domingo, octubre 30, 2005

BOLETÍN LITERARIO NÚMERO VEINTIOCHO

Boletín Número Veintiocho.

CÍRCULO
LITERARIO,
MUSICAL Y
FESTIVO
“BASTA YA”

“La tarea de ablandar el ladrillo…”. Julio Cortázar.




POESÍA DE LA SEMANA

LOS AMIGOS

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.
Julio Cortázar – “Salvo el Crepúsculo”


CORREO DE LECTORES .

HEMOS recibido varias notas y cartas. También algunas críticas: “Que no me gustó esta tapa”; “que algunos números son un poco largos”, y muchos que claman:“lo queremos impreso, si o sí”. En lo posible tratamos de imprimir los mejores números. Los invitamos a que envíen sus cosas, sugerencias, críticas, colaboraciones, artículos, etc. He aquí –por ejemplo- la carta de una lectora (amiga, por supuesto).

“Para todos los integrantes de éste exquisito Boletín Semanal. “Pelado, Dr. Crespo, La Renana, Mariana, el Uno, Adriana, Caro, etc.
Jueves 13 de octubre de 2005, N°25 , Bodas de Plata. “Basta ya”.
“La Niña aborigen” y el comienzo de Editorial de éstas bodas me han emocionado de sobremanera., en ésta “civilización vs barbarie”.
El Poema “Sobre la Vida”, huelgan palabras y en este sentido sin sentido en que nos debatimos cotidianamente está la esencia.
“La Esperanza”, que no debemos guardar en ningún archivo como un amor frustrado, como un sueño no consumado, porque con “ 25 centavos” alcanzamos a veces “sueños inesperados”, diría los mejores. Muy bueno ese artículo, realmente.
Alertas, solidarios, abiertos al encuentro de lo nuevo, sensitivos, los(nos) tiene que seguir encontrando la vida. Porque la muerte cuando nos alcance será como “hacedores” y nó, como aquellos que miran hacia otro lado, como en el video de Carlos Alonso en el Infierno; quizás de ésta forma la existencia sea la sucesión de lo apasionadamente vivido. Sigan bregando por encontrar La Belleza que está, en el buen gusto, en las ganas que pongamos en nuestros emprendimientos. Felicitaciones y por otras 25 “bodas de oro”.Por el esfuerzo y por la calidad, aunque a veces me hagan sollozar. Una lectora”.
JULIA.



ATAHUALPA YUPANQUI: EL CANTO DEL VIENTO.
Nació el 31 de Enero de 1908 en la localidad de Campo Cruz, Partido de Pergamino, Pcia de Bs As. Su verdadero nombre fue Héctor Roberto Chavero. Durante la adolescencia adoptaría el pseudónimo con el que se haria universal: Atahualpa Yupanqui – Atahualpa, por el último Inca; Yupanqui, voz quechua que siginifica “has de contar”.
Los primeros años de su infancia transcurren en Roca, pueblo de la provincia de Buenos Aires, donde su padre trabaja en el ferrocarril. Allí vive sus días, conmovido, entre los asombros y revelaciones que le brinda la vida rural y el maravilloso descubrimiento del mundo de la música, al que se acerca a través del canto de los paisanos y el sonido de sus guitarras:

"... mientras a lo largo de los campos se extendía la sombra del crepúsculo, las guitarras de la pampa comenzaban su antigua brujería, tejiendo una red de emociones y recuerdos con asuntos inolvidables. Eran estilos de serenos compases, de un claro y nostálgico discurso, en el que cabían todas las palabras que inspirara la llanura infinita, su trebolar, su monte, el solitario ombú, el galope de los potros, las cosas del amor ausente. Eran milongas pausadas, en el tono de do mayor o mi menor, modos utilizados por los paisanos para decir las cosas objetivas, para narrar con tono lírico los sucesos de la pampa. El canto era la única voz en la penumbra (...) Así, en infinitas tardes, fui penetrando en el canto de la llanura, gracias a esos paisanos. Ellos fueron mis maestros. Ellos, y luego multitud de paisanos que la vida me fue arrimando con el tiempo. Cada cual tenía 'su' estilo. Cada cual expresaba, tocando o cantando, los asuntos que la pampa le dictaba" (Atahualpa Yupanqui, “El canto del viento”,Cap I)

Y la guitarra será un amor constante a lo largo de toda su vida. Luego de un breve y fracasado intento con el violín, comienza a tomar clases con el maestro Bautista Almirón, y allí queda marcado a fuego su destino y su vocación. Descubre, además, la existencia de un vasto repertorio que excedía los temas gauchescos.

"Muchas mañanas, la guitarra de Bautista Almirón llenaba la casa y los rosales del patio con los preludios de Fernando Sor, de Costes, con las acuarelas prodigiosas de Albeniz, Granados, con Tárrega, maestro de maestros, con las transcripciones de Pujol, con Schubert, Liszt, Beethoven, Bach, Schumann. Toda la literatura guitarrística pasaba por la oscura guitarra del maestro Almirón, como derramando bendiciones sobre el mundo nuevo de un muchacho del campo, que penetraba en un continente encantado, sintiendo que esa música, en su corazón, se tornaba tan sagrada que igualaba en virtud al cantar solitario de los gauchos". (Atahualpa Yupanqui, “El canto del viento”, Cap 2)

Sus estudios no pudieron ser constantes ni completos, por diversos motivos: falta de dinero, estudios de otra índole, traslados familiares o giras de concierto del maestro Almirón, pero como él mismo señala estaba el signo impreso en su alma, y ya no habría otro mundo que ése: ¡ La Guitarra !.

"...la guitarra con toda su luz, con todas las penas y los caminos, y las dudas. ¡ La guitarra con su llanto y su aurora, hermana de mi sangre y mi desvelo, para siempre !" (Atahualpa Yupanqui, “El canto del viento”, Cap 2)

“... [la guitarra] despierta antiguos duendes, desbarata el olvido, borra leguas y acerca, idealizado, el recuerdo de seres y momentos que el hombre cree haber dejado atrás para siempre.
Es enorme el poder evocativo que se esconde en la guitarra: Es la única llave con que el paisano puede enfrentar y vencer los fantasmas de la soledad” (Atahualpa Yupanqui, “El canto del viento”,Cap 2).

Cuenta con 9 años cuando su familia viaja al Tucumán, provincia a la que volverá repetidas veces a lo largo de su vida, y a la cual lo une un profundo afecto. En el terreno musical, describe este lugar como "el reino de las zambas más lindas de la tierra". Muchas canciones suyas han sido dedicadas al Tucumán o han evocado su gente y sus parajes: la famosísima "Luna tucumana", "Nostalgias tucumanas", "Adiós Tucumán", "Zamba del grillo", "La tucumanita", "La pobrecita", "La raqueña", etc.
Durante su adolescencia regresa a la provincia de Buenos Aires, a Junín. A partir de los 18 años inicia un peregrinaje casi constante, que lo llevará por los más diversos lugares: la ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, el Uruguay, Santa fe, Rosario, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, La Puna, La Rioja: "Son años y años de andar de aquí para allá, pasando a veces por un pueblo u otro, deteniéndose otras veces por años en cualquier lugar" .
En esos años de adolescencia y juventud, además de su trabajo como músico, se desempeña en distintos oficios para ganarse la vida. Fue así, entre otras cosas, hachero, arriero, cargador de carbón, entregador de telegramas, oficial de escribanía, corrector de pruebas y periodista.
También fue común, durante esos primeros años, que recorriera junto con un amigo distintos pueblos del interior proyectando películas en una sábana que utilizaban como pantalla. Terminada la película, venía el concierto de guitarra a cargo de Atahualpa.
Por esas vueltas que tiene la vida, encontrándose en la ciudad de Rosario, donde se desempeñaba como periodista en un diario dirigido por Manolo Rodriguez Araya, le llegó la noticia de la muerte de su maestro de guitarra, Bautista Almirón, y el encargo del director del diario de escribir una crónica sobre su fallecimiento. Escuchemos el doloroso relato de Yupanqui:

"Sentado frente a una máquina de escribir, rodeado de muchachos que trabajaban cada cual su tema, que gritaban cosas y nombres y deportes, y telefoneaban afiebradamente, estaba mi corazón desolado. ¡ Y tan lejos de ahí !.¡Qué selva de guitarras enlutadas contemplaban mis ojos en la noche!
El destino quiso que fuera yo, aquel chango lleno de pampa y timidez, quien escribiera una semblanza del maestro. De un tirón, como si me hubiera abierto las venas, me desangré en la crónica. Hablé de su capa azul y su chambergo, de su guitarra y de su estampa de músico romántico, sólo comparable a Agustín Barrios en el sueño y el impulso. (...) Y luego caminé, no sé por dónde, en la ciudad desconocida. Revivía uno a uno, los detalles de mi conocimiento del maestro Almirón. Tenía necesidad de nombrarlo para mí solo en la noche. Y no me animé a verlo muerto. Quiero creer que sigue por ahí, trajinando mundo con su capa y su guitarra y su arrogancia".( Atahualpa Yupanqui, “El canto del viento”,Cap 4)

Hacia fines de la década del '30 comienza a efectuar sus primeras grabaciones difundiendo, también, su propio cancionero. Registra así, para el sello RCA Victor numerosos cantos y danzas, como "La zamba del cañaveral", "La andariega", La arribeña", "La churqueña", "Tierra Jujeña", "Kaluyo de Huascar", "Viento, viento", "Camino de los valles", "Cañada Honda", "La viajerita", etc. (Fernando Boasso, "Tierra que anda..." , pág. 42/43).
En la década del '40 suma a su actividad como compositor e intérprete la de escritor, publicando sus dos primeros libros: "Piedra Sola" (Jujuy) en 1941 y "Aires Indios" (Montevideo) en 1943. Más adelante publica la novela "Cerro Bayo", en la que luego se basaría el guión de la película "Horizontes de Piedra". Continúan sus grabaciones: "Viene clareando", "Hui jo jo", "Ahí andamos señor", "El arriero", "Zamba del grillo", "Chilca Juliana", "La añera", "La pobrecita", "Camino del indio", entre otras, van cimentando su fama y su prestigio en todo el país.
Identificado con la política de izquierda, se afilió al Partido Comunista en 1947. Esta afiliación y su actitud crítica ante el gobierno peronista le valdrán un silenciamiento forzoso durante todos esos años. Sus actuaciones fueron prohibidas, no participó en programas radiales, sus grabaciones se interrumpen desde 1947 hasta 1953. Tampoco se permitía la interpretación de sus temas por otros artistas. Es detenido y encarcelado en ocho oportunidades. El gobierno arremetió fuertemente contra Atahualpa, y llegaron a torturarle:

"desde entonces tengo el dedo índice de la mano derecha roto; me pusieron una máquina de escribir en la mano y los torturadores se sentaron encima. Me querían invalidar la mano buena, para que no tocara la guitarra. Pero no se dieron cuenta que mi mano hábil era la izquierda"(citado en: Josemari Velez de Mendizabal, “El alma vasca de Atahualpa Yupanqui”).

Comienzan en estos años sus retiros en la localidad de Cerro Colorado, en la provincia de Córdoba, donde levanta su casa, y sus viajes por Europa donde obtendrá un reconocimiento excepcional. En 1948 marchó a Francia, confiando en encontrar más facilidades para su arte. Tuvo la oportunidad de conocer la intelectualidad francesa, y a raíz de aquello, la música de Atahualpa Yupanqui comenzó a escucharse en Europa, y también en el estado español, aunque sufrió la censura de Franco que no le dejó actuar en el territorio. Vivió casi veinte años en París, pero de vez en cuando encontraba un hueco para volver a Argentina, sobre todo cuando la situación política le era favorable. Se casó con la franco-canadiense Paule Antoinette "Nenette" Pepin Fitzpatrick, y la pareja fue un nudo importante de creación artística: Cerca de cuarenta obras del repertorio del Maestro son de la autoría de Pablo del Cerro, pseudónimo que utilizaba la esposa.
En 1949 actúa en distintos países de la órbita comunista: Hungría, Checoslovaquia, Rumania y Bulgaria. Su permanencia en París le permite conocer a Edith Piaf quien queda impresionada con su arte y lo invita a participar en sus propios recitales ante el público parisino, en los que obtiene un resonante éxito.
En 1950 obtiene el premio de la Academia Charles Cross de París al mejor disco folklórico del año.
A partir de 1953 se levanta su proscripción y vuelve a grabar en forma sostenida: "Tierra querida", "Chacarera de las piedras", "Recuerdos del Portezuelo", "La Tucumanita", "Indiecito dormido", "Lloran las ramas del viento", "La humilde", "Le tengo rabia al silencio", "Luna Tucumana", etc., etc. Retoma, también, sus actuaciones en Buenos Aires y el interior del país.
En la década del '60 además de sus giras de concierto por Europa, comienza a actuar en el Japón, donde nuevamente obtiene un profundo reconocimiento. Continúa con sus grabaciones: "Los ejes de mi carreta", "Sin caballo y en Montiel", "La alabanza", "Cantor del sur", "El árbol que tu olvidaste", "El payador perseguido" entre muchos otros títulos. Edita, asimismo, uno de sus libros más importantes: "El canto del viento". Es un texto fundamental para comprender la mente de Atahualpa. “En la presentación del libro estuvo Jorge Luis Borges, y el escritor argentino se cuestionó: `Un libro muy bonito, sí señor, el que ha escrito Atahualpa. ¿Cómo no se me ocurrió a mí escribir algo así?´, siendo la contestación de Yupanqui: "¿Sabe por qué? Porque usted es un erudito, un sabio, pero no un ciudadano; para ser ciudadano, hay que llevar el pueblo en el corazón´” (Josemari Velez de Mendizabal, “El alma vasca de Atahualpa Yupanqui”)
En 1967 obtiene el Premio del Festival de Cosquín. En 1968 y 1969 se lo galardona con el Premio de la Academia Charles Cross de París al mejor disco extranjero. De aquí en adelante el reconocimiento de su propio país, América y Europa se ve plasmado en una serie de premios y homenajes: El escenario del Festival Folklórico de Cosquín es bautizado con su nombre (1972); es nombrado ciudadano ilustre en el estado de Vera Cruz, México (1973); es condecorado por el gobierno de Venezuela (1978); es nombrado Presidente Honorario de la Asociación de Trovadores de Medellín, Colombia (1979); recibe el Diploma de Honor del Consejo Interamericano de Música de la O.E.A. (1983); recibe el Premio Konex de Platino como autor de folklore (1985); Premio "Caballero de las Artes y Letras" del Ministerio de Cultura de Francia (1986); Doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina (1990); Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires (1991).
Compone en París dos cantatas con música de compositores argentinos: "El sacrificio de Tupac-Amaru" (1971) con música de Enzo Gieco y Raúl Maldonado; y "La Palabra Sagrada" (1989) con música de Juan José Mosalini y Enzo Gieco. Para completar esta sucinta enunciación de sus obras, cabe recordar aquí sus últimos libros: "Guitarra", "El payador perseguido", "Del algarrobo al cerezo" y "La capataza". A fines de los '80 concreta la creación de la "Fundación Yupanqui".
Atahualpa Yupanqui falleció en Francia el 23 de mayo de 1992. Sus restos descansan ahora en el Cerro Colorado.
Inumerable es la obra que el Maestro nos ha dejado pero he elegido, para dar final a este humilde homenaje del Círculo “Basta Ya”, un poema de su autoría:

DESTINO DEL CANTO

Nada resulta superior al destino del canto.

Ninguna fuerza abatirá tus sueños,
porque ellos se nutren con su propia luz.
Se alimentan de su propia pasión.
Renacen cada día, para ser.
Sí, la tierra señala a sus elegidos.
El alma de la tierra, como una sombra,
sigue a los sere
sindicados para traducirla en la esperanza,
en la pena,
en la soledad.
Si tú eres el elegido, si has sentido el reclamo de la tierra,
si comprendes su sombra,
te espera
una tremenda responsabilidad.
Puede perseguirte la adversidad,
aquejarte el mal físico,
empobrecerte el medio,
desconocerte el mundo,
pueden burlarse y negarte los otros,
pero es inútil, nada apagará la lumbre de tu antorcha,
porque no es sólo tuya.
Es de la tierra, que te ha señalado.
Y te ha señalado para tu sacrificio,
no para tu vanidad.
La luz que alumbra el corazón del artista
es una lámpara milagrosa que el pueblo usa
para encontrar la belleza en el camino,la soledad, el miedo, el amor y la muerte.
Si tú no crees en tu pueblo, si no amas, ni esperas,
ni sufres, ni gozas con tu pueblo,
no alcanzarás a traducirlo nunca.
Escribirás, acaso, tu drama de hombre huraño,
solo sin soledad ...
Cantarás tu extravío lejos de la grey, pero tu grito
será un grito solamente tuyo,
que nadie podrá ya entender.
Sí, la tierra señala a sus elegidos.y al llegar el final,
tendrán su premio,
nadie los nombrará,
serán lo "anónimo",
pero ninguna tumba guardará su canto ...

Recopilado y ampliado por UNO

CABILDO ABIERTO AL ARTE

Si andan caminando por la peatonal despreocupadamente, disfrutando de la tarde, o aún si van apurados y con un millón de cosas que hacer, hagan un descansito, traspongan las puertas del Cabildo y encuéntrense (o piérdanse, según les guste) en los fantásticos cuadros y esculturas expuestas en todos sus salones...

Y es que el Cabildo ha sido tomado por el arte (parafraseando al último Silvio) y el que se lo pierda se va a arrepentir, además son tres las muestras y todas GRATUITAS!, dato importantísimo a tener en cuenta por cuanto el fin de mes hace sentir su rigor en todos los bolsillos, que a esta altura del round sólo ostentan la última pastilla de menta ya un poco estropeada, algún papelito arrugado y unas pelusas vergonzosas.

Entrando por calle Deán Funes pueden acceder a la muestra de SOLDI, que nos recibe con unas imponentes gigantografías de los murales que pintara para la capilla de Glew (población ubicada a unos 30km. de Capital Federal), debidamente ambientadas con cantos gregorianos, una belleza. Por lo que entendí, la muestra consta de un conjunto de obras radicadas en la ciudad de Córdoba que han sido reunidas a efectos de ser expuestas en colectivo. Hay paisajes, retratos, escenas de la vida de los artistas y músicos (para mi gusto, la mejor etapa de su obra)... Destacado: un retrato de un joven ataviado con una capa aparentemente de terciopelo con pedrería y bordados (“La Capa Italiana”) y el cuadro de gran formato titulado “La Juventud”, que forma parte de la colección permanente del Museo Genaro Pérez. Además y para los que pueden gastar aunque sea un par de mangos, a la entrada hay un punto de venta de catálogos, postales y botones (a $2), libros editados por Galerías Zurbarán de varios artistas además de Soldi (a $20) y reproducciones que oscilan entre los 9 y los 20 pesos. Una perla para los amantes de Soldi a full: tienen un libro en edición de lujo con láminas de una excelente calidad, tapas duras y de aproximadamente unas 100 o 150 páginas a $69; sí, ya sé que es caro pero tengan en cuenta que dije “para los amantes de Soldi a full”, además poseer un libro como ese es un placer para cualquier amante de los libros en general...

Subiendo las escaleras y a mano derecha se accede a la muestra del pintor y escultor español ULPIANO CHECA. Montada completamente en salas negras cuya única iluminación es un spot individual por cada obra y ambientada con hermosa música clásica (por ejemplo pude escuchar -y cantar!, claro que por lo bajo- el Coro de los Esclavos de la ópera Nabucco de Verdi, más conocido por todos como “Va Pensiero”), la muestra exhibe las distintas facetas de este artista: la costumbrista, la retratista, la épico-histórica y la fantástica al estilo de Las Mil y Una Noches. Destacado: una mujer desnuda sentada al pie de una escalera de piedra que se baña en compañía de un cisne, un retrato de un hombre vestido de blanco con una perla en el pañuelo (titulado precisamente “La Perla”), el horror de la guerra reflejada en el rostro de los soldados que van cayendo en “La Barranca de Waterloo” y una escena imponente de la época del Imperio Romano titulada “La Naomaquia”, con dos naves que intentan abordarse y hundirse mutuamente para solaz del Emperador que lo mira desde su palco (por TV no porque no se había inventado todavía).

También en el piso superior y a mano izquierda se accede al Salón de Escultura organizado por la Asociación Freudiana de Córdoba (¿?, no me acuerdo bien el nombre de la entidad) dedicado íntegramente a la temática “EL VUELO”. Realmente es muy interesante observar la utilización de materiales tan disímiles como madera, metal, mármol (tradicionales) y plástico, vidrio, resina (más modernos), con los nada convencionales blisters de remedios reciclados, placas radiográficas, tierra, arena, pasto!!!. Logran unos efectos muy locos, aunque les suene un poco extraño dejen los preconceptos en la puerta y den una vuelta por el salón. Les digo que vale la pena y si no les gustó por lo menos podrán opinar con fundamento... y de todas maneras les vuelvo a decir que es gratis!!!

Los exhorto calurosamente a concurrir al Cabildo, que en este caso un poco de cultura no cuesta nada y es un alimento fundamental para el espíritu. Ojalá que el pueblo, como en 1810, “quiera saber de qué se trata”.-
LA RENANA

“En realidad era el estupor lo que lo perdía. Carecía de defensas contra la maravilla. Había cosas que cualquier otro podía ver tranquilamente, tal vez le impresionaran incluso un poco, tal vez se detuviera incluso un momento, pero después, en el fondo, era una cosa como tantas otras, ordenadamente en fila con las demás. Pero para Mormy esas mismas cosas eran prodigios, estallaban como hechizos, se convertían en visiones. Podía ser la salida de una carrera de caballos, pero podía ser sencillamente un repentino golpe de viento, una carcajada en el rostro de alguien, el borde de oro de un plato, o una minucia. O su padre en la mecedora y Jun dándose lentamente vuelta y entrando en casa.

La vida hacía un movimiento y la maravilla se adueñaba de él.

El resultado era que Mormy poseía del mundo una percepción, por decirlo así, intermitente. Una sarta de imágenes fijas –maravillosas- y jirones de cosas perdidas, borradas, que jamás llegaron hasta sus ojos. Una percepción sincopada. Los demás percibían el devenir. Él coleccionaba imágenes que eran y basta.

-¿Está loco Mormy ? –preguntaban los otros chiquillos.
-Sólo él lo sabe –respondía el señor Rail.

La verdad es que se ven y se oyen y se tocan tantas, tantas cosas… es como si lleváramos dentro de nosotros a un viejo narrador que todo el rato nos hiciera más que contarnos una historia jamás acabada y rica en miles de detalles. Ël nos la relata, sin detenerse jamás, y eso es la vida. El narrador que estaba en las vísceras de Mormy tal vez se le hubiera roto algo dentro, tal vez algún dolor muy suyo le hubiera provocado esa especie de cansancio por el que ya no era capaz más de relatar jirones de historias. Y, entre uno y otro, silencio. Un narrador derrotado por quién sabe qué herida. Quizá lo hubiera perdido la marranada de alguien, lo hubiera abrazado el estupor de una jodida traición. O tal vez fuera la belleza de lo que relataba lo que lo había ido poco a poco consumiendo. La maravilla le estrangulaba las palabras en la garganta. Y en sus silencios, que eran enmudecida emoción, reposaban los agujeros negros de la mente de Mormy.
Quién sabe.
Hay quienes llaman ángel al narrador que llevan en su interior y que les relata la vida. Quién sabe cómo eran las alas del ángel de Mormy”.


ALESSANDRO BARICCO –TIERRAS DE CRISTAL – EDIT. ANAGRAMA – 2003.

BOLETÍN LITERARIO NÚMERO VEINTIOCHO

1 comentario:

José Luis Planas Osorio dijo...

El Boletín está Excelente !!!. Me gusta ese Dibujo "Mandala",en cuanto al contenido y su extensión, mientras mas hojas tenga mejor ,se lee mas ...!!! Está publicado el Poema "Los Dioscuros" en alguna edición del blog ?
Saludos, Atte: