martes, octubre 23, 2007

Boletín Literario nº 78 // Octubre 2007



Boletín Literario
Basta ya!
Año 2 // nº 78
Octubre de 2007



Desde siempre // Ethel Aghemo
Leyenda de la india Mariana // Liliana Chávez
Poesía Aborigen // Erica Coronel
El vuelo del Peñi // Juan Bautista Melo
Lo nuevo de BAJOFONDO // Mar Dulce
Exposición de Fernando Allievi
Aplastamiento de las gotas // Julio Cortázar
Todo empezó un día de lluvia // Liliana Chávez
León de Venecia // Mónica Mantegazza
Machu Picchu



Desde siempre
Ethel Aghemo




Los soles y las lunas se suceden ininterrumpidamente.
El cuerpo continúa adelante
el corazón palpita como si nada
el equilibrio cósmico no se rompe
La soledad me trasciende.

Una lágrima rueda lentamente hasta mis labios
llorando el duelo
que tu imagen rota me produce.
Duele saber que no sos lo que pensaba.
Duele saberte humano de pies de barro y corazón de estopa.
Cáscara hueca que mi pasión
intentó en vano llenar de vida.

Oscuro,
oscuro cascarón hueco.

Cómo duele haberlo sabido desde siempre.





Leyenda de la india Mariana
Liliana Chávez



Mariana era una hermosa india que de vez en cuando aparecía por el pueblo. Nadie sabía con certeza adonde vivía, no hablaba con nadie, simplemente llegaba al poblado y vendía las pepitas de oro que traía en su bolsa. Luego se marchaba silenciosa.
Esta actitud despertaba recelo en los pobladores y creó misterio en torno a ella. Algunas mujeres afirmaban haberla visto hablando con los animales. Otros, que quienes la seguían para conocer el escondite del oro, no regresaban o lo hacían en estado de locura.
Cuando alguien le preguntaba de donde provenían las pepitas, Mariana, alejándose, respondía: “de un pocito”, ahicito nomás...

Se dice que ella siempre descansaba a la sombra de un viejo algarrobo y se alimentaba de frutos silvestres. Una noche, unos malhechores intentaron sorprenderla pero sólo encontraron un “pila” (*) enorme cuya boca eran brasas de cigarro y que, erguido ante la luz de las antorchas, hizo huir espantados a los intrusos. Ellos mismos contaron que mientras corrían, una risita burlona salía del algarrobo. Se dice también que esa noche un violento temblor sacudió la región. Nadie volvió a ver a Mariana. Muchos la buscaron y también al pocito del que tanto se hablaba.

El departamento de Pocito (San Juan) tiene su origen en esta leyenda.

Si bien no hay registros sobre la existencia de la india Mariana, el Dr. Mó en su libro “Cosas de San Juan”, 1988 aporta estos datos: que vivió en la segunda mitad del Siglo XVIII. Proveniente del más grande asiento huarpe de indios pescadores que floreció en Huanacache en medio de lagunas rica por la calidad y abundancia de peces.Habitaba debajo de un carro culatado a la sombra de un añoso algarrobo con la única compañía de un bravo mastín. Era Inofensiva y cariñosa, a veces la rodeaban los niños.
(*) – Variedad de perro, de color gris plomo, que carece de pelos en el cuerpo.
Fotografía gentileza del Lic. Jorge Elizondo


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POESÍA ABORIGEN / Poesía Maya

El secreto de los pájaros I
-El que quiera disfrutar del canto de los pájaros,
no necesita construir jaulas, sino sembrar árboles.
El canto de los pájaros pertenece a todos.
Nadie, nadie es su propietario.
Jorge Miguel Cocom Pech

Fragmentos de Secretos del abuelo. 1961

Abuelo, ¿Qué son las flores?

-Las flores son los ojos de las plantas,
como tus ojos son las flores en el jardín de tu rostro.
Por esas flores, ojos de colores con aromas,
las plantas miran, atraen, alegran y curan el alma de los
hombres.


Poesía Azteca

El ave roja de la diosa
El ave roja de Xochiquetzal
se deleita, se deleita sobre las flores.
Bebe la miel en diversas flores:
se deleita, se deleita sobre las flores.
Cant. Mex., f. 61 R., lin. 17 ss. También se halla en los Romances de los señores de la Nueva España, con leves variantes. Del centro del Valle de México.

Recopilación de Erica Coronel


El vuelo del Peñi (Mvpvnien kom Peñí)

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Un pájaro no canta por que si nomás. Su canto no expresa congoja, por el contrario expresa libertad. Libertad en todo sus sentidos, libertad para elegir su rama, su follaje, sus frutos y sus flores. Libertad para elegir que aire respirar. La libertad para elegir en que lugar vivir y en que lugar depositar sus huevos del que vendrán sus pichones.
El canto de un pájaro, es entonces, el más puro aire de libertad. Es la voz hecha melodía de una expresión ideal. Si los pájaros no cantaran, hablarían como los mapuches. O mejor si los pájaros hablaran, cantarían como los mapuches…

Y la voz Ñi dugun
se me hace pájaro gemen vñvm
y el pájaro se hace vuelo vñvm gemen mvpvn
y el vuelo se hace sueño… mvpvn gemen pewma...

Y en el sueño, soñaba Pen pewma, pewman
que los pájaros cantaban kom vñvm ulkantwe
y alzaban la voz aukan dugun
en pleno vuelo… mogen mvpvn...

Y descubrí que las alas Guneytwn mu mvpv
que son las mismas de mi sueño tufaci mu pewma,
hablaban de libertad dugun moltulun
la misma de mis abuelos tufaci ñam kusé.

Y volé, y soñé y canté Mvpvn, pewma, ulkantwe
hasta llegar al cielo... xawawvn wenu mapú,
Y allí estaban todos tuye tufaci kom pu
los pájaros y mis abuelos… vñvm, mu kusé

Juan Bautista Melo

Poeta y narrador. Nació en América, Partido de Rivadavia, Pcia de Buenos Aires en 1969.
Publicó en el 2003 “Sin años de pena y gloria” con motivo del centenario de su pueblo.
En junio de 2007 presenta “Cuentos y poesías mapuches”. Desde hace 12 años trabaja en diversas organizaciones defendiendo la causa de los pueblos originarios.



Lo nuevo de BAJOFONDO // Mar Dulce




Vuelve BAJOFONDO (ya sin su apellido Tango Club) con su placa más reciente titulada MAR DULCE.
Esta es una propuesta más interesante puesto que la grabación se hizo con los músicos tocando juntos en tiempo real.
“No abandonamos lo tanguero o lo electrónico pero la propuesta va más allá. Pretendemos hacer música de hoy, del Río de la Plata, y si quieres reflejar ese lugar, saldrá tango, murga y milonga, que es parte de lo nuestro, como también el rock, el hip hop y la electrónica. ” explicó Gustavo Santaolalla en rueda de prensa.
Entre los músicos invitados se encuentran el ex Peyote Fernando Santullo que pone la voz en ‘Ya no duele’, el bandoneonísta de la Bersuit Juan Subirá que colabora en ‘Hoy’, el ex vocalista de la legendaria Traidores Juan Casanova quien escribió la canción ‘Baldosas mojadas’ (’Slippery Sidewalks’) para que lo cante otra invitada, Nelly Furtado; el argentino Gustavo Cerati para interpretar ‘El Mareo’, la rapera La Mala Rodríguez en ‘El andén’. Y están presentes dos grandes desaparecidos cuyas voces llegan a través del tiempo para erizar: Alfredo Zitarrosa (la voz pertenece a un concierto en Australia), y Lágrima Ríos (quien llegó a cantar en el Solís con ellos) en el tema Chiquilines.
Excelente material.
En el siguiente sitio pueden escuchar el track: “El Mareo” interpretado por Gustavo Cerati : http://www.youtube.com/watch?v=hhoiKW9MfSQ
www.datos.words.com

Boletín Literario Basta Ya! // nº 78 // Octubre de 2007 // Córdoba
Equipo de trabajo
Director / Propietario: Eduardo Alberto Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Mariana Montenegro,
Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera, Caro Riachi
Colaboradores Permanentes: Liliana Chávez, Mónica Ferrero, José Luis Planas Osorio, Guillermo González
Colaboran en este número: Ethel Aghemo, Erica Coronel, Juan Bautista Melo, Mónica Mantegazza
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya!
Este boletín se edita Quincenalmente
Registro de Propiedad Intelectual Nº 598958
Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Prohibida la reproducción total y/o parcial por cualquier medio, sin cita de autor y fuente

Web-blog: www.boletinliterariobastaya.blogspot.com
Suscripciones: email: eduardoplanas2001@hotmail.com

“La tarea de ablandar el ladrillo…” Julio Cortázar





Exposición de cuadros del artista plástico Fernando Allievi realizada el Miércoles 3 de Octubre de 2007 en Via Marguitta, Arte Contemporáneo, Sucre 178 de la Ciudad de Córdoba.



Fernando Allievi




Nace en Esquel (Chubut), República Argentina el 29/09/1954. Entre los años 1978 -82 estudia en la Escuela Provincial de Bellas Artes “Dr.Figueroa Alcorta “Córdoba, donde obtiene el título de Maestro de Artes Pláticas. Durante los años 1985-86-87 trabaja en Nueva York. Actualmente reside en la ciudad de Córdoba.


Aplastamiento de las gotas
Julio Cortázar




Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.


Todo empezó un día de lluvia
Liliana Chávez




Tomaba un café en el bar de 27 de Abril y Obispo Trejo. Me gusta ese lugar cuando llueve. Ver la calle desde allí. La plazoleta del Fundador, la Recova, su vereda con árboles de flores rosadas y el incesante paso de la gente.
Un transeúnte deja su paraguas de varillas quebradas, abierto en un contenedor. Al rato, primero un hombre y luego un chico, se detienen a inspeccionarlo pero ninguno lo lleva.
Quedo pensando. Ya las mujeres lo usaban para resguardarse de la lluvia en la Antigua Grecia. Era, por entonces, una seña de dignidad extensiva incluso, a estatuas y divinidades. Muchos son los monumentos egipcios, asirios y persas donde se ven reyes rodeados de servidores que sostienen un quitasol. Quitasol que, adaptado por los europeos, se convirtió en paraguas. Al llegar a casa me intereso un poco más sobre el tema, la imagen ha quedado dando vuelta en mi cabeza.
Los jesuitas, allá por el siglo XVI introdujeron la seda en estos accesorios que, sumado al encaje más vaporoso, fueron usados en Francia, durante el reinado de Luis XIV por las damas de la corte. En la Inglaterra del Siglo XVII, el paraguas era el sello distintivo de personas adineradas y pudientes.
Al contrario de la sombrilla, el paraguas fue negro durante muchísimo tiempo. Y los hombres, recién empezaron a usarlo en el Siglo XVII.
Y fue el químico escocés Charles Macintosh, quien presentó el primer modelo de paraguas impermeable en 1823. Pero tenía una contra: a diez metros de distancia se sentía su desagradable olor a caucho.

A solo días de presenciar aquel hecho, estoy sentada al borde de un cantero sobre calle Independencia. El motivo es, mi apetito de historias.
Espero que un hombre, en la vereda de enfrente, termine de sacar las placas enrejadas que protegen las vidrieras de su comercio de la inseguridad y el vandalismo.
Se llama César, nieto de Manuel Osorio, aquel que inauguró en 1903 “La casa de los paraguas”.
La charla se inicia con un interlocutor no muy convencido de hablar. Pero la nostalgia es una aliada incomparable para desatar los nudos que genera la desconfianza. Y tanto palabras como recuerdos se vuelven dóciles.
Tuvieron fábrica, compraban las telas, las varillas, hacían paraguas a pedido, con el mango y el diseño elegido por el cliente. César dice que antes, el valor de un paraguas era el mismo que el de un par de zapatos de cuero. Si habrán cambiado los tiempos, pienso. Hasta 1960, la casa vendía exclusivamente paraguas, ahora también comercia artículos de cuero, bolsos, valijas, bastones.
Mientras aguardo que atienda un cliente, observo el lugar y descubro, dos hermosas sillas de respaldo torneado con asiento de esterilla que están, según supe, desde el inicio del negocio; hay además, un hermoso reloj de pared y una colección llamativa de pequeñas figuras donde resalta la presencia de paraguas. Dos fueron traídas de España; las otras son una especie de máquinas en miniatura y César cuenta que a principios del siglo XX los afiladores callejeros también componían paraguas y ese elemento era el usado para hacer el trabajo.
En la pared, una vieja foto de la calle Independencia permite apreciar lo que hoy es el Museo Luis de Tejeda (sin el ingreso parroquial) y ver, en la construcción contigua, una ménsula de hierro con un paraguas colgando que indicaba, por toda marquesina, la presencia de este centenario comercio.
No quedan fábricas de paraguas en el país. Algunas desaparecieron en la época de Martínez de Hoz – acota César -, otras desde el uno a uno.
Las composturas, actualmente, se hacen desarmando otros paraguas para recuperar el varillaje y más como hobby que por lo rentable de la actividad. Hay personas todavía, para quienes cuenta el valor afectivo y se llegan hasta la casa en procura de rescatar ese accesorio que quizá, fue de un abuelo, de un padre o de su añorada juventud.
Al despedirme, lo hago con la seguridad de que César quedó envuelto en cierta nostalgia y que otros recuerdos desprenderían de su memoria el resto del día. Porque cincuenta años de trabajo son, para cualquier persona, todo una vida.



León de Venecia…
Mónica Mantegazza

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Me desperté con la noticia de que León Ferrari había ganado el máximo premio de la Bienal de Venecia…que por primera vez se otorga a un artista argentino…me alegré...mientras pensaba…
pensé por ejemplo en la distancia que separa a la ciudad de Venecia de la ciudad de El Vaticano…
pensé en la foto que saqué a León por causalidad en una muestra en el Centro Cultural Recoleta…
pensé en que me quedé con ganas de acercarme pero no me atreví...
pensé que pasan los años…
pensé en que el jurado de la bienal valoró -entre sus fundamentos- la sensatez de su crítica y la forma de expresarlo…
pensé que la vigencia de su obra del año 1965…
pensé en un instante en lo que pudo ser Vietnam…
pensé en mi caminata de la semana pasada por la peatonal, buscando su escrito "Prosa política"…
pensé en escribirle, en llamarlo por teléfono…
pensé en la construcción de la iglesia de los Capuchinos…
pensé en su taller en el que tiene un sillón que una vez perteneció a un obispo...
pensé que quizás lo encuentre en la Barraca Vorticista un día de estos en Buenos Aires mientras escribo cartas al café de Bodoni…





Volveré a decir que estoy vivo
que estoy cantando
cerca de una vertiente.
¡Vertiente de sangre!
Le preguntaré al sol de donde viene
y si pasan los años
repetiré lo mismo
Vengo de las tierra de Alepue diré
Avanzo. Avanzo, quiero llegar muy lejos
más allá del umbral de las estrellas



Machu Picchu


No han quedado textos literarios escritos de los incas. Han subsistido algunas tradiciones orales y algunas transcripciones realizadas por los conquistadores españoles.
No tuvieron sistema de escritura ideográfica.
La poesía incaica o quechua tenía como temas las plantas, las flores, los animales, debido a sus actividades agrícolas.
Sus poesías se acompañaban con música y baile.
El poeta oficial de la corte era el amauta. El poeta popular se denominaba haravec.
El wawaki era entonado en las fiestas de la luna por coros juveniles.
El yaraví era poesía lírica de tema amatorio.
El hahuay era un lamento.
El triunfo era un canto al trabajo o a la victoria.
El huaino tenía carácter erótico.
El aymoray era una poesía de inspiración rural.

Video YouTube // Machu Picchu

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