martes, diciembre 16, 2008

Boletín Literario Diciembre 2008



Boletín Literario
Basta ya!
Año 3 / nº 96
10 de Diciembre de 2008
Córdoba / Argentina
“La tarea de ablandar el ladrillo…” Julio Cortázar



De cronopios, duendes y otros seres ¿ imaginarios ?
Eduardo Planas




Para no caer en frases comunes, no tendría que decir que “el año se pasó volando”. Será que antes no pasaban las horas tan rápido, el tiempo era más lento, ese relojito que corre y corre sin parar lo hace ahora cada vez más veloz.
Desde marzo aquí reinaron la incomprensión, intolerancia, como nunca antes. Todos gritan. Todos creen tener su verdad. Como dijimos en una oportunidad, la carencia de un proyecto común entre los argentinos pareciera ser la característica de estos tiempos.
Surgieron palabras, conceptos que creíamos superados. Volvieron viejos fantasmas que pareciera haber desatado y esparcido al abrirse una especie de caja de Pandora.
Pero no obstante ello, y la mediocridad que pareciera reinar en los mass medios, en la pantalla permanente instalada como un tótem en nuestros hogares, no es menos cierto que debo rescatar como positivo, una usina de debates que se ha generado en ámbitos culturales o intelectuales, donde realmente se trataron -y se tratan- con elevado nivel los grandes temas que en verdad debieran ocupar la agenda de los argentinos.

Ya ha sido debatido en el pasado -sobre todo en la fecunda década del 70- cual debía ser el papel de los intelectuales en una sociedad, en nuestros países donde no reinan precisamente la justicia y la dignidad. Valen para ellos los famosos textos y Conferencias de Julio Cortázar al respecto (Obra Crítica, Tomo III), y de otros destacados autores, que llevaron a una generación de hombres de la cultura a asumir un compromiso político concreto. Tampoco se trata de repetir esa experiencia. Ahora hay ámbitos de discusión y participación en horizontalidad.

Lo destacable de todo esto es que subterráneamente la gente esta inquieta. Cada vez son más los grupos, virtuales o no, blog, revistas, colectivos, en definitiva, hay personas que hacen algo para cambiar aunque sea un poco este estado de cosas que a veces pareciera ser agobiante: vivir pendiente de la suba del dólar, el euro, el mercado, el Merval, los precios.
La vida de otras personas -llámense cronopios, duendes o como se les ocurra- transcurre por otros andariveles, para tratar en lo posible de agregar algo mágico a lo cotidiano.
Deambulan por allí buscando alguna terraza para mirar al cielo, se entristecen cuando un niño pierde un globo, buscan desenfrenadamente un ajedrez para jugar o espejos para reconocerse. Nadar y amar. Nada más que esto. No es poco. Gracias a todos ellos por existir. Son la sal de la vida.


Terrazas
Jorge Luis Carranza

Estábamos en el continente de la infancia.
En noches de verano
subíamos a la terraza
y nos quedábamos un rato
cuando ya todos dormían.

Allí arriba,
soplaba siempre una brisa fresca.

La ropa tendida
se movía
y su sombra
también se movía.

La luna era más luna
y las estrellas como un mar.

Hablábamos en voz bien baja
para no romper la intimidad.

Había mucha belleza ahí, toda junta.

Era estar en mitad de la noche
con otros en silencio,
cuidando de ese silencio.

Un secreto compartido
en el círculo apretado de un corazón
que por entonces
no tenía sed.





GUARDIA 3

En un pueblo al Sur existe una plaza con una fuente al centro.
Allí suceden cada tanto cosas extrañas con los globos.
Se sabe que la plaza de un pueblo usualmente tiene una fuente, una calesita y niños con globos.
Hay niños con globos porque hay vendedores de globos y molinetes de plástico.
Los niños pudientes del pueblo no se conforman con tener un solo globo.
Quieren dos o más.
Cuando esos niños se acercan con sus globos a la fuente, sin como ni porqué, un globo se les vuela y desaparece cielo arriba.
El llanto inconsolable de esos niños motivó que la cuestión fuera estudiada por científicos que analizaron detenidamente las corrientes de aire, el peso de los diferentes globos, sus densidades. A la fecha no han encontrado explicación alguna a tan particular fenómeno.
Hace poco le consulté al Guardia de la Plaza qué pensaba al respecto.
Me miró y sonrió.
Luego me dijo: es que con un globo es suficiente. ¿para qué más?.
Y continuó barriendo las hojas como si nada.



RRONZERTA COANCA
Pintura de: Víctor Hugo González Albornoz (Chile)



Poemas inéditos

Espejo I



¿Quién es este desconocido que habita el espejo?
¿Por qué me mira así?
¿Qué ojos desvelados lo llevan
a sentir pena o ternura por mi?
¿O a recordar el día sin abandono, en el ocaso,
hendido y distante, desolado, desde una silla?
Temo a ese hombre desprotegido,
al corazón insospechado que sale de sus labios.
Temo esos ojos sin control que miran
a un hombre que se mira
en la desnudez del silencio y del destierro.

Mano con globo reflectante. Litografía (1935
M.C. Escher (1898-1972)

Espejo II
No sé quién es este hombre.
Este hombre que lleva mi rostro,
una fecha de julio de 1946 en su pecho,
un furor oculto, agazapado, en sus manos.
Detrás de sus ojos navegan barcas celtas.
Y un mar, un vacío esplendente
evocando hembras de pesados cabellos,
solitarias, perdidas.
No sé quién es. A veces siente la ternura furtiva,
la sombra de una mirada oculta,
el jadeo clandestino de la noche.
A veces lee bajo la luz de una lámpara de pie
o vacila detrás del ventanal, de los vientos melancólicos del sur.
¿Qué ve en mí?
¿De qué se apiada? ¿Por qué tiembla?


Espejos III

Un desconocido habla por teléfono desde mi cama.
Lo veo mientras la lluvia cae sobre el ventanal
de la biblioteca. La radio me impide sentir
la intimidad de la lluvia, el calor del insomnio,
las imágenes que pesan y rozan las flotantes nostalgias.
Me doy cuenta que soy un inquilino en esta casa.
Que las palabras son errantes. Siento envejecer mis manos.
La penumbra devoran estas voces desiertas.
No he muerto aún pero estoy fuera.
Me reconcilio con un viejo poema, con un retrato,
con los ríos bellísimos que cruzan los pájaros,
o con esa pequeña brisa que acaricia mi hombro.
(El unicornio es una claridad desvanecida.)
Sé que son matices, elegías dispersas,
pausas inequívocas que ven el reverso de una frutera,
que palpan a contraluz lo fugaz del viento,
el pubis de la amada como una lengua peregrina.
Un desconocido habla por teléfono.
Un animal deambula por la noche cerrada.

Carlos Penelas
Buenos Aires, noviembre de 2008




Jennifer Koivu: "Reflections of mirrored images"




Una cosa trae la otra
Peones en la ciudad ajedrez



Liliana Chavez Esta Córdoba nuestra siempre me impacta. Tiene una magia de la que carecen otras ciudades. Y definitivamente – creo - que no sólo pasa por su edificación de antaño, por los duendes que atrevidos, corretean por el aire, sino por su gente de venas bohemias, sus artistas callejeros, sus artesanos, sus vendedores ambulantes y aquellos seres que prefieren o no, la intemperie de la noche.
Paso ciento de veces por un lugar y no puedo evitar asombrarme de las mismas cosas. Algunas duelen y mucho. A nadie le gusta ver la recova del Cabildo plagada de colchones ni poseída por olores nauseabundos. Han hablado estos días del tema en los noticieros, se presta para la polémica, no hay dudas y, cualquier solución que se procure, seguramente conformaría a unos y elevaría el reclamo de otros. Pero así también esta ciudad tiene cosas bellísimas que pasan por nuestros ojos con sólo quedarnos media hora sentados en el banco de una plaza. En Independencia y Rosario de Santa fe; esquina de capullos, esos algodones del Palo Borracho suavizando la tarde, ante los ojos extasiados de mi amiga Juany Rojas, excelente poeta, que no se cansa de decirme, “no, este árbol no se ve en Chile” y se inquieta por sacar la foto desde el ángulo más conveniente.
Es hermosa mi Córdoba pensaba al día siguiente, mientras caminaba por la Plazoleta del Fundador y me quedaba observando a los hombres que juegan ajedrez en el lugar, las mesas con los tableros pintados; un jugador que parte y que al momento, otro reemplaza. El ajedrez me ha perseguido en estos días. Tengo varios cuentos que hacen referencia al juego, me atraen sus piezas como un imán y no sé porqué. En el Paseo de las Artes hay un puesto donde venden tableros con las piezas en corcho, buenísimo para regalar y he visto otros totalmente novedosos, con soldados como piezas. Y claro, si el ajedrez es precisamente un juego de estrategia, en el que no se persigue otra cosa que la derrota del enemigo por dominación del tablero, lo esencial es tomar las piezas enemigas y desalojarlas. La partida termina en la situación de Jaque Mate (cuando el rey no puede librarse del ataque directo de una ficha contraria), con el empate, llamado tablas o por abandono de uno de los jugadores. Lo que me llama la atención es que sea un juego originario de la India, nacido allá por el siglo VI. No sé porqué, hubiese pensado en Inglaterra posiblemente, ya que fue donde se realizó el Primer Torneo Internacional a mediados del siglo XX. Pero tantas cosas tienen un origen impensado, tantas…
Paso por el Hospital de Niños; me admiro del mercado persa que se ha generado en el lugar, venden juguetes, gorras de niño de todos los estilos y comida. Los remiseros por su parte, reclaman, cortan las arterias principales y el caos una vez más. Entonces vuelve a mi mente la idea del ajedrez. Nuestra ciudad es eso, un gran tablero, donde cada uno mueve las piezas como sabe o puede , los vendedores ambulantes tratando de instalarse donde hay ausencia de controles. También aquel automovilista que no tiene sus papeles en regla y trata de evadir a los municipales, todo así, procurando poner a la intendencia en JAQUE. Todos son un pequeño o gran Kasparov, Petrosian, Karpov, Morply, Tahl, Kamsky, Keres, Lasker o un Capablanca.
Ajedrez….tantas veces usado como motivo en pintura: Ludovico Carraci, en el Siglo XV, o por Alice Ken Stoddard, Honoré Daumier, Eugene Delacroix en el Siglo XVII o Vito Campanella, premiado en la Bienal de Arte Contemporáneo en 1999. Pensar en magníficos poemas sobre el tema: Borges, Ferlinghetti, Francisco Lallana, Nicolás Guillén entre otros. Y en uno que mi amiga Fany Jareton, inteligente como toda ella.



Ajedrez en la vida…cada uno de nosotros una pieza, un movimiento, un desplazamiento sobre un tablero donde a veces se gana, a veces se pierde, a veces logramos un empate, simplemente.
Quiero contarles una leyenda: Dicen, que cierto soberano de la India, tiranizaba a su pueblo de una manera cruel, de qué otra. Y un sabio brahmán inventó el chaturanga con el fin de enseñarle a tratar debidamente a sus súbditos. En el juego, el rey nada podía hacer sin la ayuda de las otras piezas; no obstante ser él mismo la principal. Una lección que debería ser aprendida por cualquier empleador o gobernante.
Sorprendido, el soberano prometió no tiranizar más a su pueblo y quiso concederle al sabio una gratificación por semejante ingenio. Y éste queriendo darle una nueva lección le pidió que lo recompensara con la cantidad de trigo que resultara de poner 1 grano en la primera casilla, 2 en la segunda, 4 en la tercera, ocho en la cuarta y así sucesivamente doblando la cantidad. El soberano, estimando que el tablero tenía 64 casillas, imaginó que la recompensa no sería más de un saco de trigo y a simple vista, le pareció una petición muy modesta. Pero después de realizado los cálculos, resultó que todo el trigo de la India no era suficiente para recompensar al brahmán.
Y como una cosa trae la otra, digo que, como ama de casa que soy, necesito sí o sí hacer un movimiento, dejar el casillero de la literatura y envolver con aromas el recuadro de mi cocina. Hasta la próxima.




Lemon Chelo / En jaque / Matías Arese




La sal de la vida
Pablo Carrera




Buenas! Vengo demorado por problemas con la compu. Mil perdones por la ausencia!!!
Y vuelvo con una peli que vi el año pasado y que me gustó. "La sal de la vida" (Politiki kouzina en su original). La temática: la necesidad de condimentar nuestras vidas con especias. Un niño de origen griego, residente en Istambul, crece en un ambiente rodeado por sabores y olores de las especias del almacén de su abuelo, quien le enseña que tanto no solamente las comidas como la vida misma deben ser aderezadas. Así, el primer amor, las charlas familiares y el ambiente político tenso entre Grecia y Turquía, son momentos que se van sucediendo, hasta decantar en el exilio de parte de la familia que separa a ese nieto y abuelo.
Fanis, el protagonista, hacia el final se da cuenta de que ha olvidado un toque de sal en sus días. Situación que en la cocina de Vittorio, el lugar que toca reseñar, no quisieron recrear.
Vamos a la crítica: el local se emplaza en un solar de Villa Belgrano bastante amplio, con jardín que rodea la casona, una linda galería para fumadores al frente y un salón amplio dentro. Buena la atención, desde que uno llega hasta que se retira.
De arranque, la panera es tentadora, sobre todo, por unos pancitos de masa de pizza que son un manjar. Y ahí empieza la sal a correr, porque hay que reconocer que son bastante saladitos…
Impera la idea de cocina tradicional italiana. Algunos toques más continentales se notan vale la pena aclarar. De entrada, varias opciones. Recomendables: las aceitunas rellenas, empanadas como milanesas. Una exquisitez. Y la mozzarella rellena sobre un coulis de tomate. Impecables (saladitos ambos por cierto).
La carta es amplia, pasea por pizzas (y si, los pancitos del arranque como que llevan a considerar la posibilidad), pastas (muy buenas y al dente por cierto), risottos, aves, pescados y carnes. Hay unos bifecitos exquisitos, presentados como saltimboca (vienen a ser bien aplanados, doblados en dos, al medio llevan una feta de jamón crudo y algunos le ponen unas hojitas de salvia, después se pasan por harina y voila!). El pescado es una buena opción, habría que condimentar un poco menos para poder valorar el ingrediente principal.
El pollo relleno también se deja comer gustoso. No defrauda para nada.
En materia postres, la variedad es interesante. Recomendado por sobre todo: la ensalada de frutas tibias, con un toquecito mágico que hace inolvidable ese postre.
La carta de bebidas es generosa. Y un tema no menor: tiene menú infantil (bastante bien elegido por cierto)
Quizás hay un exceso de sal en la cocina. O el dueño tiene acciones en Celusal. No sé. Creo que teniendo un poco de prudencia con el tema, advirtiendo que condimenten poco, los que tengan problemas con la tensión, el colesterol y demases, pueden ir tranquilos a este local.
Y hacer como recomendaba el abuelo de Fardis: condimentar cada uno, tanto las comidas como sus propias vidas.
Hasta la próxima!!

Vittorio Café Ristorante
Av. Gauss 5759
Villa Belgrano
TE.: 03543-444539







EL NADADOR

Los músculos en equilibrio y el pulso justo
antes de zambullirse en la piscina o en el río
al pie de la montaña.

El hombre
-pez ciego y sin destreza-
flameando, flotando,
en la intención fluctuante del deseo.

Y la palabra, el pensamiento,
retumbando en la página, el espíritu
como un águila, firme.

Plena atención, tensión precisa:
la mano entregándose al ritmo del lenguaje;
y el nadador al flujo, la ondulación del agua.

ALFREDO LEMON



Dibujo / Watermask



Desde ayer

Hace tiempo
que se repite el entorno
La misma ventana
la misma silla
La misma mesa
el mismo silencio

Hace tiempo
que nadie me despide
que nadie
comprende que me voy
tampoco que regreso.

Hace tiempo
que me cansa el calendario
que me sobran los minutos
que se está agotando mi estadía.

Por eso desde ayer
he comenzado
a vivir.

Sara Gutiérrez Grau


MUJER

Te miré y naufragué en tus ojos
olvidé que era un cazador ungido
perdí los huemules en tu boca
y cayeron las flechas
de mis manos

El hacha ritual se deslizó
sin ruido
para palpar la textura luminosa
de tu piel
Me transformé en vapor
sobre tu desnudez
bebiendo de vos el agua primordial
de tu ternura
mis dedos aprehendieron
tu humedad
tu latido y el son…


Impregnado de vos mi tacto
expulsó toda soledad .
Supe que tus labios me eran
estrella y pan
fuego y aduar

…y perdí nuevamente
los huemules
sobre tu desnudez
de estrella y luz.
CARLOS ARGUELLO



Rock del lado de acá / Turistas

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Turistas nace en 2006, en principio por culpa de constantes llamados telefónicos entre Sebastián Riga (voz y guitarra) y Agustín Molinari (bajo, letras) para intercambiar melodías y letras con el solo fin de despuntar un vicio que arrastraban desde la adolescencia: escribir canciones. Justo en el punto en el que las mismas se encuentran en estado embrionario, otro conspirador se sumó a la causa: Víctor Brizuela, guitarrista de Enhola y ex-guitarrista de Ocio Pop, antiguo grupo liderado por Sebastián Riga. A partir de ese momento comienzan a delinear un repertorio con el objetivo de formar un grupo y salir a tocar por Córdoba. El nombre del grupo surge de una extraña combinación entre una canción de Gang Of Four, otra de Andrés Calamaro y un comentario al pasar de una chica perceptiva. Por las diversas formaciones de Turistas pasaron Pablo Varela (batería), Manuel Albarenque (batería), Santiago Tosello (guitarra) y Sebastián Boglione (violín). Luego de tocar en varios bares de la ciudad con distintas formaciones, el grupo se afianza en la actualidad con la incorporación de Lisandro Masuet en guitarra y Javier Bogado en batería. Durante 2007 actuaron en diversos escenarios, destacándose dos importantes fechas en Casa Babylon. También grabaron un demo con la producción de Ariel Arnaudo (Enhola) que tuvo rotación en programas de radio como Cualquiera, (conducido por Kill CJ Carballo, 97.5 La Rocka), El Show De Max De Lupi, (Radio Las Rosas 107.3), Mirá Lo Que Trajo El Gato, con la conducción de Daniel Migani (Power 102.3) y en Conductores Suicidas, conducido por Fabián Aranda (Power 102.3). En Noviembre de 2008 grabaron su primer trabajo discográfico, producido con el apoyo de la marca Mikah. Las canciones de Turistas se caracterizan principalmente por tener una fe ciega en esa octava maravilla llamada rock.
CONTACTO: Alejandro Vexenat (3513650031) / losturistas@gmail.com WWW. myspace.com/turistasweb


En el Día Universal de la Declaración de Derechos Humanos

Boletín Literario Basta ya!
año 3 / nº 96
Diciembre de 2008
Córdoba / Argentina
Director /Propietario: Eduardo Alberto Planas

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muiy bueno el boletín. Ajedrez, Espejos temas que obsesionavan al maestro Borges.Me gusto mucho,como siempre, Terrazas,de Jorge Carranza, de hizo acordar a mi infancia. La Editorial engloba a todos y esta bien planteada,ojala enel mundo existan mas cronopios, yseguramente seria, por lo menos, mas divertido. El Nadador es un poema muy bueno, preciso. Esta bueno eso de promocionar conjuntos de roclk locales. Adelante amigos. Ulrich

Anónimo dijo...

Me gustó mucho el boletín, siempre ingreso a la página directamente aunque me lo envien porque se ven mejor las fotos, las ilustraciones son siempre magníficas. Muy buena la poesía de Carranza y las demás,el tema de los espejos y esto que me encantó de que somos en la ciudad una pieza de ajedrez.El dibujito del limón, buenísimo, Carreras, como me divierte la forma en que lleva su espacio. El conjunto del boletín es muy bueno. Sigan así y no se nos ocurra querer dejarnos en el 2009. Suerte a todo el equipo.

Edith, La Plata

Anónimo dijo...

Quiero agradecer a todos los del Boletín Basta ya! porque dia adia me llnaron de arte y alegría. Sobre todolos lunes cuando debìa entrar y romper The çWall aquien Tribunales, y abrio el correoy estaba llí el Bast ya!.primero miro loque tiene en general, y despues durante los dias lo voy leyendoy disfrutando de apoco, como debe hacerse con el Arte.

Fer