Boletín Literario nº 91 / Agosto 2008


Sumario

Guardia 1 / Hugo Fernando Conterno
Plátanos / Jorge Luis Carranza
Pedro Godoy / Carlos Penelas
Donde vive ese niño / Adriana Pozzo
Homenaje a Máximo Simpson
Una cosa trae la otra / Arte de punta a punta / Liliana Chavez
Dorival Caymmi / Crim Báez
Somos / Ismael Serrano
Los simples / Vidal Aguirrebengoa
Sophia / Alfredo Lemon
Jorge Paolantonio


Boletín Literario Basta Ya! // Año 3 / nº 91// Agosto 2008
Revista Cultural

Director / Propietario: Eduardo Alberto Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Liliana Chavez,
Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera, Caro Riachi, Alfredo Lemon
Colaboradores Permanentes: Mónica Ferrero, José Luis Planas Osorio, Guillermo González, Raquel Martínez, Mariana Montenegro
Colaboran en este número: Carlos Penelas, Vidal Aguirrebengoa
Dibujos de: Fernando Cobos
Diseño y Diagramación: Eduardo Alberto Planas
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya!
Este Boletín se edita Quincenalmente
Registro de Propiedad Intelectual nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Prohibida la reproducción total y/o parcial por cualquier medio, sin cita de autor y fuente
Web-blog: www.boletinliterariobastaya.blogspot.com.
Suscripciones: eduardoplanas2001@hotmail.com

“La tarea de ablandar el ladrillo…”. Julio Cortázar



Guardia 1
Hugo Fernando Conterno




El guardia estaba parado frente a la gente, a su espalda el arco iris.

El hombre llegó hasta allí, miró al guardia y se sentó a esperar.

Muchas personas arribaban felices, pero al toparse con el guardia regresaban en silencio a sus ocupaciones.

Finalmente el hombre se paró y habló: Porqué me impides llegar hasta el tesoro guardado al final del arco iris.
El guardia se agachó, miró al hombre: Jamás te lo impedí, yo estoy aquí para evitar que saquen fotografías blanco y negro.


Plátanos /
Jorge Luis Carranza





Una mañana de otoño
recorríamos una ruta vieja
cubierta por un túnel de plátanos.

El sol corría a nuestro lado
atravesando las hojas:
un juego de sombras y luz.

Parecíamos flotar en la tibieza del auto.

Ella cebaba los primeros mates.

En la radio Los Cafres cantaban
“… por ese sol quemaría mis días…”.

Juro que no hacía falta nada más.


Pedro Godoy
Carlos Penelas

Pedro Godoy fue un poeta en todo el sentido de la palabra. Tuvo diversos oficios; fundamentalmente fue panadero. Su especialidad: el pan dulce. También fue croto, albañil, pintor de brocha gorda, cuidador de coches. Se lo vinculó a los poetas sociales de Boedo, publicó en la colección Los Poetas, de Editorial Claridad. Desde muy joven se vinculó con el pensamiento anarquistas, colaborador de La Protesta y otras publicaciones libertarias, conoció las miserias de la opresión y las persecuciones. Fue apreciado por Luis Franco, Alvaro Yunque, Samuel Eichelbaum, Diego Abad de Santillán, Luis Danussi, Guillermo Korn… Hijo natural, de ascendencia gitana e indígena nació con el siglo XX, 1900 y murió en 1986. Siempre postuló la libertad, la vida sin prejuicios, el viento y la lluvia sobre su mirada. Y una mujer a quien amar, una compañera que soñara junto a él. Alfredo Pippig, Ernesto Sábato, Osvaldo Bayer o Luis Di Filippo me hablaron siempre con cariño y admiración. Los últimos años de su vida se fue a vivir a Mar del Plata, en una carpa, muy cerca de Barranca de los Lobos. Leía a San Juan de la Cruz y se sentía más ácrata y solitario que nunca. Exaltaba la vida libre y el surrealismo mientras leía sus poemas frente al mar, frente a las olas, en la playa, solo y múltiple. Un día, en los años 70 me propuso hacer la toma de un banco con varios poetas para que la gente no viviera alienada. Debíamos entrar al grito de: “¡Este banco está tomado! ¡Deberán escuchar poemas!”
Publicó A cara o cruz (1926), Vidrio de punta (1928), Brocha gorda (1932), No hay lemas (1953) y Milonga de los caminos (1969).
Un poema de su primer libro.

Los panaderos

Somos nueve esqueletos demacrados de sueño,
que consumen los hornos en nocturnas faenas,
nueve sombras metidas en un sótano inmundo
ambulando debajo de las bombas eléctricas.

Con los torsos desnudos, tironeando la masa,
hechos ganchos los dedos por lar ruda tarea,
al compás del resuello van y vienen con ritmo,
mientras cruje en la hornalla la brazada de leña
y el silbato alcahuete del gendarme, en la esquina,
hace ronda en el sueño de la casa burguesa.

Laboramos la harina que mañana, allá arriba,
de pancitos calientes llenará la vidriera:
los pancitos rosados como caras de niños,
que estarán entre espejos y papeles de seda.

Y después...
otro esclavo en un grave repartir reverencias
que le ganan limosnas, servirá entre sonrisas
en los grandes hoteles, con bruñida bandeja!

Dónde vive ese niño


Leonera, la película de Pablo Trapero, premiada en el extranjero, cuenta la historia de un niño que nace y crece en una cárcel y la transformación que va experimentando su madre.
Adriana Pozzo.



Se escucha la canción infantil Ora bolas de origen brasilero con ritmo de rock y pop que va vibrando con su estrofa “Mirá aquella bola, la bola, la bola, donde vive ese nene. ¿Quién es ese nene? Ese nene es mi vecino ¿Dónde vive el? El vive en una casa ¿Dónde está la casa? La casa está en la calle ¿Dónde esta la calle? Está en una ciudad”
Así empieza la película Leonera de Pablo Trapero, que plantea la historia de Julia Zárate, una mujer envuelta en un homicidio, del que quizás sea culpable. Es alojada en una cárcel cuando se encuentra embarazada. Allí en medio de esta confusión desea que el niño no crezca en su vientre, para evitarle que mire el mundo de las leoneras. En estos cuadrados arquitectónicos, llenos de rejas y cerrojos llega al mundo Tomás.
Esta mujer se hace fuerte con la ayuda de sus compañeras, es víctima de una historia familiar de abandono y reproduce este vínculo como adulta.
Tomás y los otros niños del pabellón crecen, van a la guardería, juegan con las rejas de la puerta como si fuera un columpio. Se van generando lazos únicos y el más importante el de la madre con su hijo. Tomás con sus ojos negros admira su entorno, festeja los cumpleaños, juega y juega en este mundo lleno de muros. El afecto verdadero e intenso lo colma y dibuja sus pasos en forma segura.
El afuera es ajeno, totalmente ajeno, cuando su abuela lo lleva al zoológico el dice “me dan mucho miedo los elefantes prefiero estar en casa” ¿Cuál es su casa? está en una ciudad.
La mayor parte de la película transcurre en la Unidad 46 del Penal de San Martín; leonera es la celda donde las internas esperan para ser trasladas al hospital o a Tribunales.
La escenas se suceden con naturalidad y dramatismo, cuesta respirar, para no hacer ruido y porque la butaca del cine se va haciendo cada vez más pequeña.
En victimología se discute qué es lo mejor para un niño cuando su madre está privada de la libertad: si educarse en medio del encierro o pasar su vida con un familiar. En Córdoba la posición teórica es no victimizar más al niño que es inocente.
Pero esta película sin golpes bajos, abre el abanico para las más diversas opiniones, pues la figura de la madre se transforma junto al hijo. “Estaré a tu lado cantándote esta canción haré un esfuerzo para no dormirme antes que vos no sé si estoy soñando o estoy despierto pero este momento es perfecto, es perfecto. Veo tu inocencia dormirse sin dejar alerta no hay nada más importante que mañana levantarse e ir a jugar, cuándo he perdido yo ese angelito con alas que puedo ver en vos? Duérmete niño, duérmete niño.” (canción de Pity Alvarez)


Homenaje

Decir a tiempo, antes
que la huella del otro
… Hoy, no mañana
cuando haya dejado de llover
cuando haya cesado
al fin esta sed.





Iniciamos la nota con este fragmento de un poema de Liliana Chavez para avalar esto de que los homenajes deben hacerse en vida.

Qué bueno debe ser para un poeta o un escritor, el reconocimiento de sus pares, de aquellos que prestigian y deslumbran con sus propias poéticas. Imagino a Máximo Simpson, de él precisamente hablamos, cuando nada menos que Jorge Ariel Madrazo dice: “Máximo es dueño de una voz discernible por la riqueza de las imágenes, en las que sentimiento y reflexión destilan una transparente melancolía. Y agrega que en un poema de Simpson una baldosa rota deja de ser algo simple o banal: es “un fracaso de la vida que ya toca sus bordes”. Su registro – opina Madrazo – es capaz de abarcar el breve poema lírico como los textos más ambiciosos e inquietantes. Y hace alusión a “Habla Janto”, una composición alusiva al corcel de ligeros pies que pronosticó a Aquiles la proximidad de su muerte.
“Cuando el caballo habla,/ tiembla toda la casa del olvido./ Tiembla toda la casa, / tiembla todo el olvido: / las puertas de la noche retroceden…”
En el suplemento cultural del Diario Los Andes, de Mendoza , Antonio Requeni situó a Máximo en la vanguardia de la poesía de la década del 60. Menciona que su estilo se caracterizaba por la paradoja, el insólito esguince, el humor pudoroso de quien se negaba a exhibir la llaga existencial, la herida de lo indescifrable, abierta siempre en la carne de los agonistas. Porque para él, Simpson era y sigue siendo un agonista pero, a diferencia de Unamuno, por ejemplo, hay en sus versos una suerte de ironía y piedad. Opina que en las raíces de su verso palpitante hay un dolor velado, disimulado tras la mueca ingeniosa o el gesto melancólico. Y dice: si ayer escribió:”Yo quise ser un rojo violín desorbitado, / un exabrupto eterno, / un jardín de magnolias o una tromba”, hoy escribe en el poema “Iglesia”: “Aquí gemí sin creer en nadie, /aquí me refugié una tarde entre las tardes, / en este banco entre los bancos, / yo, / que era apenas un hombre entre los hombres”.
Y Requeni dice más: “Volvemos a hallar la ternura detrás del guiño travieso y el juego creativo original, con una carga mayor – respecto de sus libros anteriores – de desolación por el paso de los años y las señales del invierno. El poeta, que debe rondar los cincuenta años, se siente ahora en los umbrales de la casa de la vejez, pero su poesía no da muestras de haber envejecido; esta de Estación final, al menos, sigue siendo fresca, airosa y, por momentos, tremenda (etimológicamente, que hace estremecer). Claro, Requeni habla así en un artículo de la década del ochenta, tras recibir de Simpson su libro Estación Final desde México, país en el que residía por entonces”.
Nos detenemos aquí, en este lugar de hoy, cuando suficiente agua ha pasado bajo el puente y percibimos que la poesía de Máximo ha tocado la cumbre con sus manos. Ha ampliado las tres miradas de “La casa y otras visiones”, no han muerto los objetos ni los lugares que han sostenido siempre su poesía. Nuestro egoísmo como lectores, pasa por alto lo difícil y angustioso que debió ser su aprendizaje para lograr esa armonía musical, casi cuestión de ángeles. La fluidez de su poesía es la más generosa de las virtudes poéticas, suenan tan naturales las palabras cuando las dice él. Cierta desnudez que subyuga.
Esta reseña intenta homenajearlo, poner en manos de ustedes, lectores, la belleza de una vitrina llena de diamantes que pueden tocar, con el único riesgo de que vibre y suene la alarma del corazón. Una belleza concedida: la palabra poética de un grande, inmensamente humilde. Se podría decir muchísimo más de él pero lo importante es comentar sus obras, su trabajo.
Máximo Simpson ha publicado: Túpac Amaru, 1960/ Más poesía, 1962 /Poemas del hotel melancólico, 1963, reeditado en México en 1984 y en Uruguay en el 2007./ Estación Final y Hacia dónde tan lejos, ambos, México, 1981 /Elegías americanas, 1992/ La casa y otras visiones, 1995 / Alrededores, 1999, Esta precaria Luz , 2003 y Antología Poética, Fondo Nacional de las Artes, Argentina, 2004.
Permanecen inéditos: Addenda, poesía. La semana sin fin, narraciones y Poesía y Política (y otras incertidumbres), ensayos.



Hallazgo

Excavando entre ruinas, entre olvidos,
encontré este huesito, este silencio.

Esta minucia,
que resplandece aún entre mis dedos
con una luz muy suave,
es una emanación,
o apenas
el sosegado aroma de un tal vez.

¿Qué hacer con él, como cuidarlo?
¿Cómo esconderlo
del tropel de los días?
¿Cómo salvarlo de las autopistas,
de las celebraciones,
de la sociedad civil y del Estado?

¿Cómo guardar su resplandor?
(De Alrededores, 1999.)

El rastreador

¿Dónde están las pisadas de mis pasos,
dónde están las miradas que dejé por el aire?

En pos de aquellos rastros
camino tras el puma,
el buitre, la calandria,
pruebo pasto, mastico,
huelo el viento, la brisa,
registro las raíces,
las grietas, los resquicios,
vuelvo atrás, adelante,
giro en torno
del olor a pasado,
a triste antigüedad, a tardes viejas,
convoco desde el sueño las guitarras del mar,
los tambores del tiempo.

¿Quién soy yo entre tinieblas?

Yo soy el rastreador,
el que se busca. (De La casa y otras visiones, 1995)

To be or not to be

Yo quise ser un rojo violín desorbitado,
un ex abrupto eterno,
un jardín de magnolias o una tromba,
y sólo soy ahora profesor de nostalgias,
edecán del otoño pesaroso.

Yo quise ser el mar,
o tal vez quise ser lo que no quise,
un triángulo isósceles o un trueno,
o una momia egipcia
con su paz infinita, imperturbable.

Eso quise tal vez en mi constancia,
en mi apuro, en mi afán, en mi zozobra,
quise ser el revés, la mano izquierda,
el costado de mí, mi renegado,
y sólo soy mi tú, mi pobre mí,
un pronombre ya exhausto,
un posesivo huérfano, un despojado mi.

Eso quise tal vez,
y sólo soy ahora mi vecino,
apenas mi perfil, mi suroeste,
mi terco lateral:
estoy en la adyacencia limítrofe de mí,
y siento desazón, me extraño mucho.


(De Poemas del hotel melancólico, 1995.)






Una cosa trae la otra
Arte de punta a punta
Liliana Chavez




El Director del boletín se enterará en este preciso momento, que mi intención esta semana era escabullirme, tomarme un descanso y dejar que la poesía hablara por mí pero, no pude: Todo se había complotado para que los temas fueran eslabones de una misma cadena. Se inició el día siguiente a los desmanes por los recortes sobre haberes jubilatorios y la aprobación de la ley; en la pared de la Catedral habían escrito:” Piedras aquí, piedras allá, el tropiezo es inevitable”. Pensé en lo creativos que somos para plasmar nuestros sentires ciudadanos en palabras e imágenes. Porque suelo quedar pensando cuando el N5 en el que viajo habitualmente pasa por la zona del Polo Sanitario.

Ciertos muros que de otra forma se verían cubiertos de afiches, propaganda política o mensajes burdos, ofensivos, se ven engalanados con hermosos dibujos, de los autorizados y de los otros, los que se pintan durante la noche, como si ese arte callejero fuera pecado, sin considerarse que todo lenguaje expresivo es arte.
Mientras esperaba el colectivo de regreso, una madre le decía a su hijo de unos ocho años - que insistía en entrar al Genaro Pérez -, que en ese lugar “no se admitían chicos, nada había allí que pudiera interesarle” y pensé que tal vez, ese mismo niño, dentro de unos años, fuese uno de los manifiesten en las paredes. Hay una cosa extraña con respecto a los museos y siempre me pregunto: ¿es la imponencia del edificio lo que asusta? ¿por qué cuesta al común de la gente entrar a esos lugares, interesarse? Yo misma tengo una deuda, visitaré el Museo del Banco Provincia que está sobre calle San Jerónimo en cualquier momento, paso ciento de veces y no me decido. Los invito a dejar de lado esos temores infundados porque nadie debería perderse las muestras pictóricas expuestas en el Palacio Ferreyra (disculpen, me cuesta llamarlo Museo Superior de Bellas Artes Evita), el Museo Histórico Provincial Marqués de Sobremonte, el de la Industria, el Histórico del Monserrat, el de Ciencias Naturales, el Museo Emilio Carraffa y tantos otros que son, memoria y belleza.

Ay, el arte, ¡cuánto nos da!. Incluso en la tristeza de la pérdida. Dice Orlando Barone refiriéndose a un artista impresionante fallecido el domingo 3 de agosto a los 69 años: “Creo que este Pérez Celis que se fue y cuyo adiós nos pesa, va a ser superado por este Pérez Celis que se queda” “Porque se va sin irse. Porque amaga convertirse en polvo pero nos deja tramposamente su pintura en la que él esta encarnado y renacido”. El autor deja una producción estimada en 500 obras, fue uno de los artistas argentinos que más expuso en el exterior, su pintura estuvo enrolada en el lenguaje de la abstracción, los símbolos geométricos, su contrastes de luces y sombras, el color. Había nacido un 15 de enero de 1939 en San Telmo, amante de la buena cocina e hincha fanático de Boca Juniors. Y algo que tomo como una curiosidad: Dandolo y Prini estampó sus diseños en las alfombras.

Y sigo sin poder desprenderme del arte, porque el domingo mismo de la muerte de Pérez Celis estuve en el II Encuentro de Escritores organizado en Oncativo por la Biblioteca Popular y Centro Cultural General San Martín. Una nutrida concurrencia, tal vez demasiado para una sola jornada de lectura pero ameno, con diversas voces elevando la palabra, el decir con sus diferentes tonalidades - como en la pintura - . Y hubo premios, los pares votamos la mejor poética y fue una satisfacción inmensa que el galardonado con el Primer Premio fuera Fernando Cobo. Porque además de la persona admirable que es y a quien ya tenía comprometido con una nota para este Boletín es, también, músico y pintor. Y entonces, me pareció que era magnífico cerrar este espacio con su palabra, su pintura y su poesía.

Fernando, define el Arte como oficio de vida, confluencia de sensibilidad, ternura, imaginación y técnica. Sus trabajos son como el los llama: “Abstracciones en papel y tinta” y dice:
Comencé a dibujar en el primer año del secundario. Fue mi maestro el Profesor Rugani, quien me enseñó algunas técnicas. Preferí siempre el dibujo libre más allá de lo académico.
Mi manera de sentir y comunicar es a través de la poesía y el dibujo. Permanentemente alterno la pintura con la escritura, ambas se complementan armoniosamente. El tiempo de cada dibujo es relativo. Pueden ser sólo días o meses e incluso un año o más. Los dejo allí y los voy perfeccionando hasta que logran su madurez. Los expongo en cualquier lugar de Córdoba preferentemente en las plazas del centro.
Como todo artista deseo que mi obra impacte, llegue como un mensaje de mi mundo interior y estaría satisfecho de lograr con ella mi sustento, ayudar a mi condición de discapacitado.

Y cuánto se lo merecería este poeta que dice así:

Entre los escombros de mi alma / rescátame / escúchame / Mi voz / sobreviviente llama // Soy una gota / de tus ojos / lugar en que descanso /eres como un milagro / como un dolor sin sitio // No me des nada amor / No me des nada // Buscaré tu regazo / en los pliegues del viento / en el espacio de las sombras / donde habitan los silencios / Y en la sangre con que subo al tiempo. / Yo / soy/ sólo/ la / vida/ que / te /acosa. /Tu /eres / la /muerte/ que / resisto.
Hasta el próximo Basta ya! cuando nuevamente les diga, Una cosa trae la otra.


Dorival Caymmi
Crim Báez



El día sábado 16 de Agosto, el cielo una vez más con hambre de tener otra estrella, que ayude a guiar a los navegantes, posó su mano sobre las aguas de Yemanjá, cerró los ojos de Neptuno, caminó por las calles de Río, y ayudó a partir a uno de los grandes de nuestra amada MPB.
Bien, Dorival Caymmi se fue, emprendió el viaje. Como siempre digo, ya no hay más preocupaciones. Ni hambre, ni sed, ni obligaciones, ni inspiraciones...solo descansar, y recorrer en el último suspiro la vida que se tuvo y despedirse de los que se ama.
Dorival Caymmi debe haber sido recibido en abrazos y lágrimas por los suyos, sus padres, los eternos amigos del recuerdo, Vinicius de Moraes,Tom Jobim, Baden Powell, Jorge Amado, Ary Barroso, Carmen Miranda, entre tantos.
Tal vez sintió una pena al partir, pensando en sus hijos, pero la herencia permite que todo se mantenga vivo y nada se pierda, menos su obra. Así es amigos míos, queda su Obra para quienes la tomen, la divulguen.
Yo, me quedo aquí celebrando la nueva vida de Dorival Caymmi.

Somos




Somos los niños burbuja del fin de la historia,
x en ecuaciones
soñando con contratos fijos,
con libélulas que anhelan
dulces besos que se esconden
tras el brillo de las barras
de aquel bar donde te amé,
isla de resistencia,
tallando en cubitos de hielo
futuro y promesas.
Y mientras los ultracuerpos
subidos a estrados recitan sermones,
hay quien nos dice que no es tiempo
para hablar de la utopía
ni de revoluciones,
que es un anacronismo cantarle a la trova,
nombrar a Guevara
y mientras golpean tu fe
y tu futuro en su fragua.
Y en estos días el que escribe,
consciente del privilegio
de nacer en esta orilla,
cree que aún éste será el tiempo
del ángel temeroso que suspira,
átomo que gira en solitario,
alienígena nacido en esta tierra,
del sueño sublime, en fin,
del hombre y la mujer que buscan
otro mundo posible.
Y, mientras tanto, los santos
de causas perdidas discuten verdades,
armados con su piolet se confunden de enemigo.
Mientras, en la calle,
un rumor de alas batiendo exige su voz,
una voz diferente.
Meciendo en la red utopías
pregunta y disiente.
Y en estos días el que escribe,
consciente del privilegio
de habitar en esta orilla,
cree que aún éste será el tiempo
del hada temerosa que suspira,
luciérnaga abandonando el letargo,
Ícaro escapando de una isla,
del sueño sublime, en fin,
del hombre y la mujer que buscan
otro mundo posible.
Ismael Serrano









SOPHIA
Alfredo Lemon



Una silueta se insinúa detrás del anaquel.

Su luz es más brillante que el oro
y pocos pueden contemplarla sin perder los ojos.

Vigila el jardín del conocimiento,
allí donde apenas somos capaces de desatar
las sandalias de Sócrates.

La busco y la he buscado:
desde mis primeras intuiciones en la infancia,
a través de las distintas edades de mis días
y en el revés de cada página.

Aún pregunto si a ella pertenecen mis palabras;
si suyas son las dudas que escribo en el papel
y ahora intento exorcizar en estos versos.


Jorge Paolantonio




Jorge Paolantonio, nació en Catamarca en 1947. Egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, realizó estudios de posgrado en literatura anglosajona en Stockwell Collage, Kent, y de doctorado en lenguas modernas (inglés) en la Universidad del Salvador. Escritor, docente universitario, traductor literario y periodista.
Su poesía ha recibido, entre otros. Premio Nacional Regional NOA 1993/ 1995, 1º Premio Casa del Escritor Evaristo Carriego (1994), 1º Premio Ramón Plaza (Sociedad de los Poetas Vivos, 1994, 1º Premio Municipal de Poesía San Fernando del Valle de Catamarca (1998)

Como novelista, ha obtenido el 1º Premio Nacional del Encuentro Patagónico de Escritores, 1995; la Beca Nacional de Creación del FNA, 1997, el Premio Letras de Oro: Novela Destacada del Año (Honorarte, 2004) y el 1º Premio Nacional de Novela de la ciudad de Buenos Aires, Bienio 2002-3
La Universidad de Extremadura y The Irish Poetry Review distiguieron sus traducciones de Poesía.

De su último libro Peso Muerto / Dead Weight
se han extraído estos poemas

salar del hombre muerto

cuando la seca es veneno
moscardón zumbando
y el rancherío escarba muelas de su nada
pasan abultados los vientos
de su niños de su changas de sus guaguas

se angulan las comadres
a revolver maíces duros
y los compadres amansan
la chicha larga

entonces el bumbún de las beatas
desagalla la espera
en rosarios y cruces blancas

allí por fin la lluvia se abre

es un gendarme duro
castigando.


jazmín florido

este despojo teñido a la Carmela
parado a las puertas del yolanda
traje corbata perla florón en ojal
estatua carcomida por el zonda y los calores
el último galán dicen las chicas y sonríen
no lo miran pero aguzan el oído
y él
como siempre
flauta dulce regadera de piropos
requiebros con loción barata
desmiente ese jazmín de tela
y lo deja florecer
y alumbra
a las que oscuras salen del cine
sabiendo que ningún amor las arrebata
ni las lleva al paraíso que ahora es technicolor.



El otoño huele

El animal sentado dice
que tiene agua en las rodillas pies de viga
que las palometas le han comida la alegría
que se quedó sin ganas de caminar sobre las aguas

el animal sentado deja correr ojos y hojas
para poner la mirada color herrumbre
en la frase del obispo
a nadie se niega ni lecho ni tumba

El otoño huele a viejo en sus umbrales polvorientos
como se pasa la vida tan callando





Boletín Literario Basta ya ! / año 3 / nº 91 / Agosto 2008 / Córdoba / Argentina

Comentarios

Anónimo dijo…
Este número me gustó muchísimo. El eje fue el arte, rescatar a poetas, artistas como Fernando Cobo,a los artistas callejeros que iluminan paredes, y la excelencia poética de Jorge Carranza, Maximo Simpson y Jorge Paolantonio, de una poesía maravillosa. Los sigo, y soy feliz cada vez que Liliana me manda el boletín, aunque se ve mucho más lindo entrando al blogs. Felicitaciones, hacen un trabajo excelente.

Beatriz Lozano
Anónimo dijo…
La verdad que había escuchado hablar de Maximo Simpson pero poco y nada a su obra. Me sorprendió el poeta y las notas en general bellísimas. El boletín va superándose número tras número y eso es notable. Felicitacíones al equipo!

Claudio

Entradas más populares de este blog

Horacio Burgos // Biografía y Discografía // Video

BOLETÍN LITERARIO BASTA YA DICIEMBRE 2010