que sirven de marco para explorar algunas de las temáticas centrales de la novela cobran otro ímpetu y, seguramente, logran permanecer con mayor facilidad en la memoria de un gran número de espectadores. Según el sociólogo David Lyon, “El escenario de Blade Runner es de decadencia urbana: edificios abandonados que fueron majestuosos en el pasado [interpretados por los teóricos postmodernos como símbolos de la modernidad caída], calles abarrotadas y cosmopolitas, interminables mercados callejeros, basura sin recoger y una llovizna gris constante. [...] Sin duda, el progreso está en ruinas. [...] Columnas griegas y romanas, dragones chinos y pirámides egipcias se mezclan con gigantescos anuncios de neón de Coca-Cola y Pan Am. [...] La imagen dominante es de decadencia, desintegración y caótica mezcla de estilos. “ (Lyon 1994, 12-13)

La película cuenta la historia de un pequeño grupo de seres producidos genéticamente, llamados Replicantes, quienes regresan a la Tierra para enfrentarse a sus creadores. La historia se ubica en la ciudad estadounidense de Los Ángeles en el año 2019 y se desarrolla alrededor de la búsqueda del 'blade runner' llamado Deckard para dar a conocer la presencia de los Replicantes y eliminarlos o 'jubilarlos', tal como se indica en el film, por representar un peligro para el orden social. Los Replicantes han sido creados para trabajar en tareas que requieren habilidades especiales y que se desarrollen en ambientes difíciles en las fronteras de la exploración espacial. Tienen fuerza, inteligencia, y poderes que superan al ser humano. También tienen sentimientos, a fin de que puedan adaptarse a diversas situaciones que requieran sus tareas y por medio de decisiones que se ajusten o sean consistentes con los requerimientos humanos. Solo cuentan con cuatro años de vida útil. Los Replicantes no son mera imitaciones, sino reproducciones auténticas que no se distinguen en casi ningún aspecto de los seres humanos.

De acuerdo con Cavallaro (2000), para el cyberpunk, “[e]l futuro no es señal de un escape de la realidad, sino una ampliación de la monótona, confusa y herida textura de la vida cotidiana tal como la conocemos.” (13). Según el crítico, Blade Runner, que combina las convenciones del film noir[i][ii] con las de la ciencia ficción posmoderna[iii], “sugiere que todavía tiene sentido especular sobre la naturaleza de los cuerpos que superpueblan el laberinto posurbano (en un intento de determinar su condición de seres humanos o de replicantes) y que los replicantes son evaluables recurriendo a los valores humanos, a las aflicciones generadas por el abuso sin sentido por parte de sus creadores.” (38) Tomamos las características del film noir para hilvanar algunas de las imágenes más recurrentes en la película que contribuyen a crear un ambiente distópico propio del cyberpunk que provee un marco referencial para esta exploración temática antes mencionada. Para ello, seguimos a Place y Peterson (en Doll y Faller, 1986), quienes, basados en el estilo visual del texto audiovisual, sugieren que hay cinco características que identifican un film noir, a saber: 1) iluminación de baja intensidad, 2) encuadre claustrofóbico, 3) sombras y/o reflejos, 4) composiciones desbalanceadas, y 5) gran profundidad de campo. A estas características, Doll y Faller añaden las siguientes: 6) paisajes urbanos, 7) vestuario, en especial gabardinas, ropa con hombreras, y tacones de aguja, y 8) entornos cubiertos de lluvia. Veremos como estas tipologías se ven reflejadas en la película.



La ciudad de Los Ángeles en  Blade Runner es una ciudad decrépita y sombría, un escenario urbano de de-industrialización y decadencia posindustrial. Predominan comercios vacíos e industrias abandonadas en las que se filtra el agua de la persistente lluvia. La ciudad está cubierta de neblina y basura; toda su infraestructura se encuentra en un estado de desintegración, en la que los baches y los puentes defectuosos abundan. Carroñeros deambulan entre los desechos, robando o juntando lo que pueden. En el medio de esas escenas de decadencia, se eleva majestuosamente otro mundo, un mundo de tecnología con transbordadores, publicidad y otras imágenes que representan el poder de las corporaciones (Pan Am y Coca Cola, entre otros), junto con el imponente edificio piramidal de la corporación Tyrell que se especializa en ingeniería genética. A esta imagen corporativa, de homogeneización, se opone también la variedad y heterogeneidad de las calles de Los Ángeles, desbordada de personas de diversas nacionalidades y pequeños comercios, casi diminutos en muchos casos, que ofrecen servicios de todo tipo (alimentos en la calle, diversión y sexo, etc.) y trabajo informal, y hasta ilícito, para los habitantes. La arquitectura de la ciudad es igualmente heterogénea: desde la pirámide de estilo egipcio de la corporación Tyrell, hasta columnas griegas en algunos edificios, y referencias a las culturas Maya, Oriental y Victoriana se yuxtaponen en las calles.

A pesar de la serie de imágenes, por momentos, inverosímiles, la película presenta un futuro que se reconoce como continuación necesaria de un pasado familiar. Se mantienen los edificios del pasado en una ciudad superpoblada. En vez de imágenes de nuevas tecnología y edificios súper modernos, priman las imágenes de edificios refaccionados y autos reconstituidos con partes de otros autos. Es una ciudad que se mantiene y funciona con retazos y segmentos. El aire se ve extremadamente contaminado y la lluvia es constante. La sensación es la de un “progreso acumulado” que se logra por la superposición de detalles sobre más detalles, lo que genera un argumento o una idea que intenta responder a las preguntas: ¿qué nos hace ser humanos?, ¿ese progreso acumulado que se refleja en el entorno es también lo que nos constituye como humanos?, ¿somos el fruto del progreso acumulado? Un claro ejemplo del concepto de “progreso acumulado” se visualiza en el departamento de Sebastián, uno de los ingenieros genetistas que diseñó los Replicantes. En su departamento, en todas sus habitaciones, la evolución del autómata –desde simples títeres, figuras de relojería, hasta sus propias creaciones humanoides– existe en una simultaneidad desordenada y confusa.

Siguiendo a Jameson (2005), entendemos que Blade Runner, entonces, señala el pasaje del extraterrestre clásico o exótico a la representación del otro extraño como el mismo, es decir, el androide, cuya diferenciación del robot anterior asegura necesariamente una forma humanoide. Este puede decirse que es el momento de una especie de auto-conciencia hegeliana o reflexividad en el género, en el que nuestra atención y preocupación como lectores se vuelven hacia adentro y meditamos sobre el “cogito androide”, es decir en la brecha del ser como tal” (141). Por “cogito androide”, Jameson refiere a la ecuación: “Pienso, por lo tanto soy un androide”.

Los Replicantes del film (androides o andys en el texto de Dick) pueden distinguirse de los humanos a través de un examen que mide las respuestas involuntarias de las pupilas del sujeto a una serie de preguntas pensadas para estimular sentimientos de empatía. Debido a que los Replicantes no tienen o no pueden manifestar empatía, sus pupilas no responden involuntariamente a ese tipo de interrogantes. Esto, junto con el diseño visual de la película, desarrolla una de las temáticas centrales del texto a través de la pregunta ¿qué significa ser humano?, al sugerir que la memoria visual puede crear la capacidad de empatía en los Replicantes, a pesar de que no hayan sido creados con la respuesta innata detectada por el examen. En este sentido, la película presenta una visión del futuro que extrapola tendencias contemporáneas para imaginar sus posibles consecuencias en ese futuro.

Algo similar sucede en el texto de Urbanyi. Si bien catalogar al cuento del escritor argentino en alguna tipología más o menos demarcada dentro de la ciencia ficción  –lo cual no es el propósito de este trabajo– es muy difícil, es suficiente sugerir que “Derechos humanos: la causa común”, en propias palabras del autor al referirse a otra de sus obras (2058, en la corte de Eutopía), es una ficción prospectiva, que, como las otras aquí referidas, analiza un estado de situación contemporáneo al texto en un mundo proyectado. Urbanyi, al igual que Dick y Scott, crea una serie de imágenes distópicas en las que contextualiza la historia que transcurre en Madrid alrededor de los años 2060 o 2070.

Los “pensionados” del texto de Urbanyi, “[e]n un ambiente climatizado y bien oxigenado, desde los grandes ventanales, podían observar el panorama por encima de los edificios, más allá́ de los diques, el horizonte turbio del que emanaban vapores cargados de gas metano y que envolvían en una bruma los edificios flotantes.” Urbanyi incorpora también imágenes de la ciudad en decadencia, inundada:

[D]entro de la bruma se veían las siluetas de los edificios; anclados los que se autoabastecían con cultivos hidropónicos y una pequeña central atómica y, a la deriva, o rumbo a algún espacio en el puerto, para abastecerse, los que no. Los había de todo tipo: hogares de ancianos, laboratorios de clonación, universidades con internados, granjas modelo con vacas enanas y ubres gigantes, criaderos de pollos y de cerdos modificados, uno nuevo, experimental, para reciclar proteínas y al que llegaban las usadas en lanchas rápidas, doradas como sarcófagos egipcios.

Replicando algunas de las imágenes de los otros textos, Urbanyi crea una atmósfera que hace eco en la iconografía de los textos cyberpunk: “[l]os rayos rojos del crepúsculo invadieron la bruma, se torcieron con el remolino de las partículas, envolvieron los edificios flotantes, y fue como si se partiera la tierra para dar paso a las llamas del infierno que devorarían el universo, hasta las estrellas de las que ya sólo se oía hablar. Comenzaron a encenderse las luces de los edificios que se convirtieron en fantasmagóricos.” En este marco emblemático, Urbanyi explora los aspectos más tenebrosos del hombre con ironía punzante, sarcástica por momentos, aunque perspicaz como toda ironía expresada con excelencia. La crítica va dirigida a nuestra concepción actual de lo humano y su posible proyección, ya probable sino actual.




La invectiva de Urbanyi apunta a numerosas instituciones, y se convierte así en una sátira al estilo de Juvenal. El autor no expresa una simple burla, cómica, a la manera de Horacio, sino que se muestra, con la sutileza de la ironía, disgustado, agobiado, asqueado ante lo que implica el “progreso” de la civilización. En este cuento, la denuncia más poderosa es contra uno los posibles usos de la clonación: satisfacer las necesidades de los pedófilos. Ser humano implica, paradójicamente, haber perdido todas las cualidades nuestra humanidad.

Esta línea descriptiva nos demuestra que las imágenes referidas en los textos revisten de forma visible una problemática tan concreta como abstracta y básica: ¿Qué significa ser humano?  Esta pregunta ha sido una preocupación fundamental de todos los tiempos, pero ha desvelado e inquietado especialmente a los pensadores y escritores de los siglos XX y XXI, ya que la denominada posmodernidad ha cuestionado el concepto de lo “humano”, y se ha referido insistentemente a lo “poshumano”. Tomamos un sentido del poshumanismo análogo al concepto de posmodernismo desarrollado por Lyotard y otros críticos, que no se circunscribe a lo que viene después de lo humano, sino también a lo que viene antes o desde donde deriva. En otras palabras, lo poshumano reúne la encarnación y la incrustación del ser humano no solo es su mundo biológico sino también en el tecnológico, la co-evolución protésica del humano con la tecnología y otros sistemas culturales. Lo poshumano también refiere a lo que viene después en cuanto reseña un momento histórico en el que la de-centralización del ser humano, por su imbricación en las redes técnicas y tecnológicas, médicas, informáticas, económicas, y otras, es cada vez más difícil de ignorar. Y además, lo poshumano implica la deshumanización del hombre. Textos como los de Dick, Scott y Urbanyi parecen pedir que recontextualicemos nuestro estudio de lo que significa ser humano. Insisten en que atendamos a lo específico de lo humano, es decir formas de ser en el mundo, formas de conocer, observar, y describir, pero que reconozcamos, paradójicamente, que el humano es una criatura protésica que ha evolucionado con otras formas, con otras materialidades y sistemas no-humanos pero que, sin embargo, hacen que el ser humano sea lo que es.

Obras citadas
Capanna, P. (1992/2005). Idios Kosmos: Claves para Philip K. Dick. Granada: Grupo Editorial AJEC.
Cavallaro, D. (2000). Cyberpunk and Cyberculture: Science Fiction and the Work of William Gibson. London and New Brunswick: The Athlone Press.
Dick, P. (1968). ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Traducción de César Terrón. Barcelona: Edhasa.
Doll, S., & Faller, G. (1986). “Blade Runner and Genre: Film Noir and Science Fiction”. Literature Film Quarterly, 14(2), 89.
Jameson, F. (2005). Archaeologies of the Future: The Desire Called Utopia and Other Science Fictions. London and New York: Verso.
Lyon, D. (1994). Postmodernidad. Madrid: Alianza Editorial.
Sargent, L. (1994). “The Three Faces of Utopianism Revisited”. En Utopian Studies, 5(1), 1.
Scott, R. (director); Fancher, H. y Webb Peoples. D. (guionistas) (1982). Blade Runner. EEUU: Warner Bros. Pictures.
Senior, W. A. (1996). “Blade Runner and Cyberpunk Visions of Humanity”. Film Criticism, 21(1), 1-12.
Suvin, D. (1979). Metamorphoses of Science Fiction: On the Poetics and History of a Literary Genre. New Haven and London: Yale University Press.
Urbanyi, P. 2011. “Derechos humanos: la causa común”. Los atributos perdidos. /pablo-urbanyi.org/blog/
[1] Una expresión francesa que significa literalmente “cine negro”, el que se desarrolló a los comienzos de los años 40. Refiere a un género en el que predominan películas en blanco y negro que florecieron en la época de la posguerra en el cine norteamericano; con tema y tono sombrío y pesimista, la trama es a menudo una búsqueda, de baja intensidad de iluminación y con escenas nocturnas; ángulos de cámara inclinados o tiros de ángulo alto, locaciones en el inframundo de la delincuencia y la corrupción, iconografía vinculada con las armas y las zonas urbanas; personajes desilusionados, cansados, y otros elementos se combinan para presentar un ambiente oscuro de pesimismo, tensión, cinismo, u opresión.
Fuente: http://www.filmnoirstudies.com/glossary/index.asp#F
[1] Para un estudio más extenso que analice la película desde esta perspectiva multi-genérica, ver, por ejemplo, Doll, S., & Faller, G. (1986). “Blade Runner and Genre: Film Noir and Science Fiction”. Literature Film Quarterly, 14(2), 89.





Una didáctica del soneto (sobre un libro de Osvaldo Guevara)



En épocas de vanguardias furibundas pero agonizantes, no está de más tirarse de cabeza en un ensayo dedicado a reinvindicar el soneto. Lo cultores del verso libre, los disonantes y agrios barras bravas dispuestos a anatematizar el metro y la rima, podrán así adentrarse en la respiración del universo, en el sístole y diástole del corazón del mundo. Les llevará un tiempo breve y gozoso puesto que habrán saboreado el misterio de una lámpara rara, misteriosa y llena de promesas como la de Aladino.
Así lo exigen tanto la brevedad como la condensación de un tratado sobre el soneto de sugestivo título: El soneto. Ese indeseable deseado.

En efecto, dicho enunciado inicial nos avisa por medio de la paradoja que lo que allí vamos a encontrar, o padece marginalidad, o esconde algún delicioso secreto. Y tal conjetura es literalmene cierta. Porque Osvaldo Guevara, autor de algunos de los más hermosos sonetos de la literatura argentina y que ha dedicado un libro entero a su cultivo, ha decidido revelarnos, junto con la historia de este objeto mágico, algunos de sus secretos relacionados, sin duda, con la devoción de sus inventores humanistas por  las iniciaciones pitagóricas, en que las matemáticas  fundamentaban la música, y por los misterios de los cabalistas para quienes el Nombre es un Número.
El relato de Guevara nos informa sobre las infinitas posibilidades del soneto. Aunque supone una profunda meditación, el mérito cierto del  trabajo radica en la claridad expositiva, en la seriedad argumentativa y en una copiosa y sólida bibliografía. Es un modo de poner al alcance de todo ese objeto raro y esquivo que es el soneto. Atacado por las vanguardias, decretada su condena a muerte, grandes poetas se han entregado con pertinacia a su escritura. Su música, como la del grillo de Nalé Roxlo,“música porque sí, música vana”, persiste en crear nuevos  hechizos para  nuevas generaciones.
Importante aporte, entonces, el de Osvaldo Guevara: poner al alcance de docentes y estudiantes la secreta delicia del soneto. Todos sabemos (algunos lo hemos practicado) que los profesores de literatura se suelen limitar a informar sobre el metro y el número de estrofas y versos del minúsculo artefacto sonoro. Consuetudinario modo de censurar sus infinitas voces, de convertirlo en indeseable. Sólo dificultades parece acarrearle al joven lector ese espectro que se presenta escuálido y anacrónico, fuera de moda.
Por eso, Osvaldo Guevara, al convertir al soneto en un objeto deseado, en un bien a descubrir y aun a realizar, está construyendo con un viejo género desvirtuado, la didáctica, un espacio de gozo, de solaz y de sabiduría. Esa es la emanación de los sonetos elegidos para ejemplicar, analizar, disfrutar, desear. Enseñar agradando, un objetivo que se cumple plenamente en El soneto. Ese indeseable deseado. Y para los iniciados en sus recoletas fruiciones, una deslumbrante claraboya al cielo de la alegría de crear.
Fuentes:
GUEVARA, Osvaldo, 2005, El soneto, ese indeseable deseado, Villa Dolores, Gráfica Libaak
__________________,1991, Sólo sonetos, Villa Dolores, Gráfica Libaak

Principales obras de Osvaldo Guevara:Oda al sapo y cuatro sonetos (1960); La sangre en armas (1962); Garganta en verde claro(1964); Los zapatos de asfalto(1967);  Años y perjuicios (antología,1975); Niña Carmen(1983); Diario de invierno(1990); Sólo sonetos(1991);  Poemas en verso y prosa (Inventario de una obra completa inconclusa,1997); Sin pena en la palabra(2007);Siempre deseando verte (selección amatoria, 2010)). Primera Persona (narrativa, 1994).


Dos sonetos de Osvaldo Guevara. Reside en la ciudad de Villa Dolores, Pcia. de  Córdoba.
El desahuciado
Soy una piedra roja. Un recio hachazo.
Una zarpa obsesiva. Una cornada.
Yo no soy nada. Yo no entiendo nada.
Yo era el amor. Lo fui. Soy un pedazo.
En mi cara tu adiós un latigazo.
Un enjambre en la carne desahuciada.
Quiero hundir esta voz enamorada.
Tirar mi corazón de un cañonazo.
No me busquen. Soy nadie. Me consumo

como  un rescoldo agónico. Rezumo
ceniza,  soledad, sangre, tristeza.
¿Un médico? ¿Curarme a  mí? Imposible.
Solo acepto que un jíbaro terrible
me  achique como un puño la cabeza.
Soneto noctámbulo
Deambular. Sin horario. Sin destino.
Atravesar, silbando, el largo puente.
Seguir a esa muchacha indiferente.
Detenerse, de pronto, a tomar vino.
No saber del amor ni el desatino.
No pasarse la mano por la frente.
Ser lento porque sí. Ser un ausente.
Caminar sin volver. Ser el camino.
Y nada más. Y todo. Y lo que espera
en la sombra que no nos ensombrece.
Y otra vez, calle adentro, calle afuera.
Y pasar. Sin que conste. Sin que pese.
Pensar que llegará la primavera.


Y alguna vez mirar cómo amanece.







Los Julios de Julio Cortázar


Eduardo Alberto Planas




 El 26 de Agosto de 1914 nació Julio Cortázar. Si viviera   tendría 98 años.
La particularidad de Julio Cortázar se puede constatar en cualquiera de sus libros, pero también en su entrevistas y declaraciones, así como en sus cartas y, porque no, en las fotos que retratan las diversas etapas de su vida. Siempre nos sorprende. Siempre esta distinto pero igual a sí mismo.
Nos preguntamos: ¿Julio Cortázar? ¿Qué Cortázar?, ¿Cuál de los Julios?
El apolítico del 50 o el comprometido del 80? ¿El novelista o el cuentista? ¿Quién era en verdad este hombre que no se parecía a ningún otro, tímido y polémico, con cierto aire de guerrillero jubilado, destructor implacable de todo tipo de géneros literarios, autor de cuentos perfectos de estructura clásica, solitario y enamorado -sobre todo de la vida y las causas nobles-, pudoroso o exhibido hasta en carne viva, según el texto que tomemos o las circunstancias?



Nada ni nadie nos podrá dar una respuesta certera, porque el mismo Julio Cortázar no era afecto a las mismas. Cualquier intento de totalizar a este hombre sería en vano, o peor, sería una traición al hombre que fue, y por ende, también al lector, del que siempre buscó su complicidad.
Cortázar no era un intelectual en su acepción clásica o académica y por ello evitaba las discusiones. Afirmaba haber perdido todas en las que se enredó, si por saber se entiende lo que comúnmente se entiende: una seguridad o certidumbre, alguna forma de indomable y orgullosa certeza.
Cortázar navegó sin pausas por el río sin fin de las preguntas: esa aventura que elude la definición y sobre todo las respuestas, porque carece de cualquier expectativa o esperanza que no consista precisamente en navegar. Cortázar le quitó solemnidad a la literatura y desde ahí nada fue igual.
Su obra –que cambió la literatura para siempre- se encuentra en continuo estado de reinterpretación. Se siguen reeditando sus libros, realizando filmes sobre su última recorrida por las autopistas francesas. Todos los días aparece una nueva biografía, anuncian ahora la publicación de su obra poética.
Los cronopios no eligen serlo y la realidad se resiste a las definiciones.
Acaso Cortázar sólo supo de verdad estas dos cosas, pero ellas le bastaron para construir un laberinto donde los perdedores pueden ser en verdad ganadores, los Minotauros ser poetas, y los héroes lacayos, donde moran los dioses y donde se encuentran el cielo y la tierra misma; donde la belleza puede abrirse paso en un rostro marchito o en la cotidianeidad, donde las leyes son las excepciones y por el que el lector deambula, dudando en cada esquina y pasadizo como le ocurre en las calles, pasajes y moradas que descubre en la vida: ese viaje acaso sin sentido que dura lo que dura, y transcurre por rutas no planificadas, entre el temible espanto y la imprevisible maravilla.
Su excelencia literaria, calidez humana, honestidad intelectual y compromiso político lo convirtieron en ícono de varias generaciones. Aún sigue siéndolo.
Volvé, Cortázar, volvé. Total, ¿Qué te cuesta?”(De una pintada en los muros de Buenos Aires, citada por Ariel Dorfman).

Eduardo Alberto Planas


Teatro: Que más que amor, frenesí





El elenco formado por Fernando Berretta, Natalia Dora Spollansky y Cecilia Flores estrena la obra "Qué más que amor, frenesí", versión en mini-teatro para departamento monoambiente de "Un tranvía llamado Deseo", paradigmática obra escrita por el dramaturgo norteamericano Tennessee Williams en el año 1947.
Desde abril 2011 y durante casi un año y medio, los actores presentaron "Buscando a Harold" versión en mini-teatro para departamento de un ambiente sobre la obra teatral "El Amante" de Harold Pinter en el departamento del actor y director Fernando Berretta, quien abrió las puertas de su monoambiente de barrio Ducasse para que sábado tras sábado, los espectadores pudieran compartir el escenario con la pareja de actores, rompiendo los esquemas establecidos en el teatro más clásico.
Esta adaptación libre de "Un tranvía llamado Deseo" escrita por Tennessee Williams en 1947 y ganadora en 1948 del Premio Pulitzer en la categoría Drama consta de tres personajes: las hermanas Blanca (Natalia Dora Spollansky) y Estela (Cecilia Flores) y Salvador (Fernando Berretta), marido de Estela.
Blanca llega a la gran ciudad para visitar a su hermana Estela, quien vive en un pequeño departamento junto a Salvador, su vulgar y violento marido. Exasperado por el reencuentro de las hermanas y los arrogantes ademanes de su cuñada, y advirtiendo que su espacio de poder se diluye, Salvador conspira para desenmascarar a la voluble Blanca, generando un triángulo ruin y decadente; la sexualidad masculina brutal y despiadada, la femenina mostrada abiertamente, sin disimulos. Esta versión adaptada a tres personajes de “Un tranvía llamado Deseo" (A Streetcar named Desire) de Tennessee Williams es una metáfora de la condición humana, del desencuentro de culturas, del conflicto y la inevitabilidad entre la vida y la muerte."
La obra se presenta como parte de las actividades que organiza "Fundación Club del Centro", constituida recientemente con el objetivo de revitalizar al microcentro de Córdoba a través de actividades culturales como obras teatrales, conciertos, exposiciones, lecturas y presentaciones de libros, entre otros.
 Esta iniciativa es llevada a cabo por Manuel Zeler Kraut, Florencia Efkhanian, Wenceslao Torres y Federico Freytes.
Funciones los sábados a las 21. Actúan Fernando Berretta, Natalia Dora Spollansky y Cecilia Flores. Sala climatizada. Entradas: general $ 50, 45 anticipadas, jubilados y estudiantes $ 30. Anticipadas al (0351) 155510473. Cupo limitado: 20 asistentes. Invita Fundación Club del Centro.

Publicado en: www.lavoz.com.ar









Warning darling
Warning darling, dijo la voz en el teléfono.
Cuando colgué me di cuenta que no había sonado. Que había levantado el tubo sin saberlo.
Sentí escozor en la piel. Corrí a confirmar si la puerta estaba cerrada. Tropecé y me acordé lo que me decía mi madre: tienes la cabeza llena de pájaros. Pero me salían murciélagos volando que chocaban contra las paredes. Algo me impedía incorporarme, y la llave de la puerta giraba y…
Agitada abro los ojos, salgo del sueño denso y me doy vuelta en la cama. Agradecida miro el techo en la penumbra. 
Siento que la pierna de John se acomoda lentamente sobre mi cuerpo, sus manos comienzan a acariciarme el cuello. Va subiendo muy lentamente sobre mi cuerpo. Lento pero pesado.
Una presión rara.
Como si fuera una babosa que me abarca y sube sobre mí. Las manos cada vez más apretadas.
Quiero gritar.
El sonido ausente queda abarrotado en la garganta cada vez más cerrada.
Quiero salir de debajo de este peso.
¿Quién es John?
Ana Paulinelli

Música: Tonolec tiene DVD
El escenario, el entorno, desaparece bajo los pies de Charo y Diego. Los sonidos de la tierra y la potencia del paisaje exuberante que remiten de lleno a monte chaqueño, a selva, a sonidos remotos y dolidos –pero también hermosos hasta el dolor- que se recreen con la voz de la cultura quom. Son músicos virtuosos. Son militantes de la vida. Son los Tonolec, descendientes de tobas, que vienen a contar una historia hecha de voces antiguas, de canto de pájaros; de canciones cantadas por la naturaleza misma.
El DVD fue filmado en diciembre del 2010 con un despliegue importante de equipos, cámaras y personal, en el Complejo Cultural Guido Miranda.
Contiene 16 temas, que son versiones de las canciones contenidas en sus tres discos ya editados (Tonolec -2005-, Plegaria del Árbol Negro -2008- y Los Pasos Labrados -2010). Además contiene el backstage del concierto, una galería de fotos y el making off del Arte de Tapa, que estuvo a cargo del reconocido fotógrafo Marcos López quien retrató al dúo y al octeto con su estilo característico. El audio se podrá escuchar en Stereo y en 5.1.
Es importante señalar que no fue menor la decisión de filmar en el Chaco, el primer registro audiovisual de Tonolec en su carrera. Esto obedece a “una idea madre” que tienen estos jóvenes artistas al encarar su proyecto musical y que tiene que ver con “volver a las raíces, a la tierra donde nacimos y fuimos criados”.
Guido Miranda fue elegido por ser un “espacio cultural emblemático de la cultura chaqueña y por sus altas cualidades técnicas, requeridas para montar un show y una filmación de la categoría que queríamos”, resaltaron.
Tal y como se manejaron siempre en la producción de sus discos, también la producción del show y la filmación del DVD, fue totalmente independiente.
A lo largo de su carrera Tonolec ha recorrido un camino interesante con su música, caracterizada por su fórmula de mezclar los cantos nativos con la música electrónica, con un toque de aires folclóricos. Esto le permitido a la banda escena nacional, pudiendo trascender también al ámbito internacional.
No escapa que esto tuvo que ver con la propuesta sonora y escénica que brinda el dúo, cuidadas al extremo. Renovando apuestas y saliéndose de sus “casillas”, Tonolec decidió hace un año atrás realizar una formación alternativa al formato electrónico y convocar a músicos para interpretar los sonidos creados. “En principio fue como un juego” recuerdan; “divertirnos con amigos, darle nuevos aires a nuestras canciones. Luego avanzó tanto que devino en repetidas presentaciones en capital y finalmente en esta idea de registrar Tonolec acústico en un DVD”, concluyen ambos.




“Andamios de pan”
Colección Glauce
Quo Vadis Ediciones
Por Lily Chavez


Andamios de pan, es el último libro de la escritora de Alta Gracia Claudia Tejeda y  cuenta con  palabras a modo de prólogo de dos prestigiosos  escritores.
Ellos han hablado con la idoneidad que los caracteriza. Han definido a los textos, un lugar de palabras saborizadas con dulzura, con pasión, con infancia y con una adultez que va del amor a las lágrimas y de la sal a la más dulce esperanza (Patricia Aguilar). Escribir poesía es dejarse encontrar con las manos en la masa, es asumir la culpa de recordar, de sentir, de imaginar y de mostrarlo, todo esto con la desfachatez de un desnudista, porque un poeta no tiene alternativas (César León Vargas)
Y en este espacio del Basta ya! destinado a los escritores cordobeses quise agregar mi impresión y compartir, con ustedes lectores, lo que este libro me había provocado.

En los poemas, Claudia habla de los hilos de naranja en la jalea, de la receta escrita en los sentidos, del soplo de suerte encerrado en los panaderos….
Y ya, desde ese punto, pienso que, toda una vida de imágenes me une a Claudia Tejeda. Su lenguaje es reconocible para mi corazón, y sin dudas, lo será para todos aquellos que puedan acceder a sus palabras. El poema está unido a quien lo pronuncia y dulcemente  regido por su personalidad.
Su voz poética habita la melodía, su palabra es franca, leal, sin artificios y lo dice ella misma: “Todos mis flancos vulnerables /sin defensas. // ésta soy / sin murallas,/sin vidrieras/ sin metrallas.” ( Babel)
Hay una orquestación verbal en su poesía, cada palabra es un instrumento, un gesto de vida, el mundo está percibido desde una mirada atenta, hay temas  con los que el lector  rápidamente se conecta y se encariña. Sin embargo lo que tiene que decir es vasto, profundo, es más.
 Claudia es un ser con ojos en la nuca, en el alma, ojos en las manos,  en la boca y por eso su camino es un recorrido también entre grises, entre piedras, entre temores. No todo,  terrones de azúcar. “Al fin y al cabo / somos /huéspedes/ de nuestra sombra / sobre esta tierra permitida “ – nos dice.
Y me viene a la mente Philippe Jaccottet, quien dice que “la totalidad de la actividad poética se esfuerza por conciliar, o al menos acercar, lo limitado y lo ilimitado, lo claro y lo oscuro, el hálito y la forma (….)
Y en esta ocasión, eso se logra.
No olvidemos que estos andamios son de pan, hay fortaleza de padre y madre en esas palabras. Claudia es alguien bien enseñada, que  no puede evadirse al acto de exhalar todo lo mejor de sí.  Y para que comprendan por dónde pasa el encantamiento, los dejo con algunos de sus poemas.




Enmienda

No sé las veces
de ida y vuelta al cielo
la mujer que volaba
con las alas rotas
amortiguaba las piedras
                     Del aire
con su oficio de escudo.

Yo
que no aprendí nada
me dedico a afinar
la puntería de mis pájaros.




Sutileza
Mi soledad es
un animal
que arquea sus vértebras
para el hueco de mi palma
que va y viene por su lomo
insinuando una caricia.

No es precisamente
una fricción de afecto
sino una emboscada
porque ambos
escondemos las  uñas
del empalago doméstico
Quién diría
Que soy una jaula en llagas
Un barrilete incendiado
Un monstruo de aire

Quién diría.

(Fragmento de su poema Incoherencia)



Claudia de Lourdes Tejeda nació en Alta Gracia en 1969. Es poeta, narradora y animadora a la lectura. Ha publicado en numerosas antologías. Organiza el Café Literario de "Las Malas Compañías" y a partir de mayo de 2012 se encuentra a cargo de la organización por la paz "América Madre" (AMA) con sede en Alta Gracia.
Ha editado: De hiedras y grietas (2004), Como Racimo de abejas (2009) . Andamios de pan es su último libro publicado.




Letras verdes

La garganta del idioma
gritando silencios
                           y
acallando su voz
                           en melodías.

Vibraciones de jade...

La palabra aguarda su cuerda.
En plumas de viento
                            he de buscarla.

Quiero el encuentro
para oler
             tibieza húmeda de perla.



Ana María Miretti






Una cosa trae la otra  por  Lily Chavez


Una vieja costumbre
El tema estuvo estos días en las redes sociales y  en televisión. Un ministro  tailandés que quiere poner en práctica  en su país la obligatoriedad de que los hombres orinen sentados. Uf! dije, qué tema interesante para saber desde cuando vienen determinadas costumbres. Y justo esto surge cuando el Director del Basta ya! sugirió temáticas poéticas. Pero bueno, después de todo sé, que Eduardo Planas también tiene mucho de rebelde y comprenderá  que hable de esto aquí y ahora. Aparte, soy de la idea que ya es tiempo de terminar con temas tabúes, debería poderse hablar de todo  con libertad y educación. En cuanto al tema específico, algunos entienden que es una cuestión cultural y otros agregan que también antropológica: se trataría de una costumbre heredada de los tiempos en que el inodoro no existía. No sé, no me convence, de ser así, hombres y mujeres orinarían manteniendo la misma postura. Quizás la diferencia recaiga en el pudor atribuido por siempre a las mujeres pero son conjeturas que se lleva el viento.
Sea como sea, el Partido de la Izquierda en Suecia también anda tras lo mismo, alegando que esta práctica prolonga la vida sexual y mejora cuestiones prostáticas. El proyecto lo presentó Viggo Hansen, un miembro del consejo local de la provincia de Sörmland.
Ahora veamos: hace 4000 años los cretenses ya aplicaban en el palacio real de Cnossos una especie de inodoro. Constaba de una cisterna, tazal y canal de desagüe, pero el progreso de las redes fue lento. Mientras tanto ….estos orinales eran volcados a la calle, eso sí, con previo aviso.
Y si el director del boletín quería algo poético, les cuento que lo encontré. Pues unos de los vanguardistas en este tema fue el inglés John Harrington “poeta”, quien en 1597 desarrolló el water closet de válvula, que bautizó Ajax y fue instalado en el palacio de Isabel I en Richmond. En 1775 John Cummins patentó un W.C. de cisterna, perfeccionado luego por Samuel Prosse con su válvula esférica. Setenta años después, en virtud del Acta de Salud Pública inglesa, se obligó a instalar en todas las casas que se construyeran, un servicio de inodoro y para 1890 ya había triunfado en todo Europa.
¡1890!  Sin embargo, soy nacida en el 1956 y en la casa de mi abuelo paterno  y en muchísimas de la época, es más, hasta en las estaciones de trenes había  excusados. Muy incómodos, y  hasta provocaban un gran  temor a los más chicos. Me sorprende lo poco que ha cambiado esta realidad para algunos y lo que es peor: en la actualidad, muchos pobladores del mundo viven, con la mismas necesidades y urgencias que en el inicio de los tiempos.
Y la literatura no se pierde tema alguno, ya que Erasmo de Rotterdam, el erudito humanista del Siglo XVI, escribió uno de los primeros libros de etiqueta de la historia que aporta algunas de las primeras normas escritas establecidas para el “cuarto de baño” y las funciones corporales. Les asombraría saber las cosas que dice, que a estas alturas resultan jocosas pero, para la época no lo eran.
En Oriente, la higiene era un imperativo religioso para los antiguos hindúes y en una época lejana, (año 3000 a.C.) muchas casas ya poseían instalaciones sanitarias privadas. En el valle del Indo, en Pakistán, los arqueólogos han descubierto baños públicos y privados provistos de cañería de barro cocido incrustadas en obra de ladrillo, con grifos para controlar el agua.  Y seguramente mucho de la evolución se la debemos también a los egipcios y otros pueblos.
No he podido dar con una versión lógica de los inicios de esta costumbre, diferente entre hombres y  mujeres, excepto una versión humorística, no apta para todo público.
 Pero quiero volver al poeta-inventor que fue  John Harrigton. Dicen, que debido a la escasez de papel en la época, decidió incluir los planos de tan curioso invento entre los versos de su poemario The Metamorphosis of Ajax.  No me consta. Lo que sí encontré es un poema traducido del autor , que su traductor define como una versión digna. Queremos creerle  y  dejarlos en manos de la poesía,  hasta nuestro próximo encuentro, cuando Una cosa traiga la otra.

BEAUTY / BELLEZA

La tez le brillaba como cuando el sol atraviesa
una nube empapada en la primavera agradable;
y así como los ruiseñores se posan en las ramas y cantan
al llegar el verano, lo hizo el ciego dios de irresistible poder,
ahorcajado en sus ojos, lanzando desde allí sus flechas;
bañando sus alas en los radiantes arroyos cristalinos de ella,
y secándolas en sus hermosos cabellos centelleantes.
Sobre estos dirige su dardo de dorada cabeza,
sobre aquellos se entibia y templa,
elevando el tiro hacia el buen corazón de Oberto,
y hacia la cabeza que lo ciñe en su arco.


 JOHN HARRINGTON
(traducción de Luigi Dante/ tomado de http://Luigidante.blogspot.com)

 


El golpe paraguayo




La presentación del libro “El golpe paraguayo” de los periodistas Mariano Saravia y Pedro Jorge Solans fue una de las actividades más convocantes de la Feria del Libro de Córdoba 2012. El Lunes 24 de septiembre, más de 500 personas colmaron la biblioteca Córdoba que fue literalmente desbordada quedando gente afuera. Lo que iba a ser la presentación de un libro, terminó siendo algo más, donde la gente se expresó en repudio a los golpes de estado versión Siglo XXI. Se denunció las tramas de los poderes financieros y de los agro negocios y los medios masivos de comunicación.

También hubo baile y música con la presencia del cantautor misionero Joselo Schuap, quien abrió su espectáculo con la canción "Perdón Paraguay" referido a la guerra de la Triple Alianza. Saravia evocó la figura de Manuel Belgrano, precisamente, en el día de la batalla de Tucumán y se adentró a la problemática paraguaya. En tanto, Pedro Solans instó a participar de lleno en la batalla cultural que nos toca librar en todo el Continente y adelantó que al odio se le gana con amor y a los “cacerolazos” falsos con urnas llenas de votos, por eso, anticipó el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela.
Por su parte, la comunidad paraguaya de Córdoba leyó un documento en repudio al golpe contra el presidente de todos los paraguayos, Fernando Lugo, que tenía que haber estado y por razones de salud canceló su visita a Argentina.

“El golpe paraguayo” aborda la vergonzosa destitución de un Presidente elegido por la mayoría del pueblo sin motivos valederos.
El uso perverso, engañoso,  de los mecanismos constitucionales para defender la democracia, paradójicamente  para herir  a la soberanía popular.

Con el golpe de junio de 2012 al presidente Fernando Armindo Lugo Méndez, primer mandatario paraguayo que no surgió de los partidos políticos tradicionales, se hirió a la unión de países latinoamericanos.

Los periodistas Mariano Saravia y Pedro Jorge Solans,  a través de una minuciosa investigación que abreva en la historia reciente, desbaratan el entramado del engaño que elaboraron los poderes fácticos.
La crónica no deja afuera del análisis ningún factor que permitió el golpe no convencional.
Desde las debilidades de un gobierno que nunca se atrevió a impulsar una reforma agraria y que se retiró sin dar pelea; pasando por la estrecha relación de los partidos políticos con las empresas multinacionales, hasta el decisivo peso de los propietarios de la tierra.

Detrás de la sombra de una maniobra golpista, los laberintos de un presente que desnuda los riesgos de gestiones que no se atreven a afectar los intereses de los más poderosos.






Entrevista: Fernando López
“La novela policial, un género apropiado para profundizar en las pasiones”

Por Eduardo Alberto Planas

Fernando López es un autor de larga trayectoria. Nació en San Francisco, Córdoba, año 1948. Su primera novela “Arde aun sobre  los años ganó el Premio Casa de las Américas en el año 1985. López  escribe para diversos diarios, es abogado y durante  años ejerció como magistrado judicial. Hoy, retirado de las labores judiciales, reside en la ciudad de Trelew. Desde allí, entre otras cosas, anima la colección de narrativa policial “Tinta Roja” que publica en Córdoba la Editorial Universitaria de Villa María.
Últimamente ha editado –por intermedio de Editorial  Raíz de Dos-, la saga “Philip Lecoq, detective. Episodios I y II”. Se trata de dos nuevas tramas de una serie que promete más tomos, tituladas “Falsa rubia con tacones” y “Animales de la noche”.  En “Falsa rubia con tacones”, el protagonista es un ladronzuelo que abandona su pasado delictivo, convive con una prostituta adolescente y se mueve entre los Tribunales, un suntuoso barrio privado y el suburbio donde vive, para resolver el primer caso que investiga.
“La novela con que Fernando López inicia la saga de Philip Lecoq,  se apoya en dos grandes pilares. Por un lado, un investigador que poco o nada tiene en común con el estereotipo del género. Por el otro,  lo que se agradece en toda novela negra, una trama atractiva a la que no le falta humor”, dice en la contratapa  Claudia Piñeiro.


Aprovechamos su paso  en la Feria del Libro en nuestra Ciudad, el 18 de septiembre de 2012,  en donde dio una charla “Policiales: Ficción y realidad”, junto con Dante Leguizamón, para hacerle una breve entrevista:
EAP: ¿Cuales fueron tus inicios en la novela policial?
FL: Mi primera novela fue escrita  en plena dictadura militar y a escondidas.  Fue un policial de fuerte contenido político,  titulado El mejor enemigo (1984), en el que el  comisario Vansini investigaba la muerte de un anciano. La acción se situaba a fines de 1975, cuando el Comando Libertadores de América, la Triple A cordobesa (Alianza Anticomunista Argentina) secuestraba y asesinaba a sus anchas en los últimos meses del gobierno de Isabel Perón.
El protagonista, comisario de la Brigada de Homicidios, se negaba a formar parte de esas bandas armadas parapoliciales.  Ese comisario a la vez, era padre de una médica militante revolucionaria, que finalmente era secuestrada y torturada por esos policías. Me pareció que era una buena elección para introducir como tema las  masacres impunes del Estado.
EAP:¿La elección del género  tiene que ver con tu oficio de juez o es solo una  opción literaria?
FL: Aquella primera novela tuvo un proceso de escritura de ocho años, durante los cuales la sensación era que la dictadura militar iba a durar mucho tiempo.
La guerra de Malvinas fue la debacle del gobierno de Galtieri y eso facilitó la llegada de la democracia. Entonces, yo ya estaba ganado por el género, que me había fascinado como lector.
EAP: ¿Podes mencionar algunos escritores  argentinos del género?
FL: Bioy, Borges, Walsh, autores de relatos de enigma, marcaron un hito  importante al revalorizar el género a mediados del siglo  pasado, sacándolo de las ediciones  baratas de los kioscos para convertirlos en libros de culto. Sin duda que sus incursiones en el género sedujeron a todos los que vinimos después, particularmente a quienes modernizaron el género, como Ricardo Piglia, Vicente Battista, Juan Martini, José Pablo Feinmann,  Mempo Giardinelli, Juan Sasturain, Eduardo Goligorsky o Juan José Saer, varios de los cuales se inclinaron hacia el policial negro y no ya al relato de enigma.
EAP: ¿Tres o tres o cuatro autores argentinos actuales  de tu interés?
FL: A modo de una breve pantallazo, y  teniendo en cuenta que hay numerosos autores en provincias tan o más importantes que los que publican en Buenos Aires, diría que las  nuevas camadas dividen sus preferencias: hay autores de relatos de enigma (Guillermo Martínez y Claudia Piñeiro) y de novela negra (Carlos Balmaceda, Esteban Llamosas, Van Bredan, Leonardo Oyola y Javier Chiabrando).
Lucio Yudicello y yo cultivamos particularmente el humor. Y  hay muchos más, tantos que casi casi podríamos llenar una guía telefónica, ja ja.

EAP:¿A dónde apunta el proyecto de publicación de novelas policíacas latino-americanas de la serie “Tinta Roja”?
FL: A la descolonización cultural, a que el mercado no impida que nos conozcamos entre nosotros; a que los lectores puedan acceder a una pequeña muestra de las novelas  policiales (o negras, o con detectives) que han producido escritores muy importantes de América en los últimos años (Díaz Eterovic, Milton Fornaro, Daniel Chavarría). A recuperar autores del interior del país a quienes resulta difícil llegar a las editoriales  que manejan las empresas multinacionales (como Lucio  Yudicello, Javier Chiabrando, yo mismo, entre varios más que ya han firmado contratos de preedición para nuestra serie). Partimos también de la idea de abrir el panorama hacia otras experiencias (el humor, la ciencia ficción, por ejemplo) y no centrarnos sólo en novelas con detectives.
EAP: ¿Cuáles son tus autores policíacos favoritos?

FL: Son muchosEn mi adolescencia fueron Poe, Horacio Quiroga, Rodolfo Walsh, luego Borges y Bioy. En algún momento, Ágatha Christie, Simenon y luego los norteamericanos: Chandler, Hammett, Mac Coy, Jim Thompson y finalmente, mi favorita, Patricia Highsmith. Hay muchos más en la lista, que sería interminable. En los últimos tiempos, además de varios argentinos, Camillieri, Henning Mankell, Stieg Larsson y Leonardo  Oyola.
EAP: Tres  novelas policiales que aconsejarías a noveles lectores

FL: Asesinos sin rostro, de Henning Mankell; Ciudad santa, de Guillermo Orsi; La biblioteca Isten, de Esteban Llamosas.
EAP: Claves  o consejos para escribir una novela policial
FL: No hay una receta única. Una novela es una construcción que tiene varios aspectos.
¿Con qué materiales se hace una novela? ¡Con palabras! Pero también con silencios, con los planos de los lugares y el tiempo histórico en los que se mueven los personajes. Una novela es como un  edificio: se construye con distintos   materiales.
Obras de Fernando López:
-Philip Lecoq, detective- Episodio I: Falsa rubia con tacones (2012)
-Philip Lecoq, detective- Episodio II: Animales de la noche (2012)
-Un corazón en la planta del pie (2011)
-El mejor enemigo (4ª edic. 2010)
- Áspero cielo (2007)
-Odisea del cangrejo (2005)
-Bilis negra (2005).
-La sombra del agua (2004)
-El enigma del ángel (1998)
-Duendes al alba (Alción, C.1995)
-La noche de Santa Ana (1992)
-El ganso parlante (1987)
-Arde aún sobre los años (1985 – 2da. edic. argentina)




Cine: Hemingway y Gellhorn








Hacía ocho años que Philip Kaufman no dirigía una película y por eso su retorno fue recibido el pasado 28 de mayo con gran expectativa en los Estados Unidos. Quien dirigiera filmes como La insoportable levedad del ser (1988) y Henry y  June (1990) andaba alejado de los platós y ahora regresa con Hemingway y Gellhorn, un combate de pasiones y egos que tiene a Ernest Hemingway y a su tercera esposa, la cronista de guerra Martha Gellhorn como contendores, con el marco de la guerra civil española como rudo telón de fondo inicial.

Cuando se conocieron en un bar de Key West en 1936, Hemingway tenía 37 años y ella 28. La conexión entre los dos fue inmediata: ambos eran escritores y reporteros, ambos sentían la misma sed de aventuras, ambos parecían no estar atados a nada. Bueno, Hemingway andaba ya por su segundo matrimonio y tenía tres hijos. Nada impediría, sin embargo, que fueran a cubrir la guerra civil española y que terminaran enamorándose.

Philip Kaufman describe este encuentro y estos hechos a través de un largo flashback, pues toda la película está relatada por Martha Gellhorn en su vejez, recordando sus años junto al escritor. Clive Owen interpreta a Hemingway, dotándolo de la testosterona y el vigor requeridos, mientras Nicole Kidman da vida a Gellhorn mezclando inteligencia y una gran dosis de sensualidad. El filme los describe casi destinados no exactamente a encontrarse, sino a colisionar.

Los inicios de la relación con Gellhorn están llenos de vértigo. Hemingway le presentará al escritor John Dos Passos, al documentalista holandés Joris Ivens, al fotógrafo Robert Capa. España está en plena guerra civil y todos ellos iban a ser testigos y cronistas del conflicto. Philip Kaufman mezcla material documental de archivo con el rodaje actual y se atreve incluso a utilizar efectos visuales para insertar los personajes principales dentro de la grabación fílmica de época, haciéndolos inesperados participes de esos hechos históricos. Este recurso –acompañado acá de un virado a sepia de las imágenes- ya lo había utilizado en The Right Stuff (1983) y en La insoportable levedad del ser, y aquí le funciona en algunas oportunidades más que en otras, pero Kaufman no teme ser cursi. Y obviamente a su película tampoco.

Los momentos de éxtasis y alegría de la pareja son pasajeros, los sabemos condenados a separarse. La sombra de Hemingway era demasiado grande y Gellhorn no quería –son sus palabras- “ser un pie de página en la vida de alguien más”. La película lo deja a él en Cuba y se va con ella al conflicto entre Finlandia y la Unión Soviética, a la ocupación japonesa de China, y al desembarco en Normandía durante la Segunda Guerra Mundial, sabedora que sus días junto a Hemingway ya están quedando atrás.

Llegamos al fin del relato y ella sigue en pie. Hemingway ha muerto hace décadas y Gellhorn sigue imbatible, lista para hacer el reportaje de cualquier conflicto bélico. Su batalla personal -para ser reconocida por sus méritos, no por haber sido esposa de alguien famoso- hace años fue ganada. Philip Kaufman ha hecho una película que tiene más pasión que rigor, más prisa que paciencia, más acción que reflexión, más idealismo que sentido común. Es un relato de emancipación, de encontrar fuerzas para no ser avasallado, de demostrar el coraje que se tiene por dentro, así luchemos una guerra perdida. Vale la pena acercarse a esta película de corte épico y volver a ver a este director.




La casa en orden  / Mariano Medina

"La casa en orden" es un libro del poeta, músico y compositor Mariano Medina que viene con el CD Saber tiene su precio  y envuelto en una bandera ajada que dice:


Es tela

Alguna vez tuvimos en las manos
una infancia que flameaba
tan de nadie y tan blanca
que cualquiera podía en ella
reconocer su porvenir

Ahora no sabríamos
diferenciarla de un trapo,
si al roce de los ojos
no desprendiera el aroma
que tenían nuestros cuerpos.


Mariano Medina



Al costado, el miedo
Libro inconcluso (1993 -¿?)

A mi costado el miedo
quinto  jinete del Apocalipsis
con su armadura de metal dorado
sin guirnaldas de hados y de tiempos

Ah, pequeño doncel, sombra del crepúsculo
Qué vienes a reclamarme
si en ningún instante te desprendiste de mi costado.

Glauce Baldovín

I

Háblame
de lo que se siente ir del bien
al mal, del mal
al bien, como desgarrando
una baguala

de lo que implica arder
en todo lo que brilla, sea
                 el ojo de la luna
                 o un tomate

de morir de a rodajas
en la entraña voraz
                  de la cocina
donde se preparan
todos los pensamientos

Háblame
de esa calle que se pierde
sin fin
en el encontrarse cotidiano
del dolor

No me mientas


 Mariano Medina







MARIANO JAVIER MEDINA nació en Rosario en 1964. Reside en Córdoba desde 1977. Escritor, compositor, promotor de lectura. Miembro de C.E.D.I.L.I.J. (Centro de Difusión  e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil),  ¡UPA! Músicos en Movimiento (cooperativa de músicos independientes) y E.A. (Asociación Civil Ecosistemas Argentinos). Desde 1985 realiza una variada actividad en los terrenos de la creación artística, la promoción de la lectura, los medios de comunicación y la vida en naturaleza. Desde CEDILIJ ha trabajado en programas de promoción de la lectura y la escritura, y en formación de bibliotecas en ámbitos urbanos y rurales de Argentina y Bolivia. Entre ellos, fue capacitador de “Por el Derecho a leer” (Premio Internacional IBBY-ASAHI 2002 “Reading Promotion Award”) y coordinador de los proyectos “Ver leer” y “Atahualpa Yupanqui con los niños. Actualmente colabora con la revista Deodoro de la Secretaría de Extensión de Universidad Nacional de Córdoba y edita la sección Escri-viendo destinada a la escritura de niños, en la revista Clik!  Tiene una importante obra de divulgación recreativa y pedagógica.


Cenizas que astillan en estrellas

Luis Héctor Gerbaldo





A fuerza de ser sincero, no la conocía, o creía no conocerla. No sé. Es que ahora vive en casa, se sienta en mi sillón, usa mi espejo, critica mis libros. No recuerdo haber escuchado antes su voz, cosa imposible, tan presente siempre con ojos adolescentes que me miran sin que lo note. Nada nos unía, ni el tiempo ni el oficio. 
Hoy, con ella hablando a mis orquídeas, puedo reconocer hechos a los que quité toda importancia. Desaparición de tijeras, cinta scotch casi a terminar a poco de comprarla, pomos de plasticola casi vacíos. Todo tenía explicación, la desmemoria, los chicos. Su presencia hoy ata cabos. En aquellos momentos, las palabras no me seducían, sí las historias que contaban, no importaba qué letras se acomodaban, ni el sonido que transmitían. Buscaba situaciones, anécdotas, relatos, pero de pronto me sentía desnudo soñando una noche solar. No sabía por qué.
 
Poco a poco palabras mutiladas fueron incorporando su tristeza en mí, aunque llenaran de flores mi boca. Así comenzó a notarse su presencia. Las palabras cobraron sentidos nuevos, su figura se hizo necesaria.
¿Quién lo diría? Alejandra que cruza miradas con Octavio, mientras Julio discute con Ernesto por Castel. Todos ellos en mi living. Y yo, extasiado leyéndolos. 

Luis Héctor Gerbaldo






leti67-001.jpgEntrevista: Leticia Ressia

La furia y la dulzura


“Tuve encierro y otras cárceles  / pero nada se pareció/ a tu sombra”. Esos tres versos son “La selva oscura”, el poema que da título al nuevo libro de Leticia Ressia. La obra le hace honor al epíteto: el clima es tenebrosamente nostálgico, como si lo que evoca fuera a un mismo tiempo grato y terrible.
-¿Cuál dirías que es el origen de “La selva oscura”? 
-Cada vez que hablo de poesía o de cómo viene o llega “eso” que dicen se llama así, hablo de mi papá, de mi casa, de la llanura, de la infancia perfecta, casi como una canalización. La experiencia poética es fundamental, al menos para mí, no puedo escribir sobre cosas que no he vivido. El origen de este libro es también mi origen pero diciendo ahora, en la casi “mitad de la vida”. 
-Si tuvieras que identificar un destinatario de tu poesía... ¿quién sería? 
-Creo que tratar de identificar un destinatario sería sesgar los otros sentidos que pudiera tener libro. A la inversa puede funcionar mejor. Que lo lea cualquiera y si le llega algo; mucho o poco, entonces habrá sido para esa persona.
-Decís: "la patria grande/ envenena". ¿Cuál es el veneno de la patria? 
-Pellegrini, como muchos otros pueblos, es hijo de la conquista del desierto. Tenemos un edificio municipal obra del ingeniero Salamone que es una marca, que fue parte de un plan cuyo objetivo principal era instalar la civilización sobre la barbarie. He visto fotos de esa descomunal obra sobre la absoluta nada y realmente impresiona. No habrá patria grande hasta que no se restituya la patria real que está debajo de esos mapas ficticios creados a partir de la sangre. Todo ese verso de la historia oficial que nos han metido es el veneno. Este es un poema del 2001. La patria grande de Ugarte, el sueño de la unidad latinoamericana, estaba muy lejos por ese entonces. Hoy puedo creer que es posible.
-¿Qué tres palabras identificarías rápidamente con la pampa, con la geografía de tus poemas?
-Belleza, tormento, selva
-Hay algo de dulzura y de furia en las imágenes familiares del libro. ¿A qué se aproxima más tu idea de familia, a lo dulce o a lo furioso? 
-A las dos cosas. Son situaciones las que imponen lo dulce o lo furioso, que no es algo que se dé en lo estrictamente familiar. También tienen que ver con mi manera de ser en la escritura y en la vida. Podría preferir lo dulce, pero ese estado me duraría muy poco, necesito mi Paso de los toros. 
-En varios momentos del libro parece que le hablaras a tu familia. ¿"Sirve" la poesía como modo de comunicación familiar? 
-En mi caso no sirve, mis viejos me leen con voluntad pero muchas veces me han dicho que no me entienden, con mis hermanas pasa algo parecido y tampoco ha sido mi intención comunicarme con ellos a través de este libro. Se alegran, hasta les gusta y me apoyan. Pero no es un libro de catarsis, es un medio para decir otras cosas. Está dedicado abiertamente a mi abuela Luisa, hija de la Pampa, de sangre aborigen, hermosa mujer y a mis viejos, no como regalo de “la hija que escribe, qué lindo detalle” sino desde otro lugar más profundo: estoy llena de historias de mi mamá y de experiencias hermosas con mi viejo, sí fui a ver el cometa Halley y sí fui a ver un dormidero de garzas. No son “afectaciones” sino emocionalidades verdaderas las que me mueven a escribir. Son momentos que me habitan para siempre, y pucha, si no es poesía esa contemplación maravillosa del mundo, entonces no sé qué es.
Ficha
Leticia Ressia. Nació en Pellegrini, provincia de Buenos Aires en 1979 y vive en Córdoba desde hace 13 años. Participó en las antologías Dora Narra y Quince. Desde el 2007 lleva su blog / trinchera: La laucha manca www.lauchamanca.blogspot.com. Acaba de publicar en Pan Comido el libro de poesía La selva oscura
Por Emanuel Rodríguez 

·         Diccionario Revista de Letras.
·         De Parado Stand Up Club
·         Bella Vista Stand Up Club
·         Mentes Salvajes | Canal 10
·         Qué Pretende usted de mí | AM 580 
·         Ciudad X Cultura en VOS | La Voz del Interior. 





A Ethel Cobo y Yolanda Gozálvez
Una voz llena de dulzura y otra voz llena de fuego, una voz llena de pájaro y otra voz llena de niebla. Así, sutileza y densidad, faro y relámpago. Ethel Cobo y Yolanda Gózalves. Precursoras, fieles a la palabra y a su tiempo, armoniosas entre lo que se dice, y lo que se entrega. Por su camino recorrido y la humildad, por la sabiduría pero sobre todo por su enseñanza, es que la bandada premia a estas dos mujeres, poetas, con un reconocimiento a la trayectoria y al vuelo infinito. 
Para que nos sigan iluminando cada miércoles.
¡Gracias por tanto!

La Bandada


vientos sobre mí
vientos que acaman, que tumban las mieses / vientos que se alargan, estirándose a popa / vientos que cercean, que desde el norte llegan con llovizna / vientos que verberan / vientos que ventean / vientos que se calman, que se encalman, amainan, como no nuestros cuerpos / vientos que arrastran, que rolan, que levan / que tumban, esparcen, azotan, combaten, / corren, se desatan, se entablan, se hacen / rugen, mugen, se quedan, recalan, soplan, silban, gritan, danzan, ululan / que braman, que cambian, que cantan / se levantan, se declaran, se desencadenan, como sí nuestros cuerpos

gastón sironi / tratado de los vientos
viento de fondo, isla verde, la granja otoño de dos mil dos
córdoba, invierno de dos mil siete






12 comentarios:

Anónimo dijo...

Vengo de dejar un comentario en el programa Luna de Pájaros donde recomendaron llegarnos por esta página. Y cuánta sorpresa! No imaginaba que iba a encontrarme con un trabajo tan bien logrado, la tapa, con luz, color...las imágenes de cada texto y los textos en sí que me encantaron, aunque no leí todavía los más largos.Pude leer a poetas de otro lado, a los propios, saber de libros de música, muy generoso en palabras este boletín. Felicitaciones a todos quienes participan en él.

Gaby Villanueva

Anónimo dijo...

Excelente, querido amigo!!!... Muchas gracias!!!...

Rafael

Anónimo dijo...

GRACIAS LEÓN!!!
POR TU CLARIDAD, TU PERSISTENCIA, TU SEGUIR SIEMPRE LUCHANDO.
UN FUERTE ABRAZO,

FERNANDO LOPEZ

Anónimo dijo...

Eduardo: hasta lo que he leído, me quedo pensando en lo de Paco; coincido con Carranza en el "a veces, no siempre"; disfruto profundamente lo de Susana Giraudo; comparto varias cosas de la mirada sobre "la esperanza" de Leticia Ressia.
Gracias por el Boletín.
Un abrazo.

Daniel

Anónimo dijo...

el Boletín Literario con nuestro (¡tu!) artículo) en versión digital. El miércoles compro dos en papel.
Alejandra

Anónimo dijo...

duardo: ¡que bueno es ver que el Boletin crece a lo largo y a lo ancho¡ Suscribo y hago mias las palabras del editorial Bienvenida sea la llegada de los poetas de Villa María al Boletín. Me parece excelente que se hayan incorporado entrevistas a escritores nuestros. En lo personal quede muy impactado con un verso de Osvaldo Guevara en Soneto Noctambulo que dice "Y pasar. Sin que conste. Sin que pese." Habla de una grandeza de alma, de una humildad que es patrimonio de un poeta con mayusculas. Jorge

Anónimo dijo...

Hola Eduardo:
Gracias por el ¡Basta ya!. Me gustó el nuevo formato. Está muy bueno este número. Aparte de los ensayos, gran calidad en los poemas.
Jorge

Anónimo dijo...

Eduardo, me ha llegado ayer por correo postal tu último Basta ya!!!!
¿A que se debe el cambio de formato? es a problemas económicos o simplemente obdece a una decisión estética?
A mi ese formato me gusta muchísimo. Debo felicitarte porque tu publicación no solo no pierde esperanzas ni nivel sino que se está convirtiendo en un faro inevitable, de esos que sirven a un gran próposito; y pensá en esta Patagonia tan extensa, los faros fueron durante muchas centurias, indispensables.
Fuerte abrazo y bravo compañero!!!!!

Anónimo dijo...

me encanto la nueva revista que te compre y su tamaño me pareció una joyita
selva

Anónimo dijo...

¡Basta ya! de Octubre con formato nuevo. Reducido, manual, para que nos acompañe a todas partes. Ello no significa que haya una reducción en el material ni en la belleza de este boletín.

Nada se ha achicado. La mentes siguen lúcidas, abiertas, vivas par el "uso de la palabra" las poesías, en las notas muy curiosas y sustantivas.
el lenguaje que forma parte del Arte, como la música, la pintura, etc,. son los bastiones que no morirán nunca. Los únicos capaces de elevar el alma al infinito.La sensibilidad para apreciar las bellas cosas cotidianas esta en el arte.
Para finalizar me remito a la poesía de Jorge Carranza.¿ como puede haber alguien que interprete con tanta claridad lo que a veces nos pasa que "el mundo nos cansa" y podemos salir de ello con la misma facilidad. gracias.
Felicitaciones a todos por lo que hacen, incluyo a los nuevos libros presentados. Mis saludos al Director por su dedicación y crecimiento junto con su hijo de 8 años: el Basta ya!

Saludos
Julia Valle
una lectora fans

Anónimo dijo...

Gracias Edu . Para quien escribe en soledad, que haya un otro que lo recepte y lo transforme en nosotros , ayuda a seguir. ¡gracias por reunirnos querido amigo¡
Jorge

Anónimo dijo...

Amigo: sus publicaciones y el nuevo formato de la niña mimada me resultaron placenteras. Del contenido es redundar, siempre un nivel de calidad insuperable. Gracias por haberme obsequiado tan hermoso material que ya está en la biblioteca.
Un abrazo.
Raul