miércoles, marzo 05, 2008

Boletín Literario / nº 81 / Marzo 2008



Boletín Literario
Basta ya!
Año 3 / nº 81

“No morirá la flor
de la palabra…”

3 de Marzo de 2008

“No morirá la flor de la palabra,
podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy,
pero la palabra que vino desde el fondo de la Historia y la tierra,
ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.

Nosotros nacimos de la noche,
en ella vivimos, moriremos en ella.

Pero la luz, será mañana para los más,
para todos aquellos que hoy lloran la noche,
para quienes se niega el día,
para quienes es regalo la muerte,
para quienes está prohibida la vida.
Para todos la luz, para todos todo.
Para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros nada."

Subcomandante Marcos / Chiapas / México

Boletín Literario Basta Ya! // nº 81 // Marzo de 2008 // Córdoba
Revista Cultural
Equipo de trabajo
Director / Propietario: Eduardo Alberto Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Liliana Chávez,
Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera, Caro Riachi
Colaboradores Permanentes: Mónica Ferrero, Alfredo Lemon, José Luis Planas Osorio, Guillermo González, Raquel Martínez, Mariana Montenegro (corresponsal en Mendoza)

Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya!
Este Boletín se edita Quincenalmente
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“La tarea de ablandar el ladrillo…” Julio Cortázar


Como una ola
Jorge Luis Carranza
…preferiría un rabo de nube… Silvio
Rodriguez



La mirada se posa
en la pluma que flota en el aire.
La ve caer, blanca muy blanca,
lentamente.

En el mundo de los hombres,
la mentira en todas sus formas.
Los golpes y el hambre injustos.

La pluma suspendida,
girando al sol.

Los fríos despachos
en donde se manda a matar
y a morir de hambre
por odio,
codicia,
por placer o por encargo.

La pluma y el viento.
La pluma leve, levísima.

Hermanos divididos por dinero.
Muros electrificados
y con alambres de púa.

La pluma demorando su descenso.
El amor casero que nos cobija en el mundo de los hombres.
La pluma rozando el césped.
Los abrazos sinceros.
La pluma casi transparente.
El calorcito de la amistad.

Hombres con guardaespaldas.
Los que dan su palabra y la cumplen.
Casas custodiadas.
Los que son fieles a sus sueños.
Manzanas vigiladas.
El que mira a los ojos.
Barrios cerrados.

La pluma rodando por el pasto.
La pluma que roza el corazón.

Las armas.
La pluma cargada de luz.
La mentira.
La pluma flotando.
La especulación.
La pluma bailando en la brisa.

Todo eso agolpado
en este instante
brutal y bello
que se levanta como una ola.





20/02/08
Alfredo Lemon



Antes de la medianoche del miércoles de aquél año bisiesto,
la luna estuvo coronada por Saturno y Regulus.

Durante cincuenta minutos, en una zona de penumbras,
el planeta del anillo tiñó de rojo la luz del sol,
a la derecha, hacia abajo.

Muy cerca, a la izquierda,
apareció la estrella de la constelación de Leo
con su aureola amarillo azulada.

Sólo pude recurrir a ti, poesía,
como un acto de devoción,
un anhelo de pureza.

Fotografía: Ricardo Cortés
Publicada en www.sosperiodista.com)


Tan antiguas como el hombre

Liliana Chavez



A veces los días ya vienen compaginados. Una nota sobre automedicación había llamado mi atención esa misma mañana en televisión. La noche anterior, me entusiasmé leyendo que la búsqueda y preparación de sustancias son tan antiguas como el hombre y que fue observando el comportamiento de animales heridos y enfermos lo que aportó conocimiento y aprendizaje. Se sabe, por ejemplo, que un gamo herido come las hojas y tallos del díctamo y el oso, busca comer el yaro; las dos plantas de propiedades antisépticas, cumplen funciones curativas en el organismo de los animales.
El historiador Estrabón refería que en las columnas de los templos egipcios había inscripciones donde se hallaban indicados los medicamentos más útiles con la finalidad de una mayor divulgación popular. Ya por entonces, eran conocidas ciertas hierbas medicinales como el orozuz, el ruibarbo, el opio, el jengibre y la trementina, entre otros. En la antigua Grecia, existía ya el llamado rizótomo, herbolario que conocía hierbas y las recogía para ser utilizadas en medicina.
Lo sorprendente vino después, cuando, frente a una herboristería me dieron un indicativo de las propiedades de un buen número de hierbas medicinales. Todo conectado me dije y me puse a pensar si estas hierbas -en las que muchos de nosotros confiamos-, son en realidad tan eficaces como se dice Y como siempre que algo ronda los jardines de mis pensamientos, busqué un poco más de información.
Para la Organización Mundial de la Salud, la atención primaria del 80 % de la población, especialmente en los pueblos llamados del Tercer Mundo, depende de remedios herbales tradicionales. En muchos países, inclusive en el nuestro, no se tiene una información acabada de estas plantas y no son del todo difundidos sus perjuicios y beneficios.
Los últimos bastiones se encuentran en las comunidades aborígenes, cuyos conocimientos no siempre son reconocidos. La transculturización es precisamente, uno de los peligros de la medicina herbal. Las plantas medicinales resultan seguras y eficaces dentro de las comunidades donde su práctica y uso se lleva a cabo desde hace cientos de años.
Así como estas hierbas suelen ser beneficiosas, también pueden traer graves consecuencias, si no se conoce la dosis correcta de aplicación y los efectos secundarios que pueden traer aparejadas. No es poca la gente que piensa que por tratarse solo de “yuyos” son inofensivos; cuántas veces hemos escuchado decir: si no me hace bien, tampoco me hará mal. Desde nuestra propia experiencia sabemos que los abuelos y los padres han usado yerba de pollo para contrarrestar una diarrea o cáscara sagrada o ruibarbo como laxante para dar algún ejemplo. Quién no escucho hablar del paico como anti-parasitario, sumamente efectivo sí, pero tal vez para la comunidad guaraní que lo ha usado durante generaciones; sin embargo, los que no saben aplicarlo desconocen que puede originar serias intoxicaciones.
Tal vez lo peor sea – pensé- que estos productos se vendan en supermercados o negocios dietéticos, bajo ningún control farmacológico. Y de pronto recordé: ¡que incongruencia la mía! Si una disposición del Ministerio de Economía establece que los productos proveniente del Primer Mundo no necesitan aprobación. Tiré el papel en el primer contenedor que encontré sin haber sacado nada en limpio y pensando en terminar aquel cuento que giraba sobre el mismo tema que, quizás, ayudara a sacar conclusiones.


Las recetas del Dr. Kneipp



Un enfermero bastó para levantar la nona en brazos y pasarla desde la cama hacia la camilla. Sólo pude darle un beso en la frente y acariciarle levemente el cabello. Su miedo hablaba desde la mirada gris enturbiada por la catarata. Murmuró el nombre del Dr. Kneipp, ella curaba a toda la familia con sus recetas. Pero en realidad, nunca nadie había conocido al facultativo personalmente, sólo a través del afecto que la abuela le tenía. Además, debía ser buen profesional, la nona tenía noventa y nueve años y era su primera internación.
Con las recetas del famoso doctor, ella sabía cómo curar un empacho y al verla machacar ajenjo junto a las veinticinco pepas de calabaza, todos sabíamos que ese día traerían al hijo del vecino que sufría de lombriz solitaria. A quien tuviese la garganta irritada, le daba de beber una infusión de cola de caballo, tisana de manzanilla con llantén o salvia a la que agregaba un poco de ajenjo.
A veces, sus tratamientos eran muy divertidos. Para solucionar la caída de cabello del abuelo Antonino, nos hacía ir hasta el cañadón a conseguir ortigas, que sólo crecían alrededor de los desagües y las aguas estancadas. Luego dejaba las hojas de la planta a secar para hacerlas hervir con una mezcla de agua y vinagre en partes iguales y masajear con esa emulsión el cuero cabelludo de su marido.
Los días pasaban y la abuela no mejoraba. Cada vez ocupaba menos lugar en la cama. Sus ojos se mantenían abiertos apenas instantes. Yo me preguntaba por entonces si escuchaba cuando le hablaba. Por las dudas, utilicé su receta para la sordera. Le coloqué compresas en el oído; un paño humedecido con el agua que destilaba el repollo dejado en reposo durante la noche.
Mamá me envió a buscar unos papeles que le pedían en la Administración del hospital. Abrí su ropero, busqué y no encontré nada. Se me ocurrió que podía guardarlos en la mesa de luz. Entre sus cosas, un viejo libro con tapas de cuero marrón y letras doradas.
Mis ojos no podían creer que el mentado doctor y su recetario existieran en realidad. Databa de mil ochocientos noventa y tres, escrito por el Monseñor Sebastián Kneipp, camarero privado del Papa y Párroco de Baviera.
Me había pasado descreyendo de esas sanaciones naturales y ahora no podía evitar buscar entre aquellas páginas una cura para el cansancio de los años.
No sentí a mi madre hasta que posó su mano en mi hombro. Al volverme hacia ella supe lo que sucedía.
Preparé a mis padres un té de valeriana y hojas de verónica para evitarles palpitaciones, mareos y dolores de cabeza y luego guardé cuidadosamente el libro del Dr Kneipp en mi cuarto, entre mis cosas.


El libro existe y está en mi biblioteca
con sus tapas marrones y letras en dorado.


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Tisanas
(Juro que las llaman
agüitas de remedio)




Menta,
anís,
marcela,
muña,
jengibre,
ruda,
estragón,
eneldo,
mejorana,
paico,
cedrón,
enebro,
manzanilla,
poleo,
peperina,
romero,
belladona,
hierbabuena,
ajenjo…

Ay cómo asfixia el agua las hierbas!


Berros
Si te llevan hasta el arroyo
y te seducen sobre la hierba,
inventa una cama de berros
junto al agua fresca.

María Teresa Andruetto
de “Palabras al rescoldo”, Ediciones Argos, 1999

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Ganadero bus
Eduardo Planas

- Un pasito más adelante y corrasén de costado que hay lugar.
Un guarda de ómnibus en Buenos Aires.


Así reza uno de las epígrafes de Diálogo con Maoríes, del libro de Julio Cortázar, “La Vuelta al día en ochenta mundos”, Siglo Veintiuno Editores, 2002. Después comienzan disquisiciones metafísicas que no vienen al caso.
Otra vez Cortázar dirá más de uno. No puedo evitar la cita. Me viene inmediatamente a la mente al pergeñar este pequeño artículo sobre nuestro transporte urbano de pasajeros.
Aclaro que Ganadero bus, transporte / ganado, no es lo mismo que ganado transportado.
Estos van directamente al matadero.
Transporte / ganado es gente transportada como ganado y vaya a saber a donde van a ir a parar.
Todos los días los cordobeses, después de esperar que el minutero se canse de dar vueltas, cualquiera sea el reporte climático, calor sofocante o torrencial lluvia, esperamos que uno de esos benditos ómnibus se digne a parar.
Hacinados, arrinconados, apretujados, transpirados, ultrajados, vilipendiados, ninguneanos, viajamos los citadinos en dichos bus, troles, tamse o como se llamen. El chofer, enojado porque se frustró el aumento del cospel -por la heroica actitud de Teresa Saravia y la gente que se volcó a las calles para evitar el aumento- y porque los de la Fetap al mejor estilo patrón de estancia los obligan a realizar sobreturnos -en su codicia recaudadora- con fruncido ceño pide el óbolo que permitirá el viaje sin destino: el nunca bien ponderado cospel.
Cuando uno logra subir a uno de ellos, el albur se instala inmediatamente. Cierto tufillo a tercer tiempo invade las narices del sufrido pasajero y el ruido ensordecedor pareciera enloquecer a todos. El bamboleo de El Mambo es terrible, entre frenadas y paradas en medio de la calle salpicando a medio mundo. El paroxismo del zafarrancho.
Dicen que tienen corredores prefijados pero como los Ovnis, no se sabe de donde vienen ni adonde van, y pueden detenerse en cualquier momento, chocar entre sí, cual autitos del Parque Sarmiento, o con cualquier otro vehículo, preferentemente uno de pequeño porte, como una motocicleta montada por un delivery pizzero, fundirse, quedarse sin combustible, salírsele una rueda al pasar por una boca de tormenta de una calle anegada por las dos gotas de lluvia que cayeron o por una cloaca que colapsó. Ganadero bus, transporte / ganado es la anomia en viaje.
Ahora pregunto yo:¿Lo ganado por el transporte adónde va?.



Matías Arese, es cordobés, nacido en 1979, estudia diseño gráfico, dibujante y humorista. Lemon Chelo es su primer personaje de historieta.

Es lo que hay
Adriana Pozzo




Se trata de una banda de jazz cordobesa, formada por Sebastián Tevez (bajista), Martín Dellavedova (saxo), Raúl Pandolfi (piano) y Luis Barboza (batería). Tocan los jueves en 990 Arte Club y durante las vacaciones se presentan en Unquillo trabajando el concepto de las Jam sessions.
Es una reunión informal de músicos que están motivados por el placer de tocar.
Una Jam session puede traducirse literalmente como sesión de improvisación. La expresión hace referencia a la improvisación musical sobre melodías conocidas, sin mucha preparación ni arreglos predefinidos.
El viernes pasado la banda convocó a la gente a un lugar en Unquillo que se llama Okulto Bar, una casona antigua típica del barrio original –frente a la plaza Belgrano-que abre sus puertas pasada la medianoche. El lugar está reciclado, y el color rojo de las paredes expresa un estallido, el de la música que se expande por sus habitaciones con perfomances de larga duración. Es una comunión de músicos empeñados en celebrar su encuentro. La noche estrellada se adivina entre los pinos y empiezan a llegar jóvenes, adultos, gente sin edad que bajan de motocicletas, vehículos, remises con planito en mano.¡Llegamos al cielo!
El anfitrión tiene ese perfil hippie de los sesenta, que une la energía de las personas, con la mirada postmoderna, logrando que el visitante, que deja de ser espectador en un solo instante, se sienta integrado y con un pasaje a un género abierto, donde la fusión con el rock , el reggae, la bossa, el hip, el rap, el pop, el blues y a veces la música electrónica, es una fiesta musical.
Tocan standards de jazz y temas propios como tiempo de espera y pick up, una vocalista interpreta Summertime uno de los temas más conocidos con una voz que lo transforma en su propia versión.
Asisten conocedores del Jazz desde Nueva Orleans hasta Córdoba, como así también principiantes. La música es universal y los acordes van traspasando los sentidos, parece increíble el movimiento del bajista pues en un momento sus manos se mueven con tal destreza que parecieran no verse. La estética de los instrumentos forma parte de sus cuerpos.
A la madrugada luego de escuchar tres selecciones, nos miramos y al unísono festejamos el viernes que viene aquí estamos, hicimos el bautismo y quedamos deslumbrados con los músicos cordobeses. La Jam session se muda este viernes al Bar Oveja Negra donde se reunirán músicos y vocalistas de jazz.



es infinita esta riqueza abandonada

Edgard Bayley

esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo
tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
nunca supongas que la espuma del alba se ha extinguido
después del rostro hay otro rostro
tras la marcha de tu amante hay otra marcha
tras el canto un nuevo roce se prolonga
y las madrugadas esconden abecedarios inauditos islas remotas
siempre será así
algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo
pero otro sueño se levanta y no es el mismo
entonces tú vuelves a las manos al corazón de todos de
cualquiera
no eres el mismo no son los mismos
otros saben la palabra tú la ignoras
otros saben olvidar los hechos innecesarios
y levantan su pulgar han olvidado
tú has de volver no importa tu fracaso
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
y cada gesto cada forma de amor o de reproche
entre las últimas risas el dolor y los comienzos
encontrará el agrio viento y las estrellas vencidas
una máscara de abedul presagia la visión
has querido ver
en el fondo del día lo has conseguido algunas veces
el río llega a los dioses
sube murmullos lejanos a la claridad del sol
amenazas
resplandor en frío
no esperas nada
sino la ruta del sol y de la pena
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada.


Argentina, Buenos Aires, 1919-1990)

Publicada en Boletín de Poesía / Ramón Fanelli

2 comentarios:

mercedes sáenz dijo...

´Me puse a dar vueltas por acà. A ver qué es lo que hay, en que parajes anda una escritora cordobesa que admiro, Liliana Chavez. No vine en un bus ganadero muy bien pintado, . Me subí a una ola celeste para ver de buen grado lo que hay. Es infinita la riqueza abandonada por lo que recurrí inmediatamente a unas buenas Recetas.Encontrarme con ustedes, unas buenísimas Tisanas, tan antiguas cómo el hombre, son si duda las mejores aguacitas de remedio. Un placer. A algunos los conocía un poquito por su presentación en Artesanias, a los otros un gusto enorme. Di una vuelta también por febrero, pero no les quiero dejar una sábana porque sino después se la lleva el viento. Los felicito. Muy buenos trabajos! Un abrazo Mercedes Sàenz

Lydia Raquel Pistagnesi dijo...

Desde Argentina, Lydia Raquel Pistagnesi los felicita y los invita a ver sus Blogs
Blogspots.com de Lydia Raquel Pistagnesi
L.Pistagnesi@gmail.com