martes, noviembre 07, 2006

BOLETÍN LITERARIO NRO 58 / NOVIEMBRE 2006





arcano al prójimo
La palabra tiene gestos, malabares, ropajes.
Toda.
Que no nos aleje:
-quieres, quiero.
-no quieres, quiero.
No entremos a la palabra,
-porque no-
entremos al amor.

mapa
Con este tablerito de los días
Pasarán y pasarán
Pero ni la última quedará.
Palabras
Miniaturas imprecisas
Pequeño reinado del más débil
Terribles herramientas
Gestos para ambos en una sola estación
Trencito rumbo al más osado recorrido
Invierno que lleva nuestro nombre.-

verdá i
Sacáte el adjetivo,
Que molesta.
Cuando hablamos decimos cosas
Hacemos cantidades de palabras
Pero si alguna vez
Aprendemos a decir juntos
La palabra que somos
Se va a estallar una lámpara en la lengua
Una música en el tiempo
Increíble dignamente
Y entonces
Seguiremos charlando
Seremos verbo
Belleza en movimiento.

fernando francisco bellino
“sostener la palabra”

(una colaboración de mariana r)


Comprobamos así que muchas palabras tienen en su comienzo significados ocultos y a veces contradictorios con sus significaciones sociales actuales. Pero seamos claros: el estudio etimológico no es un camino hacia el pasado, un retroceso. No se trata de recuperación sino de reinterpretación. Es el descubrimiento del sentido de las raíces que persisten transformadas en las palabras de ahora. Es el descubrimiento de lo que está oculto, de lo que somos y no sabíamos. Las raíces de las palabras no están atrás, en el pasado: están en lo profundo del aquí y ahora. Si las palabras hubieran dejado sus raíces en el pasado, se habrían secado, habrían muerto. La etimología, que consiste en rastrear las raíces, significa desenterrarlas, exponerlas al aire. Y esta operación debe hacerse con sumo cuidado: como pasa con las plantas el shock que pueden sufrir al quedar expuestas inapropiadamente puede ser fatal.”
(
Ivonne Bordelois, fragmento de Capítulo I “Entrada en la materia”, de Etimología de las Pasiones)


"
Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes, ni mártires. Cada lucha debe comenzar de nuevo, separada de las luchas anteriores, la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como una propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”.
Estos conceptos, vertidos por Rodolfo Walsh hace más de treinta años, dan cuenta de una realidad que los oprimidos sufrimos en forma permanente: la alienación respecto de nuestra propia historia. Las “verdades” difundidas masivamente sobre el pasado son normalmente interpretaciones construidas desde los núcleos de dominación ideológica de las clases dominantes para garantizar su poder. La derrota sufrida por las clases populares en los 70 llevó a que durante las décadas siguientes no haya habido voces organizadas desde el campo del pueblo en condiciones de dar batalla ideológica necesaria para impedir esta expropiación del pasado de la que hablaba Walsh.

Colaboración de patricia diaz bialet ( Bs. As.)


boletín literario basta ya! / nº 58 / noviembre 2006
staff :director: eduardo planas
consejo de redacción: adriana pozzo,
mariana montenegro, pascual rousse, caro riachi (corresponsal en oñati)

colaboran en este número: hugo conterno, mariana r.colaboradores permanentes: pablo carrera, raquel, licurgo
los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del basta ya!
web-blog: boletínliterariobastaya.blogspot.com
suscripciones: email:
eduardoplanas2001@hotmail.com

la fiesta de la palabra
por ivonne bordelois
la nación line cultura - 9/octubre/2005

Se entregó el Premio Ensayo LA NACION-Sudamericana 2005 en un acto celebrado en el Alvear Palace Hotel. La ganadora, Ivonne Bordelois, pronunció un discurso que reproducimos

Quisiera contarles una pequeña historia de este libro.
Mi libro anterior, La palabra amenazada (Libros del Zorzal), nacido de un artículo publicado por LA NACION, alcanzó una repercusión imprevisible y generó una cadena de contactos muy diversos y muy ricos: me llamaron grupos de músicos, talleres literarios, asociaciones de psicoanalistas, asambleas barriales, universidades y colegios -todos para seguir comentando los temas planteados. Sentí entonces con mucha fuerza que el tema no me pertenecía subjetivamente, sino que estaba en el aire como el propósito firme de un grupo muy vital de procedencias sociales e ideológicas muy diversas.

El material que fue naciendo de esas conversaciones representó un aterrizaje existencial y concreto: un despliegue, en lo cotidiano e inmediato, de la crítica y los proyectos que implicaba La palabra amenazada.

Naturalmente, fui tomando nota de toda esta reflexión comunitaria, y cuando se abrió el concurso pensé que fusionar todas estas ideas en un ensayo sería la prueba de fuego para la validez de mi empeño en contagiar a los argentinos la pasión por el rescate de la palabra. Mi estrategia y mi propósito fundamental fue convencer al jurado de que la palabra es una prioridad absoluta para nuestra recuperación como sociedad hablante y pensante. Naturalmente, tuve en cuenta que los temas políticos, históricos, económicos y sociales, que son los que prevalecen en este momento, serían rivales legítimos en estas circunstancias.

Me pareció importante, además, trazar un diagnóstico severo sin dejar de señalar, al mismo tiempo, los proyectos que pudieran volver más visible una conciencia del habla que nos devuelva plenamente la confianza en la energía y alegría de la palabra, esa fuerza sagrada que a pesar de todo permanentemente nos habita. El premio, entonces, no me corresponde exclusivamente como persona sino -eso creo y eso espero- como representante de un viviente y vigoroso grupo que está alerta ante los ataques que sufre la palabra, sí, pero que también sabe que esos ataques no pueden nunca destruír ese carozo central de gozosa identidad y comunidad que es nuestro lenguaje.

Estamos entonces ante una batalla que no es sólo una batalla sino también una esperanzada celebración. Estamos ante la fiesta de la palabra.Mal traída y mal llevada como está, la palabra encuentra lugares de resistencia, y este libro quiere ser ante todo un lugar de resistencia. Si la palabra está bajo fuego enemigo es porque la fuerza y el poder de la palabra son temibles, y de allí la necesidad de aniquilarla. De la palabra nace el espíritu crítico y la inspiración creadora, de la palabra el juego, el poema, el canto y el amor, de la palabra nacen la memoria y el conocimiento, de la palabra nace la libertad. Y si se quiere destruir con tanto ahínco la palabra es porque se necesita una sordomudez fundamental para aceptar la inmensa cantidad de chatarra política, comercial y mental que nos rodea y nos asfixia sin cesar.Yo propongo, en tren de celebración, que salgamos de los bellos salones del Alvear, de esta preciosa y generosa fiesta que nos ofrecen La Nación y Sudamericana. Salgamos en un vuelo imaginario de nave espacial, en un vuelo feliz, y aterricemos bajo las estrellas en algún lugar desierto y desnudo de La Pampa, donde brillara como la zarza ardiente un inmenso fogón. Y acaso entonces nos encontraríamos con Don Segundo Sombra contándonos un cuento endiablado, con Borges entonando una ironía, con Martín Fierro, consolándose con su cantar como el ave solitaria. Y en el centro de la fogata, ardiendo sin consumirse, la primera página del Facundo de Sarmiento. Y alrededor, cantando, Leda Valladares y una desgarradora coplera colla; y Ana María Bovo más allá contando sus deliciosos cuentos, y María Elena Walsh con una canción para los chicos, y un cantautor de San Telmo, y un payador amigo de Félix Luna entonando sus estrofas, y un grupo de chicos cantando en un rincón de barrio una canción de Jorge Drexler.

Y Olga Orozco recitando un poema como si fuera un tango y cantando un tango como si fuera un poema, y el Teuco Castilla, tan hijo de su padre, el gran Leopoldo Castilla tan de Salta, diciéndonos de sus grandes viajes estelares, y Santiago Kovadloff improvisando con su maravilloso pico de oro, y los talleres de Marcos Silber y Ana Emilia Lahitte derramando poesía por todas las rincones, y Fabiana Rey inventando y dramatizando grandes diálogos de poesía con retazos de poemas de Alejandra Pizarnik y de Idea Villarino.

Y más y más y más. Y nosotros felices, emborrachándonos de alegría con las hermosas palabras que sí supimos conseguir.Y siguiendo con nuestra fantasía, imaginemos luego que la nave espacial nos devuelve a un living donde nada falta pero acaso todo sobra, un living donde estamos sí, muy seguros, pero también secretamente aburridos hasta la muerte, un living donde se nos dispensan semanalmente treinta horas de fútbol, veinte de recetas culinarias, cuarenta de niñitas desnudas y cincuenta entre discursos políticos y discusiones económicas o telenovelas bocasucias, que más o menos en algún momento parecen llegar a ser lo mismo. Entonces recordaríamos el gran fogón apasionado del que venimos y sentiríamos que detrás de todas esa hojarasca, detrás de toda esa mentira, detrás de toda la blasfemia, detrás del chisme mal nacido y del griterío ensordecedor, detrás de toda esa vieja y arrastrada trivialidad que aún no hemos desandado, se esconde la negación de la palabra, la férrea voluntad de destierro de la palabra, un exilio que se nos impone contra nuestro deseo más profundo, contra nuestra inocencia y transparencia más profundas.

Yo pido y exijo para todos nosotros el lugar de la palabra. Palabras para extendernos al sol y para bañarnos de luna. Palabras para hacer un fuego, palabras para hacer un juego, palabras para hacer el amor, palabras para hacer la paz, palabras para rehacer y renacer nuestro hermoso, querido y vilipendiado país.
Hermosas palabras, palabras ciertas, palabras que nos curen y nos hagan resucitar. Palabras dignas, ardientes, transparentes, valientes. Palabras para celebrar la palabra. Para nosotros, para nuestros hijos y para todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino.


dvd - calle 54 - jazz del lado de acá
Este es un documental-musical dirigida por Fernado Trueba en donde participan: Tito Puente, Chucho Valdés, Bebo Valdés, Jerry González, Gato Barbieri, Chano Domínguez y otros.

El filme tiene sus añitos, data del año 2001, pero es realmente hermoso.
El director, el español Fernando Trueba, apenas les arranca algún testimonio a los homenajeados, apenas retrata sus lugares de orígenes (Cuba, España, Suecia o Puerto Rico), y apenas relata con su propia voz un mini currículum a modo de presentación de cada uno de los músicos que van pasando por la pantalla. Lo demás, o sea casi todo, son planos perfectos, una edición que no da respiro y música, mucha música.
Se destacan: los pies descalzos de la pianista brasilera Eliane Elias jugando con los pedales de un piano, su figura sensual bajo un largo vestido negro contorneándose sobre el teclado y su virtuosismo; los dedos del pianista dominicano Michel Camilo moviéndose sobre otro teclado a velocidades sobrehumanas; los dedos vendados y magullados de Jerry González adueñándose de una trompeta y unos anteojos negros que dan que hablar; la lengua de Tito Puente rebosante de alegría, su pelo como un sol platinado saltando sobre los timbales; la paradójica suavidad de un gigante (por tamaño y talento) llamado Chucho Valdés para acariciar el teclado, los cruces de miradas entre este último y su padre Bebo Valdés, piano contra piano y cara a cara. La actuación de nuestro Gato Barbieri es antológica.
Primeros planos todos, que evidencian el placer de hacer música. Fernando Trueba logra captar la esencia del llamado jazz latino, esa música que se dice surge y cambia en cada interpretación. Allí está el director para documentar este momento único, el lugar, el espacio en el que el milagro ocurre. Y nosotros, los espectadores seguramente agradeceremos ser testigos de todo ello, desde nuestro mullido sillón.
El jazz del lado de acá tiene cuerda para rato.
eduardo planas


volver
Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo:
"Tuya es su vida, tuyo es su querer",
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.
Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir, que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombraste busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenan mi soñar.
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,

que es toda la fortuna de mi corazón.

c. gardel – a. le pera



almodovar el hombre de la mancha

VOLVER con Penélope Cruz y Carmen Maura, dos de sus actrices fetiches.
En su último filme recupera los temas centrales de su arte: las mujeres y su fuerza vital. El tango de Gardel y Le Pera describe las emociones que se desencadenan en la historias de madres e hijas, de hermanas y de amigas. …TENGO MIEDO DEL ENCUENTRO CON EL PASADO QUE VUELVE…

El regreso a ese pasado, visto con los ojos del presente, es lo que da vida a su última película. Sin embargo la razón más profunda de su existencia habrá que buscarla en otra parte. Tal vez en el ahora confesable temor a la muerte que manifiesta el propio ALOMODOVAR.
No por casualidad VOLVER se inicia con una escena más que elocuente un parsimonioso travelling que oponiéndose a la fuerza del viento, recorre un cementerio, motrando las tumbas que un grupo de mujeres se empeñan en dejar brillantes. Enmarcado en un “naturalismo surreal” definición genérica que solo puede habitar el manual cinematográfico de alguien que muy a su manera no deja de ser iconoclasta, el filme de Almodóvar hace de la muerte una presencia constante (una tía anciana que fallece a poco de comenzar la película, un padre acosador asesinado por su propia hija), una madre que “vuelve” del más allá, para reparar un desencuentro harto doloroso, una vecina acorralada por el cáncer, los terribles secretos de familia. Todo tratando de exorcizar la muerte. Por eso no ha de sorprendernos que una película tan cercana a la muerte, sea por otra parte un homenaje a la vida. MAS PRECISAMENTE A LA FUERZA VITAL DE LAS MUJERES las que paren, las que trabajan, las que crían a sus hijos, las que se las arreglan solas o entre ellas, las que lo formaron sentimentalmente. A fin de cuentas, las que dan sentido a la palabra vida. Pedro Almodóvar ha vuelto a su pasado sin necesidad de hacer un filme autobiográfico. Ha vuelto a la comedia kitsh, a la mujer como centro rector del Universo. Qué pasa con el hombre en esta historia, que está como ausente patentizado en el desencuentro que “simplemente” tiñe de dolor a tanta mujer. El hombre como macho cabrío casi unido al bajo astral, a lo escatológico.

Adonde no ha tenido que volver Almodóvar es al buen cine, a la excelencia artística, a un estilo polémico como personal. Simplemente porque de allí nunca se fue.
(roberto valle con la mirada de adriana irene)


perfume de naranjo en flor
A rigor de verdad, no vi ningún naranjo.
El sábado a la noche partió el equipo gastronómico de gira y terminamos en barrio General Paz, más precisamente, en Pringles y 25 de Mayo. El lugar: El Patio de Los Naranjos. Justo en la esquina está San Honorato (ya cuando cobremos aguinaldo en una de esas vamos) y al lado, en el mismo solar, sobre Pringles, el destino elegido.
El acceso es como un mini jardín, con dos macetones, uno a cada lado de la puerta, a los que le cambiaría lo que tienen porque se secaron esas plantas, y hace un buen rato ya. Que no me vengan con la deco de yuyos secos porque no da. Sí hay también unos jazmines, de los chicos (creo que les llaman de leche), que perfuman que da gusto. Y de ahí nomás, puerta y al salón.
Salón es un decir, porque parece un estacionamiento bien decorado: es un patio abierto, con techos de chapa (se largo a llover y la parte del medio, que está abierta, fue rápidamente cerrado por los mozos), a un costado las mesas, al otro, la cocina (a la vista, interesante).
La propuesta es simple, nada de complicarse la vida: dos menúes, ambos al mismo precio. Uno propone una fondue de queso (no es de las mas felices que he comido), y para mojar, trae panes saborizados (hasta hoy me pregunto con qué), cerdo y verduras a la plancha (a full los zapallitos y los morrones, anche espárragos y coliflor) y unos champignones salteados que sí, hay que reconocer, estaban muy ricos. La otra alternativa son tapas, medio pobretonas nomás: un escabeche de atún, un montadito de confit de lomo (de confit poco: parecía charqui!), sorrentinos de verdura y ricota (fritos) y tortilla de papas y espárragos. Postres: flan de naranja con salsa de chocolate (la de frutos rojos que anuncian la deben para la próxima), manzanas asadas con un coulis creo que de hinojo, o helado. Tres copas de vino (Dalton, tinto o blanco, o Etchard Privado Torrontes), u ocho de cerveza o gaseosa o agua mineral libre. El precio: $ 25 por persona (veinticuatro y algo en realidad, pero como que eran veinticinco).
Si alguno tuvo la oportunidad de ir hace un par de años, cuando el lugar abrió, reconocerá conmigo que eran más originales las propuestas. Ahora como que se quedaron un poco en el tiempo. Y mi coequiper de oficina me apunta que la fondue ya como que peina canas en la alternativa, porque el fue hace un par de meses y ya estaba (y yo creo que fui hace un año y también estaba porque recuerdo haberla comido!!!!). Estaría que se jueguen y vuelvan a la anterior y sana costumbre de andar cambiando cada tanto la carta. Si van a ser muchos, conviene reservar: 4535252
pablo carrera



la tarea de ablandar el ladrillo …”. julio cortázar



fuerzabruta

Diqui James, uno de los dos fundadores de De la Guarda y Gaby Kerpel, compositor musical de DLG, se embarcan en un nuevo proyecto con el objetivo de seguir creando y continuar la búsqueda de motivación e innovación.

SEÑORAS Y SEÑORES
TODO LO QUE SUCEDE AQUÍ ES REAL. TAN REAL COMO SU PERRO.
NO HAY DECORADOS. NO HAY CONVENCIONES TEATRALES. TODO TIENE UN ROL EN LA ACCION. Y USTED TAMBIEN. PREPARESE.
NADIE SABE EL SIGNIFICADO DE LA OBRA PORQUE NO LO TIENE.
QUEREMOS CREAR UN SUEÑO EN COMUN. REAL. TANGIBLE.
EL ESPACIO SE MODIFICA DURANTE TODA LA OBRA. ACOMPAÑE. DEJESE LLEVAR
USTED NO PARTICIPA , FORMA PARTE. HERIDO. FESTEJANDO.
LO INVITAMOS A ESTRELLARSE CONTRA SU PROPIA SENSIBILIDAD, SIN TRADUCCION, SIN ANESTESIA. BRUTALMENTE FELIZ.

Una vez que se ingresa a la carpa armada para la función, la música tecno invade el espacio teatral y el espectador interactúa en forma permanente.
Nos encontramos con el hombre URBANO ese que camina, camina, corre y sortea obstáculos durante todo el día, que se desencuentra con los otros urbanos de la postmodernidad.
Que se siente agredido, ofendido y con la mirada indiferente de los transeúntes, que sube escaleras rápidamente que lo llevan al vacío al que decide tirarse en forma grupal como manera de salvarse sin saber exactamente cual será el efecto, encontrando en esta decisión el desafío de la vida misma y la alegría del salto lo lleva a ese columpio de la infancia.

Los dúos hombre-mujer separados por papel metalizado, mirando uno hacia el norte y otro hacia el sur, y cuando intentan encontrarse se dan cuenta que pese al esfuerzo no pueden llegar porque cada uno está inmerso en su mundo cerrado y egoísta.

Los lugares comunes que son robados, como el bar, el pub, la socialización sin comunicación.

Cuanto hieren estas imágenes, al punto de sentir un Cromagnon individual, donde el urbano es herido una y otra vez con balas que atraviesan su dolorido corazón, una y otra vez, sin embargo por un instinto de sobrevivencia el urbano continúa, duerme y sueña con una mujer hermosa a la que nunca encuentra porque está suspendida en el aire y no llega a unirse en la vigilia.

Hasta que por fin llega la lluvia y anuncia como en el hogar de los abuelos, con esa casita de la infancia en que a veces sale la nona y otras el nono, si la lluvia continúa o sale el sol.

Pero aquí en este instante de tanta pérdida el urbano se reconoce con el agua que todo lo cura y apaga ese fuego que consume, para dar lugar al juego de la vida, al cambio de peso específico en el agua, a poder nadar, sentir, sonreir y hacer mil juegos, todos los juegos.
Luego el agua también se transforma y se pone violenta y ya son caídas fuertes que parecen totales y definitivas, sin embargo se emerge de este elemento para que entre todos los hombres se pueda crear la fiesta de la vida, los de arriba, los de abajo, todos juntos empezamos a sentir nuevamente la pulsión de la existencia en esta dimensión, la alegría, el movimiento y por último el tema de Regina Spektor.

espectadora la adri




Así
nace
FUERZABRUTA
un

sueño
que
surge y
crece en
forma
independiente,
reinventándose
a sí
misma convirtiéndose
en
una experiencia
única e
irrepetible


de vasijas y esas cosas

Agua por vino, no está mal el milagro.
El agua puede ser vapor, témpanos, glaciares, precipitación y arco iris.
Tanto el agua como la mujer son fuente de vida, pero distingamos: no es igual generar vida con un témpano, con una precipitación, con el vapor o con un arco iris. No es igual mirar una vasija, un cántaro, un vaso, un envase plástico o una copa.
El agua potable, por lo general, es insípida, incolora e inodora. No parecen los atributos de una bella mujer.
Mejor, busquemos por el milagro, el vino.
Una clasificación tentativa de las mujeres, sobre la base del vino: por su contenido de azúcar (secas; abocadas; semi secas; semi dulces y dulces) y por su color (morenas; pelirrojas; castañas y rubias). Algunas sirven para acompañar las carnes rojas, otras los mariscos, algunas las pastas, los postres y otras van bien como aperitivo.
Tal vez ese milagro se repite todos los días, esas mujeres agua, que precipitan, en nuestros días de sol, que hacen arco iris, que llenan nuestro paladar, que nos marean hasta hacernos prometer que sólo beberemos agua.
El hombre necesita, por día, de uno a siete litros de agua. Aún nadie calculó cuantos de mujer, pero indudablemente de una a siete, no es mal número.

hugo conterno

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