¡Basta ya! Boletín Literario - Junio - Julio 2012



 

¡Basta ya! Boletín Literario


Director: Eduardo Alberto Planas

Colaboradores permanentes: Lily Chavez, Héctor Aldo Valinotti, Alfredo Lemon, Jorge Luis Carranza

 Diseño y Diagramación:

 Eduardo Alberto Planas

Los artículos firmados no reflejan la opinión del ¡Basta ya!. Suscripción gratuita. Este Boletín se edita mensualmente. Registro Propiedad Intelectual nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723.  

Se puede reproducir con cita de autor y fuente.  

Contacto: eduardoplanas2001@hotmail.com

TE. 0351-4886974 -



 




Editorial: La poesía y el mundo

Nítida – Jorge Luis Carranza

La belleza sangrando está – Juan Martín Velázquez

Viajar – Ricardo Güiraldes

De amores, desencuentros y dolores – Selva Furlan

John Berger – Carlos Penelas

Dossier:

La poesía en Córdoba hoy

“Ciudad de Huecos” de Marcela Rosales por Laura García del Castaño

“India en Haikus y otros florilegios “ de Rafael Roldán Auzqui - Iluminaciones poéticas de un sendero espiritual por Alfredo Lemon

“Naturaleza Muerta” de Pablo Seguí por Leticia Ressia


Estudios literarios: una nueva generación – Jorge Torres Roggero

Apagá la luz – José Santiago Salguero

Instrucciones para giles – Daniel Lescano

Sostiene Pereira ¡hasta la victoria siempre! – Silverio Enrique Escudero

Una cosa trae la otra -¡Votá a tus favoritos! –Lily Chavez

Cine: Un método peligroso - Elefante Blanco

Claroscuro – Martín Ros

Eva - Rocío Jiménez

Blues x 3: Joe Bonamassa, Ana Popovic y Crosstown Traficc

Poema de Marta Comelli

Las Achalas – Héctor Aldo Valinot


 

EDITORIAL: La poesía y el mundo

 


Hacia el final de su vida, Alejandra Pizarnik declaró que su ideal sería hacer poesía con cada minuto de su diario vivir: “Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir”.
La poesía era para ella “un destino, no una carrera”. Es la misma idea de Octavio Paz cuando afirma en Las Peras del Olmo: “El arte no es un espejo en el que nos contemplamos, sino un destino en el que nos realizamos”.
Carlos Penelas expresa: “Podemos hablar de polarización crispada, de una cultura oficial materializada en manifiestos, premios o arquitecturas de poses, celestiales. Pero también del esfuerzo desesperado de soñadores, del pensamiento utópico, de una vida plena de poesía, de realidad caótica pero vital”.
“Poesía. Perdóname por haberte ayudado a comprender que no estás hecha sólo de palabras”, dirá en Arte Poética 1974 Roque Dalton.
El poema no es solo palabra. Opinan algunos, la belleza de la poesía es en realidad su rebelión y con ello basta. Pero el poeta no está solo, no debe olvidar que su creación literaria o artística se da dentro de un contexto que incluye una situación histórica determinada y sus opciones políticas y sociales, de manera directa o indirecta se reflejaran en las fibras más íntimas de su obra, aunque el mismo diga o plantee que no.
La poesía y sobre todo la latinoamericana, ha cesado en gran medida de ser poesía lírica puramente individual.
Los poetas fundamentalmente cantarán siempre sus amores, sus desdichas y sus sentimientos más íntimos; pero es fácil advertir que, cada vez más en nuestros días, lo hacen como una voz que habla en nombre de muchas voces, de muchos amores, de muchas tristezas o esperanzas.
El yo de nuestros poetas auténticos vale cada día más como un nosotros. El poeta debe mostrar con una consumada belleza literaria, algo que ya no es solamente un tema literario, sino que debe ser capaz de entrar por fin en la materia mismo de nuestra manera de ser y de padecer como sociedad.
Manuel Ugarte, publicó en 1933 un libro titulado El dolor de escribir. En él denuncia, entre otras cosas, cómo se transportan a la actividad intelectual las características de la vida pública. Así nacen, postula, también en nuestras letras “las oligarquías absorbentes, los compadrazgos, las arbitrariedades, la sujeción neocolonial”. Llamaba “alma popular” a la cultura popular y le asignaba el papel de reconstruir todo lo que habían destruido las oligarquías. Pedía al escritor fidelidad a sus certidumbres, obedecer sin cobardía y sin vanidad a sus más íntimas voces: “Es lo que, humanizando a la vez y divinizando el tema, podemos llamar el reino de la plebeya verdad”.
Inmiscuirse en el barro de la historia, sin perder alegría e imaginación y sobre todo –repito- belleza.


Eduardo Alberto Planas

 

 

Nítida

Jorge Luis Carranza



“Es tiempo. El aire está dispuesto. El cielo está abierto”.(Mark Strand)
El alma atravesó

una larga noche

trabajando entrañas adentro

con pico y pala.



Pero amanece

y el aire está fresco

los rayos del sol se filtran

por la hilera de los árboles.



La claridad se derrama

y lo toma todo,

sin esfuerzo.

Puede sentirse, nítida,

la respiración del mundo.


Respira el cielo,

respira el suelo,

respira la enredadera abrazada a la tapia,

respira la tapia,

los hielos del Polo respiran.



Hay tanta belleza

aquí y ahora,

que dan ganas

de llorar.


Jorge Luis Carranza


 

La belleza sangrando está




“Sangra la belleza” Mario Benedetti



La belleza que sangra

Contrajo tajos moretones

Heridas que supura pus.

La Belleza no soporta el dolor

Se aflige tras arduos padecimientos

De estéticas profilaxis.

Más que sangrar su gota de humillación

Coagula de atroces desencantos.

Bellamente condolida

Se expande por la periferia

Que a veces la fagocita de un solo relámpago

De ignominia para siempre erradicada.

Forastera emergente, sumergida,

Réproba de candores solapados.

¿Dónde está harapienta/torva /enclenque/

Desnutrida/socavada/oxidada medalla

Herrumbre del mundo refractaria.

Mentirosa/ embustera/lapidaria/

Enmohecida arandela sin aliento?

Sangrando renaces del oprobio, resistes

A las injusticias las inclemencias

Los empresarios y sus financistas

A espejos narcisismos embelesos

A embelecos y estigmas sexistas

Depredadores de la imagen

Cultores del sexsymbol y la prittywoman.

A censores escarceos gestores

De lo estéticamente correcto o burdamente fútil.

Desahucia en un mar de ruinas;

Náufraga universal entre gritos de ahogados,

Resucitaciones boca a boca comercio del latido.

Gimotea y delira por si acaso

El odio y la miseria no le arrebaten

Su postrer reinado

Coronada perla del mundo.



Juan Martin Velázquez






Viajar









Asimilar horizontes. ¿Qué importa si el mundo

es plano o redondo?

Imaginarse como disgregado en la atmósfera,

que lo abraza todo.

Crear visiones de lugares venideros y saber

que siempre serán lejanos,



inalcanzables como todo ideal.

Huir lo viejo.

Mirar el filo que corta una agua espumosa

y pesada.

Arrancarse de lo conocido.

Beber lo que viene.

Tener alma de proa.


Ricardo Güiraldes





 

De amores desencuentros y dolores



Selva Furlan



Palabras arrojadas



Arrebujarme en tu pecho

hasta donde el abrazo de la noche

nos defina.

Sentir los canales de la sangre,

su potente corriente que nos lleva.

Ver desde el rincón del cuarto

como vienen agitadas las palabras.

Tomarlas en la mano,

degustarlas como vino.

Y a borbotones

entre tu pecho y el mío,

arrojarlas al río de este libro.


Sonrisa



Tanto silencio

no me sienta bien.

Tanta espera me disgrega.

De repente la magia de tu voz

me compensa, me rehace.

Y salgo al día

con la sonrisa

de un recién nacido



El Juego de la Rosa



Cuántas veces me dices

que me vaya lejos

donde no me aspires.

Deslizas tonalidades

en curiosas palabras.

Y nuevamente vuelves

al punto y la mayúscula.

Es inútil disimular la ortografía.

Estás ahí temblando

al otro lado del teléfono.

Correspondencias imperceptibles

se trasladan, se concilian.

¡Por qué tanto borrar con el silencio!

¿Y la vida? Me pregunto.

Te pregunto.

Y este juego infinito

de la rosa abierta en la mañana.





Apariencia



Si pudiera decirte amiga mía

Lo horrible y sudoroso de esta hora,

Hierro candente en el camino incierto.

Trituradas estrellas las palabras inútiles,

Estrepitoso grito en la soledad del pecho.

Revueltas discontinuas en la boca del lobo

que no suelta la presa.

Y estamos juntos de la mano, sin tomarnos

Y estamos como atados sin odiarnos.

Y estamos juntos sin querer, hasta acabarnos.


Selva Furlan









John Berger


Carlos Penelas



Emiliano, mi hijo mayor, lee con pasión a John Berger. Entre otros autores y entre otras actividades. Uno de sus libros, Aquí nos vemos, es un libro nómada, con historias aparentemente descolocadas. Pero se encuentran. Se encuentran los vivos y los muertos, los sueños y las utopías, la complicidad del amor y el arte. Se lo recomiendo, desconcertante lector. Es infinitamente mejor que leer o ver cómo actúan los políticos, los negociados inmundos que recorren entre pasillos y bastidores, el humor de una plebe sin salida y enferma. Demagogia, estupidez, trampas.
Es terrible cómo a lo largo de los siglos el Poder, las castas, los dogmas, el autoritarismo, los templos laicos o sagrados, han intentado destruir lo mejor del hombre. Velos y más velos sobre su sensibilidad, sobre su posibilidad de imaginar, de pensar, de amar.
Wallace Stevens, poeta estadounidense, señaló: “…la maravilla y el misterio del arte, como por cierto de la religión, consisten en la revelación de algo absolutamente otro, gracias a lo cual la inexpresable soledad del pensamiento se quiebra o se enriquece. El poeta, el hombre religioso, ni siquiera sueñan con dictar las reglas del juego: se limitan a andar por el mundo con el amor de lo real (de esa realidad otra) en sus corazones.”
“Hay algo más importante que la lógica: la imaginación” dijo en una ocasión nuestro amado Sir Alfred Hitchcock. Giacometti, suizo y escultor, señaló algo que siempre se supo: “el arte es un medio de ver”. “La pasión del amor es amar sin medida”, escribió San Agustín en sus Confesiones. Y dijo más: “La pasión del amor no puede comprenderla quien no la sienta.”

Vivimos una promiscuidad mental, una promiscuidad física. Tal vez desde siempre. Uno sospechó que en el siglo XXI ciertos temas no existirían. Todo se ha vuelto vulgar y obsceno, banalidad que invade de manera corriente cada gesto, cada nuevo hábito. El deseo no existe, existe el poder, el discurso político, la afectación, la fachada; simulacro, parodia. Sobre eso se montan mitos, leyendas, delirio, saturación, desvergüenza.Vivimos el espejismo de la pasión, de lo otro, charlatanerías prolijas y hasta correctas, pornografía en el arte, en la información, en las estadísticas, en referencias de la vacuidad. Teatralidad y simulación.

“La pregunta sobre el origen del Estado debe precisarse así: ¿en qué condiciones una sociedad deja de ser primitiva?” También reflexiona el autor de La sociedad contra el Estado y Arqueología de la violencia: “…quizás la solución sobre el momento del nacimiento del Estado permita esclarecer las condiciones de posibilidad (realizables o no) de su muerte”. Las investigaciones e ideas del renombrado antropólogo y etnólogo Pierre Clastres (1934-1977) sobre las poblaciones primitivas dan una antropología de alternativa. En esas sociedades se trabajaba sólo cinco horas, lo necesario. Ahora todo debe ser explotado. Por supuesto Clastres es un teórico no siempre recordado.
Podemos hablar de polarización crispada, de una cultura oficial materializada en manifiestos, premios o arquitecturas de poses, celestiales. Pero también del esfuerzo desesperado de soñadores, del pensamiento utópico, de una vida plena de poesía, de realidad caótica pero vital.

“La historia corre mientras el espíritu medita. Pero este retraso inevitable crece hoy en proporción a la aceleración histórica”, escribió Albert Camus en 1954. El sentir, el pensar, parecería que no es parte de la ética, de la imaginación, del otro, del diferente. De lo auténticamente humano. La poesía fue comparada en muchas ocasiones con la mística y con el erotismo. Pero el poeta nombra a las palabras más que a los objetos, la experiencia poética es una tonalidad verbal, un clima interior. La palabra es el reverso de la historia, es el reverso de lo cotidiano. Exige, como la mística y el amor, una entrega. Por eso la insensatez del creador, del amante o del místico; lo imaginativo del soñador en un pujante querer decir, un balbuceo permanente de libertad.

"…Pues el encuentro de todos los seres en uno engendra la cesación de ellos y acaba con su nacimiento, pero al desunirse los seres el nacimiento vuelve y se desvanece la cesación. Y este perpetuo movimiento alternante nunca tiene fin, unas veces reuniéndose todos los seres en uno por el Amor, otras separándose todas las cosas arrastradas por la repulsión del Odio. Esta lucha la manifiesta el conjunto del cuerpo humano tan pronto todos los miembros reunidos por Amor en uno se obtuvo un cuerpo, floreciendo la vida en su plenitud; tan pronto separados nuevamente por funestas discordias andan errantes cada uno por su lado en las rompientes del oleaje de la vida". Esta es la mirada de Empédocles.

El poeta no sabe nunca qué es lo que va a ocurrir. “Lo único que tienes que saber es si mientes o tratas de decir la verdad, ya no te puedes permitir equivocarte en esta distinción…” nos dejó escrito este hombre sin fronteras ni dogmas. De John Berger, hablamos, confundido leedor.


Carlos Penelas





Dossier

La poesía en Córdoba hoy




“Ciudad de huecos” de Marcela Rosales






El Miércoles 3 de mayo de 2012, en Barcelona Bar, Caseros n° 45 de ésta Ciudad, se efectuó la presentación del libro “Ciudad de Huecos”, Editorial Alción, 2011, de la poeta cordobesa Marcela Rosales. El mismo cuenta con prólogo de Liliana Chavez y contratapa de Diego Tatián. Un bellísimo libro destinado a perdurar en las letras cordobesas.

 
El mismo había sido presentado en su oportunidad en la Asociación de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la Provincia de Córdoba en calle Belgrano 224, y en esa oportunidad la poeta Laura García del Castaño aporto su mirada sensible y nos dio a través del texto que aquí transcribimos la luz necesaria, para observar lo que cada hueco impide ver a simple vista.

Dominó de 29 cuadros

Leer Ciudad de huecos me remitió a dos cosas. A la película One true Thing. Un film en el que un escritor nostálgico, lejos de la insoportable escena de su vida, contempla un cuadro desde la mesa de un bar, con el único fondo de un blues. Como algo que lo había iluminado durante todas esas noches, como el premio a su soledad, sobre el final de la historia decide poner el título del cuadro a su novela Camback in.

 
Imaginé a Marcela haciendo este mismo trayecto, la vi escribir "en la habitación oscura, delante del espejo", escuchando la música "que acaricia el alma", la vi colgar en los soportes del poema los cuadros de Edward Hopper casi en una coincidencia mortal.

 
La segunda es el dominó, palabra que incluye dentro de su poema "Vagón de tren". Esta ciudad está construida por 29 poemas, uno más que las fichas del dominó que se juega con 28.

 
La pintura de Hopper que ilustra la tapa sintetiza la idea de lo que viene. Introduce la incertidumbre, ¿es una ciudad real o artificial? ¿Son poemas ficcionales o autobiográficos?

No puedo decir que Ciudad de Huecos esté dedicado a Hopper. Cuando tomé el libro por primera vez pensé ingenuamente que sí, pero luego me di cuenta que Hopper es la identificación de Marcela, ambos utilizan la misma técnica para nombrar o para silenciar sus imágenes. Un poema es una pintura, una tumba paciente, una máscara.

 
Los poemas se relacionan y desconectan, no explotan ni implosionan, están a la espera de algo, dentro de una ciudad habitada por seres contenidos, en lugares cerrados o abiertos pero siempre con esa extraña sensación de que les falta el aire. Lugares donde la ropa no se seca, donde el invierno es imposible, donde las estaciones no caben...Vienen de más atrás y van más allá.

 
Siento que la escritura de Marcela por momentos es más frágil que ella misma y que incluso parece no resistir la fuerza desde donde viene su lenguaje, como si su puño cerrado, esta impotencia que trasluce el libro estuviera a punto de romper el poema y aparecer.

 
"Hopper consigue mediante sus imágenes un espacio real y metafísico a la vez, que comunica al espectador un sentimiento de alejamiento bastante fuerte. Lo consigue mediante una esmerada composición geométrica, por un sofisticado juego de luces y sombras, frías, cortantes e intencionalmente "artificiales" y por una extraordinaria síntesis de los detalles. La escena aparece casi siempre desierta; en sus cuadros casi nunca encontramos más de una figura humana, y cuando hay más de uno lo que destaca es la imposibilidad de comunicación resultante, que agudiza la soledad".

Los poemas de Ciudad de Huecos, transcurren en cámara lenta, hay una agudeza en la concepción del espacio que parece separarnos aún más, convertirnos en verdaderos espectadores. Leerla equivaldrá a estar dentro de un cristal, congelados, donde no se espera a nadie, donde “no se va ni se viene de ninguna parte". Los tiempos están provocativamente quietos, pero esto lejos de diluir, tensiona, y este es quizás el talento mejor logrado de Marcela en su poesía, lograr como en las pinturas, esta feroz distancia entre yacer dentro del cuadro como fría protagonista y el deseo de la que está afuera como espectadora movilizada a punto de romperse.

El lugar del padre no llega a ser evocativo ni nostálgico. Parece estar vacante, aludido en mil detalles, pero ausente al fin.


 
“Hay trenes que se empacan en maletas

aviones que se guardan en sombreros,

barcos que se doblan en pañuelos

y carrozas que se calzan con los guantes.

Las estaciones, en cambio, no caben, no caben

(se extienden por el mundo como rieles, y nos dejan varados)”

Todo lo que ella desearía que sucediera está fuera del poema y este es el dolor radical, la imposibilidad de modificar el lienzo más indeleble. Sólo puede deslizarse por la ficción del poema como por rieles, una palabra repetida del libro: RIELES marca esto del camino fijo, del que no puede salirse ni tomar un atajo, pero del que algo se espera, porque la sensación que uno tiene al mirar las vías de un tren es esta misma incertidumbre del libro, nunca sabemos si ya pasó o si viene, pero lo esperamos. En su poema "vagón de tren" dice, ese tren parece que no se mueve pero lo hace.

Por esos rieles ella espera que algo se lleve al que no puede irse.

Carolina Morning es el as del libro. El poema maestro, de allí se desprenden o congregan todas las verdades. "Es mujer recostada sobre el quicio de una puerta abierta a sus espaldas, que oye una música que acaricia el alma pero se niega a tararearla". A partir de ahí "ella duele más".
Ella es magnolia. La magnolia es anterior a la abeja por lo tanto es la flor que resiste. La resistencia de Marcela es anterior a la herida, incluso anterior a la certeza, y como la flor, como la dama de las sombras que no puede llorar, sus lágrimas convertidas en cristal la salvan, la mantienen despierta lejos de ese lugar al que no se puede dejar caer sin caer.

Ella busca un quinto continente, ella quiere hacer nidos de los huecos.

Plantea en los versos un efecto en dominó, una costura que la caracteriza y que lo notamos cuando lee en La Bandada:

“El fuego en el hogar,

el hogar perdido,

la inocencia del niño,

que no sabe que vendrá.”

2-

“El hijo anudado a la madre,

la madre anudada al padre,

el padre anudado al cable,

el cable anudado al hueco,

de mis venas abiertas.”


Desanda para llegar a la certeza. Voltea sus propios muros hacia atrás.


La máscara responde a un deseo. Hay una máscara que el ausente lleva y sólo basta con quitarla. Repite y empuja esta palabra. Su fuerza crece.

 
Antes de los poemas hay subtítulos, o dicho de otra forma, antes de los cuadros de Hopper están sus propios cuadros, los que escapan incluso de la identificación de Hopper, los anteriores a la herida, estos títulos anuncian el camino de lo que romperá o no al final y al mismo tiempo reinciden en este efecto dominó, como señales o antecedentes de lo que viene después. Un título rompe en el poema posterior y éste a su vez en el que sigue, hasta que caen todas las fichas o se obtiene el cuadro final, la ciudad de huecos.

 
El silencio de la contemplación de una pintura es el silencio de lo innombrable y en este silencio Marcela, lo termina nombrando todo.

 
"Detrás del espejo guarda lo que escribe, eso que no puede hablar". Guarda la fe de lo que escribe detrás de lo que escribe, detrás de lo que escribe guarda su espejo.


Hay una sensación latente de estar entre lo irremediable, es el riel conductor, pero cuando se escribe todo lo irremediable comienza el remedio, horadar el hueco hasta descubrir el nido para nacer, escribir hasta romper el espejo, hasta disolver la propia escritura. Porque no hay hueco más irremediable que su puño cerrado. Porque los trenes siguen llegando bajo el cielo sin regreso, Ella se remienda el costado del miedo.

 Ella se remienda su hueco, su padre. Burla las tormentas. Compone el grito. Tiene el conocimiento que los otros ignoran. Percibe desde una ventana distinta, la que comunica con el interior, la que no da al jardín. Como el pintor, tiene las señales. No reniega de ser "mujer callada", esto le da el don de moverse como Hopper entre las luces y las sombras de una ciudad de huecos.

Laura García del Castaño



“India en Haikus y otros florilegios” de Rafael Roldán Auzqui

Iluminaciones poéticas de un sendero espiritual






Alfredo Lemon



El 13 de abril de 2012 se efectuó en el Palacio Ferreyra de esta Ciudad, la presentación del libro India en Haikus y otros florilegios, de Rafael Roldán Auzqui. La misma fue realizada por el poeta Alfredo Lemon y se caracterizó por una exquisita combinación de poesía, música y danza. He aquí la transcripción del texto leído por Alfredo Lemon en la oportunidad.

 
“…aquel que practica un arte conoce su carácter, pero sólo el que se acerca al camino espiritual tiene acceso al completo conocimiento de sí mismo. Esto es así porque allí todas las disciplinas se conjugan, es el terreno de lo vivencial por excelencia, de la belleza eterna, del conocimiento inefable y del crecimiento personal en el más alto grado…”

(Graciela Busto: “Cuando el maestro llama”, pág. 39)

Con regocijo me he acercado a este nuevo libro de Rafael Roldán, (el séptimo, el siete representa lo completo, el final de un ciclo y el comienzo de otro), cuyo desideratum, nos dice, ha sido aquilatar en las formas del Haiku, las vivencias mundanas y espirituales de su último viaje a la India a principios del 2008.

 
El libro consta de 108 páginas (108 es un número sagrado, asociado a la espiritualidad, en India) y -a su vez- está dividido en 6 partes (el 6 está asociado a la manifestación visible del mundo).

 
Las cinco primeras partes enuncian -como desplegando en regiones de ese inmenso país, la India- acontecimientos puntuales, sentires y lugares en donde los poemas subrayan en el ánimo del autor, una reminiscencia que anhela perpetuar en la fugacidad del instante y su impresión en papel.

 
Así, la parte I se titula: “Phashanti Nilayam (La Morada de la Paz Suprema)”, la II : “Amritapuri y sur de la india”, la III : “Antiquísima Varanasi”, la IV : “Delhi, Agra y Jaipur” y la V : “Mumbai”.

 
Por último, la parte VI comprende “Otros florilegios”, palabra, esta última, que significa selección, repertorio, en este caso en torno a los motivos de la flor y la luz -ambos, siempre presentes en la poesía y en la mística hindú-, lo que para nada desentona con el resto de las composiciones y permitirá al lector reconocer que todo el poemario, en su conjunto, conforma una muestra elegida de la aquilatada y prolífera obra del autor.

Asimismo, un glosario orienta al lector deseoso de profundizar en los términos poco usuales en nuestra cultura.

 
A partir de la devoción a la que nos remite la imagen de la tapa, estimo, advertimos la actitud de un buscador con un camino cargado de religiosidad, adentrándose en sí mismo, recorriendo una Nación culturalmente rica en tradiciones y sabiduría milenarias… “India en haiku: / voy de un Infinito a otro…/ medito en verso”.

 
El haiku, llamado también haikú, es un poema de origen japonés, breve y sujeto a cánones propios: tres renglones con intervalos o versos con 17 sílabas distribuidas así: cinco, siete y cinco. Sus antecedentes se remontan al siglo XV y se ha señalado que sus pausas denotan tres aspectos esenciales: un ambiento concreto (¿dónde?), un objeto puntual (¿qué?) y un momento preciso (¿cuándo?), aún así, no se trata de tres partes divididas sino que objeto, tiempo y lugar se vuelven, en esa estructura, indisolubles y por ello también, cada elemento precisa del otro necesariamente para sustentarse. De allí que se estime muy difícil el manejo del haiku y quienes lo frecuenten sean considerados verdaderos orfebres del decir poético.

A su vez, para ser mejor comprendido, no debe ignorarse la conexión del haiku con el budismo zen, pensamiento que nos remonta al Japón del siglo VI.

 
El gran poeta mexicano, Octavio Paz, ha escrito en su libro “Las peras del olmo”: "El haikú se convierte en la anotación rápida, verdadera recreación, de un momento privilegiado; exclamación poética, caligrafía, pintura y escuela de meditación; todo junto".

 
Osvaldo Svanascini agrega que “todos los elementos del haiku tienden a despertar una emoción estética por vía de la sugerencia. Sugerir y aproximar la emoción serían las formas más acertadas para aproximarse a él, que si bien ofrece elementos de la realidad, los desarrolla con gran economía de descripción, llegando a proponer una visión incompleta que el lector continuará libremente”.

 
Rafael Roldán Auzqui incursiona en el haiku desde fines de la década del 80, hace casi 25 años. Desde su anterior libro Haikus a flor de voz, nos aclara que no lo hace por un "afán de exotismo" o por "un prurito esnobista", sino por "una profunda afinidad metafísica, que radica en la potencialidad expresiva de esta forma poética para captar, con la luminosidad del relámpago, la vividez del instante, en su esencial transparencia”.

Con el poemario, veamos algunas percepciones.

 
En la primera parte, se hace referencia a la estadía del autor en Puttaparthi, pequeña ciudad situada a 180 kms. al norte de Bangalore donde se encuentra el ashram (comunidad espiritual) de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, denominado Prashanti Nilayam, es decir, Morada de la Paz Suprema.

 Hay aquí composiciones bellísimas, de gran potencia y misticismo, que trasmiten el remanso del alma saciada, al haberse encontrado con su maestro, su gurú ("el que quita la oscuridad"), su guía interno hecho Divinidad: “Mi sed de Dios / acaba en Vos, Maestro, / Tu aliento basta…”.

 
Son vivencias que trascienden lo cotidiano témporo-espacial y rozan la esencia del absoluto: “Respiro a Dios…/ Nada hay fuera de mí. / Vibro en Luz”.

 
Como se observa, cada haiku cierra y encierra una visión amplísima del sentimiento más sincero del espíritu. Aparece el artista como testigo de lo que aprecia y percibe la secreta filigrana del mundo y que también nos hace una pulcra confidencia: “Todos tus Nombres / me lleva a tus Pies…/ Principio y fin”.

Las palabras reflejan rezos, revelaciones únicas y sorprendentes donde la vibración más honda la tiene el silencio: “En el silencio / de cuerpo y alma habitas…/ Casa de Luz”.

En la segunda parte, yendo más al sur de la India, en la región de Amritapuri, Rafael quiere trasmitirnos la plenitud de lo que sintió al recibir el abrazo de Amma, nombre con el cual se conoce a Mata Amritanandamayi Devi, residente de Kerala, considerada como una encarnación divina del aspecto femenino de Dios, la Madre Cósmica. Allí delicadamente refiere: “Madre Divina, / Tu voz resuena en mí…/ Abraza mi alma.” Y también, en otro haiku: “Hoy florecí / en Tu Cósmico Abrazo, Madre Divina…”.

En la tercera parte, arribado a la antiquísima Varanasi, Benarés para los ingleses, nos describe con lírica sutil: “Ciudad antigua…/ No, no: Ciudad Eterna…/ ¡Nunca nació!”.

Asimismo encontramos registros del peregrino delante y antes de sumergirse en el Ganges, el río sagrado por excelencia del cual se afirma que quien se baña en sus aguas, purificándose, encontrará la liberación definitiva de la rueda de las encarnaciones: “Toda mi vida / preparándome, Ganga, / para tus aguas”; Ganga es la Diosa, cuya manifestación visible es el río sagrado... “A Varanasi / llega el Amor de Ganga…/ Fluye lo Eterno”.

Y en el último poema de esta parte, como despidiéndose, con un temblor profundo, de índole metafísico-existencial, escribe: “Mi corazón / queda en Varanasi…/ ¿Cuándo, mis huesos?”.

En la cuarta parte, “Delhi, Agra, Jaipur”, me detengo en los versos que inspira el Taj Majal, mausoleo considerado una de las maravillas del mundo, pero también un monumento al amor humano.

 
Expresa el poeta: “Joya de Oriente, /Lágrima inmortal…/ el Taj impacta!...”

Ante esa construcción magnífica, hecha por el rey Sha Vahan a su favorita Muntaz Mahal, declara: “Nunca fatiga / mirar al Taj Mahal…/ ¡Es la Armonía!”.
En la quinta parte, “Mumbai”, anteriormente llamada Bombay, una de las puertas de entrada a la tierra hindú, una de sus capitales comerciales más importantes y un lugar muy poblado, como celebrando poder conectarse consigo mismo, en medio de tantas cosas circundantes, la voz lírica consigna: “Todo ocurre / como si nada pasara… / ¡La mente es otra! “.

 
Como último apunte de este abordaje, nuevamente destaco la fortaleza en la descripción de cada situación, de cada paisaje, que logra ser muestra de un sentir interno y externo, siempre trascendente: “Mandala cósmico /cuyo centro es Dios…/ medito en Ti”. El mandala es una figura geométrica, de cuidada simetría, que armoniza la mente y conduce a la meditación.

 
Apreciamos entonces que distingue al autor una mirada cósmica, la conciencia de ser uno en la multiplicidad de lo creado y al mismo tiempo, ser ese Todo, palpitar en una constante vigilia, llevando en su retina y en su corazón, imágenes y conocimientos, tiempo vivido, atmósferas espirituales en derredor del aura de los maestros hindúes, instancias y momentos que el viajero perspicaz recorre y sintetiza en trazos fulgurantes: “Magnánima India, / ¿cuánta riqueza!...Nadie / pudo robártela”. Franca alusión a la ola de pueblos invasores que azotaron India por centurias.

 
Se trata de una poesía mayor, directa, segura, pulida, limpia, sugerente, cuidada en lo formal y en lo estético, que acompaña al lector en su recorrido por una India intensísima e inconmensurable, ante la que hay que estar preparado física y emocionalmente para transitar, porque creo que nadie puede visitarla impunemente, porque además de admitir la posibilidad de cierta curiosidad turística, quien emprende esta larga aventura -en la mayoría de los casos- lo hace buscándose a sí mismo, para así conectarse con la esencia de su ser trascendente.

 
De la sexta parte, “otros florilegios” sólo elijo mostrarles este pequeño milagro, esta maravilla: “Flor sobre flor, /un templo sobre otro…/ Camino de Dios”.

En suma, este poemario nos coloca frente a un autor maduro en su estilo e iluminado en su voz: “Gracias, Jesús, / por dejarme ver India, / tu antigua tierra…”

 
Vaya ahora mi agradecimiento al autor, por compartir su deslumbramiento poético, y al público, por su amable atención.

Alfredo Lemon





“Naturaleza Muerta” de Pablo Seguí


Leticia Ressia






Dos cosas me atrajeron de este libro, primero que sea una selección de poemas de un blog: PUCK. Como blogera en retirada, pone de manifiesto la importancia de los blogs, de un espacio propio y de cruce, de diálogo, y segundo, el nombre “Naturaleza muerta”. Lo que se piensa rápidamente es la asociación a la pintura; representación de objetos inanimados de la naturaleza o hechos por el hombre que tiene como propósito producir efecto de serenidad, armonía, bienestar. Dice la Wiki.

 Quedarse con esto nada más sería pura ingenuidad. Mas adentro y acá, resucitan seres, cosas muertas vivas, vivas pero muertas, objetos, sensaciones que dan testimonio a través de la voz del poeta. Digo, todo el libro es para el ojo y el oído, escucha y ve el poeta atravesado por lo que escucha y ve. Doble mirada del mágico don del escribir

 
El poeta médium media entre lo quieto del mundo, él mismo y el lector. La importancia del ojo, lo expuesto, la contemplación, la mirada, el testimonio, la inmóvil vida del que observa imparcial.

 
Como banda sonora atraviesa, la música, el relato del ojo, un tercer ojo. Música que acompaña los momentos trágicos, fatales del autor; una despedida, la quietud amarga de quien espera algo mejor o simplemente que se acabe todo de una puta vez.


Él mismo es naturaleza muerta, carne expuesta para un mundo que lo ignora, naturaleza muerta acompañada por el humo del cigarrillo, la gata que come del balanceado, la soledad de la ventana, una tarde simple en el paseo Sobremonte donde se sabe distinto. Lo otro vive y se mueve. El poeta (pienso ahora) es un muerto por naturaleza, aunque el juego de palabras sea algo obvio, me pregunto qué espera? Simple: “un desvío del átomo/ un relámpago”. Pero se sabe inmóvil, la duración significa entonces, el presente.
Pero como toda naturaleza muerta tiene un propósito dice la wiki, el poeta también dice: “escribir es tener violentos movimientos/ en el alma, y que duren” lograr eso es sin duda adquirir la serenidad de los vivos. Serás así sí un autor olvidado que vive su resplandor. Lost Life, sí, vida perdida, quizás no sabremos nunca para qué escribimos poesía, puede qué, para dar testimonio de su rayo. Si vivimos la poesía como la luz que nos alcanza, la ceguera del Tiresias nos dejara contemplar la fatalidad de ver cómo viven los otros, como jamás nunca vivirá uno, sea para la felicidad o la tristeza.

 
Poeta, no eres más que un muerto de pie que ve para contar en la soledad de sus
días la contemplación de una vida y un mundo que nunca vivirás y en esa tensión de la contemplación nace una melancolía extraña por lo que nunca tendremos, pero que a su vez, añoramos. Entonces como si fuera poco o mucho, depende, la ruptura con el mundo de los comunes no basta, adentro somos una bolita cachada, escindidos en el propio ser, nos partimos al medio inexorablemente. Dice el poeta:

-Ahora se conecta. Ahora anhelo./ahora espero un poco/ahora somos dos que no se miran/ ahora me separo/del dolor, de puñales (AHORA)

-crujo en un cadalso, en un infierno que/ late y se asienta en nada:/en nada más que adorar imágenes/ que, así, me sodomizan”(OSCURANTISTA)

Poemas como Lost life, Un autor olvidado, La duración, un quieto y una ciudad, Ecuánime, obejtivo muestran casi literalmente, un hombre roto que brilla en sus hendiduras, dice:

-¿qué fue después de todo, Escribir poesía? (LOST LIFE)

-Pero hoy no hay maquinita de escarbar/secos escombros: nadie se lamenta/y menos yo, que nombro lo que tengo (UN AUTOR OLVIDADO)

- música que contemplas/brotando de otros poros,/ y la foto que sabe/ que las cosas no pasan,/y botellas vacías/ voluntario abandono. (UN QUIETO, UNA CIUDAD)

-elige las palabras con qué dar/ testimonio preciso, relación/ de esta derrota (LA DURACIÓN)

- y en eso estoy: minúsculo/ aquietado, imparcial/como un cero a la izquierda/ de toda sensación;/ no son largas las horas/los dramas son ajenos/ y me sorprendo mucho/ de que la gente sufra (ECUÁNIME, OBJETIVO)

Naturaleza muerta, se parece a un paroxismo del colmo de los colmos: es el muerto que habla, da fe para sí y los otros que la belleza existe. Iba a hablar de un libro, éste, donde Pablo cuida cada palabra con amorosa sutiliza y las adhiere a una foto, lleno de un lirismo cuidado, gozoso. ¡Por qué entonces las citas, las menciones? Podría haber dicho que es un libro así y aza, donde los temas universales existen están dan cuenta, soledad, melancolía, amor, vida dormida, muerte despierta. Cosas que todos nombran dicen. Pero la verdad es una, no importa el qué sino el cómo, revelaciones de un ojo, epifanías de una contemplación mediada que provocan como dice la wikipedia cuando define Naturaleza muerta; serenidad, bienestar y por sobre todas las cosas una conmoción por lo bello.



Leticia Ressia


NATURALEZA MUERTA


Me alejo del sudario, detenido

y pertinaz. Desnudo,

miro un espejo que

a nada atiende

sino al sudor o llaga

que mucho se divide

y perla con sigilo al indefenso.



El humo que se acaba

de un cigarrillo, el humo

o la llanura, que se aferrará

a cinco amelos muertos.



Y vuelvo al catafalco del sudor,

a palpar moscas, a palpar cortinas:

la grave cáscara de un ido

que no se reconoce ya.



PASEO SOBREMONTE

(Boceto)

Dos nenas en la fuente

vacía. Corretean,

se ríen, saltan. La

familia (la señora,

el diligente padre)

las llama, las conmina

a no hacer tanta bulla.



Sentado, anestesiado

por los mil cigarrillos

(quién me rescataría),

espero a que la espera

me deshaga, me anule:

la plaza, apaciguada,

y yo, caduco, vil.



Pablo Seguí. Nació en Córdoba (Argentina) en 1973. Libros (poesía): "Los nombres de la amada" (Alción, Córdoba, 1999); "Claves y armaduras" (Fojas/Cero, Córdoba, 2005); "Naturaleza muerta" (El Copista, Córdoba, 2011). Plaquetas (poesía): "Suite del silencio - detalle para Marioni" (La Tosca Ediciones, Córdoba, 1995); "Cuatro monedas" (Narvaja Editor, Córdoba, 1999); "Ramillete" (Fojas/Cero, Córdoba, 2003).Publicó poemas en las revistas "El banQuete" nº 2 (Alción, Córdoba, 1998), "Hablar de poesía" nº 13 (Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2005).




Estudios literarios: una nueva generación


Jorge Torres Roggero
(Introducción escrita para el libro de Andrea BOCCO, 2004, Literatura y Periodismo (1830-1861). Tensiones e interpenetraciones en la conformación de la literatura argentina, Córdoba, Argentina, Ed.Universitas /Ed. Fac. de Filosofía y Humanidades -UNC)


“Derecho ande el sol se esconde
Tierra adentro hay que tirar.

Algún día hemos de llegar…

Después sabremos a dónde.”

(José Hernández, Martín Fierro)


1.- Abriendo rastrilladas

El prólogo, o previo discurso, suele cumplir diversas funciones. A veces está dirigido a facilitar la comprensión del texto y en ese caso se subestima y toma como objeto de ludibrio al incierto lector. Otras, adolece de la mala fama de las recomendaciones, de prurito didáctico o de afectación panegírica. En nuestra literatura, entre los prólogos escritos por otro que no sea el autor, debemos referir algunos famosos prefacios de Borges que, habiendo creado por sí mismos modos alternos de concebir el acto de la escritura, sobreviven al texto prologado o le aportan una insaciable obsecuencia póstuma a la zalamería de ciertos críticos.
Frente a tanta variedad, estas simples palabras reportan la humilde pretensión de registrarse sólo como una presentación. Por supuesto, debe quedar claro que lo que exhibimos no es la pura materialidad de un texto, sino todo lo que carga y trae adentro, así como su antes y después. En efecto, lo que estamos testificando es la presencia de una nueva generación de críticos y estudiosos de la literatura que, emergiendo en la Universidad de Córdoba, no tiene vergüenza de ser lo que es; acepta la precariedad como un componente básico del conocimiento y la práctica como una actividad esencial para la producción teórica.
Andrea Bocco, desde el Grupo de Estudios Literarios del Cono Sur y SILABARIO, Revista de Ensayos y Estudios Geoculturales, viene a anoticiarnos, en Literatura y Periodismo(1830-1860), que ningún material que nos aporte la realidad pasada, presente o futura es deleznable para la construcción de un conocimiento que nos comprenda a todos como materia viva de las contradicciones creadoras que constituyen la presencia real del pueblo en la historia.


2.-“Olfatiando el viento”


No es casual, aunque parezca insólito, que seamos inducidos a citar dos autores lejanos en el espacio, sujetos geoculturales diversos y a lo mejor encontrados, pero que resumen algo de lo que pretendemos apuntar. El primero es uno de los más valorados por el llamado pensamiento postmoderno. Nos referimos a F. Nietzsche y postula: “Donde estés, cava profundamente. Debajo de tus pies está la fuente”. Primera condición de este libro: una notable originalidad que discurre, como el manantial hernandiano, desde la entraña misma de nuestra realidad discursiva. Es que, en esta cuestión de cavar, por estos pagos podemos desentrañar el agua escondida “olfatiando el viento” como Martín Fierro o la Biblia como Atahualpa. O cavando donde estamos, siempre que haya “duraznillo blanco”: “Busco agua olfatiando el viento,/ Y dende que no soy manco, / Ande hay duraznillo blanco/ Cavo y la saco al momento”. Olfatear, cavar: ¿qué? ¿dónde? Todo parece indicar que hay distintos y, a veces, teóricamente innombrables modos de conocer. En todo caso, debemos admitir que nos “dan aliento” o voz como el viento que respiramos; y sustento, como el suelo o pago con su masa de saberes y afectos.
Da gusto, entonces, el arte de la autora para reflexionar, a partir del despliegue de la propia libertad, sobre los supuestos teóricos seleccionados. Esto la habilita para construir instrumentos metodológicos propios y capaces de crear categorías configuradoras de modelos de análisis de suma eficacia y adecuados a la materia seleccionada.

La segunda cita que acude a este discurso previo es de alguien muy citado en otra época y hoy preterido o recordado con vergonzante remordimiento por intelectuales y teóricos. Se trata de Mao Tse-tung y predica lo siguiente:“Los más ridículos son aquellos que se suelen llamar los “sábelotodo”, que habiendo adquirido conocimientos vagos, fragmentarios y superficiales se consideran “número uno del mundo”, lo que testimonia precisamente el mal juicio de su aptitud. [...] Por eso son tan ridículos los “sábelotodo”. Los chinos tienen un refrán muy antiguo: “Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de su cachorro?” Este refrán puede aplicarse con toda justeza tanto a la práctica como a la teoría del conocimiento. El conocimiento separado de la práctica es inconcebible”.
Lo que queremos decir es que este libro conforma, en primer lugar, el advenimiento de nuevas prácticas en el campo de la investigación literaria; y, en segundo lugar, la certeza de que estas nuevas prácticas implican tanto una profundización del conocimiento como un medio de modificar una realidad opresiva. Entrar en la cueva del tigre es entrar en la heterogeneidad de las contradicciones, es el paso del confort intelectual a un clima crítico o tiempo del juicio. Significa renunciar a ser “sabelotodo” (los profesionales son los que saben, los que poseen, los que dan) para mezclarse con los que buscan a tientas, con los otros y a veces como los otros. Se trata, nada menos, de aprender los saberes que ya no sabemos.
Literatura y periodismo se vislumbra como un paso adelante en la disciplina desde la que habla. La búsqueda y el análisis minuciosos de fuentes poco o nada frecuentadas por la crítica literaria, ostenta una pertinencia abierta a las redes y nudos complejos de nuestra historia discursiva como representación de la historia sin más.
No es vano, entonces, consignar como un mérito de este libro que la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Córdoba convida a los lectores, su carácter notablemente personal. No es frecuente que un joven investigador encare la construcción de su propio modelo de análisis y que el mismo resulte aplicable y eficaz para la dilucidación del problema seleccionado. Este libro resulta así, no una hábil concatenación de citas teóricas paralelas al discurso expositivo básico, sino un diálogo rutilante entre teoría y texto, una trama compleja, apasionante y clara. Si sumamos a las características ya señaladas, un estilo conciso, bien articulado y de fácil fluidez, estamos ya en los límites de convertir esta presentación , vaya deslizamiento, en una invitación a leer sin prejuicios un texto que comporta una nueva mirada, una flamante representación .





Apagá la luz

José Santiago Salguero





Si supiera cómo salir, si encontrara un atajo para volver a la superficie y ver todo con mejor perspectiva. Pero estoy hundido en un extraño pasadizo, breve, a priori intrascendente. Aunque sólo basta examinarlo unos minutos para encontrar las marcas del tiempo, la experiencia impresa con levísimas rayas.
Cada una de ellas podría ser una despedida, los besos, la angustia, el viaje, la noche inolvidable. Allí dentro, apenas si puedo asomarme para espiar las facciones más sobresalientes del rostro. Recién ahí uno toma real dimensión del tamaño, de los sentidos tantas veces ignorados.

Paso noches enteras pidiendo ayuda, imaginando un rescate heroico con cámaras de televisión. Nadie compra un guión donde no hay sangre. Transcurro largas horas bailando por los movimientos torpes de tu psicomotricidad y si quiero, puedo vigilar las intenciones sexuales de hombres desesperados

A veces me apoyo contra la pared y me raspo con los bordes filosos de lo vivido. Igual, hay días de disfrute absoluto. Sucede cuando reis porque quedo boca arriba al ensancharse el sitio donde estoy. Si, dura poco hasta que otra vez la oscuridad lo cubre todo. Sin embargo, debo admitir la preferencia a la tiniebla por sobre el maquillaje. Te quita esencia, como si ocultaras una parte de vos, anulando para ese otro la verdad más genuina: la vida deja marcas en la piel.

Asumo la necesidad-objetivo de hacerme la víctima con una consigna: considerarme atrapado en libertad. Prefiero no pensar cuando me llegue la hora. Porque entonces te estarás mirando al espejo con todos tus años y vas a ir acercándote con seria preocupación a esa marca de tu cara.

Quizá me esconda detrás de un minúsculo lunar y pueda seguir recostado en el surco del intento. Además, la costumbre ha doblegado mis actos. Encuentro en el frunce irregular los caminos del pasado donde todavía nos abrazamos. Esa es la peor sensación: aquí, aunque ya no estemos juntos, nos conservamos los dos, acaso porque la mejor foto es la que se revela en el cuerpo.

Mejor voy a bajar la voz para evitar ser descubierto. Cuando te vas a dormir una agitación en el pecho me domina, mis piernitas tiemblan. Es que si una mano gruesa te recorriera con la lentitud convincente del ¿conquistador? dispuesto a cambiarte los días, no me quedará más remedio que saltar hacia el abismo de unas sábanas donde ya no duermo.
Otro hombre pasará a quedar atrapado en la llanura despareja. Cuando te mires al espejo no vas a prestarme la atención de antes. Dejaré de ser la historia. Para transformarme en una más de tantas. No vas a bordearme con la punta de los dedos ni cubrirme con alguna crema. Atraída por el nuevo pliegue, tus ojos habrán dejado de buscarme. Será el final.

Si ello ocurre, apagá la luz. Y no preguntes quién llora, no preguntes.

José Antonio Salguero 


 


 

Instrucciones para giles


Daniel Lescano

Me encontré con el viejo en la calle. Era un personaje loco y desalineado (de hecho su locura coordinada con su desalineamiento parecía darle un rasgo de equilibro, elemento fundacional de la cordura), y me invitó a tomar unos vinos en un bodegón que se construía continuamente sobre un risco, allá arriba de las aguas y cerca de una faro, y que quedaba en una calle cualquiera de Córdoba. Estamos hablando de Argentina, claro.





El viejo había estado mucho tiempo callado, lo note porque caminaba como los que andan así, y quiso que yo, poetizara lo que tenía para decir, destruyéndolo tal vez, que es lo mejor que puede pasar para que lo efímero pase a la eternidad o se desvanezca. La cosa es que después de la segunda botella, tinto al cual aludió diciendo que el vino no era un placer arrebatado a los dioses sino justamente viceversa, fue digo, cuando sacó su libreta. La tenía en un bolso y estaba metida entre los ropajes de un operario de fábrica que era él, y su overol. No había misterios en el viejo, creo que me comentó que tenía dos hijos a los que veía de cuando en cuando, y una mujer que era su esposa, aunque hablaba mucho, entreverado y melancólicamente feliz, por lo que bien podría estar hablando de alguna mujer perdida entre la espuma de las olas de su tiempo.
Intuyo ahora que pensé que esa falta de misterio y de arquetipos bohemios, producía la peor conjetura; la de tener una revelación en las manos y no comprenderla, porque sí, era de algún modo indescifrable.

-¿Aún queda vino? Me dijo.

-Algo.

-Bueno, dijo. -Esto lo escribí toda mi vida y no quiero cansarte pero algo te voy a mostrar. Es, yo la llamo, la libreta para avivar giles. –Dejame ver, acá tengo un apartado por ejemplo.
Eran marginales anotaciones, nada completamente adentro de la hoja por lo que, más que leer decía. Me explicó que era un análisis exhaustivo y cotidiano de los errores del mundo desde la óptica subterránea de la cultura de los pueblos, algo así como una contra cara de la erudición, que, decía siempre, era en exceso contraproducente a sus supuestas bases, o sea, a la búsqueda del conocimiento. Conste que hasta ese momento yo trataba de anotar mentalmente lo que me decía y lo convertía a un lenguaje entendible para la misma erudición.
Escuche, estos son unos puntos con los cuales confirmo y avanzo en la teoría sugerida por Fontanarrosa en su cuento “El mundo ha vivido equivocado”, en el cual explica que en un encuentro amoroso, el amor debe hacerse antes de cenar, y no después, ya que así se está más relajado y las personas se muestran más espontáneamente y al natural y todo eso. Noté que el viejo lo había seguido al pié de la palabra del negro toda la vida. Toda la vida, se le veía como un orgullo que degustaba. Lo supe además porque reconoció que lo complicado era la previa, ya que había que inventar paseos más originales, digamos extravagantemente ridículos, como ir a pasear al Buen pastor, que en Córdoba es un lugar que siempre está lleno de pendejos, y uno se siente indecentemente viejo. O por caso, y esto lo dije yo, hablar de las respectivas familias de cada uno mirando cuadros como si se viera fotos de diarios. El viejo sonrió. Era la primera razón.


Dibujo del artista plástico Charly Medina - Unquillo

La segunda razón, decía, consistía en la salud. Afirmó que los vicios, que para él eran la manifestación más extrema del amor por el vivir, desde una base de decadencia, no debían germinar en la juventud. Por supuesto que entiendo que su mal uso como paliativos del dolor y tácticas de fuga, es debido a la marginalidad y otros males como la nostalgia, la pobreza, la fugacidad o la indesición, desde hace tiempos inmemoriales. Tiempos inmemoriales, los tiempos siempre son memoriales o no son tiempos, al menos en el presente. Todo eso dijo. Y repitió que no deben surgir en la juventud, si no en una adultez avanzada. Calculó unos cincuenta años. Explicó, un cuerpo sin vicios es difícil de arruinar de un día para el otro. Además, generalmente después de los cincuenta no es necesaria mucha fuerza ni vitalidad. Pero la juventud está muy enviciada, murmuró meneando la cabeza. Tenía una lástima sutil.
La tercera razón para el viejo era que el mundo, se la había pasado exportando experiencias y disciplinas sin modificarlas al lugar y a las circunstancias, dos coordenadas dijo, que dan como resultado lo que llamamos tiempo, el tiempo como un lugar casi físico, en la vida común.
-Fijate vos –me decía, y movía las manos de una forma que me remitía a las conferencias del negro. Así fue como hemos importado fórmulas económicas que nos han llevado al desastre y andamos comiendo turrones de invierno en Navidad. Y después englobamos siempre todo, hablamos de las cosas como si fueran todas lo mismo y no. ¿Qué era el hippismo en Estados Unidos? Pasó de ser un fuerte y contundente bagaje ideológico contra la política bélica, una contra cara cultural a la guerra, por lo tanto basada en la paz por oposición, a ser en la Argentina ponele, una especie de moda adoptada por hijos de burgueses o gente disconforme, que consistía en vivir en comunidades cerradas, cultivar la paz en los modos mediante la alienación de lo conflictivo cotidiano, hablar de bueyes perdidos e invocar a Katmandú. A la palabra conflictivo la separó en sílabas pero yo la transcribí unida. En realidad había dicho que los hippies se olvidaban de los quilombos y de los problemas y que no sabía de que vivían. Está bien, lo de los bueyes perdidos y la invocación a Katmandú también la dijo. Después ya no anoté nada porque su pedido de que un joven hiciera poesía para mostrarla a otros jóvenes ya se había diluido, o nunca lo había querido literalmente.

¿Cuál es la cuarta razón?La cuarta razón era que, el dijo no saber calcularlo con exactitud, pero que suponía que alrededor de un 94% de la población del mundo no era peronista. Dijo que era una muestra de la colonización cultural de Norte América y Europa, porque por ejemplo, marxistas y capitalistas había en todas partes. Y además hay que sumar a la gente que es peronista sin saberlo, se emocionó.
-También hay gente que duda de su religión sin saberlo, o por momentos-.–Exactamente- me dijo. Ya es otro tema pero para la ortodoxia… para la misma devoción, esa gente sería una contradicción.
-Está difícil la religión. Miré la hora y era tan tarde que pensé en mi mujer y en mi horario y en dormir. No pude asimilar tanto ni discernir si se trataba o no de descubrimientos invaluables hasta el día siguiente. Se había acabado el vino y entendí que la charla había terminado porque no dijo más nada. No hablaba desde la vanidad sino desde un amor casi fraternal por el mundo y casi como pidiendo disculpas por el entusiasmo. De hecho me dijo –disculpas por el entusiasmo- así que le pregunté la última razón antes de irme del bodegón.
-La gente se divide entre los que creen en la magia y los que objetan que es un truco. En este caso particular, y por ende en todas las creencias y cultos, es así. Ahí le hice un giro en la mano para que redondeara. -¿Y usted qué dice?
-Y yo digo que la magia es el truco, joven.
No salió, se quedo supongo escuchando los cantos de sirena de la mujer entre la espuma de las olas que rompían bajo el bodegón. Eran como sonido de aguas de alcantarillas ya. Yo sí, salí a la calle, mitad amanecer, mitad luces de farol, apagándose.




 


Una cosa trae la otra por Lily Chavez

Votá a tus favoritos.


Estaba viendo el noticiero, sorprendida y horrorizada por el comportamiento de algunos padres, como esos que pusieron a su hijo de dos años en el lavarropas, una broma que luego se tornó dramática. Pensaba en lo difícil que es ser positivo en estos tiempos cuando la realidad es ese tapón que cubre la botella que nos asfixia. Y son las calles de mi ciudad la que me ponen frente a los ojos, imágenes que no quisiera que existieran y que dejan expuesta la inoperancia de quienes deben ocuparse. No quisiera ver en la puerta de cada Iglesia mujeres con sus hijos (o hijos prestados) pidiendo limosna, el niño me duele, el niño, su desprotección, su futuro. Me pregunto si ninguna autoridad ve lo que el resto de los ciudadanos, los que estamos parados por largo tiempo en las paradas de colectivo y vemos, por ejemplo, al lado mismo del ingreso del Teatro San Martín, una mujer sentada en la vereda con al menos tres niños entre uno y cinco años que cada tarde “se instala” para pedir y cuando llega las doce de la noche se prepara, sabe que alguien en auto pasa a buscarla para llevarla de regreso. Me cuesta comprender el ambiente de violencia en que vivimos, a la que desafortunadamente no escapan los niños. Uno podría pensar que a medida que pasa el tiempo las sociedades cambian para bien pero qué lejos estamos de eso. El maltrato infantil se reconoce en lo social, político, público pero lo vivimos con una naturalidad tal que atemoriza. Aunque les resulte difícil de creer, en Internet hay una lista de los casos más dramáticos que tienen que ver con el maltrato a niños y lo peor: una leyenda que dice : ¡Votá a tus favoritos! Una joven de 22 años cuenta como en su casa; sus primas, ella, su hermano eran abusados por su abuelo y un tío. El segundo caso del llamado Ranking es una joven de nombre ficticio que a los 18 años pidió a su padre a gritos que la matara, harta de ese hombre por demás estricto, de mal genio y mano larga, la joven cuenta que para ella lo normal era la violencia y que le parecía excepcional, increíble el trato que recibían sus primos, niños muy queridos por sus padres. Cuenta, que desde que tiene uso de razón, recuerda palizas, bofetadas, tirones de pelo, recibir patadas hecha un ovillo en el suelo y hasta pellizcos en los pechos cuando se desarrolló. El tercer caso es la historia de Marcos, quien recibía violencia física y psicológica por parte de su abuela, ante la indiferencia de su madre, la inexistencia de un padre y a los diez años decidió escapar y vivir en la calle. Hoy, con 22 años, gracias a un programa de contención y a su propio esfuerzo, vive solo, pero trabaja, tratando incansablemente de mejorar su vida. El cuarto caso es el de 300 niños encontrados en un rancho de EE.UU que estaban siendo violados por el jefe de una secta y otros jefes de la organización “con el consentimiento de los padres de esos niños” y por último miles de niños de un municipio muy pobre de China vendidos para trabajar en régimen de esclavitud en fábricas del sur del país. Qué lejos las palabras de José Asunción Silva cuando dice: infancia, valle ameno, / de calma y de frescura bendecida /donde es suave el rayo /del sol que abraza el resto de la vida.”. Qué inviable resultaría a los sufrientes niños de hoy, regresar en busca de amparo a esos recuerdos de infancia de los que habla Miguel Unamuno en su poema “Niñez”: “Vuelvo a ti, mi niñez, como volvía / a tierra a recobrar fuerzas Anteo;/ cuando en tus brazos yazgo, en mi me veo, / es mi asilo mejor tu compañía ….purificas en mí todo deseo, / eres el manantial de mi alegría”.

 Y mientras escribo, y mientras el ceño se me mantiene fruncido en la televisión un payaso hace morisquetas y baila una canción de Piñón Fijo. Me saca una sonrisa y me pregunto si esto es así: una de cal y una de arena. 
De pronto, un pensamiento pasa como una ráfaga, porque en esto de no tener certeza de nada, recuerdo un poema de Juany Rojas, de su primer libro llamado “Magias perdidas” :”Si de vez en cuando la memoria se recrea /sacudiendo la falda de lo antiguo / y por azar / descose su redonda intimidad / asoman duendes / viejas lagartijas /dientes de leche comulgando / El trasluz de lo visible se hace sombra / y se inclinan confundidas / las certezas”.
 Me queda el corazón balanceando y será así, seguramente, hasta que nuevamente Una cosa trae la otra.

Lily Chavez


 




Eva

Rocío Jiménez





“…Eva sale y remonta vuelo


Eva deja de ser costilla” Silvio Rodríguez


Del otro paraíso

he regresado sin Eva y la manzana


Ya no soy el juguete cavernario de un silencio sin fronteras


Puedo galopar en celo


sin pagar con dependencias el costo de un encuentro


No espero el príncipe azul


y beso a las ranas sin necesidad del encanto.


Disfruto el color de los girasoles en el campo


sin el blanco de un vestido de novia






Puedo amar y dejar de amar mil veces


y deshojar naranjas en mi boca


con el jugo fresco derramado en mi lengua


Disfrutar del mar con mis senos erguidos


y sentir un orgasmo con el oleaje y la espuma


Saber que Venus y Apolo ya cumplieron su ciclo


y hoy la energía fluye más allá de las estrellas


Desde ese otro paraíso


he regresado distinta


ya no soy costilla


Rocío Jiménez




 

Las Achalas

Héctor Aldo Valinotti


Hace 35 millones de años el mar entrerriano cubría gran parte del territorio. Producto de fuerzas colosales, en el oeste apareció un macizo granítico que los geólogos conocen como el Batolito de Achala originado en el magma terrestre. Siglos y erosión hídrica y eólica conformaron lo que hoy conocemos como “Los gigantes”, un lugar trasegado por encomenderos, primero, y por mineros furtivos, después. Minerales para fabricar blindajes salieron de Córdoba vía puertos de la Patagonia con destino a la Alemania de Hitler (vanadio y wolframio).


Un lugar atípico es la laguna de Pocho con aguas iodadas que van al rio Jaime, aguas arriba de Salsacate. Estas montañas, aun esperan dos cuerpos de medidas:


1) Fiscales que alivien de impuestos a edificios por encima de los 1.300 mts.


2) Cambios en el sistema educativo destinado a crear un ciclo secundario que otorgue capacidad para especialistas en GUIAS DE MONTAÑA, una actividad integral que aun no existe en Córdoba.






Blues x 3: Joe Bonamassa



Joe Bonamassa con BB King





Joe Bonamassa comenzó tocando la guitarra a la edad de cuatro años. Con siete, ya tocaba blues como un veterano.

A los diez años, Joe empezó a dar conciertos a nivel local y a los doce, se convirtió en el telonero de B.B. King. La leyenda del blues declaró después de escuchar a Joe tocar; "El potencial de este chico es increíble". Después de esto Joe comenzó a ser conocido en el mundo del blues, llegando a tocar con gente de la talla de Buddy Guy, Danny Gatton, Robert Cray o Stephen Stills.

Bonamassa en reconocimiento a sus esfuerzos por la promoción del la música blues en Norte América y Europa, así como por llevar el blues a las escuelas, fue nominado como el miembro más joven de The Blues Foundation.

Sus últimos discos fueron Dust Slow, uno de duettos con la cantante Beth Hart, llamado “Don’t Explain” y uno doble que revive su concierto del año 2011 realizado en el Beacon Theatre de New York, con invitados de lujos como Paul Rodgers, John Hiatt y Beth Hart.

El DVD que registra el concierto no tiene desperdicio; desde el inicio mismo, con el tema Slow Train, donde la batería imita el sonido de una locomotora a vapor cuando inicia su marcha. Alta definición y un sonido impresionante en el living de tu casa.


Ana Popovic



Ana Popovic nació en la por entonces Yugoslavia más precisamente en la ciudad de Belgrado (hoy Serbia) en 1976. A los 15 años influenciada por su padre también músico, optó por la guitarra congeniando una alianza que la llevaría por todos los rincones del viejo continente hasta recalar en Memphis en 2001 donde editó su primer trabajo en tierras americanas junto a su banda Hush.

Su gran salto lo realiza participando en el disco tributo a Hendrix "Blue Haze". De ahí en más todo festival blusero contaría con la presencia de la guitarrista y su nombre se haría cada vez más conocido como también su belleza física, bien acompañada por su particular técnica para tocar, tan cercana a Stevie Ray Vaughan. Ya es hora que los círculos más cerrados del blues la empiecen a tomar en serio.


“Crosstown Traffic” tiene nuevo disco

El numero 17 de la revista La Central, viene acompañada por segunda vez consecutiva de una edición discográfica. Luego de rescatar un material inédito de “Tamboor”, el turno le llegó a un nuevo CD de la banda más clásica de rock & blues que permanece vigente por estos pagos: “Crosstown Traffic”.

Provocación fue grabado en el invierno de 2010 en Estudios Pilar Records por Mick Camaño (voz y guitarras), Rolo Casas (guitarras), Facundo Quevedo (órgano y piano), Oscar Alessio (batería), Alejandro Drassile (bajo) y Fernando Ormeño (armónica). En el nuevo trabajo hay algo de blues, rock and roll, funk y mucho de música negra. Podemos sumarle que Mick hasta se animó a incluir un tema “casi punk” (“Ella dijo no”) y en el final un track oculto, en dónde Camaño rapea junto a una rabiosa guitarra a cargo de “Rolo”.

Un nuevo eslabón en la dilatada carrera de la banda liderada por Mick Camaño, que puede servirle mucho más a quienes se acercan por primera vez a ella, que a los seguidores de siempre. Disponible en todos los kioscos de diarios y revistas.




’Caja del alma sin alma

dentro de caja de madera…’’

Marco Marino


La tapa dice ’’ hasta tus huesos’, y una caja se abre

para mostrar. Dentro de ella otra y otra, como cajas chinas

descubriendo el alma del alma en el alma.

Miro las manos arrugadas, el pecho estrecho angostando el respiro,

huelo el llanto presto. Siempre.

Es que la caja ahoga.

Atravieso la ventana, el pájaro en el jardín de invierno: tieso, canta;

las buganvillas negándose a retroceder florecen rojas.

Ellos eligieron escapar de la caja. No yo.

Mujer escondida en mis propias penas,

No tú que te has tornado indescifrable

escondes, reclamas.

Hasta los huesos vamos de miserias

sin privaciones, estrechos de luminosidades,

en esta mañana donde el cielo pareciera anunciar láminas blancas

nieve que camina , se mueve, busca, salpica silenciosa

como un humano hurgando en sus propios misterios,

como un invierno donde se hubiese horadado todo,

como si ese invierno, hubiese devorado el hueso.


Marta Comelli


 

Claroscuro




 




Martín Ros



Despierto a media noche con una imprecisa sensación de angustia. Me levanto y sin encender la luz, reviso cautelosamente las trabas de la puerta.

Escucho un bisbiseo como de confesionario pero no puedo identificar de donde proviene.

Me han encontrado.

Regreso a la cama y me escondo entre las frazadas.

Amanece.

Una listada luminosidad se cuela entre las persianas.

Los murmullos han cesado.

Trato de no hacer ruido y dejo pasar las horas hasta que obscurece.

Tengo hambre. No enciendo la luz. Tanteando busco en la cocina algo para comer. En la heladera hay un trozo de carne y algunas verduras. Como crudos los alimentos.

El frío me hace acurrucar en un rincón. Me envuelvo en mantas, pero sigo tiritando.

Una untuosa claridad usurpa el ambiente.

La percepción de presencias me invade.

Las paredes comienzan a disolverse.

Despojadas del camuflaje, meneantes sombras me rodean y comienzan a ulular.

Cierro los ojos porque la obscuridad ya no coincide con la noche.



Martín Ros



 CINE ARGENTINO: Elefante Blanco






Pablo Trapero viene abordando distintos aspectos de la marginalidad social –las cárceles de mujeres en Leonera, las mafias jurídico-policiales y el mundo de las guardias hospitalarias del conurbano en Carancho– sin perder complejidad y llevando gente a las salas. Ahora se mete en el mundo de la villa. Levanta la apuesta tanto en relación con el tema –poniendo en cuestión la alternativa del trabajo solidario, desde fuera de encuadramientos políticos– como con el tamaño de la producción, que bordea lo que puede llamarse “cine de gran espectáculo”.
Elefante blanco es el nombre con que se conoce a un enorme edificio a medio construir. Proyectado en los años ’30 por Alfredo Palacios y llamado a ser el hospital más grande de América latina, la obra –ubicada en el límite de Ciudad Oculta– quedó inconclusa en 1955; actualmente, las Madres de Plaza de Mayo le dan destino de comedor popular.
En la ficción, Trapero y sus coguionistas (Alejandro Fadel, Martín Mauregui y Santiago Mitre, los mismos de ambos films previos) fusionaron ese dato de la realidad con otros referidos a la Villa 31 de Retiro y la Rodrigo Bueno.

Allí trabaja el padre Julián (Ricardo Darín,), ayudado por un grupo de voluntarios entre quienes se destaca una asistente social, Luciana (Martina Gusmán, una vez más icono del cine de Trapero). A ellos se les une Nicolás (Jérémie Renier, sacerdote francés que viene de sobrevivir de una masacre de pobladores, en una aldea del Amazonas. Producto, como en los casos anteriores, de una profunda investigación de campo, el guión desbroza, de modo casi quirúrgico, las distintas realidades internas de la villa, abriendo una red compleja. Están los vecinos del barrio y está la guerra entre narcotraficantes, a sangre y fuego. El consumo de paco, los grupos de recuperación que llevan adelante los trabajadores sociales, la resistencia a las requisas policiales, el buchón que en algún momento será detectado y ejecutado, los reclamos salariales que los trabajadores hacen al padre Julián, las diferencias entre la comunidad de base y la jerarquía eclesiástica, el debate, de orden ético y político, sobre las distintas variantes de “opción por los pobres. No sólo en lo que hace a la lucha, por cierto. Algo que –de no haber una sotana de por medio– debería llamarse amor a primera vista surge entre él y Luciana. Lo que podría parecer una concesión al cine comercial da pie, sin embargo, a una de las cartas más jugadas de la película, al barrer con la prescripción del celibato.

No es casual que en una escena el protagonista encabece un homenaje al padre Mugica y que la película esté dedicada a él: tanto en el planteo de la opción política entre la violencia y la no violencia como en el sin salida en el que queda atrapado el padre Julián, y hasta en su origen de clase, resuena, como un eco, el destino trágico del padre Francisco.

Impecable la fotografía y el montaje, todo un hito en términos de producción.

A pesar de algunas debilidades y gracias a una oportuna identificación con sus protagonistas, Elefante Blanco logra poner en cuestión al propio espectador, llenándole la cabeza de preguntas.



CINE: Un método peligroso




El nuevo trabajo cinematográfico de David Cronenberg presenta un relato fascinante sobre los comienzos del psicoanálisis en un momento en que esa práctica terapéutica estaba en pañales.

Lo genial de este film es que lo que un principio parece una producción diferente de Cronenberg, con el transcurso de la historia descubrimos que este conflicto acerca de la turbulenta relación entre Carl Jung y Sigmund Freud en realidad trabaja muchas cuestiones que el realizador ya abordó en algunos de sus clásicos como las obsesiones, los celos, los demonios interiores con los que lidia todos ser humano, el sexo y la violencia.

La diferencia es que acá esos elementos son tratados en otro contexto. No hay mutantes ni ciudades futuristas, sino que el escenario principal de la historia es la sociedad de principios del siglo 20.

El núcleo del film gira en torno a la relación que se forma entre Freud (Virgo Mortensen), Jung (Michael Fassbender) y Sabina Spielrein (Keira Knightley) que en un comienzo fue paciente de ambos doctores y luego se terminó convirtiendo en una de las primeras mujeres psicoanalistas de la historia.

Cronenberg hizo un gran trabajo como narrador a la hora de capturar la atención del público con el retrato de esos tiempos donde el psicoanálisis todavía era una práctica novedosa.

Un problema que tal vez tiene esta propuesta es que el guionista Chistopher Hampton (autor de la obra de teatro “A Talking Cure” sobre la que se basa este estreno) da por sentado que todos los espectadores que van a ver esta película son egresados universitarios de la carrera de psicología.

En consecuencia, hay varias cuestiones técnicas relacionadas con la neurosis y las terapias analíticas, que se tratan en algunas escenas, de un modo que si no se está interiorizado en estos temas uno se queda con la superficie de las cosas que se discuten. Pero ello es un estimulo a investigar sobre el tema.

Tampoco es un film incompresible o complejo de seguir, pero es claro que un estudiante de psicología o un analista profesional va a tener una mirada mucho más profunda de esos momentos de la trama que el espectador común.

En pocas críticas vas a leer esto, ya que esta semana parece que son todos discípulos de Freud.

Lo mejor de Un método peligroso es el trabajo de los tres protagonistas.

Especialmente, Keira Knightley, quien es una actriz totalmente subestimada por la prensa y acá brinda una composición muy creíble donde se destaca en varias escenas.

Virgo Mortensen (Freud) sigue consolidando sus colaboraciones con el cineasta canadiense, donde una vez más tiene la oportunidad de lucirse como actor de un modo que no acostumbra hacerlo con otros realizadores y Michael Fassbender, con una asombrosa versatilidad, directamente se roba la película en el rol de Jung.

En definitiva, el nuevo trabajo de David Cronenberg es una propuesta recomendable que merece su visión, muy especialmente si le interesan estos temas que se abordan.



Sostiene Pereira: ¡hasta la victoria siempre!








Silverio Enrique Escudero



El italiano Antonio Tabucchi, una de las plumas más vigorosas de la literatura de estos tiempos, ha muerto en su amada Lisboa. Esta columna, comprometida con la libertad y la vigencia de las instituciones democráticas, levanta su voz en su honor, porque “nos ha dejado un amigo, un compañero de camino, un hombre que ha estado dentro de su época con pasión y rabia”.
Su compromiso con el hombre y la libertad fue innegociable. Ninguna de sus circunstancias le fue ajena. Denuncio la trata de mujeres y niños hasta los crímenes cometidos por los Estados porque estaba convencido de que la defensa de la condición humana no admite de desmayos ni flaquezas. Así se batió contra todas las dictaduras. Se le vio marchar denunciando las atrocidades cometidas por las dictaduras latinoamericanas o encabezando la resistencia contra las autocracias árabes y los dictadores africanos, todos responsables de crímenes de lesa humanidad.

Fue –también- un celoso custodio de la democracia. Porque entendía que “la democracia no es sólo un juego sino también un modo de vida, una arquitectura ética y una herramienta para la construcción de horizontes”. Por ello siente que en estos últimos tiempos su ideal ha sido sacudido no sólo por vientos neoliberales y conservadores que la empequeñecen sino también por la conducta de aquellos que tienen cargos públicos y parecen haber olvidado que su deber es vivir para y no de la política.

El mejor homenaje que podemos proponer es invitar a conocer y disfrutar de ese Tabucchi pleno, que nos conmovió. Es que más allá del goce estético que brinda su prolífera obra, abre una puerta al ejercicio a la reflexión crítica. Hábito que molesta y fastidia a los gobiernos que no soportan que se averigüe acerca de la naturaleza de sus actos ni que se le señalen hechos de corrupción o dudas en el manejo del erario.

Con esa misma convicción batalló contra Silvio Berlusconi, quien lo lleva a los tribunales en reiteradas ocasiones. Por eso celebro su caída y escribe: “Los mercados europeos han ‘despedido’ a Silvio Berlusconi. Es un alivio saber a un monstruo semejante apartado de la vida pública. Pero no será tan fácil desberlusconizar a Italia ni erradicar el microbio que ha difundido por toda Europa.
Recientemente, en un programa que circula por la web y en televisiones locales asociadas con SkyTV, pudieron volver a ver los italianos a un gran periodista, Michele Santoro, a quien Berlusconi, amo definitivo también de la televisión estatal, había expulsado hace dos meses. Así como logró borrar de la televisión pagada por los italianos los escasos programas que proporcionaban una información objetiva (…) Hoy que Berlusconi se va, será difícil desmontar su imperio, todo aquello de lo que se ha apropiado y anular las leyes anticonstitucionales que en estos 17 años de poder ha promulgado en beneficio propio”, creando un mundo ficticio gracias a su imperio televisivo y mediático “y que los italianos cayeron en un ‘Show de Truman’, como lo ha definido Bárbara Spinelli. Pero no hay que olvidar que este ‘Show de Truman’ ha producido leyes concretas, una situación concreta, un régimen. Y tampoco hay que olvidar las verdaderas responsabilidades de quienes han sido condescendientes con ese grotesco espectáculo, que desgraciadamente no se ciñó únicamente a la televisión sino que afectó a la vida real. Para empezar, la clase dirigente, es decir, los mismos industriales italianos que hoy tanto se quejan. Fueron ellos quienes exaltaron a Berlusconi y vieron en él al Hombre Nuevo que podía dar mayores ganancias a una categoría a la que, desde luego, ganancias nunca faltaron. Igual que los industriales y propietarios agrícolas con Mussolini, los empresarios italianos han dado muestras de su incapacidad ante una nueva economía mundial. Cerriles, mezquinos, provincianos, ávidos, de un apetito sin fin, vieron en Berlusconi al hombre que les consentiría pagar menos impuestos y explotar mejor a sus obreros.”

Funda, junto a José Saramago, Adonis –seudónimo del poeta sirio Ali Ahmad Said Esber-, Breyten Breytenbach y Jacques Derrida, el Parlamento Internacional de Escritores. Organización que procura crear una red mundial para proteger la vida de escritores residentes en países donde “la palabra es perseguida, sea cual sea el método, y por todas las distintas razones que al que le molestan las palabras pudiera argumentar, que con regularidad son los que detentan el poder, nosotros tratamos por todos los medios de estar presentes. Nuestra preocupación –dirá- en este momento (…) es proteger físicamente a estas personas y por lo tanto brindarles la posibilidad de acudir a las denominadas ciudades refugio, donde estos escritores puedan vivir sin amenazas de muerte, leyendo y escribiendo, prosiguiendo libremente su vida sin transitar en el riesgo.”

La historia, por estas horas, da paso a la leyenda. “Sostiene Pereira” –que es Antonio Tabucchi- no ha muerto. Revive a cada instante. No sólo cada vez que releamos ésa, su extraordinaria novela -que contiene uno de los más sólidos alegatos antifascistas- sino cuando nos convoquemos a defender la libertad. Sea para él, memoria y homenaje. ¡Hasta la victoria, siempre!

Silverio Enrique Escudero





 


 

¡Basta ya!

Boletín Literario

Año 8 - n° 124

Junio - Julio 2012

Córdoba - Argentina




Comentarios

Anónimo dijo…
Incansable Eduardo: Solo decirte que suscribo plenamente tu editorial La palabra y el mundo. En el caso particular desde mi rol laboral tan específico y particular; siento una conexión profunda e insecindible ( más allá de toda lógica) entre mi tarea diaria y "la poesía que me escribe". Siento que solo podrá salir "aguita clara" de mi interior, si tengo una actitud honesta y comprometida en lo que hago. La tensión entre esos dos mundos me permite ser... y el espacio que El Boletín ha creado y sostiene, lo posibilita. Gracias de nuevo. Jorge L. Carranza
Anónimo dijo…
muchas gracias, querido Eduardo!!!
un gran abrazo:
Rafael
Anónimo dijo…
Eduardo, muy bueno tu Editorial, ¡hay que ser corajudo para animarse con la Alegría!. Excelente la cita a Octavio Paz que, en mi opinión, es aplicable a la vida misma, desde que entre el "contemplarse" a sí mismo (ilícita apropiación, o "empoderamiento" como le dicen ahora) y la realización, hay una distancia igual a la que existe entre las tinieblas y la luz.
Un abrazo. Daniel
Anónimo dijo…
Hola, Eduardo. Gracias por publicarme. Está muy bueno este número. Pregunta: Si Selva Furlán es más o menos de mi edad, seguro que fue compañera en la facu.
Un abrazo. Profe
Anónimo dijo…
gracias por enviamerlo. Muy bueno.Saludos
silvia
Anónimo dijo…
Muchas, muchas gracias Eduardo por enviarme el Boletín. Y gracias por publicar el artículo. Ya iremos leyendo con tranquilidad poemas y notas. Un recuerdo,


Carlos Penelas
Anónimo dijo…
Estimado Amigo: Tu revista logra que compulsivamente la lea hasta el final, en un día como hoy que dispongo de tiempo para disfrutar. No voy a ser necio y decirte que todos los autores me llegan del mismo modo, pero rescato muchos de ellos en su capacidad; pero si de la revista se trata, sólo puedo decirte que como conjunto cultural es impecable y te felicito nuevamente. Gracias por enviármela. Un abrazo.

Raúl Lelli
Anónimo dijo…
Gracias Eduardo! Ya lo estuve mirando. Está muy bueno como siempre.
Un abrazo


Mgtr. Alejandra Portela
Profesora Titular
de Literatura de Habla Inglesa
Facultad de Lenguas
Universidad Nacional de Córdoba
Anónimo dijo…
¡Llegó, llegó! Lo estoy abriendo. Gracias por el envío, Eduardo. Saludos desde San Vicente. Aliento su labor,

Pablo.-
Anónimo dijo…
Señor Planas

soy oyente de Luna de Pájaros y anoté la dirección que dieron para entrar a ver el boletín que me pareció realmente completo y muy bueno. Hasta los comentarios me leí y quiero elogiar el primero de ellos.quien lo escribe dice que sólo se puede sacar agüita clara del intrior de uno cuando se trabaja y hace comprometido y con honestidad (fue tan hermoso el comentario como la poesía que leí), creo que la misma que fue leída en el programa de radio. Me hizo emocionar Una cosa trae la otra con el tema de la niñez, me conmueven mucho las noticias de todos los días al respecto. Y qué bien escriben quienes participaron del dossier!
cada trabajo su mérito, felicitaciones

Antonia Rubio
Anónimo dijo…
Excelente y necesario el boletín. Felicitaiones. Saludos. Cecilia
Anónimo dijo…
Gracias Eduardo por el boletin !!. Cariños Cynthia
Anónimo dijo…
Boletín Literario ¡Basta ya!- n° 124:


Hablando del tema Belleza, me adhiero totalmente a las palabras manifestados enla Editorial:"...inmiscuirse en el barro de la historia, sinperder alegría e imaginación y sobre todo -repito-belleza".

Casi todas los poemas de ste número hacen hincapié en no permitir que todas las adversidades que pudieran ir surgiendo en esta sociedad, es casi una ceguera no percibir "la belleza", que para mi es un estado de ánimo que conmucha sensibilidad nos arrebata generalmente a traves del arte: música, literatura, amor, una sonrisa atinada, etc.



Jorge Luis Carranza lo expresa bien en "Nitida". Se trasunta en que la naturaleza es la portadora de la Belleza.

Aunque a veces pareciera que "está sangrando".



Viajar, hermoso poema,"...huir de lo viejo...beber lo que viene, tener alma de proa".



Ciudad de huecos , de Marcela Rosales. hermoso libro parece ser. "...Ella busca un quinto continente.Ella quiere hacer nido de huecos".



Alfredo Lemon, presentando el libro de Rafael Roldán Auzqui en un proceso fascinante en el campo de la espiritualidad.

"...voy de un infinito a otro...,"...medito en verso....", tema que tambien embellece el alma.

Naturaleza Muerta de Pablo Seguí,¡ Hermosa nota! Naturaleza muerta: serenidad, bienestar, y por sobre todas las cosas, una conmoción por lo bello",dice Leticia Ressia.



Una cosa trae lo otro de Lily Chavez:"... y mientras escribo y mientras el ceño se me mantiene fruncido enla televisión un payaso hace morisquetas y baila una canción de PiñónFijo. Me saca una sonrisa y me pregunto si esto es así: Una de cal otra de arena". Hermoso.



Para finalizar solo me queda decir que adentrarse en las paginas de este maravilloso Boletín hace que uno se sienta reconfortada por el buen nivel literario de todos los integrantes, colaboradores, avocados a llenar las paginas del mismo deleitandonos consus decires. Gracias a todos por haber elegido elcaminode "Las Palabra".Quizás sea el más arduo pero es al mismo tiempo el más contundente.

Ojala podamos ver siempre "LA BELLEZA" en las cosas cotidianas porque la vida se hace asi mas llevadera.Felicitaciones y adelante.


Julia Valle - Lectora
Anónimo dijo…
Excelente, excelente, excelente tu revista, que mas puedo decirte. Saludos
Gustavo Tisoco

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