sábado, abril 07, 2007

Boletín Literario Basta ya! nº 65





Boletín Literario
Basta ya!
Año 2 // Nº 65 //
Córdoba //
Lunes, 9 de Abril de 2007 //

Hombrecito // Jorge Luis Carranza
Al caer la noche // Julia Valle
Nacer // Hugo Conterno
Juan Lopez y John Wards // Jorge Luis Borges
Operación masacre // Rodolfo Walsh
Te recuerdo como eras en el último otoño … // Pablo Neruda
Otoño // Octavio Paz
El viejo y el mar // Pablo Carrera
En tierras de la minera // Mónica Ferrero
Puentes // Elsa Borneman / Gary Di Pietro
A quién pretende matar las ideas // Pascual Rousse
Cine // La novia siria
Canto a mí mismo // Walt Whitman
Final // Juan Gelman


Jorge Luis Carranza
Hombrecito


El hombrecito del semáforo
se ha puesto blanco y late.
Pariente lejano
del hombrecito infinitamente duplicado
de las guirnaldas;
del caballero y la dama de los baños;
el hombrecito del semáforo es lo que hace
y nada más.

Solo mi alma
en su casa de hierro
nunca atisbó
la Comarca de La Ternura
ni la Tierra de los Abrazos
y el Mate Compartido.

Plano, sin rostro
ni sueños
y sin poder nombrar
el amor.

El hombre numeroso
que lo mira
en medio de la calle numerosa,( casi un punto

en la marea que se contrae
y expande como un fuelle)
de a poquito
se le va pareciendo.



Julia Valle
Al caer la noche


En el programa “Al caer la noche” que se emite por Radio FM Libre, 92.5, todos los Martes, de 22:00 a 00.00 hs., conducido por Leandro y Francisco, estuvo Eduardo Planas, invitado con relación al Boletín Literario Basta ya!.

La entrevista fue amena porque intercalaban muy buena música: Juan Carlos Baglietto, Ismael Serrano, Silvio Rodríguez, Víctor Heredia, etc.

La reseña fue tomada desde ¿Cómo?, ¿Cuándo? nace el boletín mencionado. “Todo comenzó como una inquietud –dijo Eduardo- basada en la consigna “La tarea de ablandar el ladrillo”, tomada de libro Historias de Cronopios y de Famas, de Julio Cortázar”, de quién el invitado se manifestó admirador incondicional. ”La idea era alivianar en cierta forma las pormenores de la cotidianeidad exaltando siempre la imaginación y la belleza”.

Al principio era un grupo muy pequeño de amigos con inquietudes en distintas áreas en especial la literatura, en una suerte de “underground” tribunalicio. Comenzó como una hoja de poesía, recordándo que se publicó un poema inédito de Silvio Rodríguez, llamado Escrito en la Asamblea, y como un juego, un entretenimiento. Con el paso del tiempo, se fue afianzando, creció y tomó “vida propia” con los colaboradores estables y otros que fueron aportando la necesidad de expresión por algún resquicio. Señaló el entrevistado los distintos vínculos que tiene el boletín con otras revistas literarias digitales, o nó, con poetas y escritores del país e inclusive del extranjero así como las relaciones con medios de comunicación social alternativos, el diseño del Web - Blogs, etc.

Hoy, con característica de adultez, se edita quincenalmente, y se ha convertido prácticamente en una “revista” que contiene: literatura, prosa y mucha poesía, comentarios sobre música, pintura, gastronomía y artículos de interés general así como una mirada sobre las cuestiones esenciales: las causas nobles, que hacen al respeto a la vida, la dignidad de la persona humana, la ecología, etc. Porque aseguró Eduardo “no vivimos en una burbuja de aire. Estamos insertos en una sociedad, y tenemos una mirada sobre las cosas”. Se han editado 64 números, y dos Anuarios ( 2005 y 2006).

Recordó que una lectora había comentado “que no parecían cordobeses” y dijo que: “será porque no nos escuchó la tonadita; nos sentimos universales, pero fundamentalmente latinoamericanos. Tratamos, en lo posible, de publicar autores nuestra región y de nuestra provincia”. Cuando le preguntaron sobre la financiación de la misma, Eduardo respondió que es “a pulmón”, aunque los Anuarios se han editado con el aporte de compañeros de trabajo y personas interesadas en el proyecto. Calificó a este medio como una forma de “expresión así como de participación”, lo que se ve reflejado en Las Juntadas, donde se busca conformar un espacio de “esparcimiento y diversión, porque nó”. Se trata de un “colectivo humano, que trata de aportar su grano de arena al hecho cultural”. Aclaró que “circula bajo el sistema Copyleft, que significa que se puede reproducir lo publicado siempre que se cite la fuente y el autor, en miras de la colectivización de la belleza”.

Concluyó la entrevista con la lectura de un escrito muy hermoso de Eduardo Galeano.

Finalmente se le preguntó sobre el día 24 de marzo, cuya conmemoración se avecinada, dando el entrevistado su visión personal en este caso, y en un relato conciso señaló que “ello no ocurrió porque sí, fue planificado, los militares usurparon el poder para implementar un plan socioeconómico neoliberal, dejando como saldo 30.000 desaparecidos, entre ellos varios escritores y poetas reconocidos, presos políticos, muertos y exiliados, aparte de la persecución a artistas, las listas negras, intelectuales, la censura, quema de libros etc. Recordó también a Martínez de Hoz y a Cavallo, que destruyeron la industria nacional, los derechos laborales, y endeudaron al país a limites alarmantes”.

Señaló que actualmente existe evidentemente una “crisis de representatividad en Argentina”, aunque rescató que “en Córdoba no se nota, pero en el país hay vientos de cambio, especialmente en lo que hace a la política de derechos humanos y en las relaciones internacionales, propiciando la integración latinoamericana”. Hizo mención que por eso uno de los lemas del Basta ya! es “Nuestro Norte es el Sur”, así como el mapa invertido de Sudamerica del artista plástico uruguayo Torres García.
En definitiva, una amena entrevista, buena música, locutores inteligentes, un exquisito programa para recomendar: “Al caer la noche”.


Hugo Conterno
Nacer (a Vico)



Cuentan que en el comienzo era la oscuridad
cuentan que todo era agua
cuentan que todo se convulsionaba
Después la luz
después la tierra
Después la quietud
Entre el inicio y el después
en ese instante
en esa eternidad
El agua se derramó
La luz se precipitó
Y todo era uno frente a vos.



Jorge Luis Borges

Juan López y John Ward



Les tocó en suerte una época extraña.
El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos.
Esa división, cara a los catógrafos, auspiciaba las guerras.
López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.
El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.
Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.
Los enterraron juntos.
La nieve y la corrupción los conocen.
El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.

1985






Rodolfo Walsh
Operación masacre


A treinta años de su desaparición

El 9 de junio de 1956 los generales Tanco y Valle se sublevaron contra el gobierno de facto que había destituido a Perón en septiembre de 1955. El levantamiento fue reprimido brutal e ilegalmente. Hubo muchos muertos, de los cuales sólo siete cayeron en acción.
En los basurales de José León Suárez, un grupo de civiles –algunos de ellos relacionados vagamente con la conspiración; el resto, ajeno por completo a ella– fueron masacrados antes incluso de que fuera dictada la ley marcial. Unos pocos lograron escapar de la muerte, a duras penas.

En 1957, Rodolfo Walsh emprendió la investigación de estos hechos, cuyos resultados publicó en forma de notas en el diario “Mayoría” y, poco después, como libro.
Operación masacre, una de las primeras novelas de “no ficción” escritas en castellano, se anticipó en nueve años al New Journalism, es decir, la aplicación de procedimientos propios del género novela al relato de hechos verdaderos, como es el caso de Truman Capote y su famoso libro “A Sangre Fría”.

Rodolfo Walsh nació en 1927 en la localidad de Choele-Choel, en la provincia de Río Negro.
Su nombre integra desde el 25 de marzo de 1977 la larga lista de desaparecidos durante la dictadura militar iniciada en 1976. La carta abierta de un escritor a la junta militar –ejemplo de periodismo de investigación y denuncia, (fechada un día antes de su desaparición) fue su última palabra pública, palabra que no pudo ser silenciada con su secuestro ni con su probable muerte. Múltiples homenajes, debates, conferencias, jornadas, se han realizado tanto a nivel nacional, como en nuestra Ciudad, al cumplirse 30 años de su desaparición.
Es más que evidente que Rodolfo Walsh cumplió hasta el final de su vida con su compromiso de 'dar testimonio en momentos difíciles' como enuncia en aquella carta. Por ejemplo, en los cables de Cadena Informativa a partir de diciembre de 1976 y hasta su muerte, podía leerse como un copete, de su propia autoría:
'Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el Terror. Haga circular esta información'

Otras obras de Walsh publicadas son:
Diez cuentos policiales, Antología del cuento extraño y, en De la Flor: Variaciones en rojo, Cuento para tahúres y otros relatos policiales, Los oficios terrestres, Un kilo de oro, La granada y la batalla (teatro), ¿Quién mató a Rosendo? y Caso Satanowsky.


Boletín Literario Basta Ya! // nº 65 // Córdoba // Abril 2007

Staff:

Director: Eduardo Planas
Consejo de Redacción: Adriana Pozzo, Mariana Montenegro, Pascual Rousse, Jorge Luis Carranza, Hugo Conterno, Pablo Carrera. Caro Riachi (corresponsal en Oñati)

Colaboradores Permanentes: Raquel Martínez, Licurgo, Guillermo González
Colaboran en este número: Julia Valle, Erica Coronel, Mónica Ferrero
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del Basta Ya!
Este boletín se edita Quincenalmente y circula bajo Licencia Copyleft. Puede difundirse siempre que se mencione el autor y la fuente.
Web-blog: boletínliterariobastaya.blogspot.com
Suscripciones: email:
eduardoplanas2001@hotmail.com
“La tarea de ablandar el ladrillo…” Julio Cortázar


Pablo Neruda
Poema 06 // Te recuerdo como eras en el último otoño...



Te recuerdo como eras en el último otoño. Eras la boina gris y el corazón en calma. En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo. Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera, las hojas recogían tu voz lenta y en calma. Hoguera de estupor en que mi sed ardía. Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: boina gris, voz de pájaro y corazón de casa hacia donde emigraban mis profundos anhelos y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. Hojas secas de otoño giraban en tu alma.






Octavio Paz
Otoño



En llamas, en otoños incendiadas,
arde a veces mi corazón,
puro y solo.
El viento lo despierta,toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!
Busco unas manos,una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas,

celestes frutos de luz desnuda.
Busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros...
Y algo que no se sabe y dice "nunca"cae del cielo,d
e ti, mi Dios y mi adversario.

Poemas enviados por
Erica Coronel


Pablo Carrera
El viejo y el mar




Yo no sé cómo se me pasó de reseñar ¡La cocina de Fazzio! Siendo cliente de laprimera hora y debiéndoles ¡tantos buenos momentos! Ingratitud total.
Pero bueno, llegó la hora y prepárense a leer muchas loas hacia este buen señorque teniendo ya una trayectoria en pescadería, decidió avanzar sobre el rubrogastronómico para el deleite de todos nosotros.
El lugar: Mercado Norte de esta Ciudad. Si. Como en muchos destinos turísticos, donde comer en mercados y lugares un tanto alternativos es algo de todos los días, acá se convierte en algo que roza lo excéntrico. Empezó como un chiringuito al lado del local de pescadería y ya absorvió casi y un octavo o más de la superficie del edificio. Por algo es. El de boca en boca se trasladó de los primeros comensales a oficinistas de la zona, empresarios, algunas cuarentonas platinadas que hacen barra buscando novio aunque sea para un rato y gourmets o simplemente, amantes de todo aquello que se crió en un medio líquido.
Las instalaciones son básicas, limpias, nada estruendoso. Una crítica: usamos servilletas de papel aún. Que sólo son útiles a la hora de comer empanadas, el mejor de los inicios de esta larga amistad que se plantea con el local. Las empanadas son fritas, riquiísimas, obvio, de pescado. Recomiendo no pedir mas de dos, porque son llenadoras.

La carta, que mejoró bastante de la hojita de los orígenes, plantea entradas y platos principales. Paella es buena opción si se llega temprano, porque a veces queda en la paellera un rato de más y un mínimo de sancocho se nota al gusto. Está a la vista el paellódromo y uno puede evaluar maso como viene la mano.

Todo, absolutamente todo, es recomendable. Las cazuelas, la ensalada tibia de mariscos, los ostiones a la parmesana, las cálugas de abadejo, las pastas con salsas de mariscos o rellenos de salmón, las fajitas de mariscos, las ostras, las picadas, que dicen que son para dos, pero cuatro, complementando con empanadas, tiran, los langostinos apanados... Siempre hay sugerencias, que son atinadas e igualmente apetitosas.Yo tengo debilidad por un plato en especial: la torre de mariscos. Está hecha con capas de panqueque, entre los que se van colocando diferentes mariscos y salsa tipo golf. Se prepara mientras dura el calor, es riquísimo como entrada o como plato único.

Vinos y bebidas, surtidito, no esperen LA bodega, pero saben salir adelante.Gaseosas de la línea de Coca Cola. La atención es muy buena, Mercedes te recibe y te ubica en una mesa de lo más gentil. De ahí en más, quedás en manos de las chicas que, como la demanda es tremenda, a veces demoran un poco en llegar hasta la mesa.

Recomiendo ir temprano, sobre el mediodía. Alrededor de la una, ya como que revienta el lugar y hay que esperar. Los postres... ¿alguien llega a los postres? Los precios no son lo mas barato del mercado, pero tampoco hay que pedir un crédito al banco para ir. Aparte, vale la pena el gasto.

La cocina de Fazzio
Mercado Norte de esta Ciudad, entrando por la puerta que apunta hacia
Sarmiento, hacia la derecha, al lado de la pescaderia de Fazzio TE.:4461621
De lunes a sábado, al mediodía únicamente.

Nota: Para los acompañantes, los que no le gustan los mariscos o no pueden comer por algún problema de índole médico (alergia, etc.), se hace saber que podrán degustar exquisitos pollos.


Mónica Ferrero

En tierras de la minera




En los tiempos en que Macondo era una aldea de casas de barro y cañabrava a la orilla de un río que corría entre piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos, el abuelo levantó la casa, de adobones de 80 cm de ancho y cañizo, alrededor de la cual se levantó el pueblo y se afincó la familia y la casa era el pueblo y la familia era el pueblo, porque a leguas a la redonda no había más que esa casa y esa familia y ese pueblo. Y después de esa casa y la casa de sus cuñados y la casa de sus hijas y la casa de sus nietos, dispuestas en cuadrado alrededor de la casa enorme de adobe y cañizo, el abuelo levantó el oratorio de adobe y cañizo, con campanario y puertas de cardón, donde todas las madrugadas, antes de salir a cinchar por los tolares, entre los dos arcabuces inverosímiles y los ramos de momias de siemprevivas, leía una biblia costrachosa en un zafarrancho de hebreo o, a lo mejor, de griego y aymara, que había traído en los tiempos del diluvio universaldesde Bolivia y que nadie más que él entendía y aplicaba tan bien a los avatares e interrogantes cotidianos. Apenas comenzaba a clarear, con su traje de picote, los anteojos rengos, la cabeza rapada por el frente y sobre la nuca una coleta de pato, el abuelo Demetrio sacudía la campana con ímpetu milenarista, para que la familia se arrodillara sobre el piso de tierra apisonada a recibir la palabra de un Dios indescifrable. " ¡Es palabra del Señor! " . Y si el Santula se dormitaba sobre sus rodillitas huesudas de biafrano o la Panfi, aprovechando la penumbra, se acuclillaba con las palmas en el suelo, les arreaba un chicotazo con una rienda penitencial en el lomo flaco, sin perder nunca el hilo del discurso...

Eran tiempos crueles y aciagos como los de Macondo y sobre los ranchitos pardos y los riñones reventados sobre los sembradíos de maíces ralos y papas llenas de ojos campeaba una eterna nubazón de sequía que no dejaba lugar para ternezas, ni remilgos. El abuelo, antes de ser esclavo de la Virgen de Punta Corral y anarquista, había descubierto oro del bueno, entre Cueva del Viejo y Guayatayoc y le gustaba embarullarle los sesos a los chicos con sus mapas ilusorios de tesoros dibujados con ramitas de sauce en el polvaredal y sus hitos mentidos de ciénagas infranqueables, cañadones secos y precipicios funestos, que terminaban en una carcajada ladina que hacía relumbrar el único oro de sus molares ante los ojos fascinados de los críos, que ya soñaban paraísos de bicicletas y muñequitas rubias. A unos cuantos kilómetros de distancia, donde las mujeres no bajaban para no soliviantar apetitos soterrados que la Pachamama apenas alcanzaba a sujetar con sus partijas de coca y chichita, los socavones se empachaban de mineros para saciar las gulas insaciables de desgracia humana del Tío.-

Por ahicito nomás, atravesando las escarchas de la mañana y los solazones de la siesta, estaba la escuela de la srta Leticia, de guardapolvo duro de almidón Colman y boca pintada de Marylin Monroe del Altiplano. En una sola sala para todos los grados, la srta., rancia de tantas solterías, enseñaba a leer a los changuitos montaraces en su único libro de latas de aceite de camión de la Minera - " K-AA-SS-T-R-OOL " - y las cuatro operaciones en su pizarrón de piedritas de payana. Los tiempos eran crueles y aciagos y como no había hospitales, ni médico más que para los billetes de los gringos, se curaban las tristezas infantiles por el abandono de las madres vendedoras ambulantes o, simplemente, erráticas con medallitas de narices de zorro, los prolapsos con emplastos de vinagre y los pulmones picados con rogaciones a Santa Bárbara y se morían los chicos y las parturientas y los viejos como moscas. Pero no importaba nada, porque los carnavales preñaban puntas de chinitas entre los fermentos harina, agua florida y aloja volteadora entre los churquis y a los nueve meses se reponían guaguas, sin padre conocido, pero con rasgos de huachitoritos y suris.

Y la fiesta de San Juan entreveraba sangres de tíos con sobrinas, de primos con primas, de padrastros con hijastras al calor de las hogueras y para la Señalada, la Pachamama metía de nuevo la cola en los casoríos de los rebaños y para el año ya había otra vez guaguas de sobra para amenizar velorios de angelitos y colchones de viudos. En las noches de lunas desgarradas, los mineros jubilados por asmas de saturnismo remordiendo los alveolos contrabandeaban panes de sal y máquinas de coser Singer por las veleidosas fronteras con Chile, a lomo de unas mulas resabiadas como el destino que sabían, cuando la puna tumbaba jinetes en sus barrancos de oxígeno inconsútil, plantarse en ese mismo lugar impertérritas, al cabo fieles, a pesar del ruiderío de los bichos peligrosos y las ventoleras, hasta que el desmayado recuperaba el sentido y montando de nuevo, apuraba el tranco para eludir la saña de alguna patrulla perdida. La vida era así: cruel y aciaga, como una víbora que se muerde y envenena la propia cola.

Por eso no importó nada cuando en mayo del ´46, las comunidades se levantaron y confundidas con un misachico incomprensible, marcharon hasta Buenos Aires, donde atendía un Dios con sonrisa de Perón, a exigir expropiaciones de latifundios según derechos escritos en los quipus milenarios de sus falanges.Pero esa Buenos Aires tan lejos y tan sorda como capital que era, no entendió nada durante los noventa días y noventa noches que los hombres tardaron en llegar desde las tierras altas y todavía los días y las noches que se tomaron los políticos para llenarle las orejas al líder y correrlos con la policía de la Plaza de Mayo, preocupados en que otros cabecitas negras pudieran refrescar las patas mortificadas en la fuente.

Y tampoco, importó nada cuando casi treinta quipus después, los pirquineros se armaron para pedir jornada de dieciséis horas en la vetamina y seguro social para los siniestrados en accidentes de trabajo y por la 1814, con que San Perón se había resarcido ante los ojos oscuros, pieza con excusado para tres familias y coparon los jardines exuberantes de Mr. Flow a 5.000 metros de altura sobre el mismo páramo y desde el Molino, la Usina y el Sterling volvieron a caminar hasta la capital bajo la balacera de los alfereces.
Ni importó nada que los capataces se escaparan en helicópteros que no tocaron siquiera esta puta tierra que la gendarmería y los jueces decían que no era ni argentina, ni las mujeres cargaran dinamita en los rebozos junto con las guaguas chicas y velaran los muchas jornadas que los hombres tardaron en llegar a los mostradores en que diputados y comisarios se olvidaban de la soberanía nacional, la independenciaeconómica y la justicia social que en setenta explotaciones distintas se embolsaban los avioncitos yanquis todos los meses.

Y tampoco importó nada, cuando el Santula, un poco por "¡chango diablo!, como lo reprendía la abuela antes del guascazo por las corvas cuando descuidaba los corderos por agujerear bateas con el rifle del Carlos o robaba mazamorras para engatusar las tripas siempre hambreadas de guacho, un poco porque la vida estaba tan enrevesada con la muerte por esos pedregales, imitando a Leonardo Da Vinci, según explicó la srta. Leticia, se largó al precipicio, como el alma cimarrona venteando la libertad, con un paracaídas de ponchito, prolijamente cosido el agujero para la cabeza con hebras hiladas de oveja, y se malogró para siempre allá en el fondo ... justito al frente de la cueva donde el abuelo, cien años atrás había escondido el oro de mierda que tantas felicidades hubiera podido pagar en la capital.


Elsa Borneman // Gary Di Pietro

Puentes



Yo dibujo puentes para que me encuentres
un puente de tela con mis acuarelas
un puente colgante de tiza brillante
puentes de madera con lápiz de cera.
Puentes levadizos, plateados, cobrizos,
puentes irrompibles, de piedra, invisibles
y tú, ¿quién creyera!, no los ves siquiera
hago cien,diez,uno, no cruzas ninguno
mas como te quiero dibujo y espero…

bellos, bellos puentes, para que me encuentres.


Pascual Rousse
A quien pretende matar las ideas



Tras varias horas de agonía, ayer murió Carlos Fuentealba, el docente neuquino herido durante la represión de la Policía del gobernador Sobisch. Tenía sólo 40 años y los recuerdos hablan de su esmero y hombría de bien. Las fotos de los noticieros lo muestran sonriente mezclado con sus alumnos. El miércoles, durante una protesta en la ruta 22, Carlos fue alcanzado en la cabeza por una granada de gas de la Policía que atravesó la luneta de su auto. Las imágenes muestran los gestos desesperados de sus compañeros por salvarlo. Ante la funesta noticia, se recrea el hecho, como una forma de condenar a esta hiena asesina que descerrajó la granada y realzar la figura de Carlos, un humilde maestro de provincia. Este bendito país sigue sembrando sus tierras de mártires. ¿Hasta cuándo?
El arma se disparó.
La boca de fuego escupió violenta e indiferente su andanada de muerte, la trayectoria en parábola perfecta, buscaba su alcance efectivo. El impacto en el vehículo, las trizas del vidrio, la cínica sonrisa de la hiena era todo uno. El chacal sabe que esos proyectiles no son elementos eficientes para producir la muerte, por lo cual apunta como no debe, en forma casi horizontal y de muy corta distancia.

La bestia repasa cuidadosamente en su limitadísima neocorteza las bases de su impunidad, pero cuando su éxtasis es supremo es cuando descubre que ha dado en el blanco y este se ha transformado en rojo rutilante.
La sangre arterial mezclada con cabellos y detritus de pólvora y residuos sólidos, negro de humos y pensamientos se escapan por el mortal orificio. Casi se los puede ver, el primero que se escapa es para descomprimir la sorpesa bañada en líquido cefalorraquídeo; el segundo es para unos niños que jugando atraviesan su vida entera; el tercero es para otros niños, muchos más que han recibido sus enseñanzas, a quienes ha educado, Juanes, Florencias, Jazmines, Joses, Tomasitos, Ivanes…¡ah! Pero si no estuviera muriendo, sonreiría…Marcelitas…Facundos…Pablitos…Ayelenes…¿que pasó?...les pedí para el lunes el trabajo de tecnología, oh y todavía tengo que corregir las evaluaciones de la semana pasada, espero que mi esposa…ah mi esposa… se acuerde de pagar los impuestos, eso es algo sagrado, tengo sueño, no siento mis manos ni mis piernas, siento que vuelo y a la vez que no despego del suelo.
Mientras tanto, en medio de la calle, la hiena sonríe inmutable y sedienta de no se sabe qué borbotón de sangre que no beberá. Sangre noble y sabia que sale de un cerebro del cual nunca abrevó, aprieta el siniestro e inútil fusil contra su pecho y sueña con quien sabe qué recompensas. Da la vuelta, enfunda el arma, sube al caballo azul de acero, hincha su pecho, ha cumplido con su deber y piensa: “¿las ideas se pueden matar?” Despeja rápidamente su corta mente, aprieta el acelerador, se dirige a su casa.
Entre tanto, la mustia cabeza del empobrecido maestro ya vacía de vida yace derramando su contenido orgánico sobre el viejo y gastado tapizado, el del vehículo noble y antiguo que lo llevaba a la escuela. Pero esa vida se mantiene vegetativamente porque en un superlativo soplo gestual lo va a inmortalizar, dará vida con sus órganos nobles a varias personas que seguirán su camino gracias a él. La hiena llega a su casa, rutinariamente oloroso a la sangre ajena. Su hijo corre a saludarlo llorando tembloroso, lo besa y le dice al oído: "papá, papá... el lunes no tendremos clases, alguien muy malo mató a mi maestro…”
Afuera la noche arropaba la ciudad de un pésimo gris plomo con un fuerte y nauseabundo olor a impunidad.



Cine
La novia siria


Dirigida por Eran Riklis, con Hiam Abbass, Makram Khoury, Clara Khoury, Ashraf Barhoum, Eyad Sheety.

Bellisima coproducción francesa-israelí, que hace patente a través de un drama familiar relativamente privado el estado absurdo a que está sometida la población que sufre los conflictos sociopolíticos en Medio Oriente. El pueblo druso, islámico, habitante de las Alturas del Golán, territorio originalmente sirio pero ocupado por Israel desde 1967, carece de nacionalidad propia a causa del litigio, y su documento de identidad reza "nacionalidad indefinida", por ridículo que parezca.
Los habitantes de esa zona se encuentran divididos entre quienes se oponen a la ocupación israelí y siguen ligados a Siria y los colaboracionistas de Israel, con el agravante de que cuando un druso atraviesa la frontera para ir a vivir a Siria, tiene prohibido el reingreso.
Este mundo fracturado está reflejado en la historia de una familia cuya hija menor va a casarse con un pariente que no conoce, y que vive en Siria, y es un famoso actor de televisión. Para festejar la boda y despedir a la novia se reúne la familia en el hogar, cuyo padre es un rebelde combativo que está siendo observado por la policía israelí. Uno de sus hijos lleva adelante difusos "negocios" en Italia; el otro ha violado los mandatos del clan al unirse a una extraña, vive en Rusia y es considerado un paria, mientras que la hija mayor, verdadera protagonista del drama, es una rebelde que no acata las tradiciones y lucha por los derechos de la mujer. La interpreta Hiam Abbass, a quien acabamos de ver en El paraíso ahora como la madre de uno de los suicidas.
La película es una versión árabe de las comedias costumbristas de casamiento, sólo que en elnmarcada en la conflictiva situación de medio oriente. El guión escrito por el director israelí Eran Riklis y la periodista y documentalista palestina Suha Arraf tiene un evidente fin didáctico y baja línea sobre una realidad política y social tan dolorosa como absurda. ¿Como es la vida de las personas bajo una ocupación militar que dura ya 30 años?
La película se inscribe en la nueva corriente del cine israelí que dirige una mirada crítica sobre la conducta de Israel hacia los árabes que viven en su territorio (es el caso de Close To Home y los documentales El muro, 5 Días, Zero Degrees Of Separation, Ruta 181 y la obra de Eyal Sivan, todos films vistos en los últimos festivales, y la recientemente estrenada Caminando sobre el agua).
Resulta demasiado ambicioso pretender resumir toda la dimensión del conflicto y sus consecuencias tan complejas en un solo film. Muestra también la incapacidad de las Naciones Unidas para solucionar un enredo político y burocrático que somete a una familia. Gruesa parábola de una situación política que trasciende a toda Asia Menor.




Walt Whitman
Canto a mí mismo

Yo me celebro y me canto a mí mismo,
y lo que yo poseo, habrá de ser tuyo,
porque todo lo que tengo, forma parte de ti,
y hasta cada átomo de mi cuerpo te pertenece.

Me entrego al ocio, junto con mi alma,
y en mi holganza, me tiendo
con mi fantasía, para mirar
el crecer de las hierbas del verano.

Mi lengua, los átomos de mi sangre, nacieron aquí,
de esta tierra y de este aire.
Nací de padres, que nacieron aquí
lo mismo que sus padres,
de esta misma tierra y en este mismo aire.
A los treinta y siete años, y con la salud perfecta,
empiezo mi canto,
Que espero no terminar hasta mi muerte.

Dejo a las cismas y escuelas detenidas.
Me aparto solo un momento y no las olvido.
Y ahora, aquí, quiero ser el fin del bien y del mal,
concedo hablar a todos y resistir todos los peligros.
Naturaleza sin freno, y energía original.


Walt Whitman (1819 //1892). Ocupa el primer lugar entre los poetas norteamericanos


Juan Gelman
Final



La poesía no es un pájaro.
Y es.
No es un plumón, el aire, mi camisa.
No, nada de eso. Y todo eso.
Sí.
He roto un violín contra el crepúsculo
Para ver qué pasaba,
Me fui a la piedra y pregunté qué pasa.
Pero no. Pero no.
Aún no.
¿Me olvidé acaso del pañuelo aquel
Donde gira en silencio un vals antiguo?
No lo olvidé, miradme la mejilla
Y os daréis cuenta, no, no lo olvidé.
¿Me olvide del caballo de madera?
Tocadme el niño y me diréis que nó.
¿Y entonces, qué?
La poesía es una manera de vivir.
Mira la gente que hay a tu costado.
¿Ama? ¿Sufre?¿Canta? ¿Llora?
Ayúdala a luchar por sus manos, sus ojos, su boca, por
el beso para besar y el beso para regalar, por su mesa, su
cama, su pan, su letra a y su letra h, por su pasado –
¿acaso no fueron niños?- por su porvenir -¿acaso no serán
niños?- por su presente, por el trozo de paz, de historia y
de dicha que le toca, por el pedazo de amor, grande, chico,
triste, alegre, que le toca, por todo lo que le toca y se le arre-
bata en nombre de qué, ¿de qué?
Tu vida entonces será un río innumerable que se lla-
mará pedro, juan, ana, maría, pájaro, plumón, el aire,
mi camisa, violín, crepúsculo, piedra, pañuelo aquel, vals
antiguo, caballo de madera.
La poesía es esto.
Y luego, escríbelo.


Violín y otras cuestiones” // Seix Barral, 2006

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