EDICION ESPECIAL 1976 -24 DE MARZO - 1976


EDITORIAL

Mucho es lo que se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre el 24 de marzo de 1976, del que se cumplen 30 años. El inicio del período más oscuro y trágico de nuestra historia. La instauración del ESTADO TERRORISTA. Su saldo: 30.000 desaparecidos, presos, muertos, exiliados, la quintuplicación de la deuda externa, la destrucción de gran parte del aparato productivo nacional y el vaciamiento de las empresas públicas.

En la tapa de la última revista Caras y Caretas, sale una caricatura del dictador Videla junto a Martinez de Hoz. Y está muy bien. Los militares no usurparon el poder porque sí, sino para implementar un plan político, económico y social, que aparte de lo que ya dijimos, trajo como consecuencia la mayor concentración de riqueza que se tenga memoria, una regresiva distribución del ingreso y la liquidación de todas las conquistas sociales, laborales, de previsión y seguridad social.
Recuperada la democracia, luego de la primera derrota internacional de las Fuerzas Armadas, producto de la embriaguez de poder, el poder militar se retiró, pero la democracia nació débil, condicionada y la clase política no estaba preparaba para el desafío histórico.

En otra caricatura salen nuevamente Videla y Martinez de Hoz en una “timba” junto a Menem, Aleman y Cavallo. Faltan el Cap.-Ingeniero Alsogaray y Neustad y estarían todos.

El poder económico concentrado, ubicado en los medios de comunicación social y el sector financiero, comenzó a dar la batalla ideológica sobre una entumecida sociedad que despertaba de su letargo, y se le echaron todas las culpas al Estado, al tiempo que se inició una tarea de cooptación ideológica de las dirigencias de los partidos mayoritarios, no sin su complicidad por cierto, para subirlos a la cresta de la ola del llamado neoliberalismo.

Porque hay que decirlo con todas las letras: hace 30 años que se viene aplicando en Argentina – y en América Latina- una misma y única política socioeconómica. Porque más allá del tipo de cambio móvil o fijo, las líneas directrices han sido siempre las mismas: concentración económica y regresión distributiva. Y como novedad, eso sí, en los 90 se implementó una política sistemática de exclusión social. Es decir grandes masas de población totalmente expulsadas del sistema productivo, educativo, sanitario y previsional.

Argentina en el último decenio ha sufrido una tremenda DISTORSION SOCIAL: la EXCLUSIÓN SOCIAL ha llegado y para quedarse. Sino entendemos esto no podremos avanzar. Y no será fácil salir del atolladero.

Lo que no pudo hacer la dictadura, lo hizo Menem. Aniquilada la generación que luchaba y ante el terror de la hiperinflación, producida por los nuevos dueños del poder económico, al compás de comunicadores sociales sonrientes y un presidente payasesco, privatizamos todo: el suelo, el subsuelo, el agua, el aire, la electricidad, las rutas, los teléfonos. TODO. Y a los diez años, es decir en DICIEMBRE de 2001, ESTABAMOS PEOR QUE ANTES. Con más deuda y más pobreza.

Hay una continuidad entre las políticas económicas implementadas por Martinez de Hoz, Menem y De la Rua, mal llamadas neoliberales, cuando en rigor de verdad son neoconservadoras. Ello se evidencia en la figura emblemática de CAVALLO, quién fue superministro de los tres. Estatizó la deuda privada de las empresas amigas de la dictadura; “invento “la convertibilidad” que significó la destrucción del aparato productivo nacional, el reinado de la especulación rentística financiera y la fiesta privatista. Finalmente, se robo todos los ahorros de los argentinos.

Luego vino la debacle del 2001, la fragilidad institucional, y el tímido intento de cambio del Modelo. En eso estamos…Por suerte hay nuevos vientos, aquí y en toda Latinoamérica.

Este poder económico, acostumbrado a la timba financiera y la rapiña privatizadora, resiste todavía en empresarios futbolísticos expertos en licuación de pasivos y economistas de ceño fruncido. Agazapado en algunos medios masivos de comunicación quiere olvidar, quiere perdonar. Nosotros no. Queremos recordar. Memoria, Verdad y Justicia

Este poder económico es el que no quiere que se recuerde que aquí en Argentina hubo una generación de luchadores que querían un país más justo y más digno, en honor a esa larga tradición de lucha del pueblo argentino que lo había llevado a tener el mejor nivel de vida de Latinoamérica, la mejor distribución de la riqueza, importantes conquistas sociales y laborales y la mejor calidad educativa de la región.

Ese país quisieron destruir y en gran parte lo lograron, así como los valores culturales que lo sustentaban: el ahorro y el trabajo, la solidaridad social, el compromiso, implantando la idolatría del individualismo extremo, la ostentación obscena de la riqueza inmediata y mal habida, la competencia atroz y el selvático “sálvese quién pueda”.

Pero no olvidaremos. Como no olvidaremos la quema de libros, el ataque a la cultura, a la educación, la censura y la persecución de periodistas, artistas, escritores y poetas. Por eso en el DIA de la MEMORIA, por la VERDAD y la JUSTICIA, rendimos un homenaje a todos esos luchadores, a las Madres y Abuelas de Plaza de mayo, ejemplo de dignidad y coraje, a la agrupación Hijos y a todos los compatriotas asesinados en la lucha por la recuperación de la democracia, y por un país más justo y más digno. Lo hacemos recordando, en este caso, a algunos de los miles de nuestros escritores y poetas víctimas del encono militar.






Si Dulcemente

Si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas
del que se tiró al mar/ ¿qué pasa con los hermanitos
que entierraron? / ¿hojitas les crecen de los dedos? /¿arbolitos/
otoños
que los deshojan como mudos? / en silencio

los hermanitos hablan de la vez
que estuvieron a dostres dedos de la muerte7 sonríen
recordando / aquel alivio sienten todavía
como si no hubieran morido / como si

paco brillara y rodolfo mirase
toda la olvidadera que solía arrastrar
colgándole del hombro / o haroldo hurgando su amargura (siempre)
sacase el as de espadas / puso su boca contra el viento 7


aspiró vida 7 vidas / con sus ojos miró la terrible /
pero ahora están hablando de cuando
operaron con suerte 7 nadie mató / nadie fue muerto / el enemigo
fue burlado y un poco de humillación general

se rescató / con corajes / con sueños 7 tendidos
en todo eso los compañeros / mudos /
deshuesándose en la noche de enero /
quietos por fin / solísimos / sin besos

JUAN GELMAN - “SI DULCEMENTE” – 1980






LA REBELIÓN DE LAS MADRES

DAR A LUZ Por Osvaldo Bayer

Un libro que es una época. El autor nos presenta por primera vez en forma exhaustiva y completa el testimonio, el análisis y la crítica invalorable de una época. De una gesta. Prueba por prueba. La gesta histórica de las Madres. Y las miserias, pequeñeces, egoísmos y brutalidades increíbles de todo un ciclo histórico. Documento tras documento. Las Madres allí solas, en Plaza de Mayo, frente al poder omnímodo de los desaparecedores, de los aviones que arrojaban a las víctimas al río, de los secuestradores de niños. Todo el poder de las armas. Y la sociedad con miedo, la sociedad ambivalente e hipócrita, su Iglesia. Apenas algún periodista, apenas algún cura solitario, o algún obispo del interior que las escucha y no les dice que recen sino que les dice que sigan luchando. Un aplauso entre el ruido de armas, de medios, de policías, de rufianes del poder. Soplones del privilegio de las almas de la roña y el muladar.

El autor nos sitúa en el lugar en donde nacerán esas mujeres que fueron dadas a luz por sus hijos. Y que tal vez llegaron mucho más allá que ellos. Las “Locas”. Sí, las locas de un coraje infinito. Van enfrentando con la palabra a generales, coroneles, almirantes, brigadieres, comisarios, sargentos, cabos, políticos, ministros, obispos, cardenales, papas, carceleros. Están todos juntos contra ellas. Mujeres sin título, casi todas salidas de patios con malvones y vestidas de percal. Quinto grado, cuarto grado, sexto grado de la escuela del barrio con calles de tierras y casas de lata. Y, sin embargo, vencieron con la palabra a señores académicos, generales con laureles, sotanas cardenalicias. Siempre con la palabra, las Madres de Plaza de Mayo.El historiador acumula los documentos de todos los sectores porque, por ejemplo los de la dictadura, son las mejores pruebas. O los editoriales de los diarios, o los artículos de la revista Para ti, para mujeres... Las Madres hablan el idioma del barrio frente a los latinazgos o aseveraciones académicas de los asesores del poder. Es increíble. Repetimos: humilladas por el orden policial, por el orden religioso, por el orden político, por la sociedad genuflexa. Con el arma de la entereza y la paciencia: el caminar por aquella Plaza que alguna vez fue de Moreno y de Castelli, sabiéndose observadas por los uniformados del privilegio y la capucha.Este libro es un código, una guía del camino histórico entre la ética de la verdad y la ley de la máxima medida de lo siniestro. Desaparición y basta. Contra la Vida. Pero luego las Madres, la Vida contra la desaparición.


Las Madres jamás usaron ni el arma de fuego ni el garrote. Sólo la palabra Vida. Basta comparar los documentos del militar Videla con los documentos de las Madres. La sola comparación vale para clasificarlas entre las palabras-guía: “Violencia uniformada” y “Vida solidaria”. Dos capítulos constantes del existir del mundo. La bala hiriente y traidora y la mano abierta para defender al perseguido. Ulises Gorini va poniendo, ladrillo sobre ladrillo, las pruebas históricas. El poder de las armas, el poder de los medios, el poder financiero, el poder político contra un puñado de mujeres cuya única arma, el único símbolo era el pañuelo blanco sobre sus memorias dolorosas.El libro describe paso a paso la gesta y los peligros. La épica de los sentimientos nobles que van levantando barreras atornilladas en el poder. El primer encuentro, la primera represión, la primera avanzada. El miedo y el ni siquiera conocerse. Eran desconocidas que se encontraban, llamadas por la memoria de sus hijos. Se reconocían por los rostros tristes, por los ojos rojos de lágrimas. Se tomaban del brazo como colegialas para iniciar la marcha. Miradas por los ojos de los guardianes del crimen. De la familia a la política sin pasar por las aulas pero creadas por la tragedia. El no ver más a sus hijos. Intuir que habían sido masacrados, torturados, vejados, lanzados desde el aire a la muerte. Desaparecidos, como dirá el gendarme mayor, el bestial general de la Nación: “no están ni muertos ni vivos, están desaparecidos”. Mente de milico, como diría la gente sencilla del barrio.

El libro nos va contestando para entender. Las fantasías de la Verdad. ¿Cómo un grupo de mujeres absolutamente humildes y sin estudios pueden haberse convertido en protagonistas de las virtudes cívicas? La protesta en la calle y a cara descubierta contra los crímenes. Frente a toda la fuerza, todos los uniformes, toda la mendacidad y la violencia del mal. Dimensión integral.

Recomponiendo la verdad histórica, sin esconder nada. La única manera de explicar la gesta de estas mujeres mientras sus hombres se doblaban mediante la negación de la realidad, la depresión, la enfermedad, la muerte y el suicidio. El “basta” a la injusticia mientras esas mujeres empezaron a marchar hacia delante, hacia todo el peligro. Frente a ellas, los sables de la caballería de toda la policía del mundo. La Maternidad, esa sabiduría máxima de la naturaleza, esa creación inimitable de la imaginación más portentosa. Frente a ellas, los uniformes del egoísmo y la avaricia. Sí, los hemos visto, los hemos presenciado en esta Argentina. La Argentina de las dictaduras y de los genocidas del desierto. Pero la Argentina de las Madres.Un movimiento de origen no político que va a las raíces mismas de lo que tiene que ser la política: la discusión de cómo llegar a lo justo en solidaridad. Armadas “solamente” de “Amor Materno”, primero, y luego, la asombrosa transformación en mujeres protagonistas de la política. Pero claro, el libro no se conforma con decir las cosas sino que las comprueba. Porque es un largo proceso para interpretar esta misteriosa marcha contra la muerte. Porque es casi inexplicable, o un milagro. Y no, es así, fue así. La fuerza de la Maternidad, a pesar del enemigo “fuerte y viril”, uniformado y no uniformado, pero con poder de propiedad y de influencias. Sí, la socialización de la Maternidad, diría un sociólogo psicologista.

La Madre en la calle. Invencible. A pesar de la cobardía máxima de los desaparecedores: el secuestro de las tres primeras Madres. Matar Madres. Videla, Massera, Agosti. La eterna vergüenza argentina. El delito rastrero que quedará en la categoría del Holocausto de los nazis, de la matanza turca del pueblo armenio, de la bomba atómica de Nagasaki e Hiroshima: la muerte silenciosa y repentina, la muerte de los niños en el vientre de sus madres. Derechos Humanos. Pero el autor no se conforma con las Madres ni con los Desaparecedores. Describe todo el ambiente del patíbulo y de la gesta materna. Esos documentos de los políticos que luego serán votados y que tratan de sobar las botas militares. He ahí la Argentina. Pero, las Madres. Y el increíble “no” de los monseñores papables.La Argentina de los que tienen el poder.

El autor nos recuerda el discurso del general Julio Argentino Roca: “Haremos desaparecer al indio de la Patagonia”. Desaparecer. Ese desaparecedor tiene hoy el monumento más grande de la Argentina. Un salto cualitativo.Pero dejemos estos inicios para meternos en este capítulo crucial de nuestra historia. Que perdurará para siempre. Las Madres irán creciendo. Los Revolucionarios de Mayo de 1810; las Madres de Plaza de Mayo, desde bien abajo, sin ningún poder, vejadas con calabozos y los caballos al galope. Con vida las queremos en la historia nuestra. Mostraron lo que puede ser el progreso. Demostraron todo. Al principio tenían un clavo igual que los de Jesús para reconocerse. Después el pañal de sus hijos en la cabeza. Dos símbolos que triunfaron sobre el máuser, el tanque, la caballería, la policía secreta.Sí. En este libro se demuestra cómo la Poesía vence al Poder. Es así. Aquí queda demostrado.

Prólogo del libro sobre la Historia
de las Madres de Plaza de Mayo publicado recientemente por Ulises Gorini, Grupo Editorial Norma,
Febrero 2006



“Yo soy escritor nada más que cuando escribo. El resto del tiempo me pierdo entre la gente. Pero el mundo está lleno de vida, de cosas y sucesos, que tarde o temprano vuelvo con un libro. Entre la literatura y la vida, elijo la vida. Con la vida rescato la literatura, pero aunque no fuera así, la elegiría de todas maneras”.

Son palabras del escritor Haroldo Conti, quién nació en Chacabuco, provincia de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1925.

Realizó cursos de piloto civil y vuelos, y en 1952 obtuvo dos becas del Cine Club Gente de Cine trabajando como asistente de dirección. Fue maestro rural, director teatral, empresario de transportes, profesor de Filosofía y de Latín. En 1962, publicó su primera novela, Sudeste, por la que obtuvo el primer premio del concurso organizado por Fabril Editora. A esta novela, le siguieron Todos los veranos (1964), Alrededor de la jaula (1966), Con otra gente (1967) y En vida (1971).

En 1972 escribió el guión de cine de La muerte de Sebastián Arache y su pobre entierro, dirigida por Nicolás Sarquis y finalizada en 1977. Conti se caracterizó por su ubicación externa a los círculos literarios y por una poética basada en la experiencia personal de los hechos narrados. Su literatura está ligada a una experiencia de vida que se supone transmutable a la escritura, en un intento imaginario de borrar las diferencias entre el arte y la vida.

Publicó la novela Mascaró, el cazador americano, por la que obtuvo el premio Casa de las Américas.

Al año siguiente, el 5 de mayo de 1976, fue secuestrado por la dictadura militar de su departamento de la calle Fitz Roy. Hasta el día de hoy, su nombre permanece en la lista de desaparecidos.


Francisco Urondo nació en Santa Fe en 1930. Poeta, periodista, académico y militante político, Paco Urondo dió su vida luchando por el ideal de una sociedad más justa. "No hubo abismos entre experiencia y poesía para Urondo." –dice Juan Gelman– "corregía mucho sus poemas, pero supo que el único modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a sí mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Paco fue entendido en eso y sus poemas quedarán para siempre en el espacio enigmático del encuentro del lector con su palabra.

Fue –es– uno de los poetas en lengua castellana que con más valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luchó con y contra la imposibilidad de la escritura. También luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento."

Su obra poética comprende Historia antigua (1956), Breves (1959), Lugares (1961), Nombres (1963), Del otro lado (1967), Adolecer (1968) y Larga distancia (antología publicada en Madrid en 1971). Ha publicado también los libros de cuentos Todo eso (1966), Al tacto (1967); Veraneando y Sainete con variaciones (1966, teatro); Veinte años de poesía argentina (ensayo, 1968); Los pasos previos (novela, 1972), y en 1973, La patria fusilada, un libro de entrevistas sobre la masacre de Trelew del '72.

Es autor en colaboración de los guiones cinematográficos de las películas Pajarito Gómez y Noche terrible, y ha adaptado para la televisión Madame Bovary de Flaubert, Rojo y Negro de Stendhal y Los Maïas de Eça de Queiroz. En 1968 fue nombrado Director General de Cultura de la Provincia de Santa Fe, y en 1973, Director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Como periodista colaboró en diversos medios del país y del extranjero, entre ellos, Primera Plana, Panorama, Crisis, La Opinión y Noticias.

Murió en Buenos Aires en junio 1976 víctima de la dictadura militar.

BOLETÍN LITERARIO BASTA YA!
EDICION ESPECIAL
1976 – 24 DE MARZO – 2006
DIA DE LA MEMORIA, POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA.

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