sábado, agosto 11, 2007

Boletín Literario Basta ya! // nº 73

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Boletín Literario
Basta ya!
Año 2 // nº 73 // Agosto de 2007
Olor a agosto // Ildiko Nassr
Natación / Juan // Jorge Luis Carranza
De músicas argentinas
Hay que ir limpiando la sombra para desenterrarle la luz // Angelelli
XXY // Adriana Pozzo
De partidas y regresos // Eduardo Alberto Planas
Quién quiera creer que crea // Liliana Teresa Chávez
Ocre // Adriana Pozzo
Entre copas // Pablo Carrera
Lunes // Adriana Pozzo


olor a agosto
el incienso acaramelado en las calles
la mama tierra celebrada
en todas las casas


esta noche
tajaditas
de luz:
la pachamama
viene a comer con nosotros

Ildiko Nassr

Escritora jujeña, nacida en Río Blanco, Jujuy, el 01 de abril de 1976. Libros publicados: “Vida de perros”, cuentos, 1998; “Reunidos al azar”, poemas, 1999 y “La Niña y el mendigo”, poemas, 2002. Participó en diversas antologías, entre las que se destacan:” Homenaje – Groppa” ( Ed. Ahora o Nunca Jujuy, 2004), “La vuelta al mundo en un poema”; “Encuesta a la literatura jujeña contemporánea”; “Jujuy era una Feria”. Coordina talleres literarios y de escritura creativa.




Del Libro “Letras en Jujuy” // Ed. Ahora o nunca Jujuy, 2007 //
Dirección, compilación y coordinación: Susana Quiroga y Mónica Indiano
ahoraonuncajujuy@yahoo.com.ar


Natación
Jorge Luis Carranza






Floto en la olla redonda
rodeada de montañas.
Lisa.
Lisita la superficie.
La sombra del cuerpo
puede verse en el fondo.
No hay ruido.
No hay nadie.
Ni yo.

Juan



Apareció la ternura
como una ráfaga
cuando almorzábamos en silencio.

No sé si entró por la ventana
que da a la galería
o ya estaba de antes
y su presencia se hizo patente
allí en la mesa.

Andaba sigilosa entre nosotros
como Juan por su casa.

Fue un instante suave,
circular.

Después sonó el teléfono
o algo parecido;
los rumores del mundo
volvieron a escucharse
y todo siguió
igual que antes.

Jorge Luis Carranza
Nuestro amigo e integrante del Equipo de Trabajo, Jorge Luis Carranza, ha merecido una distinción: Segunda Nominación del Certamen Nacional de Poesía de Villa Ballester, por estos dos poemas y Mojarse que fuera publicado en una edición anterior.

De músicas argentinas
Catálogo de músicos independientes y sellos nacionales

De músicas argentinas –catálogo de músicos independientes y sellos nacionales- nació a principio del 2003 en Córdoba Capital.

Es un emprendimiento que se diferencia de los demás del rubro por difundir y distribuir un catálogo de músicos independientes y sellos nacionales mediante góndolas insertas en un circuito alternativo o complementario al mercado del disco tal como hoy se conoce, contribuyendo en la divulgación de los creadores e interpretes argentinos contemporáneos.

Tuvimos oportunidad de acceder al listado que se encuentra dividido conforme las provincias argentinas. Se destacan compositores e intérpretes de la talla de Liliana Herrero, Liliana Vitale, Lito Vitale, Ligia Piro, Bicho Díaz, Carlos Aguirre, entre otros.

Se encuentra disponible en Lo de Villalpando // Cocina y vinos de Salta, Av. Fuerza Aérea 1715, Córdoba, donde –por otra parte- se pueden degustar las más exquisitas empanadas salteñas recién salidas de un horno de barro, comidas típicas y los mejores vinos de Cafayate.


Hay que ir limpiando la sombra para desenterrarle la luz”
Angelelli




1976 - 4 de agosto - 2007
31º aniversario de su martirio

El hombre proyecto de pueblo

Mezcla de tierra y de cielo,
proyecto de humano y divino...
que en cada hombre se hace rostro
y su historia se hace pueblo.


Es barro que busca la Vida,
es agua que mezcla lo Nuevo,
amor que se hace esperanza
en cada dolor del pueblo.

El pan que en el horno florece...
¡Es para todos, amigos!
Nadie se sienta más hombre,
la vida se vive en el pueblo.

Porque el proyecto se hace silencio,
porque la vida se hace rezo,
porque el hombre se hace encuentro
en cada historia de pueblo.

Déjenme que les cuente
lo que me quema por dentro;
el Amor que se hizo carne
con chayas y dolor de pueblo.

¿Saben? Lo aprendí junto al silencio...
Dios es trino y es uno,
es vida de Tres y un encuentro...
aquí la historia es camino
y el hombre siempre un proyecto.


XXY
Adriana Pozzo




¿Qué ocurre cuando la naturaleza confunde los cromosomas y provoca el miedo a mirarse el propio cuerpo? La protagonista de la primera película de Lucía Puenzo no es varón ni mujer, es intersex. Dos miradas posibles: la de la libertad de elegir y la científica, más fría y racional. Desmitificar, con la naturalidad y libertad de los jóvenes, parece ser la consigna.

La primera película de Lucía Puenzo plantea la búsqueda de la identidad sexual. Qué ocurre cuando la naturaleza confunde los cromosomas y provoca el miedo a mirarse el propio cuerpo. La protagonista expresa libremente su vivencia por intermedio de dibujos que no requieren títulos. No es varón ni mujer, es intersex.

La perplejidad toma forma de silencio intenso. Dos tríadas familiares se encuentran para abordar esta problemática, humana y profunda. Como dicen los pueblos originarios 1+1 es 3. En el centro de vida que se produce la imperfección existe un vínculo de amor profundo y sostenido por la comprensión hacia esta realidad diferente.

Un padre interpretado por Ricardo Darín que sostiene la libertad de elegir de su hija. Mientras que la otra mirada, la científica, es fría y racional, sólo se trata de corregir ese torrente que fluye con una excelente cirugía plástica.

El gran interrogante que deja en agonía al espectador es como se construye la sexualidad de un adolescente. Como dice Silvio Rodríguez "sólo el amor transforma en milagro el barro". El marco es la bella ciudad uruguaya Piriápolis, con su mar por momentos manso pero siempre en un contínuo.

La pincelada cobra intensidad con la relación entre pares, la mejor amiga, el amigo verdadero, y la atracción física que deviene del amor; que se transforman en el puente para encontrar una salida.

Desmitificar, con la naturalidad y libertad de los jóvenes, esa parece ser la consigna. Basta observar a la platea para darse cuenta que los adolescentes ríen aún en las escenas más dramáticas, mientras que los adultos quedamos anclados en el dolor y el frío.

Entonces ¿el dilema sigue siendo XX, XY o XXY?

Película argentina
Directora: LUCIA PUENZO // Actores: Ricardo Darin e Inés Efron


De partidas y regresos
Eduardo Alberto Planas

A quien quiere ser canción y a quien lo es



No se ha ido y ya es
doloroso pensar en su partida.

El afecto está ahí,
intacto,
palpable,
Y la distancia
no lo extingue.

Se va con ella, sus historias y secretos, la danza y la energía del movimiento.
Su lucha incansable
por la justicia, que descorre velos.

¿Podrán los puentes
cruzar el desgarramiento
de su ausencia?

Consuela saber que sí.
Que se va en busca de horizontes
negados.


Saber que esta allá
y que algún día
volverá, y su llama será más fuerte.

Que extraña es la vida;
una mujer está preparando su inminente partida
y otra grande ha regresado.

Este torrente vital
repara,
compensa,
equilibra.

Están aquí y allá
Buscando su destino.
Es tanto lo que queda amarrado
Integrado a la vida, que no nos permite el llanto.



Quien quiera creer que crea
Liliana Teresa Chávez



Era común que los cargueros descarrilaran en esa zona. Siempre entre Avellaneda y Sarmiento, a mitad de camino entre las dos estaciones. Por consiguiente, el coche motor con destino a Córdoba que salía desde Deán Funes, al mediodía, incluso en verano, quedaba muchas veces, por el siniestro, varado en lo inhóspito del llano, con el sol ardiente sobre el metal gris y los sufridos pasajeros.
En minutos, las ventanillas se levantaban y las cabezas empezaban a asomar con curiosidad, aunque poco había para ver.
Sólo el maquinista, el foguista y el guarda descendían y, desde abajo, para que el pasaje escuchara, gritaban: - Nadie baje que enseguida viene la “zorra” y la mayoría obedecía, aún a sabiendas que el auxilio tardaría al menos, dos horas en llegar.

Un grupo de vacas pastando o descansando bajo el follaje de unos árboles vencidos y las torcazas en hilera sobre el cableado del telégrafo atraían la atención de los niños por un rato. En un maizal cercano, los tordos picoteaban remanentes de cosecha. Eso y la pareja de aguiluchos detenidos en la rama alta de un eucaliptus compensaban en algo, la languidez del paisaje.

Arriba, sobre la colina, pintada color rosa, la estancia de los Gervasoni. Con el tiempo, los pequeños álamos que la rodeaban se convertirían en robustos ejemplares, cuyas frondas, seguramente, lograrían el pretendido objetivo de resguardar la casa de ojos indiscretos y del azote de los fuertes vientos.

Pero no escapaban hacia allí las miradas, sino hasta el molino de aspas oxidadas junto al corral desvencijado y al rancho, casi tapera, que tenía cubierta con una cortina gris y deshilachada, la única abertura en el adobe. Apenas visible, detrás de la humilde construcción, para regocijo de los pasajeros, se divisaba el aljibe.

En cuestión de minutos, la figura de Juana Figueroa emergía como una aparición junto al menor de los hijos. Horacito destapaba la canasta que colgaba de su brazo y ofrecía tentadores pastelitos de membrillos, de esos que, adrede, empastaban la boca y daban más sed. Después, llegaban los otros tres chiquillos, sin que nadie entendiera cómo podían correr descalzos sobre el escabroso terreno de ripio que rodeaba los durmientes, cargando además peso extra. Cada uno traía en la mano un tacho grande, repleto de líquido y en la otra, latas de conservas con manijas de alambre, usadas como recipientes. Los viajeros se peleaban por ser los primeros en recibir agua fresca.

Juana esperaba bajo la sombra de un arbusto, manteniendo entre las manos su delantal levantado a modo de cuenco para que los niños depositarán allí, las monedas que recibían por el refrescante servicio. Los pequeños hacían dos o tres viajes hasta el aljibe y volvían sin derramar una sola gota de aquel tesoro.
Recién cuando llegaba la cuadrilla de vías y obras desaparecían como por arte de magia antes que los corrieran; era obligación del ferrocarril proveer de agua a los pasajeros.
Eso es un caldo, decía siempre mi madre y debía tener razón, porque todos desechaban el ofrecimiento.

Al hombre que braceaba la palanca de la zorra lo llamaban “Oso”. Según mamá, por tener más de ciento cincuenta kilos y excesivo vello cubriéndole la espalda. Era el único con el torso descubierto; los demás llevaban puestas chaquetillas azules de tela “Grafa” con las siglas del Ferrocarril General Belgrano en letras blancas que, al transpirar, se les pegaba al cuerpo.
Después de dirigir las maniobras a los gritos, el “Oso”, para refrescarse, inclinaba una de las damajuanas y se tiraba encima el agua que todos habían despreciado y entonces sí daba envidia verlo sacudir el cabello mojado.

Cuando el tren recibía la orden de partida, Juana y sus hijos ya habían desaparecido tras la cortina del rancho.

Más de veinte años han pasado. Desde la Ruta 60 se ven las vías. A causa de quienes se roban el ripio que bordea los durmientes, la jarilla crece sin freno. Cada tanto, una cuadrilla del ferrocarril, desmaleza y justifica el sueldo.

Una gran arboleda cubre la estancia de los Gervasoni. Otra generación de pájaros puebla el cableado, ahora pre-ensamblado. Los hijos de Juana Figueroa partieron hace tiempo en busca de mejor futuro. A ella, en cambio, se la puede ver todos los días al costado de los rieles, en plena siesta, la tez curtida, ojos de humo, la mirada perdida y el cuerpo encorvado. Dicen que la soledad le aguijoneó la piel y le fue tragando las palabras hasta dejarla sin voz.
Siempre tiene entre las manos su delantal en alto – a modo de cuenco – donde sólo acuña vacío desde que el tren no pasa.
Y de eso, hace ya largo tiempo.



Boletín Literario Basta Ya! // nº 73 // Agosto 2007 // Córdoba //

Equipo de trabajo
Director: Eduardo Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Mariana Montenegro,
Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera, Caro Riachi
Colaboradores Permanentes: Raquel Martínez, Mónica Ferrero, José Luis Planas Osorio, Guillermo González
Colaboran en este número: Liliana Chávez, Sebastián Laje
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya!
Este boletín se edita Quincenalmente y circula bajo Licencia Copyleft
Puede difundirse siempre que se mencione el autor y la fuente
Web-blog: www.boletinliterariobastaya.blogspot.com
Suscripciones: email: eduardoplanas2001@hotmail.com


“La tarea de ablandar el ladrillo…” Julio Cortázar



El ocupante

Sebastián Laje

La celda era pequeña. Muy pequeña. Y había olor a un anterior ocupante; y pelos y marcas en las paredes hechas de un cemento avariento y áspero. Los barrotes, de un oxidado perpetuo, se escamaba en capas invitando a la libertad. Y eso era lo peor: la libertad tentada. Ese, justamente, era el peor de los sufrimientos.
Las tres paredes eran tan heladas y húmedas que les hubiese sido imposible seducir tan bello pelaje del ocupante a ser peinado sobre ellas. Pero de quien no se podía prescindir era del piso, verdugo enamorado con el que obligadamente había que compartirlo todo. Su aspereza podría compararse con la más tezuda de las manicuras que todo lo limaba, sin saciarse de su roída tarea para no terminar jamás; eternamente. Si del techo hubiere que hablar, se diría que se trataba del peor de los egoísmos. Su altura impedía, aún al más insignificante de los ocupantes, erguir el pecho con desenfado mostrando con orgullo el escudo de la vida.
El emblema pues, podría dibujarse de cuerpo encorvado y cabeza gacha, dignos de absoluta deshonra. ¡Quién levanta la lanza por tal indigna lucha!. ¿Y quiénes son sus seguidores?.
Los rayos del sol, tan querido sol, nunca podían penetrar. Lamían la entrada con verdadera gana y sólo daban insaciable sed, de recuerdos y de vida; de promesas y triste verdad. ¡Qué de aquél sol helado que todo lo alumbraba?. Sólo eran recuerdos; si bien hermosos pero al fin sólo evocaciones. Y de aquellas majestuosas montañas, de mil verdes que conocía desde siempre; lamidas de cristalinas vertientes y naturaleza generosa invitaban a vivir... ¡A vivir!. ¿Quién se atrevía a tal despojo?. Sólo un permiso Divino podría tener tal fuerza, pero el premio hubiese sido mayor. Y esto no era así.
Recordó también los días en que el viento helado topaba en su pecho y abría en dos el pelaje, mostrando el corazón descarnado de gratitud. Y sus ojos entrecerrados, quizá de frío, quizá de pasión. Pero ahora era nadie... ¡No!. No debía negarse. Aunque ahora era un prisionero, incomprensible prisionero de la misma vida.
Debía haber una forma de escapar; de volver a ser feliz. De volver a sus blancas cimas y pasearlas otra vez con paso firme, observando los amplios y bajos valles donde cazar.
Y renunció. Y se durmió no sin antes prometerse volver a su hogar. Al principio de sus cálidos sueños; a su tierra.
Por fin, su cuerpo quedó inerte, despojado de toda vida. En la misma posición de siempre, intentando mirar su sol.
Un suspiro se escuchó dejando escapar el alma y todos los animales se estremecieron de alegría, pues un ocupante había escapado, a costa de todo por la libertad, por la nueva vida.-
A la pulpería Don Diego llegó, cansado; sólo una novedad traía. Había trabajado todo el día y una copa se decidió dar.
-Bien merecido el vino al atarceder, se dijo cuando bajó de su Alazán, y se sentó en la primer mesa, algo confundido.
-Cuente Don Diego. Le dijo el cantinero. -Yo lo conozco y juro que algo raro le anda pasando, mientras le servía su vaso de Tinto.
-Oh, dijo, y tragó saboreando. -Puede que ya esté algo viejo y que mis ojos me engañen.
-Vamos Don Diego, si usted es un águila. O no se acuerda de cómo reconoció por suyo y a la lejanía aquél ternero que estaba entre los míos?, dijo uno de los hombres.
-Usted siempre supo que era ajeno, contestó Don Diego, sólo que se hacía el zonzo.
Las risas llenaron el lugar. -Vamos Don Diego, algo le ha pasado, cuente de una buena vez, pidieron ahora todos juntos sentándose a la mesa en ronda.
-Está bien; pero que no se me crea por loco lo que voy a decir, pues como que soy Don Diego realmente sucedió.
-Sabemos quién es usted, dijo la peonada. Diga sin miedo hombre!.
-Está bien. Les voy a confiar. Estaba yo bajando la montaña, la más alta del cordón, la que todos llamamos Cerro Blanco, y lo hacía muy despacio pues el lugar, como todos saben, es demasiado escarpado.
-Sí, eso lo sabemos; de una vez cuente Don Diego.
-...Al tomar el primer sendero que bordea el pico escuché un rugido. El rugido que todos habíamos tantas veces escuchado y que hacía tiempo ya no. Y súbitamente me alegré. Por un momento pensé que él compartía nuevamente con nosotros la montaña.
-Dios lo escuche Don Diego; la verdad es que creíamos del asunto un caso perdido. Dijo el pulpero impaciente.
-Deje que le cuente mi amigo, que nada se ha resuelto. Es cuando escucho su voz que me doy vuelta y mirando hacia arriba pude verlo en la misma cima. Erguido. Orgulloso como siempre. Corría un viento helado que le pegaba justamente en el centro del pecho. Frené mi Caballo, pues no me había visto. Creo que miraba al Valle con un amor que nunca antes le había observado. Tenía los ojos entrecerrados y aproveché su estancia para observarlo con devoción. ¡Y le ví el corazón en carne viva!. Por Dios, nunca fui testigo de tan admirable contemplación a nuestro Valle. Eso, justamente eso, hizo darme vuelta y mirar a la lejanía. Los Viñedos; las Pircas y las Alamedas. Los Corrales y la Capilla Vieja. Todo eso que está siempre allí y nunca vemos. Pero cuando me dí vuelta otra vez para contemplar con cariño semejante Ejemplar, éste se había ido, se... se... se había esfumado; como por arte de magia había desaparecido. ¡Como si se lo hubiese llevado el mismo viento canejo...!.
-Usted miente Don Diego; usted miente... dijeron todos crédulos.

Ocre
Adriana Pozzo

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El músico cordobés Horacio Sosa presentó su nuevo disco en concierto, Ocre en el Teatro Libertador San Martín.
El emblemático músico urbano en una fusión de rock sinfónico y trova, nos convocó el domingo a la celebración de una fiesta, con invitados como Fandermole, Pancho Alvarellos, Ariel Borda, Sergio Korn, Raly Barrionuevo y músicos con un gran talento y generosidad.

Sosa marca una generación con Posdata y su Córdoba Va. Si algo quedó patentizado es el respeto por la gente del arte musical y la vibra de quienes tuvimos la posibilidad de compartir tanta historia.
Tal vez el tema que marca su impronta es:

Quiero amar mi país

Quisiera iluminar
la sombra del terror
y se que solo no podré

Quisiera no frenar
mi impulso de verdad
mi prédica de amor social

Quisiera dibujar
el rostro del futuro
sin lágrimas en sus ojos

Quiero amar mi país
desnudándolo
desnudando sus voces
que en el fondo son gritos
desnudando al ladrón al censor de la luz

Quisiera no olvidar
suicidios del ayer
naufragios de la sangre joven
Quisiera dibujar...

Lo importante es que Córdoba Va aunque la clase dirigente aún no lo entienda, porque seguimos luchando por la justicia, aunque nos vulneren los derechos humanos esenciales.

Foto: Sergio Cejas




Entre copas
Pablo Carrera




Quien no recuerda esa joyita de Alexander Payne, en la que con simpleza narra las aventuras de un par de amigos que, con la excusa de una despedida de solteros, sale por California a arrebatarse de vinos, mujeres y confesiones de vida. No vamos a California, sino a Nueva Córdoba y no en busca de arrebatos, sino de una mesa confortable en un ambiente ídem.
Y así, caemos en DOC, justo al frente del Palacio Ferreyra, a metros de la Plaza España, por Av. Irigoyen. El lugar es la planta baja de un viejo edificio de pocos pisos. De entrada, el ambiente es cálido, simple, sin muchas pretensiones, donde otrora funcionara “Florentino”. Al fondo, un patio bien iluminado con pileta, lleno de plantas, cierra la sobriedad del lugar.

Lo primero que vemos es una pared con una bodega en la que descansan botellas de diferentes marcas y precios. La carta de vinos es bastante interesante: con explicaciones de lo que se ofrece como premium -con precios un tanto elevados- en las primeras hojas, más al fondo detalla marcas conocidas, con precios que van desde lo acomodado a lo alocado.

La carta de comidas es más discreta, cuenta con entradas -que no probé-, algunas pastas, carnes y postres.

Para picotear en la espera, una mayonesa con algunas cositas para saborizar, pancitos y tostadas.

Entre los platos, destaco los sorrentinos de conejo con una salsa de cebollas caramelizadas, combo raro, pero que merece degustarse. ¡Nunca había tanteado el agridulce en una pasta!, la lasagna vegetariana (los que la testearon quedaron más que conformes), el lomito de cordero, al que acompaña en forma atinada un colchón de cous cous y una ratattouille de berenjenas prolijamente colocada. Hay pescado, carnes rojas, ave. Quien comió el pollo me hizo notar que la promesa supera la realidad: se anuncia la pechuga rellena de ciervo ahumado y rúcula, y cuando te la sirven, del ciervo sólo se aprecia un pálido recuerdo. Quizás en la cocina estaban viendo “Bambi” cuando crearon el plato.

Los postres son materia aparte. Pocos (seis nada más), muy cuidados, van desde la crème bruleé de vainilla y amapolas al sencillo plato de frutas, pasando por una marquisse de chocolate blanco y almendras con salsa de frutos rojos ¡exquisita! Lo mejor que he probado en tiempo, semi freddo de Baileys y un helado horneado, que advierten demora en la salida unos minutos más de la cuenta. Es el histórico omelette sourprise que preparaba el Gato Dumas: masa, sobre ella helado, todo cubierto con merengue de huevo que actúa como amianto en el horno y no deja derretir el helado.

Los precios no son descabellados, con una botella de vino, un plato y un postre, hay que calcularle alrededor de los $ 35/40 por persona.

La atención es bastante buena, hay lugar para estacionar sobre la vereda del Palacio, en fin, vale la pena la visita al lugar, que por fin, da una buena alternativa para contemplar la zona céntrica de la ciudad a la hora de la salida nocturna.

¡Salud!

DOC
Av. Hipólito Irigoyen 560 (no es exacta, frente al Palacio Ferreyra y casi sobre la plaza España)
TE.: 4608012 – 156188467



Lunes
Adriana Pozzo



El lunes tiene forma de
presentimiento,
y también ahora de
desencuentro.

La proa visionaria
apunta a la semana
si tan solo empezaras.

Desapareció ese lugar
del encuentro de almas
y ahora solo queda una mirada.

¿Que hay allí dentro?
Una diosa Temis encerrada.


Ahora vislumbro la semana
pues cae un muro, la justicia,
y se abre un camino de esperanza.







Lenine // In Cité

Boletín Literario
Basta ya!
Año 2 // nº 73 //
Agosto de 2007 // Córdoba //

1 comentario:

Sergio dijo...

A sus miradas: como dice una canción del Campo: ..."Canto, lloro y me quejo; porque estoy lejos". Como "bastaya" es una posta refrescante, reincido en visitar y agradecer. Son ustedes de otra edad que la mía. Aunque no tanto; por el cuento de Chavez. Este me hizo beber esa agua fresca; ver ese paisaje, etc'. Es lo que necesitaba. Mi blog está en un letargo; la ubicación es: - http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe - Y si quisieren contactar o comentarme, también lo pueden hacer por el mailbox que registré. Hola.