domingo, febrero 15, 2009

Boletín Literario / Edición Especial / Febrero 2009



boletín literario
basta ya!
edición especial
homenaje a julio cortázar
año 4
12 de febrero de 2009


“Rayuela” / dibujo de mariana balzan aportado por silvia loustau ©

sumario
>el cuento del fama que se cansó de trabajar/ eduardo planas
>un poema de alfredo lemon
>carta al cronopio mayor / silvia loustau ©
>“es tan difícil ser justo con la felicidad” /
liliana chavez
>cortázar según el “tata” cedrón
>dadora de las playas / julio cortázar



el cuento del fama que se cansó de trabajar





El 12 de febrero se cumplen 25 años de la muerte de Julio Cortázar en París. Con este motivo su viuda, Aurora Bernárdez, y Del Centro de Editores presentaron en enero en Madrid los relatos inéditos «Never stop the Press», «Vialidad» y «Almuerzos»


El material inédito cortazariano que ahora se publica, «De Cronopios y de Famas. Tres nuevas historias», ha sido lujosamente preparado en una gran caja roja por Del Centro de Editores. «Somos muy amigos de la viuda de Cortázar, Aurora Bernárdez, y los dos queríamos hacerle un homenaje en el XXV aniversario de su muerte —explica el editor, Claudio Pérez Míguez—. Tratamos con Aurora la posibilidad de poder hacer un libro especial, que fuera artesanal, una pieza bonita. Ella aceptó nuestra idea y nos concedió la posibilidad de publicar tres textos totalmente inéditos».Los cuentos inéditos de Cortázar son tres historias totalmente acabadas, con correcciones y mecanografiadas por él. Se titulan «Never stop the Press», «Vialidad» y «Almuerzos». Los textos están reproducidos de los manuscritos que dejó Cortázar, y han sido caligrafiados por José María Passalacqua.

«Never stop the Press» («Nunca se debe parar a la Prensa») glosa la historia de un Fama, muy agobiado con su trabajo, y una Esperanza, que le da una resolución a su conflicto: «Cuánto sufro. Soy la víctima del trabajo, y aunque ejemplo de laboriosidad, mi vida es un martirio. Enterado de su congoja, una esperanza que trabajaba de dactilógrafa en el despacho del fama se permitió dirigirse al fama», se lee en un fragmento.

El relato titulado «Almuerzos» habla de una cierta incomunicación. «Alguien acude al restaurante de los Cronopios y quiere pedir determinadas cosas, pero, claro, el camarero tiene tantas especificaciones al respecto que termina frustrándose el almuerzo y, en cierta manera, puede ser una visión de un problema de incomunicación», observa Claudio Pérez Míguez.
En «Vialidad» Cortázar plantea toda una incomunicación entre un Cronopio, que conduce temerariamente y no puede llegar a ponerse de acuerdo con el Policía que lo para. «Cómo que quién soy —escribe Cortázar aquí—. No ve quién soy yo. Yo veo un uniforme de vigilante, explica el Cronopio muy afligido. Usted está dentro del uniforme pero el uniforme me dice quién es usted. El vigilante levanta la mano...»

Los inéditos cortazarianos tienen una tirada de cien ejemplares, numerados y firmados. El precio de cada caja es de 260 euros: «Esta edición no tiene fines lucrativos. Esa cantidad es resultado de lo que ha costado editarlos», dice Pérez Míguez.

Los cables de las agencias también hacen referencia a nuevas obras inéditas escritas por Julio Cortázar, las cuales “han sido encontradas en los cajones de una cómoda familiar.”

Interrogantes: si Cortázar no las publicó en vida por algo será ¿tienen derecho entonces a editarlas ahora? No obstante, como nos gusta leer todo lo que este hombre escribió, es una muy buena noticia y, si además se trata de textos inéditos, se convierte en algo extraordinario.
Según la noticia el descubrimiento se produjo en el mes de diciembre del 2006, es decir, hace dos años. La viuda de Cortázar y un fan suyo encontraron en una cómoda cuyos cajones estaban tan repletos de obras del escritor, que a puras penas pudieron abrirlos. No se informa donde se encontraba la cómoda, si en el desván, en un almacén olvidado... nada de nada.

La obra se llamaría Papeles inesperados, de 450 páginas, con muchísimos inéditos, y será publicado en mayo de este año. Otras dudas surgen ¿Cuánto costará la obra? ¿Se publicará en e-book? ¿Cortázar estaría de acuerdo de publicar su obra en e-book? Si la persona que se encargó de poner todo en orden, que fue el mismo fan que descubrió sus obras, junto a la viuda, tardó alrededor de un año en hacer este trabajo (es decir que acabó para diciembre del 2007) ¿Por qué se espera un año y medio para publicar la obra? ¿Es que la viuda esperaba el mejor postor o que la editorial preferia esperar hasta la celebración del 25 aniversario de la muerte del escritor?

Pero desentrañemos las pistas: en el artículo de El País, donde se dice: "El resultado será [...], un libro impagable..." no se sabe si por lo extraordinario del material o por el precio. Porque podría llegar a costar carísimo, pero sin duda los buenos amantes de Cortázar no escatimarán en comprar las obras inéditas, además en el año del aniversario de su muerte, cuesten lo que cuesten. Algo más:
"En total, un volumen de unas 450 páginas, muchísimas inéditas. El mejor homenaje al autor a los 25 años de su muerte, que se cumplen el próximo jueves.”
Por nuestro lado creemos que el mejor homenaje al autor hubiera sido dar a conocer sus obras inéditas de forma gratuita.
Pensamos que todo el mundo, todos lo amantes de Cortázar, ricos o pobres, tienen el mismo derecho de conocer las nuevas obras del Cronopio Mayor.
Eduardo Planas



un poema
de
alfredo lemon

" La vida, proxeneta de la muerte ..."
Julio Cortázar
Pájaro herido, poema,
solo, en mi conciencia.

Oh, ángeles, ahora puedo ver
cómo mis negras nubes desaparecen
y un carruaje lleno de fantasmas se lleva mis congojas.

Detrás de las colinas hay ríos trasparentes,
aguas que lavan las piedras y el cansancio de los pies;
aromas sutiles, labios dulces, adolescentes,
relámpagos, húmedos huracanes hundiéndose
mientras los cuerpos celebran sus orgasmos.

Siente el beso de las víboras
y el veneno para conjurar la muerte.

Siente el goce en estado puro:
el semen del jazmín en un jardín infinito.

Dios es una orgía, un paroxismo.

Comienza a peregrinar.

Hazte cargo de tus huellas, tu heroísmo,
tus farsas, fantasías,
tus miedos, tus proezas,
tus premios, tus suicidios,
tus más secretos talismanes,
ese verdor que no perecerá.

Sube, baja, concéntrate y relájate.
Tienes el don de respirar.
Abre tu pecho y sopla,
gime, mastúrbate, bate vate.

Reconcíliate con la araña y con la estrella.
Advierte la importancia de entender. Resucita.
Vuelve a sentir las venas por tu sangre
recorriendo la geografía de tus días ...

Deja que la lluvia borre toda herrumbre.
Bebe la leche de las leonas y el vino de los reyes.

Si te angustia la cercanía del fin, puedes alejarlo:
celebra mientras te excite y te asuste
el fondo negro de una página en blanco.

Fácil resulta relacionar medicación con meditación,
oir la música del laúd y el crujir del ataúd,
mezclar marihuana y fluoxetina.

Y entonces, un río es todos los ríos
y siempre nos bañamos en el mismo
aunque todo fluya como un frágil silogismo.

Lamento por el árbol si es apenas sensitivo
y por la piedra dura que acaso no puede percibir.

Breves recuerdos son siempre un largo adiós.

Cada mañana la mañana está aún por hacerse.

Toda escritura es siempre una promesa.

Ninguna historia termina jamás.











carta al cronopio mayor

1984. 12 de febrero. La piel me arde después de todo un día de sol.

En París nieva. A la noche una voz me informa: murió Julio Cortázar. Y se me congela la respiración. Como si estuviese corriendo por las calles heladas de París hacia el Hospital Saint Lazare para estar junto a La Maga, Talita, Manuel y los Cronopios.

Con Cortázar se va un pedazo de adolescencia fascinada por los fuegos literarios y toda la pasión política.

Julio, el Cronopio Mayor, mira la vida como por un caleidoscopio al revés. Se va a París en 1951 y se pasa mirando al Sur. Nadie como él recupera la magia porteña. Y pocos como él se comprometen por la liberación americana. Apoya la Revolución Cubana, acompaña al Chicho Allende en Chile.


En 1973 está en Buenos Aires y dona los derechos del LIBRO DE MANUEL para los movimientos y organizaciones políticas argentinas. Dirige talleres de poesía en Nicaragua, la tan violentamente dulce. Durante la dictadura se prohíben algunos de sus libros y él escribe ARGENTINA ALAMBRADA CULTURAL. Su casa de París es un punto de referencia para todo sudamericano exiliado.

Ama como vive. Incendiándose. En 1982 muere de cáncer su última compañera: Carol Dunlop. Él sabe que también está enfermo. Que la muerte lo espera. Y como un elefante sabio viene a despedirse.

1983. Plena primavera democrática. Julio, Cronopio Mayor, gestiona una entrevista con el presidente Alfonsín. La respuesta no llega. Julio está con amigos. Camina la calle Corrientes. Acompaña a Las Madres un jueves de Plaza de Mayo. Después se va. Después se muere. Un 12 de febrero de l984. En un París nevado. Y algunos lloramos escuchando un cassette en el que Julio lee, con voz gutural: “estoy en París, tengo puesto un polo negro, afuera nieva…”.

Pero Julio, Cronopio Mayor, no te cansaré con mas palabras, juguemos a que te susurro: nubes, rayuela, autopista, Ché, crepúsculo, fuegos, revolución, utopía, y vos… vos sonreís.
Silvia Loustau ©
silvia loustau
syllous@yahoo.com.ar
++54-223-495-85 38
www.silvialoustau.blogspot.com










“Es tan difícil ser justo con la felicidad”
Julio Cortázar en Rayuela


Nace accidentalmente, por razones de trabajo de su padre, en la ciudad de Bruselas (Bélgica) el atardecer del miércoles 26 de agosto de 1914. Por entonces daba comienzo la Primera Guerra Mundial. Jan Jaurés y Delmira Agustini son asesinados. Nacen Adolfo Bioy Casares y Dylan Thomas.

Y…quién si no Eduardo Planas, cortazariano él, estaría proponiendo un Número Especial sobre don Julio ante un nuevo aniversario de su fallecimiento.
Me gustó lo idea, sobre todo porque fue a través de Eduardo que aprendí a querer y admirar a este autor, símbolo de una época y a la vez un adelantado. Difícil que nos topemos con otro Cortázar, con ese lenguaje – visión de vida – que simplemente dejaba deslizar, sin pretender encontrarle demasiado sentido a las cosas y las palabras. Todo lo que fue, lo pone en el lugar de un eterno contemporáneo. Ni siquiera envejeció ante la muerte.
Pensé entonces, que podía resultar interesante homenajearlo, contando a nuestros lectores, algunas anécdotas que, como dirían las abuelas, lo pintan de cuerpo entero.
Cortázar en cierta ocasión, se comprometió a trabajar en base a las obras de un artista al que no conocía demasiado, pero gracias a él termino escribiendo, apenas iniciada la dictadura, unas líneas como éstas, con la que quiero empezar a brindarles , en un juego de palabras, distintas piezas de un Modelo para armar.

“Se puede partir de cualquier cosa,
una caja de fósforos,
una lista de desaparecidos,
un viento en el tejado”

El periodista Emilio Fernández Cicco investigaba sobre Cortázar, notas para conformar el libro “El Secreto de Cortázar” publicado por la Editorial Universidad de Belgrano. A él le cuenta Ofelia (Memet para los íntimos) hermana de Julio, que el escritor siempre fue el primero, el mejor en todos los grados. Pondera su memoria impresionante y su facilidad para comprenderlo todo. Esperaba – decía – tener una hora libre del día para leer un libro. Cuenta que se recibió de Magisterio en el Colegio Mariano Acosta de Capital Federal cuando le faltaban dos meses para cumplir 23 años y lo hizo, con el mejor promedio 9:45.-
Ofelia llegaba al punto que a Fernández Cicco le interesaba, recrear ocho años en la vida del autor de Rayuela de los que poco y nada se sabía, de ese tiempo en que fue profesor en el interior del país.
Fueron seis los profesores porteños que llegaron a San Carlos de Bolívar (Pcia. de Buenos Aires). Con su título, Cortázar podía dar clases de literatura pero también de historia y geografía, materias que a él lo tenían sin cuidado. La semana previa al comienzo de clases, se sortearon las asignaturas entre los profesores y él sacó geografía. Uno de sus alumnos diría después:”Teníamos respeto por todos los profesores pero las clases de Cortázar eran muy familiares, amenas, aunque poco tuviesen que ver con la geografía: hablaba de filosofía, literatura, el uso del idioma, comentaba libros y recomendaba películas. En su tiempo libre, preparaba por entonces, su libro de sonetos titulado Presencia, que firmó con el seudónimo de Julio Denis.



En 1939 lo trasladan a Chivilcoy, allí compuso cuentos que salieron en los medios locales; a pedido de sus alumnos puso letra a la “Canción de Cuna” de Brahms; escribió una novela inspirada en su romance platónico con una alumna y realizó el guión para una película.

“Entonces, mira, a veces
la muchacha parte en bicicleta,
la ves de espaldas
alejándose por el camino.”

A él le gustaban mucho mis cielos, todo el clima de los dibujos le había gustado. La nostalgia, la melancolía lo impactaron. El silencio –dijo Oscar Mara en su momento. Nosotros, lectores no sabremos nunca si fueron esos dibujos los disparadores o los versos sobre aquella joven andando en bicicleta cuya imagen lo había dejado prendado, ya estaban en su mente.
La cosa es, que Cortázar y Mara se habían conocido en Buenos Aires en 1974. El escritor había llegado de visita luego de la asunción de Héctor Cámpora al gobierno y el pintor, se ganaba la vida humildemente, haciendo “diagramación y encuadre”. Si Cortázar viviera, aún con 95 años, seguramente – dada su memoria – recordaría quien los había presentado. Mara no lo recordó, posiblemente –dijo- fue Sara Facio o Alicia D Amico con quien trabajo o acaso fue Vicente Zito Lema. Sólo sabe que, asediado por otras invitaciones, Julio aceptó comer con él y después de conocer su estudio, lo hizo muchas veces más. Le gustaban los ravioles de la Zi Teresa, de Avda. Las Heras.
Cuando los militares tomaron el poder en 1976, Mara encaró el camino del exilio e instaló su taller en Madrid mientras Cortázar residía en Paris. Allí, se empezó a concretar lo que hasta el momento, era sólo una posibilidad conversada.
Cortázar escribió el texto entre 1977 y 1978 y, al morir su autor sin que éstos se hubiese difundido, impidió establecer si la pieza a su criterio era un cuento corto o un largo poema. Estaban escritas en formato habitual pero él mismo las pasó en limpio, a mano, con tinta negra, en cuatro cartulinas de 60x80, donde quedaron para la posteridad, guardadas en un cajonero del estudio de Oscar César Mara durante veinte años. El mismo dice: “No sé por qué después de veinte años tuve la necesidad de retomarlos” y aporta una curiosidad, Cortázar le pidió que le marcara los renglones en la cartulina pensaba que no podría escribir con letra grande manteniendo la línea.
El proyecto – pensando primero como una carpeta de Litografías – fue expuesto por Mara en Galería Dock del Plata en Puerto Madero (Avda. Alicia Moreau de Justo 380) y con el nombre “Después hay que llegar” en el Instituto Cultural de Providencia, Salones del Primer piso del 11 de abril al 4 de junio del 2000. Año en que precisamente muere en Buenos Aires, Ofelia, la única hermana de Cortázar.

“El sonido venía impreciso y sordo,
como un volcarse de silla sobre la alfombra
o una ahogado susurro de conversación”
(de la Casa Tomada, cuento)

Cortázar decía que el origen del relato había sido un sueño o más bien, una pesadilla, de la cual había despertado inquieto, tanto, como para escribir el cuento de una sentada.
Pero, según se revela en “El secreto de Cortázar” se dice que esa casa oscura, poseída e interminable era el hogar de una profesora de geografía, colega de Julio en el Colegio Normal, llamada Ernestina Yavícoli. Hay dos coincidencias entre el relato y la casa real: la entrada es de mayólica y la puerta de recepción da directamente al living. Tal vez fue inconsciente situar su sueño en esa casona, Ernestina reconoce que Julio comenzaba sus cuentos en lugares que existían en la realidad. Hoy ese lugar es una Iglesia evangélica.

Mica entre las piedras.

Así se me ocurrió llamar a estos datos sueltos que nos permitirán conocer de su vida y de él mismo, un poco más. Como un Sabía usted que…?
Su familia regresa a la Argentina en 1918, en calle Leandro Alem en Banfield, frente a las vías del Ferrocarril Roca. Poco después, el padre los abandona y desaparece definitivamente del entorno familiar.
Fue leyendo el libro Opio de Jean Cocteau (descubierto en una librería de Buenos Aires) que cambia por completo su visión de la literatura y le hace descubrir el surrealismo.
Estando en Chivilcoy dando clase y para conseguir más ingresos, comienza a realizar traducciones del inglés y del francés para la Revista Leoplán y otras publicaciones.
Los Reyes, (1949) poema dramático, es el primer libro firmado con su nombre.
Aurora Bernardez, su albacea y viuda (a pesar de que estuvo separada de Julio por treinta años, lo acompañó al final de su vida y fue declarada por él su heredera) aportó en ocasión a la Megamuestra sobre Cortazar que se hizo para conmemorar 90 años de su nacimiento una fotografía inédita que Julio se sacó con un cono sobre la cabeza en la Autopista del sur, durante un viaje que hizo con la que era su mujer, Carol Dunlop y que dio origen al libro Los autonautas de la Cosmopista.
Julio muere en Paris el 12 de febrero de 1984. Oficialmente la causa de muerte es Leucemia. Se dice que Cortázar y Carol habían recibido un tratamiento a causa de una enfermedad tropical adquirida en Nicaragua.

Qué elegir de un genio como Cortázar para cerrar con un sabor dulce, tal vez el verso suyo de un gran poema sea suficiente, de darnos más, se encargará seguramente el Director del Boletín.
Entonces:

“Todo mañana es la pizarra donde te invento”


Liliana Chavez



Bibliografía

La mayoría de los datos aportados son de información general
Y Revista Nueva – Cortazar inédito / Cortazar Ilustrado con texto de Alejandro Margulis.
Dato sobre su muerte: la quimera.typepad.com/laquimera/2006/02/lamuerte_de_co.html



15-02-2008 - 17:53
a 24 años de su muerte / “julio cortázar era un bonachón, un tipo simple, muy jodón”



El músico Juan “Tata” Cedrón no solo fue un gran amigo del escritor, también cantó poemas escritos por Cortázar, que se editaron en Paris, en un memorable trabajo discográfico titulado “Trottoirs de Buenos Aires”. El programa de LT10, “El día menos pensado”, dialogó con Cedrón y recordó al Cortázar de la intimidad.


- Tata Cedrón ¿Cuándo conoció a Julio Cortázar? Fue en Paris ¿No?


-Fue en 1972, un poco de casualidad. Yo fui a tocar a Paris y recuerdo que Paco Urondo me había dado su dirección y fui a pedirle algunos concejos. Entonces, lo vi más como un compañero que como un fanático, que también lo era. Luego, lo invitamos a un concierto y nos hicimos muy amigos, éramos como chanchos.

-¿Cómo nació “El Trottoirs de Buenos Aires”?

-Bueno, esa es otra historia. Fue luego de un tiempo de amistad. Yo hice una canción con él y con varios poetas que estaban por Europa, un poco para unirnos, entretenernos y para divertirnos. Julio me hizo un poema que se tituló “Canción sin verano”, para que yo le ponga música. Y después, Edgardo Cantón, que trabajaba con Cortázar en la UNESCO, un músico moderno, concreto, que había participado del Instituto Di Tella, lo invitó a Julio a hacer canciones y así nació “El Trottoirs de Buenos Aires”.

-Julio Cortázar y Cantón, eran dos argentinos haciendo música de Buenos Aires.

Claro, y en ese momento, Cortázar me pidió a mí que cante esos temas. Ellos había buscado otra persona, que no se porque no realizó el trabajo y como Julio era amigo mío, le dijo a Cantón que me llamaran a mí y yo estuve encantadísimo de hacerlo. En ese disco no firmó el Cuarteto Cedrón, que si bien participó del disco, porque los arreglos fueron de Canton. El acompañamiento es más tradicional, más standard, pero salió un trabajo bárbaro. Toda la producción de ese disco estuvo en mis manos.

-¿Cómo era Julio Cortázar en la intimidad?

-Era un bonachón, un tipo simple, muy jodón. Pero cuando tenía que ponerse severo lo hacía. Era un gran cuadro político, muy maduro, sabía resolver las cosas. Pero sobre todo era un tipo muy campechano, un muchachón.

-Cuando el volvió a la Argentina en 1984 recibió un golpe muy duro, que tuvo que ver con el ninguneo del gobierno nacional. ¿Usted lo vio por aquellos días? ¿Qué sensación le quedó a Cortázar?

-Él hizo lo que tenía que hacer cuando ocurrió aquello. Luego, escribió una nota sobre ese tema. Yo no noté que le hubiera quedado bronca por aquel ninguneo, sí tomaba nota de aquello. Pero no todos los ningunearon.

-No, por supuesto, todo el mundo cultural lo recibió.

-A él le quedó un muy lindo recuerdo porque la gente lo saludaba por la calle o se sentaban con él en el cordón de la vereda para charlar. Eso le gustó mucho, él nunca le dio mucha bola a la cosa oficial.

-Tata, cada uno tenemos amigos con los que nos gusta charlar de diferentes temas. ¿Cuales eran los temas que le gustaban discutir con Cortázar?

-Él un día me confesó que le gustaba mucho hablar conmigo porque yo lo hacía de una manera que le recordaba a como hablaba la gente de Buenos Aires, por los tiempos en el que se había ido. Yo tenía una manera de hablar que guardaba la forma de expresarse de los argentinos. A Julio le gustaba hablar mucho de canciones, de jazz, de Gardel, de cómo se componía una canción. También, hablábamos de las cosas cotidianas, de lo que pasaba en Argentina, de política, pero también de las historias de personajes de Buenos Aires. Comíamos muchas veces juntos en su casa y en la mía. Nos gustaba mucho hacer empanadas. Recuerdo, que muchas veces comimos con Julio Le Parc, artista plástico argentino, que hacía unos asiditos en su patio.

-Tata ¿Vuelve a la lectura de los libros de Cortázar?

Sí, me gusta mucho leer los cronopios.

-Tata, le agradecemos mucho por el recuerdo. Nosotros queríamos evocar a Julio Cortázar a 24 años de su muerte, porque fue un escritor que al igual que Roberto Arlt fue muy maltratado en los comienzos por su forma de escribir.

-Pero Julio no se hacía problema por las críticas. El trabajaba, escribía y editaba. A él la gloria lo tenía sin cuidado. Él tenía mucha gente que lo leía y lo felicitaba. Julio siempre está en el recuerdo de la gente. Yo estuve hace un tiempo con la viuda de Cortázar, Aurora Bernárdez, y estuve en el patio donde él escribió Rayuela. Esto ocurrió hace dos o tres meses y fue muy emotivo para mí. Otro recuerdo muy lindo que tengo con Julio fue cuando ganó las elecciones presidenciales François Mitterrand , que estuvimos festejando en mi casa.
Edición gráfica: Luciano Lazzarini / tomado de Herejías, periódico de Santa Fe.





dadora de las playas


De tus muchísimos amantes guardas destrezas,
inesperados sesgos,
caprichos repentinos y falsas negativas que una
sonrisa desmantela,
quizá la intermitencia de unos ojos hincados en el goce
y bruscamente, sin aviso, esa obstinada negativa a abrir
los párpados,
no sé, cosas esquivas, cambios que remontan a gustos
superpuestos,
a músicas distintas, a tantos bares donde diferentes manos
te leyeron
y donde diferentes nombres entraron en tu alerta indiferencia
de pasajera, de indescifrable francotiradora.

A mi vez dejaré en tu piel la huella de estas ceremonias,
de hábitos definidos, de maneras y de ángulos,
oh arena donde tantos arquitectos levantaron sus torres
y sus puentes
para que el viento las llevara mientras tú te volvías
al malecón o al bar
virgen a tu manera, la manera mejor y más hermosa
de ser virgen
dadora de las playas para los nuevos juegos.
julio cortázar

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente el Homenaje a Cortázar, lo disfruté de punta a punta. Magnífico el poema de Lemon e igual el trabajo de Liliana y el resto. Es evidente que son muy laburadores y se preocupan para que las cosas salgan bien. Felicitaciones

Edith

Anónimo dijo...

Si, también me gustó. Hay fotos que no conocía de Cortázar, el poema muy bueno, el trabajos de todos me encantó.

Federico Zarate

Anónimo dijo...

Si, también me gustó. Hay fotos que no conocía de Cortázar, el poema muy bueno, el trabajos de todos me encantó.

Federico Zarate

Luis Ignacio Murcia Molina dijo...

Señores Boletín Literario Basta Ya: Muy compacido y agradecido por incluir mi microrrelato en su útimo boletín. Sin embargo, observo que le suprimieron el título y el epígrafe que son:
CARNAVAL
Lo mejor del carnaval
es que te pones tu rostro
y nadie lo va a notar.

MARIO BENEDETTI.
Agradezco su atención y colaboración.
Luis Ignacio Murcia Molina