miércoles, septiembre 15, 2010

EDICION ESPECIAL FERIA DEL LIBRO SEPTIEMBRE 2010



Poesía / Narrativa / Cine /
Música / Actualidad






SUMARIO
Editorial / Todo está vivo después del dolor
La nevada / Jorge Luis Carranza
Horneros / Ronzerta Coanca
Ante la tumba del Mahatma Ghandi / Alfredo Lemon
Rojo / Eduardo Alberto Planas
La teta asustada / Adriana Pozzo
Una cosa trae la otra / Un domingo para sacarse el sombrero / Lily Chavez
¡Salute! / Ethel Aghemo
Ponéte los Oxford / Adriana Pozzo
Cuando Argentina se manejaba como una estancia… / Mónica Ferrero
Be tender with me, baby / Alfredo Lemon
La memoria de los sentidos / Armenouhi
Medusas
La Música de Luna de Pájaros
La Familia / Pablo Carrera
Estado de sitio / Jorge Luis Carranza
Guadalupe 23 / Alfredo Lemon
Plegaria para la libertad / Caro Riachi
Una broma de duendes / Hugo Hernando Conterno




Boletín Literario Basta Ya! / Edición Especial / Septiembre de 2010
Revista Cultural
Director / Propietario: Eduardo Alberto Planas
Colaboradores Permanentes: Liliana Chavez, Alfredo Lemon, Jorge Luis Carranza, Pablo Carrera, Adriana Pozzo.
Colaboran en este número: Armenouhi, Ethel Aghemo, Mónica Ferrero, Caro Riachi, Hugo Fernando Conterno
Diseño y Diagramación: Eduardo Alberto Planas
Dibujos: Contratapa: Matías Arese: Lemonchelo / Ele Juárez: Princesa
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya! Suscripción gratuita.
Este Boletín se edita en forma virtual Quincenalmente. Registro de Propiedad Intelectual nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723. Se puede reproducir con cita de autor y fuente.
www.boletinliterariobastaya.blogspot.com
Suscripción: eduardoplanas2001@hotmail.com.
TE: 0351154-085800




Editorial / Todo esta vivo después del dolor





El Basta ya! nació hace cinco años como una simple hoja de poesía de un grupo de amigos de tribunales.

En ese lugar oscuro, brillaban luces, personas a quienes les gustaba la literatura, la música, el arte en general. Fuimos descubriéndonos, contactándonos.

Se agregaron colaboradores, algunos transitorios otros permanentes.

Actualmente el Basta ya! despegó de tribunales. Es una revista cultural digital, que se publica quincenalmente, cuya suscripción es gratuita. Tiene aproximadamente 350 suscriptores, y llega a distintas provincias de nuestro país y a varios países del mundo. Se editaron cuatro Anuarios y se lo presentó la Feria del Libro de Córdoba en el año 2008 con gran éxito de público.

La idea era -y es- romper la rutina de lo cotidiano, mediante la alegría y la imaginación, como diría Julio Cortázar. De allí la impronta cortazariana del Boletín. Tomamos la frase “La tarea de ablandar el ladrillo…”, de su Manual de Instrucciones de Historias de Cronopios y de Famas. Romper algunas cuestiones de la literatura, desacralizar. Quebrar géneros, encasillamientos y etiquetas.

También se unió una cuestión personal de decir ¡Basta ya! a muchas cosas que se engarzó con lo social, al producirse en el país acontecimientos que tenían características fundacionales.

Ahora estamos en una nueva etapa de enlace con otros grupos, personas y/o entidades del quehacer literario o artístico en general, para tejer un entramado, trabajando en red.
Estamos colaborando con otros grupos de poetas y narradores, a quienes difundimos sus obras.

Este es primordialmente nuestro objetivo. Difundir -sin perjuicio de la universal- la cultura de Córdoba. Lo mucho que se produce en Córdoba, y que a veces no encuentra canales adecuados.

Todo está vivo después del dolor. Volvimos para quedarnos y sumar.





La nevada
Jorge Carranza




“Un tiempo dormido, un tiempo como guante sobre un tambor”- Alejandra Pizarnick

De repente tras la ventana
ha comenzado a nevar.

Nieva sin viento.

Los copos caen lenta,
pesadamente.

Se ha posado el silencio
sobre los techos,
en las calles,
los jardines,
y los campos.

Un silencio único.
Un silencio que solo aparece
cuando nieva.

Parece ser esta
una nevada que va a durar mucho.
(En la radio ya hablan
de una nevada sin precedentes)

Me digo;
habrá que quedarse un tiempo adentro ( afuera todo es blanco);
salir solo lo indispensable
y buscar el calor
de aquellos que me dan calor
y precisan del mío.

Es que afuera nieva y nieva
sin parar.








Horneros
Ronzerta Coanca




Un hornero y una hornera cansados ya de encuentros furtivos y a escondidas, decidieron un buen día hacer vida juntos.
Bien es sabido que “el casado casa quiere”... por lo que se dispusieron a la tarea de construir con paciencia su nido.
A la orilla de un camino de quintas, eligieron para hacer su hogar un poste de teléfono con la madera ya medio reseca.
Juntaron pajitas, prepararon el barro y al cabo de unos días el nido estaba listo.
Ahora ese paraje desolado no es el mismo: el poste viejo luce un hogar en su parte más alta.
Con cariño y voluntad, unas ramitas y un poco de barro; el paisaje cambia. No poca cosa.
Así de simple. Así de bello.





Ante la tumba del Mahatma Gandhi
(Ofrenda en Nueva Delhi)



Cuando agoniza un hombre,
agoniza Occidente.

El ruido del mundo ensordeció la música de la mística,
la pulpa del silencio.

Cada lágrima enseña una verdad.
Cada deseo demanda demasiado.

No eres tu cuerpo
-frágil y débil ante el fin-
sino un soplo que sólo se rinde a los pies del Todo,
inmortal.

En el centro ético de todo problema práctico
hay un reclamo constante:
una causa justa nunca se pierde.

La paz ?

Cómo proclamarla
cuando el odio se ha enquistado en los tronos de la tierra.

La rectitud ?

Cómo predicarla
cuando los líderes sólo defienden sus riquezas ?

Tú, escritor, darías la vida por la palabra ?
Te esforzarás por el poema ?

© ALFREDO LEMON

Premio Jaen 2010 en el Foro Internacional del Escritores por la Paz








Rojo

Eduardo Alberto Planas



Cuando en aquella tarde lluviosa, Guillermo llegó a la subasta del Paseo de las Artes, sonrió. Allí estaba el violín que tanto anhelaba, envuelto en su caja de color marrón en cuero gastado. Lo quería, no importaba el precio que tuviera que pagar.

Empezaron las ofertas. 1.200, 1.300, 1.400, 1.500 pesos. Una mujer –que llevaba el detalle de una boina negra que se destacaba sobre su roja cabellera, parecía decidida a quedarse con el instrumento. Las ofertas se convirtieron en un duelo entre ambos. Ninguno daba el brazo a torcer. La mujer hizo otra señal con su mano 10.400 pesos. El levantó la suya y el violín quedó en 10.500 pesos. No hubo contraoferta.

En cuanto finalizó de la subasta, satisfecho, se dirigió a cumplimentar los trámites para el cierre de la operación. En eso se encontraba cuando observó a la dama de la boina, llorando. Se acercó a ella. Conversaron. A la mujer no sólo le atraía el instrumento por la tonalidad rojiza de su madera como le sucedía a él. Para ella significaba mucho más, amaba la música y tenía previsto viajar en un mes a Alemania para perfeccionarse. El modo apasionado con que ella se expresaba, conmovió a Guillermo.
Invitó a Rachéele – tal era su nombre – a tomar un café. Toda la conversación giró en torno al violín, supo por ella que era muy antiguo, de origen alemán y que venía con cuerdas de acero de repuesto, cosa que no era habitual.

Guillermo percibía sentimientos encontrados, había esperado tanto el momento de la subasta y de pronto, la cosa cambiaba, la historia de Rachéele había tocado su corazón. Entonces se decidió, le dijo que si era importante para ella, él se lo regalaba.
Rachéele se negó y sólo después de insistirle largo rato, aceptó que Guillermo le prestara el violín unos días, hasta tanto llegara el momento del viaje. Así lo convinieron.
La fecha de partida llegó. Rachéele lo llamó para avisarle y le dio la dirección y el teléfono.
Guillermo ingresó al pequeño departamento, ubicado en un barrio residencial de la ciudad. La caja del violín se encontraba abierta sobre el sofá del living.
Lo tengo en el dormitorio – dijo ella, sintiéndose interrogada por la mirada de él.
Conversaron amenamente. Desde donde estaba Guillermo pudo observar el violín sobre la cama. En un impulso, se dirigió al dormitorio y tomó el instrumento en sus manos. El no sabía tocar el instrumento, sin embargo, cada movimiento de sus manos sobre el violín era un interrogante. Nadie como tu conoce tanto de Rachéele, sus secretos, dijo en voz alta sin darse cuenta que ella estaba presente.
De pronto algo lo hizo volverse. La escuchó sollozar. La luz que entraba por la ventana daba de pleno en el cabello de la mujer, destacando aún más su color rojizo, similar a la madera del violín. Se sintió cautivado. Se acercó a ella y la tomó de los hombros. Rachéele dio vuelta el rostro y el la besó en los labios. Surgió natural, deseado, necesario. El romance fue fugaz pero apasionado.

Ella igualmente viajó llevándose el violín, como algo que los unía y sostenía hasta un nuevo encuentro. Guillermo continuó con sus actividades habituales. Pasó el tiempo y a los dos años de aquello, él debió viajar a Paris, a especializarse en Filosofía. Lucía, una vieja amiga radicada allí hizo de anfitriona.
Tenía el teléfono de Rachéele. Se habían escrito algunos mails, unas breves llamadas telefónicas para saber para saber cómo estaba el otro. Nada más, ninguno quería insinuarse, inmiscuirse en la vida que cada uno había decidido.
La llamó. Al otro día marchó hacia Alemania. Se dirigió al atelier que ella tenía instalado en Berlín. El abrazo fue efusivo, prolongado. Guillermo no tenía demasiado tiempo, debía dar una conferencia en Viena.
Hicieron el amor. Y el silencio sentenciaba un presagio, una despedida. Rachéele se levantó envuelta en la sábana, cubierto el cuerpo a medias, abrió el placar y retiró el violín. Mirando a Guillermo profundamente, le dijo:
Con este violín he tocado mi primer concierto. Nunca podré agradecerte lo que hiciste por mí. Y se lo entregó, con una mirada lluviosa que lo decía todo.

Cuando Guillermo regresó del viaje, llevaba el violín como equipaje de mano. Ricardo, su sobrino, lo esperaba en el aeropuerto. Como impaciente joven de 20 años que era, quería que le contara todo en un instante. Pero en especial lo intrigaba el violín: ¿de dónde lo sacaste? ¡Qué extraño color de madera! Repetía sin dejar de tocarlo.

Ya en el automóvil, Ricardo le comentó que estaba estudiando música y que el violín lo apasionaba.
Es tuyo entonces – dijo Guillermo.
En su algarabía Ricardo no se dio cuenta que la mirada de su tío se perdía en una imagen que llevaría adentro por siempre.









La teta asustada
Adriana Pozzo



La coproducción hispano-peruana dirigida por Claudia Llosa ha sido nominada para
el Oscar en la categoría mejor película extranjera.
La mujer canta en quechua a su hija “…quizás algún día tu sepas comprender lo que lloré esa noche, gritaba con mi dolor, luché diciendo que no…no les dio pena que mi hija los viera desde dentro y ya no veo mis recuerdos”. La hija -interpretada por Magalí Solier – le contesta a su madre cantando y se da cuenta que ya no vive.
Durante el terrorismo, entre 1980 y 1992, los pueblos andinos sufrieron la represión militar, el departamento más castigado fue Ayacucho y muchas mujeres fueron violadas por las fuerzas militares. En quechua no se usa el verbo “violar”. La madre de Fausta fue violada y su marido muerto. Existe la creencia que la madre pasa a través de la leche materna este sufrimiento a su hija y el alma es olvidada debajo de la tierra.
La película por momentos se transforma en una fotografía, que se pone en movimiento por la transformación de Fausta. Esta mujer morena y hermosa siente un profundo miedo y entonces introduce en su vagina una papa, porque piensa que de esta manera evitará ser victimizada.
Su único deseo es enterrar a su madre, va al pueblo y ve variados ataúdes: de cedro, para los fanáticos, para los deportistas. Y uno con la pintura del mar del pacífico que alivia y lava las penas.
"….hay que cantar cosas bonitas para esconder nuestro miedo, cantemos cosas bonitas para que se vaya nuestra heridita…"
Fausta consigue trabajo en casa de una concertista, Aída, quien toma sus canciones a cambio de unas perlas que le permitirán enterrar a la madre. "…dicen en mi pueblo que los músicos hacen un trato con una sirena, para afinar sus instrumentos. Y la sirena cuenta un puñado de quinoa y se lleva al hombre debajo del mar…” Pero ese pacto no se cumplió y allí la protagonista se desvanece.
Curada de su mal, le regalan una papa florecida, como símbolo de esperanza.
La película tiene como marco la cultura popular de las comunidades campesinas asentadas en la periferia de Lima, donde se destacan los casamientos y la cumbia.
Fausta recuperada forma parte de ese paisaje.






Una cosa trae la otra
Lily ChavezUn domingo para sacarse el sombrero




Escuchaba a Silvio Rodriguez mientras ordenaba el cajón de la cómoda. “..ni el recuerdo los puede salvar,/ ni el mejor orador conjugar...una mujer con sombrero,/ como un cuadro del viejo chagall,/ corrompiéndose al centro del miedo...Y yo, que no soy bueno, me puse a llorar”. Llegó como una fragancia para un domingo que como dicen los chicos “no pinta”.
En casa se decidió no tener TV por cable para evitar los consabidos, “quiero ver esto” , “quiero ver lo otro”. Por consiguiente sólo contamos con los canales locales, en ocasiones Canal 10 toma algo bueno de Canal Encuentro pero nada más, es imposible encontrar una buena película un sábado o un domingo. Todo pasa por esos programas que repiten lo que ya nos produjo un verdadero hartazgo durante la semana.
Pensaba en eso cuando llegó Matías, mi hijo mayor con unas películas: “La ola”y “Furia de Titanes” . Con tanto frío, casi mejor que el cine –pensé – incluso sin el riesgo de que en los asientos de adelante, una parejita nos desconcierte con sus arrumacos, o llore un niño o una señora moleste con su peinado a lo Marge Simpson. Me sonrio, los años me están poniendo odiosa , porque en realidad era peor antes, en aquellas décadas de principios de siglo XX cuando las mujeres iban a las funciones de teatro luciendo aparatosos sombreros que generaban polémica, causando la absoluta desesperación de los hombres. Con la frase ¡Malditos sombreros! cerraba una nota publicada en un diario de 1908. Y unos años después en 1914, con carácter de implacable, se sancionó una Ordenanza Municipal que prohibía el uso de sombrero en la plaza de los teatros y salones biógrafos o de representaciones públicas.
Aunque a lo largo de la historia también los hombres usaron incómodos sombreros, desde aquellos medievales, puntiagudos, redondos o cilíndricos o aquellos del Siglo XIII con ala levantada por detras e inclinada por delante formando picos o los que en el siglo XIV adornados con pedrería o aquellos con plumas de avestruz que comenzaron a usarse durante el reinado de Carlos VIII. Y me viene a la cabeza la realeza que nos queda en la actualidad, empezando por la Reina Isabel II de Inglaterra que dentro de todo usa sombreros sobrios al lado de otros miembros de la familia. Precisamente, son famosas las carreras de caballos de Ascot, reconocidas en todo el mundo no tanto por la cuestión hípica, sino por la extravagancia de los sombreros que usan las damas en ese evento, entre ellas las nietas de la reina, las princesas Eugenia y Beatriz.



Pero quién no sintió cierta fascinación por los sombreros, hasta pintores como Paul Gauguin, Marc Chagall, Picasso, Soldi – entre tantos - se ocuparon de ellos. Y actrices que amaron los sombreros o debieron llevarlos porque el papel se los pedía. Recuerdo que China Zorrilla contaba en una nota que, haciendo en teatro la obra “El honor no es cosa de Mujeres” con la Comedia Nacional en 1967, debió usar un enorme sombrero que si bien estaba hecho de tergopol, era una mole y significaba todo un esfuerzo llevarlo con elegancia. Y en “Aquella Mujer” un cuento mío referido a Eva Perón y la filmación de “La prodiga” en Santa Rosa de Calamuchita, hago mención a una escena entre baúles con prendas de vestir, pelucas preparadas en empaques transparente de Casa Blanchard y “cajas de sombreros” ya que Evita era muy afecta a ellos, especialmente a los famosos casquetes con las que muchas veces se la fotografió. En la casa de mi abuela, recuerdo sobre uno de los roperos, alguna caja de sombrero a la que nunca accedí pero que siempre estuve tentada de abrir .
Estas cajas, obviamente, no podían contener un sombrero al estilo de Carmen Miranda, aquella portuguesa que no sólo fascinaba por sus canciones sino por lo extravagante y exagerado de solía llevar en su cabeza. Hay una historia también detrás de eso. Ella trabajaba en una tienda de corbatas y luego en una boutique, “La Femme Chic”, donde aprendió a confeccionar sombreros, lo que la ayudó a poner su propio negocio. Usaba sandalias de plataforma , altísimas y sombreros hechos de frutas o adornados como verdaderas ikebanas. Dicen que media 1,52 m. de estatura y que estos adornos en su cabeza la hacían ver mucho más alta en la pantalla.
Y miren el revoltijo que me armé en este domingo, mi madre diría, una verdadera mescolanza. Para terminar, aunque habría mucho todavía por decir, quiero dejar un poema de Madelaine Villán Vega, una poeta muy joven nacida en Puerto Rico en 1965 y que tiene este poema titulado “El entierro del poeta” dedicado a Víctor Casaus donde el sombrero tiene especial significación.



Dijo de los enterradores cosas francamente
impublicables.
Blasfemaba como un condenado
y a sus pies un par de águilas lloraban pensando
en las derrotas.
En el entierro estaba Lautréamont,
yo lo vi desde mi puesto en la cola:
dejaba el sombrero al borde de la tumba
y cantaba algo triste y oscuro
(lloraba honradamente, ya lo creo, y los
caballos devoraban higos en silencio).
Hubo discursos,
sonrisitas de Rimbaud junto a la cruz,
paraguas abiertos a la lluvia como
a él le hubiera gustado.
Hubo más:
hubo viernes y
canciones funerarias,
palomas que volaban sin sentido, como niños,
versos oscuros,
la hermosa voz de Aragón,
suicidios deportivos de Georgette y nunca más
y hasta siempre.
A la hora más triste del asunto
no quería bajar porque decía que allí estaba
oscuro.
Pero estaba muerto y hubo que bajarlo.
Los sombreros abandonaron las cabezas,
se alzaron copas, adioses, letreros de nunca te
olvidamos.
(Un joven poeta a mi derecha le mesaba las
rodillas a la muerte).
Lo bajaron.
Se aplaudió en forma delirante;
la gente corría como loca asumiendo lo grave
del momento.
Lo bajaban.
Las mujeres lloraban en silencio
porque bajaban las águilas, los sueños, países
enteros a la tierra.
Se intentó una última sentencia:
Nerval se acercó con una tiza y escribió con
letra temblorosa:
Su cadáver estaba lleno de mundo.
Desde el fondo, Vallejo sonreía sin descanso
pensando en el futuro,
mientras una piedra inmensa le tapaba el
corazón y los papeles.


Y será hasta la próxima, cuando Una cosa, traiga la otra.








¡Salute!
Ethel Aghemo



Matilda se fue.
Por veintiséis meses lejos de ti.
Y es así: cada instante de segundo desde ese momento estará impregnado de Matilda...
Y los momentos felices estarán toditos juntos adentro tuyo, sin decir una palabra.
Pero las lágrimas estarán ahí al borde, buscando suicidarse en las palabras,
en la pantalla y el teclado
No sé vos, pero yo regreso todos los días del trabajo y le hablo a las paredes. Tengo sus fotos ahí: sonrientes, pequeños, enojados, abrazados, crecidos, independientes...
Tengo el amor
tengo el oído cansado de esperar que suene el teléfono...



...y a veces tengo el mail de los viernes para molestar mientras "espero el milagro"

"...Salve Lucas...los que vamos a morir te saludan... ”






Ponéte los Oxford
Adriana Pozzo



Me dijo un amigo ya separé el pantalón Oxford y el Montgomery, espero que Ud. prepare la mini y las botas para ir a la fiesta de Winco Club en Bongó de Saldan.
Desde ese lugar partimos en bandada para compartir la fiesta de clásicos de los años setenta, ochenta y noventa.
Bongó un boliche que fue el ícono de los setenta, hoy es un viaje a nuestra historia.
En la entrada hay un tocadiscos Wincofon con el long play de Alta Tensión a todo color, y regalan una gallinita para saborear la adolescencia.
A la derecha el guardarropas y luego la barra, su famosa pista giratoria y los sillones de cuerina roja separados por ladrillo. El trago de la noche un Campari, bebida roja y tonificante con sabor amargo, que se toma con jugo de naranja.
El lugar a media luz, la luna en cuarto creciente que se cuela por las ventanas y desde allí se ve el jardín cubierto por el follaje de los árboles y un vagón de tren abandonado.
Empieza la música y el dee jay ambienta la noche con Pink Floyd, Abba, los Bee Gees, hasta que le da entrada a la música disco, es el momento en que la parejas irrumpen con el baile al mejor estilo de la época, con una alegría inusitada, y una verdadera destreza en los pasos, que no necesitan coreografía ni coach.
Un paradigma de los setenta “bailaré, bailarás” como cantaba Demis Roussos, con el mejor estilo de cada uno, sin despegarse del movimiento de hombros de la época.
Las parejas disfrutan y el rock and roll truena. Luego un poco de marcha para los más jóvenes, rock nacional con La ciudad de la furia para darle un toque a Gustavo Cerati y llega el momento esperado “los lentos”. Allí tienen un protagónico Manolo Galván con “te quise, te quiero y te querré de la forma que tu quieres que te quiera y no hay nadie ni nada ni lo habrá que me pueda hacer pensar de otra manera”, Los pasteles verdes “de noche cuando me acuesto a Dios le pido olvidarte, y al amanecer despierto tan solo para adorarte”. Leonardo Favio con “ella ya me olvidó yo, yo no puedo olvidarla” y Mocedades, Camilo Sesto, Simone.
Regalan un dvd con movidos y otro con lentos, pues son tus recuerdos. Es una forma de saber que podemos encontrarnos.









Cuando la Argentina se gobernaba como una estancia…
Mónica Ferrero



Los diarios del primer Centenario de las jornadas de mayo, amañados con los intereses de la oligarquía portuaria, muestran hinchados de vanidad, entre los cincuenta visitantes ilustres al país, a una rechoncha Infanta Isabel de Borbón recorriendo en carroza la Buenos Aires de sus dominios perdidos, junto al Presidente Figueroa Alcorta, que mientras firmaba con la siniestra conmemoraciones de independencia del Imperio español, con la diestra suscribía títulos de dependencia con la Banca de Londres.

La sociedad más sana y principal leía todas las mañanas los gustos y anécdotas de la Infanta, cuyo costo de atención y escolta ascendía a 10.000 pesos diarios cuando el salario de uno solo de los policías no llegaba a 50 al mes.

El poeta Lugones, entreverado en los enjuagues sórdidos de “La Nación”, cantaba odas a los ganados y a las mieses en un campo afuera, que podía divisarse embellecido por la distancia y la pulida platería inglesa desde los 22.715 km de ferrocarriles comprados por el Reino Unido a precio de saldo, que acercaban más ganados y más mieses a la ciudad- despensa; ésa que la confianza en el progreso y el desarrollo del país gracias a los capitales y la industriosidad extranjera mandaban exhibir. Los fuegos de artificio iluminaban los cristales de los chateaux afrancesados y las velas de sebo de caballo las piezas de 4 x 4 de los conventillos, en que se hacinaban las familias proletarias, emigrantes de todas las penurias del mundo, que venían a descubrir idéntica explotación detrás de las nuevas fronteras.

En la capital importada que procuraba ocultar su estado de sitio como un embarazo no querido, hasta el cometa Halley parecía sumarse a los festejos oficiales, mientras los himnos y el cañoneo ceremonial, rigurosamente custodiados por uniformes, trataban de tapar el clamor cívico por el último fraude electoral, la represión de las luchas obreras y los gritos de los indeseables en las cárceles del Escuadrón de Seguridad.

“La Argentina del centenario”, dicen que dijo la Sociedad Rural, “se gobierna como una estancia” y para quedar bien, primerió a la Unión Industrial regalándole a la Infanta una pareja de caballos de raza.

En el mundo, los motines estremecían Rusia que no olvidaba la sublevación del acorazado Potemkin, Japón se tragaba a Corea, la revolución mejicana se alzaba contra la dictadura de Porfirio Díaz y los latifundistas, París bailaba con “La Morocha” provocando la admonición del Papa Pío X y el globo terráqueo se completaba con la llegada de Peary al Polo Norte.

Cien años después, en este 2010 que parece haber dado vuelta todos los cabos de Buena Esperanza, la misma prensa recalcitrante falsea titulares de hecatombe, estadísticas de miseria y panegíricos a próceres de telenovela, subsidiados con las treinta monedas de la misma banda de sepulcros blanqueados que se escandalizan con los modales o el vestuario de los líderes populares, al tiempo que maquinan para llevarse en sus helicópteros, inventariados y embalados pieza a pieza, sus empresas y mansiones, sus ferrocarriles y presas, sus Santos Oficios y canchas de golf para trasladar a otras filiales sus paraísos de ocupación portátil, como recordaba García Márquez.
Sabemos que el capitalismo no desborda más que exclusión y sufrimiento; que con la democracia no se come, ni se cura, ni se educa, que con la democracia no alcanza; que la sabiduría no vino en los barcos que llegaron a descubrirnos la Patria; que la soja no paga y que las revoluciones no se escriben con manuales de urbanidad.
Pero sabemos también que una América recatequizada en la Biblia de Discépolo, frágil, pero épicamente resuelta, persiste en festejar, unida, sus bicentenarios de independencia, aun debatiéndose entre cuartelazos, invasiones de Paz y terremotos de utilería, para conquistar de una buena vez esa soberanía nacional y esa justicia social que, hace 100 años, los mismos depredadores pretenden que se nos escape entre los dedos como el oro de pura ley del Potosí.






"Be tender with me, baby"

Lengua plena, lírica abierta:
conoces mi pecado y mi virtud,
mi temor y mi soberbia.

Gozar tu belleza es mi único propósito.


ALFREDO LEMON
especial para el BASTA YA!






La memoria de los sentidos
Armenouhi



Hay veces, que poder explicar lo inexplicable nos lleva una vida… poder descifrar un recuerdo, una alquimia, un sueño nos mantiene en vela. Entender una palabra que se mantiene ahí inmutable, un sonido que nunca se disipa, un olor que nunca se evapora… nos mantiene así: con vida. Esperando que mañana me dé cuenta de por qué lo siento, de por qué cada vez que lo dicen o se acerca me estremezco, me inspiro, me insurrecto.
Y cada vez más, el sueño se vuelve monótono, mecánico, lineal… me lleva al mismo lugar. A caminar los pasillos húmedos, a presagiar que el aroma a hogar me despierta allí dentro y vos estás cerca. Que todavía no te fuiste y te escucho. Puedo sentir tus pasos cansados y oír que tu bastón de vez en cuando se silencia para darte ventaja a que llegues.
Traes el aroma que se compenetra con mi aire y te robas mi inconsciente. Se queda grabado y te prefiere frente a cientos de otros que pasarán en mi experiencia. Pero te prefiere a ti que sabe que has huido, que traes varios mares trastocados en tu piel, varios hechizos, varias luchas que te hacen mella.
Vuelves a cantar en tu idioma para hacerme honor de que te visito, porque esta noche abuelo me escapé para venir a verte. A encontrar tus manos ásperas del frío, de la lucha, del genocidio. Y el aroma a cielo me abraza, me esconde, me contiene. Inexplicable sería que te olvide, me digo y me conformo con saber que muchas otras cosas se traspapelan pero lo importante tiene y ocupa su lugar. El tiempo pasa sin ser contado. Una brecha de amor que no se cierra. Entonces tu sonrisa desdentada y tus ojos enormes me despiden como siempre esperando a que sonámbula te busque de nuevo, porque disfrutas el encuentro tanto como yo.
Mi alma cae con aplomo en mi cuerpo y otra vez, se duerme. El olor a comida me despierta y me despabila. Reconozco que estoy en casa de mi madre, entonces me doy cuenta: -¡Sarmá! ¡Qué rico! ¡ sarmá! –
Hay veces, que poder explicar lo inexplicable nos lleva una vida y en otras, simplemente las pequeñas cosas nos devuelven la tranquilidad de una identidad que no se apaga, que se vuelve indeleble como un aroma prendido en la memoria de nuestra infancia.



Medusas
Un barco en la botella no se hunde.
Ni acumula polvo.
Es hermoso…
Y flota en el cristal.
No hay nadie lo suficientemente pequeño
para subir a bordo.
El viento de afuera
no soplará sus velas.
No tiene velas.
Solo un retazo, una tela
y debajo está la medusa.
Tiene la boca seca
aunque este rodeada de agua,
y la va bebiendo al abrir los ojos.
Y nunca los cierra.
Cuando lo haga, nadie se dará cuenta.
No se chocará contra las rocas.
Permanecerá altiva…
y orgullosa.

Sino la besaste cuando te fuiste…
amor mío, si puedes,
bésame a mi cuando regreses.





De la película Medusas





La música de Luna de Pájaros


Coralie Clément (Villefranche-sur-Saône ), cantante francesa que se encuadra en la generación de intérpretes de la Nueva Chanson francesa.
Nació en una familia de músicos, su padre es clarinetista y ella estudió violín desde los seis años, aunque más tarde lo dejó. Su hermano, Benjamin Biolay, también cantante, ha compuesto y producido tanto su disco presentación como los dos siguientes.
Entre sus influencias reconocidas están Françoise Hardy, Jane Birkin y Serge Gainsbourg, por lo que su música se acerca a la Chanson francesa, destilada con nuevos sonidos como la bossa nova, consiguiendo un estilo melancólico y poético. Grabó su primer disco mientras estudiaba Historia en la universidad. Clément interpretó el tema principal Dorénavant de la película L'idole de Samantha Lang, protagonizada por Leelee Sobieski, así como su canción "Samba de mon cœur qui bat" se incluyó en la banda sonora de la película Alguien tiene que ceder, protagonizada por Diane Keaton y Jack Nicholson.
La bellísima canción “Cést la vie” de su último disco Toystore es la cortina musical del programa Luna de Pájaros, que se transmite por FM activa 105.9 del dial. Lunes 21.00 hs.





La Familia
Pablo Carrera



Corrían los ochenta y nosotros al cine, a ver esta obra de un italiano que yo no conocía (y, tenía apenas 20, estaba fogueándome en el terreno de las pelis europeas) que se llamaba Ettore Scola: ¿La pelìcula? "La familia".

Creo que ahí fue cuando me enamoré de Fanny Ardant (un detalle: buscando algo de data en la web para escribir este artículo, me encuentro un blog que se llama "divina fanny ardant". Parece que somos varios).

Corriendo también fuí a comer al Piccola Italia, después de un par de loas que le prodigaron. Y valió la pena. Para aquella alma que se compadecía de mis últimas críticas criticonas, débole decir que finalmente llegó la recompensa y encontré un lugar que me gustó.

De arranque viene entretenida la cuestión, con esto de reservar previamente por las dudas, sumergirse en el pintoresco barrio de Rogelio Martínez y estacionar cual visita frente a una casa, tocar el timbre y esperar a que le abran. Una sonriente señora (que no es Fanny lamentablemente) abre y saluda amable, y ofrece el living de su casa ambientado con mesas simples cubiertas por manteles donde el verde, el blanco y el rojo siguen la línea del nombre del local. Como para criticar algo y no desilusionar al lector, podríamos sugerir un poco más de onda con la decoración, que tiene algunos aciertos como varios derrapes. Pero el placer de la comida permite superar ese detalle.

La carta está en italiano. Otra propuesta, no crítica, no, sería que viniera subtitulada. O traducida, bah. Aunque el tema de estar en la lengua del Dante genera un nutrido diálogo con la émula de Fanny, que se ve que habla abbastanza benne porque uno de los parroquianos era oriundo de la bota y le daban a la parla fluidamente.
Como entradas, la propuesta de fiambre y queso, con algunas aceitunas (un proyecto de antipasto como quien dice) es bastante recomendable. Hay unas berenjenas asadas que vi pasar y tentaban. La próxima de una las pido.

El menú se limita pura y exclusivamente a las pastas. No hay pizza ni carnes de ninguna índole. Así que celíacos y enemigos de los hidratos de carbono, abstenerse. Interesante la división, no es pasta seca o pasta rippiena (¿se escribirá así? rellena quise decir. Y ¿porqué no lo dije así?), sino, pasta al horno y pasta a la cacerola.
Elija la que le guste estimado lector. TODAS son buenas. ¿Quiere que le sugiera algunas en particular? Bueno. La lasagna, en sus dos variedades, bolognesa y gringo, son soberbias. La primera es archiconocida. La segunda, viene rellena de albondiguitas, huevo y filetto. Imperdibles. Los canelones marcan un antes y un después en la era de canelonear.

Y hay unos ravioles redonditos, cuyo nombre creo que eran botones (están más bien abajo, al fondo del menú) ¡¡ R i q u i s i m o s !!
Hay para vegetarianos, para carnívoros, para pesqueros. Como que imposible no salir hecho.

Si aún le queda algo de ganas, podemos probar postres. Todos caseritos. El tiramisú estaba aceptable. Un poco como demasiado cremoso para mi gusto, pero aceptable. Otra opción interesante pero un poco empalagosa es el helado de tiramisú. Gustos son gustos. Sino, el flan casero o los frutos en almíbar no dejan de ser una buena opción.

La propuesta de bebidas es tranqui, nada del otro mundo. ¿Precios? bastante acomodados. Con entrada, plato y postre, más bebida, entre $ 40 y $ 70 (dependiendo de la bebida, obviamente) por persona. No estando el salón lleno, Fanny (y le quedó Fanny nomás) se daba maña para atender. Pero de haber habido un par de mesas más, quizás estaría bueno una ayuda. Sin perjuicio de eso, cabe destacar que no hay mayor demora en la cocina a la hora de la comanda.

A modo de cierre, está buena la frase que sale en la tarjetita que me dieron "Per molti ma non per tutti". Espero estén como yo entre los molti.
¡Hasta la próxima!

Ristorante Piccola Italia
Luis Vélez 1215 –
Bº Rogelio Martínez









Estado de sitio
Jorge Luis Carranza




Usted llegó a estas tierras
y como una fina garúa
fue poniendo felicidad.

Ahora tengo
la casa rodeada;
sus ejércitos sigilosos
lo han tomado todo.

Usted lo hizo
sin que me diera cuenta.

Usted lo hizo
muy bien.


“Gala atómica”
Versión libre
Arte sobre Piedra
Casa Tomada
Córdoba








GUADALUPE, 23
Alfredo Lemon




Cuento la historia como la recuerdo aunque a lo mejor no sucedió así.
La verdad que este es un relato ficcional, el yo lírico debe estar totalmente alejado de proceso de creación, pero no estoy seguro, estamos en Latinoamérica y aquí el realismo mágico funciona y por lo demás, nunca quisiera emular a Nabokov. Bueno, ¡ahí vamos!...

Unas pocas pecas esparcidas sobre un rostro grácil, dueña de una piel suave y de un olor y un sudor que jamás olvidaría. Pelirroja natural, ondulante. Nuca de garza. Hombros descubiertos. Es un sábado por la mañana y nos encontramos sentados en mesas diferentes en el desayunador del Hotel “Los Pinos” de Río Ceballos.

En la mano sostiene una taza de té con sabor a manzanas. Ahora cuando bebe, los labios se entreabren porque el líquido está caliente y cristalino.

Usa una falda larga, negra, que la cubre más allá de sus rodillas. Habla con voz tenue, insinuante como la transparencia de su blusa blanca que no oculta sus senos maduros, pequeños, redondos, firmes. Vuelve a llevar la taza a su boca y muestra sus dientes diáfanos, impecables. Sonríe, me sonríe, intuyo que es educada y conciente de su belleza seduce sutilmente. Es una fruta fresca al paladar y una tentación demasiado evidente, fácil de aceptar. El ingrediente que más impulso produce este tipo de vínculo para un hombre adulto, es la adolescencia de quien será su pareja, la diferencia de edad y la fantasía que aparece primero, en creer que el más joven aportará espontaneidad, capacidad de largo aliento y que él, el más maduro, hará lo propio con su experiencia, capacidad abierta a mostrarse plenamente íntegro, pleno, vital. Pero esto es sólo una aproximación a una estética erótica muy relativa. Pero no sólo eso. La imaginación es más importante que el saber y la desnudez de una mujer, cual reflejo de un diamante de Dios, es el mármol carnal donde Rodin puede modelar lo mejor del arte. Cuando teníamos menos años creíamos que sólo la armonía escondía el perfil de una mujer interesante, mientras que cuando vamos avanzando advertimos que la mujer que nos atrae es un conjunto de imperfecciones, que toda belleza notable tiene algo de desproporción y como apunta Baudelaire… “¿qué importa que vengas del cielo o del infierno, belleza, monstruo enorme, ingenuo y atrevido, si tu mirar, tu pie, tu faz, me abren la puerta de un infinito que busco y nunca he conocido?”.

La mujer adulta habita el mismo universo que el hombre; la muchacha en cambio, se mueve en una porción impenetrable y la disparidad restablece una distancia y una atracción que son los polos indispensables para el imán de un deseo latente.
Lo que más me cautiva es su ser floreciente y saludable, sus ganas de beberse el cielo si es necesario. Aunque tenga lo suyo, parece que aun las lecciones que le ha dado la vida son para ella demasiado confusas como para haber aprendido suficiente. Por un instante no tiene pasado, conserva algo de púber, esa línea sutil que puja por convertirse en una identidad es el ingrediente que le pone más sabor al asunto que si se piensa, dura poco, muy poco, tanto biológicamente como psicológicamente, pero cuyo transcurrir es magnífico y bendecido.
Los pliegues del ser de esta mujer apenas permiten intuirlo aunque uno quede atrapado por un fuerte sentido de intriga, tanto oculto como develado.

Comencé a besarla en las mejillas y seguí por sus labios, sacudió mi ímpetu. Por esos días, el verano estalló en todo su esplendor. Después, como una música de fondo, recordé una vieja canción francesa: “placer de amor, no dura más que un momento; dolor de amor, dura toda la vida”.

Yo dormía pero mi corazón velaba. Me restablecí. En el fondo, pensé, todo erotismo implica una resignificación en contra del tiempo y del espacio y los lugares, un paréntesis de rebelión por nuestra finitud, del individuo en contra de la comunidad. La edad es lo de menos y el amor sucede, simple, fugar, en la misma frecuencia, con la suma intensidad de las altas pasiones, las bajas acciones, y perdura para siempre como el fuego. Escalofrío, en toda víspera es posible: llévame, entre las dulces sustancias y perfumes que aun se sienten y no mueren en el ayer de otros encuentros pasados. Tú fundas horas y utopías y me das ánimo para seguir, confiar, fortalecerme. Me llueve todo y hasta lo que no sabes de ti. Me rodeas de distracciones, mordeduras, lamidas que debo recibir como un huérfano de una fiesta prohibida pero que me deja ser transgresor y entrar por puertas múltiples. Pareces huir pero vuelves del vuelo: todo temblor, apuro, despojo, entrega, mío, tuya, instante limpio, profundísimo de ti, he aquí mi pecho, has desbaratado otra vez la muerte…

Ahora los miedos no son tantos porque pesan igual que la esperanza. Inauguran expectativas. Es fascinante observar cuánto el destino nos dirige mientras nosotros, meros instrumentos sin darnos cuenta, tambaleamos, con la tensa seguridad de los acróbatas en danza, ignorando el siguiente salto pero condenados a darlo.
De seguro, buscarla encendería de nuevo la pasión.
Agudo, preciso, justo, maravilloso, ¿breve?
¿Un adiós placentero como la levedad de una hoja que muere al llegar el otoño? “Esto también pasará…”. Esto también tuvo que pasar. Todos pasamos al fin como sombras, como nubes, como naves…

Lo más bello que podemos experimentar, mientras se pueda y sin dañarnos ni dañar a otros, es el insondable misterio que existe cuando dos seres se entregan. Feliz el amor cuando no hay ni poseedor ni poseído sino dos que pactando acuerdan.
Recostado en tu vientre, después, recordé la advertencia del cardiólogo: al hacer el amor es cuando más se exigen las arterias, pero esa sangre es la más intensa, la que purifica el ser y da potencia al espíritu. ¿No es esta una paradoja digna de Zenón el eléata?
Sentí de nuevo el sueño, la locura y furia de estar vivo, los grietas del gran músculo blando doliente todavía, la cama del caminante, la flor de loto invertida, la almohada de jade, el centro supremo.
Sin embargo, ella me había llamado y hechizado y en mí sólo estaba seguirle.










Plegaria para la libertad
Caro Riachi



Camilo Blajaquis, es un poeta de 21 años que vive en el Barrio Carlos Gardel, en Buenos Aires. Estuvo preso 6 años en la cárcel de Marcos Paz. Dice él mismo en una carta escrita a Luis Mattini: “Escribir y leer no me hizo nacer de nuevo, directamente me hizo nacer. Si no escribiera creo que esta herida que sangro desde mi nacimiento se transformaría en gangrena y me haría morir frente a la resignación, esa que tienen todos los pibes, mis colegas de calvario, que están en la cárcel. La resignación que el futuro no nos traerá otra cosa que cárcel o balazo policial. No sé de qué, pero mantengo la esperanza. Quizás la esperanza de mostrar con mi ejemplo a los demás pibes, que se puede transformar la resignación en Arte, en Amor, en Felicidad o en Verdad y me creo capaz porque vengo viendo a lo largo de estos eternos años encerrado, cuando un pibe que el juzgado dice que es un delincuente o un asesino, se pone a dibujar, a cantar, a escribirle una carta a su novia, se le forma una sonrisa diferente en su alma. Lo vi, lo veo y lo veré mañana también”.

Lo descubrí en un programa de radio y quiero compartirlo con todos los que nos alegramos que el Basta Ya este nuevamente de pie. ¡Felicitaciones!
Caro Riachi



Plegaria para la libertad.
("Mi amor; la libertad es fiebre, es oración, fastidio y buena suerte"), PATRICIO REY

¡ay amor! ¿cuándo podré comprobarte sin que me asusten tus lamentos?, ese cruel tormento que me obliga a soñarte.
¡oh amor! cuántas desgracias acecharon mi vida por haber nacido en un lugar des-bendecido, ¿se darán cuenta alguna vez que yo no elijo este martirio? y que si vomito estos delirios es porque me cansé del suero y de las rejas.
¡oh amor! cuándo vendrás a someterme, seré el esclavo más prolijo, el más fiel de tus testigos, el idólatra de tu sombra.
De última, hazlo por piedad, este poeta sólo quiere emborracharse con tu misterio.
¡ay amor! cuando tú decidas convertirte en realidad, seré un espectador que en silencio llorará al fondo del teatro y, quién sabe, quizás sean lágrimas de alegría y de conmoción, por haberte hallado en los escombros de la casualidad.
¡ay amor! algunos cuerdos absurdos te tratan como si fueras una prisión donde deleitarse, ¡ay amor! tú lo sabes, ¿qué saben ellos de prisiones? si ni siquiera se animan a un minuto de libertad, ¿qué saben acaso de ser aprisionado? y amor, bendito amor: ¿te califican de prisión? ¡ay, ay, ay! pobre de ellos si sus miedos fueran parlantes prendidos...
¡ay amor! ¿cuándo podré estar seguro bajo tu yugo? ¿cuándo iluminarás mis venas con tu filo? mírame, regálame la más tristes de las miradas y yo saldré a socorrer tus iris y pupilas y los dejaré secos de llanto y ansiosos de ilusión, ¿qué es la puta razón? me pregunto cuándo te invoco y lo único que convoco es a un ejército de demonios triunfantes de esta vida.
o acaso, dime amor, ¡grítamelo y escúpelo en mi mente! ¿qué significa el amor? ¿quién lo inventó? ¿cuál es su fin?
¡ay amor! si me lo pides seré cadenas rotas que abracen tu espalda, candados abiertos con los que perfumaré tu cuello, yo seré tu cárcel y tú mi carcelero, y si te lo digo amor, es porque en el óxido de una celda fue donde me convencí de tu existencia, y aunque hoy tu presencia sea el más físico de los espejismos, y tu ausencia la secuela de este cinismo, sigo en la noche esperando tu llegada, sigo hechizado por la más enferma de las esperanzas.
¡ay amor! te dejo ir, ve,¡anda!, y que te sigan mereciendo los condenados al aburrimiento… CAMILO BLAJAQUIS





Una broma de duendes
Hugo Fernando Conterno



Sabido es que los duendes son grandes bromistas. No son "grandes" por su tamaño, sino por su enorme tendencia natural a divertirse con la seriedad ajena. El trabajo de ellos es de suma importancia para la tierra, son los encargados de tomar las bolitas de energía que están dispersas y llevárselas a las hadas, para que den formas a las flores y hojas de las plantas, y especialmente ellos pueden transformar las bolitas de energía negra que salen de la gente enojada en preciosas perlitas verdes.
Una extraña sociedad secreta, que por el simple hecho de ser nombrada aquí dejó de ser secreta -pero ese es un secreto- formada por hombres muy serios, decidió que nadie debía interferir con sus burbujitas negras. Es que ellos pretendían que todas las burbujitas se conviertan en nubes negras para tapar definitivamente el sol. Como todos se dan cuenta, era un plan muy oscuro y serio.
Esta sociedad, que era secreta, se reunió un día gris y todos sus miembros decidieron que los duendes y sus bromas ya no eran graciosos, y que eran un verdadero peligro para sus oscuros planes, por ello planificaron con mucha prolijidad y cuidado el modo de hacer que los duendes dejaran de transformar sus burbujas oscuras en preciosas perlas verdes, que además daban energía a las hadas que formaban las plantas y llenaba el mundo de color, vida y alegría. Luego de un corto debate en el que discutieron cuestiones de forma y fondo sobre la base de estadísticas acordaron que encarcelarían definitivamente a todos los duendes.
El plan era simple, como los duendes son grandes bromistas y una de sus travesuras preferidas es desacomodar las pipas, los sellos, las corbatas y los paraguas sin estrenar, idearon una trampa con barrotes invisibles que consistía en colocar todos estos elementos ordenados de mayor a menor y por color en degradé. Ante este señuelo los duendes entrarían tentados en desordenar a las trampas. El oscuro plan funcionó a la perfección.



Las trampas se dispusieron en los bosques siguiendo un esquema de triángulos y en todas ellas había una pipa, un sello con muchas letras y un escudo, dos corbatas con los nudos hechos y un paraguas sin estrenar.
Todos los duendes fueron atrapados, puede que el primero no haya percibido la trampa pero lo extraño es que los restantes hacían filas para ingresar, hasta se ordenaban de menor a mayor, y cantaban felices al ingresar, ninguno intentó escapar.
El duende que me contó esta historia asegura que ellos no pudieron resistirse en hacer esa broma, yo estaba confundido, le pregunté qué broma, se rió hasta caerse de la silla.
La otrora sociedad secreta festejó en secreto, tan contentos estaban que se animaron a sonreír, el éxito del oscuro plan estaba asegurado, aunque el más serio de los serios continuaba preocupado, dicen que estaba más serio que de costumbre (afirmación realizada por el contador del grupo que señaló que tenía cinco fruncidas extras en su ceño), hasta con sus solas burbujas negras ya se estaba formando una nubecita sobre su casa. Pero los menos serios de los serios se atrevieron a sonreír infringiendo el artículo 38 del código de su sociedad, hasta algunos se aflojaron los zapatos y estiraban relajados los dedos de los pies, y unos pocos decidieron juntarse a festejar.
Se reunieron en secreto en un salón con un piano, uno de ellos se animó a tocar una melodía fúnebre, pero poco importaba al más despistado del grupo que pese a la triste canción intentó bailar, luego de años sin darle ritmo a su corazón se tropezó, uno se rió, se paró e intentó de nuevo, al quinto intento y entre risas, arrancó el baile, el de corbata marrón se paró y aplaudía feliz. En el acto todos los duendes quedaron libres, es que las trampas funcionaban con energía mental, si los carceleros bailan no hay rejas para nadie, ambos se vuelven libres.
Con tranquilidad los duendes salían de las jaulas, jugando con las pipas a las que le ponían jabón para hacer burbujas, con los sellos sellaban papeles imaginarios que decretaban la libertad, con los paraguas se dejaban llevar por el viento y de las corbatas salían preciosas mariposas de tela.



La antigua sociedad secreta se disolvió sin necesidad de ninguna formalidad, muchos de sus miembros se transformaron en pintores, escultores, narradores, trovadores, fabricantes de juguetes y de abrigos de colores. También otros formaron otra sociedad secreta más secreta que la anterior.
Cuando el duende que me contó la historia terminó su relato comprendí la gran broma de los duendes, no lucharon contra la sociedad ni las trampas, simplemente la disolvieron, de la trampa hicieron una fiesta y hasta las hadas encantadas con la alegría encontraron energía para hacer una primavera entera.
Al llegar a mi casa descubrí todas mis corbatas entre los juguetes de mis hijos, ellos alegaron que fueron los duendes, cuando me reí de su ocurrencia vi como la planta casi seca que estaba en una maceta en la ventana de pronto estaba llena de flores, mi risa se volvió carcajada y me caí de la silla.







Lemonchelo / Matías Arese





Princesa /
De la saga de la Princesa Eleonora /
Ele Juárez

12 comentarios:

Anónimo dijo...

HERMOSO! realmente mis sinceras felicitaciones a todo el equipo del boletin, especialmente a su director. norita

Anónimo dijo...

¡Que alegría nuevamente el Boletin "soporte papel". Saludos. Mana

Anónimo dijo...

Muy bueno lo que estuve leyendo, hay notas y poetas que son base y sosten de la revista. Lo primero que hago cuando me llega el boletín es leer la poesía de Carranza, la nota de Pablo Carrera y la infaltable Una cosa trae la otra, de Liliana Chavez que son sinceramente imperdibles. A partir de esa primera leída, siempre sé que encontraré otros temas que me gustan, poemas y buenos artículos.
Felicitaciones.

Celia Villegas
Oberá

Anónimo dijo...

Hola Eduardo! Ayer estuve tomando un café en Macedonio y tuve en mis manos la edición impresade la revista, debo felicitarte a vos y colaboradores, es un aporte inestimable a la cultura de Córdoba tan devaluda por estos días. No dejes de invitarme a los encuentros que realicen. Abrazo.

Anónimo dijo...

¡De nuevo, Secre! Que Alegria. Saludos a Adriana y al Director / Propietario, Inventor Editor y Diagramnador
del Basta ya!FELICITACIONES.
Euge

Anónimo dijo...

Esta muy buena esta Edición Especial que sacaron. Yo sigo al bast aya! practicaemtne desde sus inicios y veo como ha evolucionado. A lo que dice Cecilia le agrego la poesía y breves ensayos de Alfredo LEMON, y las divertidas notas de Adriana. Pero no debe olvidarse que todo esto se ha debido al trabajo, la dedicadión y perseverancia de su director, el "Secre" Planas. Me acuerdo cuando eramos unos poqquitos en el círculo...
Saludos
A.C.

Anónimo dijo...

Periodista y escritor. Buena suerte, Eduardo. Carlos F.

Anónimo dijo...

Hola Eduardo! Ayer estuve tomando un café en Macedonio y tuve en mis manos la edición impresade la revista, debo felicitarte a vos y colaboradores, es un aporte inestimable a la cultura de Córdoba tan devaluda por estos días. No dejes de invitarme a los encuentros que realicen. Abrazo.
EDUARDO BARRIONUEVO

Anónimo dijo...

Ahora si !!! ya puede abrirlo !!! un lujo !!! (estos misterios de internet son los que siguen avalando mi tesis de que esto es simplemente magia ..) GRACIAS !!! Sol

Anónimo dijo...

GRACIAS EDUARDO POR EL BOLETIN BASTA YA! Muy buenos los artículos.
Olga Cabrera Ladu

Laura dijo...

Muy bueno Eduardo, gracias por todo el apoyo brindado!. Un abrazo

Anónimo dijo...

mayolliltreor Bradie James Jersey
Glover Quin Jersey
Chris Myers Jersey
LiniseNed