lunes, mayo 31, 2010

Boletín Literario Basta ya! / nº 105 / Junio de 2010


Princesa / Dibujo de Ele Juarez / Artista plástica cordobesa / De la saga de la Princesa Eleonora

Boletín Literario
Basta ya!
Año 5 / nº 105
Junio 2010
Córdoba / Argentina



SUMARIO
Ofrenda poética en Nueva Delhi / Alfredo Lemon
Bicho I / Ronzerta Coanca
Soles / Jorge Luis Carranza
Doscientos años / Opinión de una joven / Marcela Fernanda Castro
Ponéte los Oxford / Adriana Pozzo
Cine / El Concierto
Una cosa trae la otra / De sentires y realidades/ Liliana Chavez
De frente / Armenouhi
El amor y el desamor / Maria Teresa Archina
La casa de los espíritus / Pablo Carrera
Acerca del reino de Renania / Eduardo Planas
Mañanitas / Maximiliano Aimar
Juan L. Ortiz / La palabra esencial / David A. Sorbille

“La tarea de ablandar el ladrillo…”
Julio Cortázar




Ofrenda poética en Nueva Dehli
Alfredo Lemon


Cuando agoniza un hombre
agoniza Occidente.

El ruido del mundo ensordeció la música de la mística,
la pulpa del silencio.

Cada lágrima enseña una verdad.
Cada deseo demanda demasiado.

No eres tu cuerpo
-frágil y débil ante el fin-
sino un soplo que sólo se rinde a los pies del Todo,
inmortal.

En el centro ético de todo problema práctico
hay un reclamo constante:
ninguna causa esencialmente justa puede considerarse perdida.

La paz?

Cómo proclamarla
cuando el odio se ha enquistado en los tronos de la tierra.

La rectitud?

Cómo predicarla
cuando los líderes sólo defienden sus riquezas?

Tú, escritor, darías la vida por la palabra?
Te esforzarás por el poema?

© ALFREDO LEMON


Argentino, Abogado, Profesor de Filosofía, nació en 1960 bajo el signo de Piscis, mención escritores del mundo por la paz, Jaén, España, 2010.




Bichos I
Ronzerta Coanca



En una tierra húmeda a orillas de un río vivía un ciempiés.
Un día, recostado panza arriba (con todas las patas hacia arriba también), pudo ver pasar por el cielo unos pájaros volando.
Esa imagen quedó grabada en el fondo de su corazón. Nunca había imaginado que pudieran existir seres tan extraordinarios surcando el aire.
Una vez, haciendo su recorrido diario por el follaje encontró un pájaro con la pata lastimada que apenas podía moverse.
Se acercó a él y le ofreció su amistad.
Durante su convalecencia, el pájaro le relató historias de nubes, de aviones velocísimos, de puestas de sol tras las montañas, de ríos serpenteantes que desde el aire parecen hilos de plata, de corrientes de aire que van y vienen por el cielo, de cómo lanzarse en tirabuzón o hacer vuelos horizontales casi sin moverse, de suaves aterrizajes o como surcar los siete colores del arco iris.
Al cabo de un tiempo el pájaro sanó.
La amistad tiene esa magia: cura la herida más grande y puede hacer volar a un ciempiés.





Soles

Jorge Luis Carranza




El sol del otoño
entra por la ventana
y se extiende sobre la mesa.

Ahora la habitación es otra:
se iluminó y está tibia.

Así son los que
están cerca del corazón.

Llevan una luz tenue
y discreta
que se desparrama en silencio.

Abrazan
sin sofocar;
casi sin querer
ni darse cuenta.









Doscientos años / Opinión de una joven
María Florencia Castro (17 años)




Pensar que hace 200 años muy pocas personas creían y tenían fe en aquellos criollos y americanos portadores de ideales revolucionarios y libertadores. Sin embargo, nada pudo contra aquel fervoroso sentimiento nacionalista que reinaba en sus corazones. Aborígenes, criollos, mestizos, mulatos, zambos y hasta algunos españoles, formaban parte de un pueblo que se estaba gestando. A pesar de sus diferencias, había una causa que los unía entre sí, el deseo de independencia, de forjar una identidad común bajo la cual cada uno de ellos pudiera identificarse. Formaron así su país, su nación, su pueblo, en el cual querían vivir y querían que viva su descendencia. Estoy segura que los presentes conocemos el resto de la historia, historia que fue escrita y que se hizo realidad gracias a estas personas que no se dejaron vencer. Gracias a ellos hoy podemos decir que estamos bajo territorio argentino, nuestro país, nuestra nación, nuestro pueblo, nuestro hogar.

La pregunta que hoy quiero hacerles, es si ustedes realmente sienten lo mismo que yo al escuchar nuestro himno nacional, al ver flamear a nuestra bandera, la cual Belgrano nos dejo con tanto amor. Porque argentinos somos desde el día en que nacimos, no solo cuando llega un mundial, llega una fecha patria o cuando nos queremos diferenciar de alguien, porque ser argentino es algo que se lleva en el alma, porque argentinos somos en las buenas y en las malas, sobre todo en las malas. Es así que cuando sintamos vergüenza o dolor por los hechos que suceden en nuestro país es cuando más tenemos afrontar y reconocer que somos argentinos; con la frente en alta pero siempre con un corazón humilde debemos tratar de buscar una solución y no huir, no alejarnos, no sentarnos a criticar, porque todos somos parte de esta sociedad, porque cada uno de nosotros es miembro y ciudadano de la Republica Argentina, depende de nosotros el presente y futuro de nuestro país. No debemos avergonzarnos, todos tenemos nuestros momentos de gloria y momentos de no tanta gloria, solo hay que levantarse y aprender. De la misma manera que hicieron estos gestadores de la patria sobrepasando numerosos obstáculos, es como tenemos que actuar cada uno de nosotros. Las pequeñas cosas, ese es el secreto, son las pequeñas cosas las que hacen al ser humano, las pequeñas cosas que hacen a nuestro país, las cuales abarcan un género muy amplio, desde un gesto de respeto y orgullo al ver nuestra bandera hasta no tirar un papel en la vereda y colaborar por el bien común. De lo pequeño nacen los grandes, no nos dejemos vencer, porque juntos como hace 200 años, unidos bajo el mismo ideal, bajo la misma identidad que tanto les costó conseguir a nuestros antepasados, podemos salir adelante. La esperanza debe ser nuestra aliada.

Fue pasando el tiempo y aquel proyecto de 1810 floreció y perduró en llegando al bicentenario. Sos parte de este país, orgullosa y con fe lo afirmo. No te dejes vencer, ellos no lo hicieron.



Ponéte los Oxford
Adriana Pozzo


Me dijo un amigo ya separé el pantalón Oxford y el Montgomery, espero que Ud. prepare la mini y las botas para ir a la fiesta de Winco Club en Bongó de Saldan.
Desde ese lugar partimos en bandada para compartir la fiesta de clásicos de los años setenta, ochenta y noventa.
Bongó un boliche que fue el ícono de los setenta, hoy es un viaje a nuestra historia.
En la entrada hay un tocadiscos Wincofon con el long play de Alta Tensión a todo color, y regalan una gallinita para saborear la adolescencia.
A la derecha el guardarropas y luego la barra, su famosa pista giratoria y los sillones de cuerina roja separados por ladrillo. El trago de la noche un Campari, bebida roja y tonificante con sabor amargo, que se toma con jugo de naranja.
El lugar a media luz, la luna en cuarto creciente que se cuela por las ventanas y desde allí se ve el jardín cubierto por el follaje de los árboles y un vagón de tren abandonado.
Empieza la música y el dee jay ambienta la noche con Pink Floyd, Abba, los Bee Gees, hasta que le da entrada a la música disco, es el momento en que la parejas irrumpen con el baile al mejor estilo de la época, con una alegría inusitada, y una verdadera destreza en los pasos, que no necesitan coreografía ni coach.
Un paradigma de los setenta “bailaré, bailarás” como cantaba Demi Roussos, con el mejor estilo de cada uno, sin despegarse del movimiento de hombros de la época.
Las parejas disfrutan y el rock and roll truena. Luego un poco de marcha para los más jóvenes, rock nacional con La ciudad de la furia para darle un toque a Gustavo Cerati y llega el momento esperado “los lentos”. Allí tienen un protagónico Manolo Galván con “te quise, te quiero y te querré de la forma que tu quieres que te quiera y no hay nadie ni nada ni lo habrá que me pueda hacer pensar de otra manera”, Los pasteles verdes “de noche cuando me acuesto a Dios le pido olvidarte, y al amanecer despierto tan solo para adorarte”. Leonardo Favio con “ella ya me olvidó yo, yo no puedo olvidarla” y Mocedades, Camilo Sesto, Simone.
Regalan un dvd con movidos y otro con lentos, pues son tus recuerdos. Es una forma de saber que podemos encontrarnos.

CINE / El concierto

En la época de Brezhnev, Andrei Filipov era el mejor director de orquesta de la Unión Soviética y dirigía la célebre Orquesta del Bolshoi.
Pero en plena gloria, tras renunciar a separarse de sus músicos judíos, entre los que estaba su mejor amigo Sacha, fue despedido.
Treinta años después, sigue trabajando en el Bolshoi, pero ahora como limpiador. Una noche que Andrei se queda hasta tarde sacando brillo al despacho del jefe, encuentra un fax dirigido a la dirección del Bolshoi: se trata de una carta del Teatro de Châtelet invitando a la orquesta oficial a que vaya a dar un concierto a París.
De repente, a Andrei se le ocurre una idea loca: ¿por qué no reunir a sus antiguos compañeros músicos, que viven de hacer cualquier trabajo, y llevarlos a París, haciéndoles pasar por el Bolshoi?
La tan esperada ocasión de tomarse la revancha por fin ha llegado. La música de esta película es excepcional. Para ver trailer: http://www.youtube.com/watch?v=h0UUrar3uGg


Boletín Literario Basta Ya! / Año 5 / nº 105 / Junio de 2010
Revista Cultural

Director / Propietario: Eduardo Alberto Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Liliana Chavez,
Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera, Caro Riachi, Alfredo Lemon
Colaboradores Permanentes: Mónica Ferrero, José Luis Planas Osorio, Carlos Penelas. Colabora en este número: Maximiliano Aimar, Armenouhi, María Teresa Archina, Marcela Fernanda Castro.

Diseño y Diagramación: Eduardo Alberto Planas
Dibujos: de Ele Juarez / “Oíd el grito, de los nadies,” Matías Arese /
De Juan L.Ortiz: gabrielkeppl.blogspot.com.

Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya! Suscripción gratuita. Este Boletín se edita en forma virtual Quincenalmente. Registro de Propiedad Intelectual nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723. Se puede reproducir con cita de autor y fuente.

www.boletinliterariobastaya.blogspot.com
eduardoplanas2001@hotmail.com






Una cosa trae la otra
De sentires y realidades Por Liliana Chavez



Un sabor eterno se nos ha prometido,
y el alma lo recuerda .
Leopoldo Marechal




Y todo empezó el día de ayer, 24 de Mayo, feriado, aunque siempre que algo surge se está gestando desde antes, dando vueltas en la mente, insinuado en la observación, en las palabras que se mantienen en silencio.

Estaba viendo una película que trajo mi hijo a casa. Recursos Humanos se llama, es francesa y sin demasiadas pretensiones en lo técnico. Como era día de radio le previne que si me dormía, me dejara descansar un rato.

Sin embargo, a medida que pasaban los minutos, la película más me interesaba. Había logrado emocionarme, hacerme reflexionar con algunas escenas, trajo de regreso a mi padre, sus convicciones, su amor por el trabajo y renovaba un antiguo sabor a injusticia que yo conocía. Lo había vivido siendo empleada de Lockheed: esto que hacen las empresas extranjeras amparadas bajo la tan mentada globalización. El argumento del film movilizaba las distintas miradas: la labor sindical, la patronal, el temor de los obreros por perder su trabajo, el número en que se convierte cada uno al momento de decidirse su despido, para robotizar esa tarea hecha con pasión, con esmero. Nada importa llegado el caso, ni la responsabilidad, ni una foja de servicios sin mancha, ni la idoneidad; sólo lo que conviene a la empresa. Con ese gusto amargo anduve por las calles de Córdoba, observando pantallas gigantes, edificios con banderas cayendo desde los balcones, los automóviles con la enseña patria contrariando el aire. El marketing para el mundial que se acerca y más banderas y más. Los actos del bicentenario repitiéndose una y otra vez.

Sí, efectivamente es un placer ver un Teatro como el Colón volviendo a su majestuosidad o sin ir muy lejos, nuestro propio Teatro San Martín. Las avenidas iluminadas, la gente participando de tantos eventos gratuitos, pensados “para el pueblo”.

Vuelvo atrás, a mi infancia, a mi guardapolvo almidonado, al orgullo de llevar la escarapela, de participar en los desfiles por la arteria principal del pueblo. Cómo me gustaba ir a una escuela que llevaba el nombre de Mariano Moreno, que había sido nada menos que Secretario de la Primera Junta, buscar con ahínco en el Billiken o en el Anteojito, la planchuela con las imágenes de nuestros próceres, crear en la clase de plástica, los símbolos patrios en papel crepé, con plasticola de color, algodón embebido en témpera diluida, o brillantina, celeste y plata.

Duele el corazón cuando pienso en esto. Por que aquello no era para nada ficticio, no era una pose ni para cumplir con la Patria en su día. Se sentía, el gesto mismo de participar era un grito patrio.
Sé que si hoy me paro en la peatonal y tomo desprevenido a estudiantes secundarios, incluso a personas adultas, desgraciadamente, un gran porcentaje no sabría decirme demasiado de estas fechas y acontecimientos fundamentales para los argentinos.



También estuve observando cantar el himno en los actos, asombrada por tanto desánimo, por esa voz escondida, por esas manos que evaden el lado izquierdo del pecho, manos que pertenece a los mismos brazos que se alzan con algarabía al escuchar los cantantes preferidos.

Por cierto que no pongo a todos en la misma bolsa, conozco muchas personas, muchísimas que hacen patria diariamente, poniendo lo mejor de sí en la mínima tarea, educando sus ideas, leyendo, informándose, para tener un concepto propio, para no dejarse avasallar, para conocer los derechos, para sostenerse en ellos mismos.

Me gustaría ver embanderas siempre nuestras casas, que las estrofas del himno sean un huracán en nuestras gargantas SIEMPRE. Que el Bicentenario nos provoque algún tipo de reflexión al menos y pese a la cantidad de azul y blanco, no perdamos de vista que hay otra realidad detrás de las banderas.

Y así como empecé con la frase de un escritor haré lo mismo para terminar este artículo, hasta que nuevamente Una cosa traiga la otra.

La historia
parece propiedad privada
cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas
Rodolfo Walsh





De frente
Armenouhi



Tengo la sensación de que camino frente al muro,
Que en algún momento alguien me fusila.
Espero la estampida, el ruido de la huida,
El correr de los que tienen tanta prisa y sed
De no ser atrapados…
Y me siento expuesta, de cara a la marea,
Con la piel desnuda al golpe de la vida.
Miro a los lados pera nadie avisa,
Ya todos tienen su pequeña guarida.
Entonces, recuerdo lo que alguna vez
Fue predicción de alguna pitonisa…
Vendrán por ti y estarás sola.
Arrojarán tu cuerpo a la brasa encendida,
Por aquella furia contenida.
¡No se puede amar más de la medida!
La estructura en tu mente esta vacía.
Aprenderás a decir las mismas mentiras,
Con tal de que nadie profane tu vida.
¡No se puede amar a más de un hombre!
¡No se puede ser plenamente libre!
Entonces diviso mi condena y su ejecutor
Cierro los ojos… siento la sangre,
Me entrego débil… ya no se escucha nada.
Acepto las heridas de una libertad con trampas.
La desesperación silencia mi garganta
Y acepto que estoy vencida,
Que era el pecado o la mentira.



Princesa / Dibujo de Ele Juarez / De la saga de la Princesa Eleonora



El amor y el desamor
María Teresa Archina


Dibujo de Ele Juarez

El amor se encuentra en el sitio menos pensado.
Le basta un banco de una plaza.
Los árboles que trepan al cielo,
como aquel pino
testigos de nuestros sentimientos.
El perfume a sándalo, frutilla, menta,
igual a esa mezcla de aromas que rociaba tu cuerpo.
Los pájaros como todos los pájaros
que me revolotean.
Nutrida yo de todas las sensaciones.
Las mariposas,
como que aquellas que anidan en flores
y emergían de mi boca.


Plena,
Todo se alejó de mi.

El desamor también se encuentra en el sitio menos pensado.
Le basta un banco de una plaza.
Los solitarios árboles que trepan el cielo.
El viento huracanado que despega todo amor.
El perfume ácido del sándalo, las frutillas y la menta.

A mi corazón, le cayeron copos de nieve.
Me torné caracol.

Ahora busco el silencio
y un lago armonioso.






La casa de los espíritus
Pablo Carrera


Me costó un poco encontrar una peli para encarar la reseña de hoy. Daba vueltas al asunto (ya tenía el lugar elegido) y nada. Entonces empecé a pensar: algo que me generó muchas expectativas y me defraudó. Algo que tenía todo para ser bueno y no lo fue. Algo que era pretencioso y resultó chato. Y me acordé de “La casa de los espíritus”.
No sé que pasa con la obra de Isabel Allende, pero cada intento que se ha hecho de llevar algo de ella al cine resultó un fiasco.
La aventura de Bille August de los ’90 es un claro ejemplo. Teníamos un director de lujo, que venía de emocionarnos con un “Pelle el conquistador”. Teníamos un libro increíble, mágico, como sus personajes.
Teníamos una dirección de arte impecable. Y teníamos un elenco de esos que no se dan fácilmente: Jeremy Irons, Meryl Streep, Glenn Close, Vanessa Redgrave, Antonio Banderas, Winona Ryder, María Conchita Alonso. ¿Sigo? Bue, si, sigo. Con todo eso, resultó un bodrio de aquellos. Una carrera contra el tiempo para tratar de no hacer una historia larga como “Lo que el viento se llevó”, que quiso contener la saga de cuatro generaciones de mujeres en un ratito. Ibamos como en tren bala. Y así salió.

Me pasó lo mismo con este rinconcito de Alta Córdoba (o Cofico, según el mapa que miremos). Me lo recomendaron como lo más en comida mexicana por estas latitudes. Me lo recomendaron algunos que habían ido y otros que no, pero que también habían escuchado loas. Y allá fui, organizando gran contingente como para apreciar tamaña maravilla.

El lugar es pequeño. Una habitación ampliada, con puerta y ventana de color que asoman a la Fragueiro. La deco impacta al entrar, luego uno va mirando con detenimiento y no es para tanto. Simpáticos los cuadros de una pared y las sillas pintadas. La intención es hacernos sentir en algún lugar de Yucatán quizás.
De México por lo que tengo entendido, tiene al dueño o “jefe” (Tatich quiere decir eso precisamente). Y los titulares de lo que se sirve, obvio.

Vamos a la carta. Esperando que llegara el resto de la gente, los primeros en llegar nos arriesgamos a unos nachos. Y lo mejor, una jarra de jugo de Tamarindo (no es de sobre, viene la pulpa en un pan como el membrillo. Es el mismo que tomé en Ecuador. Exquisito!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)

Los nachos vienen con un plus de porotos negros refritos y queso gratinado. La salsa para hundirlos te la debo. ¡O comprala! Si. El guacamole, si lo querés, lo pagás aparte. En si los nachos bastante insipidones. Hasta diríase aburridísimos.

La carta promete más que las típicas fajitas, tacos y quesadillas. Para el testeo, se pidieron tacos, que resultaron lo más interesante de la noche, y eso que no eran nada del otro mundo, un plato de salbutes y uno de sopes.

El de los salbutes fui yo. Es una tortilla de maíz frita, con la misma pasta de frijoles que los nachos, una hoja de lechuga y arriba de ella pollo, cebollas y algunas cositas más.



Los sopes se presentan sobre una masa de maíz redondita como tarta, pero más gruesa que la del taco o el salbute. El relleno es de carne con salsa de tomate y puré de frijoles negros refritos. ¿Pinta interesante, no? Bue. Queda en eso, en la pinta. Si algo caracteriza a la cocina mexicana es el sabor. Característica que brilla por su ausencia en los platos antes descriptos. Otra cosa que no gustó fue que a los platos los acompañaron con tres cocottes con muestras de tres salsitas: una extra picante (que no lo era tanto), otra tipo ensalada criollita y la tercera ni la recuerdo. Muy poco para tantos platos.
En materia postres demasiado pobre. Ofrecían helados.
Para tomar, gaseosas, cerveza o el grandioso jugo de tamarindo.

En materia precios, gastamos cerca de $ 40 cada uno de los comensales. Sin postre aclaro (terminamos tomando helados en Gatelín).

Voy a hacer una acotación aparte aquí: todas mis reseñas se basan en mi experiencia. O sea, nada de lo que escribo está inspirado en algo que me contaron.

Por ende, puede que mi apreciación no sea la de ustedes mis estimados lectores. En este caso me muní de cuatro paladares más. Y ninguno se fue conforme de la experiencia mexicana. Nos faltó sabor. Mucho. O quiero ser hiriente con la reseña.

Pero la verdad es esta. También sé que para poder juzgar tengo que conocer acabadamente. Y debería haber vuelto para una segunda oportunidad. Pero no me quedaron muchas ganas. Quizás fui con demasiadas expectativas. Como me pasó con la película. Y quedó en eso, en una válida intención que no alcanzó. Mejor suerte la próxima, ¿no?


La Casa del Tatich
Fragueiro 1562 – Alta Córdoba (o Cofico, porque queda de este lado de las vías)
TE 4717637
Abierto de lunes a sábados, mediodía y noche



Concierto de Misha Dacic
En homenaje a Schumann y Chopin.
Las entradas ya están en venta.
Anticipadas: $ 30 en Disquerías Scherzo, 9 de Julio 40 - Loc. 15. Pasaje Muñoz.
Y a través de info@proyectobigbang.com.ar
o al cel: (0351) 155503022.
El día del concierto a $40 en el lugar.
El concierto será el viernes 4 de junio de 2010, en el Auditorio Facultad de Ciencias Exactas, Vélez Sarsfield y Duarte Quirós, Córdoba.


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Acerca del reino de Renania
Eduardo Alberto Planas




I
El reino de Renania, limita al oeste con el reino de Mariolandia, al este con Armarolandia, al norte con el ex reino de Crescimbelandia, y al sur con Gilardolandia. En una época, el reino de Totalitaralandia pretendió anexarlo, pero tras una tenaz lucha por sus ideales Renania logra su independencia.
La capital es "Landing", que significa “tierra de color índigo”.
Aunque algunos autores discrepan y ponen en duda los límites ciertos de Renania, por su compleja y difusa geografía, se sabe en cambio, con certeza que es un país tan pequeño como el principado de Mónaco o el reino de Andorra. Tal es su pequeñez que es harto difícil ubicarlo en mapa alguno.


Mapa antiguo del reino de Renania



El gentilicio de sus habitantes es el de "renanos y renanas". Ellos solamente ven cortos publicitarios, gustan a rabiar de las pastillitas “Punche” y las galletitas “Formis” y sus raras formas
Se sabe, que los renanos (y las renanas también) escriben a sus amigos cartas cortas, muy cortas, poemas en letra minúscula y chiquitita, y lo hacen en diminutos papeles que después echan al aire para que el viento las lleve a destino.

Los renanos (y las renanas también), tienen su bandera. La misma por supuesto. Color índigo oscuro con una franja cruzando en lila clarito. Una inscripción en letra color indigo de tono más subido que dice: “Pero el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero, Julio Cortázar”.
En la bandera no hay laureles ni olivos, oropeles ni nada que se le parezca.



II


Los renanos (y renanas también) tienen su moneda: los Reniuskos, sumamente valiosa, aunque no cotice en la Bolsa. Los billetes están confeccionados en papel reciclado color índigo, tienen imágenes de poetas, escritores, cantantes. No hay generales ni obispos.


Billete del reino de Renania



El billete de un Reinusko, tiene la foto de Alejandra Pizarnik y luego se repiten una infinidad de autores. Los billetes van de tres y dos, tres y dos y sí sucesivamente hasta llegar al de mil, ultimo Reniusko emitido que se conoce, con la imagen de Louis Armstrong tocando su trompeta, y una leyenda que dice: “Enormísimo cronopio”

Que se sepa nunca tuvieron inflación, y si la tuvieron fue por uno corto tiempo. Lo que pasa es que su ministro de Economía no soportaba la inflación, porque era corto de genio y la cortó ahí, apenas comenzaba, con una medida rápida, efectiva y sobre todo cortita.



III

Los renanos (y las renanas también) no festejan ni conmemoran la fecha de la muerte de sus próceres sino la de nacimiento, sostienen que allí esta el verdadero valor y lo que hizo mientras vivió, y no al momento de la muerte. No tienen esos fastos urbanos ni efemérides importantes. Carecen de archivos, museos. Eso si, durante el mes de abril festejan la Semana del Libro, que en rigor dura quince días, del 20 de abril al 5 de mayo, momento en que se organizan Ferias en todas las comarcas del diminuto país.
Los libros son muy pequeños, pero fáciles de leer.

Se sabe que tienen un gobierno que casi no se nota, es un estado tan chico, pero tan chico, que casi ni se lo ve. No tienen monumentos, sino "esculturas en piedras en pequeño formato". Sus calles y plazas, están llenas de ellas rodeadas de violetas de los Alpes.

Los renanos (y las renanas también) carecen de fuerzas armadas, ya sea de ejército, marina o fuerza aérea, (aunque les encanta volar) teniendo sólo una guardia de honor, para La Emperatriz, todos lucen uniformes de color índigo. La Emperatriz, por su parte usa un vestido de gala diminuto, de seda de color índigo claro y una corona del mismo color.

El mandato de La Emperatriz es muy breve, sólo un año. En diciembre son las elecciones, ocasión en que los renanos (y renanas también) se juntan en el Agora, plaza principal de la Ciudad y eligen en forma de democracia directa, a la Emperatriz, que siempre resulta la misma. En ese
acto se elige a un Consejero y un Jefe de Gobierno, encargado éste de las minucias administrativas.



La Emperatriz de Renania





IV


Moneda del reino de Renania




Sus monedas son hermosas. No son de metal ni bronce ni cobre ni plata. Son de carey, de arcilla, de restos de conchillas de la mar, guijarros, hojas de hierbas y no tienen un valor determinado ni una forma precisa, sino como venga en suerte.

Los renanos (y las renanas también), están muy conformes con su paicito, su diminuta nación, su diminuta provincia, su diminuta ciudad llena disquerías y librerías.

El dinero les sirve para conseguir discos y libros y luego intercambiarlos entre los amigos, cosa que hacen con frenesí y alegría.

Trabajan lo necesario, para que les quede tiempo de recorrer de un solo tirón todas las callecitas de su pequeño país y visitar las librerías, disquerías, ir al cine a ver los cortos, en ocasiones dos o tres veces el mismo día. Pese a ser ávidos lectores, prefieren las novelas cortas, los cuentos cortos, las frases cortas de un calendario. Adoran los microrelatos. No obstante, todos los renanos (y también renanas) han leído libros larguísimos, como “ La Ilíada”, La Odisea”, “Las mil y una noches”, “El Quijote”, “Ulises”, pero en periodos breves de lectura.

En sus diminutas casas no existen los televisores. A los habitantes de Renania les encantan las artesanías, pasar horas y horas visitando muestras, comprando quizás un diminuto anillo o un par de aros. Pueden pasarse las horas mirando simplemente un llamador de ángeles confeccionado en nácar.

El campo no les atrae mucho, ya que son más bien urbanos en sus costumbres. Adoran el mar y la nieve, pero de lejos nomás. La arena es molesta, dicen...y la nieve peor porque es fría, blanca y encima moja...




V



Niña índigo de Renania




En el reino de Renania existe la libertad de conciencia y de cultos. Practican un sano, pacífico y alegre ateismo.
Sus efemérides son los cumpleaños de sus escritores y pintores favoritos, los que festejan con gran entusiasmo.

Si bien el reino no tiene una ubicación geográfica precisa, se podría decir que pertenece a Occidente, y en su momento fueron sometidos por los persas, macedonios, griegos, romanos, los godos y visigodos, de modo tal que su idioma es derivado del latín y es el castellano.

Cuenta una leyenda que en esa época de invasiones, un diminuto grupo de ciudadanos -pero diminuto en serio- se refugiaron en las Montañas y no pudieron ser dominados por nadie. Conservan el idioma de los pueblos originarios de Europa -o del mundo quizás- antes del desgraciado suceso de la Torre de Babel, de modo tal que su idioma es el más antiguo de la tierra, teniendo algo en común con el de los Elfos, antes que éstos dejaran Gaia. Estos son los únicos renanos campesinos, cultivan en pequeñas huertas orgánicas la palta, su comida preferida y son muy cortos de genio.

Debe reconocerse que la mayoría de los renanos (y las renanas también) son políglotas, de modo que hablan a la perfección no menos de cinco idiomas, incluido el chino mandarín.

El reino de Renania no tiene himno nacional ni marchas militares ni nada por el estilo. Tienen sí, una canción que gusta a todos y cantan siempre: en los actos festivos, en sus casas, en sus trabajos, en el mercado. Una especie de canción oficial que han tomado prestada de Goran Bregovic, se llama “Ederlezi “ y dice así:

Same amala oro kelena
Oro kelena dive kerena
Sa o Roma
(Amaro dive
Amaro dive, Ederlezi
Ej... ah... )
Sa o Roma, babo, babo
Sa o Roma, o daje
Sa o Roma, babo, babo
Ej, Ederlezi
Sa o Roma, daje




IV


Los renanos (y las renanas también) son parientes de los Cronopios, eso si más pequeños, pero parientes al fin. Tienen con los Cronopios en común las esperanzas.
No así con los famas, a quienes si bien no detestan, lejos están de tenerlos en cuenta.
Los renanos (y las renanas también) viven, en un mundo distinto pero, sin lugar a dudas, mucho, mucho más exquisito que el nuestro.




Música del reino de Renania







Mañanitas
Maximiliano Aimar



Ya veo el comienzo de nuevos sueños,
surcando el sucio mar de las realidades,
veo,
desde lejos el inicio del cambio,
pero desde lejos veo,
las incertidumbres,
los pasos acelerados,
los ideales que vuelan distraídamente por los cielos atrofiados de smog.
La verde pampa, con su sabio aire, sopla y llega hasta mi melancolía,
mis lágrimas,
evidencia de que existe un serrano río cristalino o existía.
Río de deshielo, idilio de la pasión, hilación del fanatismo más ofuscado.
La distancia de la bella luna,
tan lejos que te tengo y tan cerca que te veo.


Juan L. Ortiz
-La palabra esencial-


La soledad y el silencio, la contemplación del paisaje, el fluir de la vida, la sensibilidad y el conocimiento filosófico, la exaltación de la belleza y la voluntad de sentido, son algunos de los elementos fundamentales que nutren la obra de Juan Laurentino Ortiz.
Este ilustre poeta conocido como Juanele, nació el 11 de junio de 1896 en Puerto Ruiz, Provincia de Entre Ríos. Y los días de su niñez los pasa en Villaguay, hasta que su familia decide radicarse en Gualeguay, la ciudad del mismo nombre que el río evocado una y otra vez.
Si bien incursionó desde joven en la vida bohemia de Buenos Aires, en donde realizó estudios libres en Filosofía y Letras y clases de Literatura en la Universidad de La Plata, mantuvo una presencia equidistante de los círculos literarios porteños.
En Gualeguay transcurrió su juventud y llegó a la madurez desempeñándose como empleado del Registro Civil, mientras que su fervor de autodidacta se exteriorizaba en la participación en la biblioteca popular local y en una auténtica fidelidad a la naturaleza regional, no solo por lo que escribe sino por el hecho ético y estético que confirma esa unidad tangencial.
Adherido a las ideas del humanismo socialista, Juanele privilegia la relación con amigos entrañables, uno de los cuales, el poeta Carlos Mastronardi, insiste en que publique su primer libro de poesías “El agua y la noche”, en 1933.
Esa selección de poemas manuscritos, tiene la virtud de plasmar un discurso poético que responde a una cosmovisión de alto contenido artístico, en donde la palabra es rescatada como la fuente esencial del lenguaje. (“Señor... He sido, tal vez, una rama de árbol, / una sombra de pájaro, / el reflejo de un río...”).
La prologuista Edelweis Serra, ha dicho de Juanele: “... que supo transformar la experiencia de la tierra nativa y sus gentes en conciencia poética universal”.
Juan José Saer, por su parte, destaca que: “... toda gran obra literaria se caracteriza por la coherencia de sus leyes internas y la poesía de Juan L. Ortiz no escapa a esa regla”.
El poeta Alfredo Veiravé, dirá sobre esta poesía definida por vocación determinante y sensación de perennidad, que: “no es nada más que un gran acto de amor”.
Hombre de soledad y de conciencia, lírico afirmado en una voz propia y coloquial al margen de toda disputa estética, Juanele se jubila en 1942 y se instala en Paraná, con su mujer Gerarda Irazusta y su hijo Evar.
A partir de entonces, abrevará en las fuentes de la sabiduría con las lecturas de la Biblia, Bergson, Marx (en sus cartas íntimas), los simbolistas belgas y los poetas como Rilke, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Mallarmé, Rimbaud, Eliot, Pound, Lao-Tsé, Li Po, y otros.
Pero, su posición distante del mundo y de las cosas materiales, no lo retiene en una campana de cristal, sino que lo conmueve: “No, no es posible. / Hermanos nuestros tiritan aquí, cerca bajo la lluvia. ¡Fuera la delicia del fuego, con Proust entre las manos!”.
Luego, manifestará su dolor por la guerra civil española condenando al franquismo y denunciando al nazismo, mientras vive con desgarradora impotencia los horrores de la Segunda Guerra Mundial.
En 1957, tiene la oportunidad de realizar un viaje a los países socialistas, especialmente China, junto a una delegación de escritores, artistas e intelectuales sudamericanos, de donde regresará con un cúmulo de experiencias que revitalizarán sus ideas y su espiritualidad.
La dimensión de Juanele constituye un prodigio de receptividad, porque el poeta vive la angustia por la finitud del ser que solamente puede ser atenuada por la fe en Dios, y además es puente entre la vivencia interior y el ámbito regional que concreta su relevancia universal a través del sincretismo de su obra.
Ketty Alejandrina Lins, dirá, que se trata de: “Una poesía de esplendorosa espiritualidad donde convive su decir siempre delicado y leve con una infinita piedad hacia la condición humana”.
En los poemas “Las Colinas” y “Gualeguay”, las señales de su filosofía, el éxtasis de su lirismo enaltecedor, sus redundancias e interrogaciones, el rasgo narrativo de sus figuras, de sus espejos, de sus ironías, de sus límites y sus conflictos, provocan un efecto de inigualable calidad que confirma a Octavio Paz, cuando dice: “Las verdaderas ideas de un poema no son las que se le ocurren al poeta antes de escribir el poema sino las que después, con o sin su voluntad, se desprenden naturalmente de su obra”.
La densidad de su poética, es una fuente de melodías y matices, de sentimientos y levedad, de metáforas trascendentes, de fulgor metafísico y notable coherencia en sus imágenes y hasta en la delicadeza con que trata a la mujer, siempre observada desde la posición de compañera, amiga, esposa.
Esa “dialéctica del corazón”, hace que Juanele defina a la poesía como: “algo que me lleva y me trae a toda zona de la vida, en especial a esa más oscura y más inaccesible”.
Igual que su río, su espíritu se funde en sus aguas, se abre paso entre las islas, es armonía y ritmo caudaloso, misterio del paisaje, anhelo de la salvación por la belleza.
En 1970, Juan Laurentino Ortiz presentó la compilación de sus obras en 3 tomos editados en Rosario por la Editorial Biblioteca, con el título: “El aura del sauce” (integrada por “El agua y la noche” (1924-1932), “El alba sube” (1933-1936), “El ángel inclinado” (1937), “La rama hacia el este” (1940), “El álamo y el viento” (1947), “El aire conmovido” (1949), “La mano infinita” (1951), “La brisa profunda” (1954), “El alma y las colinas” (1956), “De las raíces y del cielo” (1958), “El junco y la corriente” –sin fecha, “El Gualeguay” –sin fecha, “La orilla que se abisma” –sin fecha), recibiendo el primer reconocimiento de la cultura oficial, quien le otorga el gran Premio de Honor de la SADE.
Posteriormente, la Editorial Constancio C. Vigil, quedó a cargo de una nueva y más extensa edición de sus obras completas. Pero, después del golpe de Estado del 24 de marzo de l976, cientos de esos ejemplares serían quemados, junto a millares de otros autores considerados “subversivos”.
Es así, como Juanele, que había sido un maestro para la joven poesía argentina, se recluye en su amargura, mientras la represión persigue y hace desaparecer a varios de sus amigos.
El 2 de septiembre de 1978, este extraordinario poeta fallece, y su cuerpo es llevado de regreso a su mítico Gualeguay, entre la indiferencia y el olvido.
Pasarían casi dos décadas, hasta que la Universidad Nacional del Litoral publica en 1996: “En el aura del sauce”, que comprende la totalidad de su obra, y bocetos, estudios, aproximaciones y otros escritos rescatados e inéditos en prosa y poesía.
Al cabo, Juanele está otra vez entre nosotros, vive en la gracia misteriosa de su palabra, en su estilo sobrio, en la simplicidad de sus gestos, en sus claridades y en sus penumbras, en el eco de los sueños, en las distancias, en las reflexiones, y en la inmortalidad de sus versos: “¿Dónde está mi corazón, al fin? / Ah, mi corazón está en todo. / En las vidas más increíbles, próximas y lejanas. / Está en las más hermanas de aquí y de allá, caídas o incorporadas / sobre sí mismas, en el límite del martirio, con la sonrisa de la fe”.


A JUAN L. ORTIZ
Me imagino a Juanele
con su aura de poeta vital
enhebrando en las sombras
versos mágicos y musicales
alumbrando tinieblas
sintiendo la nostalgia del tiempo
sufriendo los años oscuros
la insensatez y las prohibiciones
alimentando el canto sonoro
del paisaje y la esperanza
volando con las mariposas
bajo la llovizna y en los campos
junto a los hombres pobres
ascendiendo en la memoria ilustre
siendo más intenso y sabio
cobijando entre las manos
el sueño imposible de los justos
hasta confundirse con la tierra
triste y en silencio
frente a su Gualeguay

(De “Las Huellas del Silencio”, David A. Sorbille, Ed. 3+l, l999)

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Eduardo Alberto: Cada vez más lindo tu boletín, que en realidad es una revista libro, si no fuera que es virtual.
Acabo de darle la primer ojeada y me detuve en varios trabajos que a simple vista están bellos, impecables y de un sabor sin igual. Como todas las noches que tengo algo pendiente como con tu envío que no se puede leer a las apuradas, lo disfruto con la compañía de mi esposa Patricia mientras tomamos algo reconfortante como una copita de café al cognac, u otra bebida espirituosa para amainar este frío y sensibilizar el alma.
Que por tu intermedio, reciban los distintos autores mis felicitaciones y un gracias enorme por convidarnos tanta cosa bonita, tanto amor, tanta historia, tanta miel hecha poesía, cuento, relato o dibujos maravillosos. Un abrazo.

Raúl Lelli
Creador y Contador de Cuentos

Anónimo dijo...

Queridos Ediardo y Adriana: qué hermoso verlos de vuelta, después de larga ausencia, como nos tenían acostumbrados pero mejor porque volvieron a darnos oxígeno.
Gracias x crear, por resistir la decepción como dicen Aznar y Lebón, por plantar bandera en el Páramo, por estar.
Desde los fríos sures, un beso enorme para mis compatriotas del alma

Raque

Anónimo dijo...

hey... doctor planas!!!!! de vuelta... que gusto tener noticias de su boletín...!!!!!!!Hermoso. Isa

Anónimo dijo...

Hola Eduardo!!
Hermoso!!!Gracias por la publicación junto a esa foto de la princesa que elegiste realmente me gusta muchisimo la ilustración. y por hacer llegar las felicitaciones tb!! es bueno que llegue y guste. Ahora que estoy en casa me voy a dedicar a leer a los demas. Estoy pensando en lo que pueda mandar para el proximo, asi ya te llegará otro pronto si dios quiere.

Armnonuhi

Anónimo dijo...

EXCELENTE MATERIAL QUERIDO EDUARDO !!! CELEBRO DE VERDAD DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN Y DE MI ESPÍRITU, QUE EL BASTA YA HAYA VUELTO PARA QUEDARSE. SOS VALIOSÍSIMO, ALTAMENTE, TANTO COMO DIRECTOR DE ESTE ESPACIO VIRTUAL, TANTO COMO PADRE DE FAMILIA Y COMO SER HUMANO. ABRAZO INMENSO. ALFREDO LEMON.

Anónimo dijo...

QUERIDO EDUARDO: Gracias por todo lo que haces por la cultura y gracias por el Basta ya!
Mi cariño
olga

Anónimo dijo...

LO DE RENANIA ES ALGO ENTRE EXTRAÑO Y MÁGICO, OTRA QUE LAS CRÓNICAS DE NARNIA, JE.

POR OTRO LADO, COMO DICE FITO, "TE VI", PERO VOS NO JUNTABAS MARGARITAS DEL MANTEL, SINO QUE TE FICHÉ MEDIO DE LEJITOS EN EL HALL DE LA CIUDAD DE LAS ARTES EL DÍA QUE TOCÓ FELIÚ, TE VI A LA SALIDA ENTRE LA MARABUNTA DE GENTE.
PAAAABRE SANTIAGO!!! QUÉ RECITAL MÁS ACCIDENTADO!!! ENTRE LA BANQUETA FLOJA, LA UÑA PARTIDA Y LOS OLVIDOS DE LA LETRA, ESTABA MÁS TRABADO QUE EL TRÁNSITO DE LA 27 DE ABRIL EN HORA PICO! ADEMÁS CASI SE PEGA UN PALO EL BATERO (NO SÉ SI VOS LO VISTE PERO EN UN MOMENTO QUE SE COPÓ TOCANDO, SE TIRÓ PARA ATRÁS Y CASI SE CAE DE ESPALDAS DE LA TARIMA). EL QUE ME DEJÓ RE ASOMBRADA FUE EL PIBITO QUE TOCABA LA VIOLA, QUÉ MAESTRO EL PÉNDEX! UN GROSSO!

IGUAL, AUNQUE NO HABLAMOS, ME ALEGRO DE HABERTE VISTO AHÍ PORQUE ES SEÑAL DE QUE ANDÁS BIEN DE TU SALUD, LO QUE ES MUCHO DECIR PARA LOS TIEMPOS QUE CORREN (O, COMO CANTÓ EL MISMÍSIMO FELIÚ LA OTRA NOCHE, "SON ESTOS DÍAS DE MIERDA QUE TAMBIÉN SE IRÁN").

POR LO DEMÁS, MI PRÓXIMA FECHA RECITALERA ES EL VIERNES 4 A LAS 21 EN LA USINA PARA VER A FITO, QUE TE CUENTO QUE AL PRINCIPIO NO ESTABA MUY CONVENCIDA DE IR, PERO ESCUCHÉ EL DISCO NUEVO Y ME GUSTÓ BASTANTE (TIENE VARIOS FLASHES DE LO QUE ALGUNA VEZ SUPO SER EL FITO QUE YO AMABA Y QUE PARECE QUE TODAVÍA NO HA MUERTO, SOBRE TODO EN TEMAS COMO "CONFIÁ", "EN EL BAÑO DE UN HOTEL", "LIMBO MAMBO" O "DESALUZ", QUE CREO QUE ES EL TEMA DEL DISCO... ESCUCHALO QUE NO TE VAS A ARREPENTIR). SI TE DAN GANAS DE IR, LAS ENTRADAS CUESTAN 66 PESOS, LO QUE NO ME PARECE PARA NADA CARO, Y SE VENDEN EN EDÉN.

UN ABRAZO GRANDE Y QUE SIGAS BIEN!!!

Anónimo dijo...

Querido Eduardo,Muchas Gracias por tu confianza y tu ofrecimiento ,para mi es un lujo estar entre los mas talentosos,con su gran variedad de temas que abordan, te veo en linea,y no quiero interrupirte.
Un abrazo
Marite

Anónimo dijo...

MUY BUENO EL MATERIAL!!!!SALUDOS
JOSE LUIS

Anónimo dijo...

Edu,
está muy bella la presentación del último Boletín, me encantó, ya te enviaré un texto nuevo.
Un abrazo enorme
Hugo

Boletín Literario Basta ya! dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Muy bueno el Boletín. Me gusto mucho el Cuento de Renania. Saludos a todo el staff.

Mónica

Anónimo dijo...

Me encantó!!
María Eugenia

Anónimo dijo...

Hola peladiño, aca estamos en el yugo tribunalicio. Me encanta el boletín soy tu fan!!! jajaja.
La vivi falco, que es mi compañera, me dijo que lee el boletin y que le encanta..seguis sumando adeptos al boletin.
Caro

Anónimo dijo...

Hermosas notas, desconozco quien es el Dr.Crespo, son nueva en este acercamiento al boletín pero que aparezca...me gustó mucho la poesía de Lemon, de Carranza y Marité Archina. Como siempre imperdible Una cosa trae la otra, el limón que me encanta, la nota de Adriana Pozzo sobre los oxford, y ese comentario alucinante que hace Pablo sobre películas y comidas. Muy bueno.

Andrea Casas

Anónimo dijo...

¿Y el paradero del Dr. Crespo?
José

Anónimo dijo...

Basta ya! nº 105. Alfredo Lemon: Nos habla de:...el ruido (pérdida del silencio), la rectitud y la paz. Jorge Carranza: del calor del sol que se asemeja al abrazo de nuestros afectos. María F. Castro:Confirma mi teoría que a pesar de pertenecer a diferentes generaciones siente a la patria tal cual como ella lo ha manifestado. No me caben dudas que es así. Felicitaciones por esta nota! Adriana Pozzo: con Ponete los oxford: cuantos recuerdos a travez del "Winco", el que lo vivenció sabe que realmente "...es una forma de encontrarnos." Hermoso relato de una época donde el divertimento no estaba condimentado con excesivo alcohol, drogas ni otras yerbas. De frente ( Armenouhi): En este poema está expresado todo lo que nos pasa, pues de eso se trata cuando nunca se enfrenta la realidad ni se va a la esencia de las cosas para enmendarlas se plantea ortodoxamente en: Pecado o Mentira. María Teresa Archina: El amor y el desamor, el Amor y la contracara. Tal Cual. Pablo Carreras: Que te pasoooo Pablito??? Todo mal...La Casa de los Espíritus no le satisfizo como película ni como arte gastronómico...puede ser que el exceso de expectativas haga ocurrir este tipo de cosas. Maximiliano Aimar: Mañanitas: sensación de perderlo todo, confusión ....nos pasa a todos. Liliana Chavez: Una cosa trae la otra: "La Patria", concuerdo es "siempre". No se limita a un Bicentenario ni a un Mundial de Futbol. Hay que conocerla para quererla. Comparto los conceptos de la Escritora. Juan L Ortiz: Hombre sensible, poeta y escritor a quién noconocía. otro espíritu cercenado por la ignominia de los ignorantes debilidad de aquel los que amedrentaban con la violencia, sus únicas armas conocidas.¡ Felicitaciones Eduardo! Tu imaginación, buen gusto, sensiblidad y donde buena persona quedan plasmados en este "Reino de Renania"..."Pero el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero".Julio Cortázar. Los renanos y renanas, indefectíblemente son cronopios, como no podía ser de otra manera en el mundo que vivian puesto que los intereses que tenían en común era la cultura en cualquiera de sus manifestaciones. El enriquecimiento material no regía en sus ámbitos. "La Esperanza" como bastión. Quisiera ser una "renana" para vivir en un mundo mejor. La verdad con esta nota TE PASASTE!!!. DIRIA QUE SOS UN RENANO EMPEDERNIDO. LAS ILUSTRACIONES BELLISIMAS, COMO SIEMPRE HACIENDO BUENA COMPAÑÍA A CADA NOTA DE ESTE BAUTIZADO POR MÍ ¡GRAN BASTA YA!
Gracias. Una lectora