lunes, mayo 22, 2006

BOLETÍN LITERARIO NRO 43


“Pinos de Cariló “ – Juan Lascano

SUMARIO
POESÍA del
lado de acá:
APARICION URBANA
de Oliverio GIRONDO/
OTOÑO y de Pesca
de Jorge L. CARRANZA/
HOJA, FOJA
de Hugo F. Conterno/
Soneto XXII
de Williams Shakespeare/
¡GRANDE SERRAT!
Un puente entre
Buenos Aires, Rio de Janeiro y París:
PATRICIA BÉLIÈRES
La JUNTADA del STAFF


La tarea de ablandar el ladrillo…”.
JULIO CORTÁZAR
Boletín Literario BASTA YA !
Año 1 / nº 43
Córdoba, Lunes 22 de Mayo de 2006

POESÍA del lado de acá

APARICION URBANA

¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido
inmóvil,
en silencio
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul, de tan blanco.

Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.

Oliverio Girondo



Staff: El coordinador y diagramador: Eduardo Planas

Las redactoras y corregidoras: Adriana Pozzo, Caro Riachi y Mariana Montenegro
Colaboran en este número los conocidos: Hugo Conterno y Jorge Carranza, Cba Las páginas del BASTA YA!, están siempre abiertas para todos
Asesor musical: Gabriel, otro que el gurú Santaolalla
Adherimos fervorosamente al .
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del BASTA YA!Pinturas: ” Pinos de Cariló” , ”Camino escondido” – Juan Lascano






OTOÑO


“… mi alma tan lejana y tan cerca de mí…” Raúl González Tuñón


Atardece. Veo un lago quieto.

Al frente el cerro se ha cubierto de otoño.


(¿he estado ya allí o estaré en un futuro?)


Pero es otoño, quiero decir,

aún no llegó el invierno

y el verano ya se ha ido.


Atardece, quiero decir,

que el día se va apagando

y aún no es de noche .


Hay una expectación,

y un silencio que se demoran.



Alguien que no soy yo

me toma entero

y escribe estas líneas.


No logro ver la frontera

que me une y me separa de él;

donde terminan los huesos,

los tendones, los nervios

y comienza su cuerpo aéreo.


Tal vez esa relación

le pertenezca al misterio

como le pertenecen el instante preciso en que la tarde

deviene en noche,

y el verano se hace otoño. Jorge L. Carranza


A propósito de ¿PORQUE ESCRIBO?

DE PESCA

“… detrás del nombre, hay lo que no se nombra…”;
Jorge L. Borges

Cuando logre decir la palabra que me nombra
no habrá mas nada que decir.

Cuando esa palabra me diga tan naturalmente
como el espejo devuelve la imagen,
será la felicidad de la nada.

Quizás esa palabra anide fuera del tiempo.

Tal vez guarde en su vientre,
tanto, tanto silencio,
que no precise ser dicha.

O su razón de ser sea su inminencia;
estar siempre por decirse.

Hasta tanto solo queda
continuar con estos borradores;
seguir tirando la caña
en este lago sin fondo,
tan lleno de estrellas como un cielo nocturno.
Jorge L. Carranza




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HOJA, FOJA
Foja, argot para referirse a las hojas.
Lámina delgada utilizada por el operador jurídico. Existen de distintos materiales y conforme a su utilidad: papel, para escritos jurídicos; de madera o metal en puertas o ventanas, para centrar y/o salir de los juzgados; las vegetales, para irse por las ramas.

Al respecto, es ilustrativo lo afirmado por el ignoto Manuel de Estilo y Práctica Forense:
a. La calidad de la hoja, favorece el peso de los argumentos.
b. La calidad de la hoja, favorece el peso del expediente.
c. La calidad de la hoja es directamente proporcional al monto de la demanda.
d. La calidad de la hoja crece de manera proporcional a la instancia recursiva.
e. El otoño de las hojas es su desgloce, y la primavera no es necesariamente acompañada de flores.
f. La expresión hoja de parra es utilizada para aquellos escritos que ocultan partes importantes de la cuestión.
g. Alguna hojas hacen un mal papel.

Hugo Fernando Conterno

Cuando yo cuento el paso de las horas en el reloj,
y veo al bravo día hundirse en la noche odiosa,
cuando contemplo que la primavera ya huyó de la violeta,
y los bucles negros están plateados, cubiertos de blanco:

Cuando veo despojados de hojas a los árboles robustos,
que protegieron del calor al rebaño,
y el verde del verano todo atado en gavillas
llevado sobre su féretro con barba blanca y áspera,

Entonces me pregunto por tu belleza
que también se irá entre las ruinas del tiempo,
pues dulzuras y bellezas se abandonan a sí mismas,

Y mueren tan rápidamente como ven a otras crecer;
contra la guadaña del Tiempo nada sirve de defensa
salvo una descendencia que lo enfrente, cuando él venga a buscarte.

Soneto XXII Williams Shakespeare


¡GRANDE SERRAT!

Las palabras que siguen las pronunció hace poco Joan Manuel Serrat, durante el homenaje que le tributó la Universidad Complutense de Madrid al entregarle el Doctorado Honoris Causa.

"Antes que nada, quiero agradecer esta distinción con la que me honran.
Aunque mi amigo Rafael Azcona sostiene la teoría de que los premios han de ser secretos y fuertemente dotados, este es distinto y especialmente agradable, porque es uno de los que podré presumir ante mis hijas y mis paisanos: ya saben que a los catalanes no hay cosa que nos guste más que ganar en Madrid.
Además, debo confesarles que me gustan las razones que se argumentan para concederme hoy este honor. Se desprende de ellas que les caigo bien y que ha sido un amigo el que ha montado este festejo.
Según palabras de otro buen amigo, José Luis García Sánchez, se ponen ustedes tan estupendos en los méritos considerados, que la distinción, según él, casi sabe a poco; y añade que, de ser verdaderos tales méritos, me debían, además, hacer duque de Pueblo Seco y regalarme una vajilla de doce servicios. Incluso concluye que ustedes no encontrarían descabellado que, en un ataque de vanidad, le hiciese una OPA a Joaquín Sabina.
Probablemente, las virtudes que se me atribuyen son algo exageradas. Pero digo yo que no habré sido un arbusto tan torcido cuando me han dado el birrete. Quizá la forma más coherente de agradecer este honor fuera el componer para ustedes una copla del tipo "Birrete, ay, mi birrete...", de rima agradecida, aunque un poco fuera de lugar.
Bromas aparte, ahora espero que entiendan y respeten mi derecho a defenderme de tanto halago.
Yo aprendí el oficio de hacer canciones y cantar de otros que antes lo aprendieron de otros, y me hace feliz pensar que tal vez con mi trabajo he podido ayudar al aprendizaje de los que siguen. Si he contribuido poética y musicalmente a dignificar la canción, me parece fantástico que ustedes, contemporáneos míos, me lo hagan saber y me siento muy halagado de que me lo agradezcan.
La gratitud no es una virtud frecuente; más bien lo contrario. La historia está llena de hombres que mucho han contribuido en este u otro aspecto de la vida y que no han recibido a cambio más que el desprecio y la ingratitud de sus contemporáneos, aunque coincidirán conmigo en que un hombre que disfruta del privilegio de dedicarse a una profesión que le hace feliz, que hace lo que le gusta hacer, que le pagan por hacerlo y que además constantemente percibe que la gente le quiere, más que un mérito tiene una bendición. Y este es mi caso.
También me alegra que conste entre los méritos que se me atribuyen el de haber contribuido a la difusión de la obra de grandes poetas españoles, pero les confieso que, al musicar poemas de Antonio Machado, de Miguel Hernández y de otros maestros, no era exactamente esa mi intención. Lo hice porque sus poemas me conmovieron. Lo hice siguiendo el camino de otros que lo hicieron antes que yo, como Paco Ibáñez,como Raimón, como Alberto Cortez y algún otro más. Lo hice porque los versos sonaban a canciones. Canciones bellas e inteligentes que a mí me hubiese gustado escribir. No sé si ellos, los grandes musicos, estarán de acuerdo con lo que se ha hecho con su obra, ni con lo que se ha dicho aquí al respecto. Realmente seria interesante conocer su opinión.

En mi defensa les diré que una de las mayores satisfacciones que tuve cuando grabé aquellas canciones con versos de Antonio Machado fue una carta del gremio de libreros de Madrid en la que se me agradecía, después del éxito del disco, mi contribución a que las ventas de los libros del poeta se multiplicaran.
Decía Xavier Regás, afamado crítico teatral barcelonés y padre de amigos tan entrañables como Oriol, Xavier, Georgina y Rosa Regás, que un hombre culto en Barcelona, allá por los 70, era aquel que conocía la existencia de Antonio Machado antes de que Serrat hubiese puesto música a algunos de sus poemas. No le faltaba razón. He conocido a alguno que discutía de Machado sin haber leído jamás un poema suyo, sólo porque había oído el disco: opinaban de la película y solo habían visto el trailer.

La carta del gremio de libreros tranquilizó mi conciencia, en el sentido de que mi trabajo tal vez sirvió para algo más que para darle una capa de pintura a la ignorancia.

También me gusta la idea de haber contribuido a normalizar el catalán o, mejor dicho, a devolver la normalidad al catalán. Aunque en mi caso no hay que darle mucha importancia porque, aparte de ser catalán, ejerzo de tal, y para mí expresarme en catalán ha sido algo tan natural como que crezcan las uñas. Si hay que agradecer a alguien su contribución a la normalización del catalán, hagámoslo con quienes han peleado por defender el derecho propio o ajeno, sobre todo el derecho ajeno, por devolver la normalidad a una lengua y una cultura que sólo la intolerancia, la ignorancia y el rencor marginaron.

Soy bilingüe, como los reptiles. Aunque me reconozco catalán, soy mestizo; y, por mi origen, escribir y cantar en castellano es también una manera natural de expresarme a la que no estoy dispuesto a renunciar, de la misma forma como jamás pensé en dejar de escribir y cantar en catalán. Si alguna vez alguien me preguntó en cual de las dos lenguas me expresaba mejor, mi respuesta fue que siempre me expreso más a gusto en la que me prohíben hacerlo.
Tal vez ustedes, al premiarme con este doctorado, han querido contribuir al esclarecimiento de uno de los misterios de la metafísica patriótica o, en términos de Antonio Machín, a resolver el dilema de cómo se pueden tener dos idiomas a la vez y no estar loco.

Seguro que en esto habrá quien tenga otro punto de vista, tan legítimo como el mío. Pero en lo que supongo que estarán de acuerdo conmigo es en que el hombre, al defender los valores democráticos, al enfrentarse a la discriminación y la intolerancia, al defender la riqueza del pensamiento libre y plural, no hace otra cosa que actuar en defensa propia.

Reivindico valores como la libertad y la justicia como un algo único, pues no hay libertad sin justicia, ni justicia sin libertad. Lo hago frente a la preponderancia aplastante del dinero, valor supremo por el que se miden y se valoran las cosas y las gentes. Reivindico la justicia y la libertad, porque reivindico la vida. Reivindico a la humanidad en su sentido más amplio. Reivindico a los humanos y a la naturaleza, que nos acoge y de la que formamos parte. Reivindico el realismo de soñar en un futuro donde la vida sea mejor y las relaciones más justas, más ricas y positivas, y siempre en paz. Y sobre todo, como un derecho que todo lo condiciona, reivindico el conocimiento como el pilar fundamental que nos sustenta y que nos caracteriza positivamente como especie. Que esto sea digno de reconocimiento es algo que debería hacernos reflexionar acerca del mundo en que vivimos y de los valores que lo mueven.

Como decía el profesor Casares, cuando hablamos del canto y de quien lo practica hablamos de un arte que ha vertebrado la sociedad. Yo escribo canciones para expresarme, pero también para comunicarme. Los argumentos de mis canciones están en mí, pero también están alrededor de mí. Son lo que yo siento, pero también son lo que me cuentan los demás. Son lo que yo soy, pero también lo que me gustaría ser. Son mi realidad, pero también mi fantasía.
Las canciones viven en la memoria personal y colectiva de las gentes. Las canciones viajan y nos transportan a tiempos y lugares donde tal vez fuimos felices. Todo momento tiene una banda sonora! y todos tenemos nuestra canción, esa canción que se hilvana en la entretela del alma y que uno acaba amando como se ama a sí mismo. Tal vez alguno de ustedes ahora esté pensando: "Por su culpa, Serrat, me casé con el que hoy es mi esposo -o mi señora-. estábamos un atardecer de verano en la playa, cuando empezó a sonar su canción.etcétera.". Por favor: eso no es culpa de mis canciones, sino de sus atardeceres de verano y de sus ímpetus juveniles. Así son algunas canciones. Personales e intransferibles. Otras aglutinan un sentimiento común y se convierten en himnos. Entonces dejan de pertenecer al autor para ser de todos.

Me complace que hayan valorado ustedes esta parcela de la poesía que es la canción popular, que, además de algunas otras cosas, es una forma de acceder al conocimiento del mundo. Les puedo jurar que en la composición y en la ejecución de algunas canciones populares hay hallazgos tan definitivos como el teorema de Pitágoras o las virtudes del ácido acetilsalicílico para combatir la cefalea. Dice el refrán que "quien canta, su mal espanta". Y es cierto. Cantando compartes lo que amas y te enfrentas a lo que te incomoda. Conjuras los demonios y conviertes sueños en modestas realidades. Yo canto por el gusto de cantar. Cantar me da placer. Por eso, para mí, tener el oficio de cantar es un privilegio. Aparte, siempre te dan mesa en los restaurantes.

Estoy seguro de que, por encima de todos los considerandos que se enumeran, esta distinción es el fruto de algo tan simple y preciado como el cariño. Así lo entiendo y lo agradezco. Si para algo vale la pena vivir es para querer y ser querido. Es lo que mueve mis pasos. Probablemente, a lo largo de mi vida no haya hecho otra cosa que lo que estoy tratando de hacer ahora mismo: que me quieran mis amigos. Y tener cada vez más. Que es la única acumulación que merece la pena en la vida y por la que no se pagan impuestos.
Muchas gracias".

( GRACIAS MÁRION POR ACERCARNOS ESTA MARAVILLA)


El oído más que atento

Un puente entre Buenos Aires, Rio de Janeiro y París

AÉRIENNE. Patricia Bélières (Independiente)

¿Edith Piaf cantaba tangos? ¿Ipanema era una playa de la ribera del Sena?.¿La caipirinha se hace con cogñac? Esas y otras placenteras confusiones provoca Aérienne en sus pasajes más embriagadores, cuando las fronteras musicales se hacen tan difusas como los momentos en los que el sueño se confunde con la vigilia.

Es el primer disco de Patricia Bélières, una cantante de origen francoargentino acostumbrada a moverse en zonas de cruces (entre poesía argentina y ritmos basileños, entre textos de Roland Barthes y música latinoamericana).
Esta vez, la idea era tender un puente entre Francia y Sudamérica llenando sus cimientos con canciones.
La levedad casi onírica del registro de Bélières hace posible que el aire de baión que impregna Ménilmontant, de Charles Trénet, parezca haber estado siempre allí. El percusionista Rodolfo Sánchez tomó nota del detalle a la hora de pensar los arreglos. Así se suceden la cadencia de valsecito criollo que adopta Sous le ciel de Paris, la atmósfera de bossa nova que envuelve Que reste-t-il de nos amours?, el aliento a chamarrita de Embrasse-moi o el perfume tanguero que atraviesa Ne me quitte pas, de Jacques Brel.
Bélières canta en francés A Baixa do Sapateiro, de A. Barroso, o La morocha, el primer tango que escucharon los parisinos. Te puede gustar o no, pero no digan que no es original. Nada consigue horadar el ensueño.


La JUNTADA del STAFF

Otra onda; nueva gente, muchas ganas, buena comida y bebida, eso es lo que ha dejado La JUNTADA del STAFF.

Cada uno aportó lo suyo. Caro, Mariana y Andrea estuvieron todo el día trabajando para aportar un exquisito “por demáis” Lemon Pie. Emiliano,(pero no el Zapata), trajo las tablas artesanales de fiambre. Elixir de uva trajeron todos, además de sus anécdotas y su canto.

Los nuevos estuvieron tanteando un poco el asunto, hasta que se sintieron como en su casa, tras descorchar varios y buenos tintos. Definitivamente en esta verdadera refundación del Basta Ya! ganaron los partidarios de Baco. La “boca roja” dijeron tener al otro día y maliciosamente le enrostraban la génesis al Fond de Cave y al Ruttini.

Marola y sus cursos de capoeira, gestión y producción teatral. En informal charla, que discurría sobre ascensos a cerros y quebradas, se criticó al “hombre citadino”. En su defensa, uno hizo hincapié en la cuestión médico legal, señalando que sólo se trata del nivel de oxígeno que se inhala o bien de pequeños trastornos de personalidad como agorafobia, panic atac, o como aclaró otro especialista de género solo se trata de un CH, ¿que lo que decis vo? Por supuesto una crisis histérica.
No se debe a la naturaleza que, en su estado puro, salvaje, impacta en el actual hombre urbano, desacostumbrado a ella, opinaba otro, mientras deglutía la exquisita empanada árabe y trataba de encarrilar la discusión hacia otras cuestiones menos inquietantes.

A los postres vinieron los postres, todos realmente exquisitos, aunque eso sí, digamos la verdad, el único casero era el de la Ra. Y de chocolate para colmo. El higado gimió los días subsiguientes. Pero quién te quita lo bailado, o lo comido.

Bagliettistas los vagos”, percatóse, perpicaz y al vuelo, uno de los guitarristas. Desempolvó entonces todos los temas interpretados por Juan Carlos; luego vinieron Silvina, Fander, y demás integrantes de la Trova rosarina. Tras ello se armó una genial zapada entre Guillermo y Pascualete con La Biblia de Vox Dei que estuvo para alquilar balcones e hizo emocionar a la anfitriona Adriana, al hacerle recordar sus años mozalbetes.

Entre ambos se recorrieron todos los rincones del rock nacional: “ese género divino, esa música excelente, es la música del pueblo, con la que baila la gente”. Obvio que esa noche estuvieron también Silvio, Serrat y Sabina,y los créditos locales Borda, Sosa y Korhn.

El folklore también fue de la partida. Momentos por demás emotivos se vivieron con “las zambas dedicadas a…” y cantadas a “duetto” entre Guille y Ra.

En constantes intermedios by Marion narraba con precisión absoluta los nuevos conocimientos adquiridos respecto a la vida privada, relaciones e historias erótico-sentimentales de nuestro autor inspirador, y de un reconocido filósofo.

Después vino la entrega de souvenirs, por parte del mutilado capilar, el “soporte papel” tan reclamado, los sticker-señaladores que generosa y gratuitamente había impreso el Dióscuro –que habita otro territorio-. Aunque salieron un poco “desteñidos”,como “alilados”, Pero no importa; están rebuenos. A pegarlos en las heladeras. Prohibido salir con ellos colocados en la frente, por más amplia que la tengan.

Ahora no se dice más Pueblo; se define como Sociedad civil. Está de moda “instalar” las cosas, desde una obra de arte hasta un candidato político. Advertimos que es nuestra intención instalar el BASTA YA! en la sociedad cordobesa. Para eso hicimos el curso de marketing y merchandising.

La noche transcurría a puro canto nomás. Caro olvidóse su cancionero, de modo tal que con su frágil voz cantaba y cantaba hasta donde se acordaba… y después la canción seguía…seguía así…con percusión…-

Se ve que estuvo bueno porque nadie pretendía el saludo para irse. Pero al final, al alba, todo terminó. Suban al techo que viene la aurora y un nuevo día se anuncia ya …

Que empiece con sueños nuevos, con interrogantes, búsquedas, y encuentros que son los que provocan el verdadero lifting de corazones.



Boletín Literario BASTA YA!
AÑO 1 – Nº 43
Córdoba, lunes 22 de Mayo de 2006

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