martes, mayo 16, 2006

BOLETÍN LITERARIO BASTA YA NRO 42


Niñas en el mar –Joaquín Sorolla


SUMARIO
EL CUENTO:
CONTINUIDAD de los PARQUES de JULIO CORTÁZAR /
¿porqué ESCRIBO?: respuestas - Del lado de acá – LOS GRANDES de la LITERATURA /
valiosas COLABORACIONES: SIN TITULO Nº 1 de HUGO CONTERNO /
MARISA MONTE / JOAQUÍN SOROLLA: Pintor de la LUZ
Boletín Literario BASTA YA! / AÑO 1 / Nº 42 / MAYO 2006

Córdoba, Lunes 15 de mayo de 2006



Web- Blogs: boletínliterariobastaya.blogspot.com






El CUENTO
CONTINUIDAD DE LOS PARQUES

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles.
Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida.
Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte.
Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre.
Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada.
En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

JULIO CORTÁZAR - Final del juego ( 1956) Alfaguara 2004

¿PORQUE ESCRIBO?. Lanzamos al ciberespacio la pregunta. He aquí algunas de las respuestas recibidas

Del lado de acá
A propósito del poema “Tu rostro Lucía”
La historia del poema es simple, se trata de un sueño, o de un ensueño, esos viajes astrales que la mente se permite de a ratos. Esos viajes de la imaginación que son impulsados por algún estímulo necesariamente biológico. El mecanismo del sueño, consiste en elevarse por sobre la realidad, e inclusive hasta fuera de su propio cuerpo, ingrávido, febril por instantes, vertiginoso en otros. Ese sueño que choca siempre con la dura realidad es lo que te inspira. Hay un tiento que te ata al suelo, que no cede, que cada día se hace más severo y arbitrario. Con el ensueño se burla el cepo tirano de los eventos de nuestra vida real tal cual la palpamos, la de los dolores colectivos, la del conciente. La historia debe ser simple, sobre todo la de un poema, enamorado de una imagen virtual que apareció al abrir un libro, o un album de fotos. Representa solo eso, un ritmo que ha zarpado de lo profundo de la memoria y que resuena mientras se escribe, suena y resuena una y otra vez y termina venciendo tu resistencia a escribir. Surge entonces victorioso, aquel ser oculto que todos tenemos y que puja por nacer y respirar de vez en cuando. Me parece que la frecuencia de estos cruceros, depende de la necesidad que se tenga de escapar, de soñar, de dejar volar la imaginación...a algunos nos sale en forma de poema, o de canción, es muy cierto que son expresiones del alma. Y el rostro es solo una excusa, pues quizá su dueña no exista ya, tal como se ha plasmado en la foto, o quizá el tiempo con su dura venganza haya hecho de las suyas en él. Pero, vamos, si en realidad lo que importa es lo que desencadenó en mí, no depende de ella lo que sucede a su alrededor, o lo que suceda con quien la idealiza...tal vez se trate de eso...tal vez se trate sólo de una historia de amor común y corriente. Por eso Lucía, lo único que te debe importar de esta historia, es que sería malo tener un rostro como el tuyo sin un poema, o peor aún...un poema sin tu rostro.
Pascual Rousse

He pasado mi vida escribiendo, eso era -y es- mi trabajo; pero además siempre redactaba documentos, artículos, pequeñas notas, sobre todo de índole política o relacionados con ella. Llegamos a editar una pequeña Revista mensual. La necesidad de escribir poesía, surge después de ciertos hechos de mi vida, como una forma de manifestación de mi ser que sufrió una conmoción muy importante en su interior; como una necesidad de dar, de transmitir y de brindar alegría y belleza. Porqué nó –también- como cierta manera de desestructurarme -y desestructurar a su vez- lo establecido. Para romper con la rutina, lo cotidiano, en definitiva: ablandar el ladrillo. No me considero poeta ni escritor, sino simplemente un lector, un apasionado lector.
Eduardo Planas

Hola
Una vez le preguntaron a un escritor por qué escribía, me llamo la atención su respuesta, no me acuerdo el nombre pero respondió:
Escribo porque para todo lo demás existe Mastercard.

Me gustó por eso la envío.

Saludos
Valeria Zurano (Buenos Aires)



Vaya que son curiosos estos simpatiquísimos amigos cordobeses que hacen “Basta ya”. Andar preguntándole a la gente “¿por qué escribe? “ Para ser breve, en algún momento de mi vida contesté a la misma pregunta con evasivas, con sesudas intelectualizaciones, con razones pseudo-analíticas, pseudo-filosóficas, pero ¡basta ya! Crecí y ahora digo a voz en cuello “no sé por qué escribo”. Y cuando no escribo, tampoco sé la razón. En todo caso, sé que cuando escribo lo hago con muchísimo placer y a veces me parece, literalmente, tocar el cielo con las manos.
Queridos amigos, espero ansiosa vuestras respuestas. Yo también soy curiosa.
Mientras tanto, les mando un texto para que, si les gusta, lo honren dándole un lugar en el magnífico ¡Basta ya!
Cariños a todos.
Stella Maris García

Buenos Aires, 10 de mayo de 2006

De dioses y de hombres
(Escrito con motivo de la Guerra del Golfo)
Un día llegó en que los dioses abjuraron del poder en favor de los hombres. Los mares convocados al reposo acallaron sus rugidos de sílice y sal: Neptuno lloraba por un galeón perdido.
Las ínfulas ígneas de los volcanes se petrificaron en nombre de su dios: “No más derramamiento de lava sobre la tierra” – tronó Vulcano – y entró en el sueño de las montañas.
Relámpagos y centellas pulverizados por el rayo de Júpiter constelaban la vía láctea en irisadas nupcias.

Tiempo después, un día llegó en que los dioses, curiosos, decidieron echar una mirada sobre el planeta de los hombres.
Por las grietas exhaustas de la tierra se desangraba la esperanza. Al grito de guerra la vida naufragaba en tormentas de locura. De los hombres, no de los dioses.

Stella Maris García ( Buenos Aires)

Como una mochila que me pesa en el pecho siento cuando no puedo expresar lo que siento; así fue como comencé a escribir, mucho me costaba hacerlo y decirlo así que “Tiempo de Cuentos, y no tan cuentos”, fueron mis primeros destellos, mis primeros claroscuros.
Pero cada uno de mis trabajos los amo, es más los considero mis hijos.
Fui creciendo en la búsqueda, nómada de la palabra me convertí, para tratar de explicar el sentimiento de mi interior. A veces fue el calce justo, y otras me faltaba el aire, cuando no encontraba la forma de aflorarlos.
De esta época ya pasaron muchas evidencias, muchos resurgimientos, ya ha pasado tiempo, mas aún sigo la búsqueda. Inundada de ocios me han tildado. Porque pienso que no se malgasta el tiempo, cuando se mira a los pájaros, mi desvarío no es insano cuando persigo los crepúsculos, a la hora secreta.

Raquel Cuello (Uruguay)





“El Poema es una Obra de Arte, independiente del autor. Simplemente, ES. Siempre es una obra inconclusa, en realidad, siempre es un borrador, algo provisorio, transitorio. Muchas veces, la mayoría de ellas, suelo olvidar lo que escribo. Escucho una música, veo un paisaje, leo algo, me dicen cosas, invento otras, recuerdo algunas, y con eso armo una cadencia, un ritmo único que sale del corazón, como una burbuja de agua ,sale de un tronco sumergido en un río, quizás de aquel viejo río de Heráclito. No debe interpretárselo, ni razonárselo, ni analizarlo. Un poema, solamente ES. Podría ser música o colores sobre una tela, son palabras, sílabas que se van armando al ritmo del corazón, van brotando, no se intelectualizan, no se pueden razonar, surgen así, yo generalmente no los corrijo, salvo algunas pequeñas cosas, como para darle mejor sentido o traducción a las sensaciones que brotan del ser interior.- Es un instante reflejado en sílabas, así de sencillo. No tienen dobles sentidos, ni segundas intenciones, no son ideológicos, políticos, "comprometidos", sociológicos, religiosos, o tributarios de alguna fé, creencia o espiritualidad determinada. Simplemente Son .Espero que así los lean, por que, como dice Borges "...el poeta es el lector ..." Es Belarte, dijera el gran Macedonio ....”
José Luis Planas Osorio

He estado pensando en esta invitación tan amable, con el temor que aparece cada vez que uno intenta alguna definición, que suele ser válida tal vez para el frágil instante en que se acomete la tarea, para luego dejarnos consternados ante la pobreza de lo logrado. No se si alguna vez lo cité- cosas de vieja que repite siempre lo mismo, tal vez como caballito de batalla-pero lo cierto es que las palabras de Antonio Machado en oportunidad de presentar uno de sus libros, creo que Campos de Castilla, me resultan a la vuelta del camino, una atroz verdad. Dice algo así como que volver sobre la propia obra, produce un malestar que no tiene que ver con lo poco que se logró, sino con lo mucho que se ha renunciado acometer. Bueno, no me puedo considerar escritora, ni siquiera buena lector ni mucho menos; si alguna vez he escrito, probablemente fue como llevada por alguna corriente que venía fluyendo desde alguna lectura que me dejó puntos suspensivos, algo que yo necesitaba acotar tal vez a lo incorporado, como retomando la trama de un tejido incompleto que en algún momento se resuelve con cierta claridad en mi interior. No obstante, reconozco que la vida suele producir sacudones que remueven zonas de cimientos que afloran a la superficie, y tal vez escribir, en este caso, sea una respuesta al dolor, o a la plenitud, situaciones extremas que obligan a arrebujarse entre las vibraciones interiores, como un intenso intento de rescatar los fragmentos de uno mismo mismo, quien sabe, tal vez, para verlos del otro lado de los frontales. ¿Compartirlos? Quien sabe. ¿Que hace la aprobación del otro? O su mutis silencioso. ¿Aferrarse? ¿Reconstruirse? Para mi, dejar que alguien acceda al desordenado mundo de mi dialogo conmigo misma, no deja de ser un gesto de audacia, como un pequeño suicidio, un correr riesgo en lo que uno cree ser, en manos de quien tiene la amabilidad de tomar lo que escribiste entre sus manos. Isabel

Staff: El coordinador y diagramador: Eduardo Planas

Las redactoras y corregidoras: Adriana Pozzo, Caro Riachi y Mariana Montenegro
Colaboran en este número: ¡TODOS! MUCHAS GRACIAS Nuevo Colaborador: Hugo Conterno, Cba
Las páginas del BASTA YA!, están siempre abiertas para todos Asesor musical: Gabriel, otro que el gurú Santaolalla
Adherimos fervorosamente al .
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión del BASTA YA!
Pinturas: ”Bosque encantado” – Juan Lascano“Niñas en el mar” y “ Saliendo del Baño” - Joaquín Sorolla
Les debemos Cine para otro momento por falta de espacio


LOS GRANDES de la LITERATURA

“La operación poética no es diversa del conjuro, el hechizo y otros procedimientos de la magia.”
Octavio Paz

“Quiero escribir y el llanto no me deja…”
Lope de Vega

“No, ahora las palabras no significaban nada para ella. Ni siquiera podría percibir el eco de su antigua emoción. Pero recordaba los escalofríos de excitación”.
Virginia Woolf

“En el sobre entreabierto de las sábanas blancas,
soy una larga carta que no tiene destino”.
Oliverio Girondo



“…Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que entre vivir y escribir nunca admití una clara diferencia; si viviendo alcanzo a disimular una participación parcial en mi circunstancia en cambio no puedo negarla en lo que escribo puesto que precisamente escribo por no estar o por estar a medias, escribo por falencia, por descolocación, y como escribo desde un intersticio, estoy siempre invitando a que otros busquen los suyos y miren por ellos el jardín donde los árboles tienen frutos que son, por supuesto, piedras preciosas…”.
Julio Cortázar




“Sin fantasía es mucho el dolor”.
Macedonio Fernández


“Porque sólo el tiempo llena
el blanco papel vacío”.
Luis Cernuda





“Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer, dije alguna vez. No sé si soy un buen escritor; creo ser un excelente lector o, en todo caso, un sensible y agradecido lector.”
Jorge Luis Borges



“A la casa de las palabras, soñó Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las tocaran, que las lamieran. Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con el dedo y entonces se relamían o fruncían la nariz.
Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido.
En la casa de las palabras había una mesa de los colores. En grandes fuentes se ofrecían los colores y cada poeta se servía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol, azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino…”.
Eduardo Galeano




–¿Escribir un poema exige una cierta actitud vital o basta con el dominio del lenguaje?
–No considero de mucha importancia el manejo de la retórica... Creo que el poema se hace a partir de una experiencia, que puede ser de diversa índole, vital o literaria. El poeta es un ser que está en el mundo y que de vez en cuando escribe. La poesía no es una actividad artesanal. Es una actividad que depende de la inspiración (para llamarla con la palabra adecuada). La inspiración es lo que permite la escritura del poema.

–¿Cómo define la inspiración?
–No creo que sea una iluminación divina. Es un estado psicológico de ampliación, de apertura, de excepción y, cuando se da, la posibilidad de escribir existe. Yo no podría escribir nunca un poema como resultado de una decisión voluntaria de escribirlo.

–Sin embargo, en sus poemas largos, se nota un trabajo de composición que está lejos de la idea preconcebida de inspiración.
–Esos poemas son el resultado de un largo período de silencio anterior y de una relación que tuve durante todos esos años con la poesía norteamericana. Esa relación produjo en mí, no una propuesta de cambio, sino la conciencia de que el poema no era sólo la captación de un instante, sino también algo un poco más complejo: la aparición del pensamiento, la extensión que implica el trabajo formal diferente. Uno no puede hacer una partitura musical con toda la orquesta todo el tiempo. Hay partes narrativas, hay partes de concentración. Además, están escritos a lo largo de días. En consecuencia, recogen estados, situaciones emocionales, reacciones que uno va teniendo en ese período. Y el poema registra todo ese tipo de cosas. El poema se va haciendo extenso, uno no se propone que sea extenso”.

Hugo Gola (poeta santafesino)

Valiosas COLABORACIONES
Sin asunto Nº 1
Una vez pensé que pocas cosas son más tristes que un libro de poesías que se vuelve amarillo en la mesa de ofertas de una librería. Hoy, un libro de poesías que se vuelve amarillo en una mesa de ofertas, me resulta parte de las estaciones. Y sé que, las estaciones no son portadoras de alegría o tristezas, son parte de la vida.

Cerca de la legislatura, había hasta hace unos meses una bella librería. Tenía una escalera con rueditas para subirse a los estantes más altos y patinar sobre el hielo, siempre a punto de romperse, de los libros no leídos. En el ingreso, dos ancianos te miraban con alegría, al ver un posible comprador, y con desconfianza (siempre cierta), de que vayas a leer de arriba.

El día que encontré cerrada la librería tuve una tristeza de papel. Es que, desde hace un tiempo, habían puesto dos muebles repletos de libros viejos, no saldo de editorial, sino libros usados y comprados a los herederos de algún difunto lector, cuyos herederos optaron por el canje de los pesados e incómodos libros por papeles más pequeños y cómodos, de esos que con pudor llamamos dinero. Resulta que, leyendo de arriba, encontré un libro viejo sin datos de su fecha de edición (le calculo unos treinta años), de poesías con grabados hechos artesanalmente (unos dibujos de trazo grueso y poca tinta sobre un papel de poca calidad). Las poesías, que leí salteadas y rápido, tenían el tono de un revolucionario adolescente que trata de invitar a sus lectores a una lucha contra el mal. Cada una de las páginas estaba mecanografiada, y la encuadernación era de ganchos de metal oxidado.

Fueron varias las sensaciones de tener en mis manos un libro así, pero en el momento primó la curiosidad, no por las palabras escritas o sus ilustraciones que no tenían interés para mí, sino por lo que el libro no podía responder: quién lo escribió, a riesgo de qué, a qué costo, para qué, cómo lo hizo circular, cómo terminó allí.

A los meses volví a incursionar y el libro seguía a la espera, esta vez decidí leerlo completo. Nada había cambiado, ni el libro, ni yo, y los viejos nuevamente transitaron de la alegría a la desconfianza. Decidí, nuevamente no comprar el libro, el dolor de esa generación, de maquinas de escribir y ganchitos oxidados, es muy fuerte y se notaba en la fuerza con la que le pegaron a las teclas al mecanografiar, y, a la vez, era una invitación mal escrita a una fiesta que término en tragedia. En el fondo tenía miedo, flotaba una distancia, un camino de la historia que no quería pisar, una adolescencia ajena que no quería adolecer.

Hoy, que ya nadie me puede reclamar el precio, me doy cuenta de que me llevé el libro (los ancianos lo habrán vendido, o metido en una caja o vendido como papel para reciclar, pero sabían muy bien que me llevé el libro): dejé en el mueble las afirmaciones pero me llevé sus preguntas.

Finalmente entiendo parte de lo sucedido, el camino que no quería lo transité por rodeos, el temor no es por lo desconocido, y a las afirmaciones las convertí en preguntas. Me quedo tranquilo: no compré lo que está fuera de comercio, lo leí y lo dejé como corresponde, a la espera de otro lector de los que les gusta leer de arriba, convertir las afirmaciones ajenas en preguntas y disfruta de sentir el viento del pasado al patinar por las librerías viejas que están
por cerrar. Que las afirmaciones de este libro, o de otros tantos poemas, lleguen a otra librería en que las escaleras tengan rueditas, es sólo asunto del azar.

Hugo Conterno (Córdoba)






Marisa Monte
Marisa Monte (Marisa de Azevedo Monte de nombre real,
1 de julio de 1967, Río de Janeiro) es una de las cantantes brasileñas más originales de los años 1990, no sólo por su asombrosa voz sino también por su riesgo artístico.
Biografía y trayectoria musical
Estudió
piano en la infancia, pero su primer interés musical estaba en los tambores, que comenzó a tocar a los nueve años de edad cuando recibió por su cumpleaños una batería. Posteriormente aprendería a tocar la guitarra. En la adolescencia, estudió canto lírico y participó en un montaje del musical Rocky Horror Show, llevada a escena por alumnos de teatro del Colegio Andrews, y dirigida por Miguel Falabella. En 1985, al contar con la mayoría de edad, permaneció diez meses en Italia para estudiar canto, pero desistió del género lírico y pasó a cantar música brasileña, acompañada por varios amigos, en pubs y locales frecuentados por gente de la noche. En esa época, en Venecia, la escuchó Nelson Mota, el que sería el director de Tudo veludo, un show que se estrenaría en 1987 en el canal JazzMania, en Río. El éxito fue inmediato, de público y de crítica. A pesar de no haber grabado todavía su primer disco, fue considerada una de las más prometedoras voces de la música popular brasileña.

En
1988 lanzó su primer disco, MM (EMI). Destacó su repertorio ecléctico, que incluía una versión del tema de George Gershwin titulado «Bess, You Is My Woman Now» y una versión reggae de «I Heard It Through the Grapevine».

El segundo disco, Mais (
1991), marcó su estreno como compositora y fue bien recibido en numerosos países como EEUU, Japón y muchos de Europa y América Latina, impulsando su carrera internacional. Para este disco contó con el apoyo de los artistas Caetano Veloso, Cartola y Pixinguinha.

El disco Verde, Anil, Amarelo, Cor-de-Rosa e Carvão, lanzado en
1994, contó con una mayor aportación y participación de artistas conocidos tales como Gilberto Gil, Paulinho da Viola, Carlinhos Brown, Nando Reis (Titãs), Laurie Anderson y Naná Vasconcelos.

En
1996 lanzó Barulhinho Bom (A Great Noise), con dos CDs, uno con una actuación en vivo y otro con un vídeo en el que aparece con Os Novos Baianos, Arnaldo Antunes y Pastoras da Portela entre otros, y en el que se recogen escenas de la grabación del disco. Posteriormente editó un libro que contenía fotos suyas y sus composiciones tanto poéticas como musicales.

Estuvo trabajando durante largo tiempo en los estudios, con la colaboración y producción de
Arto Lindsay, para sacar en 2000 el disco titulado Memórias, Crónicas, e Declaracões de Amor. En 2002 formó, junto a Arnaldo Antunes y Carlinhos Brown, Tribalistas. El single «Já sei namorar» fue número uno en en el ranking de las radios tanto de Brasil como de muchos otros países.
También cabe destacar entre sus composiciones algunas otras como «Ainda lembro», «Ao meu redor» y «Aonde você mora?» (las tres con Nando Reis); «Beija eu» (con Arnaldo Antunes y Arto Lindsay); y «E.C.T.» y «Na estrada» (ambas con Nando Reis y Carlinhos Brown).
Sus ultimos trabajos discográficos son: Universo au meu redor (
2005) e Infinito Particular (2006)


“Como si fueran flores los cantos
son nuestro atavío, oh amigos: con
ellos venimos a vivir en la tierra”.
Nezahualcóyotl




JOAQUÍN SOROLLA: Pintor de la LUZ
Joaquín Sorolla y Bástida supo captar la luz del Mediterráneo de forma única. Nace en Valencia en 1863, en el seno de una familia modesta.
A los dos años queda huérfano y es recogido por sus tíos maternos. Los estudios no le llaman la atención, sintiendo gran inclinación por el dibujo y la pintura.
El director de la escuela aconseja que el pequeño Joaquín sea matriculado en la Escuela de Artesanos, donde asiste a las clases nocturnas de dibujo del escultor Cayetano Capuz. En los años siguientes trabajará como cerrajero y coloreando fotografías mientras asiste a las clases en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. Una visita en 1881 al
Museo del Prado provoca su admiración por Velázquez, Ribera y El Greco.
Su carrera artística empieza a cosechar premios y medallas, obteniendo una pensión para estudiar en Roma y París. Contrae matrimonio con Clotilde García del Castillo en 1888, con quien tendrá tres hijos. Los premios son cada vez más importantes, obteniendo una Medalla de Primera Clase en 1895 con
Aún dicen que el pescado es caro, obra con la que participa en el realismo social tan en boga aquellos años.
Su fama internacional llegará con las exposiciones de París (1906) y Nueva York (1909), en las que alcanza un importante éxito de ventas y de crítica. Su estilo luminista es admirado por todos. La luz valenciana, las gentes del pueblo y sus actividades protagonizarán sus cuadros, en los que la luz y el color - aplicado con largas pinceladas - serán los elementos principales, como bien se aprecia en
Niños en la playa.
Su obra más importante la realiza para la Hispanic Society de Nueva York, donde decora las paredes con paneles de temática regional española. Trabajará sin descanso en este encargo entre 1912 y 1919, constituido por catorce paneles.
En estas obras dejó los últimos años de su vida ya que al finalizar, sufrió un ataque en su casa de Madrid (17-VI-1920) falleciendo tres años después en su hotelito de Cercedilla, en la sierra de Guadarrama. Su obra maestra se inauguró en Nueva York, tres años después de su muerte.


Boletín Literario BASTA YA!
AÑO 1 – Nº 42
Córdoba, Lunes 15 de mayo de 2006
“La tarea de ablandar el ladrillo…”. Julio Cortázar
Fotografía: Alessandro Baricco

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