miércoles, marzo 18, 2009

Boletín Literario nº 99 / Marzo 2009


Boletín Literario Basta Ya! / Año 4 / nº 99 / Marzo 2009
Revista Cultural

Director / Propietario: Eduardo Alberto Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Liliana Chavez,
Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera, Caro Riachi, Alfredo Lemon
Colaboradores Permanentes: Mónica Ferrero, José Luis Planas Osorio, Carlos Penelas, Mariana Montenegro, Ronzerta Coanca
Diseño y Diagramación: Eduardo Alberto Planas
Dibujos: Matías Arese
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya!
Este Boletín se edita en forma virtual Quincenalmente
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Web-blog: www.boletinliterariobastaya.blogspot.com
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“La tarea de ablandar el ladrillo…”.
Julio Cortázar

SUMARIO
OCHO DE MARZO / GIOCONDA BELLI
GUARDIA 4 / RONZERTA COANCA
PISCIS / ALFREDO LEMON
AL POETA LEÓNIDAS ESCUDERO / ALEJANDRO ARRIAGA
UNA COSA TRAE LA OTRA / LILIANA CHAVEZ
CUENTAFORISMOS / MIGUEL ANGEL RUSSO LOVERA
POETA DEL INTERIOR / GUSTAVO BORGA
TROPICO / JORGE LUIS CARRANZA
POR LA CALLE DE ALCALA / PABLO CARRERA
POESIA Y DIGNIDAD / CARLOS PENELAS



Ocho de marzo
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.
Gioconda Belli




GUARDIA 4




Ese verano llegó a un pueblo en el corazón del Chaco, un parque de diversiones.

Cuando bajó el sol, la madre dejó su casita de chapa y fue con sus cuatro niños hasta el parque.

Los hijos deslumbrados subieron a la calesita y a la vuelta al mundo, y a ella le quedaron solo unos pocos pesos.

La madre vio un anciano sentado en una mesita con un cartel que decía “Lleve los mejores sueños”.

Se acercó y le preguntó ¿Cuánto me cobra por un buen sueño?

El anciano la miró a los ojos profundamente y le dijo con una sonrisa: “A Ud. nada”.

Esa noche la madre, como todas las noches de verano tuvo que esperar que la chapa se enfriara un poco para poder dormir. Soñó que estaba frente al mar con los pies descalzos hundidos en la arena húmeda. Un viento suave y fresco le daba de lleno en el rostro; quieta, muy quieta, escuchando el sonido del mar. Arriba vio unas estrellas como nunca había visto. Luces de barcos latían al fondo en el horizonte. Era una sensación de amplitud y de frescura desconocidas.

Al otro día les contó a los niños todos los detalles del sueño. La escucharon con los ojos húmedos, llenos de asombro.

Esa tarde fue hasta el parque de diversiones para agradecerle al anciano su regalo.

Buscó y buscó y nada. Preguntó a todos y uno a uno dijeron no haberlo visto jamás.

Mucho tiempo después uno de sus hijos tomó un tren y llegó hasta el mar.

Allí se quedó a vivir.

De vez en cuando le envía cartas a la madre contándole sobre el mar.

Y ella cuando la chapa se enfría, se duerme con el mar en su pecho.
Ronzerta Coanca




PISCIS
a Rodolfo Godino



Vagabundos, oscilan
entre el instinto y la culpa,

la desazón y la osadía.

Frágiles,
entregan sus cuerpos
al devenir del agua.

Balanceándose, zozobran,
cautivos, nadan a la deriva.

Enceguecidos,
acaban por ahogarse
en sus propias lágrimas.


ALFREDO LEMON


Al poeta Leónidas Escudero



(Poeta sanjuanino. El primer libro de poemas lo escribió cuando tenía 50 años "La Raíz en la roca". De ahí hasta la actualidad lleva publicados 20 libros. Estudió en la Escuela de Enología de San Juan y luego Agronomía en Mendoza. Entre algunas de las presentaciones más importantes destacadas por el poeta están "Divisadero", en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, durante 2004, además de las realizadas este año.)

Sobre su descubrimiento
Ese sobre la “inutilidad de la existencia”.
Por dentro del cuero,
Y atrás de la procesión de reverencias
Me da una profunda bronca
Su descubrimiento.
Es que lo prefiero enfilado hacia el Cipango
O hacia cualquier inalcanzable sueño.
A algunas verdades
Las prefiero calladas
Allá
Durmiendo sobre los callos de la pereza.
Jorge Leonidas Escudero
Tengo la necesidad de escribirle flores o pájaros cantores
Pero creo que uste valorara
Que intente manchar esta hojita con un poco de sangre
Quizás lo poco que me va quedando de juventud
Sea la impertinencia del sentir,
Sentir fuerte.
¿Se despide?
¿Tiene entre ojo y ojo la salida de emergencia?
Tengo la sensación
De que su poesía sigue clavada en la barra
Cagándose de risa con la ausencia
Con la soledad
Con esas piedras que usted no creyó encontrar.

La “mirada al abismo” no es para mi
Instinto de muerte;
Si su letra es salvaje e intrépida
Es porque uste es libre,
Mas le digo…

Caminar a impulso ciego
Sin noticias de nada
Un ir sin saber a que…

(Sabe Don Leonidas, quizás tenga razón, y eso pueda ser la muerte) de lo que estoy seguro, es que también, ese caminar ciego, ese sin saber, ese andar a donde no se si…
Es la misma marcha que uno emprende por atrás de los sueños.
Alejandro Arriaga





UNA COSA TRAE LA OTRA

por Liliana Chavez



Me tomé unas mini vacaciones - dijo Mónica - pero las disfruté con intensidad. Y si -pensé- la cantidad de días no suele ser garantía de nada como sucede en literatura agregué para su sorpresa. Había estado charlando con un amigo sobre aquellos textos de narrativa o poesía que los autores se afanan en hacer extensos innecesariamente hasta incluso, volverlos tediosos. Y todo venía a cuento, porque yo insistía en la admiración que me provocan los escritores que tienen la facilidad de decirlo todo en pocas palabras.
Sin ir más lejos, estaba leyendo, el libro de Micro-cuentos "69 puñaladas a la realidad" del chileno Gregorio Angelcos. En la contratapa, Carlos Iturra dice, que la brevedad otorga (cuando se ha tenido suerte en la escritura), la fascinante sensación del caleidoscopio. Y creo que es así.
Leonel Leonel Ramirez Cerquera, un querido amigo colombiano me envió de regalo una antología de minicuentos, prologado por otro escritor de ese país, Betuel Bonilla Rojas; alli hace alusión a palabras del venezolano Luis Brito García, quien en su "Maximanual del minicuento" dice que, "salvo la vida, todo debería ser breve” y agrega: “Vivimos sólo el instante, la palabra que lo llena repleta la existencia”, como si la frase bastara para definir o justificar el género.
El origen de lo que algunos catalogan como “Arte Pigmeo” (me encantó esto) se supone de raíces orientales, de la tradición oral, en forma de fábulas o apólogos que fue tomando cuerpo en la Edad Media a través de las leyendas y las parábolas. Otros, lo ven como la versión en prosa del Haiku, y hay quienes opinan que es una derivación de la literatura lapidaria, o que tiene entre sus antecedentes más inmediatos los epigramas y los poemas fractales. Es obvio entonces que no se trata de un fenómeno nuevo pero posiblemente se ha popularizado tanto por dos motivos: la explosión de las vanguardias con su renovación expresiva y la proliferación de medios como las revistas impresas y virtuales que empezaron a requerir textos breves para sus colaboraciones. Insignes cultivadores de la ficción hispanoamericana han trabajado el género: Borges, Cortázar, García Marquez, Juan José Arreola, Monterroso, Gabriel Jiménez Emán, el hispano-mexicano de origen alemán Max Aub, Marco Denevi y Ana María Shua, entre otros. Desde sus diversas estéticas publicaron minicuentos Rubén Darío, Vicente Huidobro, Leopoldo Lugones, decisivos precursores del actual microrrelato. “El dinosaurio” (1959), el famoso texto del guatemalteco Augusto Monterroso ha sido la pieza más comentada y por mucho tiempo gozó de ser el ejemplo de mayor precisión literaria. Sin embargo, hay quienes consideran que el escritor mexicano Julio Torri autor, en 1917, del legendario minicuento “A circe” debería llevarse el rédito como pionero del género pero, de seguir ahondando nos dirán que con la conciencia de la invención, en 1912, el poeta cubano José Manuel Poveda bautizó a sus pequeños textos con el nombre de Poemetos, el primero de los cuales se llamó “Mercancías raras”. Bautismos hubo muchos: microcuento, minificciones, minicuento, ultracortos o textículos como llamaba Cortázar a sus textos breves de Historias de Cronopios y de Famas.
Y no puedo dejar de mencionar al norteamericano Ambrose Bierce, (1842), reconocido como el precursor en inglés del microrelato y que, según dicen, influyó en la obra de Borges. Bierce hizo uso de una forma inesperada, poco convencional como fueron sus textos en formato de diccionario. “Violín” es un ejemplo de ello: “Instrumento para regalo del oído humano creado por la fricción entre la cola de un caballo y las tripas de una gato”
Y ya fuera de nuestro Continente y así como José María Merino, Javier Tomeo y Ana María Matute adoptaron el nombre de “nanocuento” para estos textos, me pregunto como los habrán llamado Frank Kafka o Paul Éluard y cómo Slawomir Mrozek, con su impagable humor. Y a propósito, los españoles aseveran que el microrrelato no fue importado de América Latina, y reivindican a Juan Ramón Jiménez y a Ramón Gómez de la Serna como los precursores en España, y el nacimiento del género en torno a 1917.
Eduardo Planas, director del boletín, pensará mientras lee esto que el microrrelato no se hizo para una parlanchina como yo y a lo mejor tenga razón, aunque nunca se sabe….
Y hasta que nuevamente Una cosa traiga la otra, nada mejor que deleitarlos con algunos minicuentos o como quieran llamarlos.

“El adivino”, Jorge Luis Borges.

En Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino. El brujo examinador le pregunta si será reprobado o si pasará. El candidato responde que será reprobado.




“Anónimo”, Gregorio Angelcos
Era un poeta de barrio pero escribía mejor que un premio Nóbel, le faltaba perversidad y cinismo para alcanzar la fama.


“El hombre Invisible”, Gabriel Jiménez Emán.

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

“La cucaracha soñadora”, Augusto Monterroso

Era una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Frank Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha.

“Hermanos”, Fernando Lopez.

Había dos hermanos que labraban la tierra y celebraban la vida. Uno se llamaba Sudor, el otro Pudor. A uno le fue bien.


“Tortugas y cronopios”, Julio Cortázar.

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Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradores de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Las famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que se encuentra una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.

“Claúsula III”, Juan José Arreola

Soy un Adam que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas.


“Noche de Brujas”, Antonio Cruz

Cegado por el pánico, desenfundó el arma y disparó repetidas veces sobre el monstruo. Nadie le había dicho que esa noche era Hallowen.



El autor de estos Cuentaforismos, dice garabatear cuentos, novelas y otras yerbas desde época inmemorial… y que a pesar de lo difícil que es lograr que a un autor del interior lo publiquen, se empecina en escribir. Pero, eso es pura humildad.
Miguel Angel Russo Lovera, cordobés, tiene en realidad, una larga y comprometida trayectoria con la cultura. Se las iremos dando a conocer, por ahora, sólo esta pequeña muestra de su libro “De faros y brumas”

Cuentaforismos
Un día, el cometa descreyó de su equilibrio cuando por primera vez miró hacia atrás y vio su etérea e inestable estela.



Y cuando terminé de llorar por las oportunidades perdidas, abrí los ojos, ví a otras muchas alejarse por el oeste y una multitud insinuándose en el este.


Las culpas engendraron miedos y los miedos procrearon culpas… y no supieron quién era quién.


Había una vez un valle, rodeado de desiertos, que se jactaba de su fertilidad, con la cual daba vida a una vegetación y una fauna variada y exuberante que se perfeccionaba día a día. Y con la perfección aumentó el sentimiento de omnipotencia: nada podría detener su crecimiento.
Sin embargo, con modestia y mucha cautela, las arenas del desierto comenzaron a invadir el valle. Grano a grano. Casi imperceptibles. Hasta que fue demasiado tarde y la omnipotencia se tornó impotencia y el valle fértil, un páramo.



Y la Nostalgia hizo peligrar el goce de lo posible por causa de lo imposible.



Quedé muy triste cuando una noche tuve un sueño que se perdió. Lo busqué, incansable, sin encontrarlo. Sin embargo, no perdí la esperanza y me mantuve alerta en el reposo. Y con el transcurrir del tiempo fue grande mi alegría al verlo regresar en puntas de pie disfrazado de otro sueño.



Poetas del Interior

Dice Dolly Pagani en el prólogo del libro “Patitos Degollados”: La intensidad de lo mínimo sería el rótulo adecuado para estos poemas de Gustavo Borga. Hay un registro amargo, irónico, condenatorio, provocativo, una bronca paradigmática. Pese a ese ir y venir por pasillos oscuros se filtra la luz de un corazón distraído.


Desde la noche
que interrumpieron
su sueño
la niña
comenzó a tejer.

Tejió
veinte años.

Terminé
dijo un día
y arrojó la red

sobre sus padres.

* *

A vos
te doy mi piel.

Tomá
Probátela
(Ahora
Sabrás lo que se siente)


Y de su Libro “Hermoso niño rubio “ este poema.


En las radiografías
que me sacaron

aparecen
por todo mi cuerpo

tus manos




Gustavo Borga
Nació en Villa María en diciembre de 1960.




Trópico
Jorge Luis Carranza



En la noche
ya el ventilador
solo hace ruido.

Se escuchan cada tanto a lo lejos,
unos truenos.

Ya van varias tormentas
que prometieron
y no cumplieron.

¿Quién selló la puerta
que da al viento Sur?

Más allá de la mitad de la noche,
todo está quieto.

Hoy por hoy,
en la noche que no pasa;
solo aire del Trópico.

Más allá de la mitad de la vida;
el alma con sus pequeñas certezas
sus preguntas
y sus miedos;
es esa camisa a la luz de la luna,
inmóvil,
allá en el patio,
tendida en la soga.




Arte digital / Noche Tropical de Al Jerrill / Diciembre 2006


Por la calle de Alcalá
Pablo Carrera



Buenas buenas
Veo que tuvo éxito el paseíto por París
Como para ir cerrando el capítulo Europa 2009, les dejo las alternativas madrileñas, vale?
Gracias a facebook me mantenía conectado con la gente de este lado del mundo mientras viajaba. Y uno de mis contactos, Gonzalo, que pasó un par de meses viviendo en Madrid, me recomendó no dejar de pasar por la Chocolatería San Ginés.
Y lo bien que hizo.
Para llegar a esta maravilla de España, es preciso partir de Puerta del Sol, por calle del Arenal (como quien va para la Plaza Mayor). De paso por esta calle, les cuento que en el Nro 8 vive el Ratón Pérez. Si, el que se lleva los dientes. Hay una placa que lo anuncia (cosas de españoles...). Bue, avanzando un poco, frente a una de las callecitas que llevan a Plaza Mayor, nace un pasaje. O Pasadizo de San Ginés, que lleva a la mentada chocolatería. En el lugar, que por otra placa que hay en su frente me entero data del 1894), nos adentramos a un bar que mantiene vivo el reflejo de la época que lo viera nacer, salvo por los artefactos eléctricos y las botellas de bebidas más nuevas.
Café, alguna que otra cuestión líquida pero lo principal, chocolate con churros, es lo que ofrece la casa.
El chocolate en cuestión es increíble. Si ponderé el de Les deux Magots, este no se queda atrás. La diferencia es que el de aquí es PURO CHOCOLATE con un dejo de líquido. Es densísimo, exquisito, pesado como pocos, pero imperdible.
Los churros nada que ver con los nuestros. Son hilos finitos de masa, casi del grosor de una lapicera Parker (medio antiguo en la comparación, pero bien gráfica). No chorrean ni destilan manchones de grasa ni kilos de azúcar. De hecho, cuando pedí azúcar, me trajeron impalpable.
Para una nochecita fresca, una tarde fría, no se puede dejar pasar.
Recomendado totalmente para los turistas que andamos a veces medio perdidos sin saber a dónde ni qué.
Los precios? excelentes. Más que accesibles, 7 euros la taza con una buena dotación de churros. A aprovechar la oferta!
Volviéndonos por el pasadizo hacia la calle del Arenal, justo en la esquina (y bien podría ser mojón referencial para dar con la Chocolatería) está un local que llama la atención por su cartel en mayólica: Los Cien Montaditos.
A rigor de verdad, hay un montón por toda la ciudad. Vi otro en Fuencarral arriba, y me comentó mi amiga Nani que había otro cerca de la Glorieta de Quevedo.
Viene a ser una especie de fast food más cuidado.
Muy bien puestos por dentro, apenas uno llega le dan una papeleta grande donde con una lapicera marca las opciones que pretende comer.
Qué son los montaditos? tapas. Pero en panes flauta minis, de unos quince cmts de largo. Se parten por el medio y el relleno depende de lo que uno elija. Ojo. A no confundirse. Uno piensa que no llenan ni una muela, pero al sexto ya está pensando en envolver el resto en la servilleta y dejar para más tarde.
Las opciones son muchísimas. Cien, para ser exactos. Hay de todo y para todos los gustos. Recuerdo uno de tortilla de papa, con una salsa picante tremenda, otro de jamón serrano, otro de salmón y queso crema, otro de lomo.
Como opcional a la comida chatarra de un fast food, me parece excelente. Más considerando que cada montadito sale UN EURO! si! bastante económico. Y hay combos de lo más interesantes, que tientan pero ojo, no enganchar uno muy grande porque en serio, son llenadores! Vienen acompañados de papas fritas y vino, cerveza (una guasada de gigante el chop) o gaseosa.
Bueno gentes, espero que les sirvan mis recomendaciones de lugarcitos interesantes por si los encuentra la vida en el viejo continente. A partir de la próxima, volvemos a reseñar lugares nuestros.
Nos estamos leyendo!




Poesía y dignidad

Por qué razón, nos preguntamos desde nuestra adolescencia, el ser humano debe luchar con desesperación, con angustia, por su dignidad. ¿Por qué luchar por cosas sensatas, elementales? Por cosas o situaciones (que por otra parte se dieron sin dificultad en momentos históricos diversos) que no requieren discusión o planteos intelectuales. El derecho a trabajar ocho horas, el derecho a la libertad sexual, el derecho a ser ateo, el derecho a la eutanasia, el derecho a la huelga, el derecho a la ternura, a no ser discriminado por el color de piel, por el largo del cabello, por sentir la igualdad del otro, por la belleza o la fealdad. Es terrible cómo a lo largo de los siglos el Poder, las castas, los dogmas, el autoritarismo, los templos laicos o sagrados, han intentado destruir lo mejor del hombre. Velos y más velos sobre su sensibilidad, sobre su posibilidad de imaginar, de pensar, de amar.
Wallace Stevens, poeta estadounidense, señaló: “…la maravilla y el misterio del arte, como por cierto de la religión, consisten en la revelación de algo absolutamente otro, gracias a lo cual la inexpresable soledad del pensamiento se quiebra o se enriquece. El poeta, el hombre religioso, ni siquiera sueñan con dictar las reglas del juego: se limitan a andar por el mundo con el amor de lo real de esa realidad otra) en sus corazones.”
“Hay algo más importante que la lógica: la imaginación” dijo en una ocasión nuestro amado Sir Alfred Hitchcock. Giacometti, suizo y escultor, señaló algo que siempre se supo: “el arte es un medio de ver”. “La pasión del amor es amar sin medida”, escribió san Agustín en sus Confesiones. Y dijo más: “La pasión del amor no puede comprenderla quien no la sienta.”
Vivimos una promiscuidad mental, una promiscuidad física. Tal vez desde siempre. Uno sospechó que en el siglo XXI ciertos temas no existirían. Todo se ha vuelto vulgar y obsceno, banalidad que invade de manera corriente cada gesto, cada nuevo hábito. El deseo no existe, existe el poder, el discurso político, la afectación, la fachada; simulacro, parodia. Sobre eso se montan mitos, leyendas, delirio, saturación, desvergüenza. Vivimos el espejismo de la pasión, de lo otro, charlatanerías prolijas y hasta correctas, pornografía en el arte, en la información, en las estadísticas, en referencias de la vacuidad. Teatralidad y simulación.
“La pregunta sobre el origen del Estado debe precisarse así: ¿en qué condiciones una sociedad deja de ser primitiva?” También reflexiona el autor de La sociedad contra el Estado y Arqueología de la violencia: “…quizás la solución sobre el momento del nacimiento del Estado permita esclarecer las condiciones de posibilidad (realizables o no) de su muerte”. Las investigaciones e ideas del renombrado antropólogo y etnólogo Pierre Clastres (1934-1977) sobre las poblaciones primitivas dan una antropología de alternativa. En esas sociedades se trabajaba sólo cinco horas, lo necesario. Ahora todo debe ser explotado. Por supuesto Clastres es un teórico no siempre recordado.
Podemos hablar de polarización crispada, de una cultura oficial materializada en manifiestos, premios o arquitecturas de poses, celestiales. Pero también del esfuerzo desesperado de soñadores, del pensamiento utópico, de una vida plena de poesía, de realidad caótica pero vital.

“La historia corre mientras el espíritu medita. Pero este retraso inevitable crece hoy en proporción a la aceleración histórica”, escribió Albert Camus en 1954. El sentir, el pensar, parecería que no es parte de la ética, de la imaginación, del otro, del diferente. De lo auténticamente humano. La poesía fue comparada en muchas ocasiones con la mística y con el erotismo. Pero el poeta nombra a las palabras más que a los objetos, la experiencia poética es una tonalidad verbal, un clima interior. La palabra es el reverso de la historia, es el reverso de lo cotidiano. Exige, como la mística y el amor, una entrega. Por eso la insensatez del creador, del amante o del místico; lo imaginativo del soñador en un pujante querer decir, un balbuceo permanente de libertad.

"…Pues el encuentro de todos los seres en uno engendra la cesación de ellos y acaba con su nacimiento, pero al desunirse los seres el nacimiento vuelve y se desvanece la cesación. Y este perpetuo movimiento alternante nunca tiene fin, unas veces reuniéndose todos los seres en uno por el Amor, otras separándose todas las cosas arrastradas por la repulsión del Odio. Esta lucha la manifiesta el conjunto del cuerpo humano tan pronto todos los miembros reunidos por Amor en uno se obtuvo un cuerpo, floreciendo la vida en su plenitud; tan pronto separados nuevamente por funestas discordias andan errantes cada uno por su lado en las rompientes del oleaje de la vida". Esta es la mirada de Empédocles.

El poeta no sabe nunca qué es lo que va a ocurrir. Todo está en el poema, en la pasión del lenguaje, en la rebelión contra el vacío.

Carlos Penelas
Buenos Aires, febrero de 2009

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustaron los poemas de Gustavo Borga y quiero saber si aqui en Córdoba se consiguen sus libros.
Felicitaciones. Jorge Carranza.

Anónimo dijo...

Coincido con Jorge, muy buenos los poemas de Borga, me encantò el tema de los minirelatos, y todo lo que en definitiva, contiene este boletìn, no hace mucho que lo leo pero la verdad, ha sido una sorpresa darme con esta pàgina.

Claudio Ceres.

Anónimo dijo...

Extraño Una cosa trae la otra de Liliana Chavez y el limoncito, pasa algo con eso? Està buenìsimo el boletìn, las poesìas son bàrbaras, muy buen criterio al momento de elegirlas.

Elba Trigos
de Paranà -Entre Rios.