martes, mayo 20, 2008

Boletín Literario nº 86 // Mayo 2008



SUMARIO
Editorial : Buscando espejos / Eduardo Planas
Milagro / No podemos… / Roberto Obregón
El Río / Jorge Luis Carranza
Una cosa trae la otra / Liliana Chaves
Ahora / El go-en / Alfredo Lemón
Esta que soy… / Mónica Ferrero
In Memorian / Marita Ragozza de Mandrini
Mar de fondo / Mariana Montenegro
Graffittis del Mayo Francés / 1968 / Ana Paulinelli
Muy serio… / Yamaní
El trueno entre las hojas / Pablo Carrera
Lemon Chelo / Corte de Ruta / Matías Arese



Boletín Literario Basta Ya! // nº 86 // Mayo de 2008 // Córdoba
Revista Cultural
Director / Propietario: Eduardo Alberto Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Liliana Chaves,
Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera, Caro Riachi, Alfredo Lemon
Colaboradores Permanentes: Mónica Ferrero, José Luis Planas Osorio, Guillermo González, Raquel Martínez, Mariana Montenegro (corresponsal en Mendoza)
Colaboran en este número: Marita Ragoza de Mandrini, Ana Paulinelli
Dibujos de Lemon Chelo : Matías Arese
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya!
Este Boletín se edita Quincenalmente
Registro de Propiedad Intelectual Nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Prohibida la reproducción total y/o parcial por cualquier medio, sin cita de autor y fuente
Web-blog: www.boletinliterariobastaya.blogspot.com.
Suscripciones: email: eduardoplanas2001@hotmail.com

“La tarea de ablandar el ladrillo…”. Julio Cortázar


Editorial: Buscando espejos
Eduardo Planas



Vivimos épocas difíciles. Pareciera reinar la confusión e intolerancia. A veces nos invade una sensación de estar al borde del abismo. Como Gelman indagamos por nuestros contemporáneos. La ausencia de un proyecto común se nota hoy más que nunca. A la literatura tampoco le va bien.
Mempo Giardinelli nos habla de una encuesta en donde se destaca que actualmente en Argentina se lee más que en el pasado, pero cuestiona la calidad de esas lecturas, relacionadas la mayoría con la new age, autoayuda y chismografía, por sobre la literatura clásica y contemporánea.
De pronto entre tanta niebla y confusión aparece Eduardo Galeano con su nuevo libro “Espejos”, después de cinco años sin escribir, que agotó su primera edición en una semana. Contradicciones de esta Argentina de hoy, envuelta entre el vértigo cotidiano y la cultura de la imagen. Tal como señaló el escritor oriental en el reportaje difundido por la televisión pública, pareciera que América Latina -que tiene un destino común- siempre ha sido engañada para evitar que lo cumpla, por los de afuera y también por los de adentro. Así vemos como los anhelos de unidad de nuestros próceres -San Martín, Martí, Bolívar- se hicieron añicos en la balcanización de nuestra Patria Grande en decenas de repúblicas, muchas veces enfrentadas inútilmente. Grandes dolores, como el asesinato del Paraguay americano, la llamada Conquista del Desierto, jalonan nuestra historia.
“Somos una región que tiene la suerte de ser muy diversa, y que tiene la suerte de tener un destino común a conquistar. Pero estamos perdidos, porque hemos sido entrenados para odiarnos entre nosotros, entrenados para el divorcio mutuo, la mutua ignorancia. Nos cuesta encontrar ese cauce común”, dice Galeano.
“Es la costumbre imperial “dividir para reinar”. Nos cuesta muchísimo entender comprender, sentipensarnos como partes de algo que esta esperándonos para ser, para crecer.”
Somos como dice nuestro admirado autor, “sentipensantes”, es decir tratamos de combatir la fractura entre el sentimiento y la razón, para utilizar el lenguaje de la verdad. No identificamos la seriedad con el aburrimiento. La cultura es comunicación, sino no es nada. Pensamos reflexionar sobre la realidad, pero parte de eso, captar también las voces de la realidad misma.
Seguimos con la idea de continuar creando justicia y belleza en una aventura compartida, difundiendo nuestras voces. Nuestra vocación latinoamericana sigue intacta. Hacer conocer autores ocultos (u ocultados, silenciados), redescubrirlos para las nuevas generaciones.
Avanzar en el camino donde al final anida la utopía tan despreciada por los pragmáticos de hoy y de siempre. No sabemos si la encontraremos pero nos sirve para caminar y para llenar de imaginación esta cotidianeidad, reforzando los ya existentes puentes con experiencias similares y construyendo nuevos. En Mayo -mes de utopías- seguimos buscando espejos donde reconocernos.


Milagro
Roberto Obregón




El espacio entre los dos
resbaló
como harina entre los dedos.
Ya sólo en el mundo
un lugar habitado
-tú y yo.
Tu cuerpo refugiado
en mis manos.
Mis ojos
disueltos en tu mirada,
y la húmeda rama de tu voz
palpitando
su sombra en el silencio,
la última traza de lumbre
se extinguió bajo el alero.
Ya sólo chocaron tu cuerpo y el mío
como dos pedernales.
Al amanecer me sorprendí
de que respiraras todavía.

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Roberto Obregón
De aparecer apareció
pero en una lista de desaparecidos

Nicanor Parra

Roberto Obregón fue un poeta guatemalteco que destacó en la década de los 60. Había nacido el 13 de noviembre de 1940, en San Antonio Suchitepéquez, Mazatenango. Estudió Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala; entre 1958 y 1960 recibió cátedra de Flavio Herrera. Publicó sus primeros poemas, intitulados 'Los versos del alfarero'.


En 1961, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad Patricio Lumumba, de Moscú, en donde siguió cursos de filosofía; de esa etapa, logró un doctorado en 1967. Viajó por varios países de Europa, y hasta 1968 fue que regresó a Guatemala.
Se integró al grupo recién formado 'Nuevo Signo', que se había reunido para poder publicar los poemarios de sus integrantes. Obregón, anteriormente, había publicado varios de sus poemarios en la Unión Soviética, siendo traducidos a varias lenguas de esa nación. En Guatemala, publicó en 1969 'El fuego perdido'.

En enero de 1970, el grupo 'Nuevo Signo' había logrado publicar un libro en conjunto. El 28 de marzo de 1970, Roberto Obregón viajó a San Salvador, invitado por el grupo poético de ese país 'Piedra y Siglo' para dictar algunas conferencias.

El 6 de julio del mismo año, la salida de Roberto Obregón quedó registrada en la aduana de salida de El Salvador, pero jamás se tuvo registro de él en la entrada de Guatemala; desapareció en ese breve intervalo de la frontera... seis días atrás, Manuel Arana Osorio había tomado posesión, augurando así las masacres de su período....



No podemos encender la hoguera
Mojado está el bosque
podridos están los troncos
No podemos quebrar los colmillos del frío
Arrancar
Y recobrar nuestros huesos entumecidos
En la humedad del agua
nos ha tocado prender la hoguera
En la oscuridad de la noche
nosotros somos la región más espesa
A oscuras sesionamos bajo la helada
Y conferenciamos sobre nuestro qué hacer
De cómo allí los muertos continúan
jugando un gran papel en la guerra
De qué manera se escogen entre todos
Quiénes llevarán a la espalda el mayor peso
en los ratos
de agudo peligro
Acérquense los del fuego
los enamorados de la vida
Nos calentaremos con estos nuestros corazones
Hechos leña bajo este rudo temporal
Pero contentos

Roberto Obregón
de homenajealospoetasausentes.blogspot.com)


Ahora
Alfredo Lemon




Un whisky demorado en la lánguida tarde de mayo.

Junto al fuego, el invierno está hecho de cenizas.

¿Crees que envejece el alma ?

¿Qué sientes cuando se nubla la fe ?

El futuro es el disfraz de tu destino.




EL RÍO
Jorge Luis Carranza




de pronto sentí el río en mí…. Juan L. Ortiz

Por la noche
la niebla se levanta
y se traga al río.

Solo se percibe el sonido
del agua que corre y nada más.

Dicen los ancianos
que ese río da a otro río
el que, luego de andar muchas jornadas
desagua en un Océano Infinito.

Arriba, en el cielo, puede verse la Vía Láctea
(un río de estrellas).

Dicen los ancianos
que detrás del cielo
hay otro cielo que no puede verse.

Sus palabras suaves,
son un susurro que trae el viento
que viene de la niebla azul
de la Última Frontera.



Una cosa trae la otra
Por Liliana Chavez




Por la reseña se enterarán que estuve en Buenos Aires y como persona del interior que soy, hubo cosas que no sólo llamaron mi atención, sino que directamente no pude entenderlas. ¿Cuáles? Por ejemplo, el tema de las monedas: convertido en el bien más preciado. Nadie quiere desprenderse de ellas, son indispensables para abonar el colectivo, para movilizarse. No existe la opción del cospel ni la tarjeta magnética; monedas sí o sí. Entonces, pude ver que cuando se toma un taxi y el chofer dice: ocho con cincuenta, o con treinta, o con veinte, el pasajero sin titubear responde “cobre nueve”, prefieren pagar más de lo que corresponde por el servicio, con tal de no desprenderse del redondel metálico. Y esto que cuento pasa en los bares, en los kioscos, en las estaciones de servicio, en los baños públicos, en todos lados. Un suplicio extremo, no menor si se quiere al que debieron soportar los habitantes de Yap, isla del Pacífico al cargar, a modo de dinero, grandes discos de piedra que podían incluso medir, 4 metros de diámetro. Y esta información no es broma.
Ahora las monedas son minúsculas pero no hay donde conseguirlas, no existen ya las viejas alcancías que empezaron a usarse allá, por el Siglo XIV. El chanchito de plástico o cerámica que dibujábamos en la primaria para el Día del Ahorro.
¿Por qué no acuñar más cantidad?– digo. En estos tiempos son solamente objeto de cambio y sin embargo parecen de tormento; no estamos hablando de aquellas primeras y bellas monedas fabricadas hace 2700 años en Lidia (Turquía) mezcla de oro y plata que tenían garantizado su peso y valor. No estamos hablando de aquellas otras, de oro puro que llenaban los arcones de los reyes.¿Tal difícil resulta hacerle fácil las cosas al pueblo? Parece que sí.
Y entonces comparo con lo que sucede en esta Córdoba mía, cuando quien abre la puerta de un taxi en la Terminal o en el centro, nos mira fastidiado si la moneda es de veinticinco o cincuenta centavos. La misma mirada que se recibe de quien limpia vidrios de autos en la calle. Nadie hoy, ni los chicos, se agacharían a recoger del piso una moneda de cinco o diez centavos. Como un mordisco suena en mi cabeza Raúl Gonzalez Tuñón : “…eche veinte centavos en la ranura / si quiere ver la vida color de rosa”. ¡Qué belleza!
Juguetea en mis pensamientos el Ratón Pérez de la infancia, el placer de despertar temprano para ver si el roedor se había llevado aquel diente de leche, minúsculo, casi siempre carcomido, amarillo. Buscar entre la funda y la almohada o bajo ella, esa moneda que nos llenaba de gozo. Y guardar con ahínco la otra, la del mandado, la de la buena nota, la que no se gastaba en golosinas porque en los recreos, se abría el portafolios y se desenvolvía el nylon con el que nuestra madre protegía el emparedado de dulce de batata, de membrillo, de queso. O la manzana roja y brillosa.

Me siento, quiero regocijarme con los recuerdos. La fiesta patronal de mi pueblo, mi mano pequeña entregando en el salón de Caritas una moneda a cambio de un objeto envuelto en papel de estraza que debía sacar de un canasto de mimbre. Mis ojos ávidos por saber qué sorpresa deparaba aquello.
Y los sábados, día de casamientos, imperdibles en el pueblo, los chicos allí, expectantes, esperando la salida de los novios o mejor dicho, esperando el Padrino, el que tiraba Manchancha y provocaba la arrebatiña; todos al suelo, buscando monedas entre las piernas. Los dedos rojos por los pisotones. Y la sonrisa abarcando las caras.
Y como Buenos Aires desencadenó la historia y una cosa trae la otra, la letra de Mano a mano para ajetrear el final: “…..tiras los morlacos a la marchanta como juega el gato maula con el mísero ratón…” (gracias Nyls Volmaro por recordarme este fragmento).
La frase de un irlandés, irónico si los hay, me da pie para finalizar la nota, porque pareciera dicha por un argentino.
“ Ya que no podemos cambiar de país,
cambiemos de tema”.
James Joyce


El go-en
Alfredo Lemon




Después de la guerra, los japoneses se dieron cuenta que todo dinero era importante. A esta moneda de cinco yens, llamada “go-en”, empezaron entonces a atesorarla diciendo popularmente, “cuando llegue un “go-en” a tus manos, no lo dejes pasar”. Así, fueron sosteniendo la idea que quien tenía un “go-en” nunca tendría hambre y siempre estaría resguardado de problemas económicos.
Se puede ver un círculo abierto en el centro de la moneda. Espiritualmente, se dice que por allí, penetra la luz de Oriente, el ojo del sol, la divinidad.
Por eso, se ven unas rayas horizontales que semejan el mar a la distancia, con el sol naciente en el medio.
Igualmente, hay unas cañas de arroz inclinadas, agachadas, que aportan la creencia de que aquellos hombres que han sido “iluminados” por la luz de la sabiduría, son humildes.
También interpretan que los frutos resultan en definitiva, el símbolo de la vida, que nace, crece y después se vuelve hacia a la tierra.
Con todo esto, la moneda puede ser considerada también un amuleto que suele colgarse desde el cuello hasta cerca del corazón.
Yo creo en la leyenda de esta moneda. Estiman de buen augurio recibirlo en obsequio. Todo sendero que sirva para un mejor conocimiento del hombre interior pasa por un trabajo que pone en obra, la rica complejidad de nuestro ser. Hoy por hoy, los mejores intelectos dudan de la claridad de la razón.





Esta que soy…
Mónica Ferrero



Esta que soy,
ahora,
en el azogue
de facto
del espejo…
Este rostro
en alcoholes
de fuga
macerado…
Este gesto
de ahogado
en el paredón
fluvial
de los espejos…
Este perfume
avaro:
morgue y clavel,
en la melena…
Este amago
de fosa
en la quijada…
Estas muescas
de apremio
en el escote…
Esta carne
ultimada,
en reguero
de vida
en el flanco
abierto…
Este vientre,
piltrafa de otro vientre,
tenaz,
turbulento,
que cayó
delatado
del amor
al anhelo,
del engaño
al infierno…

Este bulto
creciente
bajo el pecho,
en que montan
los servicios del fin
sus aciagos
pertrechos…
Esta piel,
moteado pellejo,
que ante el plomo abisal
del espejo,
confiesa,
una vez
y otra vez,
entre espasmo
y espasmo,
el mapa
certero
al retén del miedo.
Este cuerpo que supo
de otros cuerpos,
profanadas las ingles
en semen
de fusil,
abiertos en canal
sobre púas de credos.
Este cuero,
ajado y ominoso,
muro en que la uña
grabó a sangre
sus recuentos;
carne de tumba,
loza en carne viva,
en que el punzón
grabó a dos veinte
los nombres
arrancados al cortejo.
Esta que soy,
ahora,
en el azogue
justo
del espejo,
lomo rendido
al bastón
del recuerdo,
no claudica,
ni transa
con la mordaza
atroz
de los lamentos.
24 de marzo de 2008
Oleo: Juan Lascano



In Memorian (11 de Mayo de 1974)




Aunque la vida
lleva el adiós en sí,
no se detiene,
continúa el sueño de la hoja pequeña,
de la mariposa, del hombre . . .

Oponerse con fervor obstinado
a las leyes desiguales,
“los chicos que parecen de ocho años
y tienen trece “,
“por acostumbrarnos
a chapotear en el barro,
nosotros nos vamos,
ellos no”,
“porque podemos hacer huelga de hambre,
ellos no,
nadie hace huelga de su propio hambre”.

Encarnado en los más pobres,
se desveló por sus latidos,
surcó pieles y olores,
hundió con ellos el pie
en el mismo suelo,
cinco disparos cobardes,
Carlos y el pueblo
dos caras de la misma moneda,
Cristo de las villas
de hipocresías y argucias invicto,
cinco rayos oscuros
para un ángel proscripto.

Marita Ragozza de Mandrini


Mar de fondo
Mariana Montenegro




Un nuevo disco ha editado la artista Adriana Calcanhotto. Sería el segundo de una trilogía sobre el mar y pone la MPB a la orden del día.

Adriana Calcanhotto junto a artistas como María Rita y Marisa Monte, renovaron en la década del 90 la MPB en el marco de un Brasil con “monstruos sagrados”. Monstruos buenos, inventores de la canción, precursores de décadas anteriores como Maria Bethânia, Caetano Veloso, Elis Regina. “Conocer nuestra memoria musical eleva el nivel general de producción actual y, si estamos atentos, podemos aprender a hacer cosas que estén influenciadas por ellos pero sin repetirlos. Y sin repetirnos a nosotros mismos”, destaca la cantautora brasilera que, nacida en Porto Alegre, sigue eligiendo Río de Janeiro para echar ancla.
Popular y experimental, sus 42 años le dieron ocho discos. Su último trabajo apuesta a la simbología del agua como hada madrina, convirtiéndose en el segundo paso de una trilogía inesperada. En 1998 sacó “Maritmo” (algo así como Marítimo + Ritmo).. “Seleccionando canciones para el álbum de 2008, me di cuenta de que la mayoría de las canciones predilectas de mi lista tenían ambientación marítima. Entonces entendí que era un segundo.” Después vino el bautismo: “Maré”, mar de lo nuevo, mar que vuelve, mar –una vez más–. “El disco linda con un mar físico, cuántico, concreto y otro metafísico, de tradición literaria. El mar como metáfora de la condición humana, entre la mujer y el pez”, explica la cantante en un reportaje a un matutino porteño.
Ella, mezcla –con total naturalidad– temas propios y ajenos en su repertorio. “Para ella, crear un disco es armar un rompecabezas y nunca sabe a ciencia cierta cómo puede terminar. En “Maré” justamente, “las canciones fueron llegando de a poco”, repite en dicha entrevista. Es que los once tracks de este trabajo (“Porto Alegre”, “Sargaco Mar” o “Tres”, por mencionar algunos) vienen de todos lados: co-composiciones, letra o música propia, temas prestados (y reinventados), otros pedidos. De una manera u otra, Moreno Veloso, Dé Palmeira, Arnaldo Antunes, Marisa Monte, Antonio Cicero, Caetano Veloso, Bebel Gilberto y otros hacen su aporte, un granito de arena directo (y ni tanto). Igual que Waly Salomão, poeta y compositor brasilero fallecido en el 2003, con el que Calcanhotto hizo el tema “Teu nome mais secreto”, presente en “Maré”.
De las grabaciones, la mujer de arte integral, de largas giras y pequeños gestos sobre el escenario, rescata detalles: la correcta “captura” de los sonidos. Su guitarra que trastea, la eléctrica que no para de desafinarse, el cello que cruje, ¡una! respiración fuerte. Incluso, el ruido de su bicicleta. Y el café prohibido durante las sesiones de voz. Elementos que, a simple vista, parecen menores pero desnudan a una Calcanhotto detallista en sus múltiples formas: onda, marea u ola.
Alguna vez Caetano dijo que los shows de Maria Bethânia parecían películas de arte. Calcanhotto ha reconocido estar bajo esa red conceptual. “Un espectáculo no es sólo un recital de música y, en ese sentido estoy muy contenta con Maré”, destaca la cantautora que el sábado 10 de mayo hará de las suyas en el Gran Rex, tras varios años de ausencia en el país.
Y para el vivo, se palpita cierta artillería: austeridad, síntesis delicada, gestualidad mínima que sabe aprovechar silencios y tonos y acordes y ritmos, matices vocales y una sensación de sensibilidad e intimismo en plena atmósfera marítima.



Graffittis del Mayo Francés / 1968



Prohibido prohibir.
La imaginación al poder.
Esto no es más que el principio, continuemos el combate.
El aburrimiento es contrarrevolucionario.
No le pongas parches, la estructura está podrida.
No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre suponga el riesgo de morir de aburrimiento.
Los que hacen las revoluciones a medida no hace más que cavar sus propias tumbas.
Seamos realistas, pidamos lo imposible.
Están comprando tu felicidad. Róbala.
Bajo los adoquines, la playa.
Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.


Colaboración de Ana Paulinelli


Muy serio…




Muy serio me dijo que había descubierto que su mujer le era infiel. Yo sabía de su paranoia, pero esta vez se alejó de lo raro para coquetear con lo patológico. Me indicaba en la pantalla de Google Hearth un auto blanco saliendo de un hotel alojamiento. Reconozco que de lejos parecía del vehículo de su mujer, pero definitivamente no era mío el brazo que asomaba por la ventanilla, si esa camisa hace como dos semanas que no la uso.

Yamaní (Un virus informático flaco y chino)


El trueno entre las hojas‏
Pablo Carrera




Vamos a hacerle el merecido homenaje. Había pensado hacerlo con "Carne" si pisaba una parrilla, pero se me adelantó el Cafe du Sens... Hablaba de la legendaria, la única, la exhuberante Coca Sarli.
Ella venía de ser Hilda Isabel Gorrindo Sarli, entrerriana modelo, elegida Miss Argentina y devenida actríz cuando Armando se la llevó al NE para interpretar esta película, basada en un cuento de Augusto Roa Bastos, que intervino en la adaptación cinematográfica, sacándole algo del manifiesto social para dejar paso a tamaños pechos. Corría el año 1957 y la Coca, con un whisky encima, se mandó al agua, pasando a la inmortalidad, rompiendo la quietud del follaje con ese cuerpo voluptuoso en blanco y negro, bañada por el sol esa palidez inmensa, concediendo sensualidad a los yerbatales y a la zafra. Y haciendo el primer desnudo frontal del cine argentino (dicen algunos que el de la Zubarri que era de espaldas fue trucado. No sé. Yo no estaba ahí para testimoniar)
Y me acordé de la peli cuando entré al Café du Sens, o Café de los Sentidos. Sentidos despertados por la Coca en la pantalla, sentidos despertados por lo que te ofrecen en este espectacular local de Nueva Córdoba. Sentidos aplicados a esas hojas de té que como las de la historia, retumban frente al trueno en una taza.
En las dos primeras plantas de un edificio se yergue, imponente, conservando la fachada de la casona que diera espacio para la nueva mole edilicia, el lugar en cuestión. Apenas pasamos la reja de entrada, un pequeño patio embaldosado con damero y mesitas de hierro invita para una tarde cálida. Adentro, en la planta baja un par de mesas, arriba más mesas, una de conferencia grande y dos livings permiten también el relax de los parroquianos.
Comenta mi amigo Iván que hay un abuso de elementos de iluminación. Y si uno se fija bien, parece una sucursal de Peusso. Pero a mí me gustaron. Sobre todo el juego con botellas de ginebra de la escalera. La luz, a pesar de la cantidad de artefactos, es la justa y necesaria.
Vamos a lo que sirven: Hay más de una decena de opciones de té en hebras (superemos el saquito!!!). De las más variadas e insólitas especies. Los blends (mezclas) impecables. Recomendaciones: "Enigmas de la noche", que conforman un earl grey Chelsea, té negro Ceylon con té negro chino, con flores de cártamo y extracto de bergamota. Y el "Oscuros hechizos", que es un té negro Ceylan con piel de limón de Sicilia y cáscaras de naranjas españolas. Soberbio. Hay también raíces que son tentadoras (recomiendo la que lleva menta y chocolate). No sólo de té vive el hombre, hay café de diferentes nacionalidades y variaciones como Moka, Capuccinos, Vienes...
La compañía de las infusiones es acotada pero justa. Recomiendo los scons (sobre todo si se quiere apreciar el sabor y el perfume del té) o la cheese cake de naranja (si no te importa nada y querés darte un gusto como Dios manda).
Hay una oferta de desayuno que parece se extiende a la merienda, que trae café, tostadas, queso crema y en copas de Martini, ensalada de frutas prolijamente acomodadas.
Los servicios se presentan en teteras individuales, muy simpáticas, acompañadas por unas trufas de chocolate que se derriten en la boca.
Al mediodía no se quedan cortos, ofrecen un menú que se renueva quincenalmente,
con platos caseros, como los históricos bifes a la criolla (plato con el que crecí porque
era uno de los pocos que aprendió a preparar madre cuando le dijo "si quiero" a padre).
A la noche, sandwichs fríos y calientes, ensaladas (ponderó hermana la llamada "griega"), tablas y tapas acompañando vinos elegidos son la opción.
Probé la de ahumados, que está muy buena, combinada con la Du Sens, que trae hasta un sutil carpaccio (se le podrá llamar sutil al carpaccio???) que me alucinó. Quesitos brie, pasta de berenjenas, verduras asadas, trucha... increible todo
Los postres son acotados, pero también muy correctamente elegidos para cerrar la carta. Y si no, y porqué no, un platito con más trufas y bombones de chocolate. Si vamos a tomar hepatalgina, que sea con justa causa.
La atención es muy buena (rescataron a la moza de La mestiza, a quien ponderé en su oportunidad. Ahora trabaja acá) y los precios, acordes a lo que se ingiere.
Está abierto todos los días de 8 de la mañana hasta la medianoche, salvo los domingos, que cierra a las 13:00 hs.
Bien podríamos parafrasear a la Coca con su "¿Canalla, ¿qué pretende usted de mi?", para reclamar más trufas y más blends, pero me quedo con el final de "El trueno..." cuando moribunda le dice a Armando -que la sostiene entre sus brazos- "Has triunfado. Me voy contenta"
Y yéndose así, solamente resta volver.
Como la Coca. Eterna, que siempre vuelve.


Café Du Sens
Bv. Chacabuco 1028
TE.: 4680174
www.cafedusens.com.ar



LEMON CHELO // “Corte De Ruta” / Matías Arese

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