miércoles, junio 16, 2010

Boletín Literario Basta ya! / nº 106 / Junio de 2010



Pawli, Hada de los Colores del reino de Renania

Boletín Literario
Basta ya!

Año 5 / nº 106
Junio de 2010

Córdoba / Argentina


SUMARIO

Mil grados / Jorge Luis Carranza
¡Salute! / Ethel Aghemo
Libro Libre / Adriana Pozzo
Horóscopo / Alfredo Lemon
Algo más sobre el reino de Renania / Eduardo Planas
El águila y el oso / Ronzerta Coanca
Frases Célebres / Adrián Valán
Bandas de Córdoba / Sol Pereyra / Ulrich
Narrandeando / Raúl Lelli
Una cosa trae la otra / Del dulce de leche al teatro / Liliana Chavez
Poema Sin título / Medusas
Alejandra Pizarnik / La ceremonia del adiós / David A. Sorbille
El justo precio desigual / Armenouhi
Esperando la carroza / Pablo Carrera


Enriqueta y Fellini / Liniers


Mil grados
Jorge Luis Carranza



Puse agua a calentar
para unos mates.
Debe ser que me distraje
porque al cebar el primero
me quemé los labios.

Así como estaba
era imposible tomarlo
sin quemarse.

Puse el agua en el termo
y lo dejé por un rato
con la tapa abierta .
La columna de humo
subió sin esfuerzo.

Hay tiempos
en que las cosas se atascan.


Rachas en las que
por mas que uno quiera;
no se encuentra ni siquiera,
el punto justo para el mate.




¡Salute!
Ethel Aghemo




Matilda se fue.
Por veintiséis meses lejos de ti.
Y es así: cada instante de segundo desde ese momento estará impregnado de Matilda...
Y los momentos felices estarán toditos juntos adentro tuyo, sin decir una palabra.
Pero las lágrimas estarán ahí al borde, buscando suicidarse en las palabras,
en la pantalla y el teclado

No sé vos, pero yo regreso todos los días del trabajo y le hablo a las paredes. Tengo sus fotos ahí: sonrientes, pequeños, enojados, abrazados, crecidos, independientes...
Tengo el amor
tengo el oído cansado de esperar que suene el teléfono...



...y a veces tengo el mail de los viernes para molestar mientras "espero el milagro"

"...Salve Lucas...los que vamos a morir te saludan... ”




Boletín Literario Basta Ya! / Año 5 / nº 106 / Junio de 2010
Revista Cultural

Director / Propietario: Eduardo Alberto Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Liliana Chavez,
Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera, Caro Riachi, Alfredo Lemon
Colaboradores Permanentes: Mónica Ferrero, José Luis Planas Osorio, Mariana Montenegro, Armenouhi
Colaboran en este número: Ethel Aghemo, David Sorbille, Ulrich
Diseño y Diagramación: Eduardo Alberto Planas
Dibujos: de Ele Juarez, / Matías Arese / Liniers (Muchas gracias)
Fotografía de Tapa: Paula Gaido /Gentileza de María Eugenia Pérez Moreno y Néstor Gaido. Fotografía de: Niña-Hada del Reino de Renania oculta en el bosque: Agustina Planas / Foto de Hada Mayor Leda: Rachelle Lefevre (Muchas gracias)
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya! Suscripción gratuita. Este Boletín se edita en forma virtual Quincenalmente. Registro de Propiedad Intelectual nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723. Se puede reproducir con cita de autor y fuente.
www.boletinliterariobastaya.blogspot.com
eduardoplanas2001@hotmail.com


Libro Libre
Adriana Pozzo



Se aproxima un tiempo y la consigna literaria es liberar un libro de la biblioteca.
Elegir ese libro que nos dejó una huella en el alma o marcó una impronta. Dejarlo en un parque, en una mesa de café, en un lugar donde otro pueda encontrarlo.
El mensaje me llegó por el ordenador e inmediatamente se transformó en un mandato interno. Fue como toparme con una botella a la orilla del mar y descubrir que, por algún sortilegio, su contenido me estaba destinado. Abrirla y que el genio - sobredimensionado por mis sentidos- ordenara, taxativo, que eligiera el más amado de mis libros y con desapego, lo dejara fluir.

No pude dibujar mi día ni los siguientes. En mis sueños se entrelazaban en diálogos Borges y Cortázar. Jorge Luis con su espíritu claro expresaba la necesidad que el aleph fuera visto por otros para guiar la búsqueda del ser, del no ser, del todo nada. Mientras que Julio sostenía que los cronopios no eligen serlo y el transcurrir es por esta ruta no planificada.
Así, confundida en esa débil línea entre el sueño y la vigilia, decidí entrar a mi biblioteca.
La realidad estaba distorsionada, sentí que entraba a la cueva de las Enseñanzas de Don Juan y que debía encontrar mi lugar en el mundo. Sólo en ese espacio las emociones dejarían de enfrentarse, para permitir la noble actitud de transformar “el apego” en entrega. Allí en el mueble de roble, los libros mostraban su color ocre, amarillo y marrón, y en perfecta armonía confluían en los estantes.
Otros, detrás de las pequeñas puertas, apenas avizoraban. El sillón y la lámpara parecían esperar que mi figura completara la escena.


Un libro guardado es como una medicina que no cura –dije en voz alta- un saber no compartido con lo colectivo es estéril, agregué y la hasta entonces pacífica convivencia de autores se convirtió en un espeso rumor. A la palabra iniciadora, convergieron opiniones, diálogos y en ese pequeño foro, casi íntimo, todos empezaron a desplegar sus discursos. Se asemejaba a una obra de teatro donde los personajes relataban sus historias.
Así mientras Platón indicaba la necesidad de reconstruir el mito de la caverna, Saramago atestiguaba que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Pizarnik aludía “la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos” y uno a uno bajaban otros poetas, escritores de todas las épocas, con el afán de contradecir, apoyar o dar sus propias versiones.
A todos escuché atentamente, sin embargo la esencia se escapaba de mis manos, porque faltaba un mensaje que uniera la casa de las palabras. Alguien no había sido invitado. Una voz estaba ausente.
Insistí en convocar nuevamente a todos los poetas, autores y escritores que habitan la casa.
Como quien prepara una ceremonia, encendí velas con todos los fuegos grandes, chicos y de todos los colores con el anhelo que estas nuevas luces lograran que bajara sigiloso el que no había opinado.
Empezó así una larga noche de espera ¿Dónde estaba?
Tomé conciencia que tal vez una resistencia visceral me impedía descorrer los velos para su aparición.
A la madrugada se desató una tormenta. El viento abrió las ventanas de par en par como si llegara para ahuyentar lo oscuro.
La lluvia era angustia para mi corazón y de mis ojos brotaron tantas lágrimas.
Mañana es veintiuno de septiembre, primavera, se cumple el plazo de la entrega.
Mi espera presiente oculto un puente, cruzarlo significa dejarte atrás para siempre.
El vidrio de mis ojos aún está empañado, es la intuición la que guía.
En medio del dolor me hablaste en forma profunda y aparecieron en secuencia todas las ventanas de tu alma.
Acá estás, este es mi libro, con su tapa ocre, amarillo y marrón.
En su fondo negro se destaca tu nombre en grandes letras blancas “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano.
Cada frase de sus ajadas y amarillas páginas, es dicha por mis labios de memoria. “Recordar…volver a pasar por el corazón.”
Ya no tengo dudas. Ese es el libro que dejó en mí sus huellas, el que marcó mi designio, guió mis luchas de amor y de guerra.
Hoy es la víspera, nuestras últimas horas juntos. Te abrazo a ti que me abrazaste tantas veces, de una manera intensa porque se que no volveré a verte.
Espero curarme de ti; y dejarte ir para que otro te encuentre.
Mis manos en adelante no podrán tocarte, pero sentiré que estás a mi lado todo el tiempo, como mi sombra.
Ahora es el momento que transites el camino y te enciendas con luz propia, libre libro para brillar en otros.

Horóscopo
Alfredo Lemon



Todos los días levantamos vuelo
desde el vientre de un avión.

Nos aferramos al asiento
Y aguardamos con ansiedad
algún sostén de esperanza.

El latir del corazón se agigante
hasta la furia de olvidar
la propia vida.

El espíritu es un bonzo, un puñal, un harakiri.

La fuga del tiempo (tanto viento) nubla los ojos
y el deseo tiene el vértigo de un tobogán del Himalaya.

El alma es un abismo tan distante como Plutón.

Lujo lúgubre, el sol es veloz
y siempre son pocos los minutos de la fiesta.

Para cuando consigues dormir (toda una hazaña)
la almohada oculta una nueva pesadilla.


La mañana traerá otra adivinanza,
otra trampa, otro riesgo.

El hambre por la verdad
será lo único que te despierte.

(1999) -Escrito con motivo del accidente aéreo de Lapa, donde murieron cientos de cordobeses.




Algo más sobre el reino de Renania
Eduardo Alberto Planas

Pawli, Hada de los Colores del reino de Renania


I

No obstante lo difícil que es ubicar geográficamente al reino de Renania, podríamos decir que el mismo se ha mantenido constante por siglos y siglos. Pero no ha sido así con sus países limítrofes, que han variado muchísimo.
Sobre todo en los últimos tiempos merced a cambios producidos tras la caída del Muro de Totalitarandia y la conformación de un Nuevo Orden Mundial conducido por el reino de Zalarianda gobernado por la reina Orivia, La Ingrata, quién tiene pretensiones sobre el trono de Wend, La Emperatriz de Renania.

Los renanos (y las renanas también) están tranquilos en su diminuto país. No tienen temor ya que -como su propia historia lo ha demostrado- son difíciles de sojuzgar. Siempre han ofrecido una tenaz resistencia a quienes pretenden invadir sus dominios. Aparte han contado –y cuentan- con la alianza de los Elfos, Hadas, Gnomos, Enanos y Duendes.


Niña-Hada del reino de Renania oculta en el bosque


Sabemos que los primeros abandonaron Gaia en tiempos de la Tierra Media. Pero los demás permanecieron. Ante el avance del Hombre -en virtud del presunto mandato divino de “conquistad tierras y mares”- los Enanos se ocultaron en las cavernas de las Montañas y los otros en los bosques. Por eso solamente aparecen cuando hay silencio, aire puro y mucha vegetación. Entonces salen de su escondite y en la hora del crepúsculo las Hadas realizan hermosas tertulias. Igualmente sucede con los Enanos, Gnomos y Duendes, quienes se juntan por las noches contando aquellos sus aventuras en tanto estos debaten acaloradamente sobre el arte en general.

Los renanos cuentan, por sobre todo, con el favor de Edwan, el Consejero y ellas con el de Leda, Hada Mayor de Palacio (única autorizada a usar el anillo de Moebius). Todas las Hadas tienen el cabello largo, y visten de color índigo, en distintas tonalidades, salvo Pawli, (Mariposa), el Hada de los Colores, que se caracteriza por tener el cabello rubio, una flor roja en el mismo, y reflejar toda ella el spectrum lumínico
del arco iris.

Leda, Hada Mayor

Su canción – muy alegre por cierto- es la siguiente: “Tirineni tsïtsïki”, extraída de los pueblos originarios del reino.

Tirineni tsïtsïki
Sera muy cierto
Que tu eres naturalita
Nos juchá pórhepechska male
Jucha no kuatantani
Tirineni tsïtsïki
Ikarania

Tsipeni tsipeni male
Janikua sapichu erontania
Nos juchá pórhepechska male
Jucha no kuatantani
Tirineni tsïtsïki
Ikarania




II

Los renanos (y las renanas también) son afectos a jugar a los “cadáveres exquisitos”, Lo hacen por horas y horas, ya sea con palabras o imágenes que luego publican en sus diminutos periódicos. No compiten entre ellos, sino que lo hacen por mero placer.

Como dijimos no ven televisión, pero si escuchan radio prefiriendo programas culturales como “Luna de Pájaros”. Cuando se aburren corren al cine club más cercano a ver viejas películas, siendo su predilecta “Potemkin” sin lugar a dudas.

Se reúnen a conversar en diminutos cafés ubicados estos en las aceras de la ciudad, para tomar un “cortadito”. Suelen juntarse en sus pequeñas casas y organizan hermosas fiestas donde cantan su canción favorita y bailan hasta el amanecer, ya que tocan toda clase de instrumentos.

Otras de sus actividades preferidas es concurrir a cuanto recital se realice en su diminuta ciudad, la que siempre es visitada por cantantes y músicos renombrados por la calidez de su público. Siempre están en primera fila y no dudan hasta de empeñar el anillo de carey índigo comprado en el Paseo de las Pulgas con tal de comprar entradas para asistir a ese evento. Aplauden rabiosamente cuando su cantante o actor preferido sale a escena. Adoran sacarles fotos y filmarlos.

Los renanos (y las renanas también) se preocupan por mantenerse activos. De modo tal que asisten a Coros y participan en cuanto taller exista. Ahora se dedican al teatro. Prefieren los pequeños grupos, y las obras más bien cortas, eso sí deben tratarse de obras con texto. Clásicas mejor.

También le gustan los grupos de danzas, no así las murgas, ya que les desagradan las multitudes. Las masas amorfas no son de su aprecio.
Les encantan los Magos, siendo su favorito Lisandro.



Lisandro: Mago favorito del reino de Renania


III

Los renanos (y las renanas también son muy solidarios. Viven preocupándose del prójimo necesitado.”Donde están sus afectos esta su patria”, dicen, de modo tal que son reacios a ponerse escarapelas, a concurrir a desfiles menos aún si estos son multitudinarios y además hay armas de guerra, cañones, tanques y toda esa parafernalia bélica. No cultivan la xenofobia ni el patrioterismo folcklórico.

Como bien dice el trovador Luis Eduardo Aute, “son enemigos de la guerra y su reverso la medalla”. Predican la paz, la no violencia, la justicia y la Belleza… ah…la Belleza…


Libro del reino de Renania

No leen los periódicos, salvo la parte cultural y las historietas. En el reino existen muchísimos diarios y la mayoría de ellos –como sus libros- son pequeñísimos.

Tienen noticias cortas, para que la gente las lea en el metro cuando va a su trabajo y luego los arroje en diminutos canastos ubicados al efecto en cada estación. El papel se recicla. Los diarios le dan mayor importancia a la parte cultural que a la deportiva. Están llenos de noticias sobre los artistas de su país, exposiciones de cuadros, presentaciones de libros y entrevistas.

Todos los matutinos son de color índigo claro, siendo las letras y fotos de un tono más oscuro.
Su humorista favorito es Liniers: la saga de “Enriqueta y Fellini”.





Oribia, La Ingrata,
Reina de Zalarianda
Dibujo
de Ele Juarez





El aguila y el oso (un kin blanco del telar maya)
Ronzerta Coanca


Unos niños corren, se escuchan gritos, y un revuelo de guardapolvos blancos. En un costado del patio, en medio del recreo de las nueve, dos alumnos de primer grado se han dispuesto a pelear.
La maestra intuyó, sabía que algo no estaba bien en ese momento, como un marino que ve el mar y distingue las sutilizas de cada ola, por ello empezó a caminar. Al llegar, sin correr, caminando al encuentro, la pelea recién iniciaba. Mateo había empujado a Gustavo, y este le tironeó el bolsillo que se descosió sin romperse.
Estela, la maestra de plástica, llegó y ellos se separaron, la ronda de compañeros hizo silencio, la Maestra escuchó los corazones, en el acto miró a los dos y al resto, con parsimonia preguntó: ¿qué hacemos?
Los más grandes de la escuela conocen a la Maestra, y propusieron que se abracen y cada uno le pida perdón al otro. Ellos se negaron. Los que no conocían a la Maestra esperaban que por lo menos se les impusiera una penitencia, y Carlos -el más alto de primer grado que hace unos días cumplió seis años, puesto que al otro del grado lo conocen por Carlitos- dijo con autoridad: Que se queden sin merienda. Ana, la de segundo que su hermano va a cuarto, en tono pacífico y claro: Que los rete su mamá. Estela preguntó de nuevo, Qué hacemos. En una nueva propuesta, casi unánime, Que se den la mano y una disculpa. Ellos se negaron.
Mateo no lograba pensar, sentía mucha furia y una mano gigante en su estómago que prendía fuego y le decía: Mira como te rompió el guardapolvos nuevo, Gustavo sólo sentía su respiración, y cómo las venas parecían estallar, apenas una voz que se preguntaba, Porqué terminé aquí peleando.
Estela los miró de nuevo y les preguntó, pero ya dirigiéndose a ellos dos, aunque todos escuchaban: ¿Qué hacemos? Gustavo dijo, luego de un rato y cuando la voz dentro suyo fue más fuerte, Nos demos la mano y nos pedimos disculpas. Desde el estómago de Mateo unas cuantas voces le decían que el no tenía que pedir perdón, que era todo culpa de Gustavo.
La Maestra miró a Mateo y vio como las olas indicaban una tormenta, un mar enfurecido, ella sopló unas nubes feas y les dijo: Que tal si cada uno toca su propio corazón y el del otro. Con un gesto explicó, mano izquierda en el pecho y extendido la derecha sobre el corazón del otro. Las voces que sentía Mateo se volvieron confusas, cómo es eso de tocar el corazón, pero si las voces de su estómago no dicen nada Mateo es libre. Mateo asintió con la cabeza.
Los testigos miraron la escena, duró unos segundos. Mateo en ese momento sintió un remolino, un gran oso marrón estaba pescando en un río, no tomaba nada que no le perteneciera, era como comer lo que estaba allí para ello y a la vez sintiendo una sensación hermosa, la de ser todo sin voces, la naturaleza sin palabras... ver un ser y nada que diga árbol. Gustavo estaba en pleno vuelo, sus alas estaban completamente desplegadas, a lo lejos un pequeño ratón comía, su cuerpo se inclinó y con el viento se lanzó, no entendió nada, hasta que sintió que su estómago lleno y en gratitud, mientras se alejaba de unas montañas en pleno vuelo.
Estela sabía que algo había sucedido, pero alguien le había tapado los ojos puesto que era un secreto entre el Oso y el Águila. Ella pidió que se miraran a los ojos y preguntó, pudieron sentir los corazones. Susurraron asombrados, si. ¿Pueden seguir peleando? Con las miradas profundas y las cabezas acompañando dijeron no.
El Oso pintaría en la clase de plástica todo, el Águila guardaría su secreto. Mateo y Gustavo no se hicieron amigos, nunca más pelearon, pero se supieron parte del mismo todo, con el tiempo el Águila entendió que el también era Oso.




Frases célebres


"Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe"
Les Luthiers

"La verdad absoluta no existe, y esto es absolutamente cierto".
Les Luthiers

"Seguramente existen muchas razones para divorcios: pero la principal es y será la boda".
Jerry Lewis, cómico y actor estadounidense. Nació el 16/02/1926"

Extraídos del Libro:
"Un año bisiesto de...grandes verdades"


Adrián Valán, nacido en Córdoba, el 28 de diciembre de 1972. Empleado judicial. Miembro de la AGEPJ.
Ediciones La Solapa, Abril de 2010.


Enriqueta y Fellini / Liniers



Bandas de Córdoba / Sol Pereyra



La integrante del grupo cordobés Los Cocineros, presentó en diciembre pasado un álbum con once canciones. Once historias de amor. Once mujeres que bailan entre rasgos neuróticos: obsesivos e histéricos, casi siempre empapados en humor. Plagado de situaciones cotidianas, sensaciones de amor y dolor que coquetean con lo caricaturesco.
Letras plagadas de verborragia, intensas, abrigadas en secuencias electrónicas con acento pop; sin pasar por alto otros estilos musicales: rock, reggae, hip hop.
Los arreglos de viento que pasean a lo largo del disco le dan un toque de identidad y consistencia.


La producción artística estuvo a cargo de: Sol Pereyra, Silvano Zetina, Leandro Rossi y Eduardo Bazán salvo, “No hablo de amor” que contó con la participación de Pepe Céspedes y Oscar Righi (Bersuit, De Bueyes).
Para enlace y ver videos: http://www.youtube.com/watch?v=uMtx-xFUYoY

Narrandeando



Este libro está compuesto de dos partes: la primera es una micro novela de dos capítulos que finaliza con cinco cuentos cuyos finales están concatenados con el comienzo del siguiente y pueden leerse en cualquier orden pues cada cuento es una historia completa y habla de mi relación con mi Duende Junka Wi y la segunda parte está formada por cuarenta cuentos, seleccionados sobre una base de más de trecientos.
La idea de armar un libro de estas características, fue dada por el poco tiempo que tiene hoy la gente para leer, por lo que una novela corre el riesgo de quedar a media lectura, cuando se le pierde el interés al perderse el hilo de la trama.
Por eso lo considero un libro dinámico ya que hay cuentos que no superan la página y los más extensos (los menos) cinco.
Y por último, también me tentó la idea de tantos pedidos hechos por gente que se dedica a la narración oral, que son colegas pero no son escritores, que están en permanente búsqueda de cuentos nuevos para incorporar a sus rutinas.


Raúl Lelli
Creador y Contador de Cuentos
Contacto: raulelli2010@yahoo.com.ar


Una cosa trae la otra por Liliana Chavez
Del dulce de leche al teatro


Cuando era niña, en mi familia, como en otras tantas de aquella época, cuando el padre cobraba el sueldo era algo así como un día de fiesta. Al menos lo era para nosotros en la inocencia de no saber que a lo mejor el dinero no les alcanzaba para todos los gastos y que cobrar, para ellos, era más un dolor de cabeza que otra cosa. Al margen de eso, nada se comparaba con ir a Casa Cortizo con mi madre (hoy todavía está el negocio en Deán Funes) y dejar la lista con “el pedido”, que no era otra cosa que las provisiones para el mes que ella estiraría a más no poder. Por la tarde, llegaba la chata trayendo la mercadería y los ojos se iluminaban con sólo poner ayudar a colocar todo sobre la mesa: piezas enteras de queso, mortadela, salame, los recordados cajoncitos con dulce de batata o membrillo que después empezaron a venir en latas, la manteca suelta que se compraba de a kilo, las mermeladas, la miel que no faltaba. Ese dulce de leche en una caja redonda de cartón, delicioso, incomparable y esperen…denme un recreo, necesito pensar en eso un minuto e imaginarme raspando la cuchara contra las paredes laterales de la caja, tratando de quedarme con el último dulzor.
Y ustedes dirán, y a qué viene este tema y bueno, para mí la cosa está ubicada en un punto sustancial: “lo que se enseña y lo que aprende un niño en sus años de infancia, difícilmente pueda olvidarlo” Así como le sucederá con los valores, y con los hábitos, en lo que últimamente hago tanto hincapié.

Como Una cosa trae la otra vuelvo a los festejos del Bicentenario. Sucede que por este motivo, muchos edificios históricos, facultades, museos dieron paso a espectáculos de música, conciertos, presentaciones de libros, muestras artísticas, etc. y de pronto me vi sorprendida por gente que me decía: es la primera vez que vengo, no había entrado nunca a este lugar. Me cruzó por la cabeza que si esta circunstancia se daba entre quienes estamos en cierto modo ligados a la cultura qué pasaba con los miles de cordobeses o argentinos que tienen la opción de entrar y estar en contacto con esos lugares y las diferentes actividades pero no lo saben, no tienen el hábito, no les enseñaron o no los llevaron. Y ojo, que estoy incluida en estos ciudadanos que desconocemos un montón de espacios, porque siempre los agigantaron antes nuestros ojos. Eran lugares para la alta sociedad, para algunos privilegiados y entonces, me pregunto, ¿cómo se hace ahora para revertir este concepto y saber que cada uno de nosotros es dueño de ese patrimonio? Que la cultura está al alcance de la mano. ¿Esperar? Sí, tal vez. Esperar ese recambio generacional que se dado siempre – como las modas – en la historia del hombre. Sin olvidar que los fantasmas los creamos nosotros mismos. Observemos la vuelta de la rueda.

Un escritor que siempre admiré, Manuel Mujica Lainez escribió El Gran Teatro que a mi entender es un documento insoslayable de Buenos Aires. El Teatro Colón no es sólo uno de los grandes lujos argentinos, sino también un admirable exponente estético, que tuvo que pasar por críticas y aplausos, como cuando Raúl Soldi pintó la cúpula para dar un ejemplo.
Cuando leí el libro hace unos años, me preguntaba qué razón habría tenido para escribir sobre el teatro – a muchos el tema no parecía demasiado atractivo - y sin querer, en estos días tuve la respuesta. Tirando un poco de papeles, recortes que uno acumula “por las dudas” me doy con una Revista Gente del año 80, donde precisamente, Mujica Lainez habla del teatro y hace una introducción donde para mí, confirma lo que dije al inicio de la nota. Lo que se aprende de niño no se olvida. Estas son las palabras del escritor: “Tenía yo seis años cuando me llevaron por primera vez al Teatro Colón (a Colón y no al Colón, como decíamos). Tuve la suerte de que representaran “Aída” y ese esplendor estableció mi maravillosa amistad con el teatro para siempre”.

Y como todo se enlaza y un escritor tiene que ver con los libros y el 15 ha sido precisamente El día del libro, los dejo con unas palabras para que se entregan hasta que, dentro de quince días, me les aparezca diciendo que Una cosa trae la otra.

Donde no hay libros hace frío.
Vale para las casas, las ciudades, los países.
Un frío cataclismo,
un páramo de amnesia.

María Elena Walsh



Biblioteca Infinita



Sin título / Medusas

Un barco en la botella no se hunde.
Ni acumula polvo.
Es hermoso…
Y flota en el cristal.
No hay nadie lo suficientemente pequeño
para subir a bordo.
El viento de afuera
no soplará sus velas.
No tiene velas.
Solo un retazo, una tela
y debajo está la medusa.
Tiene la boca seca
aunque este rodeada de agua,
y la va bebiendo al abrir los ojos.
Y nunca los cierra.
Cuando lo haga, nadie se dará cuenta.
No se chocará contra las rocas.
Permanecerá altiva…
y orgullosa.

Sino la besaste cuando te fuiste…
amor mío, si puedes,
bésame a mi cuando regreses.

Poema leído en la película israelí Medusas
Trailer:


Dirigida por:
Shira Geffen, Etgar Keret
Camara de Oro en Cannes
(2007)



Alejandra Pizarnik
-La ceremonia del adiós-


Flora Alejandra Pizarnik, nació el 29 de abril de 1936 en la localidad de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires. Fue la segunda hija del matrimonio de Elías y Rejzla Pozharnik, inmigrantes de Europa Oriental con ascendencia judía en Rusia. Estudió filosofía en la Universidad de Buenos Aires, pintura con Juan Batlle Planas, y entre los años 1960 y 1964, Alejandra se estableció en París, donde trabajó en algunas editoriales y en la Revista Cuadernos. Además, tradujo a Antonin Artaud, Henry Michaux, Aimé Césaire e Yves Bonnefoy. Publicó poemas y ensayos, y realizó sus estudios de historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Pero, antes de dar a conocer su excelente libro “Árbol de Diana” en 1962, calificado por Octavio Paz, como un árbol “con luz propia, centelleante y breve”, Alejandra logró que la complejidad de su existencia fuera transparente en la prodigalidad de sus poemarios que siguieron a “La tierra más ajena” (1955), su libro más resistido. A partir de “La última inocencia” (1956), el camino quedó despejado para los nuevos títulos: “Las aventuras perdidas” (1958) y “Otros poemas” (1959). Su amigo y admirador Julio Cortázar, la había definido: “Esta poetisa ávida por el naufragio, enamorada de su muerte, amante del dolor y del sufrimiento”.

Mientras tanto, Alejandra trabaja y padece en dos dimensiones que, asimismo, explican sus constantes crisis psicológicas que cruzan el mundo tangible con el misterio de lo evanescente. La huella de su notable inspiración está fuera del tiempo y de las corrientes estéticas, porque ella misma es el origen de una percepción singular e intransferible. Su poesía es la expresión de lo subyacente: “no es jamás lo que queremos decir; siempre, no se trata de eso; explicar con palabras de este mundo / que un barco ha partido de mí, llevándome”. Su oficio de escribir, es una demostración ritual como necesidad interior del profundo silencio, en donde se cobija su presencia intensamente trágica. Las formas de sus poemas breves, determinan la búsqueda esencial de un secreto inescrutable, que le haría escalar hacia una cima en donde hallar la máscara del infinito. La palabra, es la finalidad de su insondable aventura lírica que, finalmente, la condiciona a los límites infranqueables de una resistida temporalidad. La galería de alucinantes imágenes que construye desde su particular surrealismo, es coherente con la hondura de su observación y lo absurdo de su lógica. Los temas recurrentes de su poesía, son la soledad y la marcada impotencia que se revela en un lenguaje que traduce su desesperada energía creadora, cuya prueba irrefutable son sus nuevos libros que publica en Buenos Aires: “Los trabajos y las noches” (1965), “Extracción de la piedra de la locura” (1968), “Nombres y figuras” (1969) y “El infierno musical” (1971). El silencio adquiere el valor de lo absoluto, porque la voluntad de Alejandra urge en encontrar respuesta a ese extraño laberinto que significa el presente y reconoce a: “La muerte siempre al lado. / Escucho su decir. / Sólo me oigo”, en un canto tan imperceptible como estentóreo. Esa concepción patética y admonitoria, puede verificarse en el material literario que Alejandra Pizarnik seleccionó para la antología “El deseo de la palabra”, que Antonio Beneyto editó en España en el año 1975 y en la totalidad de sus poemas y textos en prosa publicados, dispersos e inéditos que fueran ordenados y supervisados por Olga Orozco y Ana Becciú, con el título póstumo “Textos de Sombra y últimos poemas” (1982).

Su universo lírico fue el fiel reflejo de esa instancia entre lo visible e invisible, en esa travesía potencial que a veces se asume como salvación y otras como amenaza. La depresión existencial que la domina, le hace señalar en una carta a un amigo: “Ayúdenme pues no quiero que me ayuden”. Alejandra sufre esa constante ambivalencia que marca su tiempo y su desventura, frente a una realidad que le resulta cada vez más incomprensible e intolerable. “Escribo contra el miedo” para buscar la paz definitiva, es el mensaje de su poesía genial y desolada que le hizo decir a Antonio Aliberti: “Alejandra Pizarnik buscó desesperadamente el jardín edénico; él representa el paraíso perdido (la infancia), y la muerte es un modo como cualquier otro de ir al encuentro de ese paraíso perdido”.

En ella asoma cada vez más, el temor a la soledad y la imposibilidad de hallar una respuesta en la poesía, en tanto forma estética que adquiere el significado de ofrenda a ese mundo ilusorio al que sólo puede alcanzar a través del suicidio, mientras transcurre una semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada en la ciudad de Buenos Aires. “La percibimos de inmediato, conteniendo el aliento, y la denominamos presencia”, se referirá Silvia Barón Supervielle, responsable junto a Claude Couffon del libro “Los trabajos y las noches”, que abarca al conjunto de su obra poética publicado en 1994. “Escribo con un cuchillo erguido en la oscuridad”, y nos parece que todo en Alejandra es símbolo, metáfora, alegoría, juego de palabras en un espacio deliberado por el cuerpo de sus versos que tienen resonancia de espejos, y nos conmueve como una sombra intensa e indescifrable. Nada parece librado al azar, aunque Alejandra creyera en el azar, por eso la velocidad de su peregrinaje poético, adquiere rasgos inusuales como los de un pintor que traza sus propios sueños con arrebatos proféticos.

Enrique Molina, en el prólogo de “Obra completa”, Editorial Árbol de Diana, Colombia 2000, destacó: “La letra de Alejandra era pequeñita, como un camino de hormigas o un minúsculo collar de granos de arena. Pero ese hilo con toda su levedad, no se borrará nunca, es uno de los hilos para entrar y salir del laberinto”. Y Arturo Carrera, otro de sus tantos amigos, sostuvo: “Nada más que la poesía, es Alejandra. Nuestro querer que haya ser, que haya una escena como un fuego donde reunirnos para hablar de ella”.
Reconocida como una de las mejores poetisas de Latinoamérica, Flora Alejandra Pizarnik, dijo: “En mí, el lenguaje es siempre un pretexto para el silencio”, y cumplió con su fatal designio el 25 de septiembre de 1972, aunque su poesía nació con el don de la eternidad.

A ALEJANDRA PIZARNIK

Breve
en el silencio profundo
que se quiebra
en las hojas marchitas
en la soledad
de los horizontes perdidos
en el mensaje sublime
de su excelso lirismo
en las hierbas frescas
en el lenguaje inconfundible
de sus sueños y versos
y las espinas que se clavan
en su espíritu indefenso
de mujer poeta
inmensa en su tristeza
recluida en el último rincón
de las almas que se lloran
en la ceremonia del adiós

(De “Tríptico en Epsilon”, David A. Sorbille, Ed. 3+1, 1998)

El justo precio desigual

Planeas darme lo que queda
Para no sentir mi infelicidad.
Te comprometes con mi muerte
Para no sentir tu maldad…
Tú me hieres, tú me condenas.
Pagas el precio de lo que cuesta.
¿Y cuánto valen mis penas?
Los mea culpas que rezo
No las libera, ni las hipnotiza,
Ni las desgasta, ni las enjaula
Insistes en sentirte dolido de mi suerte
Y ¿Qué suerte?
Todo el camino está allanado por piedras,
Todos los vientos dan vueltas sobre esta presa.
¿Alguien juega con mis días?
¿Es un sorteo mi sentencia?
Un acuerdo de porcentajes
De lo que de mí queda.
Armenouhi



Dibujo de Ele Juarez

Esperando la carroza
Pablo Carrera



Hace 25 años Alejandro Doria tuvo la brillante idea de llevar al cine la obra de Jacobo Langsner “Esperando la carroza”.

Para ello reunió un grupo de actores impecables, excelentes, de primera línea. Si fuera Hollywood, diríase que casi casi, como las realizaciones de las pelis de Agatha Christie tipo “Muerte en el Nilo” o “Asesinato en el Expreso de Oriente”. O en las fatalistas “Infierno en la torre”, “Aeropuerto”, “La aventura del Poseidón”. Esas producciones que no vienen casi ya, ¿vio?

El tema es que a los críticos no les gustó. Ni un poquito. El costumbrismo que refleja la película (bastante fiel a la obra por cierto) fue tildado de humor negro casi descalificante. Pero la misma maestría que muestra Mel Brooks para mofarse del nazismo, Langsner y Doria la tuvieron en este caso para tratar el tema de nuestros queridos viejos (a quienes se les dedicó la película, por cierto). Y si bien es cierto que no levantaron muchas estrellitas en las páginas de los diarios, sí obtuvieron, a mi modo de ver, el mejor respaldo: el del público.

Hoy, “Esperando la carroza” es un ícono del cine nacional. Si se le pregunta a cualquiera por cuáles películas argentinas son sus favoritas, es casi seguro que la nombra. De hecho, hace poco sacaron la edición especial con motivo de un aniversario, donde incluso hay escenas suprimidas que son tan hilarantes como el resto de la producción.

Ese costumbrismo y ese aplauso del público me inspiran para reseñar la Pizzería Don Luis. Buscando un poco en la web sus datos, me doy con que don Livorio Irudcello la inaugura en 1952 en la esquina de Trejo y 27 de Abril, mudándose unos cuatro años después a su actual emplazamiento, sobre la General Paz, ahícito nomás de Radio Nacional. Y con algún que otro cambio de nombre y vuelta a las fuentes, sigue, tantos años después, como el primer día. Ojo, no confundir con la “San Luis” que queda al frente, ¿no?

De arranque olvídense de esperar maitres cancheros o mozas en ropas ajustadas que los lleven a las mesas. Hay que entrar tranquilito, armarse de paciencia, hacer cola en la barra (aproveche la ídem para ir viendo la carta que es cartelera), retire el ticket y pase para el fondo, donde un simpático despachante le toma el pedido. Por una ventana se puede ver a los maestros pizzeros en plena labor, o por un peso se puede pescar un muñeco de peluche de una máquina. O póngase a ver lo que atesoran las paredes del local, ya que allí desde el 2006 funciona el primer Museo de la Pizza del mundo. Hay joyitas locales, donde conviven los recuerdos de años pasados con objetos de Seguí, del Sapo Cativa o de Daniel Willington. Si llaman su número (así es la cosa), tome del mostrador los cubiertos de plástico (y si, yo le avisé que no era el Waldorf Astoria), baraje el plato de madera, pida que le corten las porciones y a pelear por una mesa.

¿Qué comemos? Dos variantes para la pizza (hay empanadas, lomitos y hamburguesas, pero es como ir a Disney y preguntar por el pato Lucas), la “a la piedra”, conocida por todos, la chatita, o la que me gusta a mí: la de molde. Es esa pizza alta, la que no nos animamos a comer en el mercado, esa que venía cuando éramos chicos, aunque un poquito más alta acá. Casi diríase una tarta. Bien esponjosa, sabrosa, llenadora.

Las variantes no son tampoco muy gourmet (lo más top vendría a ser la de palmitos). Yo voto por la especial con anchoas. O la napolitana. Imperdibles. Como dato interesante, es uno de los pocos lugares en Córdoba donde encontré fainá, que es una pizza hecho a base de harina de garbanzos y aceite de oliva (la de la canción, moscato pizza y fainá). En Buenos Aires se usa bastante, y se suele comer junto con la pizza a la piedra (al mismo tiempo, ejercicio total de mandíbulas). De postres ni hablemos. No es el fuerte.

De bebidas, vamos a lo clásico, una cerveza. ¿Precios? Bastante acomodados. Por $ 40 comen y se llenan dos cómodamente.

Otro dato no menor es que si vive por la zona (maso 20 cuadras), el delivery le lleva el pedido a casa. Eso si logra comunicarse, porque vive ocupada esa línea. Si tuvo suerte, no deje de observar el macramé del atado del envío. Es un arte.

Me gustaría dedicar esta reseña para todos aquellos que alguna vez fuimos a la Don Luis después de un cine (Rex, Cinerama). Que no nos importó que la tele pase eternamente partidos de vaya uno a saber qué país, o que las charlas de las otras mesas invadan la nuestra. A los que espiaban esas parejas veteranas que morfaban a cuatro manos, dejando ellas kilos de lápiz labial en el borde plástico de un vaso de Coca Cola. Y a todos los que como a mí, nos gusta la pizza de molde.



Pizzería Don Luis
General Paz 338

TE 4258061 (delivery sólo por las noches)

Abierto siempre. Cada vez que he pasado, ahí está, con el batifondo de gente adentro…

7 comentarios:

Anónimo dijo...

VEO QUE "RENANIA NAO TEN FIM", JAJAJA!!! (ES QUE LA PARADOJA DE ESTE REINO ÍNFIMO ES QUE ES INFINITO EN PROFUNDIDAD Y MATICES, Y QUE SE ABISMA SOBRE SUS PROPIOS ABISMOS, QUE SE REPLIEGAN IMPERCEPTIBLE PERO SOSTENIDAMENTE).

ADORÉ LAS HISTORIETAS DE LINIERS (SOBRE TODO ESA QUE DICE QUE LA BELLEZA NO REQUIERE DE MARKETING... OVACIÓN PARA ESE PIBE!!!)

ME ENCANTÓ LA FOTO DE LISANDRO, ME ENCANTÓ LISANDRO EN LA USINA (NO ME ACUERDO SI VOS LO FUISTE A VER PERO ESTUVO BUENÍSIMO! ADEMÁS ESTABA LLENÍSIMO, LO QUE ES UNA BUENA NOTICIA PORQUE QUIERE DECIR QUE HAY MUCHA MÁS GENTE SENSIBLE A ESA MÚSICA DE LA QUE UNO PODRÍA SOSPECHAR, DE ALGUNA MANERA ES COMO SI UNO SE SINTIERA UN POCO MENOS SOLO EN SU PRIVADO MUNDO DE MP3).

ME MATÓ LA CITA DE MARÍA ELENA WALSH QUE DICE QUE DONDE NO HAY LIBROS HAY FRÍO Y ESO ES TAN CIERTO!!! MENOS MAL QUE UNO VIVE AL CALOR DE UNA EXTENSA Y CRECIENTE BIBLIOTECA Y NO TIENE QUE PASAR ESOS TRISTES INVIERNOS DE LA MENTE Y DEL CORAZÓN...

EN FIN, ESPERO Y CONFÍO EN QUE ESTÉS BIEN.

UN ABRAZO
MRFL

Anónimo dijo...

Muy bueno....
me gustó mucho la tapa de la hija de Wendy...bueno todo hermoso.saludos a todos los del Basta ya!

Anónimo dijo...

ENGANCHADO EN BOLETIN LITERARIO Nº 16 BASTA YA. EXCELENTE.
Texto transcripto.
FRASES CELEBRES
"Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe"
Les Luthiers

"La verdad absoluta no existe, y esto es absolutamente cierto".
Les Luthiers
Ismael

Anónimo dijo...

Estimado Eduardo: Ayer recibí este Boletín, pero por falta de tiempo sólo pude ojearlo y me detuve en tus siempre imaginativos y creativos relatos que me apasionan, pero te prometo darle completa lectura en este finde
Raúl

Anónimo dijo...

"Querido Eduardo: Excelente tarea como siempre. Basta Ya!!! está marcando la cancha. Habrá que celebrar la nueva aparición del Boletín, mucho más en estos tiempos en que la barbarie parece ganar todos los espacios en los medios de comunicacón. Un abrazo."
Silverio Escudero

Anónimo dijo...

Secre me llegò hermosa la foto y hermoso el boletín, y la historia del Reino de los Renanos muy bueno, te felicito!!!!
María Eugenia

Anónimo dijo...

"Basta ya nº 106 Junio 2010
"Mil Grados": Jorge Luis Carranza. Ataque de hastío donde hasta lo más sencillo y simple nos sale mal, por suerte dura poco y pasa.
Ethel Aghemo: ¡Salute!...un amor que se fué, un llamado que se espera con ansias y que no llega para no sucumbir y soportar la soledad.
"Libro Libre": Adriana Pozzo: Felicitaciones mil!!! Hermosa nota. Pudiste con tu actitud de entrega de algo que mucho querías, El Libro de los Abrazos, de Eduardo Galeano vencer el apego a las cosas pues...un libro guardado es como una medicina que no cura y al dejarlo en libertad lograste que el que lo encuentre tenga sus propias vivencias y siempre como tu propia sombra estará a tu lado loque aprendiste de él nunca te podrá ser arrancado de tu profundo ser.
"Horoscopo". Alfredo Lemon: El vuelo vertiginoso que se hace en algún momento de la vida deseamos se detenga. Búsqueda infinita por la verdad detrás de la cual día a día corremos como sabuesos. Dice el escritor: Y con estas palabras me quedo"...y siempre son pocos, los minutos de la fiesta...por eso agregó a ellos me aferro.
"Algo más sobre el reino de Renania". Eduardo Planas. Rescato del Mundo de los Renanos que no compiten entre ellos solo se divierten. Que no dejan que su reino sea avasallado por ninguna "topadora". Prima en ellos la armonía. Son amantes de la Belleza en cualesquiera de sus manifedstaciones y disfrutan intensamente de las cosas más imples. Estan muy informados de todo y ávidos por seguir conociendo munidos siempre de buen humor.
"El Aguila y el Oso": Ronzerta Coanca. Un kim blanco del telar maya. Poseer la suficiente sabiduría para comprender que somos iguales: Osos y Aguilas, que nuestros corazones laten de la misma manera, que a veces la bronca generada entre dos personas, entre dos niños, que nos lleva a la violencia se supera aunque no haya reconciliación ni se pueda volver a ser amigos comprendiendo la situación, aceptándola y perdonando que no significa lo mismo que olvidar.
"Una cosa trae la otra". Liliana Chavez: Buen comienzo de esta nota, recordando el Dulce de Leche en envases redondos de cartón y saborear el reborde con una cuchara para que nada se desperdiciara. Que placer!. Como dice Liliana y es valida la comparaciòn tan acotada: todo lo se nos enseñó de niños difíocilmente no germine como semillas que nos convertimos en árboles con frutos, estos puede ser dulces o amargos pero nunca endebles o mal versados...".
Los Fantasmas los creamos nosotros mismos...
Mujica Lainez: estableció una maravillosa amistad con el Teatro desde los seis años, porque sus padres lo llevaron al Colón y pone de manifiesta María Elena Walsh: donde no hay libros hace frio, vale para las casas, las ciudades, los paises. Un frío cataclismo! Un páramo de amnesia .Felicitaciones!!
"Sin titulo": la muerte a veces no deseada, impuesta a travez del suicidio, siempre esperando que llega antes de con sumarse una palabra de amor, un llamado, para anularla y ganar la batalla.
"El justo precio":pesimismo, abismo , vida sin sentido, no se pueda percibir la salida, un reclamo convertido en lamento.
"Esperando la Carroza": Pablo Carrera. Parece que el lugar para Pablo tampoco es muy agraciado, d¿Otra vez será? me parece que ultimamente gastronomicamente hablando no le va muy bien.Segui buscando lugares exóticos, no hay que claudicar.
Deje para el final este sustancioso plato y mesa tan bien servido con postre y buen vino que es el Basta ya! a Alejandra Pizarnik. La Ceremonia del Adios: conmovedora poesía.Presagio de su prematura muerte, una vida sin retorno, confundida."

Basta ya! un DELEITE esperando el nro 107 con paciencia y seguridad, muy agradecida. Una lectora.