sábado, marzo 15, 2008

Boletín Literario nº 82 / Marzo 2008



Boletín Literario
Basta ya!
Año 3 // nº 82 /
Marzo de 2008




Para mirar nacer / Victor Casaus
Desaparecido / Eduardo Planas
Madres estrellas y otros poemas / Erica Coronel
Sacco y Vanzetti en la memoria de dos periodistas ciudadanos / Adriana Pozzo
Hay un juramento / Francisco Paco Urondo
Una cosa trae la otra / Los Crespo // Liliana Chávez
Ajedrez / Alfredo Lemon
Ella / Mariano González
Homenaje al Trovador
I’m Not There / Bob Dylan y el cine/ Ulrich
Humor / Escuela Pública / Matías Arese
El destino no tiene favoritos / Pablo Carrera


Para mirar nacer




Para mirar nacer
la voz de esta mujer
lunas brillaron en la tierra
y el sol, el grande sol,
furioso, aquesta luz
nos dió para alumbrar la tierra.

Para mirar nacer
la voz de esta mujer,
llovió sin descansar
sobre el naciente mar.
El pez en su coral
madréporas de sal
los hombres y el color
terrestre del amor.

Para mirar nacer
la voz de esa mujer,
piernas, espaldas y sus senos,
vino la lluvia aquí
y vino el cielo sobre el cielo
.

Victor Casaus // Escritor y cineasta cubano

Boletín Literario Basta Ya! // nº 82 // Marzo de 2008 // Córdoba
Revista Cultural
Director / Propietario: Eduardo Alberto Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Liliana Chávez,
Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera, Caro Riachi
Colaboradores Permanentes: Mónica Ferrero, Alfredo Lemon, José Luis Planas Osorio, Guillermo González, Raquel Martínez, Mariana Montenegro (corresponsal en Mendoza)
Colaboran en este número: Erica Coronel, Mariano González, Ulrich
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya!
Este Boletín se edita Quincenalmente
Registro de Propiedad Intelectual Nº 598958. Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Prohibida la reproducción total y/o parcial por cualquier medio, sin cita de autor y fuente
Web-blog: www.boletinliterariobastaya.blogspot.com.
Suscripciones: email: eduardoplanas2001@hotmail.com
“La tarea de ablandar el ladrillo…”. Julio Cortázar


Desaparecido
Eduardo Planas




No solo desapareció tu cuerpo
sino tu forma de pensar
de amar, de relacionarte con los demás.

Desapareció
tu manera de entender la política,
tus anhelos de construir un mundo mejor,
más justo y mas digno.

Desapareció
la confianza en los demás,
compañeros, camaradas
iguales, solidarios.

Despareciste tú
y muchos más de 30.000
y muchas cosas más.

Despareció la convicción de estar dentro
un inmenso río
que desembocaría
en forma inminente,
en el océano de igualdad.

Esa alegría enorme
de estar ahí,
de compartir,
de formar parte de la historia,
de construir el hombre nuevo,
para servir a los desposeídos,
a los desamparados,
a los condenados de esta tierra.


Desapareciste tú
Y muchos más
Y muchas cosas más

Quedamos solos
huérfanos de ideales
marcados por la indiferencia,
creyendo que las cosas
son más importantes que los hombres.

Despareciste tú
Y tus hijos
Y desaparecieron cosas
Algunas se pudieron recuperar,
Otras son
imposibles.





Madres estrellas
Erica Coronel

Hoy como ayer, no baja los brazos...
Otra vez encabeza la marcha en la plaza.

Busca...
sigue soñando un encuentro
de madre a hijo
de hijo a madre...

para seguir por las calles
a la espera de un sueño: JUSTICIA.

Mantiene la memoria.





Los chicos de la memoria





PERSONAS sueñan un sueño que se acerque a la vida,
identidad, justicia y libertad...

PERSONAS sueñan utopías, que no es poco ... (¿locura...?)

...todo es cuestión de empezar
rumbo a un horizonte de esperanza
rumbo a un camino hacia el mañana.

El nacimiento de las estrellas...
protagonistas del pasado, presente y futuro...
símbolos de la historia...

Estrellas...
ojos de la memoria,
huelllas de lunas que no desaparecieron...

Estrellas...
abrazan un juego de la vida,
el juego de un sueño,
siguen su marcha...
encienden la ilusión...

El desafío de seguir por el mismo camino...

Caminos que van a utopías...





¿Nunca mas?

Incógnita

Brecha abierta
en el
laberinto
del
futuro
de
nuestra
historia.


Utopias






paridas
en gestación
por parir...

para poder andar
junto al otro
en medio de
claroscuros...

en Búsqueda...

Ayer.
Hoy
Mañana...

y después también.









Sequía
Jorge Luis Carranza


¡Cómo se extraña el silencio¡

Son tiempos sin aire,

llenos de palabras.


Duele su ausencia.


Me digo: ya vendrán tiempos mejores,

y si no vienen habrá que seguir

como si hubieran llegado.


Pero la sed de silencio

sólo pide silencio para saciarse.


Aunque sea una sola pizca

de silencio quieto,

bello en sí mismo.

Con eso es suficiente.


Pero, ¿cuánto hace

que no baja al barrio?

¿Hace cuánto?




Sacco y Vanzetti, en el recuerdo de dos periodistas ciudadanos



Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron dos inmigrantes italianos ejecutados en 1927 en Estados Unidos, acusados injustamente de un crimen, que aunque no lo sepamos, tuvo su impacto en Córdoba. Dos periodistas ciudadanos, que participaron del Ciclo Cine y Derechos Humanos, organizado por el Cine Club Municipal, nos cuentan porqué.

Adriana Pozzo.

Con motivo del Ciclo Cine y Derechos Humanos organizado por el Cine Club Municipal Hugo del Carril, a los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, desde el 3 de marzo hasta el 14, con el apoyo de la Asociación Civil El Agora, los periodistas ciudadanos Silverio Enrique Escudero y Eduardo Alberto Planas, presentaron el día Jueves 6 de marzo de 2008, el filme Sacco y Vanzetti.

Debo destacar que el auditorio estaba colmado y que contaba con la asistencia de mucha gente joven, ávida de conocer la historia de los dos anarquistas.

La introducción estuvo a cargo del periodista ciudadano Eduardo Planas, quien después de esbozar la ficha técnica de la película, aclaró que se trata de una coproducción franco italiana de 1971, cuyo director fue Giulano Montaldo, contando con el protagónico de Gian María Volonté, en una actuación excepcional, y Ricardo Cucciola. Destacó la música de Ennio Morricone y la balada que acompaña las escenas finales de Joan Baez, que fue entonada en los años setenta como un himno.
Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron dos inmigrantes italianos ejecutados en 1927 en Estados Unidos, acusados injustamente de un crimen. Sus muertes causaron un impacto internacional y fuertes protestas en Europa, Latinoamérica y también en nuestra Ciudad de Córdoba.

En el asesinato ocurrido en la cárcel de Charlestown, Massachusset concurrieron diversos intereses: la de los patrones temerosos por los reclamos sindicales, que instaban a criminalizar la protesta social y armaban al Estado represor que contaba con normas como el “Acta de Sedición”, o el “Acta de Extranjería” por el que se expulsaba o impedía el ingreso a Estados Unidos de personas consideradas “peligrosas para la seguridad nacional”. O el caso de nuestra arbitraria y xenófoba Ley de Residencia, por la cual el Poder Ejecutivo podía “ordenar la salida de todo extranjero cuya conducta comprometiera la seguridad nacional o perturbara el orden público”.

Se puede observar claramente el rol del Poder Judicial, ya que el proceso estuvo plagado de groseras violaciones a la ley, tantas que en 1977, el Gobernador Michael Ducakis ordenó una nueva investigación en base a documentaciones, para luego indultarlos “simbólicamente”.


La película (foto del afiche) y la historia de Sacco y Vanzetti refleja que el valor supremo a defender es el de la libertad. Además la violación a las libertades sindicales, la represión al movimiento obrero constituyen ejes temáticos para el debate del Derecho de las Minorias -en ese momento y en la actualidad- y también la problemática en torno a las corrientes migratorias.



Luego, para beneplácito de la audiencia, Silverio Enrique Escudero sacó de la galera de investigación todo lo sucedido en nuestra ciudad de Córdoba en esa época, muchos de estos hechos y circunstancias totalmente desconocidos, ya que nadie se ha ocupado de escribir sobre el tema.

Señaló que en Córdoba se formaron comisiones de defensa por la libertad de Sacco y Vanzettti, se hicieron colectas, marchas –cuyo itinerario preciso describió-, mitines. Destacó la figura señera de un periodista, Oliverio de Allende, quien fuera uno de los más destacados organizadores y participantes de esas jornadas.

Acompañaron a las mismas los gremios de panaderos, gráficos, ferroviarios, las fosforeras, lavanderas, planchadoras y prostitutas que llenaron las plazas, seguidos por hombres que habían gestado la Reforma Universitaria, como Deodoro Roca. A ello se sumaron numerosos vecinos de barrios como El Abrojal, San Vicente, General Paz, incluso llegaron parroquianos habitues de la Segunda. Hasta paisanos que bajaron de las sierras, entrando a la ciudad por la calle Belgrano entonando La Internacional.
Señaló que el diario La Voz del Interior desempeñó un papel preponderante en este acontecimiento histórico, porque allí escribieron las mejores plumas de ese momento.

El diario era el vocero de los sectores libertarios y progresistas y tenía un sistema de cooperativas de fomento que lo vinculaba con la realidad de los barrios. Todo ello era manejado por Oliverio de Allende y le permitió a este hombre ser el impulsor de todas estas jornadas en pro de la libertad de Sacco y Vanzetti.
Comentó que se efectuaron algunos atentados, siendo el principal el que tuvo lugar contra la concesionaria Feigin.

La gente cordobesa expectante se juntó frente a la sede del diario La Voz del Interior esperando la triste noticia de la ejecución de Sacco y Vanzetti en la silla eléctrica.

Fue un placer escuchar a Planas y Escudero relatar con un anecdotario los hechos que conmocionaron al mundo, quedando patentizada la historia en la memoria del inconsciente colectivo cordobés, tanto es así que al recorrer la calle Belgrano nos llega la música de La Internacional.

Quiero resaltar que el abordaje de los periodistas ciudadanos sorprendió a la audiencia, y que en este Ciclo sobre los Derechos Humanos han participado la Fiscal Federal Graciela López de Filoñuk, así como el Subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia, Dario Olmo del Equipo Argentino de Antropología Forense y en el transcurso de la semana que viene, se destaca la presencia del Dr. Luis Rueda, Juez Federal.





Hay un juramento


Cuando esta casa
en la que vivo hace años
tenga
una salida, yo cerraré
la puerta para guardar su calor;
yo la abriré
para que los vientos
de todas partes, vengan
a lavarle la cara;
a remontarla
de esa manera con que vuelan
las intenciones,
los aparecidos, los recuerdos por venir,
y lo que a uno le asusta
aunque todavía no haya ocurrido.


Francisco Paco Urondo




Una cosa trae la otra I Parte

Por Liliana Chavez



Hoy limpieza general, decía mi madre, y significaba dejar los vidrios relucientes, sacar las cortinas para lavar, encerar los pisos, pasarle Bleen a los muebles y Brasso a la fuente de alpaca, los servilleteros y otros utensilios de metal. Ahora, -al menos en mi caso – la limpieza general ya no es tan estricta o no quiero que lo sea. Otros son los tiempos de la mujer y, las tareas de la casa se realizan sobre la marcha y a “cien por hora”. Mientras escribo esto, imagino la cara de horror que pondrían las abuelas y disfruto pensando en las acertadas representaciones de Maitena. Me río y paso la yema del dedo sobre la repisa. Tierra por todos lados y lo peor es que se limpia hoy y mañana nos miran como diciendo, acá no limpiaste?
Le paso una gamuza a los libros y a los adornos. Tomo los pequeños cuadritos que compré hace años en el Paseo de las Artes. Son estampillas esmaltadas, preciosas; todavía las venden. No pude resistirme a sentarme y verlas en detalle, como la primera vez. La de Yemen, lleva impresa el “Les Fils de Rubens” y entre otras, hay una argentina conmemorando en 1985, los 50 años de la muerte de Gardel, es una pintura de Carlos Alonso.
Siempre me gustó la filatelia, desde niña. No me pregunten por la limpieza general, quedó ahí. Se me dio por buscar el viejo album de sellos postales y un cuadernillo de datos recopilados sobre el tema.
Al principio, al filatelista, que no es un simple coleccionista sino un estudioso, se lo llamaba “timbrófilos” pero luego, adoptaron el de filateista, de “filatelia”, palabra compuesta de dos griegas: philo, amante y ateleia, exención de tasa.
Fue Rowland Hill el creador de las estampillas, autor del primer sello postal. Dibujó en él, de perfil de la Reina Victoria con la palabra Postage en la parte superior y en la inferior One Penny (un peñique). Omitió el nombre del país por considerar que la efigie de la reina bastaba para identificarlo. Enrique Corbould, artista londinense, se encargo de dibujar la estampilla sobre el bosquejo de Hill. Fue impresa en color negro y se utilizó el azul para la de dos peñiques, editada simultáneamente. Mientras Guillermo Multready, miembro de la Real Academia diseñó el sobre, que junto con las estampillas, fueron vendidos al público en Inglaterra el 1º de Mayo de 1840 para ser utilizado a partir del día seis del mismo mes. El público adquirió 60.000 timbres el primer día, sin duda pensando que sería interesante conservar un ejemplar de aquello que con toda certeza estaba destinado a desaparecer. Victoria, reina de Inglaterra, apreció mucho aquel recuerdo suyo, a pesar que los detractores de Hill decían que “una tan fea representación era insultante para la reina”. Las estampillas postales como sellos autoadhesivos, aunque se atribuyen al propio Hill, algunos abogan a favor de Jacobo Chalmers (1782-1853)
Se conoce pocos nombres entre los primeros filateistas; entre ellos, un tal señor Vetzel, francés, que inició su colección en 1941 y Juan Manes, belga, quien comenzó en 1848. En América del Sur, Brasil fue el primer país que editó sellos postales: impresos en color negro, lucían una figura oval sobre la cual se leía el número correspondiente al valor del sello. Se los identifica como “ojos de buey”. El primer sello impreso a dos colores y con una viñeta, corresponde al cantón de Basilea (Suiza) que data de 1845.
De los sellos postales en Argentina hablaré en una II Parte. Les dejo un cuento que tiene que ver. Porque convengamos señores que una cosa trae la otra.




Los Crespo
Por Liliana Chavez

Algo inesperado sucedió en el pueblo. Inesperado para los demás, no para don Cabanillas ni para mí. Él ya había dejado asentado en la Comisaría que, de no intervenir la autoridad, las peleas entre esos dos terminarían en desgracia. Por mi parte, conocía a la pareja desde niña y nada me extrañaba.
Mis recuerdos se remontan a la infancia. Me veo con la Libreta de Ahorro en el bolsillo del saco y, apretujado en la pequeña mano, el dinero para las estampillas. Abandonaba cualquier juego con tal de ir al correo; era un placer subir los diez escalones que conducían al salón principal, tocar la superficie lisa de las paredes de mármol, mirar las ornamentas doradas del techo, el mostrador altísimo, los tabloides inclinados donde los clientes escribían y cerraban los sobres. Por entonces, Leandro y Sara, ya eran empleados y – según mis padres - una especie de novios eternos.
Ella, siempre me había resultado una arpía, de pésimo humor, mal agestada, el cabello renegrido y ensortijado. Una cinta roja de raso, intentaba en vano detener la maraña de pelos que le caía sobre la frente. Una exagerada cantidad de rimel azul sobre las pestañas y dos lunares: uno sobre el labio superior y otro bajo la barbilla.
¡Ofelia! –gritaba mi madre cuando me escuchaba decir que se parecía a la bruja del cuento de Blancanieves.
En cambio, Leandro era otra cosa. Cuando un chico no llegaba al mostrador, daba la vuelta y le colocaba una tarima para que subido en ella alcanzara; para divertirnos guiñaba el ojo izquierdo y en lugar de embeber el sello postal en la esponja, lo hacía con saliva y dejaba la estampilla un buen rato adherida a su lengua y recién después, la pegaba en el sobre. Años llevaba haciendo las mismas morisquetas, escuchando a la mujer exigirle que humedeciera la estampilla en el esponjero. ¿Para qué crees que está? – le decía y le agregaba ese líquido que parecía agua. Él, sólo para contradecirla, humedecía el sello en la esponja pero después, igualmente, terminaba en su boca.
Últimamente, Leandro no andaba bien de salud. Lo internaron de urgencia varias veces, problemas estomacales o intestinales, no se sabía bien. Todos los veían más flaco, demacrado, pálido; mi papá decía que el médico le había sugerido otros estudios en Córdoba pero no había querido, cautivado por la abnegación con que Sara lo atendía por aquellos días. Tal vez en la capital lo hubiesen salvado de morir.
Ver a su concubina tan compungida en el velorio no me dio la menor pena, es más, ni siquiera le di el pésame.
Dicen que se puso muy mal, cuando a los días, el Escribano Olarte leyó el testamento. La casa donde habían vivido hasta entonces, había sido puesta a nombre de una ahijada que Leandro no veía en años y todo el dinero de los seguros, los había donado a Caritas, apenas días antes de morir. Se comentaba en el pueblo que había dejado un sobre para ser abierto únicamente si algo le pasaba.
Exhumaron el cadáver, la gente se concentraba en las esquinas y en los bares para hablar del tema. Encontraron restos de silicio en el cuerpo de Leandro. Durante el juicio y ante una Sara imperturbable, se exhibieron las pruebas: dos frascos encontrado en la cartera de la mujer y un objeto con vestigios de material tóxico aportado por del correo estatal. Ese esponjero que yo conocía tan bien.





AJEDREZ
Alfredo Lemon




Arduo,
escueto,
esquivo.

Sin poder encontrar un sentido,
fui haciendo zapping con los días:

religión, gimnasia, lecturas,
runas, marihuana, tarot.

¿Qué significa mi vida,
este mundo para mi ?

Todo es un purgatorio,
terapia y sangre, tinta y sudor.

Sólo tengo el lenguaje, la escritura:
veinticuatro sonidos, treinta signos;

y la inspiración agazapada
esperando el final de este poema.





Ella
Mariano González (12 años)



Abro una puerta. Entro a un pasillo con más puertas. Intuyo que está a mi izquierda. La tercera puerta. Voy corriendo, nunca paro de correr. Una fuerza enorme, que abarca cada célula de mi cuerpo. El siguiente pasillo es lúgubre, con muchas arañas y ratas. Viene a mi mente la imagen de instrumentos de tortura. Pero nuevamente pienso en mi objetivo y cobro nuevas fuerzas. Avanzo. Pateo directamente la siguiente puerta para entrar en un pasillo blanco, tan blanco que lastima los ojos. Veo una puerta dorada. Esta vez avanzo lentamente. Siento que voy a explotar de emoción. Entro. Esta allí. Impresionante. Bella. Impactante. Desapareció.



Homenaje al Trovador




Cuarenta y tres trovadores y trovadoras cubanas homenajearon a Silvio Rodríguez en Noviembre de 2006 con motivo de su cumpleaños. Ello quedó reflejado en un trabajo discográfico, que consta de dos volúmenes, grabado en vivo en el espacio A guitarra limpia. Producido por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, cuyo director es el escritor y cineasta Victor Casaus, en el Cd los músicos cubanos, entre los que se destacan Vicente Feliú, Augusto Blanca, Carlos Varela, Santiago Feliú, y otros nóveles cantantes, reinterpretan las hermosas canciones de Silvio; éste a su vez hace una bellísma versión de la inédita canción El Colibrí.


I’m Not There / Bob Dylan y el cine
Ulrich



Hoy ha llegado. El maestro. La leyenda ya aterrizó en Córdoba. El mejor cantante folk, el símbolo de los movimientos juveniles de los 60, el amigo de Los Beatles, el que desilusionó a Lennon, el inventor de las canciones de protesta, el candidato a premio Nobel de Literatura, el de las giras interminables, el Judas del folk acústico, el judío converso, el nacido como Robert Zimmerman, el que cantó para el Papa, el ganador del premio Príncipe de Asturias del Arte (2007), el compositor más influyente en toda la historia de la música, el multifacético y enigmático Bob Dylan ha sentado sus reales en nuestra Ciudad. No quiere fotos, reportajes ni nada.

La cita fue el jueves 13 de Marzo a las 20.30 horas en el Orfeo. Apareció entre bambalinas de riguroso traje y sombrero negro, e interpretó con voz aguardentosa los temas de sus tres últimos trabajos. Luego reversionó dos de sus himnos musicales: Like a Rolling Stone, y Blowin in the wind. La banda sonó impecable. Un lujo. Pero no hablaremos del concierto.



Like a Rolling Stone
en vivo en San Pablo, Brasil


Su llegada se dió en medio de una especie dylanmanía mundial, y en la que Córdoba lamentablemente pareciera estar afuera- en la que se ha visto inmerso –quizás sin quererlo- desde que el año pasado en el Festival de Cine de Venecia cuando la actriz de origen australiano Cate Blanchett ganó el León de Oro a la Mejor Actriz por interpretarlo en la muy original biografía que el realizador Todd Haynes (“Velvet Goldmine”; “Lejos del Cielo”) hizo sobre Dylan bajo el título de I’m Not There.

La Blanchett no ganó el Oscar para el que estaba postulada, pero el pasado mes de enero se hizo acreedora al Globo de Oro en la categoría de Mejor Actriz Secundaria, pero el interés por ver la película creció de igual manera también el mes pasado luego del fallecimiento repentino del actor -también australiano- Heath Ledger ya que en I’m not There Ledger, interpretó a Bob Dylan. La película que aún no tiene fecha de estreno en Argentina circula en formato casero (DVD). Es muy bizarra y de más esta por decir que el soundtrack es deslumbrante, con un crossover de músicos y bandas que quita el aliento. El trailer de la película esta disponible para postearlo en YouTube.

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Trailer de la película

En I’m not There, la Blanchett y el desaparecido Ledger interpretan a Dylan junto a otros cuatro actores más, como Christian Bale (Batman), Richard Gere, Ben Whinshaw y hasta el actor–niño de color Marcus Carl Franklin. El director lo hizo para abarcar distintas épocas de la vida de Bob, destacando ese aspecto del mismo: múltiple, cambiante, habitado por muchos otros.



Pero esta no es la primera película en la que se involucra sino que su perfil cinematográfico lo comienza a explorar justamente hace 40 años a través del documental Don’t Look Back de D.A. Pennebaker, que fue filmado durante la gira por la Inglaterra de 1965 junto a íconos como Joan Baez, Alan Price y otros.
A principios de los años 70 fue Sam Peckinpah, quien poco después de haber filmado en Parras, Coahuila, su clásico western La Pandilla Salvaje (The Wild Bunch) lo llamó a formar parte de otra de sus memorables películas de vaqueros que bajo el título de Pat Garret y Billy the Kid tuvo en 1973 a Dylan haciendo el papel de un personaje de la historia, además de contribuir de manera musical con su luego legendaria canción “Knockin’ on Heaven’s Door”.

En 1977 no pudo dejar de verse tentado a dirigir su ópera prima en el cine como director que con el filme Renaldo y Clara, que no fue bien recibido ni por la crítica ni el público, pero al año siguiente fue convocado por Martin Scorsese a formar parte del elogiado documental The Last Waltz donde aparece junto a músicos de la talla de Joni Mitchell, Emylou Harris, Neil Diamond.

En los años 80 Dylan se limitó a aparecer como él mismo en una breve participación dentro del documental Imagina”, dedicado a John Lennon y a principios de los 90 vuelve al género de la ficción en el papel de un rockero veterano de nombre Billy Parker en la película Hearts on Fire, donde comparte créditos con actores como Rupert Everett (La Boda de mi Mejor Amigo) y Fionula Flanagan, entre otros más.

Después el año 2000 Bob Dylan regresa al séptimo arte al hacerse acreedor nada menos que a un Oscar por el tema Things Have Changed, incluido en la aclamada película Loco Fin de Semana de Curtis Hanson (director de Los Ángeles al Desnudo y Calle de las Ilusiones) protagonizada por los también ganadores de la estatuilla Michael Douglas y Frances McDormand.

Posteriormente participó en Masked and Anonymous, de 2003, donde formó parte de un elenco que contó con la presencia Jessica Lange y la española Penélope Cruz.
En el año 2007 Martín Scorcese realizó el formidable documental No Dirección Home.



HuMOr / Escuela Pública






El destino no tiene favoritos
Pablo Carrera



Pero en materia de comida peruana yo si lo tengo y es el cebiche o Sebiche. La peli que recuerdo con el titulo, es una comedia que enganche por cable que realmente me pareció excelente. Mucho de cine peruano no tenia en mi haber (Algun Pantaleón y las visitadoras, una bio de Jaime Bailey para el olvido y un par de cositas mas). Pero para muestra vale un botón y me quedo con la producción de Alvaro Velarde que supo representar a Peru en los Goya y cosecho un par de premios internacionales. Geniales Angie Cepeda como la mucamita inocentona, Elena Romero como la invalida ricachona que encadena el destino de su marido a la silla de ruedas en la que se desplaza por la gramilla de los sets y las dos empleadas que chantajean a la patrona para poder tener un bolo en la novela. Recomiendo ampliamente

Y recomiendo ampliamente Cebiche resto bar. Noble representación del país del norte en estas tierras. Emplazada en una casona frente al Centro Cultural Alta Córdoba, leí en su pag web que viene de la esquina de Catamarca y Maipu en sus orígenes.

Por dentro una decó estridente, con mucho color, laminas y cositas de adorno que hacen esperar la aparición de cholas carnavaleras de atrás de las columnas, quizás no condice mucho con las sillas colorincheadas de plástico, muy modernosas para el estilo.

La atención es excelente. Si bien es un salón muy grande, la única moza que estaba se daba maña para atender cálidamente y explicar los términos insólitos de la carta.
La carta. Que tema. Viene tupidita. Dividida en entradas, carnes, pescados y demases, uno no sabe con qué quedarse.

La verdad, quiero volver porque me tente con muchas cosas.

Gracias a Dios y al que hizo el menú, hay una recomendable picada de la casa que trae un picoteo por las principales y mas curiosas cuestiones: así, se amontonan unos anticuchos de corazón de res (¡son brochettes, espectaculares!), una cazuela con papas a la huascaina (mezcla de leche con queso, huevo, ají amarillo y galleta, que parece salsa golf) sumamente suave y útil para apaciguar el fuego del cebiche. Si algo me ha gustado últimamente, tengo que decir que fue este plato. Viene servido en unas conchas con el perdón de la palabra. Para el que no sepa de que se trata, es pescado y marisco cortado chiquito, macerado en limón, pimienta negra, sal, cilantro, cebolla y jengibre (al que llamaremos en estos territorios "kion"). Un placer.

También vienen unos chicharrones de pescado (es como la tempura de los orientales, harina y ¡al aceite!) y un tamal de pollo, aceituna y maíz (que no me terminó de convencer, pero seamos piadosos). Me quedaron pendientes unas cazuelas entre las que destaco la de pescado sudado que parecía genial.

Hay chow fan (reabutizado arroz chaufa), cebiche vegetariano, tallarines con mariscos, bistec a lo pobre (con banana frita), salteados de pollo o pescado... Y para los mas tradicionales, rabas, que son riquísimas (una sola porción nutre a varios), milanesas y supremas, amen de entrecottes a la tradicional (¡pero para eso andáte a la rotiseria de la esquina!)

La carta de vinos esta mas que aceptable. No tome vino. Me dedique a la chicha. Un placer. Ojo que mancha. Viene con daditos de manzana y limón, una jarra para dos es suficiente.

De postre me lance a la leche asada, que es un flan ultra fresco de leche condensada.

Mi acompañante se jugo por los Picarones, que son unos buñuelos de batata que nadaban en un almíbar, con anís. No me gustaron para ser sincero. Pero sobre gustos...

Los precios mas que acomodados. Excelentes para decir verdad. Una porción de rabas, una picada de la casa, dos postres y una jarra de chicha, $ 80. Y salís mas que satisfecho.



Me gustó que la carta venga con explicaciones, a más de las que da la moza, son útiles para ir comiendo y leyendo de que se trata. La vajilla es de lo más simpática. Nada pretenciosa, pero llama la atención.

Ah! un detalle. Ví pasar porciones de los platos que menciono individuales: son como para seis. ¡Sumamente generosas! Y por ahí, una tortilla quemada al pisco que la moza con maestría repartió entre varios. Para mayor ilustración, remito a la pag web que viene con una musiquita peruana de lo mas simpática (claro que como la uso de machete, ya la escuche como dieciséis veces y me está empezando a taladrar el hipotálamo)

Mientras recuerdo a los personajes de "El destino no tiene favoritos" hablar de "dos poios", siento aún el sabor de la chicha en la boca. Hay que volver. Definitivamente.

www.cebiche.com.ar
Jerónimo Luis de Cabrera 1041 / Alta Córdoba
Reservas: 4717520/156376388



Boletín Literario Basta ya! / año 3 / nº 82 / Marzo de 2008 / Córdoba

1 comentario:

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