jueves, febrero 23, 2012

¡Basta ya! Boletín Literario - Febrero - Marzo 2012



¡Basta ya!
Boletín Literario
Año 7 nº 122 –Febrero-Marzo 2012

Director: Eduardo Alberto Planas
Colaboradores permanentes: Lily Chavez, Alfredo Lemon, Jorge Luis Carranza, Pablo Carrera, Adriana Pozzo, Mónica Ferrero
Diseño y Diagramación:
Eduardo Alberto Planas
Los artículos firmados no reflejan la opinión del ¡Basta ya!
Suscripción gratuita.
Este Boletín se edita mensualmente.
Registro Propiedad Intelectual nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Se puede reproducir con cita de autor y fuente. www.boletinliterariobastaya.blogspot.com
Contacto: eduardoplanas2001@hotmail.com
Teléfono: 0351 - 4886974 / 3516170141
Esta revista se terminó de imprimir en Gráfica 21 Duarte Quirós nº 1702, Córdoba. grupoeditor7@gmail.com

Tapa:
Fotografía de Eduardo Alberto Planas
Contratapa: Collage tapas de discos de Luis Alberto Spinetta



La vía del tren
Jorge Luis Carranza




Al final del sueño
surgió nítida la imagen
de una vía del tren
partiendo en dos la llanura.

En el paisaje desolado
solo la vía sola.

Tratar de unir,
lo que se es,
lo que se siente,
lo que se hace,
a veces duele;
a veces cuesta.

La vía del tren;
alegoría de algo que,
de seguirlo;
tarde o temprano
llevará a algún lado.

A la orilla del sueño;
hacia lo que resta de vida. Jorge Luis Carranza






Somos los exiliados del amor
Juan Martín Velázquez




somos los exiliados del amor
a la intemperie de nuestros instintos
sin más alternativa que escabullirnos
por los intrincados laberintos de la soledad
como lobos famélicos
aullando una canción desgarradora
expandiendo su eco sanguinario
que aturde el corazón. Nadie nos oye.
solo percute un golpe en los tímpanos
de la noche más oscura.

tantas veces presumimos de melancólicos
bucólicos /lacónicos/ sempiternos /
topos ciegos / hurones del desencanto.
constantes rumiantes
de una ilusión tras bambalinas
como mueca estrellada en el espejo
hecho trizas
(De a ratos disimulada
por cierta artimaña salvadora mediante).

nadie nos mira sin su cuota de menosprecio o desdén
los hombres solos vadeamos la núbil castidad de los gestos
asistimos también a un conglomerado de soledades prolijitas
a enajenaciones involuntarias, a matrimoniales suspicacias
a perplejidades súbitas de sacrosantas solterías
y hasta a veces podemos sortear esa instancia
mas aún cuando cierta vez nos vieron
en la circunstancia de un diálogo con otra sombra
espectral de ocasional interlocutor.

solos de toda soledad
por antonomasia siempre solos
a la cruda intemperie de uno mismo.
ese exilio involuntario que nos sucede
sin fecha documento ni otro remanente posible.








Mi madre cose
Clara Pellegrini




Mi madre cose
y canta mientras cose.
La aguja hilvana y deshilvana su costura,
y en sus manos, los orillos son cordones de seda.

Mi madre cose
y canta mientras cose.
El pie agita cabezales de hilos
que abren en la ropa un surco blanco.

Una lámpara tiembla
sobre una máquina quieta.
Yo, a la distancia,
aún oigo su voz que canta, canta en mi
memoria,
mientras cose.


Clara Pellegrini
Del libro Escri/vamos




Todos los días
Leticia Ressia




Todos los días abre la muerte un tajo;
le cortó al pibe a la chica, al viejo, al perro le cortó.
Todos los días sangra una puerta,
pasa la doña su trapo de diosa amarga.
Sangró mi vecino, el tío enfermo, se fue la gordita del almacén.

Si dormís de espaldas no importa, si dormís con el ojo abierto tampoco.
Separará un día tu cuerpo de su sombra.
El corazón que sentías será
algo que estuvo
mojado por el viento
Toda tu vida doblará la esquina
muestra la cara
ofrece lo que has sido;
el sueño de alguien más grande
tu moneda del fin del mundo.

Honra tu noche
su verdad de hombre solo
vive con furia
y merece morir en cualquier tiempo

Leticia Ressia


¿Dónde estás si no estás?
Eduardo Alberto Planas


“…la sal del llanto por el que ha partido”.
Julio Córtazar
Los Dioscuros, Salvo el Crepúsculo, Alfaguara, 2004

Todo está como estaba,
la biblioteca intacta,
el pájaro que toca tu ventana,
la luz que ilumina
al despuntar el alba,
la sagrada piedra pasional,
el busto del sabio,
la música,
el amor de quienes te amaron,
el recuerdo de los amigos,
las anécdotas de duende-sabio de alpargatas.
¿Dónde estás si no estás?
¿Cómo es allí?
¿Cómo de solitario?
¿Brilla rojo el atardecer?*
¿Qué hay de inmensidad?
¿Pudiste descubrir la verdad que tanto anhelabas?
¿Dónde estás si no estás?
¿Dónde tu voz?
Tu ausencia duele.
Los recuerdos llegan intensos a raudales
pero no mortifican,
brindan alegría
y quizás una pena.
Me miro el espejo
como todos los días
de todos los años desde que tengo memoria.
Antes estabas tú.
Algo se fue.
El anverso o el reverso.
El azar o el destino quisieron,
vaya a saber por qué y para que,
que naciéramos cual mitológicos dioscuros
unidos del antebrazo.
¿Dónde estás si no estás?
Los años pasados
fueron siempre compartidos.
Las voces estaban siempre
a pesar de las distancias,
y los dolores.
Ahora recién, en estos tiempos,
empiezo a pensar cómo hacer para vivir sin ti.

A José Luis Planas Osorio

* 3 versos tomados prestados de: Canción de Agnes de Yang Mija







En sentido contrario
Stella Maris García


Cuando entró a su casa sintió que el cansancio del día se abalanzó sobre su cuerpo.
Pensó que no lo sacaría a pasear. Si él podía quedarse hasta muy tarde en la oficina, bien podía su perro aguantarse una vez sin paseo.
Apenas encendió la luz del living, Apolo lo sorprendió con sus gruñidos; nunca lo había recibido de ese modo. Quiso tranquilizarlo; le llevó agua fresca, le acarició la cabeza pero el perro seguía ladrando y a los saltos. Reconocía que él, y sólo él, lo había malcriado con su puntualidad y dedicación: nunca lo había dejado sin paseo, tuviera ganas de sacarlo o no, lloviera o hiciera frío. Comprendía la soledad de su perro, encerrado todo el día en el balcón mientras él distraía la suya encerrado todo el día en la oficina.
Sin ganas, descolgó la correa, la pasó por el pescuezo de Apolo y salieron a la calle.
El primer inconveniente no se hizo esperar: Apolo levantó la pata en el garaje del vecino que en ese momento salía con el auto; no pudo disimular el charco ni aun parándose encima. Protestas, disculpas; la tiranía del perro que lo arrastraba en su apuro.
Cruzaron la avenida no sin dificultad, ya que Apolo, aunque habituado a esperar la luz verde, se largó a la calzada haciendo caso omiso de la tensión de la correa. Faltaba poco menos de una cuadra para llegar a la plaza donde siempre retozaba, cuando previo a un tirón que él no pudo dominar, el perro se soltó y fue directo a una perrita con la que solía jugar. Sólo que esta vez, Apolo se abalanzó con un ímpetu que no le conocía. Nuevamente disculpas, ahora a la dueña de la perra; un grito y una amenaza para el animal que no cejaba en su afán de agredir.
Acortó la correa y con un esfuerzo que su agotamiento le reprochó, logró abandonar la plaza.
Le pareció que sería mejor llevarlo por la vereda de la fábrica de papel: doscientos metros sin gente, sin semáforos ni garajes. Apolo pareció tranquilizarse; quizá ya se le había pasado el arrebato.
Pero no. Al final del paredón, dos perros se disputaban una rata: Apolo terminó con la pelea ladrándoles con furia y quitándoles el botín. El fastidio del hombre se transformó en asco e indignación. Sintió rabia por su debilidad de años atrás cuando había aceptado que ella lo trajera a la casa. Todas las parejas sin hijos tienen una mascota, argumentaba la que al poco tiempo se fue sin siquiera mirarlos.
Con una patada en el hocico logró que Apolo soltara el roedor. Quería volver a su casa, darse una ducha, cenar, dormir, dejar atrás ese paseo que le había producido desconcierto, taquicardia y lo tenía sin aliento. Miedo, rabia, eso sentía al saberse presa de ese animal que al fin y al cabo le pertenecía a medias. Gastos de veterinario, de comida especial, paseos que lo agotaban, todo a su servicio a cambio de una compañía que ahora lo tiranizaba sin piedad.
El perro no paraba de tironear y de ladrar; se paró en seco y miró a su dueño: destellos de furia encendían sus ojos. Apenas logró dominarlo dio vuelta camino a su casa.
La taquicardia no cedía; el sudor le mojaba la cara, el pecho, las manos. Las fuerzas lo abandonaban; tironeó de la correa hasta que lo tuvo a su lado; lo pateó una y otra vez. Apolo le tiró un tarascón, se soltó, se le abalanzó.
No pudo recuperar el equilibrio; quedó tirado en la vereda, la cabeza contra el cordón sobre un charco que se formó, impiadoso.
Apolo corría libre de correa y de dueño. Corría en sentido contrario a la casa.






“Nunca olvidamos a nuestros padres, sus cicatrices nos hablan” Odia Ofeimun
PADRES
I-Sobre la cabeza de mi padre/ encontré olvidos /que muchas mujeres/ al atardecer comentan/ Sobre esa cabeza / dos pájaros desnudos / picotean recuerdos / sus plumas perdidas / y un aire de palabras mudas/ Sobre la cabeza de mi padre/ mujeres ardiendo/ Reclaman cicatrices/ la inocencia perdida / Y los pájaros vuelan alrededor de sus canas/ y no encuentran / ni rumbo / ni nubes negras/ ni lágrimas cristalinas / ni llantos

II-En tu ventana padre/ hay un pájaro viajero/ Negro/ de pobres augurios/ también un sol/ iluminando tus cabellos/ En tu ventana se dibuja/ el amanecer del día en que partirás / No volverás / como el aire que exhalo/ como ese recuerdo que se deshace / en tus valijas.

III-Quiero leer las palmas de tus manos/ esta noche / padre/ Seguir la línea de la vida/ estirarla/ Saltear la de la muerte/ hasta llegar al punto donde comienza /el infinito/ el punto cero/ el inicial/ y desde allí / leer mis estrellas / esta noche.

IV Nunca salgas al camino/ apresurado/ me dijiste / padre/ Cuidado con sus dientes / con sus filosas indicaciones/ Nunca camines con tus pies de sueños/ Pero cerré tus ojos / Cerré mis puertas/ padre /Soyinka me dijo/ el camino aguarda, hambriento/ Después la aurora se comió mis días / y ya no tengo ni pié derecho/ ni pie izquierdo/ solo muñones de preguntas que nunca llegan/ al final de viaje.

V –Y caminé /padre / con mis espaldas cargadas/ de piedras diamantes/ y olvidé tus rostros / la curvatura de tus dedos/ que señalaban caminos/ encontré amores / odios/ perdones pasajeros / que aliviaban mi ego/ y dejé mis pies a la vera del camino ciego/ que conduce a la nada
VI- Padre / en esta noche de luna/ leo tus manos/ construidas de tierra, agua, fuego / las palpa mi alma / en un suspiro/ Soy sueños/ Pájaros desnudos / que tus manos dejaron volar/ Pájaros desnudos subiendo/ montañas de preguntas/ Hasta caer extenuados.
Víctor García - Octubre 2009



Poéticas de la incandescencia
Marcela Rosales


“Las palabras nunca son lo mejor para estar desnudos”
L. A. Spinetta, Artaud

En la línea de una trayectoria cada vez más definida orientada a la difusión de aquella escritura universal que trasciende géneros literarios y geografías humanas, la editorial cordobesa Alción saca a la calle tres cuidadas ediciones del trabajo que el traductor y poeta argentino Rodolfo Alonso realizara sobre la Introducción a la Poética de Paul Valéry (traducción, prólogo y notas); Trabajar cansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos de Cesare Pavese (traducción y prólogo) y ¿Quién conoce a Antonin Artaud? (selección, traducción y notas).
En un reportaje que se le hiciera en Venezuela (1987) Alonso afirma (con Baudelaire): sería prodigioso que un crítico se convirtiera en poeta, en tanto que por el contrario resulta imposible que un poeta no contenga un crítico. Y agrega: nadie puede sustituir como teórico al auténtico creador cuando se lanza a reflexionar sobre su obra como “praxis concreta”, como “texto” o “lenguaje” donde todo valor y sentido deben buscarse, pues no es por los servicios prestados a una u otra causa, por los favores conquistados o los halagos merecidos que aquélla debe ser juzgada.
Tal vez sea Rodolfo Alonso el poeta, antes que el traductor, quien resulta seducido por la expectativa de obtener ciertos “criterios de valor” que intuye en estos tres textos porque en ellos, los “creadores” – Valéry, Pavese y Artaud – se convierten en “auténticos teóricos” que lejos de amilanarse crecen ante la resistencia que opone ese espacio – “rechinante, pero sin forma penetrable” al decir de Artaud – donde se incuba la (propia) escritura.
A esta tarea del poeta que Baudelaire declara inevitable, Valéry la bautiza académicamente “Poética”; Pavese “conciencia crítica”; y Artaud “desmineralización” o “pensamiento total”. A continuación un breve zoom sobre la “potencia transformadora” de estos textos.

Palabras no. Un acto de desmesura. Paul Valéry.


En 1937, en el Colegio de Francia, y contra el aristotélico sentido de colección de reglas o prescripciones estéticas (“molestas y anticuadas”) para hacer poesía, Valéry propone hacer de la Poética la denominación de “todo lo que tiene analogía con la creación o composición de obras en las que el lenguaje es a la vez sustancia y medio”. “La Literatura – afirma – es y no puede ser otra cosa que una suerte de extensión y aplicación de ciertas propiedades del Lenguaje”. El poeta que multiplica las figuras no hace más que reencontrar en sí mismo el lenguaje en estado naciente y la ambiciosa meta de la Poética es precisamente dar cuenta de ese reencuentro.
Recuperando su sentido etimológico, la Poética se ocupará del “poiein”, el “hacer” del espíritu que culmina en alguna obra destinada a su propio uso. El símbolo de ese “hacer” será para Valéry el poema porque es un discurso que exige e implica una relación continuada entre la voz que es y la que viene y debe venir. Quitad la voz necesaria que activa el estado afectivo que el texto expresa y no habrá más que una serie de signos ligados sólo materialmente, nos advierte.
Su objeto será el espacio de la contienda permanente que el espíritu mantiene contra la dispersión propia que es su estado normal, de la cual obtiene sin embargo su materia prima. Pero no hay manera de congregar en un mismo estado la observación de la lucha del “espíritu que produce la obra” y la del “espíritu que produce algún valor” de esa obra. “Productor” y “consumidor” son dos sistemas esencialmente separados, entre ambos queda el objeto creado como cosa definible. Para uno la obra es el término, para el otro, el origen de nuevos desarrollos. Autor y lector sólo se encuentran en el punto final de la obra y lo hacen para despedirse, sentencia Pascal Quignard.
A la Poética le interesa precisamente el paso del uno al otro: la “acción de desmesura”. Ese “traspaso” que somete el espíritu del Otro a la enorme carga del trabajo intelectual del productor condensada en la obra: todas sus elecciones, sus actos de fe, pero también todos los elementos del azar que luego se atribuirán a la “virtud singular” del espíritu creador.
En la creación estética una acción voluntaria que requiere largos trabajos intenta adaptarse a un estado del ser que es en sí irreductible. De una parte lo indefinible, de otra la acción acabada; de una parte un estado, a veces una sola sensación productora de valor e impulsión, de otra el acto, la determinación esencial. Poética entonces como una suerte de “vía geodésica” o “topografía” (¿imposible?) del espacio donde nace, no la palabra, sino la voz que es, viene y debe venir. Poética del acto creador y desmesurado de huida milagrosa fuera del mundo cerrado de lo posible.

Palabras no. Un gesto. Cesare Pavese


La traducción de Alonso sobre los poemas de Pavese incluye dos textos breves del autor piamontés sobre ese “oficio” que comprende a la vez escritura y reflexión sobre la propia obra. Únicamente la “conciencia crítica” puede concluir un ciclo poético – asevera – analizando su poemario Trabajar cansa. Entre 1931 y 1932 – rememora el poeta – una voz me imponía narrar versos. Entre 1934 y 1940 otra voz impulsa al teórico a la lectura crítica sobre ellos. El espacio donde nacen ambas voces no deja de ser el elemento arbitrario, precrítico, que sólo en cuanto tal puede estimular la creación; y la intención, una premisa irracional, que será justificada sólo por la obra.
La fuente de la poesía es siempre un misterio, una inspiración, una conmovida perplejidad ante una tierra desconocida. No obstante, para Pavese – como para Baudelaire y Valéry – el acto de la poesía es también una voluntad absoluta de ver claro, de reducir a razón, de saber: empeño “mito-lógico” en traducir la extática maravilla del ser a palabras. Pavese sabe que no existen metros tradicionales en sentido absoluto, que el poeta rehace en ellos el ritmo interior de su fantasía, pero hay que encontrar el ritmo del propio fantasear.
A veces lo que salva es un cierto silencio, a veces un interés por las cosas del espíritu y de la vida, a veces una “conmoción pictórica”. Pintores y poetas siempre tuvieron la misma facultad de atreverse a cualquier cosa, versifica Horacio en su Ars Poetica. Pavese, por su parte, que tanto se ha resistido a la figura retórica como “decoración más o menos arbitraria”, declara ahora haber descubierto el “valor de la imagen”. El ermitaño tiene el color de los helechos; también las muchachas, las cabras, el paisaje mismo, lo tienen. La imagen se vuelve el argumento de la narración, el relato mismo.
He aquí la fuente primera de toda actividad poética: el esfuerzo por tomar como un todo suficiente un complejo de relaciones fantásticas en las cuales consiste la propia percepción de una realidad. Esfuerzo que enraíza en el tedio, en la insatisfacción, primera razón de cualquier descubrimiento poético, pequeño o grande. Sin embargo, para los poemas aún no escritos – aquellos de la voz que debe venir – eso no basta, se necesita también la intención de escribir después de un cierto silencio, no un poema, sino poemas. Pero a veces…a veces, esa intención falta y el silencio no salva: sólo llega con la lluvia ligera/ y el alba color lila/ que el corazón desgarran/ de quien ya no espera, el poema-cansado, el último poema que es sin duda el más triste y bello del cancionero: “Palabras no, un gesto. No escribiré más.”

Palabras no. Es mejor que procures ver la imagen. Artaud


Lo que es del dominio de la imagen es irreductible a la razón y debe permanecer en la imagen bajo pena de aniquilarse – advierte Artaud, la “bestia mental”. No pienses con palabras, es mejor que procures ver la imagen – corea, jazzeando en el camino, Ti-Jean Keruac. ¡Ver lo invisible, oír lo inaudible! – grita el maldito Baudelaire. Porque yo es otro – dispara Rimbaud. Ah, pero no podemos olvidar la cruel razón poética – interrumpe Blanchot.
De acuerdo – aúlla Artaud – ¿qué es la poesía? La poesía es poesía en el espacio, proscenio-asilo-calle, juego físico, hacer un cuerpo, silencio amasado de pensamientos, necesidad de palabra anterior a la palabra. Espacio de la poesía, poesía como espacio, suspenso moviente, puro devenir, espasmo del ser, imagen antes que objeto. ¿Experiencia del arte? Matar el respeto a lo escrito. Hacer caer la máscara. Rapaz necesidad de vuelo. El arte no dice la realidad sino su
sombra: cuando habla de la vida, es del fuego que habla. Espíritu que es llama y fidelidad a la luz a la vez. Pero también régie, accesorio juego de luces, cuando la magia del momento creador se desgrana en utilería para el Otro.
Percepción, ¿lujo de la locura? Sin duda no para Artaud (soy un grito bajado que en lugar de subir desciende). Sí para los demás su fulgor: Somos 50 poemas/ el resto no es nosotros sino la nada que nos viste/Pronto ese trabajo habrá terminado/Entonces todo esto será encontrado bien y no tendré más necesidad de hablar. No es de hambre que sufrimos los poetas después de Artaud. Otra cosa nos falta.
Alonso, Valéry, Pavese, Artaud: Poéticas del acto desmesurado – gesto silencioso, imagen aullante, voz que debe venir – lenguaje que va más allá de las palabras pero que no puede dejar de ser también un procurar de la razón y por eso ambiciona, infructuosamente casi siempre, cartografiar un espacio que es puro devenir, quemadura del vacío, incandescencia del desierto donde sopla el viento del ser.





Mujer
Darío Leiva




Gaviota de mis versos invisibles
inquieta alegoría del amor
paradoja desterrada del desierto
galaxia de mi alado corazón.

Metáfora marina desvelada
amante que provoca mi obsesión
alondra inalcanzable de mis noches
Sirena de la luna, Venus del sol.

Hechicera de mis sueños astillados
encanto y laberinto de pasión
vendimia de meteoros terrenales
costilla de Adán, aljibe en flor.

Musa desnuda, sedienta, seductora
métrica libre, rima sin son
plenilunio sensual, estrella, Madre
poema angelical, obra de Dios.
Darío Leiva
Nada como el amor - Ediciones del Boulevard, 2006



Breve Historia del Rock Nacional

Ulrich Kramer




Elvis Presley: la locura empezó allí

En la década del 50 hace su aparición alguien que llevo a niveles altísimos de popularidad la música negra: Elvis Presley. Sus tres primeros años fueron un soporte importantísimo para el desarrollo del rock and roll en el mundo impulsando así un nuevo género. También en esto tuvo mucho que ver Bill Haley y sus Cometas quién en 1955 arrasó con “Rock around the clock”, primer éxito de este género musical. El blues acelerado llamado rhythm and blues, que se comenzó a gestar después de la Segunda Guerra Mundial, fue el anticipo inmediato del rock and roll. En 1951 un disk jockey llamado Alan Freed cambió el nombre de rhythm and blues y lo llamó rock and roll, término ya ante sutilizado en algunas letras para hacer referencia al acto sexual. Al darse cuenta del tremendo éxito que este nuevo ritmo tenía en la juventud, las corporaciones discográficas comenzaron a grabar a artistas blancos haciendo temas de rhythm and blues que habían sido registrados antes por músicos de color. La industria discográfica puso a Elvis en la pantalla comercializando mundialmente sus películas y discos. Comenzó una verdadera fiebre del rock and roll, que llego incluso a estas latitudes.

El rock and roll en Argentina

En enero de 1957 se estrenó en nuestro país la película “Al compás del reloj” y se editó su disco. El mismo era de pasta y de 78 rpm. Fue un éxito impresionante.
Entusiasmado con ello, Eddie Pequenino, un trombonista de jazz, simpático, formó el primer grupo de rock and roll en nuestro país: Mr. Roll y sus Rocks, con Arturo Schneider, Franco Corvini, “Buby” Lavecchia y L. Rea, “Banjo” y Jorge Padín. Mientras era parte de la orquesta de jazz de “Lalo” Fransen, grabó el primer disco de rock and roll en Argentina, haciendo temas de Bill Halley: See you alligator, Mambo rock, I cry more, Rock, Shake, Rattle and roll. Poco después Mr. Roll y sus Rocks participaron en la película “Venga a bailar el rock” en 1957, la primera en español sobre este nuevo género musical que hacía furor en todo el mundo. Luego esa banda fue elegida por Bill Haley para abrir sus shows en Buenos Aires.

El rock nacional o rock de acá

A partir de los últimos años de la década del 50, en Buenos Aires reinaban las canciones románticas italianas, francesas y boleros mexicanos, así como el tango y el folklore. Increíble pero el rock and roll se escuchaba en los bailes de carnaval, en donde se bailaba fervorosamente al igual que en las reuniones sociales y festivas. Billy Cafaro triunfó con su tema “Pity Pity”, transformándose en una fugaz estrella del rock. El twist llegó de la mano de Chubby Checker. Al principio de los sesenta los temas de rock and roll norteamericanos fueron traducidos al español por grupos de origen mexicano. Esas versiones grabadas llegarían a argentina mediante las compañías discográficas, pero tenían modismos propios. Se grabaron:”El rock de la cárcel”, “Tutti frutti”, “Lucila”, “La Plaga”, “Popotitos”, interpretadas por conjuntos como Los Rebeldes del Rock, Los Hoolligans, Los Locos del Ritmo y Los Teen Tops. Aquí aparece algo nuevo: la Televisión. El auge de la misma, hace que se produzcan programas musicales. Así nace primero “Swing” y luego otros, hasta que en 1962 se lanza “El Club del Clan” en canal 13. Los covers fueron reemplazados por temas propios. Entre los que componían se encontraban Chico Novarro, Palito Ortega, que componía asociado con Dino Ramos y Ricardo Mejía. Se destacaron haciendo rock and roll Johnny Tedesco, Lalo Fransen y Nicky Jones con su banda The Rocklands. El programa tuvo un rotundo éxito. En tanto ya había suscripto contrato con discográficas Sandro y los de Fuego. Editaron tres discos, con composiciones de los Beatles cantadas en español, con letras que traducían ellos mismos. Comienzan a tocar en el programa de televisión Sábados Circulares de Pipo Mancera. Sandro revoleaba su campera negra mientras cantaba rock and roll al estilo de Elvis Presley influenció en muchos músicos argentinos. Fueron referentes del desarrollo del rock en Argentina. En Inglaterra mientras tanto se incubaba el futuro del rock and roll, por las bandas surgidas en Liverpool, cuna del nacimiento de The Beatles, que irrumpieron haciendo la música que habían procesado al asimilar el rock y el blues que llegaba de los Estados Unidos. Crearon un nuevo género, la música pop. Por su lado, aparecieron los Rollings Stones convertidos en referentes máximos del rhythm y blues y del blues. En el país el norte, surgió Bob Dylan, un trovador que le dio poesía a la música country y folk. Los Beatles brindaron su famoso show en el programa de Ed Sullivan que los catapultó mundialmente. Hubo inclusive unos Beatles Americanos y argentinos. En Uruguay nacieron grupos que tuvieron gran convocatoria y repercusión en el futuro del rock nacional argentino. Vale decir Los Shakers integrado por los hermanos Fattoruso, una versión beatle oriental; y Los Mockers, émulos más bien de los Rollings Stones. Toda esta efervescencia hizo que muchos jóvenes pudieran expresarse a través de la música y comenzaron a escribir en su propio idioma contando lo que les pasaba en un mundo hostil y que no veía con buenos ojos a una juventud que cada vez quería más y más protagonismo. Así después, ya en plena época del sesenta y en una etapa oscura de nuestra historia, ya que estaba vigente una dictadura militar sumamente represiva, llamada pomposamente Revolución Argentina, vale decir “El Onganiato”, los jóvenes se comienzan a reunir, en lugares como La Cueva, y luego La Perla, de donde surgen después los primeros grupos del rock nacional. Podemos hablar entonces de
Tanguito, de Los Gatos Salvajes y Los Gatos, que fueron el puntapié inicial para hacer rodar el resultado de las vivencias de jóvenes músicos argentinos. Después Manal y Almendra. La sociedad comenzó a aceptar una nueva manera de componer y escribir. A partir de allí hay un lento y decisivo camino hacia un cambio global en la forma de vida de los argentinos a través de las nuevas influencias musicales de esta primera generación del rock nacional.
Valgan estas líneas como un sincero homenaje a los pioneros del rock nacional, especialmente a Luis Alberto “El Flaco” Spinetta, recientemente fallecido.

Bibliografía:
-Apasionados por el rock, Miguel Grinberg y Hoby de Fino, Atlántida, 2010
- Rock de acá. Los primeros años, de Ezequiel Avalos, 2009





Por este lugar no pasa gente
Ana Paulinelli


Por este lugar no pasa gente, ni autos, sólo pasa tiempo y nubes.
Pasatiempo: entretenimiento, tener algo entre manos.
Nubes: cúmulos gaseosos que se forman gracias a la evaporación de agua.
Puede que pasen, o también que se queden quietas ahí.
Cuando esto sucede y no se mueven se ponen grises.
Se dice que el cielo se encapota.
Y el tiempo que no para de pasar en ese círculo con dos agujas y doce números se vuelve encapotado.
Entonces sucede algo raro con la mente y las manos.
Las manos amasan, cortan, lavan, tejen, arman, escriben, tocan, dibujan, pintan, sienten.
La mente que viaja, mira, analiza, recuerda, escruta, arma recuerdos, concluye.
Mil acciones corporales y mentales en donde todo se contagia.
(se podría decir “encapotadamente”)
Por este cuadrado grande y transparente, ventana de mi cocina, puedo ver, entonces, cómo pasa el tiempo y cómo, a veces, no lo hacen las nubes.
Y si no lo hacen, las nubes, digo, porque no han venido, se produce otro tipo de milagro.
La liviandad se instala llena de la luz del sol y abraza, /con s también/, cada segundo y cada movimiento.
La mirada se agudiza hacia el afuera, comprobando el estado de la fronda del arroyo, cada hoja, cada vuelo de pájaro.
Y en ese cuenco de vida verde me encuentro. Y creo que el tiempo se ha venido conmigo, a mi centro.
A permanecer…

Ana Paulinelli




Poema
Miguel Angel Bernardi




Salirse de aquí
dejando
las obligaciones cotidianas
y los libros cubiertos de polvo.
Irse de aquí
a vagabundear
por las islas de esmeralda,
cuando es septiembre,
los soles chirles de julio
bajo los cielos grises.
Vagabundear.
Vagabundear siempre
por los tranquilos remansos,
o los arroyos,
y las lagunas de cristal;
silbando muy bajo
una vieja canción
popular y profunda,
o recitando páginas
de una vieja antología amarillenta
al único auditorio
de los árboles y los pájaros amigos.
Notas.
Palabras que llevará el viento
más allá de los últimos confines
para que las escuchen otros poetas
que deambularán también
por entre islas de coral,
o amarillas, o negras, quizás;
silbando muy bajo
una vieja canción
popular y profunda
o recitando páginas
de una vieja antología amarillenta.
y que habrán dejado también
las obligaciones cotidianas
y los libros cubiertos de polvo.



Miguel Angel Bernardi
Nacido en Paraná en 1930.




Toda la vida tiene música hoy

Sergio Pravaz





Hoy cambiaste de plano, como tantas veces lo hiciste con tu arte enseñando sin pose de maestro que la comodidad del estilo es una burocracia de la que hay que alejarse con prontitud, y ese sí que es un aprendizaje que hay que tomar.
Varios puñados de tus canciones representan la belleza en estado puro; tus letras y tu música, una ecuación osada y compleja, y aún así barrigonas de tanta hermosura cuya precisión levanta aleteos inesperados de esos que te recorren todo el cuerpo en un segundo y te dejan pensando y con la chance de que en días posteriores te llegue otro ramalazo de placer así sin más, sin pedirlo, y te cae una ficha, una comprensión tardía que te ayuda a mirar mejor.
Yo soy poeta gracias a vos, sobre todo gracias a tu disco “Artaud”, esa perla/herencia del año 72; la conmoción que produjo en mi fue la mejor enseñanza; procurar trabajar con las palabras asumiendo todos los riesgos; desmalezar hasta que aparezca el brillo, lo importante, lo necesario, lo que debe ser dicho y continuar el camino sin detenerse ni mirar para atrás porque siempre es mucho lo que queda por hacer.
Y sobre todo la fe, esa fe absurda y sin concesiones que siempre se te vio como una hermosa costura de artista trabajador que cree a pie juntillas en su arte y no escucha al rebaño de colados que tanto abunda.
Y la fe siempre es absurda y es vana, y por eso es intangible y nos acompaña desde siempre; y ahí radica su poder, en ese carácter inaprensible, en su potencia cuando somos capaces de sostenerla a través del tiempo. Aunque no logre ser acto, el aprendizaje surge del tránsito, y esa es otra de tus enseñanzas.
Sí, es inevitable la biología pero felizmente también es inevitable el rayo de tu arte, que te atraviesa y te quita el boleto de regreso para que aprendamos a vincularnos con la experimentación como camino posible para hacer mejor las cosas.
Dicen que Sócrates dijo que toda discusión sobre música debe tener por objeto lo bello; no sé si fue ese filósofo o quién, pero no dudo que esa máxima formaba parte de uno de tus pensamientos más profundos; tus más de cuarenta años al servicio de esa bandera lo atestiguan de manera cabal.
¡Buen viaje Capo! Te escucho y te seguiré escuchando siempre, y te lloro en silencio, con una desgarradura extraña, como de un hermano mayor que se fue, pero también te lloro con alegría, por todo lo bueno que me diste.
¡Gracias por la belleza que me animaste a buscar!


Video de Luis Alberto Spinetta : Seguir viviendo sin tu amor



Una cosa trae la otra por Lily Chavez
Y sus polleras siguen pariendo brisas



Fue bueno escuchar que comentaban por televisión, de lo impecable que está el Parque de Las Naciones y los espacios verdes de Bº Las Flores. Me gustó que se dijera y que no todas sean pálidas en nuestra querida ciudad de Córdoba. En lo personal, hace tiempo que no paro de quejarme por lo que sucede en la peatonal con la decena de vendedores que pululan por todos lados.
Me quedé pensando en el contraste entre los avances tecnológicos por ejemplo, y la realidad que uno vive día a día y que nos devuelve a los orígenes del comercio. Me vienen las imágenes de los pueblos que se distinguieron por su actividad mercantil, como Egipto, Fenicia, Cartago, India, Grecia y Roma pero claro, eso era otra cosa, eran el necesario y natural inicio de la actividad mercantil. Algunas cosas parecen avanzar por demás, otras retroceden, otras cambian. Hace una semana, en la Terminal de Ómnibus de Deán Funes, mientras esperaba el colectivo, llegaron dos gitanas. Me resultó extraño que cada una viniera cargando una canasta grande, de las que se usan para la venta de pastelitos o de salames. Llevaban la vestimenta y el estilo de sandalias que las caracteriza, pero ya no alhajas ni tanto oro en sus dientes. Hasta sus actitudes están lejos de aquellas de antaño que cautivaban o nos asustaban cuando éramos niños. ¿Y saben qué? No ofrecían leer la palma de la mano, ofrecían encendedores electrónicos, repasadores, linternas, etc. y me dio cierta tristeza, no porque sea una deshonra vender, sino por lo que han significado siempre como etnia. Los gitanos, romaníes, zíngaros son una comunidad originaria del Subcontinente Indio, que data de los Reinos medios de la India, con rasgos comunes pero con enormes diferencias entre sus subgrupos. Hay, incluso, un cuadro de William Adolphe Bouguereau titulado “Jóvenes gitanos” que no se parecen mucho, ni en su vestir ni en sus rasgos, a los gitanos que habitan nuestro país. Lo importante es que no hay tenido una historia menor y que de una u otra forma han sufrido el rechazo y la discriminación. Hoy se encuentran asentados principalmente en Europa donde son la mayor minoría étnica de la Unión Europea, aunque también están presentes, pero en menor proporción, en el resto del mundo. Se cree que llegaron a España hacia 1415, dispersándose y viajando por todo el país. Las relaciones entre la población local y los gitanos fueron en general buenas durante el Siglo XV. Pero, con la llegada al trono de los Reyes Católicos, la situación cambió radicalmente, presumiblemente a causa de la búsqueda de homogeneidad cultural en España. Las autoridades dieron a los gitanos un plazo de dos meses para que tomaran domicilio fijo, adoptaran un oficio y abandonasen su forma de vestir y sus costumbres, so pena de expulsión o esclavitud. Las Cortes de Castilla de 1594 emitieron un mandato tendiente a separar a los gitanos de las gitanas, a fin de obtener la extinción de la raza, vaticinando la política de esterilización que seguirían otros monarcas europeos. Esto nomás ya es terrible. Hay un acontecimiento poco recordado y diríamos, escasamente estudiado por los historiadores , que fue La Gran Redada de 1749, también conocida como Prisión General de Gitanos, una persecución autorizada por Fernando VI y organizada en secreto para arrestar y extinguir a todos los gitanos, sin excepción alguna de estado, edad o sexo. La discriminación legal hacia los gitanos perdura hasta la actualidad. En pleno siglo XX en el Reglamento de la Guardia Civil de 1943 (Art. 4 y 5) se especifica que los gitanos debían ser vigilados en forma especial. Recién en 1960, la Iglesia católica anuncia comprometerse con la mejora de las condiciones de vida a la población gitana. Siempre los castigos caían sobre la comunidad sedentarizada para que se les hiciera poco atractivo el asentamiento. Al mismo tiempo, la restricción en el ejercicio de oficios generaba que tuviese que acudir a profesiones itinerantes y estacionales. El nomadismo, en cierta medida, no es una causa, sino una consecuencia de la persecución y la marginación.
En nuestro país viven aproximadamente 300.000 mil gitanos pertenecientes a diferentes grupos: Kalderash y Iovari.
Y como quiero quedarme con la imagen de esas mujeres gitanas que todos conocemos, un poema de la villamariense Alicia Perrig para homenajearles, mientras les digo hasta la próxima, cuando Una cosa traiga la otra.



Gitana



Con un niño enancado en la cadera
y otro
chorreando
en el cantero de su falda
cruza los días con decisión trashumante
lleva el signo de su hombre en la cabeza
la quebrada de los pechos
se traga un Cristo
y su agonía
manipula el arte de hilar líneas
de azorar ruecas
y en la voluptuosidad de su cadencia
carga el destino de una raza
cincelada en las hogueras
clandestinas

de los que
aguijoneados
por tanta diferencia
persiguieron caravanas
profanaron su universo
descartaron sus cenizas del mapa genocida

pero su pollera
sigue
pariendo brisas
y su lengua
arrebatando tumulto de tambores
y sus monedas
bisbiseando maldiciones y profecías.

Alicia Perrig











Reflexiones después de la tormenta

Rafael Roldán Auzqui



Unas breves reflexiones pongo a consideración de la opinión de mis lectores. Días pasados no sabíamos si aquello era el fin del mundo -en el imaginario colectivo está instalado que 2012 es un año de perfil apocalíptico, aunque ya sabemos que las profecías surgen para que no se cumplan-, pero la tormenta que azotó a la ciudad de Córdoba y zonas aledañas fue muy intensa y -para algunos- mortal.
La noticia pasó por el racconto de los daños y de las víctimas fatales. No faltó la fácil intertextualidad que llevó a decir "los árboles no mueren de pie", que -por supuesto- nada tiene que ver con la obra de Casona. A los pocos días, los árboles caídos comenzaron a ser hachados y recogidos, algunos con grúas, de la vía pública. La tarea que se debió hacer prolija y concienzudamente, a lo largo de meses o de años, se tuvo que hacer en cuestión de días, con altísimo costo...
Durante días enteros hubo barrios que padecieron la falta de energía eléctrica, esa segunda naturaleza que nos lleva a lamentar la falta de luz, aire acondicionado, ventilador, tv, microondas, carga para el celular y, si hablamos de un edificio, hasta termina faltando el agua, etc. Hubo quienes pensaron bucólicamente en la vida campestre, pero sin sus compensaciones naturales... en medio del smog, el ruido, el calor y el hábitat hecho de cemento y asfalto.
Tormentas como la soportada escapan a la voluntad humana, hasta cierto punto... En ciertas culturas, mal llamadas "primitivas", están los que pueden invocar las fuerzas de la naturaleza y cambiar sus "incontrolables" designios. No significa que, porque no tenemos seres dotados de esas cualidades para transformar las tendencias de las fuerzas naturales, estamos exentos de cierto grado de responsabilidad.
Los cambios que estamos experimentando en relación con la naturaleza tienen que ver con la necesidad que existe en la humanidad de un cambio de conciencia. Al alterar el equilibrio de los elementos naturales que están en su propia bio-estructura, con pensamientos, sentimientos y acciones no armónicos, el hombre atenta -consciente o inconscientemente- contra la ecología medioambiental. Entre las acciones "conscientes", está la tala indiscriminada de bosques autóctonos, que indudablemente atenta contra el ecosistema, provocando inundaciones y todo tipo de calamidades naturales.
A su vez, creemos que muchos de los daños provocados por la caída de los árboles -o de sus ramas- podrían haber sido evitados, con una poda sistemática, que hacía tiempo no sólo no se hacía, sino que se evitaba, según instrucciones de quienes controlan parques y paseos. Pareciera que hay que esperar a que los árboles añosos se vengan abajo para recién pensar en sacarlos o sustituirlos por nuevos, cosa que debería ser una práctica habitual, como ocurre en toda ciudad organizada.
Por último, insistimos en que la naturaleza es un espejo de lo que los seres humanos estamos haciendo con ella... aún así es bastante piadosa, ya que brinda albergue a 7 mil millones, sin pedir nada a cambio. Seamos conscientes de ello. Y obremos en consecuencia.




LEOPOLDO MARECHAL: El poeta depuesto y la energía viviente del símbolo

por Jorge Torres Roggero



Leopoldo Marechal (1900-1970) , compañero de convivios y aventuras juveniles de Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Jacobo Fijman, Xul Solar y toda la brillante generación de artistas argentinos de vanguardia, en la década de 1920, se erige como víctima paradigmática de una crítica que juzga al escritor por su postura política y no por su producción literaria.
A más de cuarenta años de su muerte, continúa siendo un proscripto de la crítica canónica sea esta tradicional o progresista. Cuando el 17 de octubre de 1945 se mezcló con las multitudes descamisadas, fue abolido de los círculos de la figuración y el prestigio. El había elegido un destino de lealtad mutua con anónimos compañeros que aún transitan su obra como un territorio de promisión y de esperanza:
“Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba hacia la Plaza de Mayo. Vi, conocí y amé los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, aino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina “invisible” que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas mi hice peronista”.
Hacerse peronista sirvió de señal para que sus compañeros de generación, salvo alguna honrosa excepción, le dieran la espalda primero, lo denostaran después y finalmente lo silenciaran junto con millones de argentinos. Basta leer las críticas de González Lanuza y Rodríguez Monegal al Adán Buenosayres, en 1948, para darse cuenta de la inquina del intelectual sedicente progresista y democrático frente a las conquistas sociales del pueblo argentino. Sólo Julio Cortázar, con la mirada flamante que los martinfierristas habían olvidado ocupados en aferrarse a su ramito de laurel, supo valorar la novela de Marechal como un acontecimiento de singular importancia en nuestra historia literaria. Claro está que esta sincera admiración despertó reproches y disimuladas sanciones en los círculos literarios hegemónicos que el joven escritor fatigaba.
Las novelas El Banquete de Severo Arcángelo (1965) y Megafón o la guerra (1970), profundizan el Adán Buenosayres y, al mismo tiempo que se ofrecen como soportes de una contemplación metafísica, organizan modos de interpretación del acontecer individual y social, de la “patria terrestre” y “la patria celeste”.
II
La obra de Leopoldo Marechal es tan amplia que resulta, sin duda, difícil tratar de definir cuál es el mensaje que nos deja en relación a la patria y su historia, al mundo y su futuro en el milenio. Citaría, para comenzar, una estrofa suya que nos habla acerca de lo que le secreteó el surubí al camalote:
“No me dejo llevar por la inercia del agua
y remonto el furor de la corriente
para encontrar la infancia de mi río” .
Quizás en este camino del surubí esté diseñado el camino que Marechal nos trazaba para una posible lectura de sus obras y también para rastrear el sentido que daba a la literatura. Pensemos en el surubí: un pez que navega contra la corriente en busca de la infancia del río, es decir, de un centro primordial, de una fuente de agua viva, de un lugar de alegría: la palabra primera.
En una etapa de la civilización que Marechal consideraba, tomando a Hesíodo, una edad de hierro, una edad en que los hombres han extraviado las vías de conocimiento, la percepción del sentido profundo y en que pareciera que la luz yace escondida, se erigía como la Gran Voz, Megafón, aquel que venía a anunciar, por un lado, todos los castigos y los desastres que acarrearía al hombre el olvido de los caminos esenciales y, por otro , vaticinaba un tiempo nuevo, el milenio, a través de una lectura muy peculiar de un viejo texto de nuestra cultura judeo cristiana: el Apocalipsis. Por eso, lo que me interesa destacar ahora es el abordaje del sentido profundo (pienso en Bajtin) y el tratamiento del símbolo por Marechal. No el símbolo literario, sino el símbolo como una energía viviente, como soporte para el salto metafísico. Marechal lo repite constantemente: consideraba al símbolo en el sentido epifánico del Evangelio. Repetía con frecuencia la frase de la escritura que dice: “La letra mata y el espíritu vivifica”.
Seguía, en consecuencia, una tradición que arranca en lo más profundo de la cultura occidental mediterránea y, en esa búsqueda, estaba pronunciando a sabiendas una epifanía sobre el destino de América. En sentido guenoniano, rastreaba el lado interno del Verbo, sede de la universalización de nuestras esencias. Denunciaba todo lo que había de profanatorio “en la utilización meramente literal de los mitos y de las literaturas tradicionales”. Cuando eso se da, la consecuencia es terrible: la letra matando al espíritu es un suicidio riguroso. Y las modas que se reducen a una mera literalidad carecen, según Marechal, de todo futuro posible.
Desde su perspectiva, la literatura tiene un valor terapéutico. Por eso hablaba de “la energía viviente de los símbolos”. Se trata de un “arte de vivir” no apto para pseudogogos, es decir, para los profesionales de la letra muerta. Los pseudogogos son aquellos que enseñan desde la letra muerta, los prisioneros de la literalidad mutilante, que conlleva el degüello de la alegría y la belleza.
Toda la obra de Marechal exige una lectura en clave simbólica: simbolismo del viaje en Adán Buenosayres; simbolismo escatológico de un final de finales en El Banquete de Severo Arcángelo que es el libro que, a lo mejor, hoy tenemos que leer para desentrañar el misterio del milenio y ese Megafón que fue escrito en horas claves de la patria y que despliega el simbolismo de la guerra. Ya sean sus símbolos, el viaje, la guerra o el tiempo final, la obra de Marechal se refiere siempre a aconteceres del hombre, de la cultura y del cosmos. Es muy importante tener en cuenta esto para entender qué es lo que dice cuando habla de patria celeste o de patria terrestre, de lo contingente y de lo absoluto. Es importante distinguir entre una historia que podríamos llamar profana, que para Marechal es el aspecto inferior del mero acontecer, y la historia sagrada. El simbolismo es, entonces, la vía de conocimiento que Marechal elige en una edad sombría en que predomina el racionalismo reductivista.
Es interesante el uso del simbolismo solar y el simbolismo lunar. El sol, símbolo del corazón, del intelecto amoroso; y la luna, símbolo de la razón refleja. Reflexionar, piensa, especular: son todas palabras que se pueden relacionar con reflejo y con espejo, con la luz lunar, luz penumbrosa de la edad sombría.
Marechal, hablando del descenso y ascenso del alma por la belleza, postula que la razón busca poseer una esencia viva, pero sólo logra un concepto helado; la razón dice, dice, opera como el espejo que sólo toma y devuelve una imagen del objeto enfrentado con él y no el objeto mismo que sólo puede ser aprehendido por el intelecto amoroso.
Es apasionante, también, la aplicación a nuestra realidad nacional de los grandes simbolismos tradicionales. A través de esos símbolos universales, que están en todas las culturas, logra una síntesis, une las mitades dispersas, las de la pertenencia a una tierra, a un destino peculiar, individual, singular, y la participación en una humanidad y un cosmos. Por eso es bueno recordar el simbolismo que despliega en Megafón: el de la figura inmemorial de la víbora, en que la verdad más alegre, la verdad del pueblo, refulge victoriosa. Como la víbora el pueblo rompe siempre la peladura de los viejos figurones, y deja ver, en el momento exacto, su piel brillante, su verdad incontrastable.
Por último, respecto al tema de los simbolismos, quizás es bueno acordarse de un fragmento de Marechal referido al extraordinario poder del lenguaje simbólico. Nos habla de cómo los símbolos que parecen muertos alguna vez resucitan; de cómo, este camino de la búsqueda, de la construcción de la patria terrestre de acuerdo al plano eterno de la patria celeste, es un camino que implica toda nuestra vida y que la lectura de los símbolos es una lectura que supone un compromiso. Quizás lo más hermoso que se ha escrito sobre los símbolos, sobre su valor y sobre su energía, sea esto:
“ Hay símbolos que ríen y símbolos que lloran, hay símbolos que muerden como perros furiosos y símbolos que se abren como frutas y destilan leche y miel; hay símbolos que aguardan como bombas de tiempo junto a las que pasa uno sin desconfiar y que revientan de súbito pero a su hora exacta; hay símbolos que se nos ofrecen como trampolines flexibles para el salto del alma voladora y símbolos que nos atraen con cebo de trampa y que se cierran de pronto si uno los toca y mutilan entonces o encarcelan, y hay símbolos que nos rechazan con su barrera de espinas y que nos rinden al fin su higo maduro, si uno se resuelve a lastimarse la mano”.
Leopoldo Marechal es, entonces, uno que siempre resolvió lastimarse la mano. Alguien que en el momento en que Argentina marchaba por las calles de Buenos Aires hacia una de sus más grandes y pacíficas epopeyas históricas, bajó con su dolor a cuestas, estuvo con “ellos” y marchó con “ellos” en aquel 17 que, según su conocido soneto, parecía Mayo:
De pronto alzó la frente y se hizo rayo,
(era en Octubre y parecía Mayo),
y conquistó sus nuevas primaveras.
El mismo pueblo fue y otra victoria.
Y como ayer enamoró a la gloria
¡y Juan y Eva Perón fueron bandera!
Desde entonces mantuvo una lealtad que durante toda su vida lo condujo, no a ser obsecuente de nadie, sino a ser la voz de su pueblo; y leal a su Jefe, como él lo llamaba. Esas lealtades lo convierten en el “poeta depuesto”. Esa proscripción creo, no ha terminado. Marechal sigue estando proscripto y es nuestra tarea reconstruir su mensaje con la misma pasión de esos seguidores de Megafón que se organizaban es busca del falo perdido. Predicadores, realizadores o guerreros, la misión es reconstruir el cuerpo de Megafón para rescatar su voz magna. Esa voz grande que resuena y que no va a dejar de tronar en la historia de nuestra literatura y de la literatura universal porque mientras los argentinos no la estudiamos, sabemos que, en otras partes del mundo, se dedican cada vez más a su obras.
En Marechal nada hay inocente; inocente en el sentido originario de la palabra - el que no sabe - sino que detrás de la retórica siempre hay una didáctica, siempre hay una enseñanza, un camino. De modo que si uno lee Poema de Robot – por ejemplo- hay todo un argumento, argumento en el mejor sentido tradicional de la palabra, en el sentido de la tradición del occidente mediterráneo, pero también en el sentido de Martín Fierro, que se “sentaba en el plan de un bajo/ a cantar un argumento”.
La síntesis de Marechal es la de un criollo que se anima a manejar todo el pensamiento de una tradición milenaria como actualización del Evangelio, actualización en el sentido de poner en acto, de llevar a la práctica. Pensemos en aquel episodio del “Adán Buenosayres”.
Adán se dispone a bajar a los infiernos, a la oscura ciudad de Cacodelfia, acompañado del astrologo Schultze. ¿Y cuáles son los rituales que realizan para encontrar la entrada a las profundidades, al descenso y a la prueba? Pues bien, es un contrapunto, una payada de adivinanzas tradicionales con la vieja Cleta, bruja folklórica universalizada por el humor y la parodia. Se trata de un contrapunto de saberes que no son de los libros, sino de la cultura popular, transmitidos oralmente. Marechal recorrió, y amó, las provincias. En Santiago del Estero conoció el misterio de las salamancas, y también los secretos de Buenos Aires con sus iniciaciones y sus cultos populares.
A Marechal nada le es ajeno porque considera que toda la creación, en cierto modo, es un libro; un libro que nos habla y en que el mal, o el pecado, o lo que es considerado dañino, es parte también de ese mundo. Si algo resulta de las metáforas de Marechal es que son siempre un salto a la alegría, son un cruce hacia una nueva dimensión, teniendo siempre presente que según aseguraba, el hombre se balancea siempre entre lo sublime y lo ridículo. De allí el “humor angélico”, porque Marechal consideraba que todos somos ridículos, o sea, motivo de risa, por cuanto somos criaturas. Y por lo tanto, imperfectos. Hasta los ángeles, en tanto criaturas, tienen su grado de ridiculez. En síntesis, nada de lo humano le es ajeno. Yo diría que para leer a Marechal a lo mejor tenemos que salir de los presupuestos y los cánones literarios: comenzar a manejarnos con otros códigos. A lo mejor la lengua perdida, llamada también lengua de los ángeles o lengua de los pájaros, esa que entendía San Francisco de Asís y que muy pocos han podido recobrar.



Leopoldo Marechal




Mar



“El mismo mar nos pierde;
nos encuentra y nos pierde.’’
Fogwill
‘’Nadan peces en mi sangre
y oscilan entre dos agua como las llamadas imprecisas
de la memoria’’
José Saramago

Quiero ir al mar sacabocados, espumapeces, acuarioinquieto.
El mar fuegolejano,
mojamigrañas, acidulsalado.
Someterme, a sus rebañoespumas,
dádivainquieta,
tragadistancias.
Ser sereno Ser.
Bajo una sombrilla,
leer poemas mientras sus aguas
su espumaenojo
baña mis piernas, aclara, aclara…
Que me lleve y me pierda.
Me encuentre y me pierda.
Me nazca agua,
pezpluma,
acuariovuelo.
Quiero ir al mar.
Que Él, me haga su presa.
Y llame a las puertas de mí, Quien era.
Marta Comelli



Dicotomías cordubensis
Eduardo Alberto Planas





Ustedes pueden ir a todos los bailes de ‘la Mona’ pero nunca serán como nosotros”, les dijo una noche un “monero” de ley. Y no lo decía para provocar, sino como, al fin y al cabo, una reflexión desde lo más profundo de su lugar en la sociedad. Acaso esas palabras quedaron flotando en la mente de Rosendo cuando se puso detrás de las cámaras de De caravana (…) “.Extraído de la entrevista realizada a Rosendo Ruiz, director de la película De Caravana en el diario La Voz del Interior


“ Quisió, lo que pasa nero, es que vo soi muy humiento”. Escuchado por el autor en la Sala del Rey en el Baile de VIP de La Mona Jiménez


Confieso que una de las preocupaciones que siempre he tenido es esta dicotomía existente en nuestra Córdoba, que se refleja en distintos ámbitos: literario, cultural y hasta político.
Esta tensión entre lo culto y lo popular, máxime en una ciudad que pareciera dividida, partida en dos: la córdoba Docta y la marginal, la académica y la del dialecto “quisió”, la de los “chetos” y la de los “cuarteteros”, la revolucionaria de la reforma universitaria, del Cordobazo, y la conservadora, clerical, fascista, la de Menéndez. Esta faceta es la que ha predominado últimamente.
Paradojalmente ambos partidos políticos mayoritarios son iguales: conservadores y han pergeñado localismos anacrónicos (las conocidas “ínsulas”).
El cine ha reflejado esta dicotomía. En la película De Caravana su director dijo en la entrevista citada supra: “(…) El retrato más profundo de la película es el de una sociedad partida. “Te aislás del otro con el que convivís todos los días, con el que compartís un lugar en el mundo. Cuando se proyectó la ‘peli’ en Toulouse, en Francia, donde hay muchos problemas de segregación, el público la entendió perfectamente”(…)”.

En el exitoso filme cordobés se plantea esta dicotomía entre “los chetos” y los “cuarteteros”, a través de logrados personajes y de escenas antológicas pero con un final que otorga la posibilidad de un reencuentro entre ambos mundos.
Debo confesar que una anécdota parecida a la que relata Rosendo Ruiz, me sucedió hace unos años cuando fui con parte del staff a un baile VIP de La Mona en la Sala del Rey (que quedo reflejado en una artículo de Carolina Riachi publicado en el Anuario del año 2007 del Boletín). Cuando me encontrábamos en la barra del lugar se ubico al lado un joven, delgado, gorrita, pelilargo, de tez morena quién me miraba permanente sin dejar de hacer saltitos al compás del ritmo. Luego me dijo amigablemente:”Oiga don, hace como 15 años que vengo al baile de la mona, y nunca vi una persona como usted”.

El periodista porteño Roberto Mero, ligado a sectores de izquierda, allá por la década del 80 escribió un texto sobre La Mona Jiménez, (La Mona va, Editorial Contrapunto, 1988) luego de participar en decenas de bailes, recorrer miles de kilómetros junto a Jiménez, y testimoniar las críticas y la euforia “de algo que está en movimiento". Creyó ver en el aquél un futuro líder de los sectores marginales cordobeses -y argentinos- y a sus seguidores como el fermento de un nuevo sujeto social que llevaría adelante las utopías revolucionarias, aplacadas en esa época; un símbolo de la cultura marginal, de la música anti-sistema.
La Revista Hortensia – en su momento- de la mano del Cognini, sacó a luz en clave de humor lo subyacente.

No debemos olvidar al genial Roberto Arlt, que puso en evidencia la transformación social y cultura de Argentina post- inmigración. Una mutación de la que no se percataba el régimen conservador, que pretendía imitar a Europa, más precisamente a Francia, a la cual admiraba culturalmente, en tanto políticamente lo hacía con Inglaterra, y cuyo ejemplo paradigmático fue la Revista Sur de Victoria Ocampo.(1) Actualmente Washington Cucurto con su libro Cosa de negros, describió en un lenguaje fresco, lleno de neologismos cruzados la jerga de los inmigrantes de países limítrofes y el mundo de las bailantas de cumbia.

Damas gratis, lo hizo en la música (la llamada cumbia villera), con osadas letras, que reflejaban esa “marginalidad” y que motivaron su prohibición. Hoy no se consiguen esos compactos.

El artículo: "Lo culto" y "lo popular": Radiografía de un romance 8 40”, de Mariana Valle, que se publica en este número, brinda algunas claves del fenómeno.

El tema da para mucho y el debate queda abierto.






(1) Hernández Arregui, Imperialismo y Cultura, Editorial Plus Ultra, 1973.






"Lo culto" y "lo popular": Radiografía de un romance 8 40

Mariana C. Valle




Recuerdo ahora el tema de Rodrigo "ella multimillonaria y del más alto nivel, terminó la secundaria con un promedio de 10, sus amigas sorprendidas no lo podían creer, que una noche distraída del baile se fue con él". Seducción y traición son los tópicos que operan los diálogos entre las cultura legitimadas o letradas y la esfera de la cultura popular o el "consumo de masas" (1). Escritores como Roberto Arlt o Manuel Puig hicieron culto del uso de los medios masivos de comunicación como el cine o el folletín para imprimir su estilo personal sobre esa base. Arlt, por ejemplo, se diferenciaba de los solipsistas de Florida -demasiado empreñados en el culto de la metáfora-, pero también de los ya retrógrados de Boedo - demasiado atenidos a un realismo conservador en sus formas-. El escritor supo absorber todo aquello desdeñado por la literatura "culta" de ese entonces y utilizarlo con impacto narrativo a la manera del "cross a la mandíbula": Es este el idilio del romance entre lo culto y lo popular, cuando lo primero usa a lo segundo para crear un producto nuevo valorando ambos términos por igual. Es similar a la metáfora de la transculturación, se usan elementos provenientes de una cultura "a" (podríamos decir, "popular") y una cultura "b" (podríamos decir "letrada) que darán origen a un producto original que no es meramente la suma de ambos, pues, al combinarse los elementos dejan de ser lo que eran originariamente (toman otro sabor como la metáfora del "ajíaco" de Ortiz: un caldo que reposa al que se le suman verduras y especies, de manera que el sabor del antiguo caldo no es el mismo junto con las verduras ni éstas saben cómo antes de entrar en el caldo) y además existe una cuota de tensión entre ambos términos: no es el mero sincretismo ni permanecen éstos ya estables y definidos.
Tras la luna de miel viene la traición, lo vamos a ejemplificar con Arlt: Primero, se aleja del discurso popular con el entrecomillado que separa las palabras del lunfardo del resto de la narración. Después con el desdén con que se burla de las familias pobres que, atiborradas de comida, van a ver espectáculos "alienantes" en el cine y no concurren al "bien pensado" espectáculo del Teatro del Pueblo. Decepción, cuando -como lo acusa Ghioldi- no deja de ver la masa como aún "incapaz" para pelear por la revolución social sin la presencia tutelar del intelectual comprometido. Traición cuando critica la muchedumbre que sigue a Yrigoyen como ignorante de los sucesos reales. ¿No comprendió Arlt que aquellas masas seguían al dirigente argentino que implementó la mayor cantidad de medidas beneficiarias para el incipiente proletariado local e, incluso, para los hambrientos inmigrantes de los conventillos?
Romance y traición, ¿por qué casi siempre termina así? Esto me recuerda a la película cordobesa De Caravana que representa la típica historia de "la bella pobre" de La Cenicienta: ella es bella, y allí radica la fuente de su poder (lo que le permite seguir el programa narrativo de su mandato de ascenso social es estar en conjunción con las armas de la belleza), mientras que él es rico y puede hacerla ascender socialmente mediante el amor que la "redima" de su pasado y sus penurias. Sí, ese cuentito lo conocemos todos. Pero él también puede verse "fagocitado" por ella, extasiado por su alma "salvaje", por el son de sus caderas que se mueven contundentes como los tambores del África (tratemos de recuperar la historia fuera del estereotipo de Walt Disney), por su libertad frente a las convenciones de la vida burguesa, por el humor del pueblo celebrado en cada una de sus fiestas (allí donde, como dice Bajtin, se eliminan las diferencias de clase que los subyugan diariamente y se entra, por un momento, en el reino de la universalidad).
El pensamiento occidental siempre busca acercarse a la cultura popular desde la intelectualización y en ese sentido despedaza parte del significado que lo popular realmente tiene y que se resiste a ser interpretado y absorbido (y allí radica su fuerza) por los criterios lógicos y estándares del investigador (y ahora recuerdo que Lucas Tejerina mencionaba en el número 2 de la revista Falta Envido sobre este aspecto, que el cuarteto se siente y no se piensa). Es un problema metodológico, no se puede acceder a la cultura popular sólo por el acto consciente de la intelectualización. En buena medida algo se le escapa a los cientos de personas que han ido al "baile" para tratar de "captar el sentido" y no lo encontraron...



En buena hora el cuarteto todavía se resiste a ser una pieza de museo -"está siendo" como dice Kusch, es estudiado, pero todavía tiene "uso", es una literatura "otra" que no se deposita prolijamente sobre el aparador-. Cuando el cuarteto haya sido absorbido por todos estos investigadores que falsearán sus sentidos porque lo que falta es una metodología para el encuentro "culto"-"popular" quizás ya haya desaparecido. Los grupos humildes que se identifican con él género buscarán otras vías para celebrar su autonomía. El discurso de occidente siempre se acerca a los objetos observados desde la ciencia, pero en América hay otro pensamiento raigal basado en el plano afectivo y en base a la opinión y no "el dato". Para Kusch: “Tenemos dos maneras de ver la realidad. Una es de frente, donde se nos dan las cosas concretas y claras y otra es la que se nos entra por el rabillo del ojo, donde manejamos extraños e incomprensibles símbolos” (184). El pensar desde "lo popular" y desde "la ciencia" no se oponen sino porque de un lado el segundo paradigma ha pretendido afirmar una seguridad que le faltaría al primero, cuando esto no es así. Pensar "lo popular" es preguntarse por un sentido que ya está, pero hay que descubrir (seguir la huella) y el preguntarse por "el otro" es en realidad preguntase por uno mismo por lo que es común entre el investigador y el investigado, pero que ha sido difuminado por el discurso de occidente. Es, entonces, un pensar tautológico que vuelve sobre el sujeto mismo que se interroga (2).

Y lo que se nos entra por "el rabillo del ojo" y nos mueve a bailar un cuarteto y tomar un fernet hasta que las velas no ardan es el goce hacia lo popular. Todo aquello que intelectualmente nos aleja, emocionalmente nos involucra. El problema es que nos vendieron la mirada de occidente, el mundo del progreso ilimitado y por eso siempre nos preocupa el dinero sobre la vida de los demás: "¿de qué trabajan?", "¿cuánto ganan?", "¿por qué se ven felices en la miseria?"
“La ´cultura popular’ -dice De Certeau- supone una operación que no se confiesa. Ha sido necesario censurarla para poder estudiarla. Desde entonces, se ha convertido en objeto de interés porque su peligro ha sido eliminado” (47) Para algunos intelectuales es preciso alejarse, aclarar que "voy al baile por trabajo", o escucho cuarteto "sólo en fiestas de casamiento". ¿Pero cuál es el secreto?, ¿no será que en el fondo tememos reconocernos tan míseros como "el otro" juntando la platita para fin de mes, conjurando la "ira" de la ciudad maldita, esperando que el azar caiga sobre la olla del fruto y no de la maleza como los incas?. En occidente nos enseñaron que podía erradicarse todo lo malo, que podía eliminarse el desierto para llevar el progreso a todos lados, que el mal de la Argentina era su extensión que impedía el afán de la "civilización" y cada vez que irrumpe el "malón", en un acto político, en una fiesta o en donde sea el burgués tiene miedo de caer en ese "pozo" donde el indio, el "cabecita negra", la "chusma" y es una verdad que debe silenciar porque implica el temor frente a lo conocido. Tal vez ese temor tan profundo sea el de reconocerse en "el otro", de arrastrarse pasionalmente a un mundo que se creía perdido y que irrumpe a la manera de "deja vu"... Allí cuando todavía el indio cultivaba su pequeña parcela y rogaba al dios para subsistir un día más en el "hervidero espantoso" de su pueblo, una filosofía nuestra que pervive en el marginal porque permaneció fuera de la occidentalización de la conquista y aún conserva el rostro verdadero del americano que por las noches se "deja estar nomás" que no puede superar la angustia que desgarra al hombre entre la vida y la muerte comprando una 4x4 o una simple heladerita sino que precisa acudir a un plano trascendente.
Se habla muchas veces del baile como de un lugar maldito "cuidado que allá va la negrada". Ese miedo tremendo de contactarse con el "hedor" de América. El miedo es al "choreo", pero... ¿no será que quisieran en cambio robarle a ellos esa verdad sagrada?
Desearían, en el fondo, tener esa tranquilidad del otro que "se deja estar no más", que no cree en las cosas si no en los frutos que se dan de una vez y para siempre, mientras se toma un fernecito y danza con la chichi en la pista.
Para seguir pensando, de manera muy divertida, José Luis Bigi retoma el tópico del romance 8/40 (3) en Un guacho apellidado Paz, donde un huérfano (quien se auto apellida Paz al ver la estatua del general) se enamora de una psicóloga adinerada que pretende utilizarlo para hacer unos estudios sobre "la personalidad del marginal". El final, lo dejo abierto.
Imperdibles:
De Caravana (2011). Película cordobesa realizada por Rosendo Ruiz.
Bigi, José Luis (1990). Un guacho apellidado Paz. Alcíón Editora. Cba.
Ver:
De Certeau, Michael (2004): La cultura en plural. Ed. Nueva Visión. Bs. As.
Kusch, Rodolfo (2007) "El misterio de estar no más" de La mala vida porteña en Obras Completas Tomo I. Editorial Fundación Ross. Rosario (2007) "El pensamiento Popular desde el punto de vista filosófico" en Obras Completas Tomo III. Editorial Fundación Ross. Rosario. Págs. 496 a 551. Bs. As.
Ana María Amar Sánchez (1999) “Estrategias de seductores: una política del placer” en Letrados Iletrados. Págs. 187-197.
Tejerina, Lucas (2010). Entrevista. En Falta Envido. Número 2.
Sobre Transculturación y la metáfora del ajiacocubano,ver:http://www.americanistas.es/biblo/textos/08/08-177.pdf
Sarlo, Beatriz. (2000) "Narraciones semanales: Una mirada literaria" en El imperio de los sentimientos. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires. Pps 17 a 30.




Notas

(1) "Existe una seducción de los textos por los géneros y los discursos de la cultura popular, paralela a la producida –y buscada- en el lector, pero seguida de una inevitable traición. Amor e infidelidad hacia las formas populares: los textos la usan, la integran, pero no pueden evitar marcar su diferencia, que es la diferencia con la otra cultura.
Toda la literatura vinculada con formas populares realiza el mismo gesto de contacto y diferencia; desde el uso que hace Borges del policial hasta la transformación del mismo género en Ana Lydia Vega, distintas estrategias, diferentes usos, pero el mismo gesto de seducción y decepción.
Es más, éste ha sido el modo por el cual la literatura latinoamericana ha luchado por imponerse frente a un canon que la excluía, piénsese en el rechazo de la obra de Arlt, atravesada de géneros bajos como el folletín o en el de las primeras novelas del mismo Manuel Puig, criticadas por su falta del estilo y su gusto kitsch.
Esta narrativa ha buscado en los márgenes y en la seducción de esos márgenes, un modo de construir literatura y diferenciarse de las formas cultas, creando otro espacio, pero distinguiéndose de ambos y transformándolos.
En los últimos treinta años esta tradición se consolida, se vuelve ella misma canon y como tal, ejercita una autoridad que anula todo índice de marginalidad, el margen se ha desplazado al centro (Amar Sanchez, 2007: 189)"
(2) "La fenomenología disuelve la oposición entre sujeto y objeto para restaurar lo mismo, y este refiere al modo propio de ver o, en el fondo, de existir, y para consolidar esto se impone el análisis del pensamiento popular, tomando a éste como hipótesis de trabajo, aun cuando es un modo de los mismo de nuestro pensar y por consiguiente no puede, sino, referir al pensar en general (Kusch, 2007: 500)

(3) En Argentina, 8 40 es una ley aplicada al que tiene por oficio ser un gigoló. Si se dice que un hombre es un "8 40", lo que se quiere decir es que vive de las mujeres y, por extensión, se aplica en sentido crítico a una relación entre disparidad de clases sociales (mujer pobre-hombre rico y viceversa).
http://www.ladoctaliteraria.blogspot.com/2011/12/lo-culto-y-lo-popular-radiografia-de-un.html (10.02.2012)

*Mariana C. Valle es Licenciada en Letras Modernas (UNC). Doctorada en Letras con el proyecto: "El marginal me llaman: Tensiones en torno a las posibilidades de representación de la marginalidad, sus estrategias y retóricas discursivas en las ´literaturas' de Córdoba (1980-2010)". Becaria Conicet 2011. Profesora adscripta de Literatura Argentina II y del equipo "Modelizaciones estéticas de la cultura popular en la literatura y el ensayo argentinos" dirigido por Pablo Heredia y Codirigido por Domingo Igihina. Participa como colaboradora en la revista SILABARIO. Además brinda un taller literario junto con Eugenia Tale, de carácter gratuito en la Hospedería Padre Hurtado.
Contacto: mariana_valle17@hotmail.com





Hijos del Suquía
Eduardo Alberto Planas




La vorágine de la vida cotidiana no le había permitido verlo. No se había percatado de su existencia, ahí nomas a una cuadra de su hogar, en la esquina de calle Vélez y Duarte Quirós. Muchas veces cruzó la calle, paso al lado del mismo sin siquiera darse cuenta que estaba allí. Solo veía la gran mansión deshabitada y semiderruida que – al parecer- estaba en venta. Mirar sin ver, oír sin escuchar. Como hacen todos -o casi todos- los habitantes de una gran urbe.
Un día se dio cuenta que habían demolido la casa grande, como la llamaban.
“Van a construir un edificio. Igual que al frente donde estaba la estación de servicios”, le comento un vecino.
Se dirigió a la esquina. Allí estaba erguido y majestuoso el algarrobo. Pero le faltaban algunas ramas. Estaban recién cortadas. Vio aproximarse unas personas. Parecían no ser del barrio o por lo menos no eran conocidas de la zona. Se aproximaron al mismo y comenzar a hablar en un idioma incomprensible y a realizar una especie de ritual. Enarbolaron una bandera de color rojo y negro con un sol en el medio. Hasta danzaron a su alrededor. Luego cemento, cal arena y ladrillos. Hicieron una pequeña pared circundando el añoso árbol y pusieron una reja. Allí colocaron un cartel que decía: “Algarrobo centenario. No lo maltrate. Cuídelo. 9/ 2011”. Se alejaron del lugar. En silencio.




Entonces él se acerco y tocó el tronco del árbol. Extramente los ruidos sordos de la transitada avenida desaparecieron. Surgieron voces, que eran semejantes a las escuchadas recientemente. Una voz, grave, ancestral dijo: ”Hay una manta que nuestros abuelos usaban, todavía existe, recuerdo que representaba este paisaje: un cielo anaranjado con un sol, abajo como un rio, el manto terminaba con un color marrón, la tierra, a un costado había una planta de maíz, pero lo dominaba el algarrobo”.



Luego la voz siguió contando:” Un buen día, una tarde destemplada, cuando los nuestros estaba trabajando la tierra como siempre lo hacían con mucha dedicación y cuidado de la tierra, intentando preservar sus cultivos, muy asustados, vieron que unos hombres de piel blanca, cargados de armas, avanzaban sobre ellos. Venciendo su temor, nuestros hombres, los hombres del cacique Ipachi Naguan lucharon contra los hombres blancos. La lucha fue larga y el hambre y el cansancio fueron debilitando a los nuestros. Ipachi Naguan entonces, decidió guiar a su pueblo hacia un bosque de algarrobos y allí pidió a los dioses que protegieran a sus mujeres y niños. En un momento pareció todo perdido, pero entonces sucedió lo inesperado. Las ramas de los algarrobos comenzaron a sacudirse y desde las alturas cayó una lluvia de frutos que se abrieron y dejaron ver sus semillas. Esas algarrobas fueron el menor alimento para los nuestros que comieron hasta hartarse. Después se sintieron con más fuerzas y volvieron a la batalla y vencieron a los hombres blancos. El fruto de los algarrobos había salvado a los habitantes de esta tierra”.



Y entonces miró y vio: miles de árboles, talas, molles, chañares, piquillines, que se extendían hacia los cuatro puntos cardinales, y especialmente para el oeste, se destacaban imponentes algarrobales. En el que se había apoyado, era considerado sagrado por su antigüedad. Caminó entonces por los senderos del monte de Quisquisacate hasta las serranías del Oeste, siguiendo el curso del rio Suquía. Pudo ver como la gente labraba la tierra en paz, recogía frutos y vivía en comunidad, en unas casas hechas de piedra, techo de adobe y paja, enclavadas en la tierra. Se introdujo en la cueva de La Salamanca a la vera del rio; vio el árbol de la Horca, donde los hombres ajusticiaban a los que cometían crímenes en contra de la comunidad; y un algarrobo enorme, donde vivía el curaca, el más antiguo, el más sabio de todos. Vio danzar en forma circular a hombres y mujeres comiendo patay y bebiendo aloja, extraídas de los frutos del árbol al que llamaban Tacu o Toco.
Vio cuando llegaron los hombres centauros, con perros de fieros ojos amarillo, armados, con armaduras resplandecientes, que se asentaron sobre la orilla norte del rio Suquía, al que bautizaron San Juan, zona inundable. En tanto las zonas altas, ubicadas al sur estaban pobladas por los antiguos Cantacaras y Chilisnas.
“En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios verdadero y de la gloriosa virgen madre nuestra señora y al apóstol Santiago, Patrón de las Españas. Estando en el asiento que en lengua de estos indios se llama Quisquisacate, en seis días del mes de julio del año del señor de 1573, encomienda esta Ciudad la pacificación de los naturales de estas provincias para que su majestad les traiga a la verdadera religión”.
(…) “Hay más de seiscientos pueblos de indios en la serranía y en los valles, con casi 30.000 indios, gente toda la mas vestida, dellos con lana y parte con cueros labrados…crían muchos ganados de la tierra…son labradores … y no se embriagan”.(…)
“Son indios que están en un pueblo y tienen sus chácaras en un valle…comen maíz, frijoles, quínoa y algarroba y chañar que alcanzan y otras raíces”.(…)(1)
Luego vio como los blancos ascendieron y comenzaron a luchar contra ellos, corriéndolos hacia el oeste, cada vez más hacia el oeste. Luego los sometieron. Construyeron una especie de dique o toma de agua y el pueblo comenzó a llamarse El pueblo de La Toma o La Toma. Ese dique proveía agua a la naciente ciudad que se extendía cada vez más hacia todas direcciones
Vio como los antiguos habitantes fueron obligados a encargarse del cuidado y mantenimiento de las acequias que se dirigían hasta una laguna, cercana a un arroyo que desembocaba en el Suquía. La conquista, el despojo y la urbanización prácticamente hizo desaparecer la comunidad. En 1910, cuando el Centenario le cambiaron el nombre al pueblo por el del actual Alberdi.
“Estas comunidades son estanques de barbarie en medio de la población civilizada. Se limitan a cultivar la tierra en cantidad necesaria para asegurar sus alimentos durante el año (…). Dividir la propiedad común, señalar a cada comunero el lote que le corresponde, o si esto no es posible, enajenarlo en remate público y distribuir el dividendo”. Ramón J. Carcagno.(…)”
“Hoy se trata de despojarnos de nuestras tierras y nuestras casas, mañana puede ser que se nos quitaran nuestros hijos (…) en mérito a denominarnos indios, es decir, hijos de la humanidad, sin derechos, sin Patria, sin Hogar”. Comunicado de Prensa de la Comunidad, 23 de agosto de 1883(…)"




”La masa de aquella población lleva todavía demasiado visible el sello de la raza indígena. Con el tradicional curaca conserva en dosis fuertes los resabios de sus costumbres primitivas. Indolentes, no les interesa la escuela, ni les llama gran atención el Templo. Poco se preocupan por esconder del público la vida irregular en las costumbres. La vida social entre aquellos la forma siempre una especialidad, como un estado de comunero, que hasta hace muy poco han llevado”. Monseñor Zenón Bustos y Ferreira, Obispo de Córdoba, 17 de Febrero de 1906.”(…)”(2)
Pero la voz le dijo:”Ellos, ellos están, a la vera del rio, son los hijos del Suquía”.
Despertó de su ensueño, y entendió.



(1)(2) Del Libro Hijos del Suquía. Los Comechingones del Pueblo de La toma, actual barrio Alberdi, ayer y hoy. Centro de Investigaciones del Instituto de Culturas Aborígenes, C.I.I.C.A., agosto 2009.




28 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, Eduardo, por publicar mi escrito sobre Marechal. Está muy bueno el número. Me alegró el artículo de Mariana Valle, una integrante de nuestro equipo de investigación y de la revista SILABARIO. Es una investigadora becada por Conicet. Un abrazo.Jorge Torres Roggero

Anónimo dijo...

Muchas gracias esta mañana gris disfrute de la lectura. un beso.
Silvia Nieto Sosa

Anónimo dijo...

Gracias Eduardo!
ya está el impreso?

Leticia
www.lauchamanca.blogspot.com

Anónimo dijo...

HOLA EDUARDO HE RECIBIDO LA REVISTA, FRONDOSA E INTERESANTE,MUCHAS GRACIAS, PERO SOY PAPELERA, ME GUSTA LEER EN PAPEL, ASÍ QUE POR FAVOR GUARDAME UNA COPIA. TE AGRADEZCO ME HAYAS PUBLICADO'' MAR'' UN PARTE DE UN TODO DE OCHO POEMAS SOBRE EL MAR, TAL VEZ EN MARZO PUEDAS PUBLICAR OTRA PARTECITA DEL POEMA. YO CREO ME VOY EL FIN DE SEMANA A LA COSTA ARGENTINA, OJALÁ SEA PORQUE QUIERO IR AL MARRRRRRRRRRRRRRRRRR, Y NOS VERÍAMOS EN LA BANDADA A MI REGRESO. UN ABRAZO. MARTA

Anónimo dijo...

Muchas gracias, Eduardo!!! Felicitaciones por el nuevo número!!!
Un abrazo de Luz:
Rafael
"Ama a todos, sirve a todos

Anónimo dijo...

Hola Eduardo:
Muy contenta por la publicación de mi cuento "En sentido contrario"; muy buena la foto que has elegido para acompañarlo.

No te digo nada de tu poema pues ya lo había leído y comentado en su momento, pero nunca está demás decirlo: es conmovedoramente bello.

También me han volado la cabeza: "Somos los exilados del amor" y "Mamá cose"; este último me llegó al alma y más allá también. No sé si vos ves a estos autores; si te comunicás con ellos; si así fuera, mucho te agradezco les hagas saber que sus textos me han conmovido mucho y no solo eso, sino que, humildemente, me parecen de una gran calidad literaria. Stella Mari s García

Anónimo dijo...

AMIGO
COMO SIEMPRE ME DELEITO CON TUS BOLETINES REVISTAS.
FRANCAMENTE TE/LOS FELICITO.
TE MANDO UN GRAN ABRAZO
ME GUSTO ESO DE:
Ahora recién, en estos tiempos,

empiezo a pensar cómo hacer para vivir sin ti.

es hora de empezar
Un beso
Rosy

Anónimo dijo...

Muchas gracias, Eduardo. Quedó muy lindo el artículo. ¿Se consigue en papel la revista? Sobre tu libro, espero comprarlo yo, me interesa el tema. Hay que revalorizar la literatura y el conocimiento histórico en Córdoba y apoyar a las editoriales. Yo me estoy armando mi bibliotequita cordobesa.

Muchas gracias y estamos en contacto.

Mariana.

Unidos o dominados dijo...

Muchas gracias Eduardo! Espero que andes muy bien.
Un abrazo
Alejandra

Anónimo dijo...

Querido Eduardo: acabo de leer con mucha emoción el poema que escribiste a tu entrañable hermano, y creo que acá, o desde allá, desde ese enorme espíritu que aleteaba en su fágil materia, él los sostiene y acompaña, porque ya es suya la dimensión del descanso y de velar de otro modo por los seres amados, porque se lo ganó, ñporque fue un hombre de bien.
Un abrazo a vos, a Adriana y a Javier.
Mirta. Un beso grande a tu ahijada

Anónimo dijo...

Querido Eduardo,
gracias por la publicación de mi nota. La revista se supera mes a mes, en imágenes y contenido. Se la reenvié a Juan Maldonado de Alción y a Rodolfo Alonso, el traductor de los libros que comento.
Un abrazo, Marcela

Anónimo dijo...

eduardo... te mando esos. no se´si ya te los mandé.
no vayas a usar el caida libre aún. lo envié a un concurso y creía que ya había cerrado en diciembre. pero ampliaron...es en fin de marzo.
así que no lo publiques porque sería ilegal....jajaja!
muy bonito el poema que escribiste a josé. fijate en si no creo que va separado.
buenos deseos...ana

Anónimo dijo...

Hola, me enteré de su publicación por Liliana Lanari y quería comentarles que me pareció muy interesante, y de gran valor literario. Yo escribo y tengo varios trabajos. Me gustaría participar, si fuera posible quisiera saber como hay que hacer. Gracias
Daniel Lescano

Anónimo dijo...

Una preciosura el boletín…cada vez mejor …lo estuve pispeando... te mando muchos saludos
Mariana Montenegro

Anónimo dijo...

Gracias Eduardo!
valioso y cargado de belleza tu trabajo de mecenas, de compilador y promotor de cultura y comunicación, pero siempre pones un plus generoso, no te quedas en la puerta...
-tu creción literaria de propia producción- y no hay género que te desafuere, relatos, poemas, etc. siempre con sentimiento en lo que haces, porque te es propio, es tu motor principal y generoso, lo que tiene su cenit en la entrega actual con el sentimiento profundo a tu querido hermano, a quien conocí compartiendo mesa contigo en la Bandada, seguramente siempre a tu lado seguirá volando con nosotros en cada encuentro...Un sentido abrazo.
Julio Taborda Vocos

Anónimo dijo...

Felicitaciones por el material, por el libro y por la revista!!!!!
Veo que tu pasión no reconoce descanso ni forntera; eso es hermoso y tan necesario...
No puedo más que sacarme el sombrero frente a vos.
Fuerte abrazo, colega!!!
Sergio Pravaz

Anónimo dijo...

Siempre me gusta el boletín, algunas notas más que otras pero todo. Me gustó el artículo de Jorge Roggero, tu poema Eduardo para tu hermano, me gustó como siempre Una cosa trae la otra, poemas muy buenos como el de Juan Martin Velazquez, y Leticia Ressia.Pongan material livianito,que los no académicos entendamos eso solo pido. Felicitaciones, tienen un plantel excepcional

Andrea Casas

Anónimo dijo...

FELICITACIONES Y GRACIAS POR ¡BASTA YA! MUY BUEN MATERIAL
GRACIAS EDUARDO POR TODO CUANTO HACES POR LA C ULTURA DE CORDOBA.
MI CARIÑO
olga

Anónimo dijo...

Está buenísimo; me encanta la diagramación, y antes que nada, obviamente, el contenido.
¡Gracias!
Cariños
Stella

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